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	<title>errores en el proceso &#8211; piensaChile</title>
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	<title>errores en el proceso &#8211; piensaChile</title>
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		<title>La Venezuela de hoy y de mañana</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 25 May 2017 04:16:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Evidentemente, la caída del gobierno de Maduro significaría la subida de un Macri o de un Temer, es decir de un régimen antipopular y por eso se debe defender su legitimidad hasta el fin de su mandato. Por otra parte, el uso de la violencia por la oposición ha tomado dimensiones inéditas, con la destrucción de edificios públicos (un hospital, un local de la aviación civil, entre otros), la quema de un joven y el uso de excrementos humanos, frente a fuerzas del orden que tienen la prohibición de utilizar armas letales. </p>
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<p style="padding-left: 240px; text-align: right;"><em>Después de una visita en Caracas, quisiera hacer algunas reflexiones sobre la situación del país.<br />
François Houtart<br />
</em></p>
<p>La idea de una revisión constitucional sobre bases más populares es, en principio, buena pero significa un proceso a medio y largo plazo, cuando los problemas existenciales son a corto plazo. Antes del fin del proceso, la gente puede cansarse frente a las dificultades de la vida cotidiana. Éstas provienen seguramente del boicot y de la especulación de parte del capital local y del imperialismo, pero también de procesos ordinarios en periodos de escasez: mercado negro, acaparamiento de productos, cambios de producción en función de la ley del mercado, usura de los intermediarios, pero también de la corrupción de agentes del Estado.</p>
<p>Sin embargo, hay un peligro de «fetichización» de la ley (aquí de la constitución) que tiende a identificar el texto jurídico con la realidad. Es un defecto muy latino en todo el mundo, desde la Declaración universal de los Derechos humanos de la Revolución francesa. Carlos Marx lo señaló ya en escrito sobre <em>La Cuestión Judía</em>. También, definir la base de designación de los electores no va a ser tarea fácil y tomará tiempo. Finalmente, hay un peligro de no-participación de la oposición que dejaría el proceso solamente en manos de los ya convencidos, sin hablar de un posible rechazo por una mayoría de la población.</p>
<p>Por eso, muchas otras medidas parecen necesarias: renegociar la deuda externa que extrae miles de millones de dólares del país, cuando existe escasez, sabiendo evidentemente que hay el peligro de hacer subir el riesgo país, ya el más alto del mundo; revisar la deuda interna que termina por ser un financiamiento de la oposición; repensar el arco minero del Orinoco, que quiere arreglar el problema de las minas ilegales, pero que también es un regreso al pasado neoliberal, con concesiones a las grandes multinacionales y pagos de compensaciones por expulsiones del tiempo de Chávez; actuar sobre la distribución todavía en mano del capital local (una decena de grandes empresas que manipulan la escasez) ya que la producción y las importaciones han relativamente mejorado; frenar la especulación financiera que junto con la hiperinflación, permite a ciertos grupos constituir fortunas enormes al costo del bien público y aumenta la fuga de capitales (una suma estimada a más de 300 mil millones de dólares); luchar contra la corrupción interna (incluyendo al ejército) que obstaculiza la distribución de bienes que el Gobierno compra al exterior; etc.</p>
<p>Un grupo contrario a la oposición, pero crítico de ciertas políticas gubernamentales se desarrolla, con propuestas concretas, pero con el peligro de ser identificado, en un clima de confrontaciones extremas, como peligroso o por lo menos utópico y no como proponiendo alternativas dignas de ser consideradas.</p>
<p>Evidentemente, la caída del gobierno de Maduro significaría la subida de un Macri o de un Temer, es decir de un régimen antipopular y por eso se debe defender su legitimidad hasta el fin de su mandato. Por otra parte, el uso de la violencia por la oposición ha tomado dimensiones inéditas, con la destrucción de edificios públicos (un hospital, un local de la aviación civil, entre otros), la quema de un joven y el uso de excrementos humanos, frente a fuerzas del orden que tienen la prohibición de utilizar armas letales. Por su naturaleza propia, los medios de comunicación amplían la realidad de las expresiones de la derecha, dando la impresión de un caos generalizado, pero la vida cotidiana continúa a pesar de las dificultades. Los servicios públicos, como los buses, la recolección de la basura, la limpieza de las calles, funcionan. De verdad, la escasez en un sector como la salud puede ser dramática y a medio plazo, la falta de repuestos puede afectar la disponibilidad de vehículos. El 21 de mayo, la oposición llamó a un paro nacional: de hecho, en Caracas, la ciudad no se paralizó y la vida siguió su curso.</p>
<p>Sin embargo, para defender su legitimidad, el gobierno tiene que evitar errores que la ponen en duda y que alimentan las campañas de denigración de la mayoría de los medios de comunicación internos e internacionales. Se podría esperar que Nicolás Maduro adopte más un discurso de jefe de Estado que de militante de base, recordando que habla a la nación, al continente latinoamericano, al resto del mundo y no solamente a sus partidarios.</p>
<p>En fin de cuenta, se trata en primer lugar de una confrontación de clases. Las manifestaciones de la oposición lo indican claramente: el tipo de barrios donde se organizan y el público que participa. Una parte de la clase media urbana, muy afectada en su poder de consumo por la caída de la renta petrolera (hoy un repuesto mayor de un carro vale lo mismo que cinco automóviles hace 4 años) juega un papel de apoyo a las clases altas que quieren recuperar el poder político. Estas últimas se juntan a grupos utilizando la violencia (la mayoría de las víctimas son chavistas). Pero existe también un descontento fuerte en las clases subalternas a la base del proceso bolivariano, por el deterioro de las «misiones» por falta de financiamiento y por corrupción (sectores de la salud, de la educación, de los mercados populares, que todavía existen como estructuras, pero con menos contenido real).</p>
<p>Si la mortalidad infantil y la mortalidad en partos aumenta, es el resultado de varios factores combinados: la lógica del capitalismo de monopolio mundial que manipula los precios de las «commodities», el boicot interno de los que tienen todavía una hegemonía económica sobre la distribución y finalmente la corrupción interna y no es seguro que la mejor respuesta fue despedir a la ministra de Salud que reveló las cifras.</p>
<p>La gran dificultad está en manejar el largo plazo con el corto. Álvaro García Linera ha escrito que una revolución que no asegura (por cualquier razón que sea) la base material de la vida del pueblo, no tiene mucho futuro y los adversarios lo saben muy bien.</p>
<p>La conferencia episcopal ha elegido su campo (la oposición) y produce textos de gran pobreza intelectual, cuando el Papa no dudó en criticar la oposición por su falta de deseo de diálogo.</p>
<p>En Venezuela, como en todos los países pos-neoliberales de América latina, se trata de refundar el proyecto de izquierda y no solamente de adaptarlo. Es la única manera de ser fiel a la meta original de emancipación popular y de reorganización de la sociedad que suscitó tantas esperanzas y tanta admiración en el mundo entero y que, en Venezuela, tiene todavía bases en las iniciativas comunales. Es también el camino para salir progresivamente de la renta petrolera o minera, fruto de producciones altamente destructivas del ambiente y en total contradicción con un proyecto postcapitalista.</p>
<p>La adopción de una visión holística de la realidad para definir un nuevo paradigma de existencia colectiva de la humanidad en el planeta, que sea de vida y no de muerte, como el capitalismo (muerte de la madre tierra y economía sacrificial de millones de seres humanos) es una base necesaria. Eso implica otra relación con la naturaleza; no basada sobre la explotación sino sobre el respeto y la posibilidad de regeneración; no apoyada sobre el extractivismo, forma capitalista de la extracción y no construida sobre la renta de productos altamente destructivos del ambiente y finalmente alterando el clima mundial.</p>
<p>Esta visión implica también privilegiar el valor de uso sobre el valor de cambio (la única existente para el capital), con todas sus consecuencias sobre la propiedad de los medios de producción. Exige también una generalización de los procesos democráticos, para construir el nuevo sujeto histórico, que no es solamente el proletariado industrial como en el siglo XIX y pide también la interculturalidad y el fin del predomino de una cultura llamada occidental, fruto del desarrollo capitalista, predominante instrumental, segmentando lo real, individualista y excluyendo otras lecturas y otros saberes.</p>
<p>Es lo que podemos llamar el Bien Común de la Humanidad o el Ecosocialismo o de cualquier otro nombre que permite sintetizar el contenido. La conquista de esta meta exige transiciones que tomarán tiempo y que precisamente gobiernos de cambio tienen que definir, cada uno en sus fronteras.</p>
<p><em>El autor, François Houtart, es un sacerdote católico y sociólogo marxista belga, fundador del Centro Tricontinental que funciona en la Universidad Católica de Lovaina y de la revista «Alternatives Sud». Es una figura reconocida del movimiento altermundista.</em></p>
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<div class="panel-separator">*Fuente: <strong><a href="http://www.alainet.org/es/articulo/185683">AlaiNet</a></strong></div>
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		<title>Venezuela: 6 de diciembre</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Dec 2015 12:51:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[derrota del chavismo]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones parlamentarias diciembre 2015]]></category>
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		<category><![CDATA[retomar la ofensiva]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El PSUV nunca ha actuado como partido político, sino como maquinaria que se activa, de manera exclusiva- en tiempos electorales, el resto del tiempo es pasiva y se limita a la acción parlamentaria. Esto es posible para países donde no se está sufriendo una situación de “guerra económica” o de otro tipo, pero para aquellos, en los que en condiciones de inferioridad respecto del imperio, pretenden construir un modelo de desarrollo y sociedad diferente, es fundamental el trabajo político, toda vez que nunca se va a poder competir contra un enemigo de esas dimensiones en términos de las finanzas, la economía o las capacidades bélicas. Sólo se vence con una ética y una moral superior, una gestión diferente, y un pueblo participando, con alta conciencia a partir de procesos de formación y organización política superior.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<header class="article-header">Sábado 12 de diciembre 2015<br />
Hasta hace unos años, para mi familia el 6 de diciembre era una fecha de fiesta y celebración. Es el día del cumpleaños de mi hermana Valentina. Hace seis años, organizándonos para conmemorar el suceso, mientras culminaban los preparativos, mi padre se acostó a  reposar y se quedó dormido para siempre. Ahora, esa efeméride es de sabor agridulce para nosotros, de  festejo por un lado, y de evocación, recapitulación y recuerdo emocionado y agradecido, por otro.<br />
</header>
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Algo parecido comenzará a sentir desde ahora, el pueblo chavista en Venezuela. Festejarán el 6 de diciembre de 1998 como el día del triunfo electoral inicial del Comandante Chávez, transformando la voluntad expresada en los comicios en sentimiento de esperanza e ilusión por un futuro mejor, obligatoriamente tendrán que evocar, recapitular y reflexionar sobre la derrota del mismo día, 17 años después. Así, la historia recogerá que este es el día de la primera victoria chavista y, si no se acepta que es el de la primera derrota, al asumir como tal el fracaso de 2007 durante el referéndum para reformar la constitución, tendrá que admitir como el momento fatídico en que el proceso chavista ha tenido su revés más contundente, poniendo en juego ese futuro de esperanza que se comenzó a soñar en fecha similar del penúltimo año del siglo pasado.<br />
Los resultados electorales han motivado una serie de opiniones, análisis e interpretaciones, respecto de lo que ha sucedido, sus causas y sobre todo sus posibles consecuencias. Si bien es necesario, que el gobierno y las autoridades políticas y gubernamentales estudien las segundas, si no se produce un análisis de las primeras, no se saldrá del marasmo que se ha producido.<br />
Por mi parte, aunque los números finales me causaron sorpresa, lo ocurrido no significó ninguna extrañeza ni asombro. El 14 de diciembre de 2011 escribí un artículo que en su párrafo inicial decía: “El declive del chavismo en términos políticos comenzó en el año 2007 cuando  perdió el referendo para la reforma de la Constitución en diciembre de ese año”. Agregaba más adelante “En general, el chavismo siempre ha pecado por sobrestimar lo cuantitativo y desechar lo cualitativo. Eso lo ha llevado a sobrevalorar lo electoral y subestimar el papel del trabajo político como instrumento necesario para la transformación de la conciencia colectiva. Me atrevo a hablar de que ha habido derrotas políticas porque a pesar de la extraordinaria obra del proceso bolivariano en casi todos los ámbitos del quehacer gubernamental, esto no se ha traducido en conciencia que motive a los ciudadanos a mantener y/o incrementar su apoyo a los partidos que sostienen al gobierno del país. Es evidente que, -números más, números menos- desde 2006 se ha marcado un aumento de la votación de la derecha y una disminución de la del gobierno. Se puede querer ver o no, y buscar todas las explicaciones posibles, pero esa es una evidencia constatable”. Por esto, no me ha sorprendido el resultado, toda vez que es la concreción de una tendencia que se venía manifestado desde hace 8 años.<br />
Sin haber hecho un estudio profundo de lo ocurrido, mis primeras reflexiones  me llevan a afirmar lo siguiente:</p>
<ol>
<li>El sistema democrático en Venezuela demostró que sí funciona y las instituciones, en particular el Consejo Nacional Electoral confirmó su confiabilidad, poniendo en evidencia que todo lo que se dijo previamente era parte de un operativo de amedrentamiento y desprestigio que apuntaban a desatar nuevamente la violencia. Como es habitual, cuando no gana el candidato de Estados Unidos, los medios transnacionales de comunicación vociferan respecto de una práctica fraudulenta y cuando la victoria es de sus adláteres confirman que los comicios fueron “limpios”. Es la verdad imperial. Al respecto vale decir que oficialmente, Estados Unidos no ha reconocido a Nicolás Maduro como presidente de Venezuela a pesar que fue elegido en 2013. Obtenidos los resultados deseados por el imperio, sin importar los desmanes cometidos ni las víctimas provocadas, al igual que Tony Blair, piden disculpas y asunto resuelto. En ese caso, el más de un millón de ciudadanos iraquíes muertos no tiene mayor importancia.</li>
</ol>
<ol start="2">
<li>Las elecciones fueron tranquilas y muy limpias. Los únicos que violaron la ley fueron la manada de ex presidentes que hicieron declaraciones aún cuando había votantes en las filas, lo cual está prohibido por ley para los venezolanos, mucho más para los extranjeros. Entre estos demócratas que vinieron a “observarnos” estaba un ex secretario general de la OEA que fue destituido por corrupción cuando llevaba 2 meses en el cargo, la presidenta que se confabuló para permitir el escape del terrorista Luis Posada Carriles  a cambio de una importante cantidad de dinero que pagaron las bandas mafiosas de los cubanos de Miami, y otro que fue destituido por el pueblo en las calles por los graves escándalos de corrupción durante su gobierno otros con un prontuario “democrático” similar.</li>
</ol>
<ol start="3">
<li>La derrota del chavismo se sustenta en  una amplia mezcla de factores. Uno de ellos, muy importante, pero no el único  es lo que el gobierno llama “guerra económica”, pero también influyó la soberbia, el sectarismo, la incapacidad administrativa y la ineficiencia del gobierno para tomar medidas contra la corrupción y para ampliar la base social de apoyo. Lo que ocurrió es el voto de castigo  de una amplia gama de ciudadanos que con Chávez se transformaron en consumidores, y que hoy están molestos.  Por eso, no hubo un  importante trasvase de votos, sino casi 2 millones de chavistas que esta vez no se hicieron presentes. Como le dijo Fidel a Chávez hace algunos años ” En Venezuela no hay cuatro millones de oligarcas”</li>
</ol>
<ol start="4">
<li>Queda claro que la democracia representativa no funciona en condiciones de fuerte injerencia y agresión externa. La embestida no necesariamente tiene que ser militar, puede tener características económicas, políticas, diplomáticas y/o mediáticas o una mezcla de ellas. En Gran Bretaña se suspendieron las elecciones de 1940 y se volvieron a realizar en 1945 y en Estados Unidos se optó por re elegir tres veces a Roosevelt durante la guerra. En la Nicaragua de 1989, el pueblo sandinista votó contra el FSLN a fin de detener la guerra y la sangría del pueblo, como se demostró posteriormente, la sabiduría del pueblo le permitió comprender que esa era la única manera que había para que Estados Unidos cesara la agresión. La democracia representativa es intrínsecamente asistémica cuando se pone en juego el poder de los que siempre han mandado.</li>
</ol>
<ol start="5">
<li>El PSUV nunca ha actuado como partido político, sino como maquinaria que se activa, de manera exclusiva- en tiempos electorales, el resto del tiempo es pasiva y se limita a la acción parlamentaria. Esto es posible para países donde no se está sufriendo una situación de “guerra económica” o de otro tipo, pero para aquellos, en los que en condiciones de inferioridad respecto del imperio, pretenden construir un modelo de desarrollo y sociedad diferente, es fundamental el trabajo político, toda vez que nunca se va a poder competir contra un enemigo de esas dimensiones en términos de las finanzas, la economía o las capacidades bélicas. Sólo se vence con una ética y una moral superior, una gestión diferente, y un pueblo participando, con alta conciencia a partir de procesos de formación y organización política superior.</li>
</ol>
<ol start="6">
<li>En el mundo de hoy, y en particular en América Latina, las funciones tradicionales de los partidos políticos han sido asumidas por los medios de comunicación. Ellos fijan la pauta, imponen la agenda y organizan el “show de la democracia”. El combate sustancial tiene que ser contra ellos, sobre todo porque han hecho que la “verdad” ya no tenga valor alguno. Se puede hacer cualquier afirmación como argumenté en mi artículo anterior, mintiendo impunemente sin posibilidades de denuncia y sin que la sociedad tenga mecanismos para su control. Cualquier decisión en ese sentido es considerada “un ataque a la libertad de expresión”. Hoy, los medios de comunicación y las llamadas redes sociales son los soldados imperiales más importantes y sobre los que se construye el ejército necesario de los poderosos para lograr sus objetivos cuando las condiciones de desarrollo del componente bélico de la guerra no están presentes.</li>
</ol>
<p>Hasta ahí, algunas reflexiones iniciales. El debate está lanzado. Ojalá no llegue nuevamente a oídos sordos. Los resultados electorales en Argentina y Venezuela parecieran confirmar que ha comenzado el “fin de ciclo progresista”. En un artículo anterior expuse mi opinión al respecto. Me parece más acertado hablar de momentos de flujo y reflujo del movimiento popular. En algunos de los primeros, tal situación coincide con el surgimiento de liderazgos individuales o colectivos que los potencian. Así fue el iniciado en Perú en 1968 con el general Velasco Alvarado y continuado en 1969 en Panamá  por el general Torrijos,  en Chile 1970 con Salvador Allende, en Bolivia con la llegada al poder del general Juan José Torres en 1970, con la fundación del Frente Amplio en Uruguay en 1971 y la victoria de Héctor Cámpora y del general Perón en Argentina en 1973. Ese período duró alrededor de 7 años y fue aplastado a sangre y fuego, sobreviniendo feroces dictaduras militares que ilegalizaron  los partidos políticos, los sindicatos, cerraron los parlamentos, persiguieron a la prensa libre y asesinaron, torturaron, desaparecieron y exiliaron a centenares de miles de ciudadanos.<br />
Pasaron seis años entes que la revolución sandinista en Nicaragua y la de la Nueva Joya en Granada detuviera el período de reflujo, y alrededor de 25 años para que comenzara esta nueva etapa de flujo popular a partir de la victoria electoral de Hugo Chávez en Venezuela en 1998. Si nos atuviéramos al enunciado de que en este 2015 se ha iniciado un nuevo momento de retroceso, tendremos que aceptar que esta vez, el avance de las fuerzas populares duró 17 años mucho más que en los 60 y 70 del siglo pasado y que las condiciones en que finaliza son totalmente distintas. Las muestras más claras: la despedida de la presidente Cristina Fernández en un multitudinario acto en Plaza de Mayo el pasado miércoles y la auto convocatoria de las organizaciones populares y sociales en Caracas que marcharon al palacio de gobierno ese mismo día. No eran pueblos derrotados los que se reunieron, por el contrario, se observaban caras altivas y en resistencia que miraban el futuro. Tengo la certeza de que no habrá que esperar 25 años, ni siquiera 6 para que los pueblos retomen la ofensiva que los conducirá a nuevas victorias.<br />
*Fuente: <strong><a href="http://radio.uchile.cl/2015/12/12/venezuela-6-de-diciembre">Radio UdeChile</a></strong>
</div>
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