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	<title>idioma &#8211; piensaChile</title>
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		<title>Nick Estes: Los internados para menores indígenas fueron parte de un “horrendo proceso genocida” perpetrado en Estados Unidos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 04 Aug 2022 23:05:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Derechos de los niños]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Pueblos Originarios]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Durante más de un siglo, decenas de miles de menores indígenas fueron sacados de sus comunidades y forzados a asistir a internados que el Gobierno de EE.UU. administraba, específicamente el Departamento del Interior, junto con instituciones religiosas.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2022/08/04/nick-estes-los-internados-para-menores-indigenas-fueron-parte-de-un-horrendo-proceso-genocida-perpetrado-en-estados-unidos/">Nick Estes: Los internados para menores indígenas fueron parte de un “horrendo proceso genocida” perpetrado en Estados Unidos</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Nick Estes: Los internados para menores indígenas fueron parte de un “horrendo proceso genocida” perpetrado en Estados Unidos<br />
REPORTAJE 13 DE MAYO DE 2022</p>
<p>El Departamento del Interior de Estados Unidos ha documentado la muerte de más de quinientas niñas y niños indígenas en internados administrados o subvencionados por el Gobierno federal, que funcionaron de 1819 a 1969. Se cree que el número real de muertes es mucho mayor. La investigación, que identificó 53 sitios en antiguos internados en donde se enterraron personas, fue ordenada por la secretaria del Interior, Deb Haaland, primera titular indígena del gabinete cuyos abuelos fueron obligados a asistir a un internado a la edad de ocho años. “Resulta inapropiado decir que eran instituciones educativas o escuelas cuando, en realidad, no muchas personas terminaban los estudios y, peor aún, muchas ni siquiera sobrevivían a las terribles condiciones de vida en esos internados”, dice Nick Estes, historiador y cofundador de la organización The Red Nation. Estes dice que las instituciones fueron parte de un “proceso genocida” de “despojo y robo de tierras y recursos a los pueblos indígenas”.</p>
<p><iframe loading="lazy" src="https://www.democracynow.org/es/embed/story/2022/5/13/interior_department_indian_boarding_schools_500" width="740" height="440" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"><span data-mce-type="bookmark" style="display: inline-block; width: 0px; overflow: hidden; line-height: 0;" class="mce_SELRES_start">﻿</span></iframe></p>
<div class="story_summary">
<div class="text">
<p><strong>Transcripción</strong></p>
<div id="transcript" class="mobile_anchor_target">
<div class="grey_description fine_print">Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.</div>
<div class="text">
<p><strong><span class="caps">AMY</span> <span class="caps">GOODMAN</span>:</strong> Un nuevo <a href="https://www.bia.gov/sites/default/files/dup/inline-files/bsi_investigative_report_may_2022_508.pdf">estudio</a> del Departamento del Interior de EE.UU. ha documentado las muertes de 500 menores de edad en internados para indígenas que el Gobierno federal de EE.UU. administró o subvencionó, aunque se cree que el número de muertes es en realidad mucho mayor. El reporte identificó 53 cementerios vinculados a dichos internados, que estuvieron en funcionamiento durante más de un siglo. Esta es la primera vez que el Departamento del Interior documenta parte de la horrorosa historia de los internados, conocidos por sus brutales prácticas de asimilación que obligaban a los estudiantes a cambiar su vestimenta, idioma y cultura.</p>
<p>La investigación fue ordenada por Deb Haaland, secretaria del Interior y miembro de la comunidad indígena Pueblo de Laguna. Sus abuelos fueron forzados a asistir a un internado a la edad de 8 años. Haaland presentó el informe.</p>
<blockquote><p><strong><span class="caps">DEB</span> <span class="caps">HAALAND</span>:</strong> Durante más de un siglo, decenas de miles de menores indígenas fueron sacados de sus comunidades y forzados a asistir a internados que el Gobierno de EE.UU. administraba, específicamente el Departamento del Interior, junto con instituciones religiosas.</p></blockquote>
<blockquote><p>[…] Mis abuelos maternos tenían solo 8 años cuando fueron separados de la cultura y las comunidades de sus padres y obligados a vivir en internados hasta los 13 años. Muchos menores en su situación jamás regresaron a sus hogares.</p></blockquote>
<blockquote><p>Las políticas federales que intentaron acabar con la identidad, idioma y cultura nativos aún se manifiestan en el dolor que hoy afrontan las comunidades tribales, que padecen ciclos de violencia y abuso, desaparición de personas indígenas, muertes prematuras, pobreza y pérdida de riqueza, trastornos de salud mental y abuso de sustancias. Reconocer los impactos del sistema federal de internados para menores indígenas no puede ser solo un ajuste de cuentas histórico. También debemos trazar un camino para abordar este legado tan problemático. El hecho de que yo pueda estar aquí hoy como la primera secretaria indígena de un Gobierno es un testimonio de la fuerza y la determinación de los pueblos nativos. Estoy aquí gracias a la perseverancia de mis antepasados. Gracias a personas como mi abuela y mi madre. Y el trabajo que haremos con la Iniciativa Federal de Internados Indígenas tendrá un impacto transformador en las próximas generaciones.</p></blockquote>
<p><strong><span class="caps">AMY</span> <span class="caps">GOODMAN</span>:</strong> Esa era la secretaria del Interior, Deb Haaland. Matthew War Bonnet, quien a la edad de seis años fue llevado a un internado en la Reserva Rosebud del pueblo Siux en Dakota del Sur, testificó el 12 de mayo sobre dicha experiencia ante el Subcomité para los Pueblos Indígenas de la Cámara de Representantes.</p>
<blockquote><p><strong><span class="caps">MATTHEW</span> <span class="caps">WAR</span> <span class="caps">BONNET</span>:</strong> Mi experiencia en el internado fue muy dolorosa y traumática. Recuerdo cuando llegué por primera vez a la escuela. Los sacerdotes nos llevaron a una gran habitación que tenía seis u ocho bañeras. Un cura nos metió a todos los niños pequeños en una bañera, nos frotó con fuerza con un cepillo grande y nos dejó la piel y la espalda en carne viva. Además, nos cortaron el pelo. Luego nos pusieron a todos los niños pequeños en el mismo dormitorio. Estábamos todos juntos, del primer al cuarto grado. Por la noche se podía escuchar a todos los niños llorando.</p></blockquote>
<p><strong><span class="caps">AMY</span> <span class="caps">GOODMAN</span>:</strong> Para hablar más sobre la historia de los internados para indígenas administrados o financiados por el Gobierno de EE.UU., nos acompaña desde Mineápolis Nick Estes. Estes es escritor, historiador y autor del libro “Nuestra historia es el futuro: la lucha siux contra el oleoducto Dakota Access y la larga tradición de resistencia indígena”. Es además cofundador del grupo de resistencia indígena The Red Nation y ciudadano de la Reserva Siux del Bajo Brule.</p>
<p>Nick, bienvenido de nuevo a Democracy Now! Hable sobre la importancia de este nuevo informe del Departamento del Interior.</p>
<p><strong><span class="caps">NICK</span> <span class="caps">ESTES</span>:</strong> Muchas gracias por invitarme, Amy.</p>
<p>Como se pudo escuchar en las voces de personas como la secretaria Haaland, esta es una experiencia muy emotiva para gran parte de los pueblos indígenas de este país. Y debería ser una experiencia emotiva para las personas no indígenas de este país. Este es un momento histórico. Aunque no es algo nuevo para los pueblos indígenas, puede que sean algo nuevo para quienes escuchan los testimonios de ese horrible proceso genocida.</p>
<p>Creo que hay una razón por la cual el traslado por la fuerza de niños de un grupo a otro es una de las definiciones de genocidio según las leyes internacionales. De eso es de lo que estamos hablando, porque el llevarse a los niños, el proceso de remover a menores indígenas de sus grupos, ha sido una estrategia para aterrorizar a las familias nativas durante siglos. Lo vimos en la remoción masiva de menores nativos de sus comunidades para llevarlos a internados, como lo muestra este nuevo informe, o para entregarlos en adopción y dejarlos bajo la tutela de familias en su mayoría blancas, lo cual ocurrió principalmente en el siglo XX.</p>
<p>Este es un informe histórico en ese respecto, porque documenta, creo que por primera vez, que el Gobierno federal admite su papel en este proceso genocida. Claro está que no usan ese lenguaje en el informe, pero muchos de los investigadores, la mayoría de los cuales son indígenas, que realizaron el trabajo preliminar en este primer volumen, que según tengo entendido va a ser el primero de varios volúmenes, coinciden en que lo que pasó constituyó una destrucción generalizada y sistemática no solo de nuestra cultura, sino de nuestras naciones, así como una evidente usurpación de nuestras tierras.</p>
<p>Y creo que es importante hablar de eso. El colonialismo de asentamiento no significa solo un ataque contra las personas nativas por odio a nuestra cultura, nuestro idioma o nuestras creencias. Este sistema de internados se creó en un momento en que el Gobierno de EE.UU., a fines del siglo <span class="caps">XIX</span> y principios del XX, estaba buscando consolidar su frontera occidental a través de la Ley de adjudicación general de Dawes, que ocasionó que decenas de millones de hectáreas de territorio indígena fueran puestas a disposición para el asentamiento de colonos blancos mientras se usaba a los menores nativos como rehenes. De esa forma se expresaban los reformistas de la época. Ese es el lenguaje que estaban usando. Decían: “Vamos a usar a estos niños como rehenes” para garantizar, entre comillas, “el buen comportamiento” de su gente.</p>
<p><strong><span class="caps">AMY</span> <span class="caps">GOODMAN</span>:</strong> Usted ha visitado y reportado sobre un internado para indígenas en particular, la Escuela Industrial Indígena Carlisle, en Carlisle, Pensilvania, que se estableció en 1879. ¿Puede hablar de eso como un ejemplo de lo que sucedió en todo este país?</p>
<p><strong><span class="caps">NICK</span> <span class="caps">ESTES</span>:</strong> Carlisle se convirtió realmente en el arquetipo de los internados para indígenas fuera de las reservas. Y de hecho, en la Escuela Indígena Carlisle, los primeros grupos que entraron provenían del pueblo Lakota, mi nación, específicamente de las reservas Pine Ridge y Rosebud, porque habíamos mantenido una resistencia histórica contra la Ley Dawes, y prácticamente esa era una forma de romper los lazos tribales de nuestro pueblo.</p>
<p>Esa primera clase que conformó el internado está descrita en las dos autobiografías que escribió Luther Standing Bear. Él pertenecía a la tribu Sioux de la Reserva Rosebud. En sus escritos hablaba de que, más que escuelas, esos lugares eran campos de prisioneros de guerra, donde no aprendieron el abecedario o idiomas o matemáticas, las cosas que uno esperaría aprender en una escuela. En cambio, aprendieron disciplina militar, porque [su fundador] era un militar: el coronel Pratt. Existía un acuerdo extraño entre el Ejército de EE.UU. y el Departamento del Interior para dirigir este internado fuera de la reserva, cuya disciplina militar se inculcó en muchos de los internados fuera de las reservas, así como también se inculcó el patriotismo estadounidense, el culto a la bandera y la obediencia religiosa.</p>
<p>De las primeras clases que formaron la Escuela Indígena Carlisle, según el testimonio de Luther Standing Bear, quien fue parte de la primera clase, la mitad de esos menores nunca volvieron a casa. Muchos de ellos murieron en esa escuela. Por eso me parece un poco inapropiado llamarlas instituciones educativas o incluso escuelas ya que no había mucha gente que se graduaba, eso sin hablar de quienes no sobrevivían a las precarias condiciones.</p>
<p>Este nuevo informe también documenta el trabajo forzoso. El trabajo no remunerado de menores indígenas se usó esencialmente para subsidiar la falta de recursos que el Gobierno federal no estaba destinando a la educación de las comunidades indígenas. Así que fue una experiencia horrible para quienes nunca salieron de allí, pero también fue una experiencia horrible para quienes sí lograron salir.</p>
<p>Hasta el día de hoy, a la entrada de la Escuela Indígena Carlisle, hay un cementerio con cientos de lápidas. Muchas naciones tribales, incluyendo la tribu Sioux de la Reserva Rosebud, han estado luchando para que les devuelvan a sus antepasados. Algunas han tenido éxito. Pero también es importante señalar que algunos de los niños que murieron allí pertenecían a naciones tribales que tienen protocolos acerca de no perturbar a sus antepasados cuando son sepultados bajo tierra. Así que es una situación muy delicada. No es sólo un problema del Gobierno federal, sino que también del Ejército estadounidense.</p>
<p><strong><span class="caps">AMY</span> <span class="caps">GOODMAN</span>:</strong> Quiero preguntarle…</p>
<p><strong><span class="caps">NICK</span> <span class="caps">ESTES</span>:</strong> Porque ese lugar una base militar en funcionamiento. Creo que también es importante señalar eso.</p>
<p><strong><span class="caps">AMY</span> <span class="caps">GOODMAN</span>:</strong> Nick Estes, una investigación de Preston McBride, de la Universidad de Dartmouth, ha sugerido que hasta 40.000 menores nativos estadounidenses murieron en internados administrados por el Gobierno en todo EE.UU. Pero este informe habla de 500. ¿Puede profundizar sobre esta discrepancia?</p>
<p><strong><span class="caps">NICK</span> <span class="caps">ESTES</span>:</strong> Sí. En la rueda de prensa del Departamento del Interior, tanto la secretaria Deb Haaland, como el subsecretario de Asuntos Indígenas, Bryan Newland, señalaron que este era un informe preliminar y que han identificado más de 53 tumbas marcadas o no marcadas en varios de estos internados fuera de las reservas, así como en internados dentro de reservas. Creo que es un asunto realmente delicado porque, en relación por ejemplo a la Escuela Indígena Rapid City, que está en la ciudad de Rapid City, en Dakota del Sur, los cementerios están, de hecho, dentro de la propia comunidad. Ha habido proyectos de vivienda que se habían construido sobre esos cementerios. Y muchas personas son reacias a identificar esos lugares públicamente por el historial de saqueos de tumbas en muchos de estos cementerios. Así que creo que lo que Preston está diciendo es muy cierto, esto es un recuento insuficiente, ya que es una evaluación inicial de estos cementerios específicos. Pero creo que a medida que avance esta investigación y se hagan públicos más documentos vamos a ver cómo esos números continuarán aumentando. Y es algo muy trágico.</p>
<p>Considero importante destacar que esta iniciativa comenzó en junio de 2021, cuando varios cientos de tumbas de menores nativos fueron encontradas en Canadá. Pero, ¿dónde están ahora los titulares sobre todas las inspecciones que muchas Naciones Originarias están realizando en estos lugares? Los números están en los miles en este momento, pero aun así no llega a ser noticia. Por lo tanto, es importante prestar atención a esto a medida que se desarrolla y escuchar de verdad a muchos de los líderes nativos, así como a los investigadores nativos que históricamente han estado trabajando en esto. Esto no es algo nuevo para nosotros. No tenemos una cifra definitiva. Todo lo que tenemos es la experiencia común del sistema de internados, ya que ha afectado a todos y cada uno de los indígenas de este país.</p>
<p><strong><span class="caps">AMY</span> <span class="caps">GOODMAN</span>:</strong> ¿Tiene algún recelo sobre el informe? Es cierto que en el informe del Departamento del Interior se dice que esperan documentar miles, tal vez decenas de miles, de muertes. Pero estamos hablando de un informe que fue publicado por el Departamento del Interior y en el que trabajó la Oficina de Asuntos Indígenas de dicha agencia, que es quien de hecho administró todo el sistema de internados. La diferencia ahora, por supuesto, es que está al mando Deb Haaland, la primera indígena en la historia en formar parte de un Gobierno de EE.UU.</p>
<p><strong><span class="caps">NICK</span> <span class="caps">ESTES</span>:</strong> Creo que es importante señalar que Deb Haaland ha estado al frente del Departamento del Interior poco más de un año. Y un año, en comparación con un siglo y medio de políticas genocidas contra los pueblos indígenas, no es mucho, si analizamos cómo se desarrolla la historia.</p>
<p>Del mismo modo, es importante destacar que la agencia responsable de estos crímenes de lesa humanidad es quien ahora va a impartir justicia, por así decirlo. El jueves las tribus preguntaron sobre cómo la oficina de Haaland abordará el tema de las reparaciones. El Departamento del Interior está diseñando su proceso de verdad y reconciliación con base en el modelo canadiense. Pero cabe destacar que la Comisión de la Verdad y la Reconciliación de Canadá solo surgió como consecuencia de una demanda colectiva en nombre de los sobrevivientes de los internados. Y yo diría que el Departamento del Interior tiene un historial muy deficiente en cuanto a asumir una responsabilidad por sus propios crímenes.</p>
<p>Un ejemplo es el acuerdo en el caso Cobell contra Salazar que ocurrió en 2011. La principal demandante fue la banquera Elouise Cobell, quien pertenecía a la Nación Pies Negros. Cobell realizó una auditoría forense de Estados Unidos y descubrió que el Gobierno federal había manejado irregularmente 176.000 millones de dólares de dinero individual de los indígenas y el Departamento del Interior se autoadjudicó, porque todavía se nos considera pupilos del Estado, 3.500 millones de dólares. Eso son solo unos centavos si se compara con lo que ella había contabilizado en cuanto a las indemnizaciones que se nos habían otorgado.</p>
<p>Entonces, no es casualidad que a la población indígena la ampare el mismo departamento que gestiona la vida silvestre y las tierras federales. Al inicio de la transmisión escuchamos que el Departamento del Interior está dando marcha atrás en su plan de licitación de tierras federales. No se trata solo de los internados para menores indígenas, porque dichos internados eran solo una parte de un proceso más amplio de despojo y de robo de tierras y recursos de los pueblos indígenas, porque el sistema de internados para menores indígenas estaba usando dinero de tratados sobre rentas vitalicias y fondos federales que estaban destinados a la educación de los indígenas para financiar este proceso genocida. Ese dinero se obtuvo a través de la venta de nuestras tierras a los colonos blancos. También se obtuvo a través del despojo de esas tierras por parte del propio Gobierno federal. Así que hay muchas partes aquí que deben rendir cuentas.</p>
<p>El mismo informe identifica 39.000 cajas de material impreso, propiedad del Gobierno federal. Creo que son más de nueve millones de páginas de documentos que necesitan ser revisados. Por lo tanto, asignar solo siete millones de dólares para este proceso de investigación que cubre un siglo y medio de políticas genocidas es como un grano de arena en cuanto a lo que debe suceder. Es importante señalar que la representante Sharice Davids, demócrata del estado de Kansas y además miembro de una nación indígena, introdujo un proyecto de ley que el Congreso está revisando y que probablemente destinará más fondos federales hacia un proceso de investigación que no solo examine el sistema federal de internados para menores indígenas, sino también el papel de grupos religiosos y, en específico, el papel de la Iglesia Católica en estas políticas educativas genocidas.</p>
<p><strong><span class="caps">AMY</span> <span class="caps">GOODMAN</span>:</strong> Bueno, desde luego seguiremos pendientes de este caso.</p>
<hr />
<p>Traducido por Iván Hincapié. Editado por Igor Moreno.</p>
</div>
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<p><iframe loading="lazy" title="Las escuelas en Canadá en las que miles de niños indígenas sufrieron abusos | BBC Mundo" src="https://www.youtube.com/embed/N0wyhKC_uok" width="740" height="440" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"><span data-mce-type="bookmark" style="display: inline-block; width: 0px; overflow: hidden; line-height: 0;" class="mce_SELRES_start">﻿</span></iframe></p>
<p><iframe loading="lazy" title="Niños indígenas nativos en Estados Unidos asesinados, víctimas de abuso en el siglo XIX - N+17" src="https://www.youtube.com/embed/dmoOtv5UK-8" width="740" height="440" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"><span data-mce-type="bookmark" style="display: inline-block; width: 0px; overflow: hidden; line-height: 0;" class="mce_SELRES_start">﻿</span></iframe></p>
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		<title>La profesora de castellano</title>
		<link>https://piensachile.com/2021/04/18/la-profesora-de-castellano/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 18 Apr 2021 11:47:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los que fuimos alumnos suyos hemos pagado con creces el precio de su pasión por la lectura, en esa búsqueda ansiosa de topar con la esencia inmaterial que palpita en toda prosa como ella nos decía. A menudo agregaba: “bien se justifican cuatrocientas páginas, cuando en una de una de ellas se consigue la cúspide”…</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p align="left">Es verdad que nunca la olvidé. Muy por el, contrario, desde mi primer veintitrés de abril en Barcelona, la tuve más presente que nunca.</p>
<p align="left">Un veintitrés de abril murió Cervantes, y el santoral dedica ese día al vencedor del dragón. A San Jorge, Sant Jordi, que conmemoran los catalanes regalándose recíprocamente rosas y libros.</p>
<p align="left">Ese día las Ramblas y las principales arterias de la ciudad amanecen pobladas de tenderetes bien provistos de ediciones de libros preparadas especialmente para la ocasión. Rara vez llueve. Es habitual que el sol, junto al color de las rosas que aparecen por todas partes, realcen la encantadora seducción de la primavera. Sólo los tontos graves y las feministas a ultranza se resisten al encanto de la fiesta y por un día proclaman el boicot a los libros y a las rosas. La gran mayoría, sin embargo, se entrega a la tradición ¡qué más da!.</p>
<p align="left">La gente va en masa a los tenderetes y los señores obsequian rosas a sus damas y ellas libros a sus señores; los que, en muchos casos, amarillean en un estante, sin haber sido leídos. Como las rosas marchitan, las damas, sin mala conciencia se deshacen de ellas, pero si el amor, apasionado como es, tiene vocación de eterno, la fulgurante rosa, las disecan entre las páginas de la novela preferida o del “diario de vida”.</p>
<p align="left">Porque los recuerdos son caprichosos en mi primer veintitrés de abril en Barcelona y mientras pasaba de medio lado entre mostradores cubiertos por libros, se apoderó de mí el recuerdo de mi profesora de castellano y me pareció estar oyéndola: “este año leeremos a Balzac, a Proust, a Unamuno y a Tolstoi, que escribe mejor que Dios. También dedicaremos nuestra atención a la poesía: Baudelaire, Federico, Antonio Machado, León Felipe, y por cierto, y muy especialmente a los nuestros: Huidobro, Gabriela, Neruda&#8230;”</p>
<p align="left">Cuando Marcelo, antofagastino como yo, amigo desde siempre y poseedor de un bello verbo me la nombró, desistí de intentar convencerlo que debía escribir y es que, desde luego, podíamos culpabilizarla por haber dedicado muy pocas horas a desvelarnos los secretos de la gramática y, en definitiva, de la enigmática técnica del lenguaje. En su lugar, llenó horas y horas guiándonos en una lectura desordenada y anárquica de cuentos, ensayos, novelas, piezas de teatro y poesía.</p>
<p align="left">Los que fuimos alumnos suyos hemos pagado con creces el precio de su pasión por la lectura, en esa búsqueda ansiosa de topar con la esencia inmaterial que palpita en toda prosa como ella nos decía. A menudo agregaba: “bien se justifican cuatrocientas páginas, cuando en una de una de ellas se consigue la cúspide”… Sin embargo, nunca nos explicó como construir las frases y qué signos deben separar a las palabras para que al leerlas uno no se quede sin aire, ni escenifiques una oda onomatopéyica a la tartamudez.</p>
<p align="left">Como la puntuación era para nosotros una categoría enigmática; nuestros comentarios de texto resultaban recargados de adjetivos e incoherentes, y presagiaban la inminencia de una mala nota que era la consecuencia lógica e inevitable de su propio fracaso que intentó enmendar predicándonos que había que puntuar de acuerdo a las pausas, a los énfasis y a los cambios de tono del lenguaje hablado.</p>
<p align="left">Dentro de aquel esquema, el signo que nos opuso las mayores dificultades fue el de exclamación: “&#8230;presuntuoso en su grafismo y prácticamente en desuso debido a la imposibilidad – cada vez mayor – de encontrar motivos para asombrarse o admirarse. Nos aconsejaba no utilizarlos cuando el asombro fuere ficticio o fingido, en cuyo supuesto lo mejor sería escribir la frase “al compás de la verbalización: alargando las vocales y acortando las sílabas”. Esta matización tan bizantina tenía &#8211; en ese momento &#8211; una explicación razonable. En aquel entonces, la siutiquería cotidiana de los poderosos impuso a los demás estratos sociales el capricho de intercalar en los diálogos la frase ¡No te puedo creer!</p>
<p align="left">Te dijeran lo que te dijeran, te estuvieran contando que el carbón es negro o que el Mar Muerto acababa de resucitar, era de buen tono interrumpir a quien te hablaba, una o varias veces, con ese ¡No te puedo creer! de la gente linda. El ¡No te puedo creer! se escuchaba a cada rato en las casas, en el ómnibus, en el mercado y hasta en la sinagoga, y funcionaba además como el recurso de asombrarse cínicamente, dejando al interlocutor en el dilema de caer en la engañifa y creer que en ese minuto te hacía la revelación del siglo, o de enterarse de que pretendían columpiarte con una noticia sensacional que ya la sabían hasta las piedras.</p>
<p align="left">Con su uso exagerado y desmedido se fingía asombro y atención cambiando la tonalidad o usando un determinado sonsonete. Los chilenos normales –mejor dicho, aquéllos que insistieron en seguir hablando como su tatarabuelo, su bisabuelo, su abuelo, su padre y su madre– se resistieron a adoptar semejante pedantería y, en su lugar, le dieron al humor.</p>
<p align="left">A los adictos al ¡No te lo puedo creer! Se les dio el apelativo de Pepe-Patos. Esta curiosa combinación de la abreviatura de dos nombres: “Pepe” (por José) y “Pato” ( por Patricio que nada tiene que ver con el ánade) estigmatizaba a los snobs criollos que compensaban la falta del apellido doble que caracterizaba en calidad de blasón familiar a algunos especímenes de la clase alta, recurriendo al ardid de sustituirlos con dos nombres propios que incorporaban al uso cotidiano.</p>
<p align="left">Posteriormente, a medida que la politización ganó mayores espacios el Pepe-Pato palideció y terminó siendo suplantado por un sustantivo magistral: ¡MOMIO! referido a la renuencia de los plutócratas para aceptar innovaciones, cambios y reformas y su incapacidad de adaptación como si estuviesen inmovilizados por vendajes que les anclaban en el pasado. Su sola mención fue capaz poner en movimiento a miles de personas, de resquebrajar asfaltos y de hacer brincar hasta a los ancianos, cuando en medio del fragor de una manifestación multitudinaria alguien gritaba: ¡EL QUE NO SALTA ES MOMIO!</p>
<p align="left">La frase “EL QUE NO SALTA“ seguida del predicado adecuado ha trascendido los tiempos. Fue un acierto histórico. Ya son más de tres generaciones las que han contestado a la represión con la consigna “EL QUE NO SALTA ES PACO”. Ha sido repetida en el fragor de las luchas políticas, sociales y sindicales y fue acuñada por el Presidente del Colegio de Profesores con ocasión de una huelga del magisterio que ocurrió en los días más fríos de un invierno y ante la indiferencia de un gobierno que esperaba doblegarlos, precisamente con la complicidad del frío.</p>
<p align="left">En esas fechas aún no llegaba a Chile la tela sherpa, térmica y barata. En consecuencia, la única manera de soportar el frío de nieve en la intemperie era apurando el paso o dando una seguidilla de pequeños saltos. Por eso, cuando el Presidente, desde el escenario, vio a sus compañeros abandonar la calle en busca de calor, desde el escenario y para evitar la desmovilización, soliviantó a sus huestes con la consigna que espontáneamente le salió: ¡A SALTAR! ¡EL QUE NO SALTA ES TRAIDOR!, momento en que creó la consigna que ha alcanzado estatura legendaria y que desde esa fecha ha sido repetida por los luchadores sociales de Chile, y que tiene además la originalidad de ser una “consigna en movimiento”.</p>
<p align="left">Ni más ni menos que Isaac Newton con la ley de la gravedad. ¡EUREKA POR EL PROFESOR ELGUETA! Porque la lengua refleja el pensamiento del pueblo que la habla: los hechos –los porfiados hechos– vencieron a nuestra profesora de castellano.</p>
<p align="left">La dinámica social demostraría a posteriori que había aún aplicación para los signos exclamativos, más allá de las interjecciones y de las voces de mando, y después del golpe quienes creían clausurada la órbita espacial del asombro tuvieron que desdecirse.</p>
<p align="left">Después del eufemístico ”pronunciamiento“ las groserías cuarteleras y los gritos de dolor llenaron el aire de las satánicas Villas Grimaldi, de las indignas Colonias Dignidad y de los campos de concentración, y las clandestinas interjecciones dedicadas al tirano siguieron gritándose y escribiéndose entre signos de exclamación, aún cuando estuvieran vedadas bajo la amenaza de la pena de muerte.</p>
<p align="left">Paseándose entre las filas de pupitres, nuestra profesora de castellano nos enseñaba que “&#8230;en las antípodas de los exclamativos ha de colear la coma. Ella existe por la necesidad de bombear aire hacia los pulmones, y su grafismo es igual al primer brote de un poroto o a la cola de un insecto&#8230;”.</p>
<p align="left">Acaso por tener la coma unida indisolublemente a los porotos, alubias o frijoles es que –como la mayoría de sus alumnos– la uso de manera abusiva. Así que ¡por favor! perdonen si les resulta un incordio leer estas líneas. Mi profesora de castellano tiene la culpa. Pero de ella aprendí a no conformarme jamás con la injusticia y por eso termino pidiendo LIBERTAD PARA LOS JOVENES ENCARCELADOS QUE INICIARON LA APERTURA DE LA ALAMEDA .</p>
<p align="left">*Fuente: <em><strong><a href="https://madmimi.com/p/9e9d321?pact=35443734-162876901-3859050425-1d7cc845d8fd0ffa35f7235371750c381d137577">Politika</a></strong></em></p>
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		<title>El castellano según Neruda</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 06 Oct 2019 02:30:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Historia - Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[castellano]]></category>
		<category><![CDATA[conquistadores]]></category>
		<category><![CDATA[idioma]]></category>
		<category><![CDATA[muerte]]></category>
		<category><![CDATA[saqueo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>"Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos... Estos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo... "</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div>«Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos&#8230; Estos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo&#8230; Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas&#8230; Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra&#8230; Pero a los bárbaros se les caían de las botas, de las babas, de los yelmos, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes&#8230; el idioma. Salimos perdiendo&#8230; Salimos ganando&#8230; Se llevaron el oro y nos dejaron el oro&#8230; Se lo llevaron todo y nos dejaron todo&#8230; Nos dejaron las palabras».</div>
<div id="post-body-1576171808004413032" class="post-body entry-content">
<div>
<p align="right">(<i>Confieso que he vivido</i>, Pablo Neruda, 1974)</p>
<p style="text-align: left;" align="right"><a href="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2019/10/Códice_Coyoacán_Aperreamiento_Bibliothèque_nationale_de_France_siglo_XVI.jpg"><img loading="lazy" class=" wp-image-51959 aligncenter" src="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2019/10/Códice_Coyoacán_Aperreamiento_Bibliothèque_nationale_de_France_siglo_XVI-300x158.jpg" alt="" width="701" height="369" /></a></p>
</div>
</div>
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		<title>Quien hurga aprende</title>
		<link>https://piensachile.com/2018/01/29/quien-hurga-aprende/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 30 Jan 2018 01:30:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[carlos poblete avila]]></category>
		<category><![CDATA[castellano]]></category>
		<category><![CDATA[hurgar]]></category>
		<category><![CDATA[idioma]]></category>
		<category><![CDATA[rae]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hurgar es un verbo de uso no frecuente, que como otras palabras tiene varias acepciones. Una de ellas dice con el verbo escarbar, palabra esta que significa  " inquirir curiosamente lo que está algo encubierto y oculto, hasta averiguarlo ", por esa razón el rótulo de esta columna.<br />
Entonces, si hurgamos descubrimos. Si hurgamos hallamos. Si hurgamos aprendemos, sabemos.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>La riqueza semántica, polisémica de nuestro hermoso idioma español (*) es inmensa. La última edición del Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua ( RAE ), incorpora múltiples nuevas voces, nuevas acepciones.</p>
<p>Si en cada hogar hubiese un diccionario, y el buen hábito de consultarlo, muy distinta sería nuestra habla y, también nuestra mejor calidad de vida como ciudadanos. Esto porque así como hablamos, así es también nuestro pensar; y así como pensamos, es también como vivimos.</p>
<p>Hurgar es un verbo de uso no frecuente, que como otras palabras tiene varias acepciones. Una de ellas dice con el verbo escarbar, palabra esta que significa  » inquirir curiosamente lo que está algo encubierto y oculto, hasta averiguarlo «, por esa razón el rótulo de esta columna.</p>
<p>Entonces, si hurgamos descubrimos. Si hurgamos hallamos. Si hurgamos aprendemos, sabemos. Debiera ser una norma, desde la temprana escuela para el mejor aprendizaje, para el mejor saber. Buen principio es el que dice que el mejor estudiante es el que más pregunta, y a la vez el que más pregunta a sí mismo.</p>
<p>En nuestro microcosmos verbal chileno asistimos a una verdadera tragedia, a un estado de indigencia. Lo prosódico del idioma es uno de sus aspectos, lo semántico es otro. El habla diaria nos retrata, también nuestras lecturas, y lo que escribimos. Existe un verdadero maltrato al idioma, decir que la lengua española decae hasta la estupidez por obra de faranduleros &#8211; de charlatanes &#8211; es todavía expresar casi nada. Ni hablar de los espantosos injertos lingüísticos foráneos de los que hacen gala ciertos personajes en  los medios de prensa, también algunos ciudadanos y estudiantes. Para qué decir de los nombres de ciertos colegios.</p>
<p>En rigor, tenemos que corregirnos. Se lee escasamente, y no se comprende lo poco que se lee, por lo tanto la tragedia es doble. Lo primero que hacer es enseñar a leer, porque deletrear es otra cosa. Chile necesita en ese campo pedagogos de excelencia. El tiempo de los autodidactas, salvo muy escasas excepciones, ha llegado a su fin.</p>
<p>Hablar, decir desde la ignorancia es fatal, y más todavía desde la supina ignorancia.</p>
<p>El autor, Carlos Poblete Ávila, es Profesor de Estado</p>
<p>Chile, enero 29 de 2018.</p>
<p>(*)Nota de la Redacción de <em><strong>piensaChile</strong></em>: En nuestra opinión no existe el idioma «español» por la sencilla razón de que España es un país en que conviven múltiples naciones, con idiomas y culturas propias. El idioma impuesto por el imperio a toda la población del territorio y de sus colonias fue el castellano. Por otra parte, la Constitución española de 1978, en su artículo tercero, utiliza la denominación «castellano» para esta lengua, diferenciándola de las otras «lenguas españolas», tales como el euskera, el catalán o valenciano, el gallego o el aranés.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El Libro de las Palabras</title>
		<link>https://piensachile.com/2017/10/25/libro-las-palabras/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 26 Oct 2017 00:30:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[constantino garcia]]></category>
		<category><![CDATA[galicia]]></category>
		<category><![CDATA[gallego]]></category>
		<category><![CDATA[idioma]]></category>
		<category><![CDATA[oralidad]]></category>
		<category><![CDATA[palabras]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En Chile, <em>Gabriela Mistral hizo lo propio, acopiando términos verbales, giros y tópicos que permanecían aún en boca de los habitantes del Valle de Elqui, en la IV Región de Chile, conservados durante cuatro siglos en esa vastísima biblioteca sin muros que constituye la oralidad</em>. Lo mismo continúa haciendo hoy Renato Cárdenas, en Chiloé (Nueva Galicia), donde perviven usos idiomáticos de los siglos XVII y XVIII que ha mucho desaparecieron en la Península Ibérica, junto a la riqueza léxica del entorno <em>huilliche</em>.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p align="left">Conocí al maestro Constantino García en 1998, con ocasión de mis primeras gestiones para articular en Chile el Programa de Estudios Gallegos, que funcionó en el Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago de Chile, entre los años 1999 y 2009, para interrumpirse por la suspensión del aporte de la Xunta de Galicia, la falta de presupuesto universitario local y el desinterés de la colectividad gallega residente por acceder a estudios (gratuitos) de lengua y cultura gallegas. (Es esta una penosa realidad que afecta a casi todos los centros y entidades de la Galicia exterior).</p>
<p align="left">A Constantino me lo presentó mi buen amigo, Manuel González, director del Instituto de Lingua Galega, en la Universidad de Santiago de Compostela. Fue para mí un regalo y un hallazgo conocer a tan notable maestro de la filología gallega, a través del constante ejercicio periodístico, sobre todo desde sus breves textos publicados en <em>La Voz de Galicia</em>, durante décadas, con un amor entrañable por la lengua gallega, estimada por él como corpus vivo y dinámico, opera magna construida, a lo largo de los siglos, por sus principales <em>falantes</em>: campesinos y marineros de Galicia, entendiendo, además, que la academia sólo cautela las correctas expresiones lingüísticas, a través de normas que regulan lo que llamamos el “buen uso” del idioma, pero que estas nunca podrán sustituir, ni menos opacar, ese rumor milenario que brota (<em>agroma</em>) del inconsciente colectivo de un pueblo como el nuestro, el gallego, que tradujo la visión única y particular de su cosmogonía por medio de la construcción de una lengua rumorosa, onomatopéyica y singularmente poética que constituye uno de los imprescindibles cantos vitales y estéticos de este planeta llamado Tierra, en el venero de las culturas multifacéticas que jamás quisiéramos ver uniformadas ni menos avasalladas por ningún centralismo, sea estadual o global, amenaza que hoy se cierne sobre la diversidad civilizatoria y que apreciamos, con alarma y rebeldía, en este rincón del austro llamado Chile, ejercida como violenta realidad en contra de la cultura vernácula mapuche y su maravillosa lengua, el mapudungun.</p>
<p align="left">Escribe el maestro:</p>
<p align="left"><em>“Todo falante sabe que a súa fala é un código co que se entende coas demáis persoas que o rodean e ten sempre uns modelos ou patróns lingüísticos para imitar. Eses modelos adoitan se-las persoas que teñen un prestixio meirande ca el. Iso sucede en calquera lingua ou dialecto, e en calquera época da súa historia, Se pensamos no vasto mundo do Imperio Romano, vemos que en tódalas partes se conservou una grande unidade da lingua falada porque tódolos falantes imitaban ós mandos políticos, administrativos, educativos ou comerciais, que á súa vez, mantiñan a mesma relación con respecto ós representantes do poder central de Roma manifestados nos seus patricios. Cando estes modelos romanos non foron xa tidos en conta polos demais falantes do imperio porque as invasións xermánicas romperon as comunicacións, a lingua latina foise quebrar e rompeu en varios dialectos…</em></p>
<p align="left"><em>“…Pouco a pouco estas linguas vulgares van suplindo ó latín e converténdose en linguas non só de comunicación normal, senón tamén de comunicación cultural, literaria, etc. Pénsese que nesta época practicamente non había lectores e polo tanto os modelos eran orais: A fala dos crérigos nas súas prédicas, a dos notarios, administradores de xustiza, alcaldes, etc., representarían os modelos de prestixio social. A influencia dos xograres e dos actores das representacións teatrais serían os patróns da influencia literaria na lingua oral”.</em></p>
<p align="left">Cuando hoy, amigo lector, se nos presenta alguna duda léxica, semántica o gramatical, podemos recurrir a la gigantesca biblioteca virtual de Internet y así dilucidarla. Mi padre, y también nosotros, recurríamos a los diccionarios de la RAE o al de Martín Alonso. (Para el idioma gallego no poseíamos entonces diccionarios). En las extensas épocas de la oralidad, antes del libro –producto de considerable difusión desde no hace tanto–, había que consultar a los más cultos o enterados de la comunidad, para dar realidad lingüística y conceptual a un objeto o a un ente nuevo cuyo nombre desconocíamos. Pero debemos entender que el idioma es dinámico, así como lo afirma Constantino:</p>
<p align="left"><em>“As palabras cambian ó longo dos tempos a súa significación e mesmo poden desaparecer e ser substituídas por outras que tiñan significados algo parecidos ou por palabras de nova creación ou de recreación doutras xa existentes”.</em></p>
<p align="left">Cosechadora de palabras fue Rosalía de Castro, en la Galicia de la segunda mitad del siglo XIX, pese a que no era una hablante gallega, como bien aclara Xesús Alonso Montero, puesto que en el seno de su familia no se hablaba esa “lengua de campesinos”, pero que supo descubrir en aquella habla popular un gran patrimonio estético y poético para su propia recreación de genial escritora.</p>
<p align="left">En Chile, Gabriela Mistral hizo lo propio, acopiando términos verbales, giros y tópicos que permanecían aún en boca de los habitantes del Valle de Elqui, en la IV Región de Chile, conservados durante cuatro siglos en esa vastísima biblioteca sin muros que constituye la oralidad. Lo mismo continúa haciendo hoy Renato Cárdenas, en Chiloé (Nueva Galicia), donde perviven usos idiomáticos de los siglos XVII y XVIII que ha mucho desaparecieron en la Península Ibérica, junto a la riqueza léxica del entorno <em>huilliche</em>(1).</p>
<p align="left">En julio de 1999 volví a reunirme con el amigo Constantino, en dependencias del Instituto. Me dijo, con su habitual pachorra y retranca galega: -“Ti non parece que foras doutro sitio ca este, Moure… Non che vexo traza de sudamericano, se cadra”… No supe si tomarlo como un elogio, desde mis genes galaicos, o como un denuesto, desde mi condición de chileno del sur de sures. Luego, le pedí doce ejemplares de un diccionario breve de la lengua gallega, para mis noveles alumnos en Chile. Se levantó de su asiento, dejó la pipa sobre el escritorio, cogió del andel seis volúmenes, para entregármelos con un gesto obsequioso. Entonces, tomé por mi cuenta otros seis, diciéndole que necesitaba ese material para mis cursos en el remoto Chile, y los sumé a la ruma. Me espetó: -“Moure, imos ver, ti é un ladro ou qué?”</p>
<p align="left">Cuando terminó aquel inolvidable curso de Lingua e Cultura Galegas al que concurrí, en julio de 1999, Ano Xacobeo, para mayor abundamiento, a Constantino le correspondió entregarme el diploma que certificaba allí nuestra aprobación académica. Al extenderme el pergamino –él estaba en la testera del salón de honor, junto a Fraga Iribarne, a Celso Currás y a Manuel Regueiro–, me dijo:</p>
<p align="left">-“Doucho de lástima…” Le respondí al instante: -“Conste que falo mellor galego ca ti”. Era un exabrupto mío, una <em>arroutada</em> intempestiva quizá, pero en el contexto de dos gallegos blandiendo la ironía como un estilete, resultó graciosa esa <em>brincadeira</em>, y todos rieron de buena gana.</p>
<p align="left">Constantino García se entregó a la causa de la lengua gallega, desde y por el oficio de la palabra, haciendo gala de su proverbial bonhomía y generosa humildad, ajena por completo a la búsqueda de prebendas, títulos o galardones. Actitud que en alguna oportunidad contrastamos con las prácticas mediocres y ramplonas de una burocracia que suele actuar, –aquí y allá–, respecto de los bienes culturales y artísticos, como si se tratase de una grosera compraventa de artículos suntuarios.</p>
<p align="left">En mayo de 2004, en otra de mis visitas, Constantino me obsequió <strong><em>O Libro das Palabras</em></strong> (El Libro de las Palabras), auténtica joya lingüística y filológica que es el tema central de esta crónica.</p>
<p align="left">Mil doscientas páginas de aportes al conocimiento de la lengua gallega, en instancias de clarificación normativa y de no pocas discusiones académicas para resolver determinadas formas, aún no concluida en Galicia. Constantino García opta por aprovechar la experiencia de los paradigmas literarios, pero sin olvidar el dinamismo del idioma, entre su uso utilitario y el respeto colectivo por quienes le dieron vida y aún se la otorgan desde el habla cotidiana, al amparo (<em>abeiro</em>) de sus oficios y diversas actividades sobre el cuerpo palpitante (<em>latexante</em>) de la nación gallega, dueña de una lengua, de un territorio y de una historia que le otorgan su plena identidad de nación.</p>
<p align="left">Esta magna está constituida por los siguientes capítulos o apartados:</p>
<p align="left">I. VARIA; II. RECANTOS DA LINGUA; III. FOLLAS DA LINGUA; IV. RETRINCOS DA LINGUA; V. COUSAS DA LINGUA 1989; VI. CARTAFOL DA LINGUA; VII. PENEIRANDO PALABRAS; VIII. TESOUROS DA LINGUA; IX. GLOSAS DA LINGUA; X. FIESTRAS DA LINGUA; XI. MATINANDO NA LINGUA…</p>
<p align="left">Con una constante (no en balde se llama Constantino) entrega de textos analíticos y reflexivos, el maestro García llevó a cabo una paciente y honda labor a través de un periódico de amplia circulación, como lo es <em>La Voz de Galicia</em>, para informar e inquietar a los lectores respecto de la riqueza de una lengua que permaneció cuatro siglos en el abandono de las minorías cultas –por así decirlo–: nobleza, hidalgos y burgueses, entregada casi por completo al uso popular, tanto en la Galicia ribereña como en la Galicia profunda: notable simbiosis que llamamos “cultura de beiramar” (“bordemar”, en Chiloé), por medio de la cual el pueblo gallego une sus actividades pesquera y marinera con la agrícola campesina, constituyendo una identidad sociológica dual, y otorgando al habla cotidiana una riquísima variedad de términos y expresiones de ambos mundos.</p>
<p align="left">Junto a esta multiplicidad, Galicia exhibe también una extraordinaria diseminación de pequeños pueblos, villorrios, casales, parroquias y villas, en cuyo territorio de treinta mil kilómetros cuadrados encontramos la mitad de los topónimos (nombres de lugares) de toda España. Un fenómeno que nos revela el afán de sus gentes por nominar los espacios, por apropiárselos, afectivamente, por intermedio de los nombres, haciendo viva y atingente la vieja sentencia filosófica: “Lo que carece de nombre, no existe”.</p>
<p align="left">Hay cuatro afirmaciones liminares en este precioso libro que voy a escribir aquí, como el mejor homenaje a la obra laboriosa e inestimable de Constantino García:</p>
<p align="left"><em>-“Galicia ten unha lingua de seu, que está depositada na alma de tódolos galegofalantes, que teñen, ademais, a obriga moral de cultivala, usándola en tódolos mesteres da súa vida;</em></p>
<p align="left"><em>-“Galicia ten unha lingua de seu, aínda que haxa quen pense que non serve senón para as pequenas ocasións e que para as grandes están o castelán ou mesmo o portugués;</em></p>
<p align="left"><em>-“Galicia ten una lingua de seu que non necesita a axuda dos que agora a queren salvar eliminando as súas raíces co povo;</em></p>
<p align="left"><em>-“Galicia fala galego e non se deixará arrebata-lo seu tesouro máis prezado cambiando as súas expresións máis íntimas, as súas verbas máis queridas, por expresións e verbas alleas ó seu espírito”.</em></p>
<p align="left">Preciso y claro, máxime en tiempos de ramplona homogenización de formas y modos, en desmedro de las particularidades propias de cada pueblo, y en beneficio de los poderes fácticos y anónimos de un sistema que pretende transformar el planeta en una suerte de supermercado gigantesco, donde la banalidad y el consumo compulsivo terminen transformándonos en sumisos borregos o en simples esclavos de las transnacionales, entendiéndonos a través de una jerigonza sin matices, una especie de lengua de simios.</p>
<p align="left">Hace un par de años, me propuse llevar a cabo una lectura diaria de <strong><em>El Libro de las Palabras</em></strong>, como quien efectúa el rito cotidiano de leer la Biblia, ese “libro de libros” que hoy parece leerse bastante menos, rememorando sus versículos –se supone– para ser mejor persona o hacerse “menos pecador” cada día. ¡Y qué mejor oración, leída y aprehendida cada mañana, que las páginas de este libro que recibí de manos de Constantino García!</p>
<p align="left">Bueno, amigo lector, que algo me conoces a través de las palabras que escribo para ti: te confieso que no fui constante en mi propósito de una lectura disciplinada y persistente. Pero hoy renuevo aquí mi promesa y acometeré, sin pausa ni abandono, la tarea de leer, con rigor y renovado placer, las mil cuatrocientas treinta reflexiones lingüísticas que nos regala el maestro, pues, aunque nunca seré un galego falante, si no un tributario de esa lengua de Castilla que tanto elogiara Pablo Neruda –renovada y enriquecida en América hispana–, procuraré hacer honor a esa herencia que un día nos trajo, cruzando el mar proceloso, un niño gallego de doce años –nuestro padre Cándido– desde la Galicia profunda, y que rebrota en cada rincón donde una palabra gallega hace estallar su dulce prosodia bajo la luz de la mañana.</p>
<p align="left">¡Aburiño!</p>
<p align="left">*Fuente: <strong>©2017 Politika | <a target="_blank" rel="noopener">diarioelect.politika@gmail.com</a></strong></p>
<hr />
<p align="left">Notas:<br />
(1) Huilliche: etnia del tronco mapuche, habitantes del sur de Chile, especialmente en la Región de Los Lagos y Chiloé.</p>
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