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	<title>inteligencia artificial &#8211; piensaChile</title>
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		<title>En la nueva Encíclica, León XIV, en un nuevo estilo de argumentación, «dialoga con diversos saberes y autores, hombres y mujeres, más allá de su origen confesional»</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 03 Jun 2026 09:34:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[IA]]></category>
		<category><![CDATA[Teología de la Liberación]]></category>
		<category><![CDATA[inteligencia artificial]]></category>
		<category><![CDATA[leon xiv]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>03 de junio de 2026<br />
El Papa León realiza una crítica contundente a dos ideologías: el transhumanismo y el poshumanismo. Estos “otorgan centralidad total a la técnica y al sueño de superar los límites de la condición humana”</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/06/03/en-la-nueva-enciclica-leon-xiv-en-un-nuevo-estilo-de-argumentacion-dialoga/">En la nueva Encíclica, León XIV, en un nuevo estilo de argumentación, «dialoga con diversos saberes y autores, hombres y mujeres, más allá de su origen confesional»</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><span style="font-size: 12px;">Imagen superior: <strong>Papa Leon XIV</strong>, a caballo, en sus tiempos de obispo en <strong>Chiclayo, Peru,</strong> cuando era el <strong>obispo Robert Prevost</strong>.</span></p>
<p>03 de junio de 2026</p>
<p>Versión en <a href="https://leonardoboff.org/2026/05/28/magnifica-humanitas-do-papa-leao-xiv-nova-visao-e-novo-estilo-pontificio/?relatedposts_hit=1&amp;relatedposts_origin=17378&amp;relatedposts_position=0&amp;relatedposts_hit=1&amp;relatedposts_origin=17378&amp;relatedposts_position=0">portugués</a></p>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: 12px;">Artículo publicado originalmente el 31 de Mayo de 2026</span></p>
<p><strong>La Magnifica Humanitas del Papa León XIV: nueva visión y nuevo estilo pontificio</strong></p>
<p>Al terminar la lectura de la primera encíclica del Papa León XIV, notamos, con sorpresa, la introducción de un nuevo estilo de argumentación: ya no es aquel estilo eclesiástico clásico, con numerosas referencias a los pensadores cristianos de los primeros siglos, sino uno nuevo, contemporáneo, que dialoga con diversos saberes y autores, hombres y mujeres, más allá de su origen confesional. Nos parece estar leyendo un texto de algún teólogo contemporáneo.</p>
<p>Ante todo, cabe subrayar el tono general esperanzador de la encíclica al abordar un tema tan controvertido y espinoso como la Inteligencia Artificial (IA). Pero es realista al describir la situación mundial de permanente beligerancia: “no se trata de una descripción sombría y pesimista, sino de una denuncia necesaria” (MH, 210). Esa denuncia se vuelve cristalina cuando se refiere a “bombardeos contra civiles, ataques a hospitales, escuelas o infraestructuras vitales, violencias que afectan a niños&#8230; escándalos que hieren a la propia humanidad” (MH, 216). Es como si estuviera refiriéndose a los crímenes del ejército israelí en la Franja de Gaza. Asume la mirada de las víctimas “pues no es justo permanecer neutrales frente a los conflictos” (MH, 216).</p>
<p>Pero al abordar directamente el desafío de la IA, de manera positiva, afirma enseguida que ella continúa siendo siempre artificial y jamás sustituye a la inteligencia natural (MH, 97). Sin embargo, “puede representar una forma de participación en el acto divino de la creación” (MH, 111). Este dato implica que debe asumir “una responsabilidad ética y espiritual especial, pues cada elección de diseño expresa una visión de humanidad” (MH, 111; 117; 129). De hecho, este punto es decisivo en la comprensión del Papa: no basta considerar si la técnica y la IA son buenas o malas, y si sus fines son buenos, sino esclarecer “la visión subyacente, si ellas tratan al ser humano como material a ser perfeccionado o superado&#8230; o favorecen su progreso moral y social” (MH, 117). La IA “no es moralmente neutra, pues todo artefacto técnico implica decisiones y prioridades: qué mide, qué ignora, qué optimiza y la forma en que clasifica a las personas y las situaciones&#8230; Debe preguntarse: ¿cómo es el diseño?, ¿qué idea de persona y de sociedad se inscribe en los datos y en los modelos que la guían?” (MH, 104). Ella es “intrínsecamente ambigua: puede defender tanto como atacar, y la frontera entre la protección y la agresión tiende a desdibujarse” (MH, 183).</p>
<p>Es en este punto donde el Papa León realiza una crítica contundente a dos ideologías: el transhumanismo y el poshumanismo. Estas “otorgan centralidad total a la técnica y al sueño de superar los límites de la condición humana” (MH, 116). El transhumanismo busca exacerbar exponencialmente las capacidades humanas (mediante la biomedicina, la ingeniería corporal y los algoritmos) para ser más eficiente y así alcanzar ventajas lucrativas. El “pretende ir más allá del ser humano y conectarlo de tal modo con la máquina y el medio ambiente que inaugure una nueva etapa de la evolución” (MH, 116). Aquí se menosprecian los límites naturales del ser humano y se promete una “salvación” puramente técnica (MH, 117). Podemos decir que hoy, como varios analistas han señalado, predomina una idolatría de la técnica, una verdadera religión. Entre nosotros lo ha denunciado públicamente nuestro neurocientífico, mundialmente conocido, Miguel Nicolelis.</p>
<p>Sería largo comentar los diversos puntos abordados por la encíclica Magnifica Humanitas. Prácticamente, su abanico se extiende desde las filosofías de la vida, pasando por la política (los diversos radicalismos), la economía (la financiarización y las criptomonedas), el rescate del corazón, la educación, la importancia del imaginario social, la cuestión del trabajo y la ecología, desembocando en las utopías basadas en la cultura digital, tecnológica y cibernética y, finalmente, en la civilización del amor. Esta “no es una utopía ingenua, sino un proyecto exigente” (MH, 186).</p>
<p>Esquemáticamente, es visible el trasfondo intelectual, teológico y espiritual del actual Papa. Se funda en San Agustín (354-430), inspirador de su Orden Religiosa (los agustinos). Como es sabido, el obispo de Hipona, uno de los genios del pensamiento occidental, articula su visión de la historia en el juego dialéctico entre las dos ciudades y los dos amores (129-130): la ciudad terrenal y la ciudad celestial, el amor a Dios y al prójimo y el amor a sí mismo. Bíblicamente significa: construir Babel, prototipo del ser humano que soberbiamente solo piensa en sí mismo, olvidando a Dios, y reconstruir Jerusalén, ejemplo del ser humano que hace la historia pensando en Dios y, a partir de Él, en sí mismo (MH, 130).</p>
<p>León XIV actualiza esta dialéctica con aquello que está ocurriendo actualmente: un sistema de vigilancia y control sobre las poblaciones, propuesto por algunas plataformas digitales, especialmente la más perversa de todas, Palantir (controlar a todas las personas de un país y usar la IA para la guerra), y el sistema del cuidado del ser humano, de su relación respetuosa con la naturaleza y de la fraternización universal entre los seres humanos y de estos con el Todo. Toda su reflexión presupone este enfrentamiento actual. Toma partido claramente por el cuidado, por el amor desinteresado, por la mirada de las víctimas, de los pobres y de los oprimidos.</p>
<p>Nos presenta un texto contemporáneo, muy actual, con el lenguaje de nuestro tiempo y por ello accesible a todos, sin sacrificar la gravedad y la profundidad de las cuestiones que deben ser pensadas, asumidas y encaminadas de modo que generen esperanza en la posibilidad de un mundo diferente, afectuoso, amigo de la naturaleza y abierto al Infinito.</p>
<p>Concluyendo, podemos afirmar que el actual Papa, en la estela de San Agustín y de la gran tradición doctrinal de la Iglesia sobre las cuestiones sociales (resumidas en la encíclica MH nn. 28-44), vuelve a proponer el tema de la civilización del amor (término acuñado por el Papa Pablo VI). Así la define: “consiste en traducir la caridad en estructuras de justicia, en dar cuerpo institucional a la fraternidad y considerar al otro —sea persona o pueblo— como un aliado necesario para la construcción del bien común&#8230; Solo este amor puede generar un orden internacional estable, transformando la convivencia de una simple coexistencia armada en una comunidad de destino” (MH, 186).</p>
<p>*Fuente: <a href="https://leonardoboff.org/2026/05/29/la-magnifica-humanitas-del-papa-leon-xiv-nueva-vision-y-nuevo-estilo-pontificio/">LeonardoBoff</a></p>
<p>#LeonardoBof<br />
#inteligenciaartificial<br />
#LeonXIV<br />
#MagnificaHumanitas</p>
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		<title>El trabajo herido.  ¿Por qué la desigualdad que vivimos no es natural ni inevitable?</title>
		<link>https://piensachile.com/2026/05/18/el-trabajo-herido-por-que-la-desigualdad-que-vivimos-no-es-natural-ni-inevitable/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 May 2026 21:14:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>18 de mayo de 2026<br />
Hay una frase que circula con facilidad en los foros económicos y en las declaraciones de política pública: “el mercado laboral está funcionando”. Se dice cuando el desempleo baja, la economía crece y los índices apuntan en la dirección correcta. Lo que rara vez se pregunta es: ¿funcionando para quién?</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/05/18/el-trabajo-herido-por-que-la-desigualdad-que-vivimos-no-es-natural-ni-inevitable/">El trabajo herido.  ¿Por qué la desigualdad que vivimos no es natural ni inevitable?</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>18 de mayo de 2026</p>
<blockquote><p>Hay una frase que circula con facilidad en los foros económicos y en las declaraciones de política pública: “el mercado laboral está funcionando”. Se dice cuando el desempleo baja, la economía crece y los índices apuntan en la dirección correcta. Lo que rara vez se pregunta es: ¿funcionando para quién?</p></blockquote>
<p>Porque hay millones de personas que trabajan —que trabajan mucho— y aun así no alcanzan a vivir una vida digna. Que no tienen certeza sobre el mes siguiente. Que enferman por estrés sin acceso a atención médica. Que llegan a la vejez sin una jubilación suficiente porque pasaron décadas en empleos precarios o cuidando a otros, sin que nadie los contara como trabajo. Para estas personas, el mercado laboral también “está funcionando”. Solo que a su costa.</p>
<p>Al respecto, la primera cosa que hay que decir con claridad: la desigualdad que vivimos en el mundo del trabajo no es un accidente, no es mala suerte colectiva ni el precio inevitable del progreso. Es el resultado de decisiones. De reglas construidas, reformadas y defendidas por actores con intereses concretos. Reglas que debilitaron los sindicatos, que flexibilizaron los contratos transfiriendo el riesgo al trabajador individual, que gravaron más el salario que el capital, que pusieron el retorno al accionista por encima de cualquier otra consideración. Todo eso tiene nombre, historia y responsables.</p>
<p><strong>Una idea que lo cambió todo —para mal—.</strong></p>
<p>En 1970, el economista Milton Friedman publicó un artículo que se convertiría en uno de los textos más influyentes —y más dañinos— del pensamiento económico contemporáneo. Su tesis era simple:<strong> la única responsabilidad social de una empresa es maximizar las ganancias para sus accionistas</strong>. Todo lo demás —el bienestar de los empleados, el impacto en la comunidad, el cuidado del entorno— era y sigue siendo, hoy, en el mejor de los casos, un gasto voluntario y, en el peor, una distorsión del mercado.</p>
<p>Esta idea no es una descripción neutral de cómo funcionan las empresas. Es un programa político disfrazado de teoría económica. Y durante medio siglo, ese programa se ha ido implementando con notable coherencia: desregulación financiera, erosión de la negociación colectiva, privatización de servicios públicos, regímenes tributarios que favorecen al capital. El resultado es la economía que tenemos: extraordinariamente productiva en términos de riqueza agregada y extraordinariamente desigual en su distribución.</p>
<blockquote><p>Hoy, cuando la inteligencia artificial amenaza con automatizar millones de empleos, la pregunta que nadie debería eludir es: ¿quién se quedará con las ganancias de esa productividad? Si las reglas no cambian, la respuesta es clara: quienes poseen el capital tecnológico. Los trabajadores desplazados no recibirán compensación; las comunidades afectadas no participarán de los beneficios.</p></blockquote>
<p>La automatización puede ser la mayor transferencia de riqueza desde el trabajo hacia el capital de la historia reciente, o bien una oportunidad para redistribuir y transformar la sociedad humana, con el desarrollo integral del ser humano en el centro. Eso no lo decide la tecnología: lo decide la política.</p>
<p><strong>El trabajo no es un costo. Es una persona.</strong></p>
<p>Frente a esta lógica, existe una tradición de pensamiento —filosófica, no confesional, aunque con raíces en varias tradiciones éticas y espirituales— que sostiene algo radicalmente diferente:</p>
<p style="padding-left: 80px;">el trabajo no es una mercancía. Es la expresión más íntima del ser de una persona.</p>
<p>A través del trabajo nos relacionamos con el mundo, desarrollamos capacidades, construimos vínculos, dejamos huella, contribuimos a algo mayor que nosotros mismos. Por eso, la precariedad laboral no es solo un problema de ingresos: es un daño que afecta la identidad, la autoestima y la capacidad de las personas para proyectarse hacia el futuro. Cuando un sistema económico trata sistemáticamente a las personas como costos de optimización, no solo es injusto en términos distributivos, sino que también niega algo fundamental de lo que significa ser humano.</p>
<p>Esta afirmación tiene consecuencias prácticas. Si el trabajo es expresión de la persona, entonces el salario no puede determinarse únicamente por lo que el mercado tolera: debe alcanzar para lo que una vida digna requiere. Vivienda, salud, educación, tiempo libre, capacidad de participar en la vida común. No como privilegio ni como aspiración: como derecho. La diferencia entre un salario mínimo y un salario suficiente no es técnica: es ética.</p>
<p>Y hay una dimensión de este problema que casi nunca aparece en los debates económicos convencionales:</p>
<p style="padding-left: 80px;">el trabajo que sostiene la vida cotidiana de todas las sociedades y que, sin embargo, no se contabiliza, no genera derechos previsionales ni otorga estatus. El trabajo de cuidar a los hijos, a los mayores, a los enfermos. El trabajo de construir un hogar y una comunidad.</p>
<p>Ese trabajo —que en la mayor parte del mundo recae desproporcionadamente sobre las mujeres— es la base sobre la que todo lo demás se sostiene. Una sociedad que afirma tomarse en serio la dignidad de las personas, pero ignora ese trabajo, es simplemente incoherente.</p>
<p><strong>Reconstruir lo común</strong></p>
<p>La desigualdad estructural no se combate solo con buenas ideas. Se combate con organización. Con la reconstrucción de los lazos colectivos que el modelo dominante ha erosionado sistemáticamente durante décadas.</p>
<p>Los sindicatos, las cooperativas, las organizaciones comunitarias, las redes de economía solidaria no son reliquias del pasado ni soluciones marginales:</p>
<p style="padding-left: 80px;">son las formas institucionales a través de las cuales las personas recuperan poder sobre sus condiciones de vida. Su debilitamiento no fue espontáneo: fue el resultado de políticas deliberadas. Su reconstrucción —adaptada a las formas de trabajo del siglo XXI, que incluyen el trabajo digital y el trabajo por plataformas electrónicas— es una tarea política urgente.</p>
<p>Pero la organización no basta si no va acompañada de comprensión. Una de las herramientas más poderosas del cambio social es la capacidad de leer críticamente la realidad: nombrar los mecanismos que producen la desigualdad, identificar los intereses que la defienden e imaginar alternativas concretas. Esa capacidad no cae del cielo. Se construye en comunidad, a través de procesos de formación que combinen el rigor del análisis con la fuerza de la experiencia vivida.</p>
<p><strong>Lo que está en juego</strong></p>
<p>No se trata de un debate técnico entre economistas. Se trata de una pregunta sobre el tipo de sociedad que queremos construir.</p>
<blockquote><p>¿Una sociedad en la que el valor de una persona se mide por su productividad para el capital? ¿O una en la que toda persona —por el solo hecho de serlo— merece condiciones de vida que le permitan desarrollarse, cuidar a los suyos, participar en la vida común y proyectarse hacia el futuro con cierta certeza?</p></blockquote>
<p>La primera opción cuenta con instituciones, defensores y décadas de implementación. La segunda es algo más difícil de cuantificar, pero igualmente real: la convicción, arraigada en lo más profundo de las tradiciones éticas de la humanidad, de que cada persona importa. ¿De qué crecimiento hablamos, que valga la pena, si deja atrás a la mayoría? La actividad económica, en combinación con la acción política, es, ante todo, un acuerdo entre personas sobre cómo vivir juntas, que, para tener un sentido humano, promueve el desarrollo integral de cada una y de la sociedad en la que vivimos.</p>
<p>Ese acuerdo puede renegociarse. De hecho, tiene que serlo si no queremos que la sociedad se nos caiga a pedazos.</p>
<p><span style="font-size: 12px;">-El autor, <strong>Rodolfo Manuel Vega</strong>, es académico investigador, Pittsburgh, EE. UU.</span></p>
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		<title>«El plan de las élites es el Gran Israel: Van a desalojar a las petromonarquías»</title>
		<link>https://piensachile.com/2026/04/22/el-plan-de-las-elites-es-el-gran-israel-van-a-desalojar-a-las-petromonarquias/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Apr 2026 11:38:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Cercano Oriente]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>22 de abril de 2026<br />
En esta entrevista, Iturralde explica por qué las élites globalistas buscan un conflicto entre Irán y los países del Golfo para rediseñar el mapa regional y favorecer el proyecto del "Gran Israel". Analizamos la postura de Donald Trump frente al estrecho de Ormuz y su papel en la política estadounidense.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/04/22/el-plan-de-las-elites-es-el-gran-israel-van-a-desalojar-a-las-petromonarquias/">«El plan de las élites es el Gran Israel: Van a desalojar a las petromonarquías»</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>22 de abril de 2026</p>
<p>Análisis profundo de la situación en Oriente Medio y los mercados financieros con Alberto Iturralde, responsable de operativa DAX.</p>
<p>En esta entrevista, Iturralde explica por qué las élites globalistas buscan un conflicto entre Irán y los países del Golfo para rediseñar el mapa regional y favorecer el proyecto del «Gran Israel». Analizamos la postura de Donald Trump frente al estrecho de Ormuz y su papel en la política estadounidense.</p>
<p>En clave de mercados, Iturralde señala por qué el S&amp;P 500 seguirá marcando máximos gracias al sector software y la inteligencia artificial, advirtiendo sobre el peligro de las próximas salidas a bolsa de empresas como OpenAI y las divisiones de Elon Musk. ¿Es Kevin Warsh realmente independiente?</p>
<p><iframe loading="lazy" title="ITURRALDE: &quot;El plan de las élites es el GRAN ISRAEL: Van a desalojar a las petromonarquías&quot;" src="https://www.youtube.com/embed/68drHugYq80" width="780" height="450" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"><span data-mce-type="bookmark" style="display: inline-block; width: 0px; overflow: hidden; line-height: 0;" class="mce_SELRES_start">﻿</span></iframe></p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/04/22/el-plan-de-las-elites-es-el-gran-israel-van-a-desalojar-a-las-petromonarquias/">«El plan de las élites es el Gran Israel: Van a desalojar a las petromonarquías»</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>La gran fractura de la IA: lógica de mercado en USA, integración sistémica en China</title>
		<link>https://piensachile.com/2026/03/25/la-gran-fractura-de-la-ia-logica-de-mercado-en-usa-integracion-sistemica-en-china/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Mar 2026 18:55:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencia - Técnica]]></category>
		<category><![CDATA[Desarrollo]]></category>
		<category><![CDATA[IA]]></category>
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		<category><![CDATA[dos conceptos distintos de ia]]></category>
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		<category><![CDATA[inteligencia artificial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>25 de marzo de 2026<br />
USA considera los datos de IA como el petróleo, un recurso que hay que poseer y monetizar; China los ve más bien como el agua, cuyo valor reside en su flujo.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/03/25/la-gran-fractura-de-la-ia-logica-de-mercado-en-usa-integracion-sistemica-en-china/">La gran fractura de la IA: lógica de mercado en USA, integración sistémica en China</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>25 de marzo de 2026</p>
<blockquote><p>USA considera los datos de IA como el petróleo, un recurso que hay que poseer y monetizar; China los ve más bien como el agua, cuyo valor reside en su flujo.</p></blockquote>
<p>Traducción al  <em><a href="https://link.sbstck.com/redirect/3808ede1-ccd6-495c-afbf-2702af484236?j=eyJ1IjoiMjcxdG56In0.8k3Sl7-RYFASdUaWFoyjTA6IYi53mPNQbOUsqHvxrbQ" target="_blank" rel="nofollow ugc noopener" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?q=https://link.sbstck.com/redirect/3808ede1-ccd6-495c-afbf-2702af484236?j%3DeyJ1IjoiMjcxdG56In0.8k3Sl7-RYFASdUaWFoyjTA6IYi53mPNQbOUsqHvxrbQ&amp;source=gmail&amp;ust=1774547780595000&amp;usg=AOvVaw1MvKZa370wKe3HGXEcEojq">Français</a> y al castellano </em>realizada por <a href="https://faustotounsi.substack.com/p/la-gran-fractura-de-la-ia-logica?img=https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fcc5a62e1-62b1-449c-a0e3-dd1aff0844cb_1171x977.png&amp;open=false">Tlaxcala</a>: <a href="https://substack.com/@francoisvadrot" target="_blank" rel="noopener" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?q=https://substack.com/@francoisvadrot&amp;source=gmail&amp;ust=1774547780595000&amp;usg=AOvVaw2wNbX11mVd57Uda7KqeOm8">François Vadrot</a> y <a href="https://substack.com/@faustotounsi" target="_blank" rel="noopener" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?q=https://substack.com/@faustotounsi&amp;source=gmail&amp;ust=1774547780595000&amp;usg=AOvVaw3knOAOusRE6eZSTpmb5FkI">Fausto Giudice</a><br />
Original en inglés:  Asia Times, Jan Krikke, <a href="https://link.sbstck.com/redirect/ab7b2be8-2f3b-45c6-811d-3d5f94063015?j=eyJ1IjoiMjcxdG56In0.8k3Sl7-RYFASdUaWFoyjTA6IYi53mPNQbOUsqHvxrbQ" target="_blank" rel="nofollow ugc noopener" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?q=https://link.sbstck.com/redirect/ab7b2be8-2f3b-45c6-811d-3d5f94063015?j%3DeyJ1IjoiMjcxdG56In0.8k3Sl7-RYFASdUaWFoyjTA6IYi53mPNQbOUsqHvxrbQ&amp;source=gmail&amp;ust=1774547780595000&amp;usg=AOvVaw0Saq4KVgVbLYZQcwAn2Joo">Great AI divide: markets in America, systems in China</a>, 23 de marzo de 2026</p>
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<p>USA y China están forjando caminos divergentes en inteligencia artificial—caminos que moldearán economías, sociedades y la naturaleza misma del poder durante generaciones. Uno está modelado por las fuerzas del mercado; el otro, por una lógica de coordinación.</p>
<p>En Silicon Valley y Washington, la IA se imagina como una fuerza disruptiva que redefine industrias, transforma el trabajo y amplía la capacidad humana. En Beijing, se la entiende de otra manera: como una herramienta para organizar la sociedad, fortalecer la gobernanza y mantener la estabilidad sistémica.</p>
<p>No se trata simplemente de estrategias distintas para construir mejores algoritmos. Reflejan visiones contrapuestas sobre cómo debería usarse la inteligencia y en qué lugar debería residir.</p>
<h2>Entendimientos divergentes</h2>
<p>En el corazón de esta fractura hay dos concepciones distintas de inteligencia.</p>
<p>En el modelo usamericano, la inteligencia se trata como una capacidad autónoma. El objetivo es construir sistemas que puedan razonar, generar y actuar de manera independiente. La pregunta central es tecnológica: ¿hasta dónde puede llegar la inteligencia de las máquinas?</p>
<p>En China, la inteligencia se trata como una función. El foco no está en la autonomía sino en la aplicación—cómo la inteligencia puede mejorar la coordinación de sistemas complejos. La pregunta no es cuán inteligentes pueden volverse las máquinas, sino cómo se puede usar la inteligencia.</p>
<p>La diferencia es sutil pero con consecuencias profundas. Un modelo construye sistemas cada vez más capaces. El otro construye sistemas que coordinan.</p>
<div><img loading="lazy" class=" wp-image-101341 aligncenter" src="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/03/Tabla-1-300x249.jpg" alt="" width="700" height="581" srcset="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/03/Tabla-1-300x249.jpg 300w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/03/Tabla-1-585x486.jpg 585w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/03/Tabla-1.jpg 753w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /></div>
<p>El enfoque usamericano refleja su lógica económica más amplia: descentralizada, competitiva y de movimientos rápidos. La IA es desarrollada principalmente por empresas privadas, apoyada por capital de riesgo e impulsada por incentivos de mercado.</p>
<p>El Estado cumple un rol limitado. Financia investigación, aplica reglas y establece barreras de contención, pero no dirige centralmente el desarrollo. Los sistemas predictivos están muy difundidos—desde recomendaciones de comercio electrónico hasta transacciones financieras—pero permanecen fragmentados entre empresas.</p>
<p>Desde el avance de la IA generativa en 2023, este modelo se ha intensificado. Los sistemas de frontera han atraído inversiones masivas, acelerando el progreso en capacidad y escala de los modelos. Sin embargo, la fragmentación persiste, los datos siguen aislados, la interoperabilidad es limitada y la coordinación es mayoritariamente voluntaria.</p>
<p>El resultado es un sistema definido por velocidad e innovación—pero no por integración.</p>
<h2>Una arquitectura más amplia</h2>
<p>China se mueve en una dirección diferente. Allí, la IA no se trata principalmente como un producto, sino como parte de un sistema más grande.</p>
<p>Mientras que la ola generativa en Occidente se ha centrado en modelos fundacionales y aplicaciones orientadas al consumidor, la respuesta de China se ha canalizado a través de otro marco: la iniciativa “IA+”, formalizada en los dictámenes del Consejo de Estado de 2025, que exige integración en manufactura, finanzas, salud y gobernanza urbana.</p>
<p>La política gubernamental define la IA como una herramienta para la transformación económica, la eficiencia de la gobernanza y la coordinación social. El objetivo no es simplemente innovar sino integrar.</p>
<p>Esta lógica se hace visible en la práctica. En Hangzhou, la plataforma City Brain de Alibaba usa datos en tiempo real para optimizar el tránsito, reduciendo congestiones y mejorando las respuestas de emergencia. En finanzas, los sistemas de pago digital y el yuan digital ofrecen visibilidad sobre las transacciones, permitiendo una detección más temprana de riesgos.</p>
<p>No son aplicaciones aisladas. Son componentes de una arquitectura mayor.</p>
<p>La ventaja de China reside en la integración. Los datos de transporte, finanzas, salud y administración están cada vez más conectados, haciendo a la sociedad más “legible computacionalmente”. El Estado puede observar patrones, anticipar disrupciones e intervenir más temprano. En este modelo, la inteligencia se convierte en infraestructura.</p>
<h2>IA como datos</h2>
<p>Para entender este cambio, conviene repensar qué es realmente la IA. En el discurso occidental, los datos suelen describirse como el nuevo petróleo—un recurso a extraer, poseer y monetizar. La metáfora implica escasez y competencia.</p>
<p>China trata los datos menos como petróleo y más como agua. Su valor no reside en la acumulación, sino en el flujo. Cuando los datos circulan entre sistemas, emergen patrones. Las redes de pagos, los sistemas logísticos y las infraestructuras públicas se interconectan. El objetivo no es la transparencia per se, sino reducir la fragmentación. Los datos se vuelven útiles cuando circulan.</p>
<p>Este enfoque está cada vez más integrado en los sistemas cotidianos. En las fábricas, los datos de sensores predicen fallas de equipos antes de que la producción se detenga. En hospitales, sistemas de diagnóstico usan datos regionales para señalar anomalías más temprano.</p>
<p>En finanzas, las solicitudes de préstamo son evaluadas por los bancos no como expedientes aislados, sino como nodos dentro de redes de transacciones y comportamiento. El Banco Popular de China reportó una disminución del 19 % en préstamos no performantes en carteras de PyMEs que utilizan modelos de crédito integrados.</p>
<p>En agricultura, los productores reciben orientación basada en imágenes satelitales y sensores de suelo. Un libro blanco provincial de 2025 señaló una reducción del 12 % en el uso de agua junto con un aumento del 9 % en cosechas de alta calidad.</p>
<p>En cada caso, la inteligencia no se aplica desde afuera. Está incorporada al sistema.</p>
<div><img loading="lazy" class=" wp-image-101342 aligncenter" src="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/03/Vision-china-300x257.jpg" alt="" width="700" height="600" srcset="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/03/Vision-china-300x257.jpg 300w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/03/Vision-china-1024x878.jpg 1024w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/03/Vision-china-768x658.jpg 768w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/03/Vision-china-585x502.jpg 585w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/03/Vision-china.jpg 1100w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /></div>
<p>Lo que hace distintivos a estos sistemas no es solo la sofisticación técnica, sino cómo reconfiguran la relación entre individuos y Estado. Esta integración produce un contrato social de otro tipo.</p>
<p>En USA, los sistemas centralizados de datos suelen despertar preocupaciones sobre privacidad y vigilancia. En China, la participación está más asociada a conveniencia y acceso. Los pagos digitales reducen fricciones. Los sistemas integrados simplifican transacciones. El crédito basado en datos amplía oportunidades.</p>
<p>El intercambio es claro: mayor legibilidad a cambio de mayor eficiencia. El sistema es asimétrico. El Estado ve más que el individuo. Pero su persistencia no se basa solo en coerción. Se refuerza por la utilidad. Optar por no participar es posible, pero tiene un costo.</p>
<h2>Difusión global</h2>
<p>Esta divergencia en IA comienza a extenderse más allá de las fronteras nacionales.</p>
<p>Las plataformas de ciudades inteligentes, la infraestructura digital y los sistemas basados en datos de China se están desplegando en partes de Asia, África y América Latina. Estos sistemas suelen llegar como paquetes integrados—hardware, software y marcos de gobernanza combinados.</p>
<p>En Pakistán, redes de vigilancia urbana construidas por China se han integrado con plataformas de servicios municipales; en Camboya, el sistema centralizado de identidad digital se apoya en infraestructura desarrollada por el gigante tecnológico chino Huawei.</p>
<p>Ofrecen algo que muchos gobiernos buscan: no tanto modelos de vanguiera sino sistemas que funcionen. Pero estas exportaciones no solo procesan datos. Moldean cómo se toman las decisiones, fomentando formas de gobernanza más integradas y anticipatorias.</p>
<p>Pocos países adoptarán el modelo chino en su totalidad, y ya han surgido configuraciones híbridas. Vietnam, por ejemplo, emplea sensores urbanos de origen chino junto con grandes modelos de lenguaje usamericanos para servicios públicos.</p>
<p>De este modo, China está redefiniendo el debate sobre el futuro de la IA. La fractura de la IA no es, en última instancia, solo sobre modelos o mercados. Es una divergencia emergente en cómo las sociedades eligen organizar la inteligencia—y con qué fin.</p>
<p>*Fuente: <a href="https://faustotounsi.substack.com/p/la-gran-fractura-de-la-ia-logica?img=https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fcc5a62e1-62b1-449c-a0e3-dd1aff0844cb_1171x977.png&amp;open=false">Tlaxcala</a></p>
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<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/03/25/la-gran-fractura-de-la-ia-logica-de-mercado-en-usa-integracion-sistemica-en-china/">La gran fractura de la IA: lógica de mercado en USA, integración sistémica en China</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>«No eres el cliente, no eres siquiera el producto, eres la mina de donde se extrae el mineral»</title>
		<link>https://piensachile.com/2026/02/10/no-eres-el-cliente-no-eres-siquiera-el-producto-eres-la-mina-de-donde-se-extrae-el-mineral/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Feb 2026 17:40:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia - Técnica]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[algortimos]]></category>
		<category><![CDATA[avance de la automatizacion]]></category>
		<category><![CDATA[byun-chul han]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[inteligencia artificial]]></category>
		<category><![CDATA[tecnofeudalismo]]></category>
		<category><![CDATA[tecnología]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>10 de febrero de 2026 El día 7 de febrero de este año hemos publicado el audio de una charla del filósofo analizando el momento que vive la economía...</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/02/10/no-eres-el-cliente-no-eres-siquiera-el-producto-eres-la-mina-de-donde-se-extrae-el-mineral/">«No eres el cliente, no eres siquiera el producto, eres la mina de donde se extrae el mineral»</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>10 de febrero de 2026</p>
<p style="text-align: right; padding-left: 40px;"><span style="font-size: 12px;">El día 7 de febrero de este año hemos publicado el audio de una charla del filósofo analizando el momento que vive la economía mundial. Dado el gran interés que ha despertado, hemos hecho el trabajo de transformar ese audio en texto. Dada la forma en que hemos obtenido ese texto, no disponemos del formato con que el autor lo generó. El formato que le hemos dado, es decir, «los punto y aparte», los textos en negrita, los textos en formato destacado, etc., os hemos aplicado arbitrariamente, tratando de facilitar su lectura a nuestros lectores.</span><br />
<span style="font-size: 12px;">Si usted tiene comentarios, propuestas, criticas, sugerencias, le agradeceremos nos las haga llegar a redaccion@piensachile.com  Nos interesa ayudar a nuestros lectores a comprender los tiempos que vive el mundo y el rol que juega cada uno de sus factores.</span><br />
<span style="font-size: 12px;">La Redacción de <em><strong>piensaChile</strong></em></span></p>
<p>El Nasdaq cerró ayer en máximo históricos. Nvidia triplicó su valor en 12 meses. Los titulares celebran cifras de productividad sin precedentes.</p>
<p>Entonces, ¿por qué la sensación generalizada es que algo se pudre bajo la superficie? No es pesimismo, es percepción.</p>
<p>Lo que millones sienten, esa intuición incómoda de que el futuro ya no responde a las mismas reglas, de que el esfuerzo perdió su antigua correlación con la recompensa, no es paranoia colectiva, es la lectura correcta de un sistema que mutó sin pedir permiso ni emitir comunicado. Durante generaciones, una ecuación sostuvo el pacto social.</p>
<blockquote><p><strong>Productividad genera prosperidad. Crecimiento económico eleva el nivel de vida. </strong>Esa ecuación está rota. Los datos lo confirman con frialdad aritmética. La productividad global alcanza récords históricos mientras la participación de los salarios en el PIB mundial toca mínimos.</p></blockquote>
<p>El pastel crece, las porciones de quienes lo producen no.</p>
<p>Y los noticieros hablan de inflación, de tasas de interés, de ciclos naturales, como si esto fuera un tropiezo temporal, como si bastara esperar. Hay algo acercándose que es peor que una recesión. Mucho peor. Una recesión es el sistema fallando. Los trimestral, ajuste, recuperación.</p>
<blockquote><p>Lo que viene no es un fallo. Es el sistema funcionando exactamente como fue reprogramado, generando riqueza sin necesidad de distribuirla.</p></blockquote>
<p><strong>El capitalismo industrial necesitaba trabajadores para producir y consumidores para comprar.</strong> Lo que está ocupando su lugar no necesita ni lo uno ni lo otro. Por primera vez en la historia, la tecnología desarrolló la capacidad de reproducir capital, prescindiendo de su componente más costoso e impredecible, el ser humano.</p>
<p><strong>¿Qué ocurre cuando un sistema económico aprende a prosperar sin nosotros? </strong></p>
<p>La respuesta oficial ya está escrita. La conoces de memoria porque la repiten en cada noticiero, cada análisis financiero, cada editorial económico, inflación, tasas de interés, ciclos naturales del mercado, ajustes temporales. El libreto es siempre el mismo. La economía atraviesa una fase difícil. Los bancos centrales calibran sus herramientas. La tormenta pasa, el crecimiento regresa. Paciencia, resiliencia, adaptación. como si estuviéramos ante un resfriado estacional y no ante una enfermedad autoinmune.</p>
<p>Esta narrativa tiene una función precisa. Disfrazar una transferencia de riqueza como un fenómeno meteorológico. Cuando la Reserva Federal y el Banco Central Europeo imprimieron billones para salvar la economía durante la última década, no salvaron tu economía, salvaron la de ellos. Cada dólar inyectado en el sistema financiero infló el valor de acciones, bonos e inmuebles. Activos concentrados en el decil superior de la pirámide. Simultáneamente diluyó el poder adquisitivo del salario que recibes a fin de mes. El mecanismo es elegante en su brutalidad. Socializaron las pérdidas y privatizaron las ganancias. Lo llamaron estímulo económico. La inflación que padeces no es un accidente ni un efecto secundario. Es el precio que pagas por la fiesta de liquidez que otros disfrutaron.</p>
<p>Tu pérdida de poder adquisitivo es literalmente la ganancia patrimonial de quienes ya poseían activos antes de la impresión monetaria. Pero esta transferencia con ser obscena sigue siendo capitalismo tradicional, redistribución regresiva dentro de reglas conocidas. Lo que viene después es otra cosa, algo para lo cual el vocabulario económico del siglo XX no tiene nombre, algo que convierte la explotación en un recuerdo casi nostálgico.</p>
<blockquote><p>El economista griego Janis Varoufakis acuñó un término para nombrarlo. <strong>Tecnofeudalismo</strong>. No es una metáfora literaria, es un diagnóstico estructural. El capitalismo, ese sistema donde el capital se acumula mediante producción, competencia de mercado y extracción de plusvalía del trabajo, está siendo desplazado por algo arquitectónicamente distinto, un régimen donde la acumulación ya no depende de fabricar bienes ni contratar personas, sino de extraer rentas digitales de infraestructuras que se volvieron ineludibles.</p></blockquote>
<p>Para entender la mutación, hay que mirar lo que murió. General Motors, Ford, Volkswagen, los gigantes del capitalismo industrial, necesitaban millones de obreros para ensamblar automóviles y millones de consumidores para comprarlos.</p>
<p><strong><span style="font-size: 16px;">Existía una dependencia recíproca, por desigual que fuera. El trabajador era explotado. Sí, le extraían plusvalía, le pagaban menos del valor que producía, pero era necesario. El sistema no funcionaba sin él.</span></strong></p>
<blockquote><p>Google, Amazon, Meta y Apple operan bajo otra lógica. No necesitan tu dinero, necesitan algo más valioso. Tu interés, tus clics, tus búsquedas, tus patrones de consumo, tus conversaciones, tu rostro, tu voz, ellos necesitan los datos que generas al existir conectado.</p></blockquote>
<p><strong>¿Para qué?</strong> para entrenar los algoritmos de inteligencia artificial que eventualmente harán prescindible cualquier tarea cognitiva que hoy justifica tu salario. La filósofa Shoshana Subov lo llamó <strong>capitalismo de vigilancia</strong>, pero el nombre se queda corto. No es solo vigilancia, es extracción. La materia prima de esta economía ya no es el petróleo ni el acero, es la experiencia humana convertida en datos comportamentales.</p>
<p><strong><span style="font-size: 16px;">Cada vez que usas un servicio gratuito, estás pagando con algo que no aparece en ningún recibo. Tu predictibilidad, tu conducta futura traducida a probabilidades que se venden al mejor postor.</span></strong></p>
<blockquote><p>No eres el cliente, no eres siquiera el producto, eres la mina de donde se extrae el mineral.</p></blockquote>
<p>Esto explica una paradoja que desconcierta a muchos. Cómo empresas que ofrecen servicios gratuitos valen billones porque entendieron algo que el capitalismo industrial jamás imaginó. No necesitan venderte nada. necesitan saber qué vas a querer antes de que lo sepas tú mismo. Y esa información tiene un mercado donde tú no participas como comprador, pero la mutación no termina en la extracción de datos. Hay una segunda capa, más estructural. Estas corporaciones no solo recolectan información, cercaron la infraestructura. Son dueñas de las carreteras digitales por donde circula toda la actividad económica contemporánea.</p>
<p style="padding-left: 80px;"><strong>Si quieres vender un producto, necesitas Amazon o Mercadolibre.</strong></p>
<p style="padding-left: 80px;"><strong>Si quieres que te encuentren, necesitas Google.</strong></p>
<p style="padding-left: 80px;"><strong>Si quieres comunicarte con tu audiencia, necesitas Meta.</strong></p>
<p style="padding-left: 80px;"><strong>Si quieres que tu aplicación exista, necesitas iOS o Android.</strong></p>
<p style="padding-left: 160px;"><strong>No hay alternativa. No hay camino secundario, no hay mercado libre.</strong></p>
<p>Lo que pagas por usar estas plataformas, comisiones del 10%, 20%, 30% sobre cada transacción. No es ganancia empresarial en el sentido clásico. No es el lucro que resulta de producir algo mejor o más barato que la competencia. Es renta. Es el tributo que el vasallo pagaba al señor feudal por el derecho de transitar sus tierras. Varoufakis lo llama <strong>capital de nube</strong> porque estas fortunas no se acumulan produciendo, sino cobrando peaje.</p>
<p><span style="font-size: 16px;"><strong>Jeff Besos no fabrica la mayoría de lo que vende Amazon. Simplemente es dueño del espacio donde otros venden y cobra por la ubicación, la visibilidad, el almacenamiento, la logística. Es el terrateniente del comercio digital. El emprendimiento, esa promesa de movilidad social que alimentó generaciones, murió ahogado en esta estructura. Nadie puede competir con quien es dueño del camino.</strong></span></p>
<blockquote><p>Puedes tener el mejor producto, la mejor idea, la mayor dedicación. Si el algoritmo no te muestra, no existes. Y para que el algoritmo te muestre, debes pagar. Y cuando pagas, tu margen desaparece. Y cuando tu margen desaparece, trabajas para ellos sin figurar en su nómina. El feudalismo medieval funcionaba así.</p></blockquote>
<p>El campesino trabajaba la tierra, pero la tierra pertenecía al Señor Feudal. Podía esforzarse más, innovar en sus técnicas, madrugar y trasnochar. El excedente nunca sería suyo. Ocho siglos después, el mecanismo regresa con servidores en la nube y términos de servicio que nadie lee.</p>
<p>En 2012, los economistas del MIT <strong>Erik Brynjolfsson</strong> y Andrew Mcafee documentaron un fenómeno que bautizaron como <span style="font-size: 16px;"><strong>el gran desacoplamiento</strong></span></p>
<p>Sus gráficos mostraban dos curvas, las que durante décadas habían crecido juntas <strong>productividad y empleo</strong>, PIB y renta familiar, separándose a partir de los años 90 como placas tectónicas en deriva. La productividad siguió subiendo, los salarios se estancaron, el crecimiento económico continuó. El bienestar de quienes producen ese crecimiento, no. Esto no es teoría conspirativa. Son datos de la Reserva Federal, del Banco Mundial, del FMI, instituciones que nadie acusaría de radicalismo.</p>
<p>La evidencia es tan abrumadora que ya ni se discuten círculos académicos, solo se omite en el discurso público porque su implicación es devastadora. El pacto social que sostenía al capitalismo democrático<strong> trabaja duro y prosperarás </strong>dejó de ser verdadero.</p>
<p>Mientras tanto, la economía financiera se despegó de la economía real como un globo de helio. <strong>El dinero dejó de ser medio de intercambio para convertirse en mercancía especulativa</strong>. Algoritmos negocian divisas, acciones y derivados a velocidades que ningún cerebro humano puede procesar. Miles de millones cambian de manos en milisegundos sin que ningún bien se produzca. Ningún servicio se preste, ningún trabajador intervenga. Empresas zombies, corporaciones que no generan ganancias suficientes para cubrir sus deudas, sobreviven alimentadas por tasas de interés artificialmente bajas y rondas infinitas de financiamiento especulativo. No crean valor. Crean la ilusión de valor mientras absorben capital que podría destinarse a actividades productivas.</p>
<p><strong><span style="font-size: 16px;">¿Y qué solución ofrece el sistema a quienes quedan fuera de esta fiesta de liquidez algorítmica? Emprendimiento, marca personal, mentalidad de crecimiento, aprende a programar, reinvéntate. El mensaje es siempre el mismo. El problema eres tú. Tu falta de adaptación, tu resistencia al cambio, tu déficit de habilidades.</span></strong></p>
<p>Si fracasas en una economía donde el éxito se concentra exponencialmente en menos manos, la culpa es de tu currículum. Esta narrativa cumple una función ideológica precisa. Convierte un problema estructural en una deficiencia individual. Privatiza el fracaso para que nadie mire hacia arriba y pregunte por qué las reglas del juego favorecen siempre a los mismos jugadores.</p>
<p>Ningún curso de programación te salvará de competir contra una inteligencia artificial que no duerme, no cobra y mejora cada semana.</p>
<p>Hay una palabra que el discurso económico dominante evita pronunciar. Una categoría incómoda que los sociólogos conocen, pero los políticos jamás mencionan en campaña: <strong>Población excedente</strong>. No es un insulto, es un concepto analítico que describe algo verificable. La porción de seres humanos que el sistema productivo no puede absorber. Gente que no encuentra lugar en la ecuación económica, no por falta de voluntad, talento o preparación, sino porque la ecuación ya no tiene variables suficientes para incluirlos.</p>
<p><strong>Durante el capitalismo industrial, esta población excedente funcionaba como ejército de reserva. Desempleados que presionaban los salarios a la baja y podían ser incorporados cuando la producción se expandía</strong>. Eran excluidos temporalmente, pero potencialmente útiles. El sistema los necesitaba en espera. Lo que emerge ahora es cualitativamente distinto.</p>
<blockquote><p>La automatización y la inteligencia artificial no crean un ejército de reserva, crean una masa de personas estructuralmente innecesarias para la reproducción del capital. No es desempleo cíclico que se corrige con crecimiento, es desplazamiento permanente que se profundiza con cada avance tecnológico.</p></blockquote>
<p>Aquí reside la mutación histórica que pocos se atreven a nombrar, el paso de la explotación a la exclusión.</p>
<p><strong>En el régimen anterior</strong>, el trabajador era explotado, le extraían valor, le pagaban menos de lo que producía, lo exprimían hasta el agotamiento. Era injusto, era brutal, pero implicaba una relación. El explotador necesitaba al explotado. Había un vínculo, por asimétrico que fuera, entre quién acumulaba y quién producía.</p>
<blockquote><p><strong>El régimen emergente</strong> rompe ese vínculo. El algoritmo no explota, ignora. No extrae valor de tu trabajo porque no necesita tu trabajo. No te paga poco, simplemente no te paga, no te oprime, te vuelve irrelevante. La máquina que antes amplificaba tu fuerza, ahora la reemplaza. Y a diferencia de revoluciones tecnológicas anteriores, esta no crea empleos equivalentes en otro sector. Destruye más de lo que genera esa angustia difusa que muchos sienten, la sensación de correr cada vez más rápido para quedarse en el mismo lugar, de que las credenciales se devalúan antes de obtenerlas, de que el futuro se cerró sin avisar.</p></blockquote>
<p>No es debilidad psicológica, es lucidez. Es la percepción correcta de que el terreno se mueve bajo los pies; de que las reglas que organizaron la vida de generaciones anteriores caducaron sin ser reemplazadas por otras; de que algo fundamental cambió y nadie ofreció un mapa del nuevo territorio.</p>
<p><strong><span style="font-size: 16px;">El malestar no es el problema, el malestar es el mensaje. La primera forma de soberanía es la lucidez, no porque entender el mecanismo lo detenga, sino porque salir de la confusión devuelve algo que el sistema necesita arrebatarte para funcionar sin fricción. La capacidad de nombrar lo que ocurre.</span></strong></p>
<p>Mientras creas que tu precariedad es un fracaso personal, no mirarás hacia la estructura que la produce. Mientras asumas que el mercado es una fuerza natural como la gravedad, no cuestionarás quién escribió sus reglas y para beneficio de quién. Ver la trampa no te libera de ella, pero te permite dejar de culparte por estar atrapado.</p>
<p>Hay quienes responden a este diagnóstico con parálisis. Si el sistema es tan vasto, tan automatizado, tan indiferente a la voluntad individual, ¿qué sentido tiene actuar?</p>
<blockquote><p>La respuesta no está en el heroísmo solitario ni en la fantasía de derribar gigantes tecnológicos desde un teclado. Está en la reconstrucción de vínculos que el sistema necesita disolver para operar. <strong>El tecnofeudalismo prospera en el aislamiento.</strong></p></blockquote>
<p>Cada usuario solo frente a su pantalla, negociando individualmente con plataformas que tienen todo el poder. La fragmentación no es un efecto secundario, es condición de funcionamiento. Mientras cada trabajador freelance compita contra millones en una subasta global a la baja, mientras cada pequeño comerciante mendigue visibilidad algorítmica en soledad, el poder de negociación será cero.</p>
<p><strong>Las grietas del sistema</strong> no están en su código, están en los espacios donde la lógica del rendimiento no penetró completamente. Redes de apoyo mutuo, economías locales, cooperativas, comunidades que intercambian sin intermediarios que extraigan el 30%. No son soluciones definitivas, son laboratorios de supervivencia digna, mientras el modelo dominante muestra sus fracturas.</p>
<p><strong><span style="font-size: 16px;">La lucha ya no se parece a la del siglo XX. Sindicato contra patronal, huelga contra fábrica. El adversario ahora no tiene rostro ni dirección postal. Es una arquitectura, un diseño, un conjunto de incentivos que premia la extracción y castiga la solidaridad. Pero ninguna arquitectura es eterna, y toda estructura que excluye a la mayoría genera, tarde o temprano, las condiciones de su propia impugnación.</span></strong></p>
<p>Si este análisis articuló algo que ya intuías, no eres el único que lo ve. Comenta. Despierto y en resistencia. No es un gesto vacío. Es saber cuántos somos, reconocernos, convertir la lucidez dispersa en algo que el algoritmo no puede monetizar. Comunidad real. Volvamos al principio, pero mirándolo desde otro ángulo, los índices bursátiles en máximos, la productividad batiendo récords, titulares que celebran innovación, disrupción, crecimiento exponencial y esa sensación colectiva de que algo se pudre bajo los números. Ahora tiene nombre, ahora tiene mecánica, ahora tiene historia.</p>
<blockquote><p>Lo que se presenta como crisis económica, inflación, precariedad, incertidumbre, no es el sistema fallando, es el sistema triunfando en aquello para lo cual fue rediseñado. La tecnología no fracasó, funcionó demasiado bien. Resolvió con eficiencia brutal el problema que el capitalismo industrial consideraba central, cómo producir más con menos, automatización, algoritmos, inteligencia artificial. Cada avance cumplió su promesa de multiplicar la producción, reduciendo el factor humano, y al resolverlo, creó un problema que ningún modelo económico vigente sabe enfrentar.</p></blockquote>
<p>Si las máquinas producen y los algoritmos gestionan, ¿quién compra?</p>
<p>Si el empleo deja de ser el mecanismo de distribución de riqueza, ¿cómo accede la mayoría a los bienes que la minoría automatizada genera?</p>
<p>El capitalismo funcionaba con todas sus injusticias porque existía un circuito. El trabajador producía, recibía salario, consumía y ese consumo financiaba la próxima ronda de producción. El circuito está roto.</p>
<p>Por primera vez en la historia es técnicamente posible generar abundancia sin necesidad de distribuirla. Esa es la crisis que ningún ajuste de tasas de interés resolverá. No es recesión. Los temporal, seguida de recuperación es mutación estructural.</p>
<p>El empleo, como lo conocimos, esa institución que durante dos siglos organizó la vida adulta, otorgó identidad, distribuyó ingresos y prometió movilidad, se está convirtiendo en reliquia histórica. No desaparecerá mañana, pero cada año habrá menos, serán peores y la competencia por ellos será más feroz. Los economistas llaman a esto <strong>desempleo tecnológico</strong> y prometen que el mercado creará nuevos trabajos como siempre lo hizo, pero esta vez los datos no respaldan el optimismo.</p>
<blockquote><p><span style="background-color: #ffffff;">Las revoluciones industriales anteriores desplazaron músculos. Esta desplaza cerebros y la velocidad de destrucción de empleos supera la velocidad de creación, por primera vez, desde que se llevan registros.</span></p></blockquote>
<p>El espectador que llegó hasta aquí buscando entender por qué la economía se siente rara, ahora tiene un marco distinto. <strong>No es un ciclo, es un cambio de era.</strong> El mundo que viene no se parecerá al de tus padres ni al que imaginaste cuando elegiste tu carrera o planificaste tu vida. Esto no es fatalismo, es punto de partida.</p>
<p>Porque solo cuando dejas de esperar que todo vuelva a la normalidad, puedes empezar a construir algo que funcione en el terreno real. La nostalgia por un capitalismo que distribuía mejor, si es que alguna vez existió, es un ancla que impide nadar. El futuro no se gana deseando que el pasado regrese. Se gana entendiendo las reglas del presente para encontrar fisuras donde sembrar alternativas.</p>
<p>El sistema te declaró prescindible, pero <strong>un sistema que excluye a la mayoría no es viable eternamente</strong>. Sus contradicciones se acumulan, sus legitimidades se erosionan y en algún punto, imposible predecir cuándo, la masa crítica de excluidos dejará de buscar soluciones individuales para exigir respuestas colectivas. La pregunta que queda no es si ese momento llegará, es ¿qué haremos cuando llegue?</p>
<p>Comenzamos preguntando por qué la economía se siente rota cuando los números dicen que florece. <strong>Ahora sabemos que no está rota, está funcionando, solo que ya no fue diseñada para incluirnos.</strong></p>
<p>Durante siglos, el sistema económico, por injusto que fuera, nos necesitaba. Necesitaba nuestros brazos para las fábricas, nuestras mentes para las oficinas, nuestros bolsillos para las tiendas. Esa necesidad era nuestro poder de negociación. Podíamos exigir mejores condiciones porque sin nosotros las ruedas se detenían, las huelgas funcionaban, los sindicatos importaban, la amenaza de paralización colectiva obligaba a concesiones. Ese poder se evapora cuando el sistema aprende a girar sin nosotros. <strong>No es ciencia ficción, ya está ocurriendo.</strong></p>
<blockquote><p>Cada fábrica que automatiza, cada servicio que algoritmiza, cada tarea cognitiva que la inteligencia artificial absorbe reduce la dependencia del factor humano y con cada reducción nuestra capacidad de negociar se debilita.</p></blockquote>
<p>No porque seamos menos valiosos como personas, sino porque el valor en este sistema se mide exclusivamente en función de lo que puedes producir o consumir.</p>
<p>Cuando no produces lo suficiente para justificar tu salario y no consumes lo suficiente para sostener el mercado, te conviertes en lo que ningún economista quiere nombrar en voz alta: <strong>Un costo sin retorno</strong>, una línea roja en la hoja de cálculo, un problema de gestión social, no de política económica. Esa es la crisis que supera cualquier recesión.</p>
<p><strong><span style="font-size: 16px;">Las recesiones destruyen empleos temporalmente. Lo que viene destruye la lógica misma que hacía del empleo, el centro de la vida adulta. Y sin embargo, hay algo que el algoritmo no puede calcular. No puede predecir el momento exacto en que millones de personas dejan de culparse a sí mismas y empiezan a cuestionar el diseño. No puede modelar la indignación que se acumula silenciosamente en cada hogar donde el esfuerzo dejó de traducirse en estabilidad. No puede automatizar la solidaridad que surge cuando los excluidos se reconocen como mayoría.</span></strong></p>
<p><strong>El sistema es eficiente, pero la eficiencia no es legitimidad</strong>.</p>
<p><strong>Puede funcionar sin nosotros, pero no puede sostenerse contra nosotros si decidimos que este diseño es inaceptable. </strong></p>
<p>No hay garantía de que esa decisión colectiva ocurra. La historia no tiene dirección predeterminada ni finales felices asegurados, pero tampoco hay garantía de que no ocurra. Y en esa incertidumbre reside el único margen de maniobra que nos queda.</p>
<blockquote><p>El futuro no está escrito, está en disputa. Y participar en esa disputa empieza por rechazar la mentira de que tu situación es solo tuya, de que tu angustia es déficit de adaptación, de que la economía volverá a la normalidad si esperas lo suficiente. No volverá. La normalidad anterior murió.</p></blockquote>
<p><strong><span style="font-size: 16px;">Lo que construyamos sobre sus ruinas depende de si permanecemos aislados compitiendo entre nosotros por las migajas que el algoritmo descarta. O si entendemos que el único recurso que no pueden automatizar es la acción coordinada de quienes fueron declarados prescindibles.</span></strong></p>
<blockquote><p>En el pasado, el sistema nos explotaba hasta la extenuación y lo llamábamos injusticia. El futuro que se prepara es más frío. El sistema no quiere explotarnos, quiere ignorarnos. La peor crisis no es cuando el patrón paga poco, es cuando el algoritmo decide que pagar cualquier cosa es un desperdicio matemático.</p></blockquote>
<h3><span style="color: #0000ff;">Bienvenidos a la satisfacción de haberlo entendido antes que la mayoría. Lo que hagas con esa lucidez, es la única cuestión que interesa.</span></h3>
<p><strong> Versión en audio del texto de arriba:</strong></p>
<p><iframe loading="lazy" title="Por qué el capitalismo está preparando una crisis peor que una recesión | Byung-Chul Han" src="https://www.youtube.com/embed/w0n0yNrTTWs" width="750" height="450" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
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		<title>«La hora de los depredadores»</title>
		<link>https://piensachile.com/2026/01/19/la-hora-de-los-depredadores/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 19 Jan 2026 22:49:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencia - Técnica]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Historia - Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
		<category><![CDATA[giuliano da empoli]]></category>
		<category><![CDATA[inteligencia artificial]]></category>
		<category><![CDATA[la hora de los depredadores]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>19 de enero de 2026<br />
Ya no se conciben límites frente a la lógica de la fuerza, de las finanzas y las criptomonedas, o de la Inteligencia Artificial. El orden global se somete a la ley de la selva.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>19 de enero de 2026</p>
<p>“LA HORA DE LOS DEPREDADORES” es un libro del ensayista y politólogo italo-suizo, nacido en Francia, Giuliano Da Empoli. Publicado en francés en 2025 y traducido al español este mismo año.</p>
<p>Da Empoli inicia su libro con un ejercicio de comparación entre la Conquista de México en el siglo XVI y la de los conquistadores tecnológicos sobre el poder político en el siglo XXI.</p>
<p>Los políticos tradicionales se han comportado con los conquistadores tecnológicos como Moctezuma con Hernán Cortés: decidieron no decidir, y someterse con la esperanza de que un poco de la magia los alcance.</p>
<p>En cualquier capital del mundo la escena del México de hace 500 años se repite: los Musk, los Zuckerberg o los Bezos, bajan de su jet privado para perder el tiempo con el líder tribal obsoleto, que después de recibirlo con gran pompa, mantiene una breve entrevista privada en la que le ruega le conceda invertir en un centro de investigación o instalar un laboratorio de inteligencia artificial, para terminar, conformándose con una selfie.</p>
<p>Los conquistadores terminaron por imponer gradualmente su imperio y hoy ha llegado la hora de los depredadores.</p>
<p>Vivimos en tiempos maquiavélicos.</p>
<p>Como cuando el secretario florentino Nicolas Maquiavelo instruía al príncipe, Cesar Borgia, para afirmar su poder dentro del caos, cuando todos luchan contra todos y la fuerza vuelve a ser la única regla del juego.</p>
<p>Maquiavelo convirtió a César Borgia en una verdadera bestia del poder, cuya máxima política más importante es ejercer la ACCIÓN, pero no cualquier acción, sino la acción resuelta e irreflexiva.</p>
<p>Un entorno caótico exige decisiones audaces que cautiven la atención y sorprenda a los oponentes, no la acción de un gris tecnócrata, sino la acción propia de un depredador, audaz y expeditivo, como los políticos encarnados en Bukele, Trump, Bolsonaro o Milei, forzando los límites de la democracia; y toda una nueva legión de borgianos tecnológicos, los conquistadores digitales, señores de la guerra digital y sus milicias, imponiendo la estrategia del caos, un caos que se ha convertido en la marca del poder dominante.</p>
<p>Estas nuevas especies depredadoras, políticas y digitales, no están dispuestas a soportar ningún límite a su voluntad de poder.</p>
<p>Ya no se conciben límites frente a la lógica de la fuerza, de las finanzas y las criptomonedas, o de la Inteligencia Artificial. El orden global se somete a la ley de la selva.</p>
<p><iframe loading="lazy" title="&quot;LA HORA DE LOS DEPREDADORES&quot; - Giuliano da Empoli" src="https://www.youtube.com/embed/Kfb7Q3OS8kg" width="750" height="450" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"><span data-mce-type="bookmark" style="display: inline-block; width: 0px; overflow: hidden; line-height: 0;" class="mce_SELRES_start">﻿</span></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<item>
		<title>Fuerzas productivas e Inteligencia Artificial</title>
		<link>https://piensachile.com/2025/12/17/fuerzas-productivas-e-inteligencia-artificial/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 17 Dec 2025 18:56:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia - Técnica]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[desarrollo]]></category>
		<category><![CDATA[fuerzas productivas]]></category>
		<category><![CDATA[inteligencia artificial]]></category>
		<category><![CDATA[manuel acuña asenjo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>17 de diciembre de 2025 PRELIMINAR La introducción de ‘cambios estructurales’, a la sociedad en que vivimos, jamás será posible si no se cumple el presupuesto básico para llevarlos...</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2025/12/17/fuerzas-productivas-e-inteligencia-artificial/">Fuerzas productivas e Inteligencia Artificial</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>17 de diciembre de 2025</p>
<p><strong>PRELIMINAR</strong></p>
<p>La introducción de ‘cambios estructurales’, a la sociedad en que vivimos, jamás será posible si no se cumple el presupuesto básico para llevarlos a cabo que es conocer, precisamente, no solamente cuál es esa estructura sino, además, determinar sus elementos y establecer en cuál de ellos sería conveniente efectuar las transformaciones de rigor. El concepto de <strong>modo de producción capitalista</strong> (<strong>MPK</strong>) es crucial para emprender esa tarea. Sabemos que éste es un sistema en el que interactúan sus dos elementos centrales, a saber, <strong>fuerzas productivas</strong> (<strong>Fp</strong>) y <strong>relaciones de producción</strong> (<strong>Rp</strong>); nos referiremos, en esta oportunidad, solamente, al primero de esos elementos. Intentaremos, también, aunque brevemente, mostrar sus vínculos primarios con lo que ha dado en denominarse ‘<strong>Inteligencia artificial</strong>’<strong> IA</strong> por la importancia que está adquiriendo en la sociedad actual.</p>
<p>Las Fp no han sido ni serán jamás un concepto vacuo. Por el contrario. Constituyen la base necesaria para entender el funcionamiento de una sociedad. Es más, son parte integrante de la naturaleza humana. En consecuencia, constituyen un aspecto central de la estructura social en que vivimos.</p>
<p><strong>CONCEPTO DE FUERZAS PRODUCTIVAS </strong></p>
<p>Las fuerzas productivas de una sociedad no son sino el conjunto de elementos que ésta emplea para producir bienes y servicios a la comunidad. Para un autor, no son más que</p>
<p style="padding-left: 80px;">“[…] una combinación determinada de los medios de producción y la fuerza de trabajo en un proceso de trabajo determinado”<a href="#_edn1" name="_ednref1">[1]</a>.</p>
<p>Podríamos nosotros, atrevernos a definirlas diciendo que no son sino un conjunto de elementos materiales y humanos que emplea la sociedad para proveerse de los bienes y servicios que requiere. Pero las Fp son mucho más. Insertas en la naturaleza del ser humano se desarrollan en base a su ingenio inagotable. Son un producto intelectual que se traduce en bienes tangibles. Y puesto que la naturaleza, al igual que el ser humano, está evolucionando constantemente, también este constructo lo hace.</p>
<p>Como conjunto, contienen, sin embargo, a su vez, elementos que las conforman, a saber, fuerza de trabajo, medios de producción, conocimientos adquiridos por aquella sociedad y los recursos naturales.</p>
<p><strong>ELEMENTOS DE LAS FUERZAS PRODUCTIVAS </strong></p>
<p>Estos elementos son:</p>
<ol>
<li><strong>La fuerza o energía de trabajo</strong>. Es la capacidad corporal que tiene el ser humano para elaborar o fabricar determinado objeto o producto; es su energía física, el elemento esencial que se requiere para emprender una tarea, algo que ya los sectores dominantes habían descubierto en los modos de producción anteriores y que en el MPK se da de manera distinta. Porque, a diferencia de aquellos que le precedieron, en éste, el trabajador concurre a su lugar de trabajo para realizar esa tarea. No lleva instrumento alguno para realizarla. Allí no solamente lo espera la materia sobre la cual va a aplicar su fuerza corporal sino, además, los elementos que va a utilizar para llevar a cabo tal tarea (maquinarias, técnicas para hacerlo, instrumentos, en fin) llamados ‘medios de producción’. No por otra cosa algunos autores le llaman ‘trabajador desnudo’. La reposición de la energía gastada por el trabajador es compensada por el patrón mediante lo que se denomina ‘salario’.</li>
<li>A ese primer elemento se une otro llamado <strong>‘medios de producción’</strong>, que no es sino otro conjunto, integrado tanto por los <strong>medios de trabajo</strong> (<strong>Mt</strong>) con el objeto de trabajo (<strong>Ot</strong>) que es la materia sobre la cual se va a aplicar la energía corporal para transformarla. Por eso, en no pocos manuales, se acostumbra a escribir esta relación de la siguiente manera:<strong> Mp=(Mt, Ot)</strong>.</li>
</ol>
<p>Los medios de trabajo (Mt), por su parte, no son sino el conjunto que conforman los instrumentos de trabajo —herramientas, maquinarias y otros similares (it)—, las instalaciones —lugar de trabajo, electricidad, agua potable y demás (i)—, las comunicaciones —vías de acceso al lugar de trabajo, radio e infraestructura telefónica, y en general todo lo necesario para que el trabajador realice su obra (c) y los recursos que la propia naturaleza brinda al ser humano (r)—.</p>
<p>Los medios de producción, en la actualidad, y por efectos de la evolución del trabajo, han devenido en propiedad del empresario o ‘no trabajador’ lo que nos hace formular la siguiente pregunta: si esto ha sucedido bajo el MPK, ¿significa que no era así en otros modos de producción anteriores?</p>
<p>En efecto, no era así. Los medios de trabajo siempre fueron propiedad del trabajador. Incluso en las épocas más duras de la esclavitud en que TODO pertenecía al dominador —entre otros bienes, el propio cuerpo del esclavo y su descendencia—. Y, sin embargo, los instrumentos de trabajo eran propiedad del trabajador.</p>
<p>Es importante este hecho. Explica que, en muchas revoluciones triunfantes, una de las primeras medidas a aplicar haya sido la nacionalización de los medios de producción como una de las aspiraciones más sentidas de los sectores dominados. Y, dentro de ellos, la nacionalización de los medios de trabajo (mt) y del propio objeto del trabajo (ot)<a href="#_edn2" name="_ednref2">[2]</a>.</p>
<ol start="3">
<li><strong>El conocimiento, la experticia y la ciencia adquiridos por el trabajador para la realización de su tarea</strong>, que le ha hecho perfeccionar sus medios de trabajo a niveles insospechados. Se le llama, también, ‘tecnología’. Pero esta sapiencia tampoco pertenece al trabajador pues ha sido capturada por institutos privados que se han apropiado de ella transformándola en ‘trabajo objetivado’.</li>
<li><strong>Los recursos naturales</strong>, que son los bienes que existen en la naturaleza o que la misma proporciona y cuyo empleo permite la elaboración de productos. Entre otros, podemos citar la luz solar, el agua, el propio ‘locus standi’ que es la tierra donde el ser humano se levanta, en fin.</li>
</ol>
<p><strong>CARACTERÍSTICA FUNDAMENTAL DE LAS FUERZAS PRODUCTIVAS </strong></p>
<p>Las Fp constituyen la más alta expresión del ingenio humano; son, por lo mismo, extremadamente dinámicas. Como ya se ha adelantado, cambian constantemente. Modifican lo que existe, a la velocidad que emplea la naturaleza.  Alteran la substancia de las cosas; la transforman. Lo que, en lo cotidiano, pudo antes ser útil, probablemente, en un tiempo mas ya no lo será pues las Fp habrán dado un paso más hacia la innovación.</p>
<p>Las Fp constituyen, por eso, la mejor expresión de la naturaleza cuya esencia es el cambio constante, el devenir perpetuo. Las Fp son pasado, en tránsito de devenir futuro. Movimiento tremendamente avasallador, nos enseña que lo que ayer fue posible, hoy no lo es y, probablemente, tampoco lo será mañana.  Por lo mismo, no deja de ser paradojal que sean ellas las encargadas de darnos una lección para no olvidar: es inútil oponérseles pues su misión es, precisamente, conducirnos irremediablemente al futuro.</p>
<p><strong>UNA RELACIÓN MÁS QUE NECESARIA</strong></p>
<p>Las Fp no existen solas. Se encuentran estrechamente ligadas a lo que se ha dado en llamar ‘relaciones de producción’ (Rp), acerca de las cuales no hablaremos en esta oportunidad. Necesitamos establecer, previamente, el vínculo actual (y necesario) que mantienen con la llamada <strong>‘inteligencia artificial’</strong> (IA) ―una de sus más altas expresiones de los tiempos actuales―, invento que, probablemente, será llamado a realizar las transformaciones más espectaculares en la sociedad actual.</p>
<p>La inteligencia artificial es el producto por excelencia de lo que, hasta hace poco, se conocía bajo la denominación de ‘Investigación y Desarrollo’ (I&amp;D). No por casualidad. La ciencia es un producto del cual se apropia gratuitamente el capitalista en el proceso productivo; en consecuencia, la inteligencia artificial es una innovación que, como las anteriores, se encuentra en manos del gran capital<a href="#_edn3" name="_ednref3">[3]</a>.</p>
<p><strong>CONCEPTO DE INTELIGENCIA ARTIFICIAL </strong></p>
<p>La naturaleza de la IA exige, previamente, establecernos en algún lugar preciso de la historia actual. José Luis Valenzuela nos invita a hacerlo a partir del ‘mundo de los 140 caracteres’<a href="#_edn4" name="_ednref4">[4]</a> y, desde allí, observar esa revolución científico-tecnológica que avanza en silencio,</p>
<p style="padding-left: 80px;">“[…] cuya dirección está en muy pocas manos, cuyos efectos podrían transformar de manera significativa la vida del hombre en sociedad y de cuya profundidad está realmente enterado un pequeño porcentaje de seres humanos”<a href="#_edn5" name="_ednref5">[5]</a>.</p>
<p>Pero nada de eso basta. En la actualidad, nadie sabe cuál es el rumbo de la de la IA. Nada se sabe de lo que ocurre al interior de ella ni qué ha sucedido con las máquinas que la precedieron. Un amigo mío se preguntaba, hace poco, si acaso tienen los sistemas hipercomplejos, en esta área, ‘vida’ propia desconocida hasta ahora, si se ha abierto o no una ‘Caja de Pandora’ y cuál es la razón por la cual no pocos investigadores manifiesten tanta duda ante esos cambios<a href="#_edn6" name="_ednref6">[6]</a>.</p>
<p>La IA no ha aparecido sola, aislada, al margen de los acontecimientos. Por el contrario, es parte de un universo de transformaciones que están sucediendo en el planeta.</p>
<p>Para entender la real magnitud de tales cambios, necesario es echar una mirada retrospectiva al desarrollo de la humanidad e intentar, de la mano de algunos investigadores, separar las épocas, periodizar y, a la vez, realizar el intento de establecer las grandes eras recorridas por la humanidad hasta la época actual para formularnos la pregunta de si acaso estamos o no en los inicios de otra, entendida por tal</p>
<p style="padding-left: 80px;">“[…] un período en el cual se conserva la esencia de la relación entre el hombre y la generación de bienes”<a href="#_edn7" name="_ednref7">[7]</a>.</p>
<p>En realidad, tal cual lo afirma nuestro buen amigo José Luis Valenzuela, la IA no es más que un aspecto —tal vez, el más importante— de una serie de innovaciones que anuncian el advenimiento de una Cuarta Era en la evolución de la humanidad, caracterizada por una Revolución Científico-Tecnológica nunca antes vista. En otras palabras, una exposición alucinante de lo que ha sido el desarrollo de las fuerzas productivas en este último tiempo y de las innovaciones que nos ha entregado. De éstas, nos ha parecido conveniente recordar la Impresión 3D, la Robótica, los Vehículos autónomos, la Realidad virtual y la Realidad alimentada, la Big Data y la Data Mining, el Internet de las cosas, los adelantos de la Física Cuántica, los avances en Genética y Genómica, la incorporación de nuevos minerales, la Revolución Energética y el Blockchain<a href="#_edn8" name="_ednref8">[8]</a>.</p>
<p><strong>INNOVACIONES QUE INCORPORA LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL</strong></p>
<p>La inteligencia artificial es un programa. Pero no cualquier programa sino uno de los que ha sido llamado ‘inteligente’, es decir, que puede resolver situaciones no previstas en su código informático. Se cita, como ejemplo, el caso de ‘Libratus’, programa diseñado para jugar póker que aprendió, por sí solo, a mentir.</p>
<p>José Luis Valenzuela señala que Vicenç Torra, en su trabajo ‘La Inteligencia Artificial’, distingue cuatro temas centrales que aborda la IA, y así señala:</p>
<ol>
<li>Resolución de problemas y búsqueda,</li>
<li>Representación del conocimiento y sistemas basados en el conocimiento,</li>
<li>Aprendizaje automático, esto es, programas que aprenden de su propia experiencia y de los errores que cometen, y</li>
<li>Inteligencia artificial distribuida, que van desde versiones paralelas de métodos ya existentes a nuevos problemas<a href="#_edn9" name="_ednref9">[9]</a>.</li>
</ol>
<p>Algunas de las nuevas clasificaciones de la IA la separan en IA según el nivel de inteligencia alcanzado, su capacidad de aprendizaje y su forma de aplicación. No insistiremos en esta materia para no extendernos.</p>
<p><strong>FUERZAS PRODUCTIVAS E INTELIGENCIA ARTIFICIAL </strong></p>
<p>Así, pues, el desarrollo de las fuerzas productivas, en estos últimos años, ha sido portentoso. De ello no cabe la menor duda. Pero, nos preguntamos, ¿ha ocurrido lo mismo con las relaciones de producción? En la teoría clásica, las relaciones de producción deben mantener estricta correspondencia con las transformaciones que tienen lugar en el campo de las fuerzas productivas. De no ocurrir así, ambos elementos entran en contradicción y, en consecuencia, puede abrirse ‘una época de revolución social’. Y es aquí donde surgen las primeras dudas. Porque la correspondencia entre ambos elementos no es algo que se produce de manera automática y, por consiguiente, de modo inmediato.</p>
<p>‘Omnia tempus habent’ (‘Todo tiene su tiempo’) reza una sentencia latina que también se aplica a ese tipo de relaciones. En efecto, nada debe considerarse, a priori, en el carácter de simultáneo, inmediato. Más bien, lo que sucede en la generalidad de los fenómenos es que haya una suerte de sucesión; porque hay secuencias que tienen lugar en este tipo de fenómenos, apertura de espacios en los cuales las relaciones de producción se van adecuando paulatinamente a las transformaciones que han tenido lugar en el ámbito de las fuerzas productivas. Pero se trata de un tiempo de inestabilidades, de ajustes, de pruebas que, de no resolverse de manera apacible puede finalizar en ‘una época de revolución social’. Un tiempo o época de lo que se acostumbra a denominar ‘de crisis’ y de cuya frecuencia nos previno, con sus estudios, el cientista ruso (soviético) Nikolai Kondratiev.</p>
<p>Por eso, no nos parece descabellado reflexionar acerca de si la crisis que afecta a la sociedad actual se produce, precisamente, porque tal correspondencia se encuentra impedida de realizarse o, simplemente, no ha tenido lugar y anuncia, desde ya, su proximidad. Si las relaciones de producción ―que son, fundamentalmente, relaciones de propiedad― deben ajustarse al avance de las fuerzas productivas, y esa transformación daña los intereses de los sectores dominantes, no debe extrañar que éstos busquen evitar ‘la época de revolución social’ con la instauración de regímenes autoritarios encargados de perpetuar la conservación social. En consecuencia, tampoco debe llamar la atención, el desarrollo de ciertas tendencias que se han dado en denominar ‘ultraderechistas’ ―o, para otros, ‘fascistas’―, en no pocas sociedades del planeta. Es la forma de reaccionar de los sectores dominantes ante una crisis que no aciertan a explicarse y que los incomoda. Me pregunto si no ha sido ésta la causa eficiente del resultado de la elección en Chile el domingo recién pasado. Las crisis afectan la región ideológica del modo de producción; por ende, el comportamiento de los seres humanos.</p>
<p>Lo peor es que las crisis, sin embargo, cuando adquieren caracteres colosales, se resuelven, en el sistema capitalista, con la elección de representantes políticos delirantes, cuya misión no es otra que desatar conflictos armados. Así ha sucedido en el pasado; así puede suceder en el futuro. Para nadie es desconocido que, hoy en día, las crisis golpean fuertemente a las llamadas ‘economías centrales’ (Alemania, Inglaterra, Japón y Estados Unidos). Y que sus líderes buscan, encarnizadamente, desatar conflictos de proporciones. Ojalá nos equivoquemos y todo ello no sea más que una casualidad. Aunque, como lo hemos aseverado en otras oportunidades, en la naturaleza no existen las casualidades; menos, aún, en las diversas sociedades humanas del orbe.</p>
<p>Santiago, diciembre de 2025</p>
<h3>Notas:</h3>
<p><a href="#_ednref1" name="_edn1">[1]</a> Fioravanti, Eduardo: “El concepto de modo de producción”, pág.32. Según Fioravanti, esa fue la definición que dio Nikolai Bujarin.</p>
<p><a href="#_ednref2" name="_edn2">[2]</a> Bajo el modo de producción feudal, los medios de trabajo (mt) eran propiedad del trabajador. En el MPK, solamente en el caso del artesanado esos medios pertenecen al trabajador.</p>
<p><a href="#_ednref3" name="_edn3">[3]</a> Afirmaba Karl Marx, en el tomo I de ‘El Capital’, que, por lo mismo, la ciencia nada le cuesta al capitalista.</p>
<p><a href="#_ednref4" name="_edn4">[4]</a> La referencia es a los inicios de lo que fue Twitter. Esta red limitó a 140 el número de caracteres que se podían emplear para la emisión de los mensajes, obligando a los usuarios a ser breves. Más tarde, esta limitación se amplió a 280 hasta llegar al día de hoy en que se admite la posibilidad de emplear hasta 4000. Twitter se llama hoy X y pertenece al multimillonario Elon Musk.</p>
<p><a href="#_ednref5" name="_edn5">[5]</a> Valenzuela, José Luis: “La humanidad en la encrucijada”, Editorial Senda/Senda förlag i Stockholm, Santiago, 2019, pág. 2.</p>
<p><a href="#_ednref6" name="_edn6">[6]</a> Geoffrey Hinton, considerado el padre de la IA, ha llegado a manifestar sentirse arrepentido de haber engendrado ‘un monstruo’.</p>
<p><a href="#_ednref7" name="_edn7">[7]</a> Valenzuela, José Luis: “La humanidad en la encrucijada”, Editorial Senda/Senda förlag i Stockholm, Santiago, 2019, pág. 3.</p>
<p><a href="#_ednref8" name="_edn8">[8]</a> Valenzuela, José Luis: “La humanidad en la encrucijada”, Editorial Senda/Senda förlag i Stockholm, Santiago, 2019, págs.298 a la 387.</p>
<p><a href="#_ednref9" name="_edn9">[9]</a>  Valenzuela, José Luis: “La humanidad en la encrucijada”, Editorial Senda/Senda förlag i Stockholm, Santiago, 2019, pág.300.</p>
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		<title>Los costes ocultos de la inteligencia artificial</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 17 Sep 2025 20:54:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencia - Técnica]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Energia]]></category>
		<category><![CDATA[Energía]]></category>
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		<category><![CDATA[consumo de agua]]></category>
		<category><![CDATA[consumo de energia]]></category>
		<category><![CDATA[ee.uu. china]]></category>
		<category><![CDATA[huella de carbono]]></category>
		<category><![CDATA[inteligencia artificial]]></category>
		<category><![CDATA[seymour hersh]]></category>
		<category><![CDATA[the cloud]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>17 de septiembre de 2025<br />
Todos sabemos que las grandes potencias mundiales, especialmente China y Estados Unidos, siempre han valorado más la prosperidad económica que el aire y el agua limpios. La administración Trump llega incluso a fetichizar su desprecio por la legislación que daría prioridad al aire y al agua limpios sobre los beneficios empresariales.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right; padding-left: 40px;"><span style="font-size: 12px;">Imagen superior: Un robot humanoide en la Exposición de Robots con Inteligencia Artificial celebrada el 6 de septiembre en Guangzhou, China.<br />
Foto de John Ricky/Anadolu vía Getty Images. </span></p>
<p>17 de septiembre de 2025</p>
<p style="text-align: right;">Segunda parte de una serie de tres sobre «Atlas of AI» (Atlas de la IA), de Kate Crawford.<br />
Primera parte: <a href="https://piensachile.com/2025/09/12/la-inteligencia-artificial-y-sus-consecuencias-secretas/">La inteligencia artificial y sus consecuencias secretas</a></p>
<p>Todos sabemos que las grandes potencias mundiales, especialmente China y Estados Unidos, siempre han valorado más la prosperidad económica que el aire y el agua limpios. La administración Trump llega incluso a fetichizar su desprecio por la legislación que daría prioridad al aire y al agua limpios sobre los beneficios empresariales.</p>
<p>Los silenciosos maestros de este tipo de doble lenguaje, escribe Kate Crawford en <em>Atlas of AI</em>, son las empresas de inteligencia artificial del mundo, que se esfuerzan por crear el mito de la IA como «la nube», lo que implica «algo flotante y delicado dentro de una industria verde natural». Los servidores están ocultos en centros de datos anónimos, y sus cualidades contaminantes son mucho menos visibles que las chimeneas rugientes de las centrales eléctricas de carbón».</p>
<p>El hecho es, como ella escribe, «que se necesita una cantidad gigantesca de energía para hacer funcionar la infraestructura computacional de Amazon Web Services o Azure de Microsoft, y la huella de carbono de los sistemas de IA que se ejecutan en esas plataformas está creciendo. Sin duda, la industria ha realizado importantes esfuerzos para que los centros de datos sean más eficientes desde el punto de vista energético y para aumentar el uso de energías renovables». Pero los esfuerzos han servido de poco. «Ya», informa Crawford, «la huella de carbono de la infraestructura informática mundial ha igualado a la de la industria aeronáutica mundial en su apogeo, y está aumentando a un ritmo más rápido». Un estudio canadiense estima que el sector tecnológico contribuirá con el 14 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero en 2040, y un equipo sueco predice que la demanda de electricidad de los centros de datos se multiplicará por quince en 2030.</p>
<p>La conclusión inevitable, escribe Crawford, es que «el deseo de aumentos exponenciales en velocidad y precisión está teniendo un alto costo para el planeta». Cita un estudio de la Universidad de Massachusetts Amherst de 2019 que calculó que la huella de carbono de ejecutar un solo modelo de IA de procesamiento del lenguaje natural generaría más de 660 000 libras de emisiones de dióxido de carbono a lo largo de su vida útil, lo que equivale a las emisiones de carbono de 125 vuelos comerciales de ida y vuelta de Nueva York a China.</p>
<p>El equipo de investigación concluyó, escribe Crawford, que sus hallazgos eran solo una estimación de referencia y no reflejaban la escala comercial en la que operan empresas como Amazon y Apple, que «recopilan conjuntos de datos de toda la Internet y alimentan sus propios modelos de PLN para que los sistemas de IA como Siri o Alexa suenen más humanos». Pero se desconoce la cantidad exacta de consumo energético de los modelos de IA de los sectores tecnológicos; esa información se mantiene como un secreto corporativo altamente restringido. «Aquí también», dice Crawford, «la economía de los datos se basa en mantener la ignorancia medioambiental».</p>
<p>En los centros de datos de IA, se realiza un esfuerzo constante por maximizar los ciclos computacionales para mejorar el rendimiento, una necesidad, escribe Crawford, que se basa en la idea de que cuanto más grande, mejor. Esto ha provocado un fuerte aumento del consumo de energía. Los centros de datos de IA se encuentran ahora entre los mayores consumidores de electricidad del mundo.</p>
<p>El agua, señala, «cuenta otra historia sobre el verdadero coste de la informática. La historia del uso del agua en Estados Unidos está llena de batallas y acuerdos secretos y, al igual que con la informática, los acuerdos sobre el agua se mantienen en secreto». Uno de los mayores centros de datos estadounidenses pertenece a la Agencia de Seguridad Nacional, en Bluffdale, Utah, que se inauguró en 2013. El monótono edificio gubernamental es un recinto cerrado, pero Crawford pudo echar un vistazo trepando por una colina cubierta de artemisa. A ella le pareció «un contenedor de almacenamiento gigante combinado con un bloque de oficinas gubernamentales». Ya sea un contenedor o un bloque de oficinas, la instalación es un gran consumidor de agua en el estado de Utah, azotado por la sequía. Los periodistas locales han tratado de confirmar, sin éxito, si las necesidades estimadas de agua de la instalación son los 1,7 millones de galones de agua al día que se cree generalmente.</p>
<p>Crawford no solo se refiere al consumo de agua de la instalación —había un contrato con las autoridades locales para el desvío de agua—, sino también al aislamiento de los principales centros de datos, sean militares o no: «La mayoría de los centros de datos están muy alejados de los principales núcleos de población, ya sea en el desierto o en las afueras semiindustrializadas. Esto contribuye a nuestra sensación de que la nube está fuera de nuestra vista y es abstracta, cuando en realidad es material y afecta al medio ambiente y al clima de formas que distan mucho de ser plenamente reconocidas y tenidas en cuenta. La nube es parte de la Tierra y, para que siga creciendo, es necesario ampliar los recursos y las capas de logística y transporte que están en constante movimiento».</p>
<p>Afirma que una de las razones por las que escribió un libro sobre sus preocupaciones acerca de la IA es que «encontrar nuevos métodos para comprender las profundas raíces materiales y humanas de los sistemas de IA es vital en este momento de la historia, en el que los efectos del cambio climático antropogénico ya están muy avanzados. Pero eso es más fácil de decir que de hacer. En parte, esto se debe a que las numerosas industrias que componen el sistema de IA ocultan los costes continuos de lo que hacen. Además, la escala necesaria para construir sistemas de inteligencia artificial es demasiado compleja, está demasiado oscurecida por las leyes de propiedad intelectual y está demasiado envuelta en complejidades logísticas y técnicas como para que podamos verla en su totalidad».</p>
<p><em>La próxima entrega de esta serie analizará a los multimillonarios que dominan la comunidad de la IA y su impulso por dominar el futuro de los 8200 millones de ciudadanos del mundo.</em></p>
<p>*Fuente: <a href="https://substack.com/home/post/p-173875103">Substack</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="d4gj5ntqXh"><p><a href="https://piensachile.com/2025/09/12/la-inteligencia-artificial-y-sus-consecuencias-secretas/">La inteligencia artificial y sus consecuencias secretas</a></p></blockquote>
<p><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" title="«La inteligencia artificial y sus consecuencias secretas» — piensaChile" src="https://piensachile.com/2025/09/12/la-inteligencia-artificial-y-sus-consecuencias-secretas/embed/#?secret=d4gj5ntqXh" data-secret="d4gj5ntqXh" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La inteligencia artificial y sus consecuencias secretas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 12 Sep 2025 21:30:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia - Técnica]]></category>
		<category><![CDATA[Imperialismo]]></category>
		<category><![CDATA[consecuencias secretas]]></category>
		<category><![CDATA[inteligencia artificial]]></category>
		<category><![CDATA[poder]]></category>
		<category><![CDATA[relaciones sociales]]></category>
		<category><![CDATA[seymour hersh]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Imagen superior: robots humanoides tocan el piano. Foto de Costfoto/NurPhoto a través de Getty Images. Primera parte de una serie de tres sobre «Atlas of AI» (Atlas de la...</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2025/09/12/la-inteligencia-artificial-y-sus-consecuencias-secretas/">La inteligencia artificial y sus consecuencias secretas</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><span style="font-size: 12px;">Imagen superior: robots humanoides tocan el piano. Foto de Costfoto/NurPhoto a través de Getty Images.</span></p>
<p style="text-align: right;">Primera parte de una serie de tres sobre «Atlas of AI» (Atlas de la IA), de Kate Crawford.</p>
<p>12 de septiembre de 2025</p>
<p>Los espectadores observan cómo unos robots humanoides tocan el piano en la Feria Internacional de Comercio de Servicios de China, celebrada en Pekín el 11 de septiembre. / Foto de Costfoto/NurPhoto a través de Getty Images.</p>
<p>Últimamente he viajado mucho y la semana pasada, en Venecia, me topé con una exposición arquitectónica que celebraba un proyecto galardonado llamado Calculating Empires, obra de dos académicos: Kate Crawford, de la USC Annenberg y Microsoft Research, y Vladan Joler, de la Universidad de Novi Sad, en Serbia. Su exposición, distribuida en docenas de grandes paneles, describía el crecimiento de la tecnología y el poder desde 1500.</p>
<p>Trazaba la historia de las armas, desde la pólvora hasta la bomba nuclear y más allá, hasta los microdrones y la guerra cibernética autónoma, y el mensaje que recibí —era imposible no hacerlo— era que, dados los patrones del pasado y salvo un cambio importante en el comportamiento humano, podría conducir a una guerra nuclear total. Algo escalofriante.</p>
<p>También supe que Kate Crawford fue una de las primeras estudiosas de la inteligencia artificial y de las críticas a los peligros de esa tecnología en manos de las personas equivocadas. En 2021 publicó Atlas of AI con Yale University Press. Se trata de una historia y un análisis de la inteligencia artificial que, según lo leí, pretendía ser una advertencia urgente de que la IA se había afianzado demasiado rápido entre los multimillonarios y los contratistas militares estadounidenses en su intento de remodelar y dominar la economía mundial.</p>
<p>El libro de Crawford es denso, pero muy fácil de leer. Ella sostiene que el control de la IA no debe dejarse, como se ha hecho hasta ahora, en manos de generales estadounidenses retirados y multimillonarios cuyas principales prioridades son utilizar el inmenso poder de la tecnología avanzada para mejorar las armas y obtener enormes beneficios.</p>
<p>A continuación, se ofrece un resumen preliminar de los puntos principales que Crawford aborda en su libro. Otros dos ensayos se centrarán en consecuencias potenciales específicas en gran medida imprevistas.</p>
<p>Lo que más me sorprende es la afirmación de Crawford de que la IA «<strong>no es ni artificial ni inteligente</strong>» [énfasis suyo]. Escribe:</p>
<p>Más bien, la inteligencia artificial es tanto incorporada como material, hecha de recursos naturales, combustible, mano de obra humana, infraestructuras, logística, historias y clasificaciones. Los sistemas de IA no son autónomos, racionales ni capaces de discernir nada sin un entrenamiento intensivo en computación con grandes conjuntos de datos o reglas y recompensas predefinidas. De hecho, la inteligencia artificial tal y como la conocemos depende de un conjunto mucho más amplio de estructuras políticas y sociales. Y debido al capital necesario para construir IA a gran escala y a las formas de ver que optimiza, los sistemas de IA están diseñados en última instancia para servir a los intereses dominantes existentes. En este sentido, la inteligencia artificial es un registro de poder.</p>
<p>La idea de Crawford es que la IA no es un ámbito puramente técnico, sino que también conlleva una serie de consecuencias sociales y económicas. En un «nivel fundamental», escribe,</p>
<blockquote><p>«<strong>la IA son prácticas técnicas y sociales, instituciones e infraestructuras, política y cultura. El razonamiento computacional y el trabajo encarnado están profundamente interrelacionados. Los sistemas de IA reflejan y producen relaciones sociales y comprensiones del mundo</strong>». (destacado de piensaChile)</p></blockquote>
<p>Señala que el término «inteligencia artificial» «puede crear incomodidad en la comunidad informática». La expresión ha pasado de moda a lo largo de las décadas y se utiliza más en marketing que entre los investigadores. «El término «aprendizaje automático» se utiliza más comúnmente en la literatura técnica».</p>
<p>Crawford explica que la IA se utiliza con mayor frecuencia cuando los investigadores «buscan la atención de la prensa para unos nuevos resultados científicos» o «cuando los inversores de capital riesgo llegan con sus chequeras».</p>
<p>Como resultado, el término se utiliza y se rechaza de formas que mantienen su significado en constante cambio. Yo utilizo la IA para referirme a la enorme formación industrial que incluye la política, el trabajo, la cultura y el capital. Cuando me refiero al aprendizaje automático, hablo de una serie de enfoques técnicos (que, de hecho, también son sociales e infraestructurales, aunque rara vez se hable de ellos como tales).</p>
<p>El argumento central del libro de Crawford es que la IA es esencialmente política de formas que rara vez resultan obvias para la mayoría de sus usuarios. Como ella misma explica:</p>
<p>Hay razones importantes por las que este campo se ha centrado tanto en lo técnico: avances algorítmicos, mejoras incrementales de los productos y mayor comodidad. Las estructuras de poder en la intersección de la tecnología, el capital y la gobernanza se benefician de este análisis estrecho y abstracto. Para comprender cómo la IA es fundamentalmente política, debemos ir más allá de las redes neuronales y el reconocimiento estadístico de patrones y preguntarnos qué se está optimizando, para quién y quién decide. Entonces podremos rastrear las implicaciones de esas decisiones.</p>
<p>La semana que viene escribiré sobre el coste ecológico y social de la expansión continua de las instalaciones de IA. La tercera entrega se centrará en los multimillonarios estadounidenses que han tomado el control del mundo de la IA: quiénes son y qué quieren, según la valoración de Crawford.</p>
<p><a href="https://substack.com/@seymourhersh">Seymour Hersh</a></p>
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		<title>Libro de académicos chilenos sobre «Teoría y práctica de la IA»  ha sido editado en Europa</title>
		<link>https://piensachile.com/2025/02/25/libro-de-academicos-chilenos-sobre-teoria-y-practica-de-la-ia-ha-sido-editado-en-europa/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 25 Feb 2025 13:00:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencia - Técnica]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[bruno villalobos]]></category>
		<category><![CDATA[guido ascencio gallardo]]></category>
		<category><![CDATA[inteligencia artificial]]></category>
		<category><![CDATA[libro]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>25 de febrero de 2025<br />
El libro “Teoría y Práctica de la IA Tomo I: Introducción a la apertura de la inteligencia artificial y sus aplicaciones”, es una obra de los autores y académicos chilenos, Mg. Bruno Villalobos y el Dr. Guido Asencio, publicada recientemente en Europa por la Editorial ELIVAPRESS de la República de Moldavia.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2025/02/25/libro-de-academicos-chilenos-sobre-teoria-y-practica-de-la-ia-ha-sido-editado-en-europa/">Libro de académicos chilenos sobre «Teoría y práctica de la IA»  ha sido editado en Europa</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>25 de febrero de 2025</p>
<h3>Editan en Europa libro “Teoría y Práctica de la IA Tomo I: Introducción a la apertura de la inteligencia artificial y sus aplicaciones”</h3>
<p>El libro “<strong>Teoría y Práctica de la IA Tomo I: Introducción a la apertura de la inteligencia artificial y sus aplicaciones</strong>”, es una obra de los autores y académicos chilenos, Mg. Bruno Villalobos y el Dr. Guido Asencio, publicada recientemente en Europa por la Editorial ELIVAPRESS de la República de Moldavia.</p>
<p><img loading="lazy" class=" wp-image-95234 alignright" src="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2025/02/FLAYER-PARA-NOTICIA-LIBRO-TEORIA-Y-PRACTICA-DE-LA-IA-TOMO-I-1-214x300.jpg" alt="" width="310" height="435" srcset="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2025/02/FLAYER-PARA-NOTICIA-LIBRO-TEORIA-Y-PRACTICA-DE-LA-IA-TOMO-I-1-214x300.jpg 214w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2025/02/FLAYER-PARA-NOTICIA-LIBRO-TEORIA-Y-PRACTICA-DE-LA-IA-TOMO-I-1-585x821.jpg 585w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2025/02/FLAYER-PARA-NOTICIA-LIBRO-TEORIA-Y-PRACTICA-DE-LA-IA-TOMO-I-1.jpg 707w" sizes="(max-width: 310px) 100vw, 310px" />Esta publicación presenta una investigación que aborda los principios teóricos y prácticos de la IA, y el objetivo central de este primer tomo es brindar al lector una comprensión integral de los desafíos y oportunidades que presenta la IA de manera introductoria, explorando cómo habilidades intrínsecamente humanas como la creatividad, la empatía y el pensamiento crítico se vuelven más valiosas que nunca. A través de análisis fundamentados, estudios de caso y reflexiones prácticas, este libro promete equipar al lector con las herramientas necesarias para navegar y liderar en un entorno en constante transformación.</p>
<p>En un mundo donde la inteligencia artificial redefine constantemente las dinámicas laborales y sociales, surge la necesidad de una guía que no solo informe, sino que también inspire y empodere.  Ahora, con la irrupción de la inteligencia artificial (IA), nos enfrentamos a cambios aún más profundos y acelerados.  Por su parte, este libro nace con el propósito de ser ese referente, ofreciendo una visión profunda y accesible sobre cómo el talento humano puede no solo adaptarse, sino también prosperar en la era de la IA.</p>
<p>La estructura de este libro de 675 páginas está dividida en cuatro capítulos:</p>
<p>En el Capítulo I dominado “<strong>La IA en el Corazón de la Sociedad Moderna</strong>”, será posible encontrar los conceptos fundamentales que definen la IA, donde se comprenderá el contexto global de esta tecnología transformadora, las tipologías, los sectores claves donde se aplica la IA, influencia en la vida cotidiana, en el mercado laboral, buscando discutir sobre la gran pregunta si ¿la IA reemplazará la labor de un ser humano?</p>
<p>El Capítulo II denominado “<strong>Humanos y Máquinas-Una Nueva Sinergia</strong>”, viene a resaltar aspectos que difícilmente serán reemplazados por la IA, en el ser humano, donde se destaca la creatividad, la empatía, las relaciones, el juicio ético en la toma de decisiones.</p>
<p>En el Capítulo III, denominado “<strong>Aprendizaje Continuo como Cultura – El Nacimiento de los “Aprendívoros”</strong>, se explica la necesidad que existe sobre la cultura del aprendizaje, enfatizando en el cambio permanente, donde las habilidades transversales de los seres humanos pueden ser potenciadas por la IA.</p>
<p>Finalmente, en el Capítulo IV denominado “<strong>Democratización del Conocimiento – La Libertad Intelectual y la Plenitud Profesional</strong>”, se coloca a disposición la discusión sobre el acceso equitativo al conocimiento a través de la IA, donde existen programas educativos que abren las puertas al aprendizaje, reduciendo barreras de entrada.   Parte de este capítulo también analiza el impacto de las economías emergentes, donde surgen comunidades transformadoras, que resaltan la relación entre el conocimiento accesible y el desarrollo económico.</p>
<p>Para adquirir el libro pueden ir a los siguientes sitios:</p>
<p><strong>Librería Eliva: </strong><a href="https://elivabooks.com/en/book/book-3054404558">https://elivabooks.com/en/book/book-3054404558</a></p>
<p><strong>En Amazon:</strong> <a href="https://www.amazon.com/dp/9999324231">https://www.amazon.com/dp/9999324231</a></p>
<p>&nbsp;</p>
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<div class="a-section a-spacing-none">
<h3><img loading="lazy" class=" wp-image-95230 aligncenter" src="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2025/02/Amazon_-200x300.jpg" alt="" width="388" height="582" srcset="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2025/02/Amazon_-200x300.jpg 200w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2025/02/Amazon_.jpg 311w" sizes="(max-width: 388px) 100vw, 388px" /></h3>
<h3 id="title" class="a-spacing-none a-text-normal"><span id="productTitle" class="a-size-large celwidget" data-csa-c-id="dsbtt8-qbjvcg-walp2v-9w57o2" data-cel-widget="productTitle">Teoría y Práctica de la IA Tomo I: Introducción a la apertura de la inteligencia artificial y sus aplicaciones (Spanish Edition) </span><span id="productSubtitle" class="a-size-medium a-color-secondary celwidget" data-csa-c-id="7qqb8n-azixq7-hh2o7a-2hyk7z" data-cel-widget="productSubtitle">Taschenbuch – 19. Februar 2025</span></h3>
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<div id="bylineInfo" class="a-section a-spacing-micro bylineHidden feature" data-cel-widget="bylineInfo">Spanisch Ausgabe <i class="a-icon a-icon-text-separator"></i> von <span class="author notFaded" data-width=""><a class="a-link-normal" href="https://www.amazon.com/-/de/s/ref=dp_byline_sr_book_1?ie=UTF8&amp;field-author=Bruno+Arturo+Villalobos+Mu%C3%B1oz&amp;text=Bruno+Arturo+Villalobos+Mu%C3%B1oz&amp;sort=relevancerank&amp;search-alias=books">Bruno Arturo Villalobos Muñoz</a> <span class="contribution"><span class="a-color-secondary">(Author), </span></span></span><span class="author notFaded" data-width=""><a class="a-link-normal" href="https://www.amazon.com/-/de/s/ref=dp_byline_sr_book_2?ie=UTF8&amp;field-author=Guido+Osvaldo+Asencio+Gallardo&amp;text=Guido+Osvaldo+Asencio+Gallardo&amp;sort=relevancerank&amp;search-alias=books">Guido Osvaldo Asencio Gallardo</a> <span class="contribution"><span class="a-color-secondary">(Author)</span></span></span></div>
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<div id="averageCustomerReviews_feature_div" class="celwidget" data-feature-name="averageCustomerReviews" data-csa-c-type="widget" data-csa-c-content-id="averageCustomerReviews" data-csa-c-slot-id="averageCustomerReviews_feature_div" data-csa-c-asin="9999324231" data-csa-c-is-in-initial-active-row="false" data-csa-c-id="bp65j2-cdnzo-ago0tb-qlji14" data-cel-widget="averageCustomerReviews_feature_div"></div>
<div id="socialFabric_feature_div" class="celwidget" data-feature-name="socialFabric" data-csa-c-type="widget" data-csa-c-content-id="socialFabric" data-csa-c-slot-id="socialFabric_feature_div" data-csa-c-asin="9999324231" data-csa-c-is-in-initial-active-row="false" data-csa-c-id="zf4tns-9c0ufy-day2g3-qk8pjv" data-cel-widget="socialFabric_feature_div">El mundo se encuentra en una encrucijada histórica, un punto de inflexión que redefine no solo cómo trabajamos, sino también cómo entendemos el potencial humano. Desde los albores de la Revolución Industrial hasta la actualidad, hemos sido testigos de transformaciones tecnológicas que han remodelado sociedades enteras. Ahora, con la irrupción de la inteligencia artificial (IA), nos enfrentamos a cambios aún más profundos y acelerados. El objetivo central de este primer tomo del libro Teoría y Práctica de la IA es brindar al lector una comprensión integral de los desafíos y oportunidades que presenta la IA de manera introductoria, explorando cómo habilidades intrínsecamente humanas como la creatividad, la empatía y el pensamiento crítico se vuelven más valiosas que nunca. A través de análisis fundamentados, estudios de caso y reflexiones prácticas, este libro promete equipar al lector con las herramientas necesarias para navegar y liderar en un entorno en constante transformación. Al final de este recorrido, aspiramos a que el lector no solo haya adquirido conocimientos, sino que también se sienta inspirado a tomar acción, adoptando una mentalidad de aprendizaje continuo y colaborando activamente con la tecnología para crear un futuro más prometedor.</div>
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<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2025/02/25/libro-de-academicos-chilenos-sobre-teoria-y-practica-de-la-ia-ha-sido-editado-en-europa/">Libro de académicos chilenos sobre «Teoría y práctica de la IA»  ha sido editado en Europa</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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					<wfw:commentRss>https://piensachile.com/2025/02/25/libro-de-academicos-chilenos-sobre-teoria-y-practica-de-la-ia-ha-sido-editado-en-europa/feed/</wfw:commentRss>
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