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	<title>esclavitud &#8211; piensaChile</title>
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	<title>esclavitud &#8211; piensaChile</title>
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		<title>Votación sobre la esclavitud revela las verdaderas intenciones de Occidente</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Apr 2026 14:57:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[África]]></category>
		<category><![CDATA[Colonialismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>12 de abril de 2026<br />
Si crees que Occidente lamenta la esclavitud o su pasado colonial, piénsalo de nuevo. La votación más reciente en la ONU muestra claramente que el Occidente político no ha aprendido NADA de sus pecados y espera poder repetirlos. </b>3 países rechazaron el documento que condenada la esclavitud y sugiere pagar reparaciones: EE.UU., Israel y Argentina</b></p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/04/12/votacion-sobre-la-esclavitud-revela-las-verdaderas-intenciones-de-occidente/">Votación sobre la esclavitud revela las verdaderas intenciones de Occidente</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>12 de abril de 2026</p>
<p>3 países rechazaron el documento que condenada la esclavitud y sugiere pagar reparaciones: EE.UU., Israel y Argentina</p>
<p>52 países se abstuvieron, entre ellos los 27 países de la Unión Europea. ¡Vaya unanimidad!</p>
<blockquote><p>Si crees que Occidente lamenta la esclavitud o su pasado colonial, piénsalo de nuevo. La votación más reciente en la ONU muestra claramente que el Occidente político no ha aprendido NADA de sus pecados y espera poder repetirlos.</p></blockquote>
<p><img loading="lazy" class=" wp-image-101853 aligncenter" src="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/04/Votacion-sobre-la-esclavitud-en-la-ONU-300x162.png" alt="" width="780" height="421" srcset="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/04/Votacion-sobre-la-esclavitud-en-la-ONU-300x162.png 300w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/04/Votacion-sobre-la-esclavitud-en-la-ONU-768x416.png 768w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/04/Votacion-sobre-la-esclavitud-en-la-ONU-585x317.png 585w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/04/Votacion-sobre-la-esclavitud-en-la-ONU.png 824w" sizes="(max-width: 780px) 100vw, 780px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Hoy me acompaña el exministro de Asuntos Exteriores de Malta, Evarist Bartolo, para hablar sobre la votación de la ONU acerca de las reparaciones por la esclavitud, las abstenciones y la oposición occidentales, la relación entre esclavitud, colonialismo y poder actual, la compensación a los propietarios de esclavos, Haití, las relaciones entre África y Europa, la creciente presión de la mayoría global y la lucha más amplia por la dominación, la deuda, la guerra y la solidaridad.</p>
<p><iframe loading="lazy" title="Votación sobre la esclavitud revela las verdaderas intenciones de Occidente | Evarist Bartolo" src="https://www.youtube.com/embed/uLSka7Gi11g" width="780" height="450" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"><span data-mce-type="bookmark" style="display: inline-block; width: 0px; overflow: hidden; line-height: 0;" class="mce_SELRES_start">﻿</span></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Declaración sobre la Calificación de la Trata de Africanos Esclavizados y la Esclavitud Racializada de Africanos como el Crimen de Lesa Humanidad más Grave</strong></p>
<a href="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/04/Declaracion-sobre-ka-Calificacion-de-la-Trata-de-Africanos-Esclavizados-y-la-Esclavitud-Racializada-de-Africanos.pdf" class="pdfemb-viewer" style="" data-width="max" data-height="max" data-mobile-width="200"  data-scrollbar="both" data-download="on" data-tracking="on" data-newwindow="on" data-pagetextbox="off" data-scrolltotop="on" data-startzoom="100" data-startfpzoom="100" data-toolbar="both" data-toolbar-fixed="on">Declaración sobre ka Calificación de la Trata de Africanos Esclavizados y la Esclavitud Racializada de Africanos<br/></a>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/04/12/votacion-sobre-la-esclavitud-revela-las-verdaderas-intenciones-de-occidente/">Votación sobre la esclavitud revela las verdaderas intenciones de Occidente</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Fundamentos teóricos del «Apruebo»</title>
		<link>https://piensachile.com/2022/08/01/fundamentos-teoricos-del-apruebo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 01 Aug 2022 21:42:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Nueva Constitución]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
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		<category><![CDATA[esclavitud]]></category>
		<category><![CDATA[manuel acuña asenjo]]></category>
		<category><![CDATA[nueva constitución]]></category>
		<category><![CDATA[perdida del dominio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Las disputas políticas al interior de una nación son disputas por la preeminencia de determinados intereses. Son disputas por el ejercicio del poder. Y, a la vez, conflictos de intereses entre quienes han dominado y los que han sido sometidos a aceptar esa dominación. Porque quienes la ejercen, jamás van a aceptar que otros lo hagan, y estarán dispuestos a cometer las peores atrocidades por conservar para sí ese privilegio</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2022/08/01/fundamentos-teoricos-del-apruebo/">Fundamentos teóricos del «Apruebo»</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right; padding-left: 160px;"><strong>Imagen superior:</strong> La democracia griega se sustentaba y era posible<br />
por la existencia de miles de esclavos.</p>
<p>01 de agosto de 2022</p>
<h3><strong>INTRODUCCION</strong></h3>
<p>Dentro de un mes, la población chilena deberá concurrir a las urnas. Ha sido convocada para participar en un plebiscito en el cual ha de pronunciarse sobre el texto de una nueva carta fundamental, entregada a su consideración, por la Convención Constitucional (CC), el cuatro de julio recién pasado. En esa oportunidad, deberá votar aceptando o rechazando el texto propuesto. Será un acto único. Sorprendente. Inédito. Porque ese texto lo propone una Convención elegida por la ciudadanía, circunstancia del todo extraña y que jamás antes, en la historia de la nación, había ocurrido. Y, nos parece, que bastaría decir esas palabras para afirmar categóricamente que cumplir ese deber ciudadano y aceptar el texto propuesto no debería considerarse solamente una mera opción, sino un deber que todos debiésemos realizar con agrado.</p>
<p>Lamentablemente, no ocurrirá de esa manera. Las disputas políticas al interior de una nación son disputas por la preeminencia de determinados intereses. Son disputas por el ejercicio del poder. Y, a la vez, conflictos de intereses entre quienes han dominado y los que han sido sometidos a aceptar esa dominación. Porque quienes la ejercen, jamás van a aceptar que otros lo hagan, y estarán dispuestos a cometer las peores atrocidades por conservar para sí ese privilegio. Las discusiones por la extinción del Senado, que la ciudadanía ha presenciado durante este período, y la prensa servil ha ocultado bajo el barniz de una simple disputa acerca de si se acepta o no un presunto ‘equilibrio de poderes’, es una clara muestra de esa sorda lucha por la mantención de las prebendas.</p>
<p>Nuestra intención, sin embargo, no es introducirnos en una inacabable discusión acerca del contenido del texto sometido a consideración —que, a no dudarlo, reviste extrema importancia—sino a entregar las razones que nos motivan a aceptar la propuesta elaborada, razones que van un poco más allá de la discusión sobre el mismo, pues se trata de una tarea que nos conduce a examinar la historia del establecimiento del organismo constituyente. A entender las colosales transformaciones que comienza a vivir esta pequeña República del Cono Sur. Y a comprender el profundo respeto hacia la comunidad que ha mostrado en su trabajo la instancia constituyente, que todos hemos generado, llamada Convención Constitucional.</p>
<h3><strong>CARACTERÍSTICAS DEL ESTADO CHILENO</strong></h3>
<p>El Estado chileno es un estado capitalista. Se asienta sobre un modo de producir que privilegia el desarrollo y preeminencia del capital por sobre las demás actividades económicas, fenómeno que adquiere notoria preponderancia luego de la instalación de la dictadura militar en 1973. A partir de ese momento, la hegemonía al interior del Bloque en el Poder la ejerce, sin contrapeso, la fracción bancaria (financiera) de la clase de los compradores de fuerza o capacidad de trabajo. No debe causar sorpresa que la constitución dictada por la Junta de Gobierno haya orientado sus disposiciones en esa dirección. Ni que haya conferido el carácter de ‘subsidiario’ al rol que el Estado debe realizar en la vida social. Una clasificación que ha pasado a conocerse en la literatura económica bajo el nombre de ‘Estado gendarme’, un Estado que no se involucra en otras materias que no sean la protección a la actividad privada. El Estado del ‘laissez faire’, ‘laissez passer’.</p>
<p>Chile, en consecuencia, es un Estado capitalista y la generalidad de las administraciones que han tomado en sus manos la dirección política del país, al término de la dictadura, no han hecho otra cosa que aplicar diferentes recetas acerca de cómo ha de administrarse el sistema capitalista. Con la honrosa excepción del gobierno de Salvador Allende, que intentó sentar las bases de una sociedad destinada a traspasar los estrechos límites de ese sistema.</p>
<h3><strong>El ESTADO DEMOCRATICO CHILENO</strong></h3>
<p>En consecuencia, el Estado chileno, capitalista como lo es, posee una estructura de dirección que adopta la democracia representativa como forma óptima de administrar la comunidad. Por lo mismo, acepta y hace suyas las condiciones o requisitos que las Naciones Unidas exige de los gobiernos democráticos para considerarlos en el carácter de tal y que son tres: a) separación de poderes o funciones, a saber, Ejecutivo, Legislativo y Judicial (en el caso chileno, acepta una cuarta función cual es la Contraloría); b) existencia de partidos políticos y c) periódica realización de elecciones que deben ser 1) libres, 2) secretas e 3) informadas. Las autoridades chilenas se generan, por consiguiente, en virtud de esas elecciones.</p>
<p>Pero las elecciones no solamente permiten la generación de las autoridades sino, además, originan institucionalidad, de acuerdo a la doctrina internacional que ha creado el sistema capitalista para el funcionamiento del mismo. No olvidemos que ello tiene una razón: el sistema capitalista genera capital y la generación del capital exige tranquilidad, paz social, lo que se logra haciendo votar a las personas. Los negocios no se hacen en medio de la violencia, salvo cuando hay guerra, situaciones de catástrofe. O cuando se aplica erróneamente una receta, generalmente, un modelo.</p>
<p>Hechas estas observaciones, veamos la generación y funcionamiento de la CC.</p>
<h3><strong>NACIMIENTO DE LA CONVENCIÓN CONSTITUCIONAL (CC)</strong></h3>
<p>No vamos a analizar las causas del estallido social de 18 de octubre de 2019. Nos limitaremos a aseverar que la CC no tiene como fundamento dicho suceso. Su punto de partida es el ‘Acuerdo Por la Paz y la nueva Constitución’ de 15 de noviembre de ese mismo año y —digámoslo por su nombre—, el desesperado salvataje que la ‘élite política’ y el gobierno de Sebastián Piñera hicieron, a las 2,57 hrs. de esa noche, al andamiaje político de la República existente hasta ese momento, que amenazaba venirse abajo. Consciente de ello, la ciudadanía aceptó el cambio de las reglas y toleró la legalidad de un pacto que jamás firmó.</p>
<p>El ‘Acuerdo Por la Paz y la nueva Constitución’, que, consecuentemente, fue el dique de contención a las protestas de esas semanas, se oficializó en virtud de la dictación de la Ley 21.200, promulgada el 23 de diciembre de 2019 y publicada en el Diario Oficial del día siguiente.</p>
<p>Dicho Acuerdo jamás se hubiera suscrito si no fuera por ese amplio consenso que existía en torno a considerar la constitución de 1980 como una constitución ilegítima, una constitución espuria, nacida al amparo de las armas y de los crímenes de la dictadura. Existía, por ende, un clima propicio para cuestionar la ‘honorabilidad’ de la constitución de 1980. Por eso, hubo consenso en declararla agotada. Por eso la comunidad aceptó cambiar la carta fundamental vigente y dejar pendientes las motivaciones que habían hecho posible el 18 de octubre de 2019.</p>
<p>Pero, así y todo, hubo otros pasos que dar: nuevamente la ‘élite política’ (no ‘el pueblo’) determinó que el ‘Acuerdo’ debía materializarse en el llamado ‘Plebiscito de 2020’ —convocado primeramente para el 26 de abril de 2020, y trasladado, por razones sanitarias, al 25 de octubre del mismo año—; también la ciudadanía, que se había alzado en octubre de 2019, aceptó estas nuevas condiciones.</p>
<p>La Ley 21.200, modificatoria de la constitución de 1980, dispuso, en su único artículo, incorporar a la misma, una nueva disposición, el art. 130, cuyos tres primeros incisos fijaron la forma de cómo había de realizarse el plebiscito. Una vez más, la ciudadanía se sometió a ese articulado.</p>
<p style="padding-left: 80px;">“Tres días después de la entrada en vigencia de este artículo, el Presidente de la República convocará mediante un decreto supremo exento a un plebiscito nacional para el día 26 de abril de 2020.</p>
<p style="padding-left: 80px;">En el plebiscito señalado, la ciudadanía dispondrá de dos cédulas electorales. La primera contendrá la siguiente pregunta: «¿Quiere usted una Nueva Constitución?». Bajo la cuestión planteada habrá dos rayas horizontales, una al lado de la otra. La primera línea tendrá en su parte inferior la expresión «Apruebo» y la segunda, la expresión «Rechazo», a fin de que el elector pueda marcar su preferencia sobre una de las alternativas.</p>
<p style="padding-left: 80px;">La segunda cédula contendrá la pregunta: «¿Qué tipo de órgano debiera redactar la Nueva Constitución?». Bajo la cuestión planteada habrá dos rayas horizontales, una al lado de la otra. La primera de ellas tendrá en su parte inferior la expresión «Convención Mixta Constitucional» y la segunda, la expresión «Convención Constitucional». Bajo la expresión «Convención Mixta Constitucional» se incorporará la oración: «Integrada en partes iguales por miembros elegidos popularmente y parlamentarios o parlamentarias en ejercicio». Bajo la expresión «Convención Constitucional» se incorporará la oración: «Integrada exclusivamente por miembros elegidos popularmente», a fin de que el elector pueda marcar su preferencia sobre una de las alternativas”.</p>
<p>Así, el 25 de octubre de 2020, convocada la ciudadanía, para pronunciarse sobre esas dos preguntas cruciales, que debían resolverse previamente, lo hizo en forma abrumadoramente mayoritaria y categórica, en cuanto a la primera, exigiendo, simplemente, una nueva constitución. La estructura institucional creada bajo la dictadura de Pinochet, en 1980, se derrumbó estrepitosamente. Dejó, por tanto —y de acuerdo a sus propias normas—, de existir.Y, algo nunca visto hasta ese momento, la sociedad chilena comenzó a recorrer el camino hacia una forma distinta de proceder, inédita, diferente, novedosa, participativa, que debía ser ratificada a través de otros pasos. Eso se creía, al menos.</p>
<p>Sin embargo, la ‘élite política’ recurrió a una amenaza como subterfugio: de ser contestada negativamente, en el plebiscito ratificatorio, la pregunta ‘¿Quiere usted una nueva constitución?’, la constitución vigente volvería a regir. Y era que esa fracción de la burguesía (la ‘élite política’), encargada de fijar las condiciones del plebiscito, quería seguir ‘sacando las castañas con la mano del gato’. No quería morir. Por eso incluyó el siguiente inciso final al art. 142:</p>
<p style="padding-left: 80px;">“Si la cuestión planteada a la ciudadanía en el plebiscito ratificatorio fuere rechazada, continuará vigente la presente Constitución”.</p>
<p>Los días 15 y 16 de mayo de 2021, convocó el Estado de Chile a un nuevo sufragio. El objetivo era la elección de los convencionales constituyentes. Gran parte de los 155 cargos electos resultaron pertenecer ampliamente a los sectores independientes. Las elecciones mostraban una clara voluntad de repudio hacia la ‘élite política’ que había gobernado el país desde el término de la dictadura hasta ese momento. Pero eso tampoco le importó a aquella. Convencida de estar cumpliendo una misión divina, desde el momento mismo de la instalación del órgano constituyente comenzó a atacarlo con severas y malintencionadas críticas. Especialmente, respecto a su conformación. La razón era simple: la respuesta del electorado a la segunda pregunta había sido arrolladoramente mayoritaria y categórica en cuanto a despreciar el trabajo de la ‘élite política’. La comunidad nacional se había pronunciado, además, por una Convención ‘integrada exclusivamente por miembros elegidos popularmente’ dando un nuevo portazo en la cara a ese sector.</p>
<h3><strong>ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE EL TRABAJO DE LA CONVENCIÓN CONSTITUCIONAL</strong></h3>
<p>De la historia fidedigna del establecimiento de la instancia constituyente podemos deducir que los ataques a su trabajo comenzaron desde el mismo día de su instalación. Los ataques tuvieron (y tienen) rasgos distintivos, entre otros, no haber sido formulados por organizaciones sociales ni comunitarias; tampoco sindicatos, Universidades ni colegios profesionales. Provienen casi exclusivamente de la ‘élite política’. También es rasgo distintivo de tales críticas la extemporalidad de las propuestas, es decir, la crítica hacia el trabajo de la instancia se formula con antelación al término del trabajo, práctica que no puede sino calificarse de ‘aberración jurídica’, equiparable tan sólo a la condena de una persona antes que cometa el delito<a href="#_edn1" name="_ednref1">[1]</a>.</p>
<p>No es la única ‘aberración’. Hay otras que revisten el más alto interés. La Ley 21.200, al establecer la realización de un plebiscito de entrada y otro de salida, formula a la comunidad, respecto del primero, una pregunta que, de responderse afirmativamente, consuma el deceso de la constitución de 1980, hecho que reafirma al dar por establecido un órgano constituyente. ¿Puede aceptarse, en consecuencia, que, en el segundo plebiscito, olvide lo dicho en el primero y resucite esa fenecida instancia? ¿No hubiere sido, acaso, más lógico, dar otra solución? La ley, sin embargo, se impone. Aceptado su imperio, las proposiciones hechas en el carácter de alternativas posibles al triunfo del Rechazo (‘Rechazo para convocar a una nueva Convención’) y la del Apruebo (‘Apruebo para reformar’) resultan inadmisibles y constituyen, en consecuencia, simples falacias. Jamás han sido contempladas en la Ley 21.200 y más bien parecen formas de distracción orientadas a arrojar sombras sobre el futuro plebiscito. Si la comunidad nacional se manifestó al respecto; no se puede jugar con otras propuestas, por entero extemporáneas, como la que pretenden imponer dos senadores democratacristianos<a href="#_edn2" name="_ednref2">[2]</a>. Una interpretación rigurosa del texto de la ley, modificatoria de la constitución vigente, necesariamente debería concluir que, incluso, la propia opción de dejar vigente la constitución objetada, en caso de ganar el Rechazo, constituye una aberración jurídica pues no vuelve a la vida lo que una votación mayoritaria declaró extinto. Si vuelve, lo será única y exclusivamente por disponerlo así la ley 21.200; en ese caso, la voluntad popular será ignorada y se abrirá paso a una nueva consulta que resolverá si es posible la manifestación de ‘otra’ voluntad popular, que sustituya a la anterior. Será, a no dudarlo, una falta de respeto hacia la comunidad nacional. Un atropello a la ciudadanía.</p>
<p>&nbsp;</p>
<ol>
<li>
<h3><strong>EL IMPECABLE ESTABLECIMIENTO DE LA CONVENCIÓN CONSTITUCIONAL (CC) Y SU IRREPROCHABLE TRABAJO</strong></h3>
</li>
</ol>
<p>El establecimiento y posterior trabajo de la CC representa un modelo sobre cómo han de funcionar las estructuras del Estado: fue elegida en la forma prescrita por la ley, se conformó rigurosamente de acuerdo a los cánones estatuidos por la ‘elite política’, su composición social obedeció estrictamente a la voluntad de los votantes en el proceso eleccionario de 15 y 16 de mayo de 2021, no excedió en modo alguno los márgenes establecidos para su presupuesto de funcionamiento, funcionó con estricto apego a las normas establecidas, cumplió en el plazo y forma estipulado con las obligaciones encomendadas y elaboró su trabajo en la época fijada para ello. Puede decirse que pocas instituciones dentro del Estado capitalista han funcionado con tanta prolijidad como lo ha hecho esta Convención. Repetimos: no existen críticas hacia su trabajo que emanen de organizaciones sociales ni de trabajadores —que constituyen la inmensa mayoría del país— sino, por el contrario, los ataques en contra suya provienen de la llamada ‘élite política’, desvergonzada estructura de poder en contra de la cual, precisamente, se levantó la comunidad nacional un 18 de octubre de 2019 para clavarle una estaca en el corazón e impedir que volviese a la vida, como el vampiro de las leyendas. En suma: no ha existido ni existe razón alguna para la campaña feroz de desprestigio de la cual ha sido objeto. Menos aún si consideramos al sector de dónde provienen tales ataques.</p>
<p>Es claro, entonces, que, teniendo en consideración los antecedentes descritos, la única opción válida para votar el próximo 04 de septiembre es el Apruebo. Pero hay algo más.</p>
<ol start="2">
<li>
<h3><strong>LA INDUBITABLE LEGITIMIDAD DE LA CONVENCIÓN CONSTITUCIONAL</strong></h3>
</li>
</ol>
<p>Si bien es cierto que el impecable establecimiento y posterior trabajo de la Convención Constitucional son elementos que, <em>per se</em>, avalan el recto proceder de dicha entidad y brindan un valioso argumento para votar por el Apruebo, no es menos cierto que existe otro elemento que, también <em>per se</em>, permite tener confianza en el trabajo realizado por esa instancia: su legitimidad.</p>
<h3><strong>SOBRE EL CONCEPTO DE ‘LEGITIMIDAD’ </strong></h3>
<p>Como todos los conceptos, ‘legitimidad’ no significa lo mismo para los autores.  Algunos de ellos la asimilan a la regulación de las instituciones del Estado reservando la expresión ‘legalidad’ para la regulación de las relaciones humanas. No seguiremos esa doctrina. A nuestro juicio, ambas constituyen aspectos de la ‘legalidad’ que, en ciertos casos es ‘institucional’ y otras veces ‘individual, pero ‘legalidad’ al fin.</p>
<p>Estimamos, junto con otros autores que, si bien la legalidad versa sobre el ámbito jurídico, también la legitimidad lo hace, aun cuando dice relación con el consentimiento y aquiescencia del grupo social a la finalidad propuesta, en la forma que lo hace Poulantzas, por lo que se orienta, más bien, al origen y al fundamento filosófico (moral, ético, biológico) de ciertas conductas<a href="#_edn3" name="_ednref3">[3]</a>.</p>
<h3><strong>ILEGITIMIDAD DE LA CONSTITUCIÓN VIGENTE.</strong></h3>
<p>Chile, lo hemos dicho, es un Estado capitalista. Ejerce la ‘soberanía’ sobre sus súbditos y lo hace dentro de un territorio que ha recabado para sí.</p>
<p>‘Soberanía’ es un vocablo que, etimológicamente, proviene de ‘soberano’, como reminiscencia de la autoridad ejercida por quien era dueño del poder absoluto. Hoy, puede decirse de ella que es la capacidad que tiene un Estado de gobernarse a sí mismo sin estar sometido a la voluntad de otro; o, también, la capacidad que detenta un Estado para hacer lo que le parece dentro del espacio que considera propio, el campo donde ejerce su jurisdicción. Porque la soberanía es un poder que exige ser ejercido en algún punto del planeta. Semejante poder no lo tiene el Estado <em>per se</em> sino por estar conformado por un grupo humano que ha delegado esa función en él y, más exactamente, en sus autoridades.</p>
<p>La constitución de 1980 —que jamás, y en momento alguno, pensó en ser ‘la casa de todos’—, a pesar de ser ilegítima tanto en su gestación como en su promulgación e imperio, no pudo sino considerar algunos avances que había logrado la disciplina jurídica al momento de ser dictada, debiendo reconocer que ese poder, llamado ‘soberanía, había de residir en algún lugar, por lo que señaló sobre el particular, en su art. 5:</p>
<p style="padding-left: 80px;">“La soberanía reside esencialmente en la Nación. Su ejercicio se realiza por el pueblo a través del plebiscito y de elecciones periódicas y, también, por las autoridades que esta Constitución establece. Ningún sector del pueblo ni individuo alguno puede atribuirse su ejercicio”.</p>
<p>No lo hizo por voluntad propia sino obligada por las circunstancias. Lo que nos permite, hoy, tratar de entender qué se quiso decir con ello, por lo que recurrimos al diccionario Oxford, que incursiona también en el idioma de Cervantes, para el cual la ‘nación’ no es sino el</p>
<p style="padding-left: 80px;">“Conjunto de personas de un mismo origen étnico que comparten vínculos históricos, culturales, religiosos, etc., tienen conciencia de pertenecer a un mismo pueblo o comunidad, y generalmente hablan el mismo idioma y comparten un territorio”.</p>
<p>Pero si queremos seguir las normas de la hermenéutica jurídica y aplicar las disposiciones relativas al caso que contiene el Código Civil y recabamos, por ende, la ayuda del Diccionario de la Real Academia Española, en sus acepciones 1 y 3, la ‘nación’ se nos aparece como el</p>
<ul>
<li style="list-style-type: none;">
<ul>
<li>Conjuntode los habitantes de un país regido por el mismo Gobierno.</li>
<li>Conjuntode personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común.</li>
</ul>
</li>
</ul>
<p>Podemos concluir, pues, que la soberanía, es decir, la capacidad que un Estado tiene para autogobernarse le viene, única y exclusivamente, por la delegación que el ‘pueblo’ o la comunidad le ha hecho de sus facultades. Ahí radica la verdadera ‘legitimidad’.</p>
<h3><strong>LEGITIMIDAD DEL TRABAJO DE LA CONVENCIÓN CONSTITUCIONAL</strong>.</h3>
<p>La Convención Constitucional fue establecida en un acto eleccionario. Como se señaló anteriormente, cumplió con todo lo estatuido por quienes, incluso, la aborrecían<a href="#_edn4" name="_ednref4">[4]</a>. Fue un órgano instituido legítimamente; su trabajo fue, igualmente, legítimo. Fue una instancia que funcionó con ‘legitimidad’ e induce, en consecuencia, a aceptar su trabajo. Y a entender por qué debemos rechazar la concepción de esa campesina francesa que —según nos lo enseñan Erckman y Chatrian—, consideraba, en el carácter de ‘orden’, que el señor fuese a administrar su castillo, el buen cura a sus oraciones y el pobre, a arar la tierra.</p>
<p>La legitimidad nos recuerda, hoy más que nunca, su fundamento ético: la igualdad de todos los seres humanos en su carácter de especie, hecho que los habilita para designar a quienes han de representarlos, en elecciones libres, secretas e informadas. Y valida, precisamente, el establecimiento y funcionamiento de la CC cuyo trabajo se ajustó estrictamente a lo estatuido en la norma legal que le dio vida. Su ‘legitimidad’ queda, por ende, fuera de discusión. Y la historia de su establecimiento es la clave de ello.</p>
<p>Terminamos aquí señalando, una vez más, que no necesitamos enfrascarnos en una discusión estéril acerca de lo estatuido en cada uno de los 388 artículos y cincuenta y siete disposiciones transitorias que la componen. Así como pudimos darnos una Convención que pudo representarnos legítimamente en nuestros derechos, también podremos modificar, cuando sea necesario, aquellos inevitables errores que conlleva consigo toda obra humana. Pero no antes de verla vigente, aprobada por la mayoría del pueblo chileno.</p>
<p>Santiago, agosto de 2020</p>
<h3>Notas:</h3>
<p><a href="#_ednref1" name="_edn1">[1]</a> No deja de constituir un sarcasmo la circunstancia que quienes desean reformar el proyecto aún no aprobado de constitución, y que debe considerarse ‘semirígida’, se hayan opuesto siempre a la reforma de la constitución pinochetista, que tiene el carácter de ‘rígida’. No hay que olvidar que las constituciones pueden ser rígidas, semirígidas y flexibles, atendiendo a la posibilidad de ser reformadas.</p>
<p><a href="#_ednref2" name="_edn2">[2]</a> Los senadores son Ximena Rincón y Matías Walker.</p>
<p><a href="#_ednref3" name="_edn3">[3]</a> Véase la obra del malogrado teórico greco/francés, ‘Poder, Estado y Socialismo’.</p>
<p><a href="#_ednref4" name="_edn4">[4]</a> Recordemos, al respecto, la grosera interjección de la convencional constituyente Teresa Marinovic Vial: ‘¡Convención culiá!’.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2022/08/01/fundamentos-teoricos-del-apruebo/">Fundamentos teóricos del «Apruebo»</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>Carta para leer cuando reciba el Nobel de Literatura</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 10 Aug 2019 02:30:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Historia - Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[africa]]></category>
		<category><![CDATA[conferencia de berlin 1885]]></category>
		<category><![CDATA[crímenes de lesa humanidad]]></category>
		<category><![CDATA[esclavitud]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Quién es el culpable, entonces? En lo que hoy día es Tanzania se sabe que apareció el primer ser humano de la historia, hace varios millones de años. ¿Por qué quedamos tan atrasados? ¿Por qué hemos debido sufrir tantas tropelías? ¿Ustedes se imaginan Europa repartida desde un escritorio, o debajo de un árbol, en una reunión de los jefes africanos? La Conferencia de Berlín no fue un chiste, un invento, una quimera. Ahí repartieron mi continente, mi gente, mis recursos, como niños que reparten un pastel. ¿Lo sabían, verdad? El 26 de febrero de 1885, en Berlín, Alemania, 14 varones representantes de otros tantos países –ninguno africano, valga aclarar–, y presididos por el canciller teutón von Bismarck, sentados frente a un mapa del África jugaron a repartirse el continente.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right; padding-left: 30px;">Este cuento fue publicado inicialmente en <strong><a href="http://piensachile.com/2013/09/carta-para-leer-cuando-reciba-el-nobel-de-literatura/">piensaChile el 23 septiembre, 2013</a></strong>. Forma parte del libro «<strong>Cuentos para olvidar</strong>» del escritor argentino <strong>Marcelo Colussi</strong>. La decisión de volver a reproducirlo, ha sido provocada por el artículo del diario <em>The Guardian</em> y que hemos logrado que sea traducido al castellano para llevarlo a ustedes, el día de hoy: «<em><strong><a href="http://piensachile.com/2019/08/donde-antes-en-el-mediterraneo-los-migrantes-eran-salvados-por-patrullas-navales-ahora-son-vigilados-por-drones-aereos/">Donde antes, en el Mediterráneo, los inmigrantes eran salvados por patrullas navales, ahora son vigilados por drones aéreos</a></strong></em>«.<br />
La hipocresía de la mayoría de los gobiernos de Europa, esa que siempre se quiere mostrar como culta y defensora de &#8216;<em>los valores del mundo occidental y cristiano</em>&#8216;, que van por el mundo condenando a los países que inician procesos sociales, bajo enormes dificultades, tratando de salir de la miseria a que los condenaron los imperios europeos: España, Francia, Inglaterra, Alemania, Portugal.  Esos crímenes siguen esperando, clamando, un juicio a los crímenes cometidos.<br />
<strong>Mboto Kumbawa</strong>, el personaje del cuento de <strong>Colussi</strong>, es ficticio, pero todo lo que el autor pone en su boca, es historia, son verdades duras y puras.<br />
La Redacción de <strong>piensaChile</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Como no sé mucho de formalidades –ni pretendo saberlo– saludo y agradezco por igual a todas y todos los presentes. Es para mí un honor estar hoy aquí, delante de tanta gente distinguida, sabiendo que el mundo entero está viendo esta ceremonia. Espero, por tanto, no defraudar a nadie con estas humildes y breves palabras que, por fuerza, debo pronunciar. Si defraudo, espero que no sea demasiado. Y en el peor de los casos, si defraudo demasiado, espero sepan perdonarme. Por último, el Premio está ya otorgado, y eso demostraría que fue un error concedérmelo, como yo efectivamente pienso.<b></b></p>
<p><b></b>No sé si en verdad me merezco tan alto galardón. En lo personal, creo que no. Me atrevo a pensar, incluso, que efectivamente fue una equivocación. Yo, como tantas veces lo he dicho, no soy un escritor; muchos menos, un escritor genial que se merezca esta distinción.<b></b></p>
<p><b></b>Quiero empezar mi discurso excusándome si no puedo expresarme con toda la soltura y belleza que se esperaría lo haga un Premio Nobel de Literatura. Sucede que mi lengua materna no es el inglés, sino el suahili, idioma que hablé toda mi vida con mucha mayor propiedad, desde mi aldea natal en la selva hasta el día de hoy. Si he escrito en la lengua de Shakespeare –con todo el perdón de los clásicos puristas británicos– eso se debe a la herencia que la Reina de los Mares nos legara, a partir de la intromisión que tuvo en nuestro continente. ¿Ustedes se imaginan a la Reina de Inglaterra o al Presidente de la Cámara de los Lores hablando suahili? Yo, realmente, no. ¿Y por qué yo tengo que hablar en inglés? ¿Por qué hoy tengo que llevar este –perdónenme por el epíteto– estúpido traje negro y este –para mi gusto al menos– ridículo moño? ¿Usaría el Primer Ministro británico nuestros trajes típicos para alguna de nuestras ceremonias?<b></b></p>
<p><b></b>De todos modos, no quiero insistir con esta cuestión de las presentaciones: hablo en inglés, pobremente quizá, y uso un traje que me resulta incómodo. Pero no deseo extenderme en este aspecto sino excusarme, en segundo término, por mi falta de información. No podría, ni remotamente, lucirme con una parafernalia de datos sobre la historia y la situación actual de mi país: Jamhuri ya Muungano wa Tanzania –mi raza, mi continente– como lo hiciera en una ceremonia similar mi –me provoca cierto nerviosismo pronunciar la palabra– «colega», el también galardonado con este premio, el latinoamericano García Márquez. En ocasión de recibir su premio, aquí mismo, hace ya años, asombró a todos con una pieza oratoria tan llena de datos, tan rica en información, que creo le podría valer, ella misma, otro premio. No, yo no dispongo de todo ese saber. Sé que vengo de un lugar pobre, uno de los lugares más pobres del planeta, con más hambre que otra cosa, pero no podría abundar en precisiones al respecto. Ahí están los informes de Naciones Unidas para eso.<b></b></p>
<p><b></b>Créanme: no soy escritor, no me tengo por tal. Fui en mis años juveniles, igual que otro colega, también ganador del Nobel –Saramago, el vate portugués– cerrajero. Si fuera un lírico, un exquisito maestro de las letras como lo es él, podría decir que ese juvenil oficio me permitió, años después, abrir los cerrojos del espíritu humano. Pero no, los defraudo. Creo que sigo siendo, de alma, más cerrajero –y mecánico de automóviles, y maestro rural, como también lo he sido– que escritor. <b><br />
</b>Llegué a la literatura casi fortuitamente, nunca me preparé para eso. No estudié formalmente nunca nada ligado a las bellas artes, no asistí a taller literario alguno. Lamento decepcionarlos si esperaban otra cosa. Empecé a escribir casi como una necesidad visceral: no podía quedarme callado ante las calamidades que a diario veía en mi país, la miseria, la injusticia. Era tan horripilante todo eso –y sigue siéndolo, sin dudas– que me pareció necesario dejar constancia ante la historia de tanta monstruosidad. ¿Por qué los negros sufrimos tanto? Como no tenía cámara fotográfica, y mucho menos como no podía plasmarlo en una película, pensé que tenía que escribir sobre esa realidad. De haber tenido habilidades plásticas, se los aseguro, hubiera pintado; de más está decir que no las tengo.<b></b></p>
<p><b></b>Como ven, entonces, no soy un inspirado por las Musas. ¿Los sigo defraudando? Simplemente me limité a poner en un papel –les aclaro que jamás he usado una computadora para escribir– lo que sentía sobre lo que veía a diario. ¿Ustedes saben lo que es comer cada dos días… con buena suerte, claro? No pretendo en absoluto ser melodramático y contarles las infamias más grandes que se puedan imaginar buscando conmoverlos y hacerles derramar una lágrima. Creo que eso es una inmoral pornografía de la miseria. Si quieren conmoverse, visiten los lugares de donde yo vengo, y que me inspiraron a escribir aquello por lo que hoy me premian.<b></b></p>
<p><b></b>Insisto: no sé si soy merecedor de esta tan distinguida presea. No soy un escritor bello –no estoy hablando de «mi» belleza; me considero más bien feo, de verdad. No soy un estilista, un sutil y delicado rapsoda, un mago de las palabras. Hay muchísimos que así han entendido la literatura– y yo también, en definitiva, creo que eso es el arte literario. Pero yo no soy de esos. Soy más bien rústico, torpe incluso. No pinto bellezas; hablo, simplemente, de la sufrida vida de mi gente, de mi sufrida vida.<b></b></p>
<p><b></b>Intuyo que se me confiere ahora este premio con un valor simbólico: un negro –¡un negro!– de uno de los países más pobres que hay. ¿No se trata de una compensación, una forma de resarcimiento? Los que han leído mi obra –que por cierto no son muchos– saben que no soy un elegante maestro del lenguaje. ¿Por qué, entonces, este galardón? Lo agradezco, claro, no dejo de estar contento; creo que es importante aceptarlo, justamente porque soy un negro de un país extremadamente pobre. ¿Pero no es un poco tardío el reconocimiento?<b></b></p>
<p><b></b>Les aseguro que no soy un resentido contra los blancos. Aunque no les interese saberlo –nadie me lo está preguntando– uno de mis mejores amigos en mi país es un blanco. Ustedes, los aquí presentes, la reina de Suecia, toda esta gente importante y acostumbrada a llevar estos trajes que a mi me parecen camisas de fuerza pero que, para ustedes, son algo de lo más cotidiano, todos ustedes no son los responsables directos de nuestras infinitas penurias, como negros y como pobres. ¿O si?<b></b></p>
<p><b></b>¿Quién es el culpable, entonces? En lo que hoy día es Tanzania se sabe que apareció el primer ser humano de la historia, hace varios millones de años. ¿Por qué quedamos tan atrasados? ¿Por qué hemos debido sufrir tantas tropelías? ¿Ustedes se imaginan Europa repartida desde un escritorio, o debajo de un árbol, en una reunión de los jefes africanos? La Conferencia de Berlín no fue un chiste, un invento, una quimera. Ahí repartieron mi continente, mi gente, mis recursos, como niños que reparten un pastel. ¿Lo sabían, verdad? El 26 de febrero de 1885, en Berlín, Alemania, 14 varones representantes de otros tantos países –ninguno africano, valga aclarar–, y presididos por el canciller teutón von Bismarck, sentados frente a un mapa del África jugaron a repartirse el continente.<b></b></p>
<p><b></b>Ustedes, se los digo con todo corazón, ustedes no son los responsables. Ustedes heredaron esa historia. Ustedes son blancos, ricos, que no saben nada de lo que es el hambre, y que hoy –¡qué bueno que así sea!– pueden tener un poco de conciencia, de vergüenza mejor dicho, y pensar en promover un símbolo como lo que en estos momentos se está consumando en esta sala: reconocer la monstruosidad que sus antepasados cometieron premiando, quizá inmerecidamente, a un negro, con un preciado trofeo internacional.<b></b></p>
<p><b></b>Yo se los agradezco, muy hondamente, con toda mi alma. Pero vuelvo a decirles lo mismo: quizá no soy merecedor a esto en tanto escritor. Quizá, sí, en tanto negro, en tanto pobre. Hasta ahora he sobrevivido muy magramente, con trabajitos informales o con sueldos del Estado. Ya se imaginan entonces cómo puedo haber sobrevivido. Nunca viví como escritor. Quizá ahora, devenido Premio Nobel, mi suerte cambie. No me atrevería a decir: mi próxima «buena suerte»; simplemente una suerte distinta. Quizá, como dijo otro colega –ya le perdí el miedo a esta palabra, ya empezó a gustarme–, el igualmente laureado con el Nobel, sobreviviente a los campos de concentración, y símbolo también, el húngaro Kertész, una vez obtenido ese galardón conoció la tercera dictadura, luego de la nazi y la bolchevique: la dictadura del dinero –la menos incómoda, se apresuró a aclarar. Tal vez eso me suceda: ahora llegarán los laureles, los reflectores de la prensa, los amigos que son como sombras: aquellos que lo siguen a uno solamente porque hay sol. Tal vez –yo diría que casi con seguridad así sucederá– me atosiguen con conferencias y presentaciones públicas. ¡Yo, un modesto cerrajero y maestro de escuela! ¿No es un poco desproporcionado todo esto? ¿Qué podría transmitirles yo?<b></b></p>
<p><b></b>Probablemente ustedes esperaban un brillante intelectual, un experto en cuestiones literarias, un profundo pensador. Pues no. Déjenme decirles que no soy eso; aunque quisiera, no podría serlo –y sigo decepcionándolos. Por otro lado –aclaración importante– no quiero serlo tampoco. Ahora ocupo un cargo medio en el Ministerio de Educación de Tanzania. No sé si realmente hago bien lo que hago, pero al menos creo mucho en lo que llevo a cabo. En mi país alrededor del 30 por ciento de la población no sabe leer ni escribir –eso se ve mucho más aún en las mujeres. Por eso, les decía, desde el Ministerio tenemos tanto que hacer por delante.<b></b></p>
<p><b></b>Imagínense: en un país de analfabetos, donde llegar a la escuela secundaria ya es muy difícil, y la Universidad es casi un lujo inaudito, ¿a quién le pueden importar unos cuantos cuentos sobre la miseria diaria? Allí la miseria se vive día a día, hora a hora, no es necesario leerla en un libro.<b></b></p>
<p><b></b>Por todo eso creo que es algo desmedido estar recibiendo el Premio Nobel hoy aquí. Podría no aceptarlo, como en su momento hizo Sartre. Pero, en realidad, no me parece lo mejor proceder así. Lo acepto, siempre con la idea que no lo merezco, que hay mejores escritores que yo –y lo digo muy sinceramente; yo soy un simple juglar popular que habla de las cosas cotidianas, de la miseria cotidiana. Pero lo acepto justamente por el valor de símbolo que entiendo conlleva. Lo acepto, con una condición: que los aquí presentes tomen todos –yo ya lo tomé– el genuino compromiso de revertir la situación que vive el África.<b></b></p>
<p><b></b>Sí, así como oyen. ¿Los decepciono? ¿No se esperaban esto? Bueno, perdonen, pero creo que no estoy pidiendo nada fuera de lugar. ¿En nombre de qué derecho mi población, mis hermanos, fueron convertidos en esclavos? ¿Con qué derecho nos han saqueado históricamente como lo han hecho las potencias occidentales? ¿Por qué estamos condenados a ser los vencidos, los olvidados, los marginales, los miserables? ¿Por qué tenemos que vivir de las infames limosnas de la caridad internacional, siempre deficientes, siempre a destiempo? ¿Con qué derecho se nos quiere hacer pagar una inmoral, insoportable y nefasta deuda externa que ningún habitante del África ha contraído directamente? ¿Cómo olvidar los siglos de explotación, de ignominia, de degradación que nos tocó soportar, solo por ser negros? ¿Por qué estamos condenados a soportar una enfermedad como el sida, guerras fratricidas que nos inventan desde fuera de nuestras fronteras, saqueo inmisericorde de nuestros recursos? ¿Y si fuera cierto que pedimos que, a partir de ahora, la monarca del Reino Unido de Gran Bretaña y la Irlanda del Norte –y por qué no también sus súbditos– hablen idioma suahili? ¿Y por qué tenemos que aceptar tomar Coca Cola y comer Mc Donald’s? ¿Acaso no tenemos comidas decentes en nuestros pueblos? ¿Con qué derecho se considera que «la cultura» debe tener por símbolo un partenón griego –como es la representación de la UNESCO– y no, por ejemplo, uno de nuestros bohíos? ¿Quién nos ha hecho creer que los blancos son más «cultos» que los negros? ¿Por qué los negros estamos condenados, si bien nos va, a ser deportistas profesionales? –los gladiadores modernos para el circo contemporáneo. ¿Acaso los negros no podemos ser más que delincuentes cuando habitamos en el mundo de los blancos? ¿Es ese nuestro destino? ¿Inmigrantes ilegales, ladrones, barrios marginales?<b></b></p>
<p><b></b>Acepto su blanco premio, señoras y señores, sólo a condición que ustedes reconozcan en público, aquí, delante de todas estas cámaras de televisión, que con un Premio Nobel dado a un negrito no se está resarciendo una mierda la infamia histórica, el despojo descomunal y la injusticia infinita que se ha cometido en contra de nuestros pueblos.<b></b></p>
<p><b></b>Acepto este blanco premio, no diré manchado de sangre, pero sí condicionado por sus asquerosos billetes de bancos occidentales, sólo a condición que quede claro que esto es un inicio –algo payasesco por cierto– de un proceso de reparación que debe llevar años, siglos quizá. ¿Quién nos va a devolver los bosques desaparecidos? ¿Quién, cómo y cuándo va a pedirnos perdón por la esclavitud a que nos forzaron? ¿Creen ustedes, por casualidad, que este premio remedia algo? ¡Ni mierda! Pero lo acepto de todos modos. Muchas gracias.</p>
<p><em>-El autor, <strong>Marcelo Colussi</strong>, nació en Rosario, Argentina (1956). Estudió Psicología y Filosofía en su ciudad natal. Vivió y trabajó en varios países latinoamericanos: Nicaragua, El Salvador, Venezuela, siempre en el ámbito de programas sociales y derechos humanos, y desde hace más de 20 años radica en Guatemala. Es psicoanalista, investigador social y catedrático universitario. Escribe regularmente en varios medios electrónicos sobre cuestiones político-sociales. También ha incursionado en la literatura (cuentos), con varios premios ganados.</em></p>
<p>Más sobre eltema:</p>
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<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2019/08/09/carta-para-leer-cuando-reciba-el-nobel-de-literatura-2/">Carta para leer cuando reciba el Nobel de Literatura</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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			</item>
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		<title>Pedir o no pedir perdón, he aquí el dilema</title>
		<link>https://piensachile.com/2019/04/04/pedir-o-no-pedir-perdon-he-aqui-el-dilema/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 Apr 2019 02:30:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
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		<category><![CDATA[esclavitud]]></category>
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		<category><![CDATA[nacionalista]]></category>
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		<category><![CDATA[violadores]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Poco a poco se está desacralizando el culto a las conquistas europeas, mostrándolas en toda su barbarie, como una nueva ola de tendencia en el pensamiento que va a contracorriente de los Trumps, de  los fanáticos religiosos, de los depredadores extractivistas que desprecian las actividades ecológicas y de los que creen que el bien de las elites está por sobre el bien común de los pueblos.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>04 de abril 2019<br />
Una de las cosas que más nos cuesta a los seres humanos, es reconocer nuestras culpas y pedir perdón.  Y esto sucede tanto a nivel individual como colectivo.  Y no hay posibilidad de reconciliación sana sin reconocimiento de que se nos pasó la mano, y que no deberíamos haber accionado o reaccionado como lo hicimos.</p>
<p>El perdón no significa olvido ni encubrimiento de actos catastróficos, sino el reconocimiento de ellos de tal modo que no volvamos a repetirnos el plato, ni nosotros ni aquellos a quien se supone damos ejemplo.</p>
<p>También incluye una reparación que consiste en colaborar con acciones que ayuden a reparar las consecuencias de la catástrofe sobre el otro.</p>
<p>La globalización de este mundo por los seres humanos, se ha hecho a costa de faltas de respeto.  Eso de que para hacer una tortilla hay que quebrar huevos, como dicen los economistas, suena muy bien en un escritorio de caoba, bien alfombrado con un whisky en la mano y siendo parte de los que quiebran y no de los quebrados.</p>
<p>La globalización no es nueva y comenzó exactamente cuando los seres humanos modernos salieron de Africa e invadieron los territorios de otros humanos.  Este tipo de encuentros quedó reflejado en nuestros genes que son acusetes, y en alguno que otro cráneo destrozado encontrado por los arqueólogos.</p>
<p>Después de una globalización desenfrenada hecha estos últimos 5 siglos, nos encontramos sobre el tapete con el reclamo de aquellos sacrificados y seguro que no nos gusta nada en la medida que naveguemos en el barco del vencedor.</p>
<p>Y aquí viene el tema del reconocimiento y del perdón.</p>
<p>Hace pocos días el primer mandatario de la República Mexicana, le mandó una cartita a Don Felipe VI de Borbón y Grecia, Rey de las Españas y al Papa Francisco, Monarca absoluto de la Muy Romana Iglesia Católica y Apostólica, invitándolos a participar en las solemnidades del aniversario de los 5 siglos de la caída de Tenochtitlan del México Azteca producida por el asalto de Hernán Cortés, súbdito de Don Carlos V, antepasado de Felipe.</p>
<p>En esta cartita les sugería una solicitud de perdón a los descendientes de los huevos quebrados en Tenochtitlan, que fueron masacrados de acuerdo a las costumbres guerreras de la época  ( que no han cambiado en lo más mínimo) y que fueron cristianizados a punta de palos.</p>
<p>Ambos próceres se negaron a pedir perdón y se armó un lío de dimes y diretes internacionales bastante gracioso y más bien ridículo, con el cual López Obrador subió su popularidad en México y los otros quedaron como tontos que no supieron leer el aire de los tiempos.</p>
<p>Porque cansados de tanta globalización y tanto encubrimiento, los pueblos están exigiendo reconocimiento y reparaciones para poder perdonar.</p>
<p>Y este acto de poder perdonar es tan sanador para los ofendidos como es sanador pedir perdón a los ofensores.</p>
<p>Dentro de las grandes ofensas encontramos que así como las mayorías femeninas,  las mayorías de color tostado o amarillo  están cansadas de ser maltratadas por una minoría masculina de color blancuzco proveniente de una península de Asia, llamada Europa, que les ha contado el cuento de que ellos son mejores y son los dueños del poder mundial y por eso pueden hacer lo que les da la gana.</p>
<p>Y puede que sea cierto que sean dueños del poder mundial, y sean los conductores de la raza humana.  El problema es que con su soberbia nos están conduciendo a todos al caos y hemos llegado al momento en que se están enfrentando y en cualquier momento puede algún imbécil tirar una bomba atómica, y ahí volamos todos, mujeres y hombres, blancos, pardos, amarillos y negros.</p>
<p>Así los países cuya democracia se reduce a tener elecciones cada cierto tiempo, tienen que pensar que modelo de líder desea, sino quiere caer en desesperación. Y entre otros índices puede incluir la capacidad de este líder de tratar con las minorías jorobadas por alguna quebrazón de huevos ancestral y su manejo de la reconciliación nacional y su lectura del aire de los tiempos.</p>
<p>El modelo Trump no nos ayuda nada a presagiar un futuro de paz, de perdón ni de reparaciones. Pero justamente por tener tan a la vista un personaje tan conflictivo, deberíamos tomarlo como modelo para lo que no hay que hacer ni desear como líder.</p>
<p>Si el modelo muestra  un comportamiento de mentir, amenazar, insultar, no hacerse cargo de sus acciones,  y que estas obedezcan a su humor cambiante, a sus prejuicios machistas, a su codicia manifiesta, a su obsesión sexual desaforada, o a su racismo desenfrenado, hay que comenzar a reconocer el modelito y sus efectos.</p>
<p>Este modelito nunca pide disculpas a nadie ni reconoce sus arbitrariedades y esto es muy peligroso, ya que puede encerrar un componente de fanatismo del que se siente dueño de la verdad revelada, que es otra versión no deseable.</p>
<p>Y aquí tenemos el porqué era necesario que junto con pedir perdón por las masacres, la Iglesia Católica pidiera perdón por la imposición de la religión  como única verdad revelada por Dios, a punta de palos.</p>
<p>Porque en las conquistas de los europeos, anda el tipo de la espada , el garrote o el Winchester, acompañado del religioso moralista que impone sus sistema de comunicación con Dios y usa al del garrote o a los ejércitos, para imponer su orden moral fanático a los vencidos.</p>
<p>Y como ya tenemos la experiencia de los males que puede encubrir la religión fanatizada que no está auditada por las personas corrientes, espero que para salir de los Trumps no caigamos en los  moralistas fascistoides, que seriamente nos invitan a creer que reciben instrucciones del Espíritu Santo con el cual solamente ellos y sus adeptos tienen comunicación fluida, por lo tanto no le piden perdón a nadie porque Dios les da la razón.  Y curiosamente Dios siempre les da la razón en actos que refuerzan su poder sobre otros aunque sea a palos.</p>
<p>Así la capacidad para manejar el tema de conciliar el poder de las elites minoritarias conseguido por medios históricos non santos, con el malestar de las mayorías no empoderadas, y la lectura correcta del aire de los tiempos, puede ser una característica relevante para dirimir acerca de quién debe recibir nuestro voto.</p>
<p>Así poco a poco se está desacralizando el culto a las conquistas europeas, mostrándolas en toda su barbarie, como una nueva ola de tendencia en el pensamiento que va a contracorriente de los Trumps, de  los fanáticos religiosos, de los depredadores extractivistas que desprecian las actividades ecológicas y de los que creen que el bien de las elites está por sobre el bien común de los pueblos.</p>
<p>Y hasta los españoles están incomodos cuando les contaron que su genética puede tener una explicación fácil de película, en una masacre masiva de hombres nativos efectuada en la Edad del Bronce, quienes se quedaron con las mujeres.  Y que los que realizaron las matanzas fueron los súper héroes del centro de Europa tipo Conan el Bárbaro que con sus espadas de bronce devastaron el país. Y no solo España sino también Gran Bretaña e Irlanda.</p>
<p>Porque una cosa es ser el masacrador, que es vergonzoso pero ser el descendiente de la violación masiva es algo que tampoco gusta.</p>
<p>USA termina con el Columbus Day como festividad y en Nuevo México se celebra el  día de los Pueblos Indígenas según he leído en una nota en Internet.</p>
<p>Quizás el pueblo americano, que no es Trump, después de ver en acción a su Presi, esté tomando conciencia del lío en que están metidos y la carga histórica que llevan en la conciencia.</p>
<p>Y es que USA después de vendernos una versión descafeinada y endulcorada de la Conquista del Oeste y de su participación en las guerras mundiales y locales, tiene muchísimas explicaciones que dar a su propia versión del cristianismo sobre la realidad de la devastación de sus propios pueblos nativos y su  gran negocio de la esclavitud y la guerra.</p>
<p>Bueno, todo lo que somos lo hemos fabricado nosotros mismos en una creación colectiva, con nuestras potencialidades de creación de felicidad o caos.</p>
<p>Y honestamente dan mucha más felicidad los actos de humildad, reconocimiento de errores y búsqueda de la verdad, que la soberbia bestial predicada por algunas figuras que desgraciadamente están en las pantallas de todos los televisores.</p>
<p><strong>Más sobre el tema:</strong></p>
<iframe  id="_ytid_50257"  width="480" height="270"  data-origwidth="480" data-origheight="270" src="https://www.youtube.com/embed/_viMtdxkfk8?enablejsapi=1&autoplay=0&cc_load_policy=0&cc_lang_pref=&iv_load_policy=1&loop=0&modestbranding=0&rel=1&fs=1&playsinline=0&autohide=2&theme=dark&color=red&controls=1&" class="__youtube_prefs__  no-lazyload" title="YouTube player"  allow="fullscreen; accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen data-no-lazy="1" data-skipgform_ajax_framebjll=""></iframe>
<p>&nbsp;</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2019/04/04/pedir-o-no-pedir-perdon-he-aqui-el-dilema/">Pedir o no pedir perdón, he aquí el dilema</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>La dimensión perversa de la “cordialidad” brasilera</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 22 Nov 2018 02:30:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[colonizacion]]></category>
		<category><![CDATA[cordialidad brasilera]]></category>
		<category><![CDATA[esclavitud]]></category>
		<category><![CDATA[señor]]></category>
		<category><![CDATA[siervo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Para entender mejor esta nuestra “cordialidad” hay que referirse a dos herencias que pesan sobre nuestra ciudadanía: la colonización y la esclavitud. La colonización produjo en nosotros el sentimiento de sumisión, teniendo que asumir las formas políticas, la lengua, la religión y los hábitos del colonizador portugués. Como consecuencia se crearon la Casa Grande y la Senzala. Como bien lo mostró Gilberto Freyre no se trata de instituciones sociales exteriores. Ellas fueron internalizadas en forma de un dualismo perverso: de un lado el señor que posee todo y del otro el siervo o servidor que tiene poco y se somete. </p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="post-header">
<div id="single-date" class="date">08/11/2018</div>
</div>
<div class="meta clear">
<div class="author"><a href="https://leonardoboff.files.wordpress.com/2018/11/ecravosdedi372xkaeoy77.jpg"><img loading="lazy" class="size-full wp-image-6020 aligncenter" src="https://leonardoboff.files.wordpress.com/2018/11/ecravosdedi372xkaeoy77.jpg?w=600&amp;h=600" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" srcset="https://leonardoboff.files.wordpress.com/2018/11/ecravosdedi372xkaeoy77.jpg?w=600&amp;h=600 600w, https://leonardoboff.files.wordpress.com/2018/11/ecravosdedi372xkaeoy77.jpg?w=150&amp;h=150 150w, https://leonardoboff.files.wordpress.com/2018/11/ecravosdedi372xkaeoy77.jpg?w=300&amp;h=300 300w, https://leonardoboff.files.wordpress.com/2018/11/ecravosdedi372xkaeoy77.jpg?w=768&amp;h=768 768w, https://leonardoboff.files.wordpress.com/2018/11/ecravosdedi372xkaeoy77.jpg 960w" alt="" width="600" height="600" data-attachment-id="6020" data-permalink="https://leonardoboff.wordpress.com/2018/11/08/la-dimension-perversa-de-la-cordialidad-brasilera/ecravosdedi372xkaeoy77/" data-orig-file="https://leonardoboff.files.wordpress.com/2018/11/ecravosdedi372xkaeoy77.jpg?w=600&amp;h=600" data-orig-size="960,960" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="ecravosDEDi372XkAEOy77" data-image-description="" data-medium-file="https://leonardoboff.files.wordpress.com/2018/11/ecravosdedi372xkaeoy77.jpg?w=600&amp;h=600?w=300" data-large-file="https://leonardoboff.files.wordpress.com/2018/11/ecravosdedi372xkaeoy77.jpg?w=600&amp;h=600?w=600" /></a></div>
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<div class="entry clear">
<p>El 31/10/2014 publiqué en el JB on line un artículo sobre lo que significa el brasilero como “hombre cordial”. Lo publico de nuevo, modificado, por su candente actualidad. Los dos últimos años hemos conocido una ola de odio y de discriminación sin precedentes en nuestra historia. Particularmente durante la campaña electoral para presidente. Ha habido injurias, calumnias, millones de fake news y todo tipo de palabras gruesas. Ahí se mostró el lado perverso del llamado “cordial” pueblo brasilero.</p>
<p>Decir que el brasilero es un “hombre cordial” viene del escritor Ribeiro Couto, expresión generalizada por Sérgio Buarque de Holanda en su conocido libro: “Raíces de Brasil”, de 1936, al que le dedica todo el capítulo V completo. Pero aclara, contrariando a Cassiano Ricardo que entendía la “cordialidad” como bondad y trato amable, que “nuestra forma ordinaria de convivencia social es en el fondo justamente lo contrario de un trato amable” (de la 21ª edición de 1989, p. 107).</p>
<p>Sergio Buarque asume la cordialidad en el sentido estrictamente etimológico: viene de corazón. El brasilero se orienta mucho más por el corazón que por la razón. Del corazón pueden provenir el amor y el odio. Bien lo dice el autor: “la enemistad bien puede ser tan cordial como la amistad, visto que una y otra nacen del corazón” (p.107). Yo diría que el brasilero es sentimental más que cordial, lo que me parece más adecuado.</p>
<p>Escribo todo esto para intentar entender los sentimientos “cordiales” que han irrumpido en la campaña presidencial de 2018. Ha habido por una parte declaraciones de entusiasmo hasta el fanatismo y por otra, de fascismo y de odios profundos y expresiones chulescas. Se verificó lo que Buarque de Holanda escribió: la falta de un trato amable en nuestra convivencia social.</p>
<p>Quien haya seguido las redes sociales, se habrá dado cuenta de los bajísimos niveles de educación, de la falta respeto mutua e incluso de la falta de sentido democrático como convivencia con las diferencias. Esta falta de respeto repercutió también en los programas de los partidos de la tv.</p>
<p>Para entender mejor esta nuestra “cordialidad” hay que referirse a dos herencias que pesan sobre nuestra ciudadanía: la colonización y la esclavitud. La colonización produjo en nosotros el sentimiento de sumisión, teniendo que asumir las formas políticas, la lengua, la religión y los hábitos del colonizador portugués. Como consecuencia se crearon la Casa Grande y la Senzala. Como bien lo mostró Gilberto Freyre no se trata de instituciones sociales exteriores. Ellas fueron internalizadas en forma de un dualismo perverso: de un lado el señor que posee todo y del otro el siervo o servidor que tiene poco y se somete. Se generó también la jerarquización social que se revela por la división entre ricos y pobres. Esta estructura que subsiste en la cabeza de importantes oligarcas y se ha vuelto un código de interpretación de la realidad, aparece claramente en la forma como las personas se tratan en las redes sociales.</p>
<p>Otra tradición muy perversa fue la esclavitud, tan bien descrita por Jessé Souza en su libro: “La élite del atraso: de la esclavitud al Lava-Jato” (2018). Cabe recordar que hubo una época, entre 1817-1818, en que más de la mitad de Brasil estaba compuesta por esclavos (50,6%). Hoy cerca del 60% tiene en su sangre algo de esclavos afrodescendientes. Son discriminados y empujados a las periferias, humillados hasta el punto de perder su propia autoestima.</p>
<p>La esclavitud fue internalizada en forma de discriminación y prejuicio contra el negro que debía servir siempre, porque antes hacía todo gratis y se cree que todo debe continuar así. Pues de esta forma se tratan, en muchos casos, a los empleados y empleadas domésticas o a los peones de las haciendas. Una madame de clase alta dijo en una ocasión: “los pobres ya reciben la bolsa-familia y además de eso creen que tienen derechos”. Esta es la mentalidad de la Casa Grande.</p>
<p>Las consecuencias de estas dos tradiciones están en el inconsciente colectivo brasilero en términos, no tanto en términos de conflicto de clase (que también existe) sino más bien de conflicto de status social. Se dice que el negro es perezoso cuando sabemos que fue él quien construyó casi todo en nuestras ciudades históricas. Que el nordestino es ignorante, cuando es un pueblo altamente creativo, despierto y trabajador. Del nordeste nos vienen grandes escritores, poetas, actores y actrices. Pero los prejuicios los castigan a la inferioridad.</p>
<p>Todas estas contradicciones de nuestra “cordialidad” aparecieron en los twitters, facebooks y otras redes sociales. Somos seres excesivamente contradictorios.</p>
<p>Añado todavía un argumento de orden antropológico-filosófico para comprender la irrupción de amores y odios en esta campaña electoral. Se trata de la ambigüedad fontal de la condición humana. Cada uno posee su dimensión de luz y de sombra, sim-bólica (que une) y dia-bólica (que divide). Los modernos dicen que somos simultáneamente dementes y sapientes (Morin), es decir, personas de racionalidad y bondad y al mismo tiempo de irracionalidad y maldad.</p>
<p>Esta situación no es un defecto de la creación sino una característica de la condition humaine. Cada uno tiene que saber equilibrar estas dos fuerzas y dar primacía a las dimensiones de luz sobre las de sombras y a las de sapiente sobre las de demente.</p>
<p>No debemos ni reír ni llorar, sino procurar entender, como decía Spinoza. Pero entender no es suficiente. Urge practicar formas civilizadas de la “cordialidad” en la cual predomine la voluntad de cooperación con vistas al bien común, se respeten a las minorías y se acojan las diferentes opciones políticas. Brasil necesita unirse para que todos juntos enfrentemos los graves problemas internos en un proyecto asumido por todos. Sólo así se gestará el Brasil al que se llamó “Tierra de la buena Esperanza” (Ignacy Sachs).</p>
<p>No será el presidente electo la persona de la reconciliación nacional, pues él, por su estilo, es factor de división y creador de una atmósfera social de violencia y discriminación.</p>
<p>*Leonardo Boff escribió “El despertar del águila: lo dia-bólico y lo sim-bólico en la construcción de la realidad”, 1998.</p>
<p>Traducción de Mª José Gavito Milano</p>
<p>*Fuente: <strong><a href="https://leonardoboff.wordpress.com/2018/11/08/la-dimension-perversa-de-la-cordialidad-brasilera/">Leonardo Boff</a></strong></p>
</div>
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		<title>Mapuches: «Se venden tierras con los indios adentro»</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 22 Sep 2017 01:45:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pueblo Mapuche]]></category>
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		<category><![CDATA[chile]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El pueblo originario tiene una historia milenaria de resistencia, atravesada por la conquista española de América y la batalla contra las empresas y grandes terratenientes del siglo XXI. En la actualidad, argentinos y chilenos cuestionan incluso su identidad y no son reconocidos por casi nadie. ¿Cómo lograron sobrevivir? ¿Cuál es su presente? ¿Dónde habitan? ¿Cuántos son? RT consultó a expertos, miembros del colectivo aborigen y al Gobierno de Macri para entender el conflicto territorial.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="time-public">21 de septiembre de 2017<br />
El pueblo originario tiene una historia milenaria de resistencia, atravesada por la conquista española de América y la batalla contra las empresas y grandes terratenientes del siglo XXI. En la actualidad, argentinos y chilenos cuestionan incluso su identidad y no son reconocidos por casi nadie. ¿Cómo lograron sobrevivir? ¿Cuál es su presente? ¿Dónde habitan? ¿Cuántos son? RT consultó a expertos, miembros del colectivo aborigen y al Gobierno de Macri para entender el conflicto territorial.</div>
<div class="arcticle-media">
<figure style="width: 750px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" src="https://cdn.rt.com/actualidad/public_images/2017.09/article/59c2a564e9180f5c458b4567.jpg" alt="Mapuches: &quot;Se venden tierras con los indios adentro&quot;" width="750" height="422" /><figcaption class="wp-caption-text">Un activista mapuche es detenido por policías durante una manifestación en Santiago de Chile el 6 de abril de 2016. Ivan Alvarado / Reuters</figcaption></figure>
</div>
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<div class="arcticle-content js-mediator-article">
<p>Desde el arribo del imperialismo español al continente americano hasta hoy, los mapuches y sus siguientes generaciones pudieron mantenerse con vida. Sin embargo, para comprender cómo lograron subsistir a través de los siglos ante los embates de la conquista europea y, posteriormente, la conformación de Argentina y Chile como Estados nacionales, es necesario entender la composición de estas comunidades indígenas.</p>
<p>A diferencia de otros colectivos sociales multitudinarios donde la dirección recae en una sola persona, como por ejemplo el catolicismo con el papa, o en un país democrático con su respectivo presidente, canciller o primer ministro, en el pueblo mapuche no existe una voz de mando superior, por eso resultó imposible su desarticulación. O, mejor dicho, su exterminio.</p>
<h3>Haciendo patria, antes que Argentina y Chile</h3>
<p>El periodista argentino Adrián Moyano, autor del libro &#8216;Crónicas de la resistencia mapuche&#8217;, se inclina por esta idea: «El argumento que explica esa resistencia es la falta de centralización política, distinto a otros pueblos que residieron en lo que hoy conocemos como América. <strong>Cuando llegaron los españoles al territorio mapuche, aproximadamente en 1540, no encontraron cabezas que cortar.</strong> Al contrario, se toparon con un ejercicio multitudinario de la soberanía en muchas <strong>agrupaciones que no reconocían un liderazgo único.</strong> Los españoles podían pactar con algún &#8216;Lonko&#8217; —referente de alguna comunidad—, pero había muchos más dispuestos a sostener su independencia y libertad».</p>
<p>Este vasto y diverso grupo social se compone de cientos de <strong>comunidades</strong> que respetan sus propios sistemas de organización y representatividad, <strong>dispersas en Argentina y Chile.</strong> A priori, podría pensarse que sobrevivieron a la invasión europea porque los visitantes focalizaban su poder en Perú, debido a su claro potencial extractivo vinculado a la minería —de ahí la famosa frase regional, cuando se compra algún producto costoso de &#8216;me cuesta un Perú&#8217;—. Es frecuente escuchar que el Cono Sur no era muy trascendental en el marco militar para los planes de España, a pesar de haber conformado el Virreinato del Río de la Plata en 1776.</p>
<div class="arcticle-media arcticle-media_js_slider">
<figure style="width: 750px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" src="https://cdn.rt.com/actualidad/public_images/2017.09/original/59c2ab6c08f3d9393b8b4568.jpg" alt="" width="750" height="422" /><figcaption class="wp-caption-text">Manifestantes mapuches exigen justicia en Santiago de Chile para su comunidad, que se respeten sus derechos y la posesión de los territorios. / Ivan Alvarado / Reuters</figcaption></figure>
<div class="arcticle-media__caption"><span class="arcticle-media__caption-item"> </span></div>
</div>
<p>Sin embargo, Moyano desestima esta hipótesis y sostiene que <strong>la supervivencia fue el resultado de una serie de sangrientos combates con los españoles y estrategias guerrilleras de los indígenas:</strong> «La Corona española se diseminó también en sectores donde no había riquezas materiales, desde la perspectiva de la minería en aquellos tiempos. Esto se debió a su intento por conquistar el territorio mapuche, de hecho, se fundaron siete ciudades al sur de Biobío, región de Chile. También hubo expediciones puntuales desde Buenos Aires hacia el corazón del territorio mapuche, al este de la cordillera. Estas ciudades florecieron de forma importante y hasta una generación española creció allí, pero <strong>hubo una gran insurrección aborigen hacia 1598</strong> que los expulsó al norte de Biobío, a sangre y fuego».</p>
<p>En las escuelas y centros de estudios de Argentina poco se enseña sobre los enfrentamientos previos a la gesta revolucionaria de José de San Martín y Simón Bolívar, que comenzaba a vislumbrar la posterior independencia continental. Sean conquistadores o rebeldes que se opusieron al imperio, lo cierto es que la historia fue escrita por hombres blancos. Sin embargo, según relata el experto, que dedicó gran parte de su vida interiorizándose en la cultura mapuche, los indígenas tuvieron sus propias batallas patrióticas mucho antes de 1810, año en que se desató la Revolución de Mayo en Buenos Aires.</p>
<p><strong>«En 1553 tuvo lugar la primera victoria significativa mapuche.</strong> Incorporaron varias innovaciones tecnológicas, aprendidas del invasor porque uno de los referentes estuvo cautivo en buena parte de su niñez y adolescencia. <strong>En 1570, las propias crónicas españolas describen que el pueblo mapuche impuso un escuadrón de caballería</strong> y fueron cambiando las formas de combatir», destaca Moyano. Además, agrega que «recién hacia 1620 los españoles, a casi un siglo de llegar, iniciaron una guerra donde estaban bien marcadas las fronteras indígenas». «Más cerca en la historia, fueron valoradas por militares de Buenos Aires y de la nación las capacidades mapuches y su conocimiento del terreno», añade.</p>
<div class="arcticle-media arcticle-media_js_slider">
<figure style="width: 750px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" src="https://cdn.rt.com/actualidad/public_images/2017.09/original/59c2ab6c08f3d9393b8b4569.jpg" alt="" width="750" height="422" /><figcaption class="wp-caption-text">Una mujer mapuche le grita a un efectivo policial durante una manifestación para conmemorar el aniversario de la muerte de Matías Catrileo, de 22 años, asesinado durante enfrentamientos con la Policía del sur de Chile. / Ivan Alvarado / Reuters</figcaption></figure>
<div class="arcticle-media__caption"><span class="arcticle-media__caption-item"> </span></div>
</div>
<h3>Dos millones</h3>
<p>El reportero explica que para mencionar a los mapuches «hay que hablar de pueblo, porque en el orden jurídico internacional los pueblos gozan de derechos distintos a las minorías y otros tipos de conformaciones societarias». A su vez, opina que <strong>sufren «una situación de sujeción colonial</strong> que se plasmó sobre fines del siglo XIX» por parte de Argentina, «con la Campaña del Desierto», y Chile, «con la Pacificación de la Auracanía». Sobre estos procesos para extender los dominios estatales en territorios indígenas, considera: <strong>«Esto se perpetró a través de un genocidio aún no aceptado por el Estado, entonces no puede ser reparado»</strong>. Cualquier similitud con el Genocidio Armenio —donde se estima que murieron más de un millón de personas bajo el Imperio Otomano—, todavía sin ser reconocido por Turquía, es pura coincidencia.</p>
<p>Según los cálculos del especialista, en Argentina hay unas 60 comunidades en la provincia de Neuquén, 120 en Río Negro, 80 en Chubut y otros grupos con cantidades menores en Santa Cruz, La Pampa y provincia de Buenos Aires, aunque destaca que <strong>«la mayoría de ellos está en las ciudades».</strong> También suma un dato clave: <strong>«A grandes rasgos, a uno y otro lado de la Cordillera de Los Andes —frontera natural que divide a Chile y Argentina—, hay dos millones de personas que practican o se sienten parte de la cultura mapuche».</strong></p>
<h3>Indígenas vs medios</h3>
<p>Fernando Jones Huala, hermano de Facundo —referente mapuche encarcelado desde el 27 de junio tras un pedido de extradición desde Chile—, se reúne con RT en un bar de la Ciudad de Buenos Aires. Está acompañado por Daniel Loncon. Ambos vinieron a la capital de Argentina en una especie de misión diplomática indígena, en su carácter de voceros de la comunidad Pu Lof en Resistencia del departamento de Cushamen, provincia de Chubut, al sur del país.</p>
<div class="arcticle__read-more read-more"></div>
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<figure style="width: 460px" class="wp-caption aligncenter"><a class="read-more__link" href="https://actualidad.rt.com/actualidad/249508-jones-huala-prision-desmiente-gobierno-argentina" target="_blank" rel="noopener"><img loading="lazy" class="read-more__cover" src="https://cdn.rt.com/actualidad/public_images/2017.09/thumbnail/59b29c1b08f3d9035f8b4569.jpg" alt=" Facundo Jones Huala, líder mapuche de la localidad de Cushamen, provincia de Chubut, Argentina." width="460" height="258" /></a><figcaption class="wp-caption-text">Facundo Jones Huala</figcaption></figure>
</div>
<div class="arcticle__read-more read-more"><a class="read-more__link" href="https://actualidad.rt.com/actualidad/249508-jones-huala-prision-desmiente-gobierno-argentina" target="_blank" rel="noopener"> <span class="read-more__footer">Líder mapuche desde la prisión: «Hay una suerte de Plan Cóndor disfrazado que tratan de ocultar»</span> </a></div>
<p>Aquel recóndito escenario, alejado del ruido capitalino, se hizo popular tras la desaparición forzosa de Santiago Maldonado; se encontraba en ese lugar la última vez que lo vieron con vida hasta que <strong>un operativo de Gendarmería irrumpió en la zona y desde ese entonces se desconoce el paradero del joven artesano.</strong></p>
<p>Ambos están vestidos de un modo occidental (al igual que otros miles) y pasan completamente desapercibidos por cualquier ciudadano porteño, más allá de sus rasgos ancestrales. Tranquilamente se los podría confundir con los típicos estudiantes u oficinistas que suelen transitar por la puerta del café. Antes de comenzar el reportaje, Fernando solicita unos minutos para ponerse la vincha mapuche en la cabeza, símbolo característico de su identidad. O, al menos, así se muestra frente a la prensa.</p>
<p>Se lo ve cansado, no expresa ideas con tanta fluidez, a diferencia de su compañero. En los últimos días, muchos medios locales lo ridiculizaron por su pasado &#8216;flogger&#8217;, una moda fugaz que predominó en adolescentes con peinados y ropas excéntricas, sumado a un baile característico, que tenían como patrón común el simple hecho de subir fotos al sitio Fotolog, que causó furor. De esta forma interpelan sus raíces y le restan legitimidad a un reclamo territorial histórico. Sin embargo, el estigma no es un invento porteño: <strong>«Acá nos dicen chilenos, pero del lado chileno también dicen que los mapuches son argentinos, y que se vuelvan. Lo que sucede allí es el espejo de lo que ocurre en Argentina».</strong> La montaña divide el territorio entre ambos países, pero no su discriminación.</p>
<div class="arcticle-media arcticle-media_js_slider">
<figure style="width: 750px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" src="https://cdn.rt.com/actualidad/public_images/2017.09/original/59c2ab6d08f3d9393b8b456b.jpg" alt="" width="750" height="422" /><figcaption class="wp-caption-text">Fernando Jones Huala, uno de los voceros del pueblo mapuche, fue entrevistado por RT en un bar de la Ciudad de Buenos Aires. / Leandro Lutzky</figcaption></figure>
<div class="arcticle-media__caption"><span class="arcticle-media__caption-item"> </span></div>
</div>
<p>Jones Huala considera que «en Argentina hay más mapuches que en Chile, por la extensión territorial», y agrega que en las tierras trasandinas «se los acorraló» porque «el terreno es más angosto y se les hizo más fácil». En ambos lados de la cordillera, dentro del territorio ancestral, <strong>«prácticamente el 80% de la población es de origen mapuche»</strong>, grafica, «pero no todos se reconocen como tal».</p>
<h3>«El Gobierno busca un escenario que valide la represión»</h3>
<p>Según le comentó Adrián Moyano a RT, los grupos originarios «reclaman la recuperación de su libre determinación y el derecho a su autonomía», y había detallado: «Así lo establece el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la ley 24.071 en Argentina y la declaración de derechos humanos de pueblos indígenas de Naciones Unidas, donde se habla claramente de varias cuestiones que están sobre el tapete en la Sudamérica de hoy».</p>
<p>En esa misma línea, Jones Huala puntualiza: «Al Estado le pedimos que reconozcan el genocidio contra los pueblos originarios y la ilegalidad que perpetúan al no cumplir las leyes que protegen el derecho indígena. <strong>Exigimos el cese a la persecución política e ideológica para los referentes.</strong><strong>Deben mostrar soluciones concretas a este conflicto histórico»</strong>. Por otro lado, arremete contra el Gobierno de Mauricio Macri: «Ellos buscan generar un escenario que les valide esta represión política e institucional».</p>
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<figure style="width: 750px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" src="https://cdn.rt.com/actualidad/public_images/2017.09/original/59c2af47e9180f604c8b4568.jpg" alt="" width="750" height="422" /><figcaption class="wp-caption-text">Enfrentamiento entre los Carabineros de Chile y activistas del pueblo mapuche. / Ivan Alvarado / Reuters</figcaption></figure>
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<p>Muchas preguntas surgen a partir de los históricos reclamos indígenas. <strong>En caso de que sus reivindicaciones prosperen, ¿cómo se distribuirían las tierras?</strong> Fernando responde: «No podemos hablar de hectáreas si no están dadas las condiciones previas. En su momento se sacarán los cálculos de cuántas extensiones corresponderán de acuerdo a la ubicación geográfica y al número de familias que se establezcan en el lugar».</p>
<p>Además, dice que «no es algo tan lejano ni complicado», pero va más allá: <strong>«Ya existen comunidades que viven en sus propias tierras, principalmente cerca de la cordillera, cultivando su propia comida y manteniendo costumbres y su autonomía, hasta incluso medicinal.</strong> Todo en su justa medida, porque también hay que convivir con el entorno». Y cierra su idea: «En las ciudades es difícil de imaginarlo porque no se trabaja para conseguir el alimento o el agua, se trabaja para conseguir la plata».</p>
<h3>«Sabemos cómo Benetton se apropió del territorio»</h3>
<p>Si antes el principal enemigo de los mapuches era el imperialismo español y su sed de sometimiento indígena, ahora la lucha es contra los grandes terratenientes y los distintos gobiernos que supieron desoír todas sus demandas, y también enfrentarlas. Puntualmente, el pequeño distrito de Cushamen presenta el contexto más llamativo, que tomó mayor resonancia tras la desaparición de Maldonado.</p>
<p><strong>«El grupo Benetton compró aproximadamente 900.000 hectáreas, pero tiene cerca de un millón y medio. O sea, esas más de 500.000, ¿son un plus que apareció mágicamente?»</strong>, bromea, pero el &#8216;werken&#8217; (autoridad mapuche) sentencia: «Los que somos de la zona sabemos cómo se fue apropiando de las tierras: moviendo el alambre y modificando los planos. La mayoría de los espacios apropiados tienen un alto nivel de productividad».</p>
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<figure style="width: 750px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" src="https://cdn.rt.com/actualidad/public_images/2017.09/original/59c2acf4e9180fab4a8b4567.jpg" alt="" width="750" height="422" /><figcaption class="wp-caption-text">Un manifestante es detenido por la Policía durante una protesta contra el Día de Colón en Santiago de Chile. / Ivan Alvarado / Reuters</figcaption></figure>
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<p>Daniel Lonco suma antecedentes de esta injusta repartición: «En el 1900, después de la Conquista del Desierto, el Estado argentino dio algunos terrenos a comunidades. Pero eran tenencias precarias, con títulos a 20 años, y una vez vencido ese plazo pasaban a ser tierras fiscales administradas por el Gobierno. El gran negocio inmobiliario de la Patagonia también lo hizo el Estado, vendiendo muchas tierras a bajos precios. Así comenzaba el despojo de esas comunidades por parte de empresas».</p>
<p>Según explica, esta campaña militar se financió con capitales extranjeros, sobre todo ingleses, y «después llegó la repartija». «Todo figura en el Archivo General de la Nación, no es ningún invento nuestro», argumenta. Además, recuerda la vida de su padre: <strong>«Mi viejo empezó a trabajar en esos terrenos, que después en los &#8217;90 se vendieron al grupo Benetton.</strong> Era peón de campo, arriaba miles de ovejas y vacas, pero nunca hablaba de sindicalismo o agremiarse. La UATRE —el gremio— iba y se comía un asado con los capataces y se volvían. <strong>Se trataba mejor a los animales que a los empleados».</strong></p>
<div class="arcticle__read-more read-more"><a class="read-more__link" href="https://actualidad.rt.com/actualidad/245625-argentina-trabajo-esclavo-pleno-campo-ciudad" target="_blank" rel="noopener"> <img class="read-more__cover aligncenter" src="https://esp.rt.com/actualidad/public_images/2017.07/thumbnail/597c82fc08f3d93f2d8b4568.jpg" alt="Bolivianos residentes en Argentina portal un cartel mientras bloquean una avenida en el barrio de Flores en Buenos Aires, Argentina, el 5 de abril de 2006." /></a></div>
<div class="arcticle__read-more read-more" style="text-align: center;"><a class="read-more__link" href="https://actualidad.rt.com/actualidad/245625-argentina-trabajo-esclavo-pleno-campo-ciudad" target="_blank" rel="noopener"> <span class="read-more__footer">Argentina tiene trabajo esclavo en pleno siglo XXI</span> </a></div>
<p>Este grupo empresario tiene cerca de la comunidad «una especie de museo que muestra cómo eran los indios antes, con flechas y todo», señala, aunque ironiza: «A unos metros está a los tiros con los indígenas contemporáneos».</p>
<p>Cabe mencionar que en 2006 se sancionó la ley 26.160, que evita los desalojos en territorios indígenas y plantea hacer un relevamiento de estas zonas y sus comunidades. En noviembre vencerá esta legislación y el Congreso aún no garantizó su prórroga. Por su parte, Lonco estuvo a cargo de la recopilación de datos y notó que «hubo muchos corrimientos de los límites establecidos». Sobre ellos, ejemplifica: «Hubo varios alambrados en zonas donde no se sabía cómo estos nuevos dueños obtuvieron los terrenos».</p>
<h3>«Se vendieron las tierras con los indios adentro»</h3>
<p>El entrevistado desconfía de las instituciones que deberían inspeccionar la posesión de tierras en el país sudamericano: «En Chubut <strong>el encargado de controlar</strong> es el Instituto Autárquico de Colonización y Fomento Rural, que administra toda la tierra pública en la provincia. No hace mucho tiempo <strong>tuvo a sus principales referentes procesados por venta ilegal de tierras»</strong>, se alarma, y lanza más responsabilidades a la administración pública: «Hay que entender que para que los actores privados entren en este negocio, tuvieron que haber generado las condiciones burocráticas y administrativas para que suceda. Ellos sostienen que hacen todo en buena ley, porque el Estado los avaló».</p>
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<figure style="width: 750px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" src="https://cdn.rt.com/actualidad/public_images/2017.09/original/59c3e13c08f3d9647a8b4567.jpg" alt="" width="750" height="422" /><figcaption class="wp-caption-text">Daniel Loncon, vocero de la comunidad Pu Lof en Resistencia del departamento de Cushamen, provincia de Chubut, sentado en un bar de Buenos Aires, Argentina. / Leandro Lutzky</figcaption></figure>
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<p>Y suma: «En la Patagonia es muy común decir que &#8216;se vendieron las tierras con los indios adentro&#8217;, pero es literal. <strong>Lo vimos en muchas comunidades, donde siguen desarrollando su vida pero no saben que están dentro de un predio mucho mayor que está en venta</strong> en alguna inmobiliaria de la capital u otra parte del mundo». En este entramado inmobiliario, <strong>hay muchos artilugios denunciados por cientos de activistas del sur argentino. El más conocido es la quema de bosques nativos</strong> protegidos por ley, que una vez cometido el atentado, pierden su amparo legal: «El gobernador Mario Das Neves había denunciado públicamente a Facundo Jones Huala por eso, pero después no hizo ninguna presentación judicial. Se lo criminalizó y condenó socialmente como el desalmado y responsable de esos incendios, pero nadie le consultó al gobernador quién fue el culpable. Fueron intencionales, <strong>con el fin de que en cinco o diez años esas tierras se puedan lotear y vender».</strong></p>
<p>¿Cómo se producen tantos ilícitos en torno a un mismo problema? ¿Acaso los mapuches no tienen acceso a la Justicia? «Hay antecedentes de reclamos judiciales hechos por las comunidades, pero todos se pierden en vencimientos de plazos, trabas burocráticas o por el simple hecho de que casi no hay abogados abocados a esta clase de conflictos», resume Daniel.</p>
<p>El vocero de Cushamen piensa que este es «un problema político y el Gobierno responde con represión», y explaya: «Hoy el emergente es la <a href="https://actualidad.rt.com/video/250167-telefonos-gendarmes-argentina-maldonado" target="_blank" rel="noopener noreferrer">desaparición</a> forzosa de Santiago Maldonado, pero la causa de fondo es la lucha mapuche por las tierras, contra el latifundio». Mientras la entrevista se extiende del tiempo estipulado, y Daniel nota que ya no podrá atender a otros periodistas, vocifera: <strong>«Si la disputa por la tierra no se resuelve, tememos que haya muchos más Santiagos.</strong><strong>Nuestro pueblo está consciente y va a seguir luchando por estos espacios.</strong> A medida que más gente lo va comprendiendo, más se van solidarizando. Muchísimas personas se están sumando».</p>
<h3>«Somos terroristas de ideas»</h3>
<p>El representante mapuche sigue reflexionando: <strong>«Tenemos muchos muertos y desaparecidos con el trasfondo de las tierras.</strong> Si Santiago hubiese sido mapuche, esto hay que decirlo, no hubiésemos tenido a 250.000 personas reclamando en Plaza de Mayo». Y también justifica el motivo de su visita a la ciudad, para difundir su mensaje: «Los medios, con su deformación de la realidad, dijeron que queremos un Estado aparte, independiente, separatista. <strong>En 2009 algunos periodistas nos preguntaban si queríamos una balcanización de la Patagonia.</strong> El reclamo territorial tiene que ver con la lucha contra el latifundio, extractivismo y la apropiación de las tierras por grandes corporaciones. Nosotros decimos que somos terroristas de ideas».</p>
<p>Por otro lado, interpela a los lectores: «¿Qué pensaría la población argentina si dijéramos que nos olvidemos de la Guerra de las Malvinas o los 30.000 desaparecidos por la dictadura?». Y profundiza: «Así como se habla del Holocausto judío o del Genocidio Armenio, la sociedad debe preguntarse por el genocidio originario. Esto no empieza con la dictadura, antes hubo campos de concentración, hasta en la Isla Martín García, allí se inauguraron crematorios. <strong>Hubo deportaciones masivas de nuestra gente a los ingenios azucareros de la provincia de Tucumán, incluyendo la separación de hombres y mujeres en un claro atentado étnico.</strong> Un &#8216;etnocidio&#8217;. Hubo una serie de atrocidades cometidas hacia nuestro pueblo, pero parece que el Estado hoy no lo ve».</p>
<div class="rtcode"><iframe loading="lazy" src="https://www.google.com/maps/embed?pb=%211m18%211m12%211m3%211d501974.84268260864%212d-58.487419164648294%213d-34.255551031716756%212m3%211f0%212f0%213f0%213m2%211i1024%212i768%214f13.1%213m3%211m2%211s0x95a4a90b7553909b%3A0xe2e54d81358de840%212zSXNsYSBNYXJ0w61uIEdhcmPDrWE%215e0%213m2%211ses%212sar%214v1505943053599" width="600" height="450" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen" data-mce-fragment="1"></iframe></div>
<p>Mientras bebe un vaso con agua, recibe un mensaje con información alarmante: «Hay gendarmes en el gimnasio del Maitén —una localidad sureña—, <strong>la zona sigue militarizada.</strong> Se movieron unos kilómetros, pero siguen ahí». También añade un dato de color: «Un fiscal ya dijo que hay más seguridad privada en esta clase de estancias que para el resto de la población».</p>
<h3>Mapuches reprimiendo mapuches</h3>
<p>Los altercados entre los activistas y las fuerzas de seguridad son frecuentes, pero algunas prácticas reflejan absoluta crueldad: <strong>«Cuando hay tensión y acciones de protesta, la jefatura de Policía manda a sus efectivos mapuches en la primera fila</strong> y se generan momentos de insultos. &#8216;Vos sos tan indio como yo&#8217;, les gritan a los uniformados». También relata que en la comunidad de Nahuel Pan —otra pequeña localidad— es famoso el reclutamiento que hace el ejército para el servicio militar. «El tema es que después<strong> los mandan a desalojar a sus propias familias.</strong> Eran sobrinos desalojando a tíos y nietos desalojando abuelos, en algunos casos hermanos también. Esa grieta todavía no se puedo zanjar», describe.</p>
<p>En el marco educativo también se desarrollaron maltratos de todo tipo: «Para el Estado, el indígena siempre fue como un menor de edad que no puede decidir, entonces decide sobre nosotros. La cuestión del padrinazgo, que te obligan en cuarto grado a jurarle a la bandera, y otras cuestiones que niegan tus orígenes y te hacen perder la identidad, es muy perverso. <strong>A mi vieja, cuando la castigaban en la escuela, la llevaban a la esquina con una bolsa de maíz en las rodillas.</strong> Era muy común que <strong>cuando alguien hablaba en idioma mapuche, lo azotaban con un puntero.</strong> &#8216;Poné la mano. ¡No hables como indio!&#8217;, le decían. Eran torturas en el ámbito escolar».</p>
<h3>¿Qué se puede esperar?</h3>
<p>Para planificar una nueva distribución territorial hacia los pueblos que habitan la zona desde mucho antes que el hombre blanco, o mejor dicho, que el Estado devuelva algunas de las tierras arrebatadas, es necesario saber cuántos terrenos serán considerados, sus extensiones y la cantidad de familias que los pretenden. A 11 años de haberse sancionado la legislación que promueve este análisis previo, fundamental para conocer el posterior campo de acción, <strong>solo «se llevó a cabo alrededor del 50% del Relevamiento Territorial de Comunidades Indígenas».</strong></p>
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<figure style="width: 750px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" src="https://cdn.rt.com/actualidad/public_images/2017.09/original/59c2ab6d08f3d9393b8b456a.jpg" alt="" width="750" height="422" /><figcaption class="wp-caption-text">Activistas mapuches discuten entre ellos durante una protesta contra el Día de Colón en Santiago de Chile. / Ivan Alvarado / Reuters</figcaption></figure>
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<p>El dato es confirmado por la presidenta del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), Jimena Psathakis, quien acaba de tomar el cargo, aunque aún no asumió de forma oficial. «El cambio de dirección se debió a un movimiento interno del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos», dijo un vocero de su equipo de prensa. No es un puesto fácil de ocupar, <strong>la tensión aumentará, a menos que se atiendan las demandas.</strong></p>
<p>Consultada para este artículo, la funcionaria informa que <strong>«de las 1.600 comunidades identificadas en todo el país, existen 824 que tienen concluido o iniciado el proceso del relevamiento»</strong>, y detalla que «423 casos» finalizaron el informe mientras que «401» todavía se están desarrollando. Además, explica que «durante el 2016 y el primer semestre de 2017 se llevaron a cabo 114 relevamientos territoriales en distintos lugares del país».</p>
<p>Sin embargo, RT le hizo la siguiente pregunta: <strong>¿De qué manera actuará el instituto frente al histórico reclamo indígena de posesión de tierras ancestrales? </strong>A lo que Psathakis contesta: «Si bien la Ley 26.160 es de emergencia, ya que suspende los desalojos de las comunidades indígenas, el derecho a la posesión y propiedad comunitaria está consagrado en la normativa nacional y en los tratados internacionales ratificados por Argentina».</p>
<p>Y finaliza: «Esta legislación de emergencia insta al Instituto Nacional de Asuntos Indígenas a realizar el relevamiento técnico, jurídico y catastral de la situación dominial de las tierras ocupadas por las comunidades indígenas, pero no resuelve la cuestión de fondo que es la regularización dominial de la propiedad comunitaria aborigen. Hay diferentes proyectos de prórroga de la Ley 26.160 que están siendo analizados en el Congreso de la Nación. Somos optimistas con que se pueda llegar a una solución favorable para los pueblos indígenas».</p>
<p>¿Y ahora? El conflicto territorial está muy lejos de resolverse.</p>
<p><em>*Fuente:<strong><a href="https://actualidad.rt.com/actualidad/250786-mapuches-disputa-territorial-argentina-chile-macri"> Actualidad RT</a><br />
</strong></em></p>
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<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2017/09/21/mapuches-se-venden-tierras-los-indios-adentro/">Mapuches: «Se venden tierras con los indios adentro»</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>Brasil, ¿primer caso de esclavitud contemporánea?</title>
		<link>https://piensachile.com/2017/01/01/brasil-primer-caso-esclavitud-contemporanea/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 Jan 2017 01:54:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[brasil]]></category>
		<category><![CDATA[cidh]]></category>
		<category><![CDATA[esclavitud]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El hacendado había retenido sus cédulas de trabajo y hecho firmar documentos en blanco. Trabajaban más de doce horas diarias con un descanso de media hora para comer, con un día libre a la semana. Dormían en ranchos de la hacienda en hamacas o redes, sin electricidad, camas ni armarios. La alimentación era insuficiente, de mala calidad y se descontaba de sus salarios. No tenían atención médica pese a enfermarse con regularidad. Las labores las realizaban bajo órdenes, amenazas y vigilancia armada.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2017/01/01/brasil-primer-caso-esclavitud-contemporanea/">Brasil, ¿primer caso de esclavitud contemporánea?</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="autor2"><strong>El Capital Providencia y los Derechos Humanos, una grieta</strong></p>
<p align="right">A la compañera Gladys Bustos<br />
Por gallega y silenciosa.<br />
Como mi esposa,<br />
Julia Falcón.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>Primer caso de esclavitud</b><b></b></p>
<p>Año 2000. Dos jóvenes brasileños <strong>[1]</strong> escapan de Brasil Verde, una hacienda de 8.500 hectáreas en el Estado de Pará. Acuden a denunciar la situación en que se encuentran sus trabajadores al Ministerio de Trabajo. Se realiza una inspección. El hacendado ganadero había reclutado el personal en las localidades más pobres del país. Les había provisto transporte en viajes de varios días en distintos medios, vivienda y alimentos. Algo aparentemente providencial, sin embargo, los operarios manifiestan su decisión de abandonar la finca.</p>
<p>El hacendado había retenido sus cédulas de trabajo y hecho firmar documentos en blanco. Trabajaban más de doce horas diarias con un descanso de media hora para comer, con un día libre a la semana. Dormían en ranchos de la hacienda en hamacas o redes, sin electricidad, camas ni armarios. La alimentación era insuficiente, de mala calidad y se descontaba de sus salarios. No tenían atención médica pese a enfermarse con regularidad. Las labores las realizaban bajo órdenes, amenazas y vigilancia armada.</p>
<p>La Corte Interamericana de Derechos Humanos, organismo de la OEA, declara que es el <i>primer caso de esclavitud</i> que debe resolver. Después de 16 años del hecho <strong>[2]</strong>. Consideró que el Estado de Brasil había violado el derecho de acceso a la justicia de las víctimas de la situación de esclavitud y servidumbre a que estaban sometidas más de un centenar de personas, no habiendo recibido protección judicial adecuada.</p>
<p>En efecto, ninguno de los procedimientos legales determinó algún tipo de responsabilidad del empresario, ni sirvió para obtener una reparación a las víctimas o estudió la cuestión planteada. Como remate se resolvió la prescripción de los procesos pese al carácter imprescriptible del delito conforme al derecho internacional.</p>
<p>No obstante, las características especiales de una explotación ganadera de tal magnitud, el régimen salarial, la cantidad de operarios y el papel actual de la ganadería dentro de las grandes cadenas de valor global, es indudable que se trata de relaciones sociales capitalistas. Y cuyo régimen de trabajo y de vida no difiere demasiado con el de algunas explotaciones manufactureras del sudeste asiático.</p>
<p>El régimen capitalista de producción se asienta sobre la propiedad privada mercantil y, ésta, sobre la libertad de contratación. Esto supone la negación de la esclavitud. Por lo tanto, para afirmar que se trata de un caso de esclavitud, la Corte debió abocarse a revisar su concepto. Ello implica naturalmente revisar el concepto de propiedad privada.<b></b></p>
<p><b>La propiedad y los Derechos Humanos</b></p>
<p><em>«Escravo fugido. </em>A 24 de Novembro de 1877 fugiu da fazenda de S.José em Taaubaté, propiedade de João Francisco Malta, o escravo Gregorio, pardo, edade 32 annos mais o menos, altura…»</p>
<p>La esclavitud, es decir, el derecho de propiedad sobre un ser humano como una cosa, sólo está vigente legalmente en Mauritania. De facto existe aún en poblaciones rurales de la India. Para la Organización de Estados Americanos está prohibida desde la Convención de 1926. No obstante, en América Latina se han reportado innumerables casos que no han llegado a la Corte.</p>
<p>La propiedad ―se dice y se acepta― es un atributo de la persona humana. Ni el mayor defensor de la “teoría” de los derechos de los animales diría que éstos son titulares del derecho de propiedad, ni del hueso ni de la cucha. La propiedad ―también se dice y se acepta― es un derecho sobre las cosas. El derecho sobre las cosas es, por lo tanto, un atributo de la persona.</p>
<p>Una persona que carezca del derecho de propiedad no sería entonces persona. Y, si no es persona sería una cosa y, por lo tanto, posible objeto del derecho de propiedad de otra. Tal como eran los esclavos y, por lo visto, aún algunos lo siguen siendo. Un instrumento, que los romanos llamaban<i> instrumentum vocale</i>, para distinguirlo de las bestias de labranza (<i>semivocale</i>) y la tierra (<i>mutum</i>). Y las cosas, salvo que estén abandonadas o perdidas, tienen dueños. Y, desde que se abolieron los últimos regímenes esclavistas las personas no podrían tenerlos.</p>
<p>Es ese un derecho humano. Que las personas no pueden tener dueños, propietarios. Pues el derecho sobre una cosa es usarla, y mantenerla, embellecerla o degradarla, agotarla, o venderla, o destruirla. Disponer de ella libremente.</p>
<p><strong>Otra forma de propiedad</strong></p>
<p>Visto lo cual, para afirmar ―como dije―  que el caso de Pará era un caso de <i>esclavitud contemporánea</i> la Corte debió redefinir el concepto de propiedad y de autonomía de la voluntad. Es decir, nada menos que la libertad, consecuencia de la igualdad.</p>
<p>Dice el Comunicado de la CIDH que “al analizar el caso la corte observó <i>que el concepto de esclavitud y sus formas análogas ha evolucionado y no se limita a la propiedad sobre la persona</i>”. La esclavitud hoy es algo más que la propiedad sobre la persona. Bien, sigamos.</p>
<p>“[…] para definirla debe observarse la demostración de <i>control de una persona sobre otra</i>, que llegue a equipararse con la pérdida de la propia voluntad o una disminución considerable de la autonomía personal”. La esclavitud significa el control de una persona sobre otra privada de actuar voluntariamente. Es decir, libremente. Muy bien, continuemos.</p>
<p>“Esa manifestación del ejercicio de «atributos de la propiedad», en tiempos actuales debe entenderse como un control sobre una persona que le restrinja o prive significativamente de su libertad individual, <i>con intención de explotación mediante el uso</i>, la gestión, el beneficio, la transferencia o el despojarse <i>de una persona</i>”.</p>
<p>Esclavitud significa el control de una persona privada de actuar voluntariamente con intención de explotarla usándola o despojándola. Esto sería entonces lo prohibido. Prohibición que el estado brasilero no habría garantizado.</p>
<p>El Comunicado agrega: “<i>Por lo general</i>, este ejercicio se apoyará y se obtendrá a través de medios tales como la violencia, el engaño y/o la coacción”. Indudablemente ―lo sabe un estudiante de primer año― si hay violencia, engaño o coacción no hay libre voluntad. Con o sin problemas de esclavitud. Obviedad. Pero ese “por lo general” quiere decir que puede haber <i>otros medios</i> para lograr el control de una persona (o muchas) con fines de explotación. El ofrecimiento de una remuneración, por ejemplo, cualquiera sea su forma. Y por ese medio arribar al nuevo concepto de esclavitud, a una nueva forma de propiedad sobre personas. Sólo que le llamamos <i>control</i>.</p>
<p>Y si ese control sobre las personas priva significativamente la libertad individual con intención de explotación mediante el uso de una persona, entonces estamos frente a, no solamente un nuevo concepto, sino una nueva forma de esclavitud.</p>
<p>Queriéndolo o no, la Corte ha definido al sistema capitalista como esclavitud moderna. Y condenado la explotación del hombre por el hombre.</p>
<p><strong>La pobreza y la autonomía de la voluntad</strong></p>
<p>Los miembros de la Corte afirman que, para llegar a este resultado de disminución de la autonomía de la voluntad, existió una “situación de vulnerabilidad” que hizo posible la “captación”. Y que “la falta de acción y de sanción de estos hechos [por parte del Estado] se debe a una <i>normalización </i>de las condiciones a las que continuamente eran sometidas <i>personas con determinadas características</i> en los estados <i>más pobres</i>”.</p>
<p>Dicho de otra forma: en los estados más pobres es normal que personas de “determinadas características” sean vulnerables a su captación para ser sometidas a la esclavitud. Esto significa que es natural que una clase especial de personas sean esclavos. Y esa clase especial de personas se halla en los lugares de mayor pobreza.</p>
<p>No se menciona aquí la relación de la pobreza con la desigualdad, es decir con la riqueza. No obstante, que el fin de esta nueva (y la vieja) esclavitud sea la explotación. Y, con ello, el caso de Pará, como otros tanto o más groseros, aparecen como excepciones del sistema capitalista, cuando no solamente forman parte de éste, sino que se diría que es un pequeño universo en que aflora el meollo del sistema.</p>
<p>El sistema, en su conjunto funciona como la Providencia, proveyendo a quienes no tienen para que crean en él, como cosa natural, superior, eterna e inmutable. Nada se ve más parecido a la Providencia, acá en la tierra, que el capital. Feuerbach y Marx mediante. Uno para la religión, otro para el derecho.</p>
<p><strong>Breve noticia sobre la Amada Pobreza</strong></p>
<p>El Papa argentino eligió el nombre de Francisco en algo más que homenaje al pobrecito de Asís. Y, si lo dejan, quizá como él algún día llegue a santo, por virtud de la pobreza. Tal era la devoción de aquél otro que ―según sus seguidores―, dijo él que con ella se había desposado, llamándola así mi Amada Pobreza.</p>
<p>No hago este excurso por gusto al florilegio, aunque se refiere a <i>Las Florecillas</i>, sino porque en él se unen la Providencia con la pobreza. No se sabe quién escribió esas anécdotas ejemplares de San Francisco y, dado que muchos las tienen por ciertas, tendrán entonces la realidad de cualquier narración, la existencia en la memoria, como la tiene también la teoría de la relatividad, aunque no todos la entiendan.</p>
<p>Se cuenta allí que, peregrinando camino a Francia (de la que dicen proviene su nombre) Francisco con su amigo Maseo llegan desprovistos, como corresponde a los primeros mendicantes, a un pueblo. Para buscar algo de comer, uno toma por una calle y otro por otra. Que así salían los misioneros de dos en dos.</p>
<p>Dícese que Francisco era de aspecto despreciable y pequeño de estatura, no así Maseo que era gallardo y de buena presencia, por lo que la caridad ―que es una virtud que, como tantas, parece no ser igualitaria― otorgó al primero algunos mendrugos y desperdicios de pan seco y, al segundo, buenos y grandes trozos y aun panes enteros.</p>
<p>Terminado el recorrido se juntaron a comer en una fuente, y en una piedra colocaron las limosnas recibidas. Observándolas dijo Francisco: <i>¡Oh hermano Maseo, no somos dignos de un tesoro como éste!</i> A lo que su hermano en Cristo respondió: <i>Padre carísimo, ¿cómo se puede hablar de tesoro donde hay tanta pobreza y donde falta lo necesario? Aquí no hay ni mantel, ni cuchillo, ni tajadores, ni platos, ni casa, ni mesa, ni criado, ni criada</i>. <i>Esto es precisamente lo que yo considero gran tesoro</i> ―repuso San Francisco―, <i>que todo lo que hay nos lo ha preparado la santa </i>providencia<i> de Dios, como lo demuestran claramente el pan obtenido de limosna, la mesa tan hermosa de piedra y una fuente tan clara</i>. Y es así como se dice, Dios proveerá. No de manera igual y parece que tampoco para todos.</p>
<p>Y si para Francisco la magra provisión era un tesoro, para su amigo faltaba <i>lo necesario</i>: la casa, la mesa, el mantel, los platos, los cubiertos y la criada, no obstante haber logrado él buenos y grandes trozos y aun panes enteros. De los cuales así era <i>propietario</i>, tanto que dispuso de ellos compartiéndolos, ya que ambos habían logrado su alimento de la limosna de la misma pobreza. En eso eran iguales.</p>
<p>Y, aun siendo pobre, Maseo quizá hoy aspirara también a un automóvil o un <i>smartphone</i>. No necesitaban para ello ser esclavos. Como hoy, cuando los bienes abundan más que en el siglo XIII. Eran libres de morirse de hambre y repudiaban la bolsa, porque la de Judas llevaba las monedas.</p>
<p><strong>Brasil global</strong></p>
<p>La cuestión de Pará se arregla fácil para Brasil. La Corte resolvió algunas “medidas de reparación”: “I) reiniciar las investigaciones; II) adoptar las medidas necesarias para garantizar que la prescripción no sea aplicada al delito de derecho internacional de esclavitud y sus formas análogas, y III) pagar las <i>indemnizaciones</i> correspondientes”. Es como si alguien pagara los rescates.</p>
<p>Como se ve, el Estado de Brasil, con su inacción, propició un delito de lesa humanidad, pero no fue condenado, ni siquiera repudiado o llamado la atención. La razón es que, si lo hacía, debía condenar a todo el sistema global. Que mata sin matar.<i><br />
</i></p>
<p><i>Fome zero</i> se denominó el proyecto enunciado por Luiz Inácio Lula da Silva en el Instituto Ciudadanía del Brasil en octubre de 2001, y consistió en la estrategia fundamental de la política social de su gobierno a partir de su asunción en 2003. La consigna antes y después de su elección no fue eliminar la pobreza sino el hambre.</p>
<p>El eslogan que copió primero la FAO, y luego toda la ONU a través de las declaraciones inopias del Programa de Desarrollo (PUND) hasta la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, con el apoyo del Banco Mundial, el FMI y todos los organismos intergubernamentales de crédito. Los providentes, en la segunda acepción.</p>
<p>En los “Objetivos del desarrollo del milenio y más allá del 2015” de las Naciones Unidas el programa fue <i>Erradicar la pobreza extrema y el hambre</i>. Dado que en 2014 aún 795 millones de personas seguían sufriendo desnutrición crónica, en los Objetivos de Desarrollo Sostenido del PUND se ha vuelto a la consigna del Lula izquierdista del PT del 2001: <i>hambre cero</i>. Parece que ni la pobreza extrema ni el hambre se “erradicaron”. Consignas que por acá repite Macri.</p>
<p>Por un tiempo, esquilmando y calentando el planeta, muchos Maseo dejaron de amar la pobreza, sin presentir que sus consumos endeudándose aumentaban la desigualdad. Pues más que los bienes, que se consumen, aumentaban las deudas que no prescriben. Y la desigualdad es, como vimos, el terreno de la esclavitud: la presencia de esas “personas con características especiales” que no se agotan en las <i>Fazendas</i>, aumentando y degradando la Amada Pobreza.</p>
<p>Brasil, como Argentina, como Estados Unidos, son grandes proveedores de alimentos, de panes en grandes trozos y aun enteros, pero muchos de sus habitantes parecen hoy olvidados de la Divina Providencia. Y conformarse con mendrugos de pan duro ya no es elección de pobreza franciscana. Es condena.</p>
<p>Los miembros de la Corte no deberían perder el tiempo inventando palabras para que los Maseo puedan mirar para otro lado. En definitiva, pobres, “propietarios” sujetos al control de la gran propiedad providencial. Vulnerables también a ser captados para el trabajo forzado para pagar su pitanza, aunque no duerman en hamacas y tengan mesa y mantel, y hasta una criada.</p>
<p>Grieta global entre la Providencia y los derechos humanos.</p>
<p>*Fuente: <strong><a href="http://www.mientrastanto.org/boletin-153/ensayo/brasil-primer-caso-de-esclavitud-contemporanea">Mientras tanto</a></strong></p>
<p><strong>Notas</strong></p>
<p><strong>[1] </strong>Brasileros, si place.</p>
<p><strong>[2] </strong>El fallo íntegro en <a href="http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_318_esp.pdf">http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_318_esp.pdf</a></p>
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		<title>Chile, Paraíso de la esclavitud asalariada</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Aug 2016 03:26:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[chile]]></category>
		<category><![CDATA[esclavitud]]></category>
		<category><![CDATA[mano de obra barata]]></category>
		<category><![CDATA[migrantes]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La relativa estabilidad del proceso de crecimiento en los últimos 25 años en Chile, lo mismo que el proceso de reducción de la pobreza, han transmitido hacia el exterior la imagen de una prosperidad que ha hecho atractivo el país a la migración. Sin desmedro de que los migrantes encuentren en Chile condiciones salariales y de trabajo ventajosas respecto de las que tenían en sus países de origen, ello no quiere decir que se cumplan sus expectativas ni que accedan a condiciones de trabajo dignas y estables que los habiliten a un proceso definido de inserción y movilidad social y al desarrollo personal, familiar y social.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div id="CuerpoNoticia" class="noticia">
<div id="TextoNoticia">La relativa estabilidad del proceso de crecimiento en los últimos 25 años en Chile, lo mismo que el proceso de reducción de la pobreza, han transmitido hacia el exterior la imagen de una prosperidad que ha hecho atractivo el país a la migración. Sin desmedro de que los migrantes encuentren en Chile condiciones salariales y de trabajo ventajosas respecto de las que tenían en sus países de origen, ello no quiere decir que se cumplan sus expectativas ni que accedan a condiciones de trabajo dignas y estables que los habiliten a un proceso definido de inserción y movilidad social y al desarrollo personal, familiar y social. Muchas veces la ventaja remuneracional está relacionada con el distinto poder de compra del dólar, con el tipo de cambio entre Chile y el país de origen.Conspiran contra el horizonte laboral del migrante múltiples barreras. La primera, es la legislación migratoria vigente desde 1975. Una legislación que parte concediendo atribuciones discrecionales al personal de la PDI en los puestos de frontera para denegar o conceder visa de turistas a las personas extranjeras. Una legislación que hasta principios de 2015 establecía la preeminencia de una visa “sujeta a contrato” como mecanismo principal para obtener un permiso de residencia temporal. Una visa precaria, costosa y con limitaciones que dificultan que se constituya en un procedimiento fiable y expedito para avanzar hacia la “permanencia definitiva” y que es, en estas condiciones, una barrera que empuja fácilmente a la irregularidad migratoria.</p>
<p>En mayo de 2015, el Departamento de Extranjería y Migración (DEM) estableció una nueva “visa temporal por razones laborales”, de duración anual, que eliminó la exigencia de una cláusula discriminatoria (“de viaje”), que ha servido para limitar este fomento de la irregularidad migratoria. Persiste, sin embargo, la misma Ley de Extranjería, una normativa en la que no existen derechos de las personas migrantes que no pasen por el criterio de la autoridad migratoria en cuanto a reconocerlos o no, de acuerdo a su particular parecer, como una persona. Debe sumarse a ello el que la legislación no contempla otorgar permisos de residencia temporal para quienes desearían ocuparse como trabajadores independientes.</p>
<p>A esto se suma la no aplicación por parte de Chile del Acuerdo de Residencia del Mercosur para los nacionales de Colombia, Ecuador y Perú, no obstante que estos países hace ya más de dos años se adhirieron al mismo y empezaron a aplicarlo para los migrantes chilenos. Esta medida, de carácter administrativo y que sólo requiere voluntad política del gobierno, podría frenar en forma importante el aumento de la irregularidad migratoria y aplicada con retroactividad a los últimos cinco años, podría incluso reducirla significativamente.</p>
<p><b>MANO DE OBRA BARATA </b><b>Y DESPROTEGIDA</b></p>
<p>La irregularidad convierte al trabajador migrante en mano de obra desprotegida de todo derecho, incluso de los pisos mínimos que concede una legislación laboral tan flexibilizada como la imperante en Chile. En estas condiciones, no cabe duda que la utilización de la migración en el mercado del trabajo se torna en un mecanismo cualitativo de rebaja salarial y de rebaja en general de todas las condiciones de trabajo (contratación, jornada de trabajo, no pago de prestaciones ni respeto de regulaciones legales como feriado legal, despidos, indemnizaciones, gratificaciones, seguros de cesantía y salud laboral, etc.).</p>
<p>Una segunda clase de barreras para la inserción laboral deriva de las limitaciones que enfrentan los migrantes en cuanto a no disponer de una amplia red social de vínculos con potenciales empleadores y no disponer de apoyos del Estado para acrecentar su empleabilidad (programas de capacitación, de información sobre la institucionalidad laboral y de contacto con oferentes de empleo). Cabría aquí sumar también la falta de una cultura sindical alerta a la integración de las trabajadoras y trabajadores inmigrantes, tanto en el ámbito del trabajo asalariado como en de las trabajadoras de casa particular.</p>
<p>La experiencia de participación más significativa de los sindicatos a este respecto se da en el ámbito de las trabajadoras de casa particular o trabajo doméstico, que es una de las actividades que concentra un mayor porcentaje de migrantes. En esa área, en Santiago existen no sólo un Sindicato Nacional Interempresas de Trabajadores(as) Inmigrantes de Casa Particular, sino que otros dos sindicatos de trabajadoras de esa área de servicios, en que participan junto a trabajadoras chilenas, Anecap y Sinducap.</p>
<p>En los sindicatos de la construcción o del área gastronómica también hay afiliación de trabajadores inmigrantes aunque aún no sea muy notoria su participación. En la gran minería ha habido al menos un caso en que un trabajador boliviano ha llegado a ser parte del directorio de un sindicato de una minera importante. Y en los años 2010-2013, hubo una significativa inserción en empresas subcontratistas de mano de obra inmigrante en la minería y la construcción, dada la escasez de mano de obra local que se produjo, hasta 2013. Luego decayó junto con el precio del cobre y van ya dos años de despidos y reducción de la actividad en esos rubros. En la industria hay también afiliación sindical de trabajadores inmigrantes en el rubro de alimentos y bebidas.</p>
<p>En labores de servicios menores, como aseo, expendedores de gasolina y otros, es notoria la presencia de trabajadores inmigrantes. En el aseo, eventualmente están incorporados a sindicatos de empresas grandes del sector, como ISS (empresa de origen danés), en la que hay sindicatos y hasta una federación nacional.</p>
<p><b>PREJUICIOS Y </b><b>DISCRIMINACION</b></p>
<p>Una tercera clase de barrera proviene de la desconfianza, de los prejuicios sociales y culturales de los empleadores acerca de la población migrante. Y que se inscriben en la misma línea que el clasismo y racismo que opera respecto de la población chilena procedente de comunas de bajos ingresos o con la población mapuche o de otros pueblos indígenas. Sin lugar a dudas, afecta particularmente a los migrantes afrocolombianos, dominicanos y haitianos. Esta barrera, en concreto, pone dificultades para que se valoren adecuadamente las competencias, habilidades, los niveles de educación y calificación, la experiencia, de las personas migrantes. En el caso de la población haitiana opera además la barrera idiomática, que en menor medida opera igualmente para cualquier migrante que desconoce los modismos y códigos de lenguaje que son de uso común en Chile.</p>
<p>Una barrera particular que enfrentan los migrantes con calificación profesional y técnica son los complejos y costosos procedimientos que existen para el reconocimiento de títulos obtenidos en el exterior. Y que obligan a los y las migrantes a emplearse en cargos por debajo de su calificación, cuando no a realizar estudios complementarios en Chile para habilitarse profesionalmente. Tómese en cuenta que el nivel educacional promedio de los inmigrantes es mayor que el de la población chilena en edad laboral (12,6 años de escolaridad versus 10,3 de la población nacida en Chile).</p>
<p>La barrera definitiva, sin embargo, no es otra que las características que presentan los mercados del trabajo en Chile. La oferta de empleos o demanda de trabajo de la economía chilena, tanto para nacionales como para extranjeros, es marcadamente heterogénea y con profundos niveles de diferenciación salarial y de condiciones de trabajo. Es un claro reflejo del imperio del neoliberalismo en la estructura y dinámica de la economía chilena por largos casi cuarenta años.</p>
<p><b>CAPITALISMO SALVAJE</b></p>
<p>Chile fue el primer país del mundo en que se desbarató y revirtió el derecho del trabajo, en el que se impuso un Código Laboral que más que otra cosa, garantiza la autonomía de la voluntad individual de las partes y la debilidad estructural de la organización sindical, lo mismo que de la negociación colectiva.</p>
<p>La flexibilidad del trabajo ha abierto así paso a una precariedad que va más allá del trabajo informal y que permea a la amplia mayoría del trabajo asalariado. Muchas viejas prácticas del capitalismo salvaje han cobrado renovada vida y vigencia en el Chile de estos últimos 35 años. Prácticas que tienen que ver con la prolongación de la jornada de trabajo, la intensificación del trabajo, la polifuncionalidad o multilateralidad del obrero, la introducción del trabajo migrante, femenino y aún infantil para inducir mayores rebajas salariales y niveles de precariedad laboral, etc.</p>
<p>La población migrante estaría representando alrededor del 5% de la fuerza de trabajo en Chile. Y su inserción laboral por categoría ocupacional seguiría un patrón muy próximo al de la población nativa en el caso de los varones y más diferenciada -por el peso del trabajo en servicio doméstico- en el caso de las mujeres.</p>
<p>Hay cinco categorías ocupacionales: asalariados, trabajadores por cuenta propia, servicio doméstico, empleadores y, familiares no remunerados. Siendo las cuatro primeras las más relevantes y la quinta sólo marginal. El trabajo asalariado, en el que se emplea el 70,8% de los ocupados, está fuertemente segmentado. No más del 15% de ellos se inserta en las grandes empresas vinculadas a los negocios de exportación y de servicios modernos (finanzas, telecomunicaciones, energía); que concentra no sólo el 80% del PIB, sino que un porcentaje aún mayor de los excedentes o utilidades. El 85% restante se emplea en empresas de servicios vinculados al mercado interno (transporte, comercio, construcción) y empresas de menor tamaño, muchas de las cuales operan además como contratistas o subcontratistas del sector de las grandes empresas.</p>
<p><b>EXPLOTACION DE LAS “NANAS”</b></p>
<p>No debe llamar la atención que sea en este segmento de los asalariados en que se concentre un sector mayoritario de la población migrante. La encuesta Casen 2013, del Ministerio de Desarrollo Social, informó que el 65,6% de los inmigrantes trabaja como empleado u obrero; 62,2% en el sector privado y un 3,4% en el sector público. Una estimación previa del Departamento de Extranjería, en 2011, dio cuenta que mientras el 70% de los hombres migrantes trabaja como asalariado, sólo el 48% de las mujeres migrantes lo hace como tal.</p>
<p>Un porcentaje de 4,2% de los ocupados en Chile lo hace como personal de servicio doméstico (325.000 personas). Del total de los migrantes, según la encuesta Casen 2013, un 8,4% se inserta laboralmente en el servicio doméstico. Pero de las mujeres migrantes, de acuerdo a la estimación del DEM, un 34% de ellas trabajaría en esta categoría ocupacional. Se trata de trabajadoras cuyas condiciones salariales y laborales mínimas aún no se nivelan plenamente en la legislación laboral imperante, en las que aún existen elevados niveles de informalidad y de incumplimiento de la ley.</p>
<p>Los trabajadores por cuenta propia constituyen el 19,9% de los ocupados en la economía chilena. La estimación del DEM es que un 21% de los hombres migrantes y un 13% de las mujeres migrantes se ha insertado en esta condición, en labores ligadas al comercio, la gastronomía, servicios técnicos y profesionales, etc. La encuesta Casen 2013 cifró igualmente en un 20% a los migrantes ocupados como trabajadores por cuenta propia.</p>
<p>Finalmente, un 4,3% de los ocupados en Chile lo hace como empleadores; siendo significativo que entre los hombres migrantes el porcentaje sea superior, un 6%, mientras entre las mujeres migrantes, sea básicamente el mismo, un 4%. La encuesta Casen 2013 arrojó cifras menores tanto para la población chilena (2%) como inmigrante (2,9%) ocupados como patrones o empleadores; pero resaltando una vez más el diferencial de inserción laboral en esta categoría a favor de la población migrante.</p>
<p>Más allá de esto, es importante resaltar qué significa para las personas trabajar en Chile hoy. El trabajo reviste en Chile, para las personas, características de “desmesura laboral”, al decir de Kathya Araujo y Danilo Martuccelli, en su muy interesante libro <i>Desafíos Comunes. Retrato de la sociedad chilena y de sus individuos </i>(LOM, Santiago, 2012). La desmesura laboral se refiere a que el trabajo se vuelve una pesada forma de ganarse la vida, sometidas las personas a demandas que les imponen una generalizada percepción de sobreexigencia y de presión. “Las desmesuras de lo laboral aparecen, principalmente, en forma de sobrerrequerimientos temporales, relacionales, de toma de riesgos, de aguante a la inestabilidad y al cambio y de producción de sentido. En menor medida, son vividas como tales la tolerancia a la frustración salarial así como las sobredemandas físico-corporales (…) La desmesura de lo laboral es vivida, en términos generales, como una imposición no negociable. Una coerción en el sentido más literal del término. La tarea más básica y primaria: la de ganar el sustento de sí y de la familia”.</p>
<p>Bienvenidos, los migrantes al “paraíso chileno de la esclavitud asalariada”. Hay trabajo, se gana plata, pero la más de las veces a costa de la dignidad, de la salud, cuando no de la vida.</p>
<p><em>-El autor, Manuel Hidalgo Valdivia, es Economista, asesor sindical del APILA-MIREDES Internacional</em></p>
<p><em><sup>(*) </sup>Ponencia en Taller OIT Brasil “Trabajo migrante y trabajo informal”, 8 de julio 2016, Sao Paulo, Foro Social Mundial de Migraciones, 2016.</em></p>
<p><b>Publicado en “Punto Final”, edición Nº 857, 5 de agosto 2016.</b></p>
<p>*Fuente: <strong><a href="https://www.rebelion.org/noticia.php?id=215413">Rebelión</a></strong></p>
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		<title>La escandalosa falta de ética en Brasil</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 26 Jul 2016 03:19:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[corrupción]]></category>
		<category><![CDATA[esclavitud]]></category>
		<category><![CDATA[etica]]></category>
		<category><![CDATA[favelas]]></category>
		<category><![CDATA[transformacion social]]></category>
		<category><![CDATA[transformaciones democraticas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los distintos escándalos que se han dado a conocer, revelan una falta de conciencia ética alarmante. Diría, sin exagerar, que el cuerpo social brasilero está de tal manera putrefacto que dondequiera que se produzca un pequeño arañazo ya muestra su purulencia.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>20.07.2016<br />
El país, desde cualquier ángulo que lo consideremos, está contaminado de una espantosa falta de ética. El bien solo es bueno cuando es un bien para sí y para los otros, no es un valor buscado y vivido, sino que lo que predomina es la habilidad, quedar bien, ser listillo, el <i>jeitinho</i> y la ley de Gerson.<br />
Los distintos escándalos que se han dado a conocer, revelan una falta de conciencia ética alarmante. Diría, sin exagerar, que el cuerpo social brasilero está de tal manera putrefacto que dondequiera que se produzca un pequeño arañazo ya muestra su purulencia.<br />
La falta de ética se revela en las cosas mínimas, desde las mentirijillas que se dicen en casa a los padres, la chuleta en la escuela o en los concursos, el soborno de agentes de la policía de tráfico cuando alguien es sorprendido en una infracción de tránsito, hasta hacer pipi en la calle.<br />
Esta falta generalizada de ética hunde sus raíces en nuestra prehistoria. Es una consecuencia perversa de la colonización. Esta impuso al colonizado la sumisión, una total dependencia a la voluntad del otro y la renuncia a tener su propia vida. Quedaba al arbitrio del invasor. Para escapar al castigo, se obligaba a mentir, a esconder sus intenciones y a fingir. Esto lleva a la corrupción de la mente. La ética de la sumisión y del miedo como mostró Jean Delumeau (<i>El miedo en Occidente</i>) lleva fatalmente a una ruptura con la ética, es decir, comienza a faltar a la verdad, a nunca poder ser transparente y, cuando puede, perjudica a su opresor. El colonizado se obligó, como forma de supervivencia, a mentir y a encontrar la manera de burlar la voluntad del señor. La Casa Grande y la <i>Senzala</i> son un nicho productor de falta de ética por la relación desigual de señor y de esclavo. El <i>ethos</i> del señor es profundamente anti-ético: él puede disponer del otro como quiera, abusar sexualmente de las esclavas y vender a sus hijos pequeños para que no se apeguen a ellos. Nada más cruel y anti-ético que eso.<br />
Este tipo de ética deshumana crea hábitos y prácticas que, de una u otra forma, continúan presentes en el inconsciente colectivo de nuestra sociedad.<br />
La abolición de la esclavitud ocasionó una maldad ética inimaginable: se dio libertad a los esclavos, pero sin proporcionarles un pedacito de tierra, una casita y un instrumento de trabajo. Fueron lanzados directamente a la favela. Y hoy por causa de su color y pobreza son discriminados y humillados, y son las primeras víctimas de la violencia policial y social.<br />
La situación, en su estructura, no cambió con la República. Los antiguos señores coloniales fueron sustituidos por los coroneles y señores de grandes haciendas y capitanes de la industria. Ahí las personas eran superexplotadas y totalmente dependientes. Los comportamientos no eran éticos, faltaba el respeto a las personas y la garantía de sus derechos mínimos. Eran carbón para la producción.<br />
Las relaciones de producción capitalista que se introdujeron en Brasil mediante el proceso de industrialización y modernización fueron salvajes. Nuestro capitalismo nunca fue civilizado: conservó la voracidad de acumulación de sus orígenes en los siglos XVIII y XIX. La explotación inmisericorde de la fuerza de trabajo, los bajos salarios son situaciones éticamente condenables. ¿Cómo superar esa situación que nos llena de vergüenza?<br />
Antes de hacer la más mínima sugerencia, es importante hacer una auto-crítica. ¿Qué educación dieron los centenares de escuelas católicas y cristianas y las 16 universidades católicas (pontificias o no) a sus alumnos? Bastaba haber enseñado lo mínimo del mensaje de Jesús de amor a los pobres y contra su pobreza para superar los niveles de miseria actual. Ellas se transformaron en incubadoras de opresores. Crearon un cristianismo cultural, de creencia, pero no de una fe comprometida por la justicia. Por eso sus alumnos raramente tienen incidencia social. El mantenimiento del statu quo está por encima de los cambios.<br />
Para superar la crisis de ética no bastan llamamientos, sino una transformación de la sociedad. Antes que ética, la cuestión es política, pues la política está estructurada sobre relaciones profundamente anti-éticas.<br />
Siendo brevísimo: todo debe comenzar en la familia. Crear carácter (uno de los sentidos de ética) en los hijos, formarlos en la búsqueda del bien y de la verdad, no dejarse seducir por la ley de Gerson y evitar, sistemáticamente, el <i>jeitinho</i>. Principio básico: tratar siempre humanamente al otro. Tomar absolutamente en serio la ley áurea: “no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti”. Sigue el precepto de Kant: el principio que te lleva a hacer el bien, sea válido también para los otros. Oriéntate por los diez mandamientos que son universales. Traducidos para hoy, “no matar” significa: venera la vida, cultiva una cultura de no violencia. “No robar”: obra con justicia y corrección y lucha por un orden económico justo. “No cometer adulterio”: ámense y respétense, y oblíguense a cultivar la igualdad y el compañerismo entre el hombre y la mujer.<br />
Esto es lo mínimo que podemos hacer para airear la atmósfera ética de nuestro país. Repitiendo al gran Aristóteles: “no reflexionamos para saber lo que es la ética, sino para hacernos personas éticas”.<br />
*Fuente: <strong><a href="http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=780">Servicios Koinonia</a></strong></p>
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		<title>&#034;Lo que compran es poder&#034;</title>
		<link>https://piensachile.com/2015/11/10/lo-que-compran-es-poder/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Nov 2015 02:37:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[esclavitud]]></category>
		<category><![CDATA[prostitucion]]></category>
		<category><![CDATA[putas]]></category>
		<category><![CDATA[sociedad hipocrita]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En la vida real la prostitución es un engranaje más del mercado de la globalización, de las máquinas mafiosas que mueven a cientos de miles de mujeres en todo el mundo, en un negocio de miles de millones estructurado como un mercado de materias primas, protegido por poderes corruptos, tolerado por una sociedad hipócrita y manipulado por leyes igual de hipócritas (la nueva normativa europea incluye el negocio de la prostitución y las drogas como una entrada más del PIB) va quedando poco lugar para ese glamour idealizado con que se ha caracterizado a las putas.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong><em>Nada que declarar (El libro de Diana)<br />
</em></strong>Teresa Ruiz Rosas<br />
Ediciones Turpial, 2015</p>
<p>En el largo catálogo de artes y oficios que pueblan las páginas de la literatura, no podía faltar aquella profesión que convencionalmente ha sido tildada como la más antigua de la historia.  En rigor, es probable que el oficio más antiguo sea el de esclavo, pero también es verdad que la prostitución nace de la condición misma de la esclavitud. Las prostitutas en la literatura están presentes desde los tiempos clásicos (por ejemplo, en el <em>Satiricón</em>) y su figura recorre la historia libresca de occidente y oriente hasta nuestros días.  A lo largo de los siglos, las putas quedan confinadas a un espacio degradado que linda con el resquebrajamiento de las estructuras sociales, los dramas familiares y las incertidumbres históricas (La Isidora Rufete de <em>La desheredada</em>, de Pérez Galdós está ambientada en un clima de desmoronamiento final del Imperio), con aquella situación que Durkheim denomina anomia.   La prostituta es un puente hacia la degradación de terceros, aunque también puede serlo para su salvación, y está ahí como elemento transicional en las vidas de otros.  Su propia existencia no cuenta más que como influencia periférica en esas vidas ajenas, rara vez como personaje en sí, como un universo en sí.  Y cuando las prostitutas aparecen como personaje central, en la ficción moderna del cine (<em>Pretty Woman</em> es un conocido ejemplo) o en la literatura, la mayoría de las veces pierden los atributos negativos y parecen revestidas de virtudes supuestamente envidiables para el común de las mujeres, a saber, una singular belleza, independencia frente a los hombres, una franqueza y desparpajo que deja a éstos en su lugar, una “sana” y despreocupada alegría de vivir…<br />
En la vida real del mundo moderno todo es distinto.  En la vida real la prostitución es un engranaje más del mercado de la globalización, de las máquinas mafiosas que mueven a cientos de miles de mujeres en todo el mundo, en un negocio de miles de millones estructurado como un mercado de materias primas, protegido por poderes corruptos, tolerado por una sociedad hipócrita y manipulado por leyes igual de hipócritas (la nueva normativa europea incluye el negocio de la prostitución y las drogas como una entrada más del PIB) va quedando poco lugar para ese <em>glamour </em>idealizado con que se ha caracterizado a las putas.<br />
He aquí un interesante contraste frente a esa idealización.</p>
<blockquote><p>“Hay las que disfrutan como chancho en rifa y no se hacen ninguna palta porque son unas arrechas de nacimiento […] o gozan a su modo, dicen, por la soberbia de saber que su cuerpo es fuente de plata fácil o porque se sienten poderosas porque los hombres las desean y pagan por poseerlas y hacer con ellas lo que se les antoje. Pero lo cierto es que suelen fingir que les gusta y de tanto estar fingiendo todos los días y en veinte ocasiones al día, se lo creen. Pero no vayas a pensar que son tantas las que se lo toman así, son más bien poquísimas. […] Para nosotras era una tortura permanente, el asco que nos daba, la de veces que vomitábamos apenas los tipos se iban, ahí mismo, en el lavatorio que tienen esos cuartos. Ni cuando nos tocaba azotar masoquistas con tremendos chicotes disfrutábamos […] Y si nos venía la regla, venga, a tomar el jugo de cinco limones al hilo para que nos la cortara, y a seguir igualito de esclavas.”</p></blockquote>
<p>La cita proviene de <strong><em>Nada que declarar (El libro de Diana</em></strong>) (Ediciones Turpial, 2015), la última novela de Teresa Ruiz Rosas, escritora arequipeña afincada en Alemania desde hace casi tres décadas, hoy una de las voces más originales y de mayor relieve en la literatura peruana.  Quizá sea esa distancia con su país y su experiencia en Europa, como señala un crítico peruano, lo que le ha permitido a Ruiz Rosas cultivar su original perspectiva del mundo y, en este caso concreto, del fenómeno de la trata de blancas. <strong><em>Nada que declarar</em></strong> cuenta la historia de Diana Postigo, una muchacha de dieciocho años, originaria del Rimac, una paupérrima comunidad limeña, que tras ser engañada por una especie de “cazatalentos” que viaja por el mundo reclutando con promesas de matrimonio a jóvenes incautas, acaba en un lupanar situado a la entrada de la estación ferroviaria de Düsseldorf, en un edificio de varias plantas y cien ventanas, detrás de las cuales se exhibe la mercancía humana.  En ese lugar, cien prostitutas de todo el mundo viven recluidas para servir de esclavas sexuales todos los días del año, bajo la férrea vigilancia de sus celadores, a las órdenes del mentado cazatalentos y Cafiche mayor, un tal Murat Bulladar, que tiene a Diana Postigo como la niña de sus ojos.<br />
A la hora de contar la verdad sobre su caso, es probable que Diana Postigo no pudiera escribir la crónica de sus desdichas si no contara con la ayuda de alguien.  En <strong><em>Nada que declarar</em></strong>, gracias a una serie de circunstancias, ese alguien será Silvia Olazábal Ligur, escritora y traductora, una suerte de alter ego de la autora, que relatará el caso de Diana con todos sus ribetes trágicos y a veces cómicos, y cuya intervención nos da una de las primeras pistas sobre la complejidad de la estructura de la novela.  Ese relato de Silvia que se va armando es la construcción de una segunda novela dentro de la novela, un recurso que tiene sus peligros, aquí salvados con elegancia y fluidez.  De hecho, es interesante señalar que la novela lleva como subtítulo <strong><em>El libro de Diana</em></strong> porque, en realidad, nace de una novela más extensa, titulada <strong><em>Nada que declarar</em></strong>, a secas, ya publicada en 2013 (Tribal Narrativa, Lima, 2013), un libro mucho más extenso donde la técnica de las matrioskas figura como principio fundamental y donde el relato viene a ser el escenario de los cuentos que se bifurcan.  Ya en su momento esta primera versión fue bien acogida en Perú, un país que, al igual que Chile, mantiene una exagerada distancia con sus escritores residentes de larga data en el extranjero.<br />
Gracias a esta relación entre las dos mujeres, Silvia Olazábal se adentrará en el medio natural de Diana Postigo en el Rimac –para documentar su historia-, y se acercará a un mundo que hasta entonces le era desconocido, en contraste con el viaje a la inversa que ha hecho Diana, de la pobreza del Rimac a la opulencia de la sociedad alemana, cuyos privilegios sólo puede observar, nunca disfrutar.  Este cruce de corrientes es, por así decir, mutuamente nutritivo, y así como Silvia va recopilando material para su relato a través de Diana, ésta va adquiriendo conciencia de las diferencias y desigualdades que han propiciado su esclavitud durante dos largos años.  En sus recuerdos está compilada toda la barbarie de las modalidades de explotación sexual a la que están sometidas estas mujeres, cuya defección acarrea castigos todavía peores:</p>
<blockquote><p>“ Y las cien enventanadas del Edificio sabían perfectamente que las amenazas de los cabrones jamás eran broma, ¿acaso no habían secuestrado a la hijita de una rumana de cabellera castaña hasta la cintura y la habían devuelto a su hermana en Bucarest solo cuando ella volvió solita, de su voluntad, a sentarse en bikini ante la ventana 54 del Edificio?”</p></blockquote>
<p>El peligro que tiene adentrarse en el tema de la prostitución no es sólo un peligro estilístico porque un tema tan tratado siempre requerirá una buena dosis de originalidad.  El peligro también estriba en que a las mafias que gestionan el negocio no les gusta que nada salga de las cuatro paredes del prostíbulo, y un libro denuncia como éste hará daño al lucrativo negocio, que en parte siempre cuenta con la indolencia de los poderes públicos que miran hacia otro lado.  En el uso de un exuberante lenguaje teñido de peruanismos y americanismos, Teresa Ruiz Rosas zanja la cuestión de la universalidad del español americano y supera con creces el reto de la originalidad.  Su novela viene a ser el espejo de Stendhal que se pasea por el ancho camino entre el Rimac y Dusseldorf, entre la miseria que entrega a sus hijas a la esclavitud sexual y la fría opulencia del mundo desarrollado, donde los hombres, como dice Silvia Olazabal, “lo que compran es poder”.<br />
Alberto Magnet<br />
Barcelona</p>
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