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	<title>franck gaudichaud &#8211; piensaChile</title>
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		<title>Debacle de los «partidos del orden» en Chile</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 18 May 2021 22:07:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[derrota historica]]></category>
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<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2021/05/18/debacle-de-los-partidos-del-orden-en-chile/">Debacle de los «partidos del orden» en Chile</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Un terremoto político acaba de sacudir los Andes. Los resultados electorales de ayer cambian profundamente la situación de Chile: fracaso de la derecha y de los partidos de la exConcertación, avance de la izquierda e irrupción de los independientes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sorpresa electoral, la debacle de los partidos tradicionales, la “noche de los cuchillos largos” dentro de la derecha, el principio del fin de los herederos de Pinochet, una enorme derrota del presidente Sebastián Piñera -reconocida por él mismo-, la victoria del movimiento popular… Desde ayer por la tarde, la prensa chilena multiplica los superlativos para describir el terremoto político que acaba de sacudir los Andes, desde el desierto de Atacama hasta las frías tierras de la región de Magallanes. Los chilenos fueron llamados a las urnas el sábado 15 y el domingo 16 de mayo para cuatro elecciones simultáneas: se debían renovar alcaldes, concejales y gobernadores regionales y elegir una Convención Constitucional para redactar una nueva Constitución para la República.</p>
<p>Nadie, y menos los encuestadores, había previsto semejante agitación, aunque el aislamiento del Ejecutivo era evidente y el rechazo de la “casta” política masivo desde hace años. A pesar de la potencia de la revuelta popular de octubre de 2019 y su impacto en todo el panorama institucional, <a href="https://jacobinlat.com/2021/05/14/chile-bastara-con-cambiar-la-constitucion/" target="_blank" rel="noopener">se podía ser bastante prudente sobre las transformaciones provocadas por esta secuencia electoral.</a></p>
<p>La atención se centró especialmente en las elecciones a la Convención Constitucional, unas elecciones muy disputadas que pretendían poner fin a la Carta Magna neoliberal promulgada hace 41 años durante la dictadura. La naturaleza del sistema electoral propiciado para estas elecciones, la unidad de la derecha y de la extrema derecha bajo una sola bandera (la de «Chile Vamos»), el pacto firmado en el seno del Parlamento para garantizar que la futura Constitución sea validada por una mayoría cualificada de dos tercios, el predominio financiero y mediático de los principales partidos que han gobernado el país durante los últimos treinta años, las dificultades encontradas por los militantes del movimiento social para legalizar sus candidaturas, la gran fragmentación del campo independiente y las vacilaciones de la izquierda, por no hablar de la pandemia y la crisis económica… Los obstáculos eran innumerables.</p>
<h2>Los resultados electorales de ayer cambian profundamente la situación de Chile</h2>
<p>Sin embargo, los resultados electorales de ayer cambian profundamente la situación. En primer lugar, con respecto a la Convención Constitucional, la coalición de derecha tuvo que tragarse su arrogancia. Sus dirigentes parecían seguros de que conseguirían al menos un pequeño tercio de los escaños (52 de 155), asegurándose así una minoría de bloqueo y un derecho de veto sobre todos los artículos de la futura Constitución: fue un fracaso. Con algo más del 23% de los votos, «Chile Vamos» tendrá que conformarse con 37 escaños. También es un castigo y una humillación para el presidente de turno, el señor Piñera, responsable de la crisis que vive su país desde hace meses.</p>
<p>Otra sorpresa es que el equilibrio de poder dentro de la oposición de izquierda se ha invertido en gran medida. La lista que aglutinaba al Partido Comunista y al Frente Amplio (la izquierda surgida de los movimientos de la década de 2010) triunfó en su candidatura con 28 electores (18% de los votos emitidos). Por otro lado, los partidos social-liberales de la antigua Concertación, que gobernaron de 1990 a 2010 sin cuestionar la herencia económica de la dictadura, obtuvieron sólo 25 escaños (de los cuales 15 son del Partido Socialista y sólo 2 de la Democracia Cristiana).</p>
<p>Sin embargo, la izquierda y la centroizquierda sólo representarán un tercio de la asamblea. La verdadera sorpresa fue la magnitud del voto a favor de los «independientes», que obtuvieron un total de 48 escaños, marcando definitivamente el rechazo masivo a los partidos políticos. Se trata de un grupo de candidatos muy heterogéneo, que incluye también a notorios conservadores. Pero una mayoría es critica del legado autoritario y neoliberal de las últimas décadas. Es el caso, en general, de los candidatos de la «Lista del pueblo», que reunía a representantes de los movimientos sociales y de la sociedad civil organizada y que, con 24 escaños, llevó a la Asamblea Constituyente a figuras de la revuelta de octubre, como la «tía Pikachu» y varias líderes del movimiento feminista. También la referente de la Coordinadora Feminista 8 de Marzo, Alondra Carillo, entró por una lista compuesta por independientes y movimientos sociales. Además, en estas elecciones, las mujeres obtuvieron resultados mucho mejores que los hombres, y algunas de ellas incluso tuvieron que renunciar a sus escaños en nombre del respeto a la paridad dentro de la Convención Constitucional…</p>
<p><img loading="lazy" class=" wp-image-70577 aligncenter" src="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/05/constituyentes-Grafica-300x175.png" alt="" width="643" height="375" srcset="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/05/constituyentes-Grafica-300x175.png 300w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/05/constituyentes-Grafica-1024x598.png 1024w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/05/constituyentes-Grafica-768x449.png 768w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/05/constituyentes-Grafica-585x342.png 585w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/05/constituyentes-Grafica.png 1482w" sizes="(max-width: 643px) 100vw, 643px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Así, si la derecha pierde el derecho de veto que esperaba, las alianzas entre representantes de la izquierda social y política podrían permitir ganar dos tercios de la asamblea y comenzar -por fin- a deconstruir el neoliberalismo chileno.</p>
<p>El enfado también se expresó en las urnas con las elecciones municipales y las de los gobernadores regionales, cuyos resultados habrá que analizar con más detalle. Jorge Sharp (izquierda antineoliberal) fue cómodamente reelegido en Valparaíso, al igual que Daniel Jadue, alcalde comunista del municipio de Recoleta, en la región metropolitana (con más del 64% de los votos emitidos). Muy popular, Jadue es un candidato declarado para las elecciones presidenciales que tendrán lugar dentro de seis meses. Esto es suficiente para que la derecha y los social-liberales tiemblen un poco más. En Santiago, la Sra. Irací Hassler, activista feminista y comunista de treinta años, ganó contra el Sr. Felipe Alessandri (derecha), que se había hecho famoso por sus declaraciones misóginas y anticomunistas durante la campaña. A nivel de gobernadores, la victoria del Sr. Rodrigo Mundaca en Valparaíso, activista medioambiental y defensor del agua como bien común, fue celebrada con euforia y alegría por muchos activistas de organizaciones sociales y medioambientales.</p>
<h2><strong>¿Qué tipo de Chile debería construirse para pasar la página de la dictadura?</strong></h2>
<p>La crisis de representación y legitimidad de los partidos y del sistema institucional no sólo se refleja en el voto: en este fin de semana de elecciones, la abstención también fue histórica, ¡con un 61,4% del electorado! Lo es aún más en los municipios populares, donde puede superar el 65%, a veces el 70%. Así, una mayoría de ciudadanos no se sintió interpelada por este momento político (mientras que una parte de los movilizados de octubre de 2019 les llamó a boicotear el «circo electoral» para seguir luchando en la calle). En su mayoría, los chilenos siguen mostrando su indiferencia o desconfianza hacia los «de arriba», sean de derecha o de izquierda, de los partidos o incluso independientes.</p>
<p>Mientras la Convención Constitucional debe sesionar entre 9 y 12 meses, las elecciones presidenciales de noviembre volverán a plantear la pregunta: ¿qué tipo de Chile debe construirse para pasar la página de la dictadura?</p>
<p><em>El autor &#8211;<strong>Franck Gaudichaud</strong>&#8211; es doctor en ciencias políticas y catedrático en estudios latinoamericanos en la universidad Toulouse 2 Jean Jaurès. Es miembro del consejo editorial de la revista ContreTemps www.contretemps.eu (Paris) y colaborador de Jacobin América Latina.</em></p>
<p>*Fuente: <em><strong><a href="https://jacobinlat.com/2021/05/17/debacle-de-los-partidos-del-orden-en-chile/">Jacobinlat</a></strong></em></p>
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		<title>Franck Gaudichaud: “Observemos Chile para entender en qué clase de mundo quieren que vivamos”</title>
		<link>https://piensachile.com/2020/04/01/franck-gaudichaud-observemos-chile-para-entender-en-que-clase-de-mundo-quieren-que-vivamos/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 Apr 2020 23:04:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[afp]]></category>
		<category><![CDATA[europa]]></category>
		<category><![CDATA[franck gaudichaud]]></category>
		<category><![CDATA[neoliberalismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Debemos observar realmente lo que está sucediendo en Chile: ”Chile está cerca“, como se decía en los años 70, en la época del experimento de Allende y luego del golpe de Estado de 1973, en los círculos de la izquierda radical europea. Creo que sigue siendo el caso hoy, para leer y entender el mundo neoliberal en el que vivimos hoy en día. Es urgente denunciar la represión en curso por todos los medios y organizar nuestra solidaridad internacional con la resistencia de allí, en particular ahora con los presos políticos y los múltiples heridos. </p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2020/04/01/franck-gaudichaud-observemos-chile-para-entender-en-que-clase-de-mundo-quieren-que-vivamos/">Franck Gaudichaud: “Observemos Chile para entender en qué clase de mundo quieren que vivamos”</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><figure id="attachment_60274" aria-describedby="caption-attachment-60274" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2020/04/Franck-Gaudichaud.jpg"><img loading="lazy" class="wp-image-60274 size-medium" src="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2020/04/Franck-Gaudichaud-300x169.jpg" alt="" width="300" height="169" /></a><figcaption id="caption-attachment-60274" class="wp-caption-text">Franck Gaudichaud</figcaption></figure><br />
01 de abril de 2020<br />
Doctor en ciencias políticas y profesor de la Universidad de Toulouse Jean Jaurès donde enseña la historia latinoamericana, Franck Gaudichaud regresó hace algunas semanas de una estancia en Chile. El autor de <a href="http://www.sylone.org/chile-1970-1973-mil-dias-que-estremecieron-al-mundo-c2x23275276">“Chile 1970-1973. Mil días que estremecieron al mundo”</a> (Sylone, 2017) se cita con <em>El Salto</em> para hablar de más de seis meses de agitación social que sacudieron a este país.<br />
El levantamiento chileno comenzó en octubre de 2019 y se extendió como un reguero de pólvora en el movimiento estudiantil tras la decisión del gobierno de Piñera de subir el precio del billete de metro. La represión contra la juventud terminó por movilizar a toda la sociedad, ya no en contra del aumento de los precios de los transportes, sino en contra del sistema neoliberal heredado de la dictadura de Pinochet en su conjunto.<br />
El 22 de octubre, cuando una docena de personas ya habían sido asesinadas y más de 80 heridas, algunas de ellas por disparos de los Carabineros, cuando se estaban cometiendo actos de tortura y agresión sexual por parte de los militares que patrullaban en Santiago, el presidente Sebastián Piñera pidió públicamente disculpas al pueblo chileno. Y anunció medidas sociales destinadas a “calmar” el ardor de los insurgentes: aumento del salario mínimo, aumento del 20% de las pensiones de jubilación más bajas, cancelación del reciente aumento del 9,2% de las tarifas eléctricas, creación de una nueva franja impositiva para los ingresos superiores a los 8 millones de pesos mensuales, reducción de los salarios de los parlamentarios, etc.<br />
Además, la Cámara de Diputados votó el 24 de octubre pasado (88 votos a favor, 24 en contra y 27 abstenciones) un proyecto de ley para acortar la jornada laboral de un máximo de 45 horas a 40 horas semanales. La propuesta tendrá que pasar por una comisión y luego por el Senado.<br />
<strong>Hubo un cambio de actitud del gobierno que parece, a primera vista, consecuente. ¿Por qué estos anuncios no han calmado la rebelión?</strong><br />
En realidad, la llamada “agenda social” está completamente olvidada por el gobierno. Se han hecho anuncios, incluso se ha abierto un sitio web del gobierno que muestra los progresos en curso, como que habríamos alcanzado el 77% de la realización de este programa social. Si nos fijamos en los detalles, la mayoría de las medidas aún no se han aplicado, y menos ahora en contexto de pandemia global y cuando se avizora una catástrofe sanitaria, en un contexto de sistema sanitario devastado por décadas de neoliberalismo. Incluso cuando algunas medidas sociales están implementadas, como un ligero aumento de la pensión mínima de vejez, bonificaciones para los salarios más bajos o pequeñas mejoras en la cobertura de la salud, la lógica sigue siendo neoliberal, es decir, que el Estado, con dinero público, viene a “ayudar” y apoyar al mercado en los fondos de educación, salud o pensiones.<br />
Además, lo que el Gobierno está anunciando es realmente mínimo y en gran medida irrisorio. Podría haber habido algún progreso con el anuncio de los impuestos para los más ricos, pero nada: Piñera, que forma parte de la oligarquía financiera, está completamente controlado por las grandes empresas y no tiene intención de empezar a gravar a los dominantes. En cuanto a un programa de reformas sociales de gran alcance, la propuesta más desarrollada hasta la fecha es la de la “Mesa de Unidad Social”, que incluía a la CUT (Central Unitaria de Trabajadores), a varios sindicatos y a muchas otras organizaciones (feministas y ecologistas en particular), hasta su fracturación durante las últimas semanas. Es una propuesta de 10 puntos a la que el Gobierno no ha respondido.<br />
<strong>Hay una violenta represión de los carabineros y, al mismo tiempo, el sistema judicial está aprobando leyes que destruyen la libertad para frenar la movilización. ¿La más reciente adoptada para prohibir el uso de máscaras durante las manifestaciones es una ilustración de ello?</strong><br />
De hecho, desde el principio del movimiento, la respuesta del gobierno fue la represión, una represión estatal realmente feroz con los militares en las calles, el uso sistemático por parte de carabineros de balas de plomo. Hoy en día, Chile es denunciado a nivel internacional, pero también dentro del país por el Instituto Nacional de Derechos Humanos, que es un instituto estatal. Cuenta más de treinta muertes, casi 400 mutilaciones oculares y varios miles de heridos, incluyendo cientos por balas de plomo.<br />
También ha habido casos de tortura y violación en las comisarías de policía y hay informes de miles de personas que han estado en prisión durante meses, consideradas por los manifestantes como presos políticos: hay en la actualidad más de 2.000 de estos presos políticos todavía en cárceles, en un momento en que el coronavirus amenaza con destruir miles de vidas, y particularmente en las cárceles. Y la respuesta del Parlamento fue intensificar esta represión con una ley recientemente aprobada, incluso por parte de la izquierda y la oposición, que criminaliza la lucha social. Hoy en día, la gente puede ir a la cárcel porque han puesto una barricada y han impedido el tráfico, o porque llevan una capucha durante una manifestación.<br />
<strong>Hay un fuerte movimiento de protesta contra el modelo de pensiones, contra los fondos de pensiones por capitalización. ¿Cuál es su impacto? ¿Podemos decir que se hace eco del movimiento en Francia contra el proyecto de ley sobre las pensiones?</strong><br />
Entre la experiencia acumulada de movilización social en los últimos años se encuentra el movimiento masivo “No + AFP”, que básicamente significa “no queremos más fondos de pensiones”. Esta lucha ha logrado demostrar un rechazo masivo de la población a este sistema de capitalización, simplemente porque la tasa de retribución de las pensiones de Chile es una de las más bajas del mundo. Algunos trabajadores que han trabajado toda su vida se encuentran jubilados con menos de un 20% de su último salario. A pesar de que la mitad de los trabajadores ganan menos de 400 dólares netos al mes… Esta es una demostración práctica del fracaso total del sistema por capitalización. Chile es el país del mundo con mayor experiencia neoliberal (desde 1975) y es una de la más radical del mundo. Las pensiones por capitalización fueron introducidas brutalmente bajo la dictadura por el hermano de Sebastián Piñera, José Piñera, que fue ministro de Pinochet. En plena noche dictatorial, todo el mundo tuvo que pasar por esta violenta reforma… salvo los militares, quien conservaron su sistema por repartición…<br />
La demanda popular de poner fin al sistema de capitalización, o reformarlo, llega primero en todas las encuestas, después de la demanda a favor de una nueva Constitución. Si queremos entender por qué el sistema de capitalización y la privatización de nuestras pensiones es dramático, tenemos que mirar los resultados catastróficos de la experiencia chilena. Por lo tanto, eso también tiene relación directa con las movilizaciones de los últimos meses en Francia, ya que podemos ver que los sindicatos, los asalariados franceses, estuvieron resistiendo a la reforma del gobierno Macron y al proyecto de un sistema basado en “puntos” que – a la larga – facilitará la introducción de la capitalización y de los fondos de pensiones privados del tipo BlackRock y otros.<br />
Otra demanda central del movimiento popular exige un cambio en la Constitución heredada de Pinochet. El 15 de noviembre 2019, los partidos representados en el Parlamento lograron firmar un “Acuerdo por la paz social y una nueva Constitución”. Esto prevé un plebiscito el próximo 26 de abril [Finalmente y debido a la pandemia, el 26 de marzo, el Gobierno de Piñera postergó el plebiscito al para el próximo 25 de octubre], durante el cual se pedirá a los votantes que respondan a dos preguntas. La primera, “¿Quieres una nueva Constitución? Y será seguida por una segunda que pide a los votantes elegir entre una “convención constitucional” compuesta exclusivamente por miembros de la sociedad civil y una “asamblea mixta”, que incluya a ciudadanos y parlamentarios. ¿A qué opción nos dirigimos? ¿No podría este proceso propuesto por el gobierno, desviar la atención y ser una forma de calmar el fervor de las calles?<br />
El Acuerdo por la Paz Social y una nueva Constitución se negoció en el Parlamento justo después de la segunda gran huelga nacional que marcó esta ronda de movilización, a fines de noviembre de 2019. Este acuerdo busca, como su título lo indica, ”la paz social“, calmando y canalizando así las calles y la rebelión popular frente a los grandes empresarios que temían un bloqueo de la economía. El acuerdo se obtiene también bajo presión de los militares, ya que ha circulado el rumor de que, sin un acuerdo a nivel parlamentario, podría producirse un golpe de Estado. Entre los firmantes se encuentran, por supuesto, la derecha, el centro e incluso algunos representantes del Frente Amplio (la ”nueva“ izquierda). Se trata, pues, de intentar poner fin a la movilización popular y al mismo tiempo de integrar en parte una exigencia primordial de los movilizados: una nueva Constitución. En cierto sentido, se trata de un triunfo de las movilizaciones “desde abajo” porque, por primera vez, la casta política chilena reconoce la necesidad de cambiar la Constitución de Pinochet heredada de 1980. Pero, el acuerdo prevé de hacerlo en la medida en que logre intentar controlar este proceso.<br />
En abril, si lo permite la pandemia lo que es muy muy poco probable [será el 25 de octubre], el plebiscito debería dar como resultado un ”sí“ a una nueva constitución y a una convención constitucional, o sea la modalidad más “progresiva” de las opciones propuestas por el acuerdo parlamentario. Pero se trata de una ”convención constitucional“ en la que los ”viejos“ partidos en el poder durante 30 años desde 1990 quieren conservar el control del proceso de cambio, y en la que no hay garantía de que las listas independientes de ciudadanos puedan mantenerse en pie hasta el final. Todavía se están llevando a cabo negociaciones sobre la representación de los pueblos indígenas, que parte de la derecha no quiere, y sobre la paridad, ya que esto no estaba previsto en el acuerdo inicial. Por encima de todo, la derecha trató de encerrar la discusión constituyente y ha impuesto una mayoría de dos tercios (2/3) para aprobar cada artículo de la futura Carta Magna, mientras que otro sector de parlamentarios conservadores rechaza en bloque cualquier perspectiva de cambiar la Constitución de Pinochet. Esto no significa que las izquierdas deba abstenerse de intervenir en este futuro plebiscito: grandes sectores de la izquierda social y política (incluyendo sectores libertarios) pretenden irrumpir en este espacio de los dominantes, e intentar facilitar una apertura constitucional del sistema y desestabilizar la estrategia de control “desde arriba” del gobierno para lograr un verdadero proceso constituyente democrático, o por lo menos poner sobre la mesa y en los debates del país temas centrales como el fin de la privatización del agua, de la educación, de la salud y nuevos derechos políticos (por ejemplo, el reconocimiento de los derechos de autodeterminación del pueblo mapuche o la renacionalización del cobre). Otros sectores de las izquierdas y de asambleas populares, por su parte, llaman a un boicot activo del plebiscito para denunciar lo que ven como una nueva mascarada electoral y un “refrito” de la democracia de “los consensos” y pactada entre las clases dominantes, existente desde la transición de 1990. Los dos sectores tienen argumentos a favor y en contra.<br />
<strong>El proceso constituyente es un tema central de las asambleas ciudadanas, a veces llamadas cabildos, que han florecido en todo el país. ¿Cómo funcionan estas asambleas y existe alguna coordinación?</strong><br />
Uno de los aspectos más interesantes, autogestionados y democráticos del movimiento es, de hecho, estas asambleas territoriales y barriales. Hubo un pequeño debate entre ”cabildos“ y ”asambleas“, ya que los ”cabildos“ a menudo eran convocados por partidos o fuerzas constituidas y las ”asambleas“ por personas no pertenecientes a una organización política-social. Pero, hoy en día este debate me parece obsoleto. Hay docenas de asambleas en Santiago y en varias otras ciudades del país, como Antofagasta o Concepción. Son momentos de elaboración colectiva, de debate sobre qué tipo de sociedad construir, qué tipo de constitución, qué tipo de modelo económico, de salud o educación, pero también cómo protegerse frente a la represión, o a veces del saqueo de tiendas y comercios, etc. La fuerza de este movimiento es su anclaje territorial y su horizontalidad. Mientras que la mayoría de los sindicatos siguen debilitados y los principales partidos políticos están totalmente desacreditados, hay una fuerte politización ”desde abajo“, especialmente cuando las asambleas están bien estructuradas. Durante las últimas dos semanas se ha intentado coordinar en Santiago alrededor de 25 asambleas territoriales u organizaciones que intentan dar una perspectiva claramente antineoliberal, feminista y democrática a estas luchas. Esto está muy claro en sus discursos y formas de deliberaciones. Obviamente, ahora con el covid-19 todo está más o menos paralizado, pero los contactos y las redes de solidaridad ya existen, es fundamental.<br />
<strong>Hace algunas semanas atrás, ha habido nuevos asesinatos de hinchas de fútbol, incluyendo a Jorge Mora, que fue arrastrado por un camión de la policía, y Ariel Moreno Molina, de 24 años, asesinado a tiros durante una protesta por la muerte de Mora. Después de este verano, parece que el movimiento social se está reactivando. ¿Qué opinas?</strong><br />
Durante las vacaciones de Navidad, las vacaciones de verano en Chile, ha habido un descenso en las protestas, aunque cada viernes en la ”Plaza de la Dignidad“, como se ha rebautizado, había una manifestación y enfrentamientos con los Carabineros. De cierta manera, ¡Es un movimiento de ‘chalecos amarillos’ al estilo chileno! Hasta que llegó la crisis sanitaria y la pandemia, continuaron otras movilizaciones, como la de los jóvenes estudiantes de secundaria y preparatoria que han estado muy activos en las últimas semanas. Han boicoteado la ”PSU“, una prueba de selección para entrar a la universidad, elitista y muy desigual. Pero la represión también continúa y los movilizad@s asesinados. El rechazo de la población hacia el gobierno es masivo: Piñera ha caído a un 6% de aprobación, por debajo del nivel de aprobación de Pinochet, es histórico. Lo vimos muy bien durante el festival de Viña del Mar, en febrero, donde el público y varios artistas (como Mon Laferte) expresaron todo su rechazo hacia la política de Piñera y su mundo mortífero, retomando las demandas del movimiento social, denunciando la represión, ¡todo esto visto en vivo por decenas de millones de espectadores en Chile y en toda América Latina! De hecho, se anunciaba que habrá una reanudación muy fuerte de las movilizaciones populares en marzo, cuando comience el año escolar y universitario, pero el coronavirus está cambiando, como en todo el mundo el panorama y el gobierno está intentando aprovechar esta coyuntura para desmantelar la rebelión popular. Los partidos de la oposición de centro y centro-izquierda (La ex – “Concertación”) ya han anunciado que están dispuestos a un nuevo ”pacto“ con la derecha y Piñera en nombre del mantenimiento de la ”unidad nacional“, dela ”paz social“ y ahora de la urgencia sanitaria, confirmando una vez más su papel al servicio del ”orden“ de la democracia de los consensos y del neoliberalismo radical que reina en el país y que administraron durante décadas.<br />
<strong>¿La última palabra?</strong><br />
Debemos observar realmente lo que está sucediendo en Chile: ”Chile está cerca“, como se decía en los años 70, en la época del experimento de Allende y luego del golpe de Estado de 1973, en los círculos de la izquierda radical europea. Creo que sigue siendo el caso hoy, para leer y entender el mundo neoliberal en el que vivimos hoy en día. Es urgente denunciar la represión en curso por todos los medios y organizar nuestra solidaridad internacional con la resistencia de allí, en particular ahora con los presos políticos y los múltiples heridos. Es importante entender lo que está pasando en el “Sur global” para saber en qué mundo quieren que vivamos los neoliberales y sus ideólogos. La globalización del capital es muy clara en este sentido: Chile es el laboratorio del capitalismo neoliberal, y también es un espejo distorsionado de tendencias mundiales, incluso de lo que pasó en los ”países ricos» del Norte, tendencias que vemos aquí en Francia en funcionamiento, diariamente, bajo el gobierno Macron, especialmente a través de la contrarreforma de las pensiones, con la creciente represión del movimiento social francés y ahora con la gestión de la pandemia. La mejor manera de expresar nuestra solidaridad con las resistencias de los pueblos de Chile es también resistir colectivamente, aquí y ahora, la aplanadora del macronismo.<br />
*Fuente; <em><strong><a href="http://www.elsaltodiario.com/chile/franck-gaudichaud-pineira-entender-clase-mundo-quieren-vivamos">ElSaltoDiario</a></strong></em></p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2020/04/01/franck-gaudichaud-observemos-chile-para-entender-en-que-clase-de-mundo-quieren-que-vivamos/">Franck Gaudichaud: “Observemos Chile para entender en qué clase de mundo quieren que vivamos”</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>De los chalecos amarillos en Francia a las luchas obreras portuarias en Chile: La centralidad de la acción directa</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 04 Jan 2019 02:30:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Pueblos en lucha]]></category>
		<category><![CDATA[extractivismo]]></category>
		<category><![CDATA[franck gaudichaud]]></category>
		<category><![CDATA[pueblo mapuche]]></category>
		<category><![CDATA[represion]]></category>
		<category><![CDATA[trabajadores portuarios]]></category>
		<category><![CDATA[valparaiso]]></category>
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					<description><![CDATA[<p><b>Entrevista al historiador Franck Gaudichaud.</b><br />
En la situación portuaria, la violencia desde abajo es producto directo de las relaciones laborales y niveles de explotación de la mano de obra en el puerto. Es impresionante que el empresariado chileno no lo entienda o que entendiéndolo, no lo quiera tratar. Es decir, en vez de decir “ahí tenemos un sector estratégico donde pasan 88% de las exportaciones del país y tenemos que tratarlos bien”, la rapiña y codicia del empresariado implementa más precariedad y más explotación. </p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2 class="pretitulo">Entrevista al historiador Franck Gaudichaud</h2>
<div id="TextoNoticia">
<p><i> Franck Gaudichaud es historiador y académico de la Universidad de Grenoble Alpes, Francia. Ha estudiado al movimiento obrero en Chile y los movimientos populares en América Latina desde hace muchos años, destacando su trabajo en español más reciente sobre las distintas formas de autonomía popular en el gobierno de Salvador Allende (“Chile 1970-1973. Mil días que estremecieron al mundo”, Lom, 2016). Desde hace algunos años, ha estado trabajado la historia reciente del movimiento obrero de los trabajadores portuarios de Chile (con un libro en preparaci </i><i> ó n sobre el tema). Conversó con la revista ROSA (Chile) en esta extensa entrevista. </i><b> Ya que no hubo información clara acerca de qué sucedía realmente con los disturbios de París y en Francia en general, partamos discutiendo qué ocurre en la coyuntura actual de los chalecos amarillos y la situación política que se abre a partir de las movilizaciones masivas </b></p>
<p>Lo interesante es que se trata de un movimiento bastante inédito, que surge desde abajo, en estratos/clases populares esencialmente de trabajadores, sin orgánica previa, sin presencia sindical marcada. Muchos de ellos incluso sin experiencia sindical, aunque no todos. Y sin una preorganización tampoco y trabajo previo de la izquierda partidaria. Eso es un elemento central. Es el surgimiento desde abajo de un descontento popular acumulado ante el gobierno de Macron, pero también por gobiernos anteriores. Algunos dicen que son 40 años de acumulación de rabia contenida, que en un momento dado, por medio de una vía de escape no prevista que fue el impuesto sobre la gasolina, hace que dos o tres personas lancen una petición por Facebook, y esa petición se vuelva viral, y en base a esa viralización donde hubo más de un millón de firmas en unos pocos días, algunos digan “no basta con la petición, vamos a ir a las plazas, a las calles, y a las rotondas, y vamos a instalarnos en las vías de circulación a bloquear el tránsito”. De cierta manera podemos decir que esta movilización es una “movilización 2.0”, de una nueva generación, que muestra los límites de la presencia sindical y de las izquierdas (de las más social-liberales a las más anticapitalistas) en las clases populares y en los territorios. Muestra también una capacidad organizativa en red, y por eso no hablaría de “espontaneidad”: hay organización, pero es una organización mucho más horizontal y “digital”, lo que conlleva evidentemente problemas e diversos tipos de dificultades en términos de deliberación, debate democrático, tomas de decisión, etc. Lo llamativo también es que es un movimiento donde está ausente el lugar de trabajo y la relación salarial, algunos autores (como el historiador Samuel Hayat) lo presentan como una lucha que parte de la “economía moral” de las y los de abajo, del sentimiento de injusticia, mucho más que desde el trabajo organizado frente al capital. Esa ausencia inicial limita mucho el poder “disruptivo” y antisistema del movimiento, por razones evidentes y es entonces un problema político de envergadura. Eso no quita que podemos calificar esta insurrección en curso como la emergencia inesperada de una oposición popular al “bloque burgués” y de un primer paso hacia la unificación de las clases subalternas en Francia en contra del neoliberalismo macronista (siguiendo así el análisis del economista Stefano Palombarini).</p>
<p>Bueno, esa gran sorpresa colectiva surge en noviembre y ahora estamos a casi dos meses de movilización. En el transcurso, hubo 6 grandes jornadas de movilización de chalecos amarillos, y el proceso fue tomando vuelo hasta el 8 de diciembre, donde hubo hasta 300 mil personas en las calles, en las distintas regiones de Francia, y en París. Ahora, acerca del carácter del movimiento, hay muchos debates para definirlo. Tuvo un impacto muy grande en los debates de las izquierdas y filas militantes sindicales tradicionales, que en un primer momento, quedaron totalmente atrás y marginados del movimiento, sin capacidad, ni voluntad incluso de participar, que es lo peor. Se vio una gran falencia o incomprensión de la mayor parte de las direcciones nacionales de las centrales sindicales, CGT (Confederación General de Trabajadores) incluido, por un movimiento que no controlan y por lo tanto temían. Sólo los sindicatos combativos de “Solidaires” entendieron inmediatamente el potencial de esta lucha.</p>
<p>Es decir, en primera instancia, asistimos a un momento de rechazo por parte de amplios sectores, y no solo del poder, de los medios de comunicación y de los sectores dominantes, ya que también las orgánicas de izquierda se quedaron afuera y dijeron “eso no es lo nuestro”. Es verdad que se vislumbró la presencia activa de la extrema derecha en algunas marchas o rotondas, con discursos racistas, homofóbicos, excluyentes, etc… Lo que invitaba a ser cautos. Pero, luego nos dimos cuenta que la movilización era mucho más amplia y popular de lo que creímos, y que incluso la extrema derecha estaba quedando marginalizada dentro del movimiento, por lo que las centrales sindicales llamaron a apoyo, pero tibio, interpelaron a Macron, pero sin ofrecer perspectivas reales de unidad y menos aún a construir una huelga nacional reconductible.</p>
<p><b> Entonces desde las izquierdas no habría mucha influencia. Ni desde el inicio, ni en el desarrollo mismo del conflicto. </b></p>
<p>Al inicio, realmente no. La izquierda institucional, ni hablar… Si hablamos del Partido Socialista, es un partido completamente orgánico al neoliberalismo desde hace años. Después tenemos a Francia Insumisa, dirigida por Jean-Luc Mélenchon. Se trata del principal movimiento antineoliberal y de oposición de izquierda en el parlamento. Mélenchon, con algunos diputados como François Rufin, entendieron bien y rápidamente el carácter de revuelta popular de los “chalecos”, y por ende apoyaron, pero sin capacidad de influencia real en este movimiento. Desde la izquierda anticapitalista también hubo un momento de desconcierto y dudas, y después se llamó a intervenir y consolidar, sin buscar cooptar el movimiento: en este sentido, las intervenciones mediáticas de Olivier Besancenot (figura del Nuevo Partido Anticapitalista) fueron muy claras y acertadas.</p>
<p>El corazón movimiento está formado de miles trabajadores modestos, de la clase obrera, muchos jóvenes precarios y pensionados pobres, y también pequeños empresarios, artesanos, auto-emprendedores, entre otros. Son sectores esencialmente blancos, eso sí, con una débil presencia de los “barrios periféricos urbanos” y de los jóvenes “postcolonizados” (de origen árabe, africana, etc). La heterogeneidad es ideológica también. La ultra derecha xenófoba intentó instrumentalizar y meterse fuertemente al inicio del movimiento porque la base inicial del movimiento es antifiscal, e históricamente en Francia el “Poujadisme”, una revuelta anti-impuestos, nace de la protesta de pequeños empresarios contra el Estado, contra los servicios públicos, y por lo tanto, con una visión reaccionaria muy fuerte. Entonces inicialmente tenía elementos para volverse un movimiento popular reaccionario. Sin duda, existe una lucha por la hegemonía dentro del movimiento entre varias orientaciones opuestas. Eso la derecha extrema lo entendió muy bien. Pero fue el descontento social, y las reivindicaciones de carácter social, incluso de clase yo diría, que se impusieron mayormente en la agenda de movilización. Pero siempre con cierta heterogeneidad. Es verdad, en las rotondas, hubo hechos lamentables. Insultos homofóbicos; un camión con inmigrantes clandestinos fue detenido por manifestantes para entregarlos a la policía; eslóganes racistas. Hubo hechos así. Pero son claramente. Ahora, si vemos la agenda de reivindicaciones, lo que se pide es aumento del sueldo mínimo, reintegrar el impuesto sobre las grandes fortunas que derribó Macron, limitar el sueldo de los ricos, desarrollar servicios públicos en las zonas rurales y periféricas urbanas, imponer un sistema de referéndum y democracia participativa, etc. En algunas comunas, los “chalecos amarillos” hicieron incluso llamados a la autogestión y a crear cooperativas para salir del neoliberalismo. De hecho, la frase “que los grandes paguen mucho y que los pequeños paguen poco” resume una gran sed de igualdad social frente al “presidente de los ricos” y la República oligárquica francesa. En base a eso, existe todo un espacio para participar de una crítica clasista del neoliberalismo versión Macron, aunque por el momento domina un discurso más “ciudadanista” que clasista, y cierta dilución de los antagonismos productivos y de la relación salarial a favor de una oposición “populista” entre “pueblo” y “casta”.</p>
<p><b> Y en el contexto de una alzada feminista a nivel mundial, ¿existe una relevancia política del feminismo, y de las mujeres, dentro del movimiento de los chalecos amarillos? </b></p>
<p>Feminismo, directamente no. Pero, las mujeres están en el centro de las movilizaciones de los “chalecos amarillos”. De hecho, a partir de las primeras encuestas sociológicas y análisis críticos en curso (publicamos algunos en la revista <i>ContreTemps</i> <a href="http://www.contretemps.eu/"> http://www.contretemps.eu/ </a> ), se destaca que más del 50% de l@s manifestantes son mujeres. Y eso es una ruptura también. Muchas mujeres precarias, dueñas de casa, obreras a tiempo parcial, cajeras y empleadas relatan que han vuelto a vivir, a salir, a sociabilizar, a romper dominaciones y rutinas esclavizantes. Estaban sobreviviendo: ahora están en la rotonda, en la casucha que se construyó de manera colectiva, en la olla común, generando comunidad, hablando con el vecino que hace más de un año que no veían, escribiendo en lienzos y cuadernos de peticiones sus demandas, su hartazgo, sus sueños. Y algunas de esas mujeres cuentan como parten rompiendo con la dominación patriarcal en la casa, con el trabajo de reproducción social, diciendo a su marido “preocúpate de los hijos, de la cocina, del aseo, yo voy a la rotonda, basta”. Entonces es muy interesante ahí el empoderamiento de las mujeres. No en una base discursiva feminista, por el momento. A partir de un “ya no podemos más”. Aunque desde una antipolítica muy marcada, eso sí, lo que representa otro límite actual. Y esa es una tendencia del movimiento. Está muy fuertemente anclado en el “que se vayan todos”, “no queremos partidos”, “no queremos banderas”, tendiendo a llamar a crear un consenso nacional por sobre los disensos políticos, lo que dificulta mucho debates esenciales sobre democracia social y política o necesarios conflictos de clase.</p>
<p>Por eso, una de las interrogantes está entonces en la perspectiva política que tomara este movimiento excepcional y en la batalla por la hegemonía existente dentro de este movimiento. Como lo escribió un compañero de <i>Contretemps</i>, el “chaleco amarillo” es un “significante flotante”, que es fácil adoptar, un símbolo unificador de mucho malestar, pero que políticamente puede partir en varias direcciones opuestas. ¿Cómo participar de este movimiento lealmente, sin instrumentalizar, pero sin perder el Norte, para construirlo, ayudar a vertebrarlo y enriquecerlo, para construir juntos un frente unitario en contra de Macron, su gobierno y su mundo? Es un desafío de todas y todos en las izquierdas sociales y políticas.</p>
<p><b> También dentro de lo que comentas se puede “perspectivar” que la forma en cómo se organiza este movimiento tiene que ver mucho con la influencia de “la comuna”, y también en la centralidad de la violencia política como una forma legitimada por el movimiento de demostrar su descontento. En esto se puede hacer un paralelo con los portuarios actualmente en Valparaíso, ya que la acción directa ha jugado un rol importante en la movilización. </b></p>
<p>Sí, de hecho tienes toda la razón. Eso es un elemento central en el repertorio de acción. Los chalecos amarillos demostraron que es necesario poner el cuerpo, y que eso tiene recompensa al final. Lo mejor de todo es que este movimiento es el único movimiento que logró arrancar, aunque sean migajas, al poder. Nosotros tuvimos más de 1 millón de personas movilizadas el año 2010 por las pensiones, y perdimos. Para la reforma laboral de hace 2 años, nuevamente huelga general y paro nacional, y perdimos. Y ahora llegan los chalecos amarillos e hicieron retroceder a Macron al cabo de 4 semanas de enfrentamientos. Y lo hicieron a través de la acción directa y desde la calle: es una lección clara. La esencia del movimiento es la acción directa, a veces incluso una acción directa muy osada, de enfrentamiento radical con las fuerzas policiales, con bloqueos del tránsito, ocupaciones, etc. Claro que también hay que recalcar el nivel de represión, no se había visto nada parecido desde el 68. Desplegaron blindados en las calles, 89 mil fuerzas policiales y gendarmería a lo largo de toda Francia: quedaban solo 2 regimientos a disposición, todos los otros estaban en la calle. Y en París solamente, más de 9 mil efectivos policiales, incluso con brigadas especiales en civil. Esto generó más de 2 mil arrestos, varios de ellos con arresto domiciliario preventivo, ¡posible gracias al estado de excepción anti-terrorista! Es decir, muchas más detenciones que durante el mayo del 68.</p>
<p>Estamos inmersos en un Estado cada vez más policiaco y represivo, con una ley antiterrorista que se constitucionalizó con el gobierno de Macron. Vivimos una fase superior de un autoritarismo neoliberal “republicano” en un país del centro del capitalismo mundial. Recordar que hubo 10 muertos en total, la mayoría por accidentes cuando gente desesperada se lanza en contra de los piquetes, pero también producto de la represión. Y un sin fin de heridos. Gente de la tercera edad siendo disparada con bombas aturdidoras y balas de gomas. Extremidades mutiladas por explosiones de granadas y TNT: Francia es de los pocos países europeos en donde se permite el uso del TNT como una forma de dispersión de las marchas.</p>
<p><b> ¿Hasta qué punto el desenlace de este movimiento es un pequeño retroceso en las políticas neoliberales de Macron? </b></p>
<p>Sí. Ha sido el único movimiento de los últimos años que haya obligado a ejecutivo a sentarse y Macron tuvo que perder su arrogancia monárquica, acompañada de un desprecio clasista sistemático a los que denomina como “los nadie”. Y justamente “los nadie” lograron doblarle la mano y desprestigiar a “Júpiter” (como se autodenomino). A partir de ello, Macron hace una declaración de 20 minutos en los canales nacionales de tele donde casi se pone a llorar en una actuación bastante lamentable, donde tuvo que anunciar medidas inmediatas. Estas reformas, eso sí, son un insulto para los movilizados. Por lo menos, tuvo que anular un impuesto nuevo que había implementado sobre las jubilaciones, pero el anuncio del aumento de sueldo mínimo en realidad va a ser una prima… ¡pagada por las arcas públicas! Y no por los empresarios, o sea más deuda para el Estado, y más ventaja para el capital. Pero el poder retrocedió: los chalecos mostraron que sí se puede… Y además se hizo desde la acción directa, sin orgánica inicial, entonces es toda una lección autocrítica para nosotros, desde los sindicatos y la izquierda.</p>
<p><b> Se podría entonces señalar que se logra una dinámica de lucha de clases sin que el movimiento en sí tenga una identidad clasista </b></p>
<p>Es una dinámica de lucha de clases, sin el movimiento obrero organizado en el centro por el momento. Hay organización pero esa organización es en red, de forma horizontal. Y ahora con múltiples tensiones obviamente. Hay portavoces más de derecha, y otros que se piensan anticapitalistas, existe una mezcolanza ideológica muy grande, asombrosa. Con algunos símbolos ambiguos: por ejemplo, volvió a aparecer fuertemente la bandera francesa y la marsellesa en las manifestaciones. Símbolos que nosotros, desde la izquierda anticapitalista, no reclamamos, porque esencialmente fue la extrema derecha quien la enarbola. Obviamente, en las rotondas, en nuestras “marchas amarillas”, no se ven banderas rojas, no se canta la internacional, no se dice “abajo el capital”, tampoco se discute mucho del código laboral o de la reducción del tiempo de trabajo para todxs. Pero no se puede caer en un sectarismo ideologizante estéril o en un desprecio hacia lo popular (que desgraciadamente existe en la izquierda) confundiendo los manuales militantes con la realidad de la sociedad. Hay que partir del país real y de las demandas populares emancipadoras (combatiendo las reaccionarias), poner el acento en la lucha por la igualdad (en contra de los discursos nacionalistas) y por la democracia política: es la única vía de la reconstrucción de una alternativa popular, desde abajo y genuina. Este movimiento es una rebelión inmensa, una ruptura de los sentidos comunes, una fisura en la dominación de la casta política profesional y neoliberal. Eso a pesar de la guerra mediática permanente para desprestigiar la violencia de las calles y los “radicales”. Los “chalecos amarillos” son una oportunidad histórica, en tensión, en devenir, después de las tentativas del movimiento de las plazas “Nuit Debout” y a pesar de las derrotas sindicales sucesivas. Por lo tanto, tenemos que estar inmersos en ese proceso para participar a esa potencial reconstrucción progresiva, en un momento en que las fuerzas oscuras y reaccionarias invaden toda Europa y cuando el Frente Nacional sigue creciendo en Francia a todos los niveles. El desafío es grande y las turbulencias por venir a nivel europeo serán fuertes.</p>
<p><b> Volvamos a la comparación entre la coyuntura de los chalecos amarillos y los portuarios en Valparaíso, principalmente a partir de las similitudes de estos movimientos en su accionar, poniendo la centralidad en la acción directa y la solidaridad entre trabajadores de distintos sectores. Ahora, es evidente que hay que problematizar el desenlace que tuvo el movimiento en Francia, en tanto hizo retroceder a Macron, en comparación con el desarrollo del conflicto en Valparaíso, donde Von Appen prefirió aceptar las pérdidas millonarias producto del paro en vez de sentarse a negociar. Ahí uno tiende a preguntarse qué está realmente en juego en esa disputa. </b></p>
<p>Es difícil el paralelo directo, obviamente, los contextos, dinámicas y repertorios son muy disimiles, las reivindicaciones y formas de organización también. Pero lo que vimos durante 35 días en el puerto de Valparaíso es de nuevo el papel de la acción directa, de “la calle”, de la movilización, y al mismo tiempo la búsqueda de aliados en otros sectores de la ciudad y de los territorios en lucha. En Valparaíso, tenemos la organización sindical como motor y centro de la movilización, una diferencia capital con lo que pasa en Francia. Lo interesante en el “puerto principal” es que hay una forma de organización sindical que rompe primero con una hegemonía sindical histórica fuertemente corporatista, aliada de los empresarios y que podríamos calificar de “control social”, y que algunos de los estibadores que pude entrevista califican como “mafiosa” o “amarillenta”. Entonces, lo que ocurre en Valparaíso es que hubo una ruptura (parcial hasta el momento) con una conducción sindical reaccionaria, con un control férreo sobre el puerto y sus trabajadores. Y al mismo tiempo, surgió un enfrentamiento directo de más de (00 estibadores precarizados eventuales con un empresario portuario muy importante del sector portuario-maritimo, a nivel nacional pero también internacional, que es Von Appen, Ultraport y en este caso concreto en TPS (Terminal Pacífico Sur) concesionario en el terminal 1 de la estatal Empresa Portuaria de Valparaíso (EPV), y por otra parte Terminal Cerros de Valparaíso (TCVAL), de capitales españoles, en el terminal 2. Y esta resistencia inesperada y transversal en Valparaíso, emerge desde del eslabón más precarizado y explotado del puerto: eventuales sin garantías mínimas de turnos anuales, sin provisión de trabajo negociada, sin “nombrada” es decir control sindical sobre el trabajo, y por lo tanto sin derecho a vacaciones, salud, post- y pre- natal (a diferencia de lo que existe en otros puertos donde hay presencia de la combativa Unión Portuaria de Chile <b>/1</b>.</p>
<p>La huelga histórica que acaba de ocurrir en “Valpo” se dio también gracias a la presencia de una nueva generación de dirigentes que tienen formación, ideas políticas, experiencia militante, hecho que juega un rol fundamental para poner un descontento difuso en palabras, ideas y después en acción y movilización. El papel de Pablo Klimpel y de un par de otros dirigentes ha sido evidente en el éxito de la huelga <b>/2</b><a name="_ftnref2"></a>. El petitorio y el paro tienen como fundamento una reivindicación sobre cantidad de turnos, remuneración de los eventuales, estabilidad laboral, capacitación, etc. en un contexto de relaciones laborales muy precarias y arcaicas. También reclaman una ley general de puertos y el fin de las represalias antisindicales y de las “listas negras”. Pero, claramente el tema no fue solo “economicista”, ni se redujo a atender un problema de corto plazo de los trabajadores. Esta huelga y negociación es también una disputa por el poder dentro el puerto: así lo entendió Von Appen y por eso se negó a negociar por estos estibadores revoltosos que explota y desprecia a diario, al contrario de la otra empresa. Al contrario, TCVAL quiso acabar el fuego al cabo de 13 días de paro y después de la intervención del gobierno, acordando la formación de una mesa de trabajo, de un bono de $1 millón de pesos y de un préstamo de $500 mil.</p>
<p>Y cuando la portada del diario <i>La Segunda</i> titula, hablando de Klimpel (y buscando personalizar una movilización colectiva), “El chofer de Uber que desafía a Von Appen”, ponen correctamente de relieve el problema de quién tiene el poder en el puerto. Es decir cómo un grupo de sindicalistas “disidentes” pueden lograr movilizar a sus colegas y compañeros, ¡después de 18 años sin paros en este puerto!, y desafiar a uno de los poderes más consolidados del espacio maritimo-portuario. Y ahí el paro, el bloqueo del puerto y de calles de la ciudad es el repertorio esencial, pues se bloquea la posibilidad de activar el puerto en un momento clave de fin de año y, a la vez, facilita el “desborde” del conflicto hacia el resto de la ciudad, obligando al alcalde a intervenir también y, por fin, al gobierno que hasta el momento aludía a un “conflicto entre privados”… Hablamos entonces de una problemática netamente política que cuestiona el modelo neoliberal extractivista chileno en uno de sus nudos estratégicos: los puertos, por donde pasa más de 85% de las exportaciones y materias primas.</p>
<p>En ese sentido, el gobierno de Piñera ya tiene experiencia previa, con los grandes paros portuarios durante el 2013-2014 y el papel de la Unión Portuaria (que en este entonces no tenía presencia real en Valparaíso). En ese momento, Piñera tuvo que sentarse obligado por la fuerza de los “paros solidarios”, de puerto a puerto, de Norte a Sur del país y preparar el camino a la legislación de la llamada “ley corta”. Y el gran temor de Piñera es tener que vivir un nuevo flujo de conflicto tan amplio como en esos años, es decir de escala nacional, sobretodo en un momento en que, luego de mucha dificultad y tensiones, ha despertado de nuevo la Unión y ha habido paros solidarios y una extensión del conflicto a los otros puertos del país en apoyo a Valparaíso. Y esto fue la clave para obligar a Von Appen a sentarse a negociar.</p>
<p><b> La solidaridad dentro del movimiento de trabajadores portuarios ha sido central, en tanto que la movilización parte con cerca de 500 trabajadores eventuales dentro de Valparaíso, y termina transformándose en un movimiento prácticamente nacional que supera también al puerto. Ejemplo claro de ello es la solidaridad que mostró la minería con la causa portuaria. </b></p>
<p>Sí, de hecho yo creo que una gran lección de los portuarios chilenos de los últimos años, digamos, a partir del 2010, con el surgimiento de la Unión Portuaria en el Biobío (e incluso con la lucha que se da en esta zona en 2003), y después a nivel nacional, es la práctica de los paros solidarios, de puerto a puerto, de sindicato a sindicato, unificando estibadores contratados y eventuales. Claramente esto tiene que ver con la configuración misma de los puertos, y que se deben bloquear varios puertos de una zona simultáneamente para tener poder real y así evitar que se rompa la huelga a través del desvío de la carga a otros puertos o terminales. Pero también es una lección para todo el movimiento sindical. Es decir, cuando hay solidaridad de sector a sector, eso cuestiona ya no solamente a un empresario en específico, sino que al empresariado en general, como clase. Y eso lo hicieron muy bien los portuarios cuando montan un paro nacional (como lo practicaron varias veces entre el 2010 y el 2015). Es todo el empresariado, la cámara marítima y el gobierno de turno los que están cuestionados como poder político y poder económico. Creo que ese es el camino si se quiere comenzar un proceso de conquistas sociales dentro del neoliberalismo maduro chileno y, más allá, comenzar a pensar los caminos tácticos de la superación de este modelo de acumulación en clave postcapitalista y ecosocialista.</p>
<p>Desde el “renacer” del 2006-2007, existe un proceso parcial de revitalización sindical en Chile y hay muchas huelgas (la mayoría ilegales), pero muy dispersas, con poco poder real, ya que son conflictos atomizados, y que desembocan en escasas conquistas o incluso en derrotas estrepitosas. Más que nada desembocan en represión sindical y/o despidos de dirigentes. El problema es cómo superar este círculo vicioso, en un contexto de baja sindicalización y fragmentación/individuación de la identidad de clase de las y los trabajadora, fenómeno alimentado por las herencias autoritarias y las condiciones reales del neoliberalismo consolidado desde 1990. Y bueno, para mí, uno de los caminos es seguir justamente este tipo de paros “solidarios” y formas de organización ramal, cuestión que se construye mediante un proceso por cierto muy difícil y lento, sobre todo cuando se da en franjas de asalariados subcontratados y sin posiciones estratégicas (es decir con capacidad de disrupción y bloqueo de la economía, como la que tienen los mineros o los portuarios en Chile). Volviendo al caso de Valparaíso, el hecho que haya micreros, barras de fútbol, pequeños comerciantes, estudiantes listos para ir a pelear junto a los portuarios en huelga, es una señal de identificación de los porteños con su puerto y sus trabajadores, marca la identificación popular y comunitaria con la identidad portuaria, diciendo “ellos son nuestros”. Este tipo de “coagulación” y convergencia popular-territorial-comunitaria es también fundamental, y se ha dado en muchos conflictos portuarios a través del mundo en todo el siglo XX (ahora existe une historiografía bastante extensa sobre el tema, en particular desde la historia anglosajona). Y cuando los estibadores se enfrentan a uno de los más ricos y más represivo del país (Von Appen), el rechazo de los subalternos de la ciudad puede ser aún más intenso. Surge, entonces, una ligazón molecular posible, desde abajo, que ojalá los otros sindicatos y la izquierda en general puedan facilitar y reforzar. Hay que notar que el papel de la CUT a nivel central y nacional en el conflicto de Valparaíso y en luchas portuarias anteriores ha sido, en mi opinión, desastroso, sin tener como orientación el apoyo a la huelga. Hicieron un par de declaraciones muy tibias, pero ¿por qué la CUT no hizo un gran llamado a movilización nacional en apoyo a Valparaíso? Eso haría una central realmente combativa del sindicalismo clasista.</p>
<p><b> A partir del desarrollo del conflicto, uno podría darle cierta importancia a esta movilización como un proceso de rearticulación política de la clase obrera. ¿Qué opinas de esto? </b></p>
<p>Lo que intenté hacer el 2015 fue trabajar el concepto de las “fisuras del neoliberalismo chileno” en un breve ensayo que circuló bastante dentro y fuera del país, tanto en su formato impreso como digital <b>/3</b><a name="_ftnref3"></a>. La idea era hacer un balance de la discusión sobre la caracterización del capitalismo neoliberal chileno, mostrar el surgimiento de un nuevo flujo de conflictos sociales y eco-territoriales, que cuestionan la “democracia tutelada”, pactada y postcolonial chilena, pero en la línea de que no estamos en un momento de “derrumbe” ni de “corrección” de este modelo, que es uno de los neoliberalismos más consolidados y estable a nivel latinoamericano. La burguesía chilena es históricamente una burguesía muy unificada, con fuerte capacidad de adaptación, cooptación y represión, a pesar de sus tensiones múltiples internas (lo vemos, por ejemplo, en la diferencia de actitud y táctica en los puertos entre los Luksic y los Von Appen). Es una burguesía que tiene realmente al Estado en sus manos, más aún con este gobierno “empresarial”. Es decir, existe con Piñera un gobierno del capital para el capital, directamente, sin mediación.</p>
<p>En este contexto varias fisuras se abrieron, desde el 2006, en la hegemonía neoliberal en Chile, principalmente a partir de las grandes huelgas de sectores estratégicos, como las forestales, los mineros, y el sector portuario. Vemos que esta emergencia y ”despertar” también ha sido acompañada con fuerza por la juventud del 2011 en las grandes movilizaciones estudiantiles. En tercer lugar, están la magnífica ola feminista y lucha antipatriarcal desde el 2017 y las numerosas disputas eco-territoriales. Esto realmente abre un espectro de movilizaciones sociales populares muy amplio, articuladas también con movilizaciones históricas como la del pueblo mapuche, que sigue siendo reprimido por un terrorismo de Estado de carácter colonial. Entonces hay un espectro amplio de movilizaciones, pero que todavía no conforma una brecha con orientación anticapitalista, ni siquiera un bloque popular antineoliberal. El problema en esa etapa de la convergencia de los distintos movimientos, es la dificultad de los procesos de articulación, pues más allá de las tentativas, estas luchas no comunican mucho entre ellas. Incluso a nivel estrictamente del proceso del trabajo, o sea, en cuanto a la posibilidad de la recomposición de una clase trabajadora con conciencia de ella misma, existen muchos obstáculos. Por lo cual, no es conveniente extrapolar desde conflictos sectoriales muy importantes, como los portuarios, una recomposición general de un movimiento obrero estructurado y clasista. Los obstáculos son la fuerte fragmentación social, la precariedad de las condiciones cotidianas de vida, el endeudamiento generalizado, etc. Pero también hay potentes obstáculos ideológicos. La dominación del sentido común neoliberal es muy fuerte en Chile (como en otras partes del mundo). Yo creo que una de las fuerzas principales del “modelo de los Chicago Boys” es haber conquistado los sentidos comunes y la visión del mundo, incluso de gran parte de las izquierdas. Eso significa que hablamos de una batalla política que hay que dar. El reconstruir el movimiento obrero no es solamente tarea de las organizaciones sindicales, de organización y repertorios de acción, ya que también es un trabajo directamente político estratégico. Y ahí está la pregunta del papel -o no- de una izquierda que se dé como tarea central la recomposición de un movimiento obrero y popular con perspectiva clasista, ecosocialista, feminista, internacionalista. Esa perspectiva estratégica no cierra el debate táctico actual para saber si hay que participar en las elecciones, presentar candidaturas, conquistar alcaldías, participar de los debates internos del Frente Amplio o construir por fuera, etc. Al contrario: afirmar este horizonte estratégico es esencial para poder posicionarse tácticamente sin dejarse llevar por la corriente social-liberal y los vientos de la coyuntura. Es lo que Daniel Bensaïd llamaba el “arte estratégico” de toda fuerza política anticapitalista.</p>
<p><b> Un factor que mencionaste y que sería interesante retomar es cómo la izquierda se pone a disposición de este movimiento, y también cómo actúa la izquierda institucional dentro de este panorama, principalmente teniendo en cuenta la participación de la CUT y de sectores clasistas que han armado dos tendencias dentro del sindicalismo chileno </b></p>
<p>Primero, en el plano sindical está la disyuntiva para saber de si hay que reconquistar la CUT para reconstruir la “CUT de Clotario Blest” pero adaptada al siglo XXI o si es mejor construir otras herramientas sindicales clasistas porque, a estas alturas, la CUT está cooptada por las fuerzas institucionales parlamentarias, y representa solo una franja limitada de los asalariados. Esto no es un debate teórico, sino que un debate concreto, y por ello hay que analizar el papel de fuerzas políticas concretas dentro de la CUT, que apuntan a combatir y reconstruir una dirección combativa (sin lograrlo hasta el momento). De hecho, tengo grandes dudas con esta tesis, más allá de que haya sectores sindicales honestos y comprometidos a la interna de la CUT con esta perspectiva. Y hay otros que dicen que hay que construir un movimiento sindical clasista por fuera de estos espacios cooptados. Creo que los dos podrían converger si realmente hay una explosión social popular. En una coyuntura así veremos quién es quién y quienes son los actores reales que empajan hacia la movilización. Lo segundo es la interrogante acerca del lugar que ocupa hoy el Frente Amplio. Uno esté o no con el Frente Amplio representa –sin duda- la fuerza central de recomposición de la izquierda de los últimos años en Chile, que ha logrado surgir a una escala nacional con fuerza. El Frente Amplio está cruzado por tendencias contradictorias en el plano estratégico (¡que van de grupos anticapitalistas hasta el partido liberal!), navegando entre elaboración de un antineoliberalismo democrático radical y la tentación de la institucionalización social-liberal. Algunas peleas internas de los últimos dos años parecen tener más que ver con cuotas de poder mediático-institucional de algunas figuras que con la búsqueda de la reconstrucción colectiva de una herramienta política necesaria para el movimiento popular. En un momento en que hay un proceso de convergencia interna entre varios bloques, que podrían clarificar el debate, hay que ver cuál será el papel concreto del Frente Amplio durante los próximos meses: no solo desde el parlamento (que es una arena esencialmente de los poderosos y de los dominantes), pero sobre con las y los de abajo, con “los que luchan” como bien lo dice la Unión Portuaria. Algunas diputadas del FA fueron a apoyar a los estibadores en huelga, lo que está muy bien. Se ve también su influencia en el movimiento estudiantil y en el movimiento feminista. Pero, por ejemplo, ¿cuál es la capacidad de incidencia sindical efectiva del Frente Amplio?, ¿cuál es el trabajo sindical concreto, la inserción en las poblaciones, en los territorios afectados por los desastres ambientales y extractivos? Yo creo que ahí se le ve bastante débil, por el momento.</p>
<p><b> Ahí también se ven ciertas limitaciones del sindicalismo institucional en cuanto a las formas políticas adoptadas en las movilizaciones presentes, tanto del empresariado como de los trabajadores, y la centralidad de la violencia. </b></p>
<p>En la situación portuaria, la violencia desde abajo es producto directo de las relaciones laborales y niveles de explotación de la mano de obra en el puerto. Es impresionante que el empresariado chileno no lo entienda o que entendiéndolo, no lo quiera tratar. Es decir, en vez de decir “ahí tenemos un sector estratégico donde pasan 88% de las exportaciones del país y tenemos que tratarlos bien”, la rapiña y codicia del empresariado implementa más precariedad y más explotación. Entonces, en vez de buscar espacios de negociación, modernización y estabilización en este sector, como se dio en s otras partes del mundo, hay explosión de rabia, de violencia, de descontento. Por lo menos por parte de Von Appen, ya que hay otros sectores empresariales portuarios y de la cámara marítima que ya están buscando un camino de modernización, cooptación y “pacificación” de los puertos, justamente para sacarse la espina del pie que representa la Unión Portuaria. O sea, habrá que ver también la capacidad de la Unión Portuaria de enfrentar esas nuevas formas de control social y “pacificación” a través de un “neomanagement” y del “dialogo” con los dirigentes sindicales (lo que no excluye la represión en contra de los recalcitrantes). Otro elemento respecto al sindicalismo institucional y la violencia es que en Chile casi la única manera de reivindicar sus derechos laborales es desde la ilegalidad. La mayoría de las huelgas son ilegales, hay prohibición de sindicalizarse legalmente en el sector público, las negociaciones colectivas cubren menos del 10% de los trabajadores, el código laboral e uno de los más regresivos del mundo occidental, etc. De hecho, los eventuales portuarios no tienen acceso a la negociación colectiva, además no se puede negociar por rama, la figura del rompe-huelga es legal y un largo etcétera. Entonces ahí el contexto jurídico-político laboral favorece la presencia de un sindicalismo “apaciguado”, corporativo, con poca capacidad movilizadora y a menudo bajo el dominio de la empresa, o –del otro lado- donde es posible, un sindicalismo de la acción directa ilegal, “disruptivo”, “movimentista”, pero aún muy minoritario, por las condiciones mismas de la relación capital trabajo en Chile.</p>
<p><b> Retomando un elemento que mencionaste acerca de los sectores estratégicos, sería interesante conocer el legado de Dante Campana dentro de la organización portuaria, tomando como pieza central su documento de Propuesta Nacional del año 2004, donde se propone al sector portuario como un sector estratégico y se comienza a tejer un discurso que sitúa este elemento como el central </b></p>
<p>La trayectoria militante y de vida de Dante Campana me ha interesado mucho en el transcurso de mi investigación. El papel de Dante remite a la ciudad de Concepción en particular, donde fue militante revolucionario, mirista, y después dirigente portuario y miembro activo de los colectivos de trabajadores (CCTT). Es uno de esos militantes que además de vivir y militar a diario con los trabajadores del puerto, dio orientación, poniendo en papel ideas claves que 14 años después aún tienen vigencia en el puerto. El suyo es también un legado organizacional. Dante Campana es uno de los impulsores directos de lo que es hoy la Unión Portuaria de Chile, desde donde trazaba líneas de reivindicación en una agenda insistiendo en el papel estratégico de los portuarios, y líneas organizacionales con base en los paros solidarios y organización territorial y comunal, lo que implicaba “volver a la clase”, volver al territorio. Eso es muy importante subrayarlo. Hay que reivindicar a figuras militantes intelectuales obreras como Dante Campana, quien no solo encarna una izquierda con voluntad de inserción popular, con claridad ideológica y con ganas de organizar, sino que además transforma eso en una influencia real y de largo alcance. Porque más allá de la desaparición de Dante, su legado está bien vivo. Está reconocido incluso públicamente por la Unión Portuaria. De cierta manera, es una lección de vida de la incidencia que puede tener una trayectoria militante en el conjunto de los trabajadores, tanto como por sus ideas como por su praxis. Eso hay que destacarlo.</p>
<p><b> Respecto a las perspectivas del movimiento actual de trabajadores portuarios, ¿esta rearticulación germinal del movimiento obrero tiene potencialidades de devenir en una conciencia anticapitalista? ¿Cuál debe ser el lugar de la izquierda en este proceso? </b></p>
<p>En esta etapa los portuarios pelean por demandas inmediatas que son bien concretas, pero ya apuntando a una Ley General de Puertos y regulación-armonización nacional, que ya sería un cambio estructural en las condiciones de vida y de trabajo. En eso están ahora. Atribuirle una orientación anticapitalista a las luchas portuarias actuales sería confundir los planos de luchas y referir algo que parece estar <i>potencialmente</i>, pero que hoy no se reivindica y no está en el panorama. Eso sí, están directamente insertos en la contradicción entre capital y trabajo y enfrentan una franja del capitalismo chileno de lo más poderoso. Es decir, cuando enfrentan a Matte, Angelini, Luksic, Urenda, Von Appen, no solamente están en una condición estratégica por operar en el puerto, sino que están frente a una de la fracción dominante de la burguesía chilena. Y en ese sentido, cuando pelean, pelean contra del capitalismo más pujante de Chile. Entonces, en este sentido, podemos decir que todas sus peleas son anticapitalistas, aunque no tenga esa direccionalidad. El debate en torno a la acción de la izquierda es desde dónde se construye, dónde está el acento en la construcción. Creo que –como ya te dije- el debate también es estratégico, es decir, si es que ya estamos en un momento antineoliberal, y si ya podemos perfilar incluso una perspectiva anticapitalista. Esa es una gran discusión. En segundo lugar, el debate en torno a la posición desde donde se construye. Es decir, está el debate dentro del Frente Amplio, y también por fuera en las izquierdas radicales y revolucionarias, sobre si la pelea electoral, la pelea parlamentaria, debe ser solo foco subordinado a una gama de acciones y luchas más amplias para participar a ayudar a reconstruir un tejido social popular muy maltratado por el neoliberalismo extremo transandino. Desde mi opinión, creo hay que construir desde y con los trabajadores. Lo territorial, el feminismo, la autodeterminación del pueblo-nación Mapuche y también las resistencias anti-extractivas también son fundamentales. Aunque yo pienso que –en este momento- no es contradictorio con la participación electoral, con una guerra de posición incluso desde lo institucional y la búsqueda de espacios mediáticos, siempre y cuando haya claridad acerca de la centralidad de la reconstrucción desde abajo, desde lo popular sin populismo y con las y los trabajadores.</p>
<p><i>-El autor, </i><b><i>Matías Guerra U., </i></b><i> es estudiante de sociología de la Universidad de Chile, integrante del Centro de Investigación Político Social del Trabajo (CIPSTRA) y miembro del comité editor de Revista ROSA. </i></p>
<p><strong><u>Notas</u>: </strong></p>
<p><a name="_ftn1"></a> 1/ Ver el video de la intervención de Franck Gaudichaud en el foro “Puerto de Hambre. Pasado y presente de los conflictos portuarios en Valparaíso” (27 de diciembre del 2018), organizado entre Editorial América en Movimiento, el Instituto de Historia de la Universidad de Valparaíso y <i>El Desconcierto</i>:</p>
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<p>2/ Ver el video de la intervención de Pablo Klimpel en el foro “Puerto de Hambre. Pasado y presente de los conflictos portuarios en Valparaíso” (27 de diciembre del 2018), organizado entre Editorial América en Movimiento, el Instituto de Historia de la Universidad de Valparaíso y <i>El Desconcierto</i>:</p>
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<p><a name="_ftn3"></a> 3/ Franck Gaudichaud, <i>Las fisuras del neoliberalismo maduro chileno. Trabajo, democracia protegida y conflictos de clases</i>, Buenos Aires, CLACSO, 2015 (En Open Access : <a href="http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/becas/20151203023022/fisuras.pdf"> http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/becas/20151203023022/fisuras.pdf </a> ).</p>
<p>Fuente: <a href="http://www.revistarosa.cl/2019/01/01/entrevista-al-historiador-franck-gaudichaud-por-que-la-cut-no-hizo-un-gran-llamado-a-movilizacion-nacional-en-apoyo-a-valparaiso/" target="_blank" rel="noopener">http://www.revistarosa.cl/2019/01/01/entrevista-al-historiador-franck-gaudichaud-por-que-la-cut-no-hizo-un-gran-llamado-a-movilizacion-nacional-en-apoyo-a-valparaiso/</a></p>
</div>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2019/01/03/de-los-chalecos-amarillos-en-francia-a-las-luchas-obreras-portuarias-en-chile-la-centralidad-de-la-accion-directa/">De los chalecos amarillos en Francia a las luchas obreras portuarias en Chile: La centralidad de la acción directa</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>Chile. Sobre el gobierno de Allende y el Poder Popular: el libro de Franck Gaudichaud</title>
		<link>https://piensachile.com/2016/11/06/chile-gobierno-allende-poder-popular-libro-franck-gaudichaud/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Nov 2016 02:04:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Historia - Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[andres figueroa cornejo]]></category>
		<category><![CDATA[compañero]]></category>
		<category><![CDATA[cordones industriales]]></category>
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		<category><![CDATA[poder popular]]></category>
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		<category><![CDATA[unidad popular]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>[...] Hay mucho [escrito] sobre los partidos políticos, sobre el gobierno, sobre la intervención imperialista, etc. ¿Pero dónde estaban los que hicieron el proceso, los trabajadores, los sindicatos, los territorios y poblaciones? ¿Qué pasaba en las fábricas, en la base? Queda mucho por estudiar sobre lo que ocurrió en las regiones. Yo creo que es uno de ‘los tesoros perdidos de la Revolución Chilena’, estos es, hay que recuperar toda la riqueza de ese período que fue fiesta y drama, pero también fue mucha creatividad popular.”</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2016/11/06/chile-gobierno-allende-poder-popular-libro-franck-gaudichaud/">Chile. Sobre el gobierno de Allende y el Poder Popular: el libro de Franck Gaudichaud</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right; padding-left: 180px;"><em>“Aspiramos a que el régimen de la memoria no se viva como áspera condena”<br />
</em><strong>Miguel Mazzeo</strong></p>
<p style="text-align: right; padding-left: 120px;"><em>“Es raro leer un libro llevado con tanta convicción en el esfuerzo de dar la palabra a las y los de abajo”<br />
</em><strong>Michäel Löwy</strong></p>
<p>Franck Gaudichaud es un francés con medio corazón en Chile. De hecho, su compañera y su único hijo, Darío, nacieron en el país del fin del mundo. Master en Historia, Doctor en Ciencias Políticas y militante político y social, es autor de ‘<em>Poder popular y Cordones Industriales</em>’ (Ed. LOM), ‘<em>Operación Cóndor. Terrorismo de Estado en el Cono Su</em>r’, ‘<em>Las fisuras del neoliberalismo chileno. Trabajo, crisis de la democracia tutelada y conflicto de clases</em>’ (Ed. Tiempo Robado y Ed. Quimantú), entre otras publicaciones.</p>
<p>Su tesis doctoral para las y los lectores de habla española de<strong> ‘Chile 1970-1973. Mil días que estremecieron al mundo. Poder popular, cordones industriales y socialismo durante el gobierno de Salvador Allende’</strong>, publicada en el país andino por Ediciones LOM, fue lanzada en la Sala Domeyko de la Casa Central de la Universidad de Chile el pasado 2 de noviembre ‘a tablero vuelto’.</p>
<p><strong>La creatividad popular</strong></p>
<p>Franck Gaudichaud indicó que “el punto de partida del libro fue volver a una historia sobre la cual existe un océano biográfico, pero donde, paradójicamente, queda mucho por investigar. Cuando comencé, lo que más me llamó la atención fue que hay un actor central del proceso muy poco investigado: el movimiento obrero. Hay mucho sobre los partidos políticos, sobre el gobierno, sobre la intervención imperialista, etc. ¿Pero dónde estaban los que hicieron el proceso, los trabajadores, los sindicatos, los territorios y poblaciones? ¿Qué pasaba en las fábricas, en la base? Queda mucho por estudiar sobre lo que ocurrió en las regiones. Yo creo que es uno de ‘los tesoros perdidos de la Revolución Chilena’, estos es, hay que recuperar toda la riqueza de ese período que fue fiesta y drama, pero también fue mucha creatividad popular.”</p>
<p>Durante el lanzamiento, Gaudichaud proyectó explicativamente una serie de fotografías que ilustran los mil días del gobierno de la Unidad Popular, en especial, desde abajo, desde los trabajadores y el pueblo.</p>
<p><strong>“Compañero”</strong></p>
<p>En la presentación, la traductora al español del texto originalmente en francés, Claudia Marchant (co-editora de Tiempo Robado Editoras), señaló que “a través de la traducción de la tesis doctoral de Franck tuve la oportunidad de conocer y entender mejor un texto de mi padre, el filósofo chileno Patricio Marchant, y la importancia y fuerza que le asignó a la palabra ‘compañero’. La fuerza de la dignidad de un momento histórico en el país, vivido por personas comunes y corrientes que no dudan en decir que los años de la Unidad Popular (1970-1973) fueron los más felices, los más plenos, los más importantes. A pesar de las dificultades, de las peleas, del trabajo duro y de la derrota posterior, de la dictadura y de nuestra actual pos-dictadura.</p>
<p>Patricio Marchant escribía en 1989, ‘el régimen de Salvador Allende pudo tener los orígenes sociales, históricos, económicos que se quieran. Pudo tener, y los tuvo, todos los errores que se quieran. Pero para quienes lo vivimos a través de la música de la palabra ‘compañero’, constituyó la única experiencia ético-política de nuestra vida. Esa es la absoluta superioridad moral, ese ser distinto, de otra especie, sobre los que nada supieron de la palabra compañero. Mérito evidentemente no de nosotros, no de nuestra individualidad o de nuestro ser persona. Mérito de esa palabra, de esa música. Música-palabra que no fue inventada por alguien. Música-palabra que dice cuáles eran las fuerzas de ese proceso histórico y nos señalaba sólo eso: la posibilidad de un corresponder a ese proceso. Compañero. Porque una cosa es Salvador Allende, otra esa música ‘Compañero Presidente’, ese fundamento de la grandeza de Salvador Allende. Atenuándose, las desigualdades persistían entre nosotros. Iguales éramos, sin embargo, al saludarnos como ‘compañero, compañeros’. Ese sueño, poco tiempo realidad, convirtió a Chile en un país digno de respeto.’”</p>
<p><strong>“Una memoria para las luchas del presente”</strong></p>
<p>Marchant manifestó que “Es ese país digno de respeto el que Franck nos ofrece hoy. En su trabajo vemos con hechos concretos cómo desde abajo se vivió ese proceso. Repasa los momentos más importantes de la movilización popular, sin por ello dejar de ver sus errores, titubeos y sus dificultades. Sin dejar de lado tampoco, la interacción con la revolución desde arriba, impulsada por las medidas de Salvador Allende y los partidos políticos de la Unidad Popular. Nos relata con bastante detalle, especialmente los cordones industriales de Cerrillos-Maipú, de Vicuña Mackenna, sin dejar de mencionar a las demás coordinaciones en provincia, en Arica, Valparaíso, Concepción, Osorno, Punta Arenas, entre otras. La lucha de los pobladores y del campamento Nueva La Habana, la Asamblea de Concepción en julio de 1972, la Toma de Constitución en febrero de 1973. Las posiciones de los diferentes actores políticos y sociales; los mecanismos de participación desde arriba y desde abajo; los periódicos que salieron a la luz en esos días; la expresión de la lucha cultural e ideológica en curso. Levanta cuadros y lista territorios y su expresión de poder popular; identifica fábricas y dirigentes involucrados, dejando la cancha abierta para todos aquellos que quieran seguir investigando este período. Pero no se trata de episodios aislados, algunos de los cuales han sido tratados con profundidad en otros textos y quedan debidamente referenciados aquí. Sino que el panorama, el paisaje que se dibuja, nos permite tener una visión de conjunto de lo que estaba pasando en los diferentes frentes y lugares. Aunque, sin dudas, como el mismo autor lo ha reconocido, hay territorios menos indagados, entre los que podemos mencionar el campo chileno, las comunidades mapuche y no mapuche asentadas en la pre-cordillera y cordillera, que también tuvieron momentos excepcionales de desarrollo de poder popular, como lo fue el complejo maderero y forestal Panguipulli. Tampoco deja de lado a la oposición y su organización, sus dirigentes y articulaciones. El paro de octubre de 1972 es un momento álgido del texto, así como la forma en que el gobierno y el pueblo movilizado van procesando la embestida patronal. Tampoco se trata de levantar un cuadro heroico de un proceso excepcional. La idea no es construir una memoria y una historia petrificada y despolitizada. Se trata de una memoria para las luchas del presente. No como legado para las nuevas generaciones o no solamente para ello, sino que para hoy, para las y los movilizados de nuestro presente.”</p>
<p>La traductora del texto agregó que “Me imagino que Franck comparte las expresiones de Miguel Mazzeo (historiador, académico y militante político-social argentino) que trabaja el tema del poder popular hoy. Mazzeo escribe que ‘no se trata de que nuestro abordaje esté condicionada por las políticas de la memoria y no por las necesidades inherentes al proyecto emancipador en Nuestra América. Aspiramos a que el régimen de la memoria no se viva como áspera condena. Cuando el pasado es el único lugar del encuentro, o el lugar privilegiado para la realización de nuestros sueños, el presente puede ser el lugar de la pasividad, el fatalismo, la ambigüedad, las querellas superficiales y la mera retórica. Las políticas de la memoria, cuando no promueven síntesis políticas y balances prácticos, cuando opacan el presente y el futuro, pueden terminar como un recurso de las clases dominantes, como un procedimiento destinado a conjurar la praxis emancipadora actual, porque de esta manera instalan en la sociedad la idea de que ese pasado nunca será futuro’.”</p>
<p><strong>Los intersticios de la academia, ventanas abiertas al fragor de las calles</strong></p>
<p>Claudia Marchant comentó que “También podemos destacar las palabras Michäel Löwy en el prólogo del texto de Franck en su edición francesa: ‘es raro leer un libro llevado con tanta convicción en el esfuerzo de dar la palabra a las y los de abajo, en ruptura con las lecturas tradicionales, esencialmente institucionalistas, de la trágica, pero apasionante experiencia chilena. Un trabajo que no esconde su enfoque, su método: analizar los hechos desde el punto de vista de la lucha de clases. Tampoco esconde su empatía crítica con la causa de los vencidos del golpe de Estado militar. Lo trabajadores, los oprimidos y los explotados. Y en particular en este libro, del poderoso movimiento obrero chileno’.</p>
<p>Franck retoma el desafío que tan claramente Luis Martín Cabrera expresa en un texto que Proyección Editores lanzó hace pocos días y que ha copado nuestras últimas conversaciones: ‘Insurgencias invisibles’. Dice Luis Martín que ‘los profesores deberíamos salir de nuestras guaridas académicas, al menos de vez en cuando, a trabajar en las comunidades. No para dictar conferencias o para apropiarnos de sus conocimientos y encerrarlos en nuestros papeles. Si no que para intercambiar conocimientos, para socializar nuestros privilegios e insertarlos en una lógica de tiempo y espacios robados. Pensar en los intersticios de la academia, ventanas abiertas al fragor de las calles’.”</p>
<p><strong>Mito, realidad y los trabajadores organizados por abajo</strong></p>
<p>Mario Olivares (dirigente sindical, ex militante de los cordones industriales) dijo en la presentación de la obra que “soy un hombre viejo, soy un sobreviviente de esa experiencia. En esa época trabajé en una de esas industrias más o menos emblemáticas de lo que fue el cordón Vicuña Mackenna de Santiago. Entonces yo era dirigente sindical y militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). A mis 66 años, sigo siendo un dirigente sindical activo de los trabajadores de la Viña San Pedro, la segunda vitivinícola de exportación del país que hace parte de la CCU, cuyo propietario es el grupo económico Luksic.</p>
<p>Sobre el libro de Franck, me parece interesante cómo recoge la información. Toma referencias de otros autores que han escrito sobre el proceso de la Unidad Popular y de los cordones industriales. Pero lo que me parece más interesante aún, es que Franck conversa con muchos compañeros como yo, que fueron obreros al interior de las fábricas. Entonces, al leer el libro, uno se da cuenta que el análisis que tenía la conducción de los partidos de izquierda de la época respecto de lo que nosotros estábamos sintiendo abajo, no encaja bien. Allí uno se percata de que existían muchas situaciones que tenían más que ver con mitos que con la realidad. No hay ninguna duda de que el ascenso del gobierno de Allende en Chile provenía del aumento de las luchas populares que venían de muchos años atrás. Pero lo más importante es que cuando adviene la Unidad Popular, más allá de su programa político, creó la expectativa en la clase trabajadora organizada de que era posible iniciar un proceso de transformaciones radicales, de justicia y de igualdad, que apuntaba a la construcción del socialismo. Los dirigentes sindicales por primera vez, comenzaron a tomar confianza en ellos mismos y se empoderaron de su capacidad como trabajadores. Entonces había sectores que criticaban de ‘ultraizquierdistas’ a muchos trabajadores que con su conducta estarían prácticamente ‘poniendo en peligro’ el programa de Allende, en el marco de cómo se avanzaba. En este sentido, mientras se fue agudizando la lucha de clases en la sociedad chilena, naturalmente hubo sectores de la izquierda que radicalizamos nuestras posiciones, incluso más allá de las propias direcciones de esos partidos. Como teníamos a las fuerzas de la reacción, de la burguesía en contra de todo el proceso, nosotros, los trabajadores organizados por abajo, nos impusimos la tarea de crear nuestras propias formas para defendernos de esos embates. Eran formas alternativas bastante básicas. Como era muy fuerte el mercado negro, frente a Cristalerías Chile empezamos a realizar una distribución directa de los productos de las tantas fábricas e industrias de la zona. De las que habían sido estatizadas, como de las que fueron tomadas por los trabajadores. Los trabajadores le habíamos exigido al gobierno de Allende que esas empresas fueran intervenidas y pasaran al control obrero, donde nosotros empezamos a administrar la empresa, por supuesto con un interventor nominado por el gobierno.</p>
<p>Cuando se vino el paro de los camioneros que intentó paralizar completamente al país, nosotros, para evitar que ellos lograran su objetivo, requisamos microbuses en la calle con el fin de llevar y traer a los trabajadores para que las fábricas no dejaran de producir. Claro que estas iniciativas no fueron absolutamente espontáneas. Había direcciones y expresiones de distintos sectores, del Partido Socialista, del MIR, que daban orientaciones de cómo la clase trabajadora debía pasar a la ofensiva.</p>
<p>Cuando yo llegué a la fábrica de muebles a trabajar, además de la explotación brutal, de los bajos salarios, de las ‘ventas negras’ para evitar impuestos, la producción de muebles estaba destinada a los sectores más pudientes y no a los trabajadores. Muchos de mis compañeros vivían en campamentos, en zonas marginales. Entonces cuando nos tomamos la empresa decidimos producir una línea de muebles económicos, dignos, decentes, para los propios trabajadores de la fábrica. También hicimos alrededor de 10 mil linchacos (barra doble de madera) para que se defendieran los compañeros de las fábricas intervenidas y tomadas.</p>
<p><strong>Entre la guerra por la producción y la toma del poder</strong></p>
<p>Mario Olivares, con honesta memoria, informó que “En medio de todo se encontraba la agudización de la lucha de clases y la opinión de sectores de izquierda que querían detener la irrupción de los trabajadores más radicalizados. Nos decían que ‘no querían una guerra civil’, que la única guerra era ‘por la producción’. Nosotros pensábamos en la toma del poder. De esa manera, se formó una dirección político-sindical en el cordón Vicuña Mackenna con las empresas más emblemáticas, salvo las textiles que estaban controladas principalmente por los compañeros del Partido Comunista (PCCh). Y en esa dirección político-sindical nos rotábamos. ¿Qué quiero decir? Que no existía una democracia plena, no era que los trabajadores de base a los que uno representaba elegían a la dirección directamente. Era más bien un acuerdo entre los partidos políticos que teníamos cierta hegemonía en la dirección. Sin embargo, a través de esta instancia, se hablaba de hacer un poder paralelo al poder burgués para intentar dar un salto adelante. Ahora bien, según mi experiencia, yo creo que confundíamos los sueños políticos con la realidad. Se hicieron algunas experiencias que tímidamente tuvieron esa expresión. Por eso el libro de Franck manifiesta lo que yo viví y logra matizar distintas miradas de lo que fue el proceso de una manera coherente e inteligente y sin descalificaciones. Al fin, yo pienso que los sueños no han muerto y sigo peleando.”</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2016/11/06/chile-gobierno-allende-poder-popular-libro-franck-gaudichaud/">Chile. Sobre el gobierno de Allende y el Poder Popular: el libro de Franck Gaudichaud</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>Chile 1970 – 1973. Mil días que estremecieron al mundo</title>
		<link>https://piensachile.com/2016/10/30/chile-1970-1973-mil-dias-estremecieron-al-mundo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 30 Oct 2016 22:42:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia - Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[cordones industriales]]></category>
		<category><![CDATA[franck gaudichaud]]></category>
		<category><![CDATA[participacion de los trabajadores]]></category>
		<category><![CDATA[poder popular]]></category>
		<category><![CDATA[salvador allende gossens]]></category>
		<category><![CDATA[unidad popular]]></category>
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					<description><![CDATA[<p> “Poder popular”, “cordones industriales”, “participación de los trabajadores”, “abastecimiento directo”, son algunos de los ingredientes del proceso sociopolítico analizado en este libro y que nos permiten recuperar así toda la rica dimensión colectiva de la experiencia de la Unidad Popular en Chile (1970-1973). Reviviendo con precisión y detalles las movilizaciones sociales y luchas obreras que tuvieron lugar durante esos mil días, Franck Gaudichaud rescata numerosos “tesoros perdidos” de la “vía chilena al socialismo”.<br />
<strong>Lanzamiento: 2 de noviembre en Santiago y 3 de noviembre en Valparaíso,</strong></p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2016/10/30/chile-1970-1973-mil-dias-estremecieron-al-mundo/">Chile 1970 – 1973. Mil días que estremecieron al mundo</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Estimad@s,</p>
<p>Aquí abajo va invitación para <strong>presentación de mi último libro, publicación basada en mi trabajo de doctorado y varios años de investigación sobre poder popular, cordones industriales y movimiento obrero durante el gobierno de Salvador Allende.</strong></p>
<p>Esperando poder contar con su presencia <strong>el 2 de noviembre en Santiago y el 3 en Valparaíso.</strong></p>
<p>En Santiago, esta presentación es también el cierre de un <strong>coloquio internacional</strong>(público y abierto a todas y todos) sobre «Movimientos sociales, trabajo y coyunturas políticas en la historia presente. Chile y América Latina» (<a href="http://www.filosofia.uchile.cl/agenda/127613/coloquio-internacional-sobre-movimientos-sociales-en-chile-y-a-latina" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?hl=es&amp;q=http://www.filosofia.uchile.cl/agenda/127613/coloquio-internacional-sobre-movimientos-sociales-en-chile-y-a-latina&amp;source=gmail&amp;ust=1477919060260000&amp;usg=AFQjCNFmVWUIPnL5hbJCf8phKutnI2DwMQ">www.filosofia.uchile.cl/agenda/127613/coloquio-internacional-sobre-movimientos-sociales-en-chile-y-a-latina</a>).</p>
<p>Muchas gracias por ayudarnos a difundir estas invitaciones en sus redes.</p>
<p>Saludos,</p>
<p>Franck Gaudichaud</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p><strong>Invitaci</strong><strong>ón a lanzamiento del libro<br />
</strong></p>
<p><strong>CHILE 1970 – 1973. MIL DIAS QUE ESTREMECIERON AL MUNDO</strong></p>
<p><strong>Poder popular, cordones industriales y socialismo durante el gobierno de Salvador Allende</strong></p>
<p>Por Franck Gaudichaud &#8211; LOM Ediciones (468 paginas)</p>
<ul>
<li><strong> En Santiago 2 de noviembre 2016, 19Hrs30</strong></li>
</ul>
<p>Comentan: Julio Pinto (premio nacional de historia 2016), Claudia Marchant (traductora), Mario Olivares (dirigente sindical, ex militante en los cordones industriales)</p>
<p>Casa Central de la U de Chile – salón Domeyko (Alameda 1058 – metro U de Chile)</p>
<p>Actividad de cierre del Coloquio Internacional «Movimientos sociales, trabajo y coyunturas políticas en la historia presente. Chile y América Latina»: <a href="http://www.filosofia.uchile.cl/agenda/127613/coloquio-internacional-sobre-movimientos-sociales-en-chile-y-a-latina" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?hl=es&amp;q=http://www.filosofia.uchile.cl/agenda/127613/coloquio-internacional-sobre-movimientos-sociales-en-chile-y-a-latina&amp;source=gmail&amp;ust=1477919060260000&amp;usg=AFQjCNFmVWUIPnL5hbJCf8phKutnI2DwMQ">www.filosofia.uchile.cl/agenda/127613/coloquio-internacional-sobre-movimientos-sociales-en-chile-y-a-latina</a> (entrada liberada)</p>
<ul>
<li><strong>En Valparaíso, 3 de noviembre 2016, 18hrs30</strong></li>
</ul>
<p>Comentan: Luis Corvalan M. (historiador) y Mabel Zúñiga (presidenta ANEF Quinta región – por confirmar)</p>
<p>Librería En el blanco &#8211; Blanco 1065, 2º piso (detrás de la Piedra Feliz)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Contacto:<br />
F Gaudichaud: 964 638 405 – </strong><a href="mailto:fgaudichaud@gmail.com"><strong>fgaudichaud@gmail.com</strong></a></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>CHILE 1970 – 1973. MIL DIAS QUE ESTREMECIERON AL MUNDO<br />
</strong></p>
<p><strong>Poder popular, cordones industriales y socialismo durante el gobierno de Salvador Allende</strong></p>
<p><img class="aligncenter" src="https://mail.google.com/mail/u/0/?ui=2&amp;ik=a392129cd4&amp;view=fimg&amp;th=1580b5a07af824eb&amp;attid=0.1&amp;disp=emb&amp;realattid=ii_iupw8eu53_157fd5ae2334dd60&amp;attbid=ANGjdJ8ZkHTJNeubp6bG3ostPabLUAMD0BSo2enFaKHInkPirlwqupT8TH5-joxhqZSJpGb5elEl5CxiXAfuyHZwM7HNGqkjUrfI3WC_IiHMIKCXhpFUhNvQEBr9HqU&amp;sz=w618-h794&amp;ats=1477832660256&amp;rm=1580b5a07af824eb&amp;zw&amp;atsh=1" /></p>
<p><strong>Traducción del francés por Claudia Marchant</strong></p>
<p><strong>El autor: Franck Gaudichaud </strong>(1975 &#8211;  Francia): Máster en historia (Universidad Bordeaux 3), Doctor en ciencia política (Universidad Paris 8), desde 2007 es académico en Historia y Estudios latino-americanos en la Universidad Grenoble-Alpes, Francia. Investigador invitado a dar conferencias en varias universidades latino-americanas, ha escrito numerosos artículos sobre sindicalismo, movimientos sociales, izquierdas, procesos revolucionarios y neoliberalismo en Chile y América Latina.</p>
<p><strong>Resumen del libro</strong></p>
<p>“Poder popular”, “cordones industriales”, “participación de los trabajadores”, “abastecimiento directo”, son algunos de los ingredientes del proceso sociopolítico analizado en este libro y que nos permiten recuperar así toda la rica dimensión colectiva de la experiencia de la Unidad Popular en Chile (1970-1973). Reviviendo con precisión y detalles las movilizaciones sociales y luchas obreras que tuvieron lugar durante esos mil días, Franck Gaudichaud rescata numerosos “tesoros perdidos” de la “vía chilena al socialismo”. Gracias a un enfoque original y una investigación que combina fuentes escritas y testimonios orales, ciencia política, historia y sociología, este estudio ampliamente documentado basado en un trabajo de tesis doctoral, reconstituye la dinámica revolucionaria de esta época, vista “desde abajo”, a nivel de las fábricas ocupadas, de los barrios populares y de las poblaciones movilizadas.</p>
<p>Al ritmo de las luchas colectivas que marcaron el gobierno de Salvador Allende, este libro muestra el desarrollo y radicalización del movimiento obrero, las formas de auto-organización y los repertorios de acción utilizados. Aborda también los debates y estrategias de la izquierda chilena, estudia las relaciones complejas, a veces tensas y contradictorias, que mantienen entonces el movimiento popular, las organizaciones partidarias, los sindicatos y el gobierno. Este enfoque, centrado en la historia de los Cordones Industriales y las diversas formas de “poderes populares constituyentes” urbanos que surgieron en la periferia de Santiago y en algunas de las grandes ciudades del país, permite renovar nuestra comprensión de este episodio fundamental de la historia del siglo XX. Este libro abre también nuevas pistas de interpretación de los eventos que condujeron –hace ya más de 40 años- al fin trágico de la Unidad Popular con el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2016/10/30/chile-1970-1973-mil-dias-estremecieron-al-mundo/">Chile 1970 – 1973. Mil días que estremecieron al mundo</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>“Las fisuras del neoliberalismo chileno. Trabajo, crisis de la “democracia tutelada” y conflicto de clases”</title>
		<link>https://piensachile.com/2016/03/21/las-fisuras-del-neoliberalismo-chileno-trabajo-crisis-la-democracia-tutelada-conflicto-clases/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Mar 2016 02:20:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[conflicto de clases]]></category>
		<category><![CDATA[democracia tutelada]]></category>
		<category><![CDATA[franck gaudichaud]]></category>
		<category><![CDATA[neoliberaiismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p><strong>PRESENTACIÓN del LIBRO de FRANK GAUDICHAUD:</strong><br />
Como se sabe Chile ha sido un laboratorio para las elites dominantes y el imperialismo; aquí su intelligentsia, sus intelectuales orgánicos y la tecno-burocracia experta en gestión de conflictos, ensayaron el nuevo arsenal de reformas institucionales diseñadas para extirpar de raíz las conciencias y voluntades anticapitalistas.franck guadich</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2016/03/21/las-fisuras-del-neoliberalismo-chileno-trabajo-crisis-la-democracia-tutelada-conflicto-clases/">“Las fisuras del neoliberalismo chileno. Trabajo, crisis de la “democracia tutelada” y conflicto de clases”</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>PRESENTACIÓN del LIBRO de FRANK GAUDICHAUD:</strong><br />
<strong>“Las fisuras del neoliberalismo chileno. Trabajo, crisis de la “democracia tutelada” y conflicto de clases”,<br />
Tiempo Robado Editoras y Quimantú,<br />
Santiago, 2015. (*)</strong><br />
<img class="aligncenter" src="https://ci5.googleusercontent.com/proxy/spXQoZ3Z07sTzRiSmasE9SghkEFF-1Wo51AxjO6Yj6qP0kJT5_LHbShfdY_kE9L7-fDnkhtVMeVIu57K2rmGAWks7Onj4sctFanarZJyeh3nUw1TRkq2z_ygn97Q53QUwZHh1udPvoTlOOsOjZ1r9Q=s0-d-e1-ft#https://cascade.madmimi.com/promotion_images/1241/3060/original/presidentes.jpg?1458246110" alt="presidentes" /><br />
Como se sabe Chile ha sido un laboratorio para las elites dominantes y el imperialismo; aquí su intelligentsia, sus intelectuales orgánicos y la tecno-burocracia experta en gestión de conflictos, ensayaron el nuevo arsenal de reformas institucionales diseñadas para extirpar de raíz las conciencias y voluntades anticapitalistas.<br />
El experimento chileno se llamó contra revolución neoliberal. Su punto de partida, su momento fundacional, arrancó de los escombros dejados por el golpe de estado de 1973 y se extendió hasta inicios de los años ochenta; luego sobrevivió a una severa crisis mundial recurriendo a ajustes heterodoxos, y ya entrada la década de los años noventa, recuperada y ufana, se vistió de democracia al cuidado de una coalición de ex golpistas y franjas de la izquierda conversa.<br />
Su última etapa – la pax neoliberal como la denomina Gaudichaud – ha sido exitosa pues, además de superar en años a la dictadura, también terminó por reconvertir a la izquierda al credo neoliberal.<br />
La guinda de la torta fue la incorporación de la dirección de PC, primero al parlamento en el año 2010, y luego, a la alianza de gobierno el 2014. Toda una hazaña de los ingenieros de las transiciones políticas.<br />
Este extenso trayecto dura ya 42 años, y dado que las reformas estructurales tienen décadas de aplicación y sus relaciones sociales y subjetividades son usos y costumbres, nada tiene de extraño que la racionalidad individualista y de mercado sea el sentido común predominante. En el curso de las reformas neoliberales la sociedad chilena fue adelgazando el tejido de sus relaciones sociales aunque paradojalmente multiplicara su red de interacciones; todos cada vez más conectados pero a la vez más empobrecidos de sentido colectivo; átomos guiados según el interés de cada cual y compitiendo en las arenas de la institución neoliberal por antonomasia: el mercado.<br />
Pero también a 42 años de la contra revolución, la utopía neoliberal muestra fisuras y aflora un malestar social inusitado, y en éste, un potencial de ruptura. A nivel de la política y lo político se están manifestando las contradicciones derivadas de un agotamiento crítico de la forma que tomó la sociedad chilena en el curso de cuatro décadas; se trata de las anomalías de la contra revolución neoliberal propias de su etapa de maduración.<br />
Y eso lo saben, intuyen o vivencian casi todos los sectores en lucha latente o abierta. Por ello, tanto los de arriba como los de abajo, atribulados por la emergencia de las contradicciones estructurales, se agrupan y reagrupan entre la resistencia conservadora y la apertura al post neoliberalismo.<br />
El texto que nos ofrece Franck Gaudichaud precisamente se pone en este borde histórico y sobre la base de una evaluación de la trayectoria reciente de la sociedad chilena, incursiona sobre las interpretaciones del momento actual y las posibilidades de algún tipo de alternativa política de carácter popular. Los ejes en que concentra su análisis – nombro solo los que me parecen principales – son la centralidad de la relación capital/trabajo, el carácter de los movimientos sociales y el peso de la subjetividad de masas que el propio modelo produce y reproduce, todo ello en el marco de la institucionalidad política y la estructura de clases que caracterizan en el presente al modelo neoliberal.<br />
La combinación de dichos ejes y la apelación a tales aspectos estructurales (lo político y las clases), conducen a una síntesis que, a mi juicio, constituyen el aporte central que ofrece el texto, pues permite una discusión sobre las alternativas políticas teniendo a la vista una hipótesis interpretativa del momento por el que hoy atraviesa la sociedad chilena.<br />
En este sentido, aprovecho esta nota para acentuar algunos aspectos en relación a los ejes que nos propone Gaudichaud; éstos comentarios ya han sido expuestos en otros lugares, pero creo viene al caso retomarlos aquí dado el tipo de análisis que nos presenta el autor.<br />
En primer lugar destacar que las recientes movilizaciones de trabajadores han tendido a desbordar las formas organizativas y de acción tradicionales, y por ello mismo, a la propia institucionalidad sindical conservadora. Este año 2015 tenemos a la vista la huelga de los subcontratistas del cobre – que incluso costó la vida del trabajador Nelson Quichillao a manos de la policía militarizada –, el largo conflicto de los profesores que rebasó la política conciliadora de una parte de la dirigencia del Colegio de Profesores, y finalmente, la lucha de los trabajadores públicos del Registro Civil que han debido enfrentar al gobierno y al despliegue de todos los dispositivos del poder: la ley, la presión política, la campaña mediática e incluso la conducta desleal si no francamente aleve de la dirigencia de la CUT y de la izquierda parlamentaria.<br />
Estas movilizaciones confirman la profunda crisis del sindicalismo clásico pero a la vez abren posibilidades para un nuevo movimiento de trabajadores que rompa con los límites ideológicos y objetivos impuestos hasta ahora por el sindicalismo conservador. En efecto, si éste nuevo movimiento logra madurar, lo hará a partir de bases totalmente diferentes. Por ejemplo, desprendiéndose de una concepción que considera al sindicalismo tradicional y sus sindicatos legales, propios de la etapa desarrollista industrializadora, como la única y más efectiva forma de organización de los trabajadores.<br />
Hubo antes formas mutualistas, sociedades en resistencia, mancomunales, etc., que en ausencia de una legislación laboral, organizaron grandes masas obreras que enfrentaron directamente al capital e incluso ofrecieron respuestas autónomas a las necesidades colectivas; los derechos codificados en la legislación laboral, a cuyo amparo se desarrolló luego el sindicalismo clásico, es resultado de dichas luchas.<br />
También comprendiendo que frente a un «capital extendido», es decir, que somete a su racionalidad y dominio actividades sociales antes ajenas a la producción capitalista, es necesario del mismo modo, concebir de manera «extendida a la clase trabajadora».<br />
Si el capital convierte los servicios – antes públicos y sin fines de lucro – en actividad productiva de valor, o somete otras actividades no mercantiles, personales y/o comunitarias, a la lógica de la acumulación, entonces los que allí se desempeñan y vendan su talento productivo al capital, son igualmente parte de la clase trabajadora.<br />
Así como las formas de pago o de contratación –directa o indirecta; parcial o completa; temporal o permanente – no importan para definir a la clase trabajadora, tampoco el carácter material o inmaterial del trabajo o de su resultado, son criterios correctos para dilucidar quiénes son o no parte de aquella. Lo central es la relación social entre capital y trabajo.<br />
Y finalmente, entendiendo que hay luchas cuya escena no es ya el terreno de la empresa e incluso la rama, pues se trata de derechos colectivos que sólo pueden imponerse enfrentándose al conjunto del capital y el Estado.<br />
Un nuevo sistema de relaciones laborales, de salud, de transporte público o un sistema educacional, por citar algunas demandas más inmediatas, indefectiblemente son luchas por derechos generales y no derechos de un sindicato o federación; son luchas por los intereses globales de los trabajadores constituidos como sujeto colectivo autónomo y opuesto al capital.<br />
En segundo lugar, es necesario resaltar la emergencia entre 2006 y 2011 de las movilizaciones sociales, pues, como bien muestra el autor, la abrupta explosión de “lo social” cambió severamente el panorama nacional: mostró las arrugas de una contra revolución madura y develó una suerte de incompletitud del teorema neoliberal.<br />
En efecto, la institución mercado mostró sus insuficiencias para procesar todos los conflictos y disiparlos en meras contiendas entre partes privadas; el dispositivo de regateo entre privados (el mercado), incluyendo el recurso judicial para resolver las contiendas sobre obligaciones y derechos consignadas en los contratos, no alcanzó para contener y mantener los conflictos en la esfera civil, sobre todo cuando una de las contrapartes saltó de lo individual a lo colectivo.<br />
El creciente malestar terminó por desbordar parcialmente el “orden de mercado” y la burocracia política y sus ingenieros en gestión de conflictos, desacreditados y perplejos, en reiteradas ocasiones fueron superados por la dinámica de las luchas sociales. El conflicto por la educación es un caso paradigmático por muchas razones, pero una es crucial y se refiere al sentido menos visible de la lucha de los estudiantes secundarios.<br />
Estos reclamaron por la gratuidad y mejores condiciones materiales, pero dejaron entrever en sus formas organizativas, en sus acciones y en su estética de lucha, un rechazo feroz a la propia comunidad escolar, a la escuela, como espacio invivible por su autoritarismo, mediocridad, por el colapso de los profesores, por su régimen de competencia individual y la presión por el éxito que enfrenta a unos jóvenes y adolescentes con otros.<br />
Por ello, a diferencia de otros movimientos, los secundarios no eran fácilmente domesticables apelando a políticas redistributivas y clientelares: sus demandas no eran susceptibles de reducir a precios; y mirado desde otro ángulo, se trataba de la rebelión de los hijos del modelo neoliberal maduro cuyas lucha no consistía en resistir las reformas neoliberales sino en rebelarse contra el efecto de su funcionamiento pleno; en rigor, su malestar era consecuencia, resultado, de un modelo realizado y frente al cual venían reaccionando masiva, espontánea y sistemáticamente desde el «mochilazo» del 2001.<br />
No es arriesgado entonces afirmar que fue el movimiento estudiantil secundario – y no el universitario – la base de las luchas sociales que lograron trizar los consensos de las clases dominantes y la paz social que los gobiernos civiles mostraban al mundo como el exitoso modelo chileno y la exitosa transición a la democracia.<br />
Así las cosas, la incompletitud de la utopía neoliberal puede considerarse una anomalía crítica, una verdadera falla estructural, por cuanto la emergencia de las movilizaciones masivas y de los movimientos sociales expresan, tanto el fracaso del intento de diluir la “cuestión social” en la cuestión privada, como la ineficiencia del propio sistema político que diseñó el neoliberalismo, cuestión central a la hora de calibrar el momento actual de la política chilena.<br />
Detengámonos un minuto aquí.<br />
En particular, el sistema de partidos políticos se ha mostrado estéril para anticipar, procesar y disipar los conflictos sociales que escalan por abajo, a la par que parece no ser capaz ya de ofrecer una representación eficaz del interés general de capital y gestionar sus conflictos fraccionales que se precipitan por arriba. Y esto es una debilidad crucial pues manifiesta los limites de “lo político” en el contexto de un modelo cuyas potencialidades se han realizado casi completamente.<br />
En efecto, un régimen político debilitado, que pierde por abajo su capacidad de maniobra vía clientelismo frente a las luchas sociales, por default tiende a fortalecer sus dispositivos y formas policiacas de control del orden, mientras por arriba, si es capturado por el capital, tiende a convertirse en un cuasi cascarón jurídico-político dirigido desde fuera por un “poder dual burgués” que comanda a la tecno burocracia y sus políticas.<br />
El régimen político y el Estado actuales en nada se parecen al ideal republicano liberal burgués, al Estado de compromiso y benefactor declarado por la Constitución de 1925 y aderezado a través de sus sucesivas reformas. El régimen político actual carece de su aura democrática y el Estado de su majestad como titular del bien común; incluso más, el mismo Estado corre riesgo de lumpenizarse.<br />
Esta posibilidad no es ajena a los momentos en que se conjugan una fuerte concentración del capital con una debilidad estructural de la institucionalidad política burguesa, y en América Latina la asociación policiaco-mafiosa entre trasnacionales, capital monopólico, partidos políticos y ejército no son ninguna sorpresa.<br />
Así, la contra revolución neoliberal chilena se encamina veloz hacia sus propios límites. Hoy son las instituciones de la “república” las que se trizan. El Estado subsidiario, el parlamento, los partidos políticos, las Fuerzas Armadas, el empresariado, la burocracia eclesiástica, y la Constitución Pinochet-Lagos que las resguarda, todos eslabones de una larga trenza de corrupción moral y material, ya han entrado en la zona de costos crecientes para sostener su hegemonía ideológica y política.<br />
Y si bien todo esto aparece ahora sin claroscuros, que los velos han caído y la decadencia moral se muestra como simple síntoma del fracaso de la utopía neoliberal, no fue así hasta hace muy poco. Escasos meses atrás la mayor parte de la sociedad chilena vivía bajo el influjo de un modelo estable y triunfante y ni siquiera imaginaba el devenir reciente.<br />
Fuera por cinismo, miopía o por ambos, las clases dominantes subestimaron las fisuras de esta contra revolución neoliberal madura, y una vez enfrentadas a las crudas circunstancias, han mostrado sorpresa y cierta perplejidad que ha retardado el diseño de una salida institucional.<br />
Lo que se ha abierto en Chile es un periodo político de creciente pugna entre las fracciones conservadoras y reformistas de las elites dominantes, pugna en torno a cómo enfrentar y resolver los déficits estructurales del modelo.<br />
Pero a la vez, un mismo ambiente tenso por arriba, ofrece a los «terceros excluidos» del teorema neoliberal, los trabajadores y sectores populares, enormes posibilidades para dar un salto y constituirse en una fuerza gravitante en los acontecimientos por venir. Y es éste el terreno al que nos conduce directamente y sin rodeos todo el trabajo analítico de Franck Gaudichaud: la construcción política estratégica para el hoy, crudo problema al que no en vano le dedica sus mayores esfuerzos teóricos y prospectivos en la última parte de su texto.<br />
Nada simple por cierto. Se trata nada menos que desentrañar las posibilidades de una política general que haga plausible la configuración del bloque de los de abajo, o lo que no es sino su contracara, una estrategia común capaz entrelazar la multiplicidad de luchas contra el capital que discurren actualmente por el país. Un desafió no sólo para el análisis político sino también para la propia práctica política inmediata.<br />
<em>-El autor de este artículo, Rafael Agacino, es Investigador Plataforma Nexos. </em><br />
<em> Santiago, 21 de noviembre de 2015.</em><br />
(*) El lanzamiento del texto se realizó el Miércoles 13 de enero en el Aula Magna Universidad Alberto Hurtado, facilitada por el Sindicato de Trabajadores de dicha Universidad.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2016/03/21/las-fisuras-del-neoliberalismo-chileno-trabajo-crisis-la-democracia-tutelada-conflicto-clases/">“Las fisuras del neoliberalismo chileno. Trabajo, crisis de la “democracia tutelada” y conflicto de clases”</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>“Las fisuras del neoliberalismo”</title>
		<link>https://piensachile.com/2016/01/13/las-fisuras-del-neoliberalismo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 13 Jan 2016 00:49:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Iniciativas]]></category>
		<category><![CDATA[fisuras en el neoliberalismo chileno]]></category>
		<category><![CDATA[franck gaudichaud]]></category>
		<category><![CDATA[neoliberalismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El Sindicato de trabajadores de la Universidad Alberto Hurtado, Quimantú y Tiempo robado editoras con el apoyo de Fundación Sol y Plataforma Nexos, tienen el agrado de invitarlos/las al <strong>lanzamiento del libro  Franck Gaudichaud, Santiago, miércoles 13 de enero “Las fisuras del neoliberalismo”</strong><br />
Tiempo Robado Editoras</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2016/01/13/las-fisuras-del-neoliberalismo/">“Las fisuras del neoliberalismo”</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="pretitulo">Lanzamiento del nuevo libro de Franck Gaudichaud, Santiago, miércoles 13 de enero</div>
<div class="titulo">“Las fisuras del neoliberalismo”</div>
<div class="autor"><a class="autor" href="http://rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&amp;id=Tiempo%20Robado%20Editoras&amp;inicio=0">Tiempo Robado Editoras</a></div>
<div class="fuente"><a class="fuente" href="http://www.rebelion.org/" target="_blank" rel="noopener">Rebelión</a></div>
<div id="TextoNoticia">
El Sindicato de trabajadores de la Universidad Alberto Hurtado, Quimantú y Tiempo robado editoras con el apoyo de Fundación Sol y Plataforma Nexos, tienen el agrado de invitarlos/las al lanzamiento del libro:<br />
<b><i>Las fisuras del neoliberalismo chileno. </i></b><b><i>Trabajo, crisis de la “democracia tutelada” y conflicto de clases </i></b><i>de</i><b><i> </i></b><b>Franck Gaudichaud, Santiago, 2015.</b><br />
<b>Miércoles 13 de enero a las 18.30 hrs </b><b>Aula Magna Universidad Alberto Hurtado, Cienfuegos 41 (metro Los Héroes)</b><br />
<b>Presentan el libro:</b><br />
– <b>Karina Narbona</b>. Antropóloga Social de la Universidad de Chile. Investigadora de Fundación SOL en temas laborales y sindicales.<br />
– <b>Jorge Hernández</b>. Dirigente del Sindicato Interempresa Nacional de Trabajadores de la Construcción (SINTEC).<br />
– <b>Rafael Agacino</b>. Economista. Investigador de Plataforma Nexos<br />
<b>Franck Gaudichaud</b> es Doctor en Ciencia Política (Paris 8). Profesor en estudios latinoamericanos de la Universidad Grenoble Alpes (Francia), Ha publicado entre otros: <i>Chile. 1970-1973. Mil días que conmovieron al mundo</i> (Francia, 2013), <i>América Latina. Emancipaciones en construcción</i>(2015), <i>Poder popular y Cordones industriales. Testimonios sobre el movimiento urbano chileno (1970-1973), </i>(Santiago, 2004) y <i>El volcán latinoamericano. Izquierdas, movimientos sociales y neoliberalismo </i>(Chile, 2012). Es también miembro del equipo editorial de <a href="http://rebelion.org/">rebelion.org</a> y de la revista <i>ContreTemps</i> (Paris).<br />
&nbsp;</p>
<p align="center"><img src="https://tiemporobadoeditoras.files.wordpress.com/2016/01/afiche_v2.jpg?w=309&amp;h=468" alt="https://tiemporobadoeditoras.files.wordpress.com/2016/01/afiche_v2.jpg?w=309&amp;h=468" /></p>
<p>Contaremos también con la presentación del grupo de hip hop <b>Deviolencia.</b><br />
Al término de la actividad, compartiremos un borgoña frío y el libro se venderá a precio popular!<br />
Más información sobre esta <a href="https://tiemporobadoeditoras.wordpress.com/las-fisuras-del-neoliberalismo-chileno-franck-gaudichaud/" target="_blank" rel="noopener">publicación</a> y link al <a href="https://www.facebook.com/events/955937294490734/" target="_blank" rel="noopener">evento</a> en facebook.<br />
¡Los y las esperamos!<br />
<a href="http://https//tiemporobadoeditoras.wordpress.com/2016/01/06/lanzamiento-las-fisuras-del-neoliberalismo-13-de-enero-2016-a-las-18-30-hrs/" target="_blank" rel="noopener">https://tiemporobadoeditoras.wordpress.com/2016/01/06/lanzamiento-las-fisuras-del-neoliberalismo-13-de-enero-2016-a-las-18-30-hrs/</a>
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		<title>Chile. La novedad editorial anticapitalista: ‘América Latina: Emancipaciones en construcción’</title>
		<link>https://piensachile.com/2015/10/20/chile-la-novedad-editorial-anticapitalista-america-latina-emancipaciones-en-construccion/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 20 Oct 2015 02:21:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[america latina]]></category>
		<category><![CDATA[anticapitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[emancipacion]]></category>
		<category><![CDATA[franck gaudichaud]]></category>
		<category><![CDATA[socialismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El mosaico analítico recorre manifestaciones de resistencias anticapitalistas significativas de los pueblos latinoamericanos de Chile, México, Bolivia, Venezuela, Brasil, Ecuador, Colombia, Argentina y Uruguay. Sus claves son liberadoras, lúcidas, amplias, dinámicas, en despliegue y se fundan sobre el análisis concreto de la realidad concreta de cada una de las experiencias registradas críticamente.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="padding-left: 60px; text-align: right;"><strong>“Emancipación (del latín emancipatio, -onis): Acción de liberarse de un vínculo, de una traba,de un estado de dependencia, de una dominación, de un prejuicio”</strong></p>
<p>&nbsp;<br />
‘América Latina: Emancipaciones en construcción’ es un libro recopilatorio editado recientemente por el Doctor en Ciencia Política Franck Gaudichaud (<a href="http://www.rebelion.org/autores.php?id=59">http://www.rebelion.org/autores.php?id=59</a>), y traducido por Rocío Gajardo, con el apoyo incondicional de Darío G.G.   Para su publicación en Chile se reunieron dos editoriales independientes, Tiempo Robado (<a href="https://tiemporobadoeditoras.wordpress.com/">https://tiemporobadoeditoras.wordpress.com/</a>) y América en Movimiento (<a href="http://americaenmovimiento.cl/">http://americaenmovimiento.cl/</a>).<br />
El texto está fabricado de muchos textos de poderosa profundidad analítica (una verdadera novedad en el pobre panorama editorial chileno, salvo excepciones contadas, como la Plataforma Nexos (<a href="http://www.plataforma-nexos.cl/">http://www.plataforma-nexos.cl/</a>), la Editorial Quimantú (<a href="http://www.quimantu.cl/">http://www.quimantu.cl/</a>), la Librería Proyección (<a href="http://www.libreriaproyeccion.cl/">http://www.libreriaproyeccion.cl/</a>), Librería Crisis de Valparaíso (<a href="https://libreriacrisis.wordpress.com/">https://libreriacrisis.wordpress.com/</a>), Lom Ediciones (<a href="http://www.lom.cl/">http://www.lom.cl/</a>), Le Monde diplomatique-Chile (<a href="http://www.lemondediplomatique.cl/">http://www.lemondediplomatique.cl/</a>), El Desconcierto (<a href="http://eldesconcierto.cl/publicaciones/">http://eldesconcierto.cl/publicaciones/</a>), entre otras pocas).<br />
El mosaico analítico recorre manifestaciones de resistencias anticapitalistas significativas de los pueblos latinoamericanos de Chile, México, Bolivia, Venezuela, Brasil, Ecuador, Colombia, Argentina y Uruguay. Sus claves son liberadoras, lúcidas, amplias, dinámicas, en despliegue y se fundan sobre el análisis concreto de la realidad concreta de cada una de las experiencias registradas críticamente.<br />
Para conocer sus determinaciones principales, el periodista se entrevistó con el editor del libro, Franck Gaudichaud, y uno de los representantes de Tiempo Robado Editores, Ignacio Ponce.<br />
&nbsp;<br />
<strong>-¿Cuál es el objetivo de la publicación?</strong><br />
(Franck Gaudichaud) “El libro busca reunir varias luchas ejemplares de distintos países de la región, como comunidades indígenas, campesinas, obreras, mujeres en lucha, feministas, etcétera, que nos permitan sacar algunas lecciones de caminos emancipatorios y de sus problemas. El texto refleja experiencias marcadas por la autogestión, la ruptura con el neoliberalismo, el patriarcalismo y el imperio.”<br />
&nbsp;<br />
<strong>-¿Y desde tu perspectiva, Ignacio?</strong><br />
(Ignacio Ponce) “La edición realizada por Franck logra rescatar esas luchas cotidianas y por abajo de Latinoamérica en sus diversos pueblos. Lo relevante para el caso de Chile, es que hoy también se están dando distintas luchas en distintos lugares, aquí mismo. También el libro permite conocer luchas similares y distintas a lo largo del continente, y comprender que en otros países se viven conflictos y tensiones, al igual que en Chile, incluso en aquellos donde se transitan procesos progresistas. El texto nos enseña que si en Chile llega a existir algún gobierno de carácter ‘de izquierda’, ello no significará para nada el fin de los conflictos. Tal como se vivió durante el gobierno de la Unidad Popular.”<br />
&nbsp;<br />
<strong>-¿Qué conflicto revelan los textos escogidos?</strong><br />
(FG) “Estamos en medio de un debate actual donde encontramos por un lado, a Emir Sader, Atilio Borón; y por otro costado, a Alberto Acosta, Maristella Svampa, Raúl Sibechi. Allí se discute si nos encontramos en una inflexión, un reflujo, un agotamiento, una nueva etapa, según las posiciones, de lo que en algún tiempo se denominó ‘giro a la izquierda’ o ‘reorientación nacional-progresista’ de varios gobiernos de América Latina. Ahora bien, más allá de que estemos frente a un nuevo ciclo o no, lo que se ve realmente es que se agudizan las tensiones entre los movimientos populares y los gobiernos. El caso tal vez más claro, es lo que ocurre en Ecuador (sectores de pueblos indígenas en lucha contra las políticas extractivistas del Ejecutivo). Al mismo tiempo, se están reactivando las luchas populares en toda la región, independientemente de los gobiernos, contra el extractivismo. Batallas campesinas o urbanas. Son las luchas que enfrentan la depredación extractivista provocadas por el capital transnacional, apoyado por los gobiernos. Al respecto, aún existe una visión muy desarrollista. Aunque, por cierto, el debate no es, al decir del vicepresidente de Bolivia, García Linera, ‘nos quieren condenar a congelar la naturaleza y a seguir siendo pobres’. No, por supuesto que la discusión no es esa. Hay que explotar las riquezas y la naturaleza, pero el problema es si la explotación se da o no en condiciones post-extractivista. Allí las resistencias de las comunidades y pueblos indígenas son fundamentales. Asimismo, en Chile, en los casos de Freirina (<a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=163123">http://www.rebelion.org/noticia.php?id=163123</a>) y el pueblo Mapuche (<a href="http://www.mapuexpress.org/">http://www.mapuexpress.org/</a>), entre otros.”<br />
&nbsp;<br />
<strong>Poder y lucha de clases</strong><br />
<strong>-Ahora, más allá del extractivismo como una de las expresiones mundiales del capital por ralentizar la tendencia a la caída de la tasa media de la ganancia, y en su movimiento caracterizado por la incesante acumulación originaria, ¿qué pasa con el tema crucial del poder?</strong><br />
(FG) “El libro también es un campo de debate fraternal entre las distintas estrategias de las izquierdas latinoamericanas en las últimas dos décadas. Para resumir de manera caricaturesca el estado de la discusión, se encuentran desde la toma del poder para que lo asuma la sociedad, hasta que todo el mundo se toma el poder. El libro prueba que estas visiones corresponden a una antinomia absurda, y se aboca más bien a cómo se pueden articular estas tensiones en perspectivas de tomar el poder para cambiarlo sin ser atrapado por él. Al respecto, hay experiencias muy variadas que describe el libro. Por ejemplo, manifestaciones de la ecología radical en Colombia donde existe poder real, construido desde lo territorial, pero que continúa siendo incapaz de hacerse de las fuerzas suficientes a nivel nacional. A la vez, están los consejos comunales en Venezuela y que se inscriben en la política pública estatal, pero que a veces sufren el peso de la burocracia de un Estado que sigue siendo rentista. En general, partimos de la idea de que si tenemos la voluntad de rearmar a la izquierda, debemos abandonar definitivamente el sectarismo, pero sin caer en un electoralismo oportunista.”<br />
&nbsp;<br />
<strong>-¿Cómo se observa a la institucionalización de las luchas en el texto?</strong><br />
(IP) “En ese sentido, el libro muestra que se trata de proyectos en disputa. Queda claro que, a diferencia de cómo se pensó en el siglo XX, hoy nadie tiene la ‘llave maestra’ para establecer un proyecto post-capitalista. La resolución de si la ‘vía electoral’ o la construcción ‘por abajo’ son la solución, se encuentra en tránsito. Creo que ese combate se aclarará de acuerdo a la cohesión de fuerzas de cada pueblo. Los caminos por recorrer serán necesariamente distintos en cada país.”<br />
&nbsp;<br />
<strong>-¿De qué manera se expresa en términos ampliados la lucha de clases en las experiencias analizadas en ‘América Latina: Emancipaciones en construcción’?</strong><br />
(FG) “Los diferentes autores provienen de corrientes distintas. Hay libertarios, marxistas clásicos, gente del pensamiento bolivariano, etcétera. Ello da cuenta de un sujeto plural, sin que se disuelva la contradicción capital / fuerza de trabajo, para nada. Sin embargo, se ve que esa contradicción fundamental puede expresarse a través de diferentes actores. El libro deja claro que la discusión de ‘el sujeto’ se encuentra obsoleta, pero no así el de ‘los sujetos’, que es fundamental. La cuestión es cómo construimos sujetos de emancipación, colectivos, populares, que cuenten con un horizonte post-capitalista. El libro no da una respuesta ni un recetario de cómo superar el capitalismo, sino que registra analíticamente experiencias concretas, ‘utopías concretas’ que sí pueden participar en el debate actual.”<br />
&nbsp;<br />
<strong>-¿Sobrevive el socialismo anticapitalista en la multiplicidad de artículos que forman el libro?</strong><br />
(IP) “Permea varios de los textos. En muchos casos, el horizonte es el socialismo. Ahora bien, intentar concluir que hoy algunos de los países latinoamericanos ya está viviendo una ‘realidad socialista’, para decirlo de algún modo, el mismo libro coloca en tensión ese asunto. Desde las diversas miradas se cuestionan los niveles de politización, como también los niveles de socialización de los proyectos, tanto ‘desde arriba, como desde abajo’. Yo no estoy bien seguro si en la actualidad es preciso anteponer a la edificación del movimiento popular al socialismo, en tanto ‘perspectiva exclusiva’. Si el socialismo llega a convertirse en el eje rearticulador de la emancipación, entonces el socialismo tendrá que ser resignificado. En verdad, la organización popular es el momento que está ‘a la orden del día’.”<br />
&nbsp;<br />
<strong>-¿Existe un cuestionamiento en los textos del trabajo asalariado y la propiedad privada, esto es, de las relaciones sociales capitalistas?</strong><br />
(IP) “En aquellas prácticas que se centran en la autogestión y el control obrero.”<br />
(FG) “El libro se arma en torno a la auto-organización, la autogestión, la comunidad y los bienes comunes en contra de ciertas dominaciones.”<br />
&nbsp;</p>
<ul>
<li><strong>Para la adquisición de ‘América Latina: Emancipaciones en construcción’, basta ponerse en contacto con una de las dos editoriales chilenas responsables de su publicación.</strong></li>
</ul>
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		<title>Próximo lanzamiento: &#034;América Latina. Emancipaciones en construcción&#034;</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 05 Oct 2015 20:23:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[emancipacion]]></category>
		<category><![CDATA[franck gaudichaud]]></category>
		<category><![CDATA[latinoamerica]]></category>
		<category><![CDATA[lucha por la democracia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El libro compilado y editado por Franck Gaudichaud es a su vez un trabajo colectivo que reúne una serie de artículos sobre experiencias emancipatorias recientes de nuestra América Latina. Pensado como “un incentivo para la discusión y también para la acción”, como “un mosaico de praxis-saberes-accionares: algunas desde lo institucional y gubernamental (Bolivia, Venezuela), otras desde lo productivo y las fábricas recuperadas, mirando también las luchas de mujeres en México, de los sin techo en Uruguay, indígenas en Bolivia y en Oaxaca, de los pobladores en Chile”, etc.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2015/10/05/proximo-lanzamiento-america-latina-emancipaciones-en-construccion/">Próximo lanzamiento: &quot;América Latina. Emancipaciones en construcción&quot;</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<header class="entry-header">
<p class="entry-title"><span class="sep">Publicado en </span><time class="entry-date" datetime="2015-10-01T16:52:17+00:00"><a title="4:52 pm" href="https://tiemporobadoeditoras.wordpress.com/2015/10/01/proximo-lanzamiento-america-latina-emancipaciones-en-construccion-franck-gaudichaud-editor/" rel="bookmark">1 octubre, 2015<br />
</a></time>Franck Gaudichaud (editor)<em>, América Latina. Emancipaciones en construcción</em>, Editorial América en Movimiento y Tiempo robado editoras, Santiago, <strong>2015, 212 </strong></p>
</header>
<div class="entry-content">
<strong><a href="https://tiemporobadoeditoras.files.wordpress.com/2015/10/afiche-3-01-2.jpg"><img loading="lazy" class=" wp-image-630 alignright" src="https://tiemporobadoeditoras.files.wordpress.com/2015/10/afiche-3-01-2.jpg?w=283&amp;h=363" alt="Afiche 3-01-2" width="283" height="363" /></a> pgs.</strong><br />
Esta publicación es el resultado de un trabajo conjunto entre la editorial <a href="http://americaenmovimiento.cl/" target="_blank" rel="noopener">América en Movimiento</a> y Tiempo robado editoras.<br />
El libro compilado y editado por Franck Gaudichaud es a su vez un trabajo colectivo que reúne una serie de artículos sobre experiencias emancipatorias recientes de nuestra América Latina. Pensado como “un incentivo para la discusión y también para la acción”, como “un mosaico de praxis-saberes-accionares: algunas desde lo institucional y gubernamental (Bolivia, Venezuela), otras desde lo productivo y las fábricas recuperadas, mirando también las luchas de mujeres en México, de los sin techo en Uruguay, indígenas en Bolivia y en Oaxaca, de los pobladores en Chile”, etc.<br />
Esta primera coedición de Tiempo robado con América en Movimiento, espera constituirse en un primer esfuerzo que tenga continuidad en el tiempo para volver a encontrarse en diferentes iniciativas y espacios. “Compartimos lo que nos une, debatimos sobre nuestras diferencias y lo ponemos a disposición de nuestros compañeros y compañeras de ruta”.<br />
Fecha: <strong>sábado 10 de octubre 2015 a las 17h</strong><br />
Lugar: <strong>Primavera del Libro, Parque Bustamante</strong>, Escenario central<br />
<strong>Índice de artículos y autores:</strong><br />
<em>Prólogo.</em> <strong>Luis Martín Cabrera</strong><br />
<em>Presentación. Los movimientos populares y las contradicciones de los “progresismos” suramericanos.</em> <strong>Franck Gaudichaud</strong><br />
<em>Introducción. Capitalismo neoliberal, poderes populares y “utopías concretas” en Nuestra América.</em><strong> Franck Gaudichaud</strong><br />
<em>Hábitat y educación autogestionaria en Santiago de Chile: la experiencia del Movimiento de Pobladoras y Pobladores en Lucha (MPL).</em> <strong>Henry Renna</strong><br />
<em>La Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (2006): cuando México nuevamente se rebeló.</em> <strong>Pauline Rosen-Cros</strong><br />
<em>Indianismo y etnización en la Bolivia de Evo Morales: ¿hacia una democracia poscolonial?. </em><strong>Hervé Do Alto</strong><br />
<em>Democracia participativa en tiempos de “revolución bolivariana”: el caso de Venezuela.</em> <strong>Mila Ivanovic</strong><br />
<em>Comuna da Terra: la experiencia de la «Comuna del 17 de abril» en Fortaleza, Brasil.</em> <strong>Flora Bajard y Julien Terrié</strong><br />
<em>Ecosocialismo y Buen Vivir: la Iniciativa Yasuní-ITT en Ecuador. </em><strong>Matthieu Le Quang</strong><br />
<em>Cuando la agroecología teje «lazos que liberan»: una experiencia colombiana.</em> <strong>Anna Bednik</strong><br />
<em>Control obrero y autogestión: el ejemplo del complejo industrial Sidor en Venezuela.</em> <strong>Sébastien Brulez</strong><br />
<em>Argentina: empresas recuperadas, innovación social y nuevo enfoque sobre la riqueza.</em> <strong>Nils Solari</strong><br />
<em>Uruguay: cuatro décadas de lucha de los “sin tierra urbanos”.</em> <strong>Richard Neuville</strong><br />
<em>Mujeres y feministas contra la violencia masculina, neoliberal y bélica en México.</em> <strong>Jules Falquet</strong>
</div>
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		<title>Venezuela:  “El debate hoy es cómo frenar la violenta ofensiva de la derecha neoliberal”</title>
		<link>https://piensachile.com/2014/03/19/venezuela-el-debate-hoy-es-como-frenar-la-violenta-ofensiva-de-la-derecha-neoliberal/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 19 Mar 2014 01:41:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[corrupción]]></category>
		<category><![CDATA[derecha neoliberal]]></category>
		<category><![CDATA[franck gaudichaud]]></category>
		<category><![CDATA[hugo chavez]]></category>
		<category><![CDATA[intervencion externa]]></category>
		<category><![CDATA[movimiento popular]]></category>
		<category><![CDATA[venezuela]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entrevista al politólogo Franck Gaudichaud<br />
Venezuela se debate entre los intentos desestabilizadores de la derecha, los límites propios del proceso bolivariano y la posibilidad de que sea la clase trabajadora y el movimiento popular los que hagan avanzar un proyecto no exento de tensiones y contradicciones.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2014/03/19/venezuela-el-debate-hoy-es-como-frenar-la-violenta-ofensiva-de-la-derecha-neoliberal/">Venezuela:  “El debate hoy es cómo frenar la violenta ofensiva de la derecha neoliberal”</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>15.03.2014</p>
<p><i>Venezuela se debate entre los intentos desestabilizadores de la derecha, los límites propios del proceso bolivariano y la posibilidad de que sea la clase trabajadora y el movimiento popular los que hagan avanzar un proyecto no exento de tensiones y contradicciones.</i></p>
<p><i>Entrevista a Franck Gaudichaud,</i><i> miembro del equipo editorial de Rebelión.org, doctor en Ciencia Política y autor de varios libros sobre América Latina, con una investigación -dirigida por Michael Löwy- sobre Poder Popular y Cordones Industriales bajo el gobierno de Allende en Chile (1970 -1973). </i></p>
<p><b>¿Cómo caracterizas la situación actual en Venezuela? ¿Qué es lo que se dirime allí?</b></p>
<p>Franck Gaudichaud: Como punto de partida, hay que reconocer que estamos en medio de una tremenda guerra mediática global en contra del proceso bolivariano. Por eso es fundamental crear espacios de contrainformación. Para comenzar, frente a tanta desinformación, hay que volver a subrayar que el proceso bolivariano es un proceso de largo plazo de amplias conquistas sociales (salud, educación, reducción de la desigualad), democratización (nueva Constitución), de creciente empoderamiento e inclusión política de las clases populares, en una relación muy tensa con el líder carismático que ha sido Chávez. También que este proceso ha sido clave en la constitución de nuevas soberanías nacional-populares y en la creación del ALBA, UNASUR y CELAC. Así que un importante retroceso en Venezuela y el regreso del neoliberalismo en ese país tendrían importantes e inmediatos efectos colaterales en toda la región. Todo esto parece obvio, pero es indispensable subrayar lo esencial y las relaciones de fuerzas geopolíticas en momentos en que los medios de comunicación dominantes -y la oposición venezolana- hablan de “dictadura castro-comunista” y de “genocidio en Venezuela…</p>
<p>La situación actual es sumamente tensa debido a que el sector más reaccionario de la oposición apostó a la violencia y la desestabilización desde la calle.  En tal contexto, hay una tendencia dentro de las filas de las izquierdas a <i>descomplejizar</i> nuestro entendimiento de la coyuntura, diciendo que se está contra el imperialismo o a favor del golpe de estado “fascista”. Esta lectura binaria me parece nefasta. Por supuesto, hay que denunciar y oponerse de manera unitaria a la intentona “insurreccional” de la derecha. Sabemos que los EE.UU. tienen claros intereses geopolíticos en esta desestabilización; los lazos entre los “Halcones” de Washington y la fracción de la oposición encabezada por Leopoldo López en Venezuela, no son una teoría de complot, sino información objetiva. También hay una intervención real desde Colombia y el “uribismo”, así como incursiones paramilitares, sobre todo en el estado fronterizo de Táchira. Estos elementos son importantes. Ahora, ¿estamos ante un golpe de estado, estilo abril de 2002? Se puede hablar de “fascismo”, sin con ello conseguir definir la dinámica de la oposición al chavismo. Yo creo que no: primero porque las relaciones de fuerza reales son distintas a 2002. El estado mayor y las Fuerzas Armadas apoyan claramente al gobierno, sin fisura por ahora; la gran burguesía no apuesta a la violencia y a una salida extraconstitucional. Fedecámaras y los principales patrones (como Mendoza de la Polar) participaron de la conferencia de paz con Maduro y condenaron la violencia en las calles. Es decir, los elementos claves de la coyuntura de abril de 2002, no están al día en la coyuntura actual. Eso sí, hay un sector de la derecha en torno a Leopoldo López que apuesta claramente a la violencia callejera, haciendo un llamado a derrocar a Maduro. Y lo preocupante: este sector logró movilizaciones muy importantes. En el estado de Táchira, en Mérida con el movimiento estudiantil, pero también en las calles de Caracas. Es cierto que los participantes de esas movilizaciones provienen esencialmente desde los barrios altos, desde la clase alta, media alta pero también de clase media ya no tan alta. Sectores violentos de la derecha están ganando espacio en la sociedad, haciendo uso de la violencia en contra de trabajadores y militantes barriales, edificando barricadas (las “guarimbas”): son responsables de la gran mayoría de los asesinatos de las últimas semanas. La oposición neoliberal está parcialmente fragmentada, pero a la vez cada uno ocupa su papel en contra del proceso: desde Henrique Capriles o <i>COPEI</i> (Comité de Organización Política Electoral Independiente), que dicen apostar al diálogo después de sucesivas derrotas electorales hasta partidos como <i>Voluntad Popular</i> de Leopoldo López o como la asociación <i>Súmate</i> y la diputada María Corina Machado, que apuestan a crear un clima semi-insurreccional, sin esperar las próximas elecciones. Algunos analistas como Ignacio Ramonet han destacado la existencia de un “golpe de Estado lento”, basado en las teorías de desestabilización de Gene Sharp.</p>
<p>Pero, yo creo que desde la izquierda anticapitalista, el tema clave no es solo denunciar todo eso, sino también seguir pensando “abajo y a la izquierda” para entender -de manera crítica y dialéctica- cuáles son los elementos dentro del propio espacio del chavismo que permiten que se exprese tanto descontento en varios estratos de la sociedad, y no solo desde parte del movimiento estudiantil. En este sentido, tenemos que indagar también las contradicciones y debilidades de la “revolución bolivariana” y escuchar las voces críticas del movimiento popular y revolucionario dentro y fuera del chavismo. En <i>Rebelión</i> hemos publicado también varios autores venezolanos que van en esa dirección: Roland Denis, Simón Rodríguez P., Javier Biardeau, Gonzalo Gómez, etc.</p>
<p><b>¿Cuáles son esas principales debilidades propias del chavismo?</b></p>
<p>Primero habría que diferenciar el chavismo gubernamental del pueblo trabajador bolivariano. Yo entiendo que hay tensiones ahí, sobre todo a un año de la partida de Hugo Chávez que fue un gestor central del proceso, capaz de oscilar entre lo vertical del líder y la horizontalidad de la participación popular. En la era del “chavismo sin Chávez”, Maduro tiene la legitimidad democrático-electoral: ganó la elección presidencial, de manera justa, y las municipales confirmaron esa nueva victoria bolivariana en las urnas (con 17 victorias sobre 18 elecciones). Pero Maduro no tiene el liderazgo carismático de Chávez, mientras, al mismo tiempo hay una degradación económica acelerada. Por supuesto, se habla mucho de inseguridad, la derecha en particular, pero representa también una gran preocupación diaria para las clases populares. Es en el plano económico donde afloran más los problemas últimamente: el Banco Central de Venezuela reconoce un desabastecimiento a una altura del 28% de los productos y una inflación de 56% en el 2013 que corroe los salarios de los trabajadores. La mala gestión económica y del tipo de cambio refuerza la especulación, el mercado negro y al acaparamiento por parte de la burguesía <i>compradora</i> a una escala mayor. Algunos economistas marxistas como Manuel Sutherland o Víctor Álvarez hablan de la fuga de capitales más grande de América del Sur. Son varios “planes Marshall” que se fugan así hacia Miami. Es cierto, la inflación y el desabastecimiento son producto de la ofensiva de las clases dominantes, pero también de una política económica ineficiente. La corrupción es otro tema de fondo después de 15 años de proceso bolivariano: ¿cómo pretender construir “socialismo del siglo XXI” en esas condiciones de corrupción burocrática? Frente a las dimensiones del fenómeno, ligado al modelo del capitalismo petro-rentista todavía hegemónico<a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=181839#_edn1">[i]</a>, no basta con tener un ministerio del “poder popular”… No veo otra solución que crear fiscalización desde abajo, democracia participativa y consejos de trabajadores, reforzar los consejos comunales existentes. En caso contrario, ¿cómo parar durablemente la ofensiva de la derecha? ¿Con diálogo y paz con los sectores patronales, con la Mesa de Unidad Democrática, con Cisneros y la boliburguesía? Por otra parte, recordemos la impunidad hasta hoy para los responsables del golpe de abril de 2002 o de los asesinatos de abril de 2013. También es muy preocupante la impunidad frente al sicariato anti-sindical que existe en el país, los niveles de represión en contra de algunas huelgas obreras o la creciente militarización de algunos territorios (lo que provocó malestar y distanciamiento público por parte del gobernador bolivariano del estado de Tachira). En estos días, el presidente Maduro y la fiscalía han reconocido la responsabilidad de la guardia nacional y de la policía bolivariana en la muerte y maltrato a varios manifestantes, ojala eso no quede impune, porque el Estado tiene que ser el garante de los derechos fundamentales.</p>
<p><b>Te referiste críticamente al camino que se está tomando desde el gobierno para frenar la ofensiva de la derecha: ¿Cuál sería, para vos, el camino más efectivo para enfrentar a la derecha? </b></p>
<p>Sin duda, como lo proponen algunos sectores anticapitalistas venezolanos, la mejor manera de defenderse es la profundización de la revolución y de las conquistas del proceso; es reforzar una visión crítica y popular, independiente de la burocracia o de la <i>boliburguesía</i>, apuntando a un empoderamiento desde abajo. Yo creo que está perfectamente justificado el intento por parte del gobierno de poner paños fríos a la violencia callejera, el llamado al diálogo y a la paz. Ahora, diálogo y paz sí, pero ¿para qué y con quién? Ojalá el diálogo prioritario sea hacia los sectores populares movilizados, los trabajadores organizados que buscan los caminos del poder popular, el campesinado que quiere reforma agraria, el pueblo indígena, junto con más anuncios concretos para mejorar la situación económica. Por supuesto, Maduro ya hizo anuncios frente a la “guerra económica”, pero además de la “ley de precios justos”, positiva, fueron medidas de ajuste y devaluación. Al contrario pequeñas corrientes como Marea Socialista y otras fuera del chavismo (libertarias, marxistas, trotskystas) proponen hacer frente a la derecha neoliberal tomando medidas revolucionarias: por ejemplo, tomar el control del comercio exterior, pero con fiscalización ciudadana (para evitar la corrupción); combatir fuertemente la especulación y centralizar las divisas extranjeras; intervenir el sistema bancario bajo control social para que la renta petrolera ya no sea captada en parte por los acaparadores; apoyar con más decisiones los consejos comunales, la producción nacional de alimentos y un sistema de planificación nacional democrático, etc. Insisto, solo estoy retomando declaraciones de colectivos bolivarianos y anticapitalistas venezolanos. Por cierto avanzar en esta dirección significa también comenzar a pensar las contradicciones internas al movimiento popular, asumir sus debilidades e limitaciones, como también el peso del bonapartismo político presente en el PSUV por ejemplo.</p>
<p><b>¿Qué analogías y qué diferencias encontrás entre el proceso de Chile durante el gobierno de Allende y el de Venezuela? Más que nada, en función de la relación entre los espacios de organización popular y un Estado que, a pesar de todos los cambios, sigue siendo un Estado capitalista.</b></p>
<p>Primero, eso me parece esencial: en Venezuela, todavía existe el estado capitalista, aunque con una nueva institucionalidad mucho más democrática. Predomina el capitalismo estatal-rentista y más del 70% del PIB está en manos del sector privado. Ubicarse estratégicamente significa primero saber donde estamos parados. En 1973 en Chile, la Unidad Popular significó como en Venezuela grandes conquistas democráticas, sociales, empoderamiento desde abajo, apoyadas además en una clase obrera muy organizada en el plano sindical y político. De hecho, en Venezuela una gran deficiencia es que no se logró construir un movimiento obrero y sindical clasista y democrático, autónomo de la burocracia estatal. Otro elemento interesante de la experiencia chilena es la relación tensa entre movimiento popular y el gobierno Allende. Yo estudié los cordones industriales<a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=181839#_edn2">[ii]</a> como organismos <i>sui generis</i> de poder popular y, en varios momentos, los cordones fueron capaces de pararse frente a Allende y reclamar medidas revolucionarias. Otro punto de debate es justamente hasta qué punto podemos confiar en la institucionalidad, en la posibilidad de “usar” el Estado para reformar desde arriba la sociedad: es decir, si construimos socialismo desde el estado o si construimos socialismo desde el <i>poder popular constituyente</i>, el control obrero y la participación ciudadana. Cuando en Venezuela, por ejemplo, experiencias de cogestión como en Sidor han sido rápidamente ahogadas. Lo mismo con el complicadísimo  tema de la violencia política, del papel del imperialismo y de las FFAA: lo cierto es que en Venezuela, a diferencia de la vía chilena, se ha pensado el proceso como “pacífico pero armado”. Hay en Venezuela una dinámica cívico-militar bien diferente de la experiencia chilena. Más allá de eso, la “revolución bolivariana” actualiza un debate pendiente de la Unidad Popular: ¿qué podemos hacer con el Estado y con qué tipo de Estado? ¿Hasta qué punto el gobierno, las elecciones, son una herramienta de conquista democrática y cómo apoyarse decididamente en formas de poder popular para avanzar? ¿Cómo enfrentar desde la mejor relación de fuerza posible a las derechas y el imperialismo?</p>
<p><i>&#8211; Valeria Ianni es historiadora argentina, integrante del colectivo «Hombre Nuevo»</i>: <a href="http://agrupacion-hombrenuevo.blogspot.com.ar/">http://agrupacion-hombrenuevo.blogspot.com.ar/</a></p>
<p>*Fuente: <a href="http://agrupacion-hombrenuevo.blogspot.com.ar/2014/03/entrevista-al-politologo-franck.html">Revista La Llamarada</a></p>
<p><b>Notas:<br clear="all" /> </b></p>
<p><a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=181839#_ednref1">[i]</a> Ver: F. Gaudichaud, “Las tensiones del proceso bolivariano: nacionalismo popular, conquistas sociales y capitalismo rentista”, Rebelión, dic. 2012, <a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=160554">www.rebelion.org/noticia.php?id=160554</a>.</p>
<p><a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=181839#_ednref2">[ii]</a> Ver: F. Gaudichaud, <i>Poder popular y cordones industriales en Chile</i>, Santiago, LOM, 2004.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2014/03/19/venezuela-el-debate-hoy-es-como-frenar-la-violenta-ofensiva-de-la-derecha-neoliberal/">Venezuela:  “El debate hoy es cómo frenar la violenta ofensiva de la derecha neoliberal”</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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