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	<title>elite y neoliberalismo. &#8211; piensaChile</title>
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	<title>elite y neoliberalismo. &#8211; piensaChile</title>
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		<title>“¿Neo-liberalismo o neo-parasitismo?”: radiografía al ciclo político económico</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 Jun 2017 00:18:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
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					<description><![CDATA[<p><strong>Entrevista al economista chileno José Gabriel Palma, Profesor de Cambridge y de la USACH</strong><br />
Mientras tanto, en economías donde la elite capitalista no necesita que le subsidien su falta de imaginación y dinamismo diversificador, como la coreana y la taiwanesa, el 1% se lleva una fracción de lo que se llevan las de acá: alrededor del 12% del ingreso nacional. La diferencia distributiva con Corea es incluso más notable si se compara el 0,1% más alto: mientras en Chile esa pequeña minoría se cree con el derecho divino de llevarse un 20% del ingreso, en Corea se conforman con casi cinco veces menos (4,4%).</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2017/06/11/neo-liberalismo-neo-parasitismo-radiografia-al-ciclo-politico-economico/">“¿Neo-liberalismo o neo-parasitismo?”: radiografía al ciclo político económico</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="articleHeader actualidad-y-entrevistas">
<p class="epigrafe"><strong>ENTREVISTA AL ECONOMISTA JOSÉ GABRIEL PALMA, PROFESOR DE CAMBRIDGE Y DE LA USACH</strong></p>
<p class="articleMetadata"><span class="date">01.06.2017</span></p>
</div>
<div class="articleBody">
<div class="excerpt">
<p><img loading="lazy" class="attachment-imagen_single wp-post-image alignleft" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/palama-fotochop2.jpg" alt="palama fotochop2" width="150" height="187" />“Así como ya se auto-regalaron los bosques nativos, los minerales profundos, el agua de lluvias, los deshielos de primavera, las vertientes naturales y los peces del mar, ¿por qué no darle una nueva vida a este modelo agotado con otra piñata que incluya los glaciares antárticos, las nieves eternas y los derechos a las nuevas fuentes de energía renovables como los rayos del sol, las olas del mar, las corrientes marinas, los vientos cordilleranos y el fuego de los volcanes? Seguro que nuestros distinguidos ya tienen grupos de consultores, llenos de neo-camaradas, trabajando en eso”, afirma Palma.</p>
</div>
<p><strong>-¿A qué asocia el difícil escenario político-económico que América Latina atraviesa en la actualidad?</strong></p>
<p>Unos más, unos menos, el panorama es de cuesta abajo en la rodada. Nunca he visto a una América Latina tan malgastada y carente de ideas −y justo cuando más las necesitamos−. <strong>En política económica el discurso hegemónico es el mismo de hace 40 años y el mundo ya no puede ser más distinto. </strong>En política comercial todavía se repite lo mismo que antes del surgimiento de China e India; igual en lo financiero, a pesar del ahora mercado más parasitario y auto-destructivo de la historia; y en política industrial, igual de perdidos (por ahí alguna buena intención que jamás se concreta). Voces alternativas se siguen desechando como ruido. <strong>Nuestras economías están en un limbo y nadie parece tener idea cómo reenergizarlas, fuera de hacer más de lo mismo, ojalá mejor. </strong>Nunca países de ingreso medio se han podido desarrollar en esa forma “vegetativa”.</p>
<p>Quizás lo peor fue cómo nos farreamos el -mal llamado- “súper-ciclo”. Cuesta encontrar nuevas capacidades productivas −salvo más de lo mismo en lo extractivo−. Al menos algo subió el gasto social. Y ahora que los precios de los <em>commodities</em> vuelven a niveles más normales, el panorama es desolador: <strong>ajustes, desaceleración y más deuda.</strong> Nos farreamos una de esas oportunidades que, cuando mucho, llegan una vez por generación. Fue populismo con esteroides. Aunque un desastre como el actual es algo complejo y, de seguro, sobre determinado, si tuviera que identificar a dos <em>prima donnas</em> en la interacción de la indolencia, elegiría a nuestra elite capitalista (por su insustancialidad), y a la así llamada “nueva izquierda” (por su marchitamiento ideológico).</p>
<h2>EPIDEMIA: CORRUPCIÓN MÁS IMPUNIDAD</h2>
<p><strong>–Partamos por lo primero.</strong></p>
<p>Bien. Parafraseando a Mario Vargas Llosa, la piñata de las privatizaciones y la de los recursos naturales, y la corrupción generalizada que les siguió, fue lo que jodió al modelo −como un árbol que nace chueco y nunca más se pudo enderezar−. Y como no hay nada más contagioso a todo nivel (incluida el ideológico) que corrupción con impunidad, hoy ya tiene carácter de epidemia. En mi país, familiares y amigos del dictador hoy son reyes del mercado y principales financistas de neo-camaradas, quienes están felices de que se siga premiando todo tipo de opciones cómodas para acumular, del tipo rentista, depredador, especulador y como “<em>traders</em>”. Pero esos espacios se agotan y el modelo topa fondo. Por eso (como sugeriría Nicolás Guillén), así como ya se auto-regalaron el agua de las lluvias, los bosques nativos, los peces del mar, los deshielos de primavera, las vertientes naturales, los minerales profundos y las aguas de los fiordos, ¿por qué no darle una nueva vida a este modelo que se agota con otra piñata, una que ahora incluya glaciares del sur, parcelas del cielo, ventisqueros andinos, derechos a los rayos del sol, a las olas del mar, a las corrientes marinas, a las nieves eternas, a las mareas de la luna, a la humedad de las nubes, a los vientos cordilleranos, al agua dulce de los icebergs y al fuego y gases de los volcanes? Así ya se quedan dueños -y pueden rentar- de los cinco elementos del Godai. Seguro que nuestros distinguidos ya tienen grupos de consultores, llenos de neo-camaradas, trabajando en eso.</p>
<blockquote class="destacadonews right"><p>«Como no hay nada más contagioso a todo nivel que la corrupción con impunidad, hoy ya tiene carácter de epidemia”.</p></blockquote>
<p>El problema de fondo, como diría Oscar Wilde, fue que en este modelo esforzarse para ganar plata haciendo algo útil en lo productivo no-puramente extractivo, pasó a ser signo de falta de imaginación. El año pasado, la productividad promedia por trabajador en la región fue igual a la de 1980 (US$34 mil, <a href="http://www.conference-board.org/data/economydatabase/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">precios del 2015, PPP</a>). Si bien hay diversidad entre países y sectores, ¡eso sí que es estancamiento promedio!: 36 años. El contraste con los países asiáticos es notable, partiendo por la forma en la que se hicieron las reformas: la productividad promedio por trabajador en el Asia emergente se sextuplicó en dicho período (pero seguro que todo es por salarios bajos…). Esto es, si nuestra productividad era entonces 9 veces mayor (1980), ahora es apenas un tercio más alta − y de seguir todo igual (nada indica lo contrario), en 6 años más nos pillan. Lindo modelito; ¡hay que ser muy gil!  El menos dinámico del Asia emergente en esta variable (Malasia) tiene una tasa de crecimiento que es 50% mayor a la del más dinámico en nuestra región (Chile). No por nada llega a ser insólito cómo nuestras corporaciones le hacen el quite a competir con sus pares asiáticos en cualquier cosa productiva. Tiran la toalla sin siquiera intentar. Les da lo mismo que a raíz de eso casi todo lo interesante para el crecimiento queda en Asia. Se conforman con enviar a Asia el petróleo en crudo, el cobre como concentrado, el hierro en bruto, la madera como astilla y la soja en poroto; hasta la nuez va con cáscara. Total, en la economía interna han construido toda una maraña de mecanismos compensatorios a su falta de dinamismo, como el poder extraer a gusto todo tipo de rentas que le subsidian −y ayudan a perpetuar− sus inhibiciones productivas. Y el mayor subsidio de todos, por supuesto, es nuestra gran desigualdad: el poder sacar un pedazo grande de una torta chica.</p>
<p><strong>–¿Cuán diferente es nuestra distribución del ingreso respecto de la de Asia?</strong></p>
<p>Miren a Chile, mi país. <a href="http://www.econ.uchile.cl/uploads/publicacion/306018fadb3ac79952bf1395a555a90a8663" target="_blank" rel="noopener noreferrer">La información tributaria indica que el 1% más rico se apropia de casi un tercio del ingreso</a>. Y por hacer las simplezas que hace, para lo cual sólo necesita invertir, innovar y diversificar en forma mínima. Dado su ingreso por habitante, la economía chilena −para muchos, el paradigma− es una de las menos diversificadas del mundo. Y el gran crecimiento de la inversión corporativa chilena en el resto de la región no es más que una forma de arrancar del país, tanto para ampliar el portafolio político, como para evitar tener que invertir en diversificar la economía nacional en lo productivo, pues obviamente es más fácil hacer más de lo mismo en el país del lado. El último ejemplo es una <a href="https://www.df.cl/noticias/empresas/energia/quinenco-tiene-us-680-millones-para-financiar-compra-de-shell-en-argentina/2017-05-03/210847.html?utm_source=email&amp;utm_medium=email&amp;utm_campaign=Titulares_04052017&amp;utm_content=Link_Nota" target="_blank" rel="noopener noreferrer">corporación chilena que acaba de ofrecer más de US$1.000 millones por 600 estaciones de servicio</a> en Argentina; como en Chile ya no cabe una más, y para no tener que molestarse en hacer algo útil como industrializar el sector exportador, es más fácil pasar a hacer lo mismo elemental al lado. Además, desde un punto de vista tecnológico, venta de bencina en estaciones de servicio ya se acerca al límite de la molestia en cuanto al desafío que una oligarquía de este tipo está dispuesta a tomar.</p>
<blockquote class="destacadonews left"><p>«En este modelo esforzarse para ganar plata haciendo algo útil en lo productivo no-puramente extractivo, pasó a ser signo de falta de imaginación”.</p></blockquote>
<p>Mientras tanto, en economías donde la elite capitalista no necesita que le subsidien su falta de imaginación y dinamismo diversificador, como la coreana y la taiwanesa, el 1% se lleva una fracción de lo que se llevan las de acá: <a href="http://www.wid.world/#Database:" target="_blank" rel="noopener noreferrer">alrededor del 12% del ingreso nacional</a>. La diferencia distributiva con Corea es incluso más notable si se compara el 0,1% más alto: mientras en Chile esa pequeña minoría se cree con el derecho divino de llevarse un 20% del ingreso, en Corea se conforman con casi cinco veces menos (4,4%). Y para qué decir el contraste del 0,01%: mientras ese grupo ínfimo (unas 300 familias) acarrea en Chile con un 12% del ingreso, en Corea ese grupo −que incluye a algunos de los empresarios más exitosos del mundo− se quedan satisfechos con un séptimo de eso (1,7%). Al margen de los inevitables problemas de medición, ¿cuál otra que una falla tectónica de mercado podría ser la lógica de este contraste alucinante? Y una que sólo sirve para incentivar, resguardar y sustentar la falta de progresividad de nuestras oligarquías. Como ya lo analicé en otra publicación (<a href="http://ciperchile.cl/2016/09/26/un-par-de-preguntas-a-andronico-luksic-el-hombre-publico/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">ver columna de CIPER</a>), muchas oligarquías en el mundo (incluso en Asia) también quisieran llevarse lo de sus pares latinoamericanas, y por hacer el tipo de cosas que ellas hacen, pero hasta ahora no han podido salirse con la suya. Quizás nuestros grandes empresarios (grandes en tamaño) deberían patentar su invención.</p>
<p><strong>–En ese sentido, ¿por qué es tan relevante la comparación de Chile con Corea?</strong></p>
<p>Pues hasta hace no mucho, ambos países tenían niveles promedios de productividad similares: en 1980 los dos llegaban a un quinto del de Estados Unidos: Chile 21% y Corea, 19% (<a href="http://data.worldbank.org/data-catalog/world-development-indicators" target="_blank" rel="noopener noreferrer">medido en dólares normales constantes, no PPP, a precios del 2005</a>). Desde entonces, Corea creció a una de las tasas más altas del mundo, mientras Chile solo logró el lugar 23 en la tabla de posiciones. Incluso, durante nuestro único período de dinamismo (1986-1998), Chile no logró alcanzar la tasa de crecimiento de la productividad en Corea. Pero la gran diferencia vino después de eso, pues mientras a nosotros se nos acabó el oxígeno, Corea continuó creciendo en forma acelerada −crisis financiera del ’97 y todo−. Es el contraste entre ser corredores de maratón (Corea), y de media distancia (Chile). Y por tener tantos altos y bajos, de acuerdo a los datos ya citados, Chile pudo cerrar su brecha productiva con los Estados Unidos durante este período (1980-2015) solo en algo minúsculo (2 puntos porcentuales, llegando al 23%); mientras tanto, Corea fue capaz de avanzar como 15 veces más. De continuar estas velocidades, Corea no se demorará mucho en cerrar totalmente su brecha productiva, mientras nosotros vamos a necesitar (literalmente) más de un milenio para hacerlo. Que haya otros países donde las cosas estén peor, y a veces mucho peor (como en Brasil y Venezuela) −y que eso también pase en otras partes, como en Sudáfrica−, es sólo el consuelo del mal de muchos.</p>
<h2>MANCHESTER UNITED, EL PROTOTIPO</h2>
<p><strong>–¿Podría brindarnos algunos ejemplos concretos en esta comparación de Chile con Corea?</strong></p>
<p><img loading="lazy" class="alignright size-medium wp-image-67914" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Samsung-350x213.jpg" alt="A Samsung flag (L) and South Korean national flag flutter outside the" width="350" height="213" />Como explicaba en la publicación ya citada, ¿cuál podría ser la racionalidad para que los Samsung se lleven una retribución relativa tanto menor a la de nuestros empresarios, a pesar de ser capaces de competir mano a mano con Apple e Intel, y de dominar junto a LG (otra corporación corana) el mercado de pantallas planas? Sus pares chilenos se llevan tantas veces más del ingreso nacional por hacer concentrado de cobre: un barro con un contenido de metal de aproximadamente un 30%, resultado de una flotación rudimentaria del mineral bruto pulverizado (si fuese factible exportar el mineral en forma aún más primitiva sin duda que lo harían, pues la apropiación de la renta de los recursos naturales se hace en lo más primario del producto; de ahí para adelante vienen los procesos industriales de elaboración, los cuales mejor dejárselos a los asiáticos). ¿O cuál podría ser la lógica que hace a los Hyundai tan pudorosos mientras construyen autos con tecnologías de punta? Sus homólogos chilenos demandan tantas veces más del ingreso nacional tan solo por echarles bencina a esos Hyundais. ¿Y por qué los dueños de astilleros en Corea serán igual de recatados, mientras construyen los barcos más grandes, complejos y tecnológicamente avanzados de la historia? Los criollos, en cambio, exigen tantos múltiplos más por molestarse en producir salmones de 3 kilos, con sus correspondientes piojos y extra dosis de antibióticos (500 veces más por pescado que en Noruega). ¿Y por qué será que hay tanta modestia entre los <em>tech startups in</em> Corea, cuando el <em>Bloomberg Global Innovation Index</em> los ha colocado como primeros en el mundo en cuanto a sus capacidades para investigación y desarrollo, densidad tecnológica y generación de patentes (entre otras áreas similares)?</p>
<p>Nuestros no tan modestos emprendedores, en cambio, requieren una retribución relativa tanto mayor tan solo por hacer astilla de madera y pulpa de tercera. Y nuestros oligarcas que se dedican a la pesca de alta mar se ríen de los peces de colores, pues en Chile siete de esas 300 familias del 0,01% tuvieron el derecho natural a llevarse <strong>gratis</strong> las mejores cuotas pesqueras del país, y (<strong>de facto</strong>) <strong>a perpetuidad</strong> −y con el aplauso cerrado de la barra brava neo-liberal de la nueva izquierda (bueno, unas cuantas propinas siempre ayudan). Usando el lenguaje del polo (después de todo, en Chile somos campeones mundiales de ese deporte; parece que no todo lo relacionado con la desigualdad tiene que ser negativo), ¿cómo puede ser posible que empresarios con un hándicap que cuando mucho llega a 5 (el mínimo para ser profesional), ganen proporcionalmente tantas veces más que los asiáticos, quienes a menudo se acercan al máximo de 10? Sería interesante si en la dimensión empresarial también pudiésemos seguir el prototipo del Manchester United: si Inglaterra no produce suficientes jugadores de fútbol de nivel mundial, o entrenadores, ¿qué tal importarlos? En nuestro caso, importar empresarios asiáticos que son como pez en el agua para operar en mercados altamente competitivos; e importar <em>policy-makers</em> asiáticos, quienes parecen ser los únicos que todavía entienden la gran diferencia entre lo que es el interés corporativo y el nacional (en especial, entienden que es un delirio la idea esa que basta la disciplina de los mercados y su auto-regulación para que éstos, incluidos los financieros, funcionen en forma eficiente desde una perspectiva social).</p>
<p><strong>–El último informe<em> Forbes</em> parece confirmar lo que usted dice.</strong></p>
<p>Así es. A nadie le debería sorprender, entonces, que haya más billonarios en el desastre que es Brasil que en Corea; y más jeques de este tipo en Chile que en Arabia Saudita.</p>
<p><strong>–Resulta interesante pensar este estado de situación en relación al desarrollo de la ciencia y la técnica.</strong></p>
<blockquote class="destacadonews right"><p>«Darwin desarrolló el concepto de ‘fósiles vivientes’ para referirse a especies que sobreviven a pesar de que sus parientes cercanos en otros lugares ya están extintos. Especies que perduran por haber estado expuestas a menor competencia. Creo que este concepto es particularmente apropiado para nuestras oligarquías”.</p></blockquote>
<p>Corea gasta 11 veces más en investigación y desarrollo (como porcentaje del PIB) que Chile. Pero para el tipo de desafíos tecnológicos que tienen las actividades a las que se dedica nuestros grupos económicos parece que esa insignificancia basta. Como dijo Miguel de Unamuno (en una polémica con José Ortega y Gasset): <em>“¡Que inventen ellos!”</em> (se refería al resto de Europa). ¿Cuál es el problema? Para luego agregar: <em>“La ciencia quita sabiduría a los hombres” </em>(¿y a las mujeres?). No por nada la tradición ibérica ha sido siempre mucho más creativa en pintura, escultura, música, teatro, literatura y cine, que en sus contribuciones al desarrollo productivo y al de las ciencias. La falta de ilustración ibero-americana, más allá de las artes y las letras, también ha tenido un impacto negativo en las ciencias sociales; en especial, debido a la falta de sofisticación en el ejercicio del poder por parte del Estado. Aquí las ideas de Foucault son cruciales. El conocimiento y el poder están íntimamente interrelacionados, uno presuponiendo al otro. Aparte de su dimensión filosófica, la idea de Foucault intenta mostrar cómo el desarrollo de las ciencias sociales está interrelacionado con la necesidad de desarrollar formas más sofisticadas de poder. Éstas requieren un conocimiento más refinado de la sociedad y de sus formas de dominación. En el mundo ibérico, en cambio, ya que los Estados tienden a gobernar en formas más rudimentarias −en parte, para poder hacer sustentable estrategias de acumulación igualmente rudimentarias− se ha requerido de un nivel menor de desarrollo del conocimiento social. ¿Dónde está el Picasso del pensamiento económico iberoamericano; el García Márquez de su sociología; o el Neruda de su ciencia política?</p>
<p><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-67916" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/cobre3-350x175.jpg" alt="cobre" width="350" height="175" />Quizás ni el estructuralismo latinoamericano de la posguerra realmente se salva, pues como dijo uno de sus principales letrados, su substancia estaba <a href="http://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/12433/004007040_es.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>“en la originalidad de la copia</em>”</a>. Como ya explicaba en otro lado, <a href="http://www.dictionaryofeconomics.com/article?id=pde2008_S000312" target="_blank" rel="noopener noreferrer">el pensamiento Cepalino</a> tomó lo fundamental del estructuralismo francés de la posguerra (y luego prefirió olvidar sus raíces). Mientras nuestros caciques sigan creyendo que tienen el derecho divino a tanto, por tan solo recolectar la fruta que está al alcance de la mano, y puedan seguir saliéndose con la suya, y en democracia, no solo nuestra economía sufrirá las consecuencias. <strong>Darwin desarrolló el concepto de <em>“fósiles vivientes”</em> para referirse a especies que sobreviven a pesar de que sus parientes cercanos en otros lugares ya están extintos.</strong> <strong>Especies que perduran por haber estado expuestas a menor competencia. Creo que este concepto es particularmente apropiado para nuestras oligarquías.</strong></p>
<p><strong>–Por tanto, ¿para poder entender nuestra gran desigualdad hay que mirarla en un contexto más amplio?</strong></p>
<p>Sin duda. Mi argumento central en esta materia es que <strong>nuestra verdadera trampa del ingreso medio es nuestra extrema desigualdad; y que todos aquellos que la justifican (o magnifican sus logros) son vendedores de ilusiones.</strong> ¿Será pura casualidad que Corea (junto a Taiwán) tengan, junto a su asombroso éxito económico, unas de las mejores distribuciones del ingreso “mercado” del mundo, aquella antes de impuestos y transferencias? Una que es mucho más equitativa que la de cualquier país de la Unión Europea −Alemania incluida−, o incluso que la de los famosos países nórdicos, célebres por su equidad. ¿Chile? Ranking 120 en esa variable; y eso aún después de cinco gobiernos de la así llamada “centro-izquierda”, que al menos al nivel del discurso decían querer hacer algo para mejorarla. Y desde el punto de vista de la distribución después de impuestos y transferencias, (según las encuestas de presupuesto familiar) el <a href="http://www.un.org/esa/desa/papers/2015/wp143_2015.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">“Coeficiente Palma”</a> nos indica que el <a href="http://www.econ.cam.ac.uk/research/repec/cam/pdf/cwpe1627.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">10% más rico en mi país se lleva alrededor de 3 veces más que el 40% más pobre</a>.</p>
<blockquote class="destacadonews left"><p>«Mientras nuestros caciques sigan creyendo que tienen el derecho divino a tanto, por tan solo recolectar la fruta que está al alcance de la mano, y puedan seguir saliéndose con la suya, y en democracia, no solo nuestra economía sufrirá las consecuencias”.</p></blockquote>
<p>En Corea, este coeficiente es 1. Esto es, mientras en Corea el 10% más rico se lleva prácticamente lo mismo que el 40% más pobre, en Chile pone el grito en el cielo si no se lleva 3 veces más de la torta. Como resultado, en Chile el 10% más rico se lleva casi 20% puntos porcentuales del ingreso <strong>por sobre</strong> lo que se apropia su par en Corea. ¿Alguien podría argumentar que ese “segundo plato” del decil más rico en Chile (equivalente casi a un quinto del ingreso nacional) refleja fundamentos objetivos y no artimañas políticas y fallas de mercado, especialmente diseñadas para ello? En el menú de ese “segundo plato” se destaca la apropiación gratuita (y muchas veces ilícita) de las rentas de los recursos naturales. También la regulación financiera <em>al dente</em> (que legitima la usura); y todo tipo de fallas de mercado que permiten la degustación de una amplia gama de rentas artificiales, como las que provienen de una concentración oligopólica ilimitada y la posibilidad de explotar dicho poder de mercado casi sin contrapeso. También se encuentra la facilidad para coludir y fijar precios; para la fuga de capitales; y la creación de institucionalidades hechas a la medida para extraer todo tipo de rentas artificiales (muchas veces con el carácter de extorsión) en la salud, pensiones, infraestructura y educación.</p>
<p>Y en cuanto a esta última, entre tanta falla artificial de mercado hechas a la medida para generar y sustentar nuestra extrema desigualdad, una de las más evidentes es la <a href="http://www.nber.org/papers/w22900" target="_blank" rel="noopener noreferrer">segregación artificial del mercado de la educación</a> en <a href="http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2016/12/10/hijitos-de-papa-investigacion-de-chigago-boy-revela-que-familias-y-colegios-de-origen-siguen-siendo-determinantes-para-acceder-a-la-elite/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">cuanto a su calidad.</a></p>
<p>A nuestras oligarquías (verdaderas máquinas aspiradoras de rentas) se les beneficia además con tasas impositivas bajas, regresivas y llenas de artificios; y con <strong>estados que creen que el ser “subsidiario” significa la obligación de tener que subsidiar y subsidiar al gran capital de este tipo. </strong>Difícil tarea tienen quienes intentan explicar todo esto desde la perspectiva de la teoría económica ortodoxa. Al menos los de la tradición austríaca, y los de la de Adam Smith, a diferencia de los neo-liberales <em>à-la</em> Chicago (y sus neo-camaradas en la nueva izquierda), entienden que dichas rentas son artificiales, altamente ineficientes y un modelo para “<em>how to get the prices wrong”</em> −y que estas rentas no tienen nada que ver con el <em>laissez faire</em>−. En realidad, son su antítesis. A su vez, quienes critican dicha falla distributiva de mercado solo desde una perspectiva ética, pierden la noción del movimiento que lleva a generarlas.</p>
<p><strong>–Por lo tanto, parece claro que hay formas diferentes para globalizarse.</strong></p>
<p>Lo que queda en evidencia es que dentro del capitalismo globalizado hay formas muy diferentes de hacer las cosas. Una es con eficiencia, mayor equidad, empresarios <em>schumpeterianos</em> y un Estado capaz de disciplinar al gran capital −esto es, si quieren ganar plata, ningún problema, pero en su país y en algo socialmente útil, para lo que se requiere <a href="http://technologygovernance.eu/files/main/2015070612040808.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">controles de capital <strong>a la salida</strong> y política industrial que reorienten la asignación de recursos a actividades con el mayor potencial de crecimiento de la productividad en el largo plazo</a> −incluido el transformar “lo verde” de problema en solución. También uno con derechos muy bien definidos a los medianos y pequeños productores. En Corea, por ejemplo, para poder instalar un supermercado había primero que compensar a los almacenes del barrio (¡qué poca modernidad la de estos coreanos!). La otra forma de globalizarse, la nuestra, aquella que exuda modernidad neo-liberal…</p>
<p>Por supuesto, tampoco hay que idealizar Asia. Allá, por ejemplo, hay tanta corrupción como en nuestra región. Pero en el último escándalo de ese tipo en Corea terminó preso el heredero y alto ejecutivo de Samsung. En Chile, mientras tanto, una palmadita en la mano basta. Lo absurdo es que la nueva izquierda nunca quiso entender que ese tipo de legislación (recordemos que fue un gobierno de la nueva izquierda el que cambió la legislación para que no se pudiese mandar preso a ningún empresario condenado por colusión, u otros delitos de ese tipo) va en una dirección ortogonal a lo necesario para la eficiencia y el crecimiento de la productividad (a la comisión respectiva se le olvidó ese punto). En Asia, las oligarquías saben muy bien que para continuar con su poder y privilegios tienen que invertir, generar nuevas tecnologías, diversificar las economías. <strong>En América Latina, en cambio, lo que yo llamo “nuestras oligarquías con <em>tenure</em>”, creen que tiene el derecho divino a estar donde están, y a perpetuidad, y en forma totalmente independiente a su dinamismo productivo.</strong></p>
<p><strong>–¿Qué políticas económicas sugiere para salir de todo esto?</strong></p>
<p>Como si todo lo anterior no fuese suficiente, un problema adicional a nuestra forma pueblerina de globalizarse es que no hay que ser demasiado optimistas respecto del rol que podrían tener políticas económicas más ilustradas. Por ejemplo, una cosa es estar a favor de un tipo de cambio estable y competitivo (como en Asia); otra es creer que si se lo implanta aisladamente en medio del modelo neo-liberal actual −misma ideología, mismo comportamiento parasitario por parte de nuestras oligarquías, mismos <em>policy-makers</em>− éste podría <strong>por sí solo</strong> tener un impacto transformador. Por decir lo obvio, las políticas económicas solo pueden operar dentro de dinámicas institucionales específicas, y su efectividad depende de eso.</p>
<h2>¿OBRA DE DUMBLEDORE O VOLDEMORT?</h2>
<p><strong>–Entonces, ¿cuál es el principal secreto de Asia?</strong></p>
<p>Junto a lo que ya mencioné, <strong>yo siempre destaco su envidiable pragmatismo ideológico. Eso los lleva a ser los herejes del neo-liberalismo; y su increíble dinamismo les permite pecar sin miedo a las iras de las deidades neo-liberales (mercados financieros, FMI, agencias de calificación de riesgos, etc.).</strong> Mientras todo occidente (en especial, en el mundo anglo-ibérico) se tragaba la píldora de que las reformas neo-liberales eran la obra de Dumbledore, en Asia sabían instintivamente que si venía de donde venía, y favorecía a los intereses que hacía, solo podía ser una construcción de Voldemort. Por eso digo que nuestros economistas que ayudaron a diseñar este modelo mostraron ser buenos “ingenieros de sistema”, pues ayudaron a que la ideología neo-liberal en su versión más burda terminara conquistando nuestra América con la misma fuerza con la que la Inquisición conquistó a España. Otros, menos generosos, los llamarían sastres: expertos en hacer excelentes trajes a la medida.</p>
<p><strong>–Su argumento entonces es que nuestro 1% se lleva tanto no “por ser los mejores”, sino porque el traje fue hecho a la medida.</strong></p>
<p>Así es. Sin duda nuestra elite capitalista malentendió a Darwin, y cree que lo que él decía era que el que sobresalía lo hacía porque era “el mejor”. Para él, sobresalir nunca tuvo una connotación <strong>valórica</strong>; esa calificación se la dan siempre quienes, por cualquier razón, están arriba (y su inevitable enjambre de aduladores). Para Darwin, dado un medio ambiente <strong>específico</strong>, sobresalen aquellos que (muchas veces por razones puramente fortuitas) tienen las habilidades y energías <strong>relevantes</strong>. Cambie el medioambiente y el cuento es otro. Por eso, <a href="http://www.econ.cam.ac.uk/research/repec/cam/pdf/cwpe1030.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">uno de mis intentos por descifrar lo que realmente es el neo-liberalismo</a>, lo analiza desde esta perspectiva: <strong>es una ideología y una tecnología de poder que ambiciona imponer una <em>praxis</em> político-económica e institucional que genere, en forma totalmente artificial, un medioambiente hecho a la medida de las habilidades, singularidades e intereses −e insuficiencias− de un tipo específico de gran capital.</strong> Un medioambiente que le pueda dar todas las ventajas imaginables al capital rentista, al depredador, al financiero especulador, al extorsionador, al <em>trader</em>, y al de aquellos que se esconden de la competencia internacional operando en el sector no-transable de bajo desafío tecnológico. En la selva neo-liberal, ese tipo de capital es rey (y en él puede corroborar sus delirios de grandeza). En otros medioambientes más competitivos e ilustrados, a muchos no les daría ni para respirar.</p>
<p><strong>–Pero, ¿a quién perjudica ese medioambiente?</strong></p>
<p>Ese medioambiente, hecho a la medida de unos, tiene un gran costo económico para otros, pues no solo le hace la vida casi imposible a una parte importante de la población, sino también a otros agentes económicos mucho más dinámicos, como es el caso del capital más productivo, en especial el de la manufactura −y a todo aquél que tiene que vivir en un mundo realmente competitivo, como la pequeña y mediana empresa−. Ese mundo productivo donde hay que invertir e innovar constantemente solo para poder sobrevivir en el mercado; y solo si le va bien, ganar al menos un poco. Para nuestros empresarios neo-liberales, y sus neo-camaradas, ese tipo de mercado ya representa una etapa anterior (e inferior) en la evolución humana: aquella donde había que luchar por la subsistencia.</p>
<blockquote class="destacadonews left"><p>«El neoliberalismo es una ideología y una tecnología de poder que ambiciona imponer una praxis político-económica e institucional que genere, en forma totalmente artificial, un medioambiente hecho a la medida de las habilidades, singularidades e intereses de un tipo específico de gran capital”.</p></blockquote>
<p>En el Brasil pre-neoliberal, por ejemplo, la manufactura representaba un tercio del PIB −<a href="http://data.worldbank.org/data-catalog/world-development-indicators" target="_blank" rel="noopener noreferrer">cuando esta actividad producía más que la de China, tres veces más que la de India y cinco veces más que la de Corea</a>−; hoy, en cambio, cuando tiene que enfrentar la nueva competencia asiática −y con las desventajas que además le da una macroeconomía antediluviana− con esfuerzo llega al 10% del PIB −con una producción que apenas llega a un 5% de la de China, a menos del 60% de la de India, y menos de la mitad que la de Corea−. ¿Tendrá por casualidad su desastre económico actual algo que ver con el hecho de que su oligarquía cambió manufacturas por finanzas, lo elaborado por lo extractivo y la innovación por el retail? Y que para poder hacer eso sin contrapeso (incluido el tener que neutralizar a la nueva izquierda), incrementó la corrupción de la política por un múltiplo de dos dígitos. ¿Tendrá ese desastre algo que ver con cambiar un modelo que (con todos sus enormes problemas) era productivo, por uno que solo premia estrategias rentistas, especulativas, depredadoras y la de los <em>traders</em>? <strong>La diferencia con Asia es que allá el Estado y la oligarquía usaron las reformas para fortalecer su modelo productivo</strong>, y no para cambiarlo por otro más placentero. Si la nueva izquierda tan solo hubiese entendido eso…</p>
<p><strong>–Pero hay sectores que han tenido gran desarrollo.</strong></p>
<p>Sí, sin duda en América Latina han surgido actividades cuya productividad llegó a nivel mundial, lo que nos lleva a una estructura productiva muy heterogénea; pero éstos se concentran en lo extractivo y en las multilatinas cuya base de rentabilidad muchas veces viene, junto a lo financiero fácil, de haber sabido coordinar a la perfección cadenas de producción de bajo valor agregado, compuestas principalmente por pequeños y medianos proveedores con el yugo al cuello. El error garrafal de nuestro modelo neo-liberal de acumulación y dominación −al que John Stuart Mill probablemente llamaría <em>distópico</em>− fue su ilusión de que podía ser sustentable en el tiempo sin necesidad de reorientarse a lo productivo.</p>
<blockquote class="destacadonews right"><p>«El neoliberalismo no está a punto de colapsar; para nada. Solo que su versión original se desintegra, y que eso, por ahora, nos lleva a escenarios aún peores, tipo Trump, Brexit, y el renacer de la burda ultra-derecha europea”.</p></blockquote>
<p>Por eso, lo difícil de comprender no es por qué este ciclo político-económico neo-liberal comienza a desgranarse −en especial en su versión anglo-ibérica−, sino cómo pudo durar tanto tiempo sin desarticularse. Eso no significa que esté a punto de colapsar; para nada. Solo que su versión original se desintegra, y que eso, por ahora, nos lleva a escenarios aún peores, tipo Trump, Brexit, y el renacer de la burda ultra-derecha europea. También crea nichos para algunas izquierdas despistadas, las cuales en su impotencia frente al poder absoluto corporativo neo-liberal, cual meteoritos, se fragmentan en la atmósfera con discursos cada vez más principistas (como la necesidad de “decrecimiento”). Otras, aún más despistadas, glorifican violencias tipo lumpen. Menos mal que también surgen otras izquierdas, algo por lo que el 1% debería estar agradecido, al menos porque trae sanidad al debate. No por nada este modelo neo-liberal, junto con ser una forma tan ineficiente de organización económica, ha demostrado ser una de las tecnologías de poder más sofisticadas de la historia −en parte por esa increíble capacidad de cooptar o rayar a tanto opositor−. Cuando ando optimista pienso que las cosas van a tener que empeorar aún mucho más, antes de comenzar a mejorar.</p>
<h2>BRASIL: UN MILLONARIO CADA 27 MINUTOS CUANDO LA ECONOMÍA YA ESTABA EN CRISIS</h2>
<p><strong>–Según su parecer, ¿qué hizo el Partido </strong><strong>de los</strong><strong> Trabajadores</strong><strong> en Brasil, fuera de lo social, para cambiar las cosas?</strong></p>
<div id="attachment_62340" class="wp-caption alignright">
<p><img loading="lazy" class="size-full wp-image-62340" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/Lula.jpg" alt="Luiz Inacio Lula da Silva" width="350" height="233" /></p>
<p class="wp-caption-text">Luiz Inacio Lula da Silva</p>
</div>
<p>Mucho ruido, pocas nueces. Una vez di una presentación en Cambridge en un seminario para altos ejecutivos de multinacionales. Eran los primeros años de Lula, cuando todo el mundo andaba alucinado con Brasil. Su título fue: ¿<em>Is Brazil’s recent growth acceleration the world’s most overrated boom?</em> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Gabriel_Palma_(economista)#cite_note-CV-3" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Después lo publiqué con el mismo título</a>. Enfatizaba que ese auge inicial del período del Partido de los Trabajadores (PT), dado sus políticas (o mejor dicho, su falta de políticas) era insostenible. A menos que el gobierno interviniera en la matriz productiva, no solo sus objetivos sociales iban a ser insostenibles, sino su crecimiento inicial iba a ser insustentable. Al final del curso uno de los participantes escribió como comentario al programa: <em>“Ojalá Palma esté equivocado sobre Brasil; sino, acabo de cometer el error más grande de mi vida al comprar una empresa brasilera a un precio astronómico”</em>. Pero en Brasil, ¿cuál podría ser el problema para los de arriba? (incluido para aquél que vendió tan bien su empresa a esa multinacional). Como muestra un informe de <em>Forbes</em>, durante el período del así llamado Partido de los Trabajadores se triplicó tanto el número de millonarios (aquellos con más de US$30 millones en activos netos, sin contar su residencia principal), como el de centa-millonarios y billonarios.</p>
<p>Algo parecido tuvo lugar en los otros países de la región con gobiernos “progresistas”. De hecho, en términos relativos ninguna otra región del mundo creó tanto millonario, centa-millonario y billonario como América Latina. Y arriba de la tabla están los países gobernados por la “vieja” y la “nueva” izquierda −Venezuela, Brasil, Chile y Argentina- que se ordenan de manera diferente según la categoría de millonario que se analice. Mientras tanto, en Brasil (como en casi toda la región) durante todo el período neo-liberal la inversión por trabajador ha sido sistemáticamente menor en términos reales a la que hubo en 1980 −la cual no fue particularmente alta−, incluido todo el período del PT y el <em>boom</em> de los <em>commodities</em>. Mientras tanto, en este período Asia multiplicaba la inversión por trabajador por factores que llegan hasta dos dígitos (China incluso por 26, mostrando que también se puede hacer demasiado de algo positivo). Así y todo, y cuando su economía ya estaba en plena crisis, en Brasil surgía un nuevo millonario tipo-<em>Forbes</em> cada 27 minutos. Y ahora todos se extrañan de que en un carnaval como ése algún día tuviera que llegar la cuenta.</p>
<p><strong>–Y en particular, ¿cómo analiza la destitución de Dilma Rousseff?</strong></p>
<blockquote class="destacadonews left"><p>«Lo fundamental del reciente golpe institucional en Brasil fue un ajuste de cuentas dentro de la Cueva de Alí Babá. Más de la mitad de los parlamentarios que votaron tenían ellos mismos juicios en contra”.</p></blockquote>
<p>Para mí, lo fundamental de lo que pasó es que en un país estructuralmente corrupto como Brasil, para encontrar una solución al “dilema hobbesiano” (cómo mantener la paz social), se requiere alternancia en el poder. Pero cuando un partido amenaza eternizarse en las alturas (el PT ganó cuatro elecciones seguidas y tenía la quinta en el bolsillo), los del otro lado pierden la paciencia −por mucho que el PT les haya hecho considerables “<em>trickle-down</em>” para apaciguar los ánimos−. Por eso, creo que lo fundamental del reciente golpe institucional en Brasil fue un ajuste de cuentas dentro de la <a href="http://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2016/09/02/dilma-la-izquierda-subprime-y-el-ajuste-de-cuentas-en-la-cueva-de-ali-baba/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Cueva de Alí Babá</a>. Más de la mitad de los parlamentarios que votaron tenían ellos mismos juicios en contra. Sólo en un caso de mega-corrupción (<strong>Odebrecht en Petrobras, compañía constructora que ya ha reconocido más de US$3 mil millones en corrupción</strong>) ya han sido implicados cinco ex-presidentes, varios excandidatos a la presidencia, 60 parlamentarios, incluido los presidentes de ambas cámaras legislativas, ocho ministros del actual gobierno, la mitad de los gobernadores, y muchos otros políticos (incluido el alcalde de Río durante las Olimpíadas). Y el que inició y lideró el <em>impeachment</em> contra Dilma (el presidente de la Cámara de ese entonces) ya fue entregado en sacrificio por sus correligionarios para apaciguar a las masas (a quien, según la grabación que delató a Temer, había que seguir sobornando en la cárcel para comprar su silencio). El pecado de Dilma (cuentas fiscales alegres) parece cuento de hadas al lado de lo demás.</p>
<p><strong>–Volviendo a Asia que se desarrolla, ¿tenemos otra lección que aprender?</strong></p>
<p>Sí, varias más. Una fundamental es que ellos fueron los que mejor entendieron a Darwin: <em>“El que sobresale no es el más fuerte, ni siquiera el más inteligente, sino el que mejor se adapta al cambio”.</em> Pero claro, en nuestra región es difícil adaptarse imaginativamente al cambio dentro de este modelo. ¿De cuántas formas se puede rediseñar este modelo pueblerino, sin desordenarlo en forma terminal?; sin que los potentados pierdan su derecho tipo-pernada a llevarse hasta un tercio del ingreso, año a año. Como diría un físico, ¿de cuántas formas se puede remodelar una estructura con tan poca entropía? ¿De cuántas formas se puede reinventar algo tan bondadoso para algunos y en dem&lt;a&lt;ocracia? ¿Cómo se puede cambiar un sistema que insiste tan efectivamente en reproducirse y mantenerse por sí mismo? Uno (¿autopoiético?) que aunque se intente cambiarlo estructuralmente, su red tiende a permanecer invariable, manteniendo su identidad. ¿De cuántas formas se puede limitar tan efectivamente el acceso de otros a las rentas, construyendo lo que Douglass North llamó acertadamente un <a href="https://www.google.com/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=1&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=0ahUKEwjwkIPYpZ3PAhUEIJAKHcP1AYkQFggeMAA&amp;url=https%3A%2F%2Fweb.stanford.edu%2Fgroup%2Fmcnollgast%2Fcgi-bin%2Fwordpress%2Fwp-content%2Fuploads%2F2013%2F10%2FLimited_Access_Orders_in_DW_-II_-2011.0125.submission-version.pdf&amp;usg=AFQjCNFvrw2eLZzIIirpcYeRAT_XK0Ijmw" target="_blank" rel="noopener noreferrer">“<em>Limited Access Order</em>”?</a></p>
<h2>FALLAS DE LA “VIEJA” Y LA “NUEVA” IZQUIERDA</h2>
<p><strong>–En otras palabras, ¿usted considera que nuestra dificultad para adaptarnos al cambio en América Latina es algo estructural?</strong></p>
<p>Sin duda. Y a nuestras rigideces también hay que agregarle la ideología. Como nos decía José Ortega y Gasset: el problema de América Latina es que hay demasiados individuos satisfechos consigo mismo, que miran a la realidad como espejo de auto-contemplación. Toda la razón. Basta mirar nuestro 1%. Y el narcisismo nunca ha sido una buena receta para adaptarse al cambio; para tener aquella flexibilidad necesaria para poder adaptarse a esa tendencia natural del orden −tanto en el mundo físico, como en el social− de transformarse constantemente en desorden (y así subir su entropía). Es esa continua tendencia al desorden, precisamente, lo que genera nuevos desafíos políticos, económicos, institucionales e ideológicos, cuya solución requiere de una continua sofisticación de las formas de dominación y acumulación. Considero que ése es nuestro Talón de Aquiles colectivo; porque ahí fallan casi todos nuestros empresarios, políticos, intelectuales, y la vieja y la nueva izquierda.</p>
<p><strong>–Resulta paradójico porque los de la nueva izquierda dirían que ellos sí se adaptaron al cambio.</strong></p>
<blockquote class="destacadonews right"><p>«Como nos decía José Ortega y Gasset, el problema de América Latina es que hay demasiados individuos satisfechos consigo mismo, que miran a la realidad como espejo de auto-contemplación”.</p></blockquote>
<p>Para nada. Ideológicamente solo multiplicaron por menos 1. Eso nunca ha sido adaptarse al cambio, es acomodarse. Un empresario comentaba recientemente en mi país sobre un evento con un candidato de la nueva izquierda para las próximas elecciones presidenciales: <a href="http://www.elmercurio.com/blogs/2017/04/03/50035/Reunion-de-Guillier-con-empresarios.aspx" target="_blank" rel="noopener noreferrer">“No dijo nada, pero lo dice tan bien”</a>. Sería difícil sintetizar mejor el discurso actual de la nueva izquierda. Como nos decía Antonio Gramsci, para que una ideología pueda seguir siendo hegemónica, tiene que ser capaz de absorber −pero en forma imaginativa− elementos de ideologías alternativas. Pero para la ideología de muchos en la izquierda, hechos como la caída del Muro de Berlín tuvieron un impacto terminal. Por lo tanto, las nuevas ideas, en vez de interactuar creativamente con las existentes, simplemente destruyeron el sistema anterior de creencias. Y así, en la nueva izquierda, otro conjunto de ideas y dogmas simplemente terminaron reemplazando a los precedentes. Y no puede ser más revelador de la flojera analítica de la nueva izquierda (con sus conceptos tan inocuos como el de “la tercera vía”), que lo único que se le ocurra al actual gobierno “progresista” de Chile respecto de los problemas de la globalización neo-liberal sea querer firmar el vergonzoso Tratado del Transpacífico (TPP). Tratado cuya razón de ser es el consolidar nuevos derechos para cuanto parásito existe en este mundo. Todo esto dentro de un contexto místico llamado “defensa a la expropiación indirecta”, para lo cual estima necesario limitar el campo de maniobra de los gobiernos al espacio que las grandes corporaciones y timadores internacionales considerasen tolerable −tanto en áreas como la política económica, lo salarial y tributario, el medio ambiente, la competencia, los derechos de los consumidores, la salud pública y las finanzas−. Defensa que además exige que cedamos cuanta soberanía sea necesaria a <em><a href="http://ciperchile.cl/2015/11/03/el-tpp-o-como-ceder-soberania-por-secretaria/;%20y%20http:/ciperchile.cl/2016/06/09/tpp-qepd/">cortes Mickey Mouse</a></em>: con jueces elegidos a dedo y llenos de conflictos de interés.</p>
<p><strong>–Pero el Tratado del Transpacífico se presentó como un tratado comercial.</strong></p>
<p>Ese era el anzuelo. En realidad, para las multinacionales el TPP no era más que un hedge tipo <em>credit default swap</em>, pues saben muy bien que tienen que resguardarse ya que tarde o temprano <a href="http://www.econ.uchile.cl/es/publicacion/nuevas-estimaciones-de-la-riqueza-regalada-a-las-grandes-empresas-de-la-mineria-privada-del-cobre-chile-2005-2014" target="_blank" rel="noopener noreferrer">la gente se va a cansar del abuso de lo que se llevan</a> y por lo poco que hacen −por lo que las reglas del juego pueden cambiar−.<strong> En los últimos 12 años solo las del cobre han sacado de Chile como repatriación de utilidades (en moneda de igual valor) más que todo lo que costó el Plan Marshall de la post-guerra</strong> (aquél programa para la reconstrucción de toda la Europa devastada por la guerra). Y se llevan eso por molestarse en hacer cosas como el concentrado de cobre. Como ya decía, ¡hay que ser muy gil! A su vez, todas las multinacionales juntas han sacado durante ese período utilidades por un monto superior al <em>stock</em> de todos lo ahorros previsionales de los 10 millones de chilenos forzados a cotizar en el sistema privado de pensiones (las AFP). <strong>De hecho, entre 2002 y 2014 (durante la bonanza de los precios de los <em>commodities</em>) las multinacionales sacaron de Chile como repatriación de utilidades el equivalente a todo un PIB.</strong> Y los que no se cansan de aplaudir todo esto, y además quieren ofrecerles a las multinacionales aún más garantías vía un TPP, son el prototipo de izquierda “renovada”. Tan, pero tan renovada, que Gardel podría decirles: <em>hoy tenés el mate lleno de infelices ilusiones / te engrupieron los otarios, las amigas, el gavión / la milonga entre magnates con sus locas tentaciones / donde triunfan y claudican milongueras pretensiones / se te ha entrado muy adentro en tu pobre corazón.</em> <strong>Tanto así, que en este proceso, los renovados llegaron a convencerse de que su rol histórico era ser los nuevos <em>consiglieri</em> de la oligarquía.</strong> En Brasil hasta Fernando Henrique Cardoso dijo que no había nadie como Lula para complacer a la elite (y él sí que sabe de eso). Ya nos decía Adorno: <em>“la forma más efectiva de dominación es aquella que delega en los dominados la violencia […] en la que descansa”.</em></p>
<p><strong>–En esta perspectiva, ¿en qué se diferencia la “nueva” de la “vieja” izquierda?</strong></p>
<p>En breve, partamos por lo que las une: a pesar de sus aparentes diferencias, las dos siguen igual de pegadas en el pasado. <strong>Una, la vieja, idealiza ese pasado y quiere construir un futuro que no es más que la copia feliz de ese pasado idealizado. La otra, la nueva, demoniza ese pasado y lo único que quiere es construir un futuro que sea el opuesto a ese pasado demonizado.</strong> Un futuro tan opuesto que en materias de política económica lo que antes era virtud, ahora pasa a ser vicio y lo que era vicio, ahora se entiende como virtud. Por definición, ideologías incapaces de dejar atrás los fantasmas del pasado carecen de creatividad. Son como aviones que pueden correr y correr en la pista, pero no pueden nunca despegar. Ahora, en cuanto a las diferencias entre ellas, hay una que distancia a la “vieja” de la “nueva” izquierda, y es que el nacionalismo es siempre inflacionario.</p>
<p><strong>–Según su análisis, ¿qué hay en común entre nuestros problemas y los que llevaron a Trump y al Brexit?</strong></p>
<blockquote class="destacadonews left"><p>En los últimos 12 años solo las multinacionales del cobre han sacado de Chile como repatriación de utilidades (en moneda de igual valor) más que todo lo que costó el Plan Marshall de la post-guerra”.</p></blockquote>
<p>Mucho más de lo que se reconoce. Antes se decía que los países desarrollados le mostraban a los más atrasados la imagen de su futuro. Si alguna vez fue así, ya no lo es. Muchos esperaban que la globalización nos llevara a una gran convergencia entre las naciones, con mayor similitud ideológica y en las instituciones. <a href="http://www.econ.cam.ac.uk/research/repec/cam/pdf/cwpe1111.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Lo que siempre intuí</a>, es que si bien iba a haber convergencia, <a href="http://www.econ.cam.ac.uk/research/repec/cam/pdf/cwpe1627.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">ésta no se iba a dar en torno a las características civilizadoras de los países avanzados</a>. En cambio, con algunas excepciones notables en Asia, siempre he argumentado que la convergencia actual se iba a dar en torno a lo que nos caracteriza a nosotros, países de ingreso medio, altamente desiguales, poco dinámicos, con elites insubstanciales, Estados eunucos, ideologías fundamentalistas, y tanto académico y político encandilado por sus conflictos de interés.</p>
<p><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-65516" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/trump-500x500.jpg" alt="trump" width="350" height="350" />En otras palabras, en dicha convergencia, realidades como las nuestras iban a ser “el norte magnético”. Me explico: no era que nuestros mercados laborales se iban a civilizar, sino que los hasta ahora civilizados se iban a latinoamericanizar. Lo mismo iba a pasar con nuestras bajas tasas impositivas, su asombrosa regresividad y porosidad, con nuestros niveles de desigualdad y baja inversión. Recordemos que cuando Reagan fue elegido en 1980, el 1% en los Estados Unidos ganaba menos del 10% del ingreso; para la crisis del 2008 ya llegaba a niveles latinos con su bananizante 24%. Y, al mismo tiempo, la inversión privada también seguía nuestros pasos, insistiendo en ser siempre menor que la pre-Reagan como porcentaje del PIB; hasta el punto en que en la actualidad la inversión privada neta llegó simplemente a cero. Esto es, mientras el 1% capturaba durante los últimos 20 años más de dos tercios del crecimiento total de los ingresos reales por familia, lo que devolvía de eso a la economía en forma productiva (inversión privada) disminuía significativamente en términos relativos al PIB (hasta terminar por desaparecer en términos netos). Por su parte, <a href="http://elsa.berkeley.edu/users/saez/saez-UStopincomes-2012.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">el decil más alto llegó a llevarse más de la mitad del total de los ingresos del país</a>; un nivel mayor al de cualquier otro año desde 1917, superando incluso a 1928, año cumbre de la burbuja de los <em>Roaring Twenties</em>. ¿Suena conocido?</p>
<h2>TRUMP: UN MACBETH TROPICAL</h2>
<p><strong>–En ese sentido, ¿qué es lo que representa Trump?</strong></p>
<p>Trump no es más que un <a href="http://ciperchile.cl/2016/11/09/trump-el-macbeth-tropical-que-logro-desahogar-a-los-enrabiados/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Macbeth tropical</a>, que logró desahogar a los enrabiados proyectando su descontento hacia latinos indocumentados, musulmanes de todo tipo y la competencia asiática. Mi argumento es que él (y lo que representa) no solo es el mejor reflejo de la mediocridad actual, sino que Trump podría perfectamente ser un monstruo de Frankenstein, construido a partir de componentes de nuestros héroes visionarios, aquellos que desinteresadamente introdujeron las reformas en América Latina: <em>Los Siete Magníficos</em>, quienes marcaron para siempre el neo-liberalismo de la región. Su respeto por los derechos humanos, lo aporta Augusto Pinochet; su sentido estético, viene de Carlos Menem; su honestidad, de Carlos Salinas de Gortari; su apego a la democracia, de Alberto Fujimori; su profundidad ideológica, de Fernando Collor de Mello; su seriedad fiscal, de Alan García y su sanidad mental, de Abdalá Bucaram. <strong>El terror es que Trump ratifique la profecía de Hannah Arendt, aquella que ya se confirmó en el Chile de los torturadores y del grupo duro de los <em>Chicago Boys</em>: el peor mal lo hace gente insignificante.</strong></p>
<p><strong>–Fuera de su conocida fragilidad financiera, ¿por qué se hace insostenible el modelo neoliberal en su versión actual en los países avanzados?</strong></p>
<blockquote class="destacadonews right"><p>Antes se decía que los países desarrollados le mostraban a los más atrasados la imagen de su futuro. Si alguna vez fue así, ya no lo es. Ahora, con excepciones en Asia, la convergencia se da en torno a lo que nos caracteriza a nosotros, países de ingreso medio, altamente desiguales, con elites insubstanciales, e ideologías fundamentalistas”.</p></blockquote>
<p>A riesgo que algunos ya abandonen la lectura de la entrevista (pues ya es algo más larga que un <em>tweet</em>), es importante destacar que entre los muchos aspectos de este modelo que ya están topando fondo, uno muy revelador es lo que pasa en los salarios. En los Estados Unidos, el salario promedio masculino ha estado estancado en términos reales desde la elección de Reagan en 1980 y el comienzo de la “modernidad” neoliberal. Pero como la productividad por trabajador continuó creciendo (a una tasa inferior al período anterior, pero al menos lo hizo a un promedio de un 1,5% por año), la diferencia entre el valor de lo que produce un trabajador y lo que se le paga subió en términos reales de un promedio de US$20.000 en 1980 a US$70.000 estos días. Es decir, lo que se podría llamar el “excedente bruto” por trabajador se multiplicó 3,5 veces en moneda de igual valor. Y en el caso de una trabajadora se duplicó de US$40.000 a US$80.000. En parte por eso, <strong>las utilidades corporativas están ahora en récord histórico, a pesar de los lamentables fundamentos económicos (el peor período de crecimiento desde la Gran Depresión, no obstante todos los mega-esfuerzos de reactivación). </strong><strong>Lo mismo con la bolsa de comercio, cuya burbuja es la segunda mayor en 100 años; pero como es tan generalizada (es decir, tan indiscriminada), pasa a ser la mayor si se la mira desde el punto de vista del precio accionario mediano. Mientras tanto, la inversión privada también se acerca a un registro histórico, pero en el otro sentido: por lo poco que representa como porcentaje del PIB.</strong> ¡Hablando de trajes hechos a la medida! Parece que aprendieron de nuestras oligarquías a cómo ganar tanto con la ley del menor esfuerzo.</p>
<p>Y como si todo eso no fuese suficiente, la deuda corporativa también llegó a un récord histórico. Y con utilidades tan estratosféricas e inversión privada tan mínima, ¿por qué necesitará tanta deuda el sector corporativo? Como todos saben, para jugar en el casino financiero, para comprar sus propias acciones (y así subir artificialmente su precio y los bonos de fin de año), para repartir dividendos siderales, comprarse unas a otras a precios astronómicos, incrementar salarios de ejecutivos y contribuir a sus fondos de pensiones en formas nunca antes vistas ni soñadas: en los Estados Unidos los ahorros previsionales de los 100 CEOs de las mayores corporaciones son equivalentes a los de 116 millones de conciudadanos de la mitad más baja de ingresos del país. Esto es, esas utilidades récord y esas deudas récord se destinan a cualquier cosa, menos a hacer algo útil desde un punto de vista productivo (algo que ya es de mal gusto).</p>
<p><strong>– ¿Pero cómo se logra la cuadratura del círculo: altas utilidades con tan poca inversión?</strong></p>
<p>Los neoliberales, aparentemente, habrían logrado inventar la máquina del movimiento perpetuo, aquella que no tiene necesidad de que se le inyecte energía externa (inversión privada). Las ganancias podrían seguir creciendo <em>per secula seculorum</em> gracias a factores como una mayor supremacía de lo financiero, más concentración oligopólica, más colusión, más <em>offshoring</em> en busca de salarios cada vez más bajos y condiciones laborales cada vez más medioevales (como en lo textil en Bangladesh) y redes cada vez más amplias para poder atrapar más y más rentas bajo el concepto de propiedad intelectual (una de las tantas corporaciones parasitarias estadounidense patentó el nombre del arroz basmati, de tradición casi milenaria en la India). Y el <em>leitmotiv</em> del TPP era legitimar ese parasitarismo. Las utilidades también podían seguir creciendo por el desarrollo de nuevas formas de extorsión en la salud, de endeudamiento en la educación y de nuevas formas rentistas de administrar pensiones e infraestructura. Por un deterioro en la calidad del producto y en la atención al cliente − en cuanto a esto último, la forma cómo la United Airlines trató a un pasajero por negarse a aceptar un abuso grosero, quien terminó con contusión cerebral, nariz quebrada y pérdida de dos dientes, es un buen reflejo de la naturaleza del nuevo <em>business model</em> en esta área−. También, por la forma como actuó, lo es respecto del lado en qué está en estas materias <a href="https://www.ft.com/content/e752feec-20f3-11e7-a454-ab04428977f9" target="_blank" rel="noopener noreferrer">“la fuerza del orden”</a>. En esta área, <a href="http://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2017/05/30/dramatica-coincidencia-ley-de-murphy/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">lo que le pasó hace poco a un compatriota ya sobrepasa todo en cuanto a monstruosidad corporativa</a>. Por decir lo obvio, <strong>para que las corporaciones continúen ganando a esos niveles, y con tan mínimo esfuerzo inversor, tienen que entrar cada vez en forma más profunda en ese círculo vicioso de la ineficiencia y el abuso.</strong></p>
<h2>OLIGARQUÍAS TIPO FÓSILES-VIVIENTES</h2>
<p><strong>–¿A dónde nos lleva todo esto?</strong></p>
<p>Según Andy Haldane, economista jefe del Banco Central de Inglaterra (no precisamente un economista heterodoxo), <strong>somos testigos de un proceso de “auto-canibalismo” corporativo.</strong> Si antes los accionistas se repartían en promedio 10 de cada 100 libras de utilidades corporativas, hoy se llevan alrededor de 70. Y si antes un accionista se quedaba en promedio con una acción por seis años, ahora es por menos de seis meses (por lo que cada vez le importa menos la salud de largo plazo de la empresa). Tanto que nos decía Keynes (y muchos antes que él): un capitalismo desregulado y con exceso de liquidez (que en parte importante se debe al incremento de la desigualdad) se transforma inevitablemente en autodestructivo. Pero explíqueles eso (allá y acá) a quienes cuyos ingresos dependen de no entender…</p>
<p>Para mí, la actual convergencia mundial, en especial en occidente −aquella (como decía) en la que nosotros aportamos el norte magnético− tiene un elemento evolutivo adicional, casi surrealista: oligarquías de países desarrollados, que hasta ahora fueron las más ilustradas y desenvueltas, hoy <a href="http://www.econ.cam.ac.uk/research/repec/cam/pdf/cwpe1627.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">buscan cerrar brechas “al revés”</a> (esto es, hacer un <em>reverse catching-up</em>). Mi argumento es que las oligarquías de los países desarrollados viven hoy lo que en paleontología se llama <em>“un taxón Lázaro”</em>: un organismo, que por razones evolutivas ya estaba extinto, misteriosamente comienza a reaparecer.</p>
<blockquote class="destacadonews left"><p>Las oligarquías de los países desarrollados viven hoy lo que en paleontología se llama “un taxón Lázaro”: un organismo, que por razones evolutivas ya estaba extinto, misteriosamente comienza a reaparecer”.</p></blockquote>
<p>En el caso de los Estados Unidos, por ejemplo, si bien es cierto que en lugar de plantaciones ahora rigen las todopoderosas finanzas parasitarias, el presente comienza a tener más que semejanzas pasajeras tanto con nuestras realidades latinas, como con lo que podría haber sucedido en ese país si el Sur hubiera ganado la Guerra Civil. En este proceso −y en lo que podría ser una de las ironías político-económicas supremas de la historia− nuestras <strong>oligarquías tipo “fósiles-vivientes”</strong> no solo ven resucitar a sus parientes supuestamente extintos, sino que estos <em>Lázaros</em> (que en su vida anterior las miraban con desprecio) ahora las tratan de imitar. Es como si desde un punto de vista evolutivo, nuestro tipo de oligarquía −y su homóloga en el Sur de los Estados Unidos antes de la Guerra Civil− fuesen a tener la última palabra. Esto, aparentemente, le podría dar la razón histórica a la naturaleza sub-prime de nuestras elite económicas. Pasarían de fósiles vivientes a prototipo de oligarquía “moderna” −en el sentido del nuevo (para nosotros viejo) paradigma parasitario a seguir. Sus parientes, aparentemente extintos, ahora reaparecen y también quieren tener el derecho a la tajada del león en el ingreso nacional −y por hacer cosas igualmente triviales−. Para eso, ya amoldaron las instituciones necesarias, como tener un Estado que encuentre su razón de ser en el apoyo a su cruzada rentista. Y nuestras oligarquías, con la reaparición de sus parientes extintos, quienes ahora intentan <em>hackearles</em> el secreto de su comportamiento banal, pueden jactarse (y no sin razón): ¡el que ríe último, ríe mejor! Y a sus parientes que reaparecen en otras partes del mundo, aquellas que antes llamábamos desarrollados, ahora les pueden decir, con deliciosa ironía: ¡bienvenidos al Tercer Mundo!</p>
<p><strong>–¿Qué opinan los asiáticos de todo esto?</strong></p>
<p>Los asiáticos no pueden creer su buena suerte, pues todo esto les deja el camino libre para continuar desarrollándose en forma productiva, sin contrapeso. Como decíamos, basta mirar cómo se abren las brechas en cuanto a tasas de crecimiento de la productividad.</p>
<p><strong>–¿Qué efectos tiene eso en occidente?</strong></p>
<p>Poco tenía Hillary Clinton que decirle a los <em>Millennials</em>, que fuese convincente, de por qué este capitalismo aberrante los lleva a ser la primera generación más pobre que la de sus padres (desde que existen números relevantes). ¿Cómo podía Hillary explicarles a los menores de 40 años por qué ya estaban condenados a pagar solo por el servicio de su deuda educacional más que el PIB de Uruguay? (deberían, porque casi 8 millones ya están en moratoria). ¿O por qué el servicio de su deuda en otros ítems, como autos, ya era más que el PIB de Paraguay? ¿O por qué a tan temprana edad el servicio del total de su deuda, incluido la hipotecaria, ya era similar al PIB del Perú? Todo esto parte del hecho de que la deuda de los hogares ya está de vuelta al nivel pre-crisis de 2008 − por lo que ahora hablamos de un servicio actual de esa deuda mayor que el PIB de la Argentina, deuda que en buena parte no es más que una forma de compensar el estancamiento de los salarios. Y si agregamos la deuda de los otros agentes (como el corporativo y el gobierno), llegamos a que hoy en Estados Unidos ya se paga como servicio de deuda algo similar al PIB conjunto de Brasil y México −y eso que las tasas de interés están artificialmente bajas−.</p>
<p>Pero ahora en los mercados financieros nadie necesita padecer de vértigo, pues ya saben muy bien eso de que <em>“si alguna deuda chica sin querer se te ha olvidado, en la cuenta del otario (subsidiario) que tenés se la cargás”</em>− aquel que con su <em>Quantitative Easing </em>(QE), y otras formas creativas de subsidio, absorbe cuanto activo financiero basura existe en este mundo −el FED, por ejemplo, ya asimiló casi US$2 millones de millones tan solo en términos de hipotecas securitizadas, muchas de ellas sub-prime−. Mercados financieros que ahora lo único que tienen que hacer es rezar para que <em>“el bacán que te acamala tenga pesos duraderos”</em>. En realidad (como sugiere un sociólogo alemán), lo único honesto que Hillary Clinton le podría haber dicho a los menores de 40 para subirles el ánimo era que si votaban por ella iban a poder continuar endeudándose, y así seguir “<em>coping, hoping, doping and shopping</em>”.</p>
<p><strong>–Pero los mercados han reaccionado bien a la elección de Trump.</strong></p>
<p>Trump es el resultado de que la desigualdad tiene un efecto corrosivo en la democracia. Y corrosivo para todos lados. Llega a dar risa cómo los mercados y la elite internacional tipo Davos tratan de seducir a Trump para que sus nuevos parámetros políticos y económicos terminen siendo solo más de lo mismo. Pero aunque termine en eso, el retroceso es importante pues la nueva implementación “de lo mismo” es ideológicamente bastante menos sofisticada, y se nutre de un culto más burdo a la violencia. Si bien nunca es bienvenido tener que reajustar un proceso global de acumulación, hasta ahora la élite global se ha adaptado bastante bien a los nuevos acontecimientos −como una familia aristocrática que se ha visto obligada a dar de mala gana la bienvenida a un nuevo familiar de otra clase social− como en una novela de Jane Austen. Desgraciadamente en el Sur las cosas se ven hasta más complicadas, pues el descontento no solo nos ha traído a personajes similares −como Modi, Zuma y Duarte−, sino que ellos han podido implementar sus políticas con menos cortapisas. Y los “progresistas” siguen analizando profundamente la superficie de los problemas de este capitalismo parasitario (acumulando más información que conocimiento). Y como en lo económico sólo innovan en la ayuda para los pobres (aunque ni tanto) recuerdan a Oscar Wilde cuando decía: <em>“El sentimentalismo es meramente el día feriado del cinismo”.</em></p>
<p><strong>–¿Y el Brexit? ¿Con qué efectos irrumpe en este contexto?</strong></p>
<blockquote class="destacadonews right"><p>Trump es el resultado de que la desigualdad tiene un efecto corrosivo en la democracia. Y corrosivo para todos lados. Llega a dar risa cómo los mercados y la elite internacional tipo Davos tratan de seducir a Trump para que sus nuevos parámetros políticos y económicos terminen siendo solo más de lo mismo”.</p></blockquote>
<p>El Brexit tiene un gran parentesco sanguíneo con el fenómeno que llevó a Trump a la Casa Blanca −y no es imposible pensar que hasta podría incluso llevar algún día a Le Pen al Palais de l’Élysée (¿o habrá algún límite a la estupidez humana?)−. El Brexit fue el triunfo de una extraña alianza de sectores que se sentían “perdedores” en esta globalización neo-liberal −sectores a los cuales, de repente, también se les acabó la paciencia− y muchos dejaron de desahogar sus penas en bares de mala muerte y pasaron a rebelarse en las urnas. En otra ironía notable de la historia, la misma derecha neo-liberal que con sus cantos de sirena había logrado romper la identidad de clase de los trabajadores, ahora (por su miopía) hacía exactamente lo opuesto, se las devolvía, al crear dos nuevos factores aglutinantes: la inseguridad y la falta de identidad. En Gran Bretaña, <a href="http://www.bankofengland.co.uk/publications/Documents/speeches/2016/speech946.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">mientras las ganancias corporativas están hoy también por las nubes, el salario real promedio no solo cae</a>, sino que lo hace a una tasa nunca vista desde mediados del siglo 19. Lo que pasó con el Brexit fue que en el país donde me tocó vivir (por esas raras artes del destino), la mayoría le dijo al discurso hegemónico neo-liberal que justifica todo eso: ¡son puros cuentos! Y el error garrafal de la nueva izquierda británica, y la del resto de Europa, por su constipación ideológica, fue entregarle a la extrema derecha una parte importante de esa nueva clase de descontentos: aquellos que antes, cuando reinaba la manufactura, se identificaban como proletarios, pero ahora se sienten apenas “pobre-letarios”. No hay que olvidar que en Alemania, y también en parte por las deficiencias de la izquierda de entonces −el antagonismo fratricida entre comunistas y socialistas−, muchos de esos descontentos se transformaban en Sturmabteilung (el ala paramilitar del Partido Nazi).</p>
<p><strong>–Para finalizar, ¿por qué centra tanto su crítica en la nueva izquierda?</strong></p>
<p><img loading="lazy" class="alignright wp-image-67920 size-full" src="http://ciperchile.cl/wp-content/uploads/brexit-1.jpg" alt="brexit (1)" width="318" height="159" />En la nueva izquierda y en la elite corporativa. Pero mire lo que pasó en tres de los países de este tipo que sigo más de cerca −Chile, Brasil y Sudáfrica−; existían condiciones ideales para algo distinto, pues habían mayorías dispuestas a apoyar agendas ilustradas. Pero, en lo fundamental, creo que a la nueva izquierda la frenó el miedo a lo desconocido, y optó por lo más fácil −más de lo mismo−, pero tratando de humanizar la ineficiencia del modelo, y consolidando derechos individuales como los reproductivos y los de orientación sexual−. Freud nos hablaba de nuestra ambivalencia con la realidad, relacionada con un miedo a lo desconocido, un temor al retorno a un caos primitivo donde puede existir una fuerza desconocida que destruya la comprensión y elimine el significado. Eso tiene relación con que tengamos tanta predilección por las ilusiones y facilidad para creer nuestros propios cuentos, en este caso, porqué solo se podía seguir con más de lo mismo. Ya muchos han hablado de la naturaleza del contar este tipo de cuentos. Sartre recalcaba nuestra predilección por los “de mala fe” –no en el sentido común del término−, sino en el de contar cuentos tanto para convencer a otros, como para auto-convencerse a sí mismo. Una tribu de habitantes originarios de Norte América decía que quienes fuesen buenos para contar cuentos dominarían el mundo. Žižek (con la nueva izquierda en mente), nos dice que la última derrota ideológica es cuando uno cuenta cuentos de los otros como si fuesen propios. Yo agrego que cuando dos piensan lo mismo, solo uno es el que está pensando −y ése no es precisamente la nueva izquierda−.</p>
<p>Hoy muchos se preguntan, con cierta ansiedad, si un robot podría reemplazarlos en su trabajo. La nueva izquierda llegó a ser tan predecible que debería estar preocupada. Y lo común a todos estos cuentos neo-liberales lo sintetiza muy bien Oscar Wilde cuando dice: <em>“El vicio supremo es la superficialidad”</em>. Nunca han hecho tanta falta sabios del desarrollo como <strong>Hirschman</strong>, historiadores económicos como <strong>Kindleberger</strong> (que nos ayuden a entender el presente), expertos en finanzas como <strong>Minsky</strong>, intelectuales de nuestras tierras, como <strong>Mariátegui </strong>−y en especial, políticos con la determinación de <strong>FDR </strong>(a ese si que no le contaban cuentos), intelectuales con la creatividad de <strong>Gramsci</strong>, y economistas con la lucidez de <strong>Keynes</strong>.</p>
<p><a title="Entradas de Cristina Ruiz del Ferrier" href="http://ciperchile.cl/author/cristinaruiz/" rel="author">Cristina Ruiz del Ferrier</a> y <a title="Entradas de Horacio Rovelli (Revista Estado y Políticas Públicas-Buenos Aires*)" href="http://ciperchile.cl/author/horaciorovelli/" rel="author">Horacio Rovelli (Revista Estado y Políticas Públicas-Buenos Aires*)</a></p>
<p>*<strong>Versión original: <a href="http://politicaspublicas.flacso.org.ar/files/revistas/1496259367_revista-epp8-version-miercoles-31.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Revista <em>Estado y Políticas Públicas</em>, Buenos Aires</a>. </strong></p>
<p>*Fuente: <strong><a href="http://ciperchile.cl/2017/06/01/neo-liberalismo-o-neo-parasitismo-radiografia-al-ciclo-politico-economico/">CiperChile</a></strong></p>
</div>
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		<title>¿Cuáles son los límites de la derecha en América Latina?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Jan 2016 01:21:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[dependencia]]></category>
		<category><![CDATA[derecha]]></category>
		<category><![CDATA[elite y neoliberalismo.]]></category>
		<category><![CDATA[neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[pobreza]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Clima de euforia en los medios de la derecha latinoamericana, después de década y media de sucesivas frustraciones.  Creen que pueden volver a ser protagonistas de la historia latinoamericana contemporánea. En los medios financieros y en los medios de información  internacionales, hay verdadera euforia. La realidad, sin embargo, es mucho más dura.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div>ALAI AMLATINA, 06/01/2016.-  Clima de euforia en los medios de la derecha latinoamericana, después de década y media de sucesivas frustraciones.  Creen que pueden volver a ser protagonistas de la historia latinoamericana contemporánea. En los medios financieros y en los medios de información  internacionales, hay verdadera euforia.<br />
El ímpetu con que actúan en Argentina y en Venezuela puede dar la impresión de que saben hacia dónde quieren ir, que tienen la clave del futuro de nuestras sociedades, que se han renovado al punto de poder volverse fuerza hegemónica en la región. Critican a los gobiernos progresistas, como si se tratara de un ciclo agotado, al cual ellos se proponen suceder y superar.<br />
Pero, ¿qué tanto es así? ¿Qué se puede desprender de los primeros movimientos del gobierno de Mauricio Macri en Argentina y de los de la oposición victoriosa en las elecciones parlamentarias en Venezuela?<br />
Aunque se propongan imprimir un nuevo impulso a la economía, todos los síntomas indican que retomarán el liberalismo económico, a pesar de su fracaso espectacular en el pasado reciente de esos países y en los que aún lo mantienen como modelo, como México, Perú y  otros. Las medidas puestas en práctica en Argentina y las que se anuncian en Venezuela representan la vieja fórmula del retiro del Estado de su capacidad  de regulación de la economía, de la liberación de acción de las fuerzas del mercado, de reinserción internacional  e incluso subordinación al FMI y a la política norteamericana en la región. Profundización de la recesión y aguda crisis social son los corolarios obligatorios de esas políticas.<br />
Nada que ver con la superación del ciclo progresista, aunque declararon formalmente que mantendrían las políticas sociales de esos gobiernos, reconociendo su éxito y apoyo popular. Pero al reafirmar a los supuestos duros de las políticas neoliberales, cortando recursos y afectando directamente a los núcleos que las implementaban, demuestran, en Argentina, la contradicción entre su política económica y los objetivos sociales. Contradicción clara en Argentina, donde se multiplica el desempleo con enorme rapidez,  y probable, en  caso de que llegaran a gobernar en Venezuela, por la forma cómo se critica la generación de empleos, supuestamente de manera artificial y política por parte de los gobiernos tildados de “populistas”.<br />
Como llegaron al gobierno por la vía electoral, no pueden recurrir a la represión abierta de los movimientos populares, que dio un margen de maniobra a las dictaduras para imponer su “paz social”. En Argentina se enfrentan, desde los primeros días, a movilizaciones populares masivas e indignadas por la brutalidad con que se intenta desmontar los derechos reconquistados a lo largo de los últimos 12 años. No hay luna de miel para el gobierno de Mauricio Macri que, al contrario, cuando recién empiezan las primeras y duras negociaciones salariales, no va a tener la vida fácil como su risueña campaña electoral auguraba.<br />
¿Qué pasará cuando el gobierno se dé cuenta que la economía no volverá a crecer con las medidas que toma? ¿Qué, al contrario, se ahonda la recesión, con elevación del desempleo y de la crisis social? ¿Qué pasará cuando se dé cuenta que no dispone de mayoría política para seguir gobernando mediante decretos? ¿Qué pasará cuando tome conciencia que no puede establecer acuerdos internacionales que se contrapongan al Mercosur, salvo que intente la aventura de abandonar esa alianza regional de la que tanto depende la economía argentina y se aleje cada vez más de Brasil?<br />
En Venezuela, la derecha,  eufórica por su mayoría parlamentaria y proyectando el cambio de gobierno en seis meses, también va a tener que enfrentarse con la dura realidad concreta. En primer lugar, triunfaron en las elecciones parlamentarias, obteniendo 400 mil votos más que en la elección anterior – el voto castigo probablemente de chavistas descontentos -, pero también hubo una gran abstención – 2 millones – de chavistas que no optaron por el voto castigo, pero que son una reserva de apoyo para el gobierno. Esos amplios sectores, frente a un referendo revocatorio que la oposición logre convocar, no se sumarán automáticamente al fin del gobierno chavista, a sabiendas de todas las  consecuencias negativas para los sectores populares.<br />
En segundo lugar, las nuevas iniciativas del gobierno para reactivar a la economía, a ser enviadas a la Asamblea Nacional, van a plantear a la oposición el desafío de compartir medidas en contra de la crisis o de  mantenerse en la impopular actitud de cuanto peor, mejor. A sabiendas que los problemas económicos son los que más afectan a la gente y que el sector moderado de la oposición quiere ayudar a superar la crisis, mientras que el sector radical solo piensa en cambiar el gobierno, las dificultades y el desgaste para la oposición pueden ser decisivos frente a una población necesitada de soluciones inmediatas para sus problemas.<br />
Por otra parte, las medidas con  las que el gobierno se ha blindado,  dificultan mucho las primeras medidas anunciadas por la oposición, sea en relación a la amnistía o cualquier otra que busque la sustitución del gobierno en seis meses, van a chocar con una institucionalidad adversa, ya sea del Ejecutivo o del Poder Judicial. La euforia inicial se va agotar rápidamente. Quedaría la convocatoria del referendo en la mitad del gobierno de Nicolás Maduro, que puede ser logrado con el 20% de firmas de los electores.<br />
Pero frente a la disyuntiva de terminar de una vez con los gobiernos chavistas y entregar el poder a la oposición o seguir peleando por la superación de la crisis en el marco de esos gobiernos, la oposición no contará fácilmente con una mayoría. Lo decisivo será la lucha de masas en los próximos meses, junto con la reacción popular frente a las iniciativas del gobierno para superar la crisis y las respuestas de la oposición. Las movilizaciones populares, que se han iniciado ya, favorecen ampliamente al gobierno, que cuenta con una militancia activa, mientras que la oposición cuenta con un gran apoyo silencioso y el descontento de sectores populares que siempre habían  apoyado al chavismo.<br />
Pero lo determinante será la postura política de la izquierda, de proponer alternativas concretas, de desencadenar la lucha de ideas y ser capaz de movilizar a los más amplios sectores populares en la resistencia en contra de la derecha, dirigiendo, de forma unificada,  la continuidad de las luchas en contra del neoliberalismo y de los intentos de restauración conservadora en nuestras sociedades.<br />
<em>&#8211; El autor, Emir Sader, es sociólogo y científico político brasileño, es coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (UERJ).</em><br />
*Fuente: <strong><a href="http://www.alainet.org/es/articulo/174570">Agencia Latinoamericana de Información</a></strong></div>
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		<title>No es Noble que &#8230;</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 06 Nov 2015 00:49:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[colusion de papeleras]]></category>
		<category><![CDATA[desfachatez de la elite]]></category>
		<category><![CDATA[elite y neoliberalismo.]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>No es Noble que la Elite de Chile...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2015/11/papeleras.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft  wp-image-24915" src="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2015/11/papeleras-300x300.jpg" alt="papeleras" width="610" height="610" /></a></p>
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		<title>El laberinto de la elite</title>
		<link>https://piensachile.com/2015/07/24/el-laberinto-de-la-elite/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 24 Jul 2015 00:03:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[corrupcion politica]]></category>
		<category><![CDATA[dictadura]]></category>
		<category><![CDATA[elite en crisis]]></category>
		<category><![CDATA[elite y neoliberalismo.]]></category>
		<category><![CDATA[saqueo de recursos naturales]]></category>
		<category><![CDATA[saqueo del estado]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En el libro “La Doctrina del Shock”, Naomi Klein identifica a Chile como el país donde se inauguró el capitalismo más fundamentalista del mundo. No entraré en los detalles de aquel record. Sí en otro concepto, lo que define como “Estado corporativista”. Dice: “En todos los países en que se han aplicado las recetas económicas de la Escuela de Chicago durante las tres últimas décadas, se detecta la emergencia de una alianza entre unas pocas multinacionales y una clase política compuesta por miembros enriquecidos; una combinación que acumula un inmenso poder, con líneas divisorias confusas entre ambos grupos”…</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>La DC amenaza con salir de la Nueva Mayoría. La derecha reclama más crecimiento. Bachelet, la última carta de la elite, no repunta. Nadie confía en nadie. Al parecer, algo se resquebraja en la estructura de poder que sostiene el espacio político. Para indagar en los mecanismos y redes del poder, es imprescindible no retronar a su génesis.</p>
<div>
En el libro “La Doctrina del Shock”, Naomi Klein identifica a Chile como el país donde se inauguró el capitalismo más fundamentalista del mundo. No entraré en los detalles de aquel record. Sí en otro concepto, lo que define como “Estado corporativista”. Dice: <i>“En todos los países en que se han aplicado las recetas económicas de la Escuela de Chicago durante las tres últimas décadas, se detecta la emergencia de una alianza entre unas pocas multinacionales y una clase política compuesta por miembros enriquecidos; una combinación que acumula un inmenso poder, con líneas divisorias confusas entre ambos grupos</i>”…<br />
<iframe loading="lazy" title="La doctrina del shock - doblado al español y completo" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/_Q7X5pYKi00?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe><br />
Y continúa: “<i>en lugar de liberar al mercado del Estado, estas élites políticas y empresariales sencillamente se han fusionado, intercambiando favores para garantizar su derecho a apropiarse de los preciados recursos que anteriormente eran públicos</i>”… “<i>El término más preciso para definir un sistema que elimina los límites en el gobierno y el sector empresarial no es liberal, conservador o capitalista sino corporativista. Sus principales características consisten en una gran transferencia de riqueza pública hacia la propiedad privada —a menudo acompañada de un creciente endeudamiento—, el incremento de las distancias entre los inmensamente ricos y los pobres descartables, y un nacionalismo agresivo que justifica un cheque en blanco en gastos de defensa y seguridad. Para los que permanecen dentro de la burbuja de extrema riqueza que este sistema crea, no existe una forma de organizar la sociedad que dé más beneficios. Pero dadas las obvias desventajas que se derivan para la gran mayoría de la población que está excluida de los beneficios de la burbuja, una de las características del Estado corporativista es que suele incluir un sistema de vigilancia agresiva (organizado mediante acuerdos y contratos entre el gobierno y las grandes empresas), encarcelamientos en masa, reducción de las libertades civiles y a menudo, aunque no siempre, tortura”.</i><br />
En Chile, ese Estado corporativista se generó por medio de tres shock: el de los militares y civiles en el golpe de Estado, el shock de la elite que instaló el modelo neoliberal y el shock de las torturas contra los disidentes. Deslegitimados (para casi todos, claro) está el primer y tercer shock. El shock económico, sin embargo, sigue funcionando. Alguna vez Pinochet declaró que quería construir “<i>un país de propietarios, no de proletarios</i>”. Lo logró. Y en esa apuesta que comenzó hace muchos años parece hoy descansar la deslegitimidad del modelo.<br />
<b>EL SAQUEO</b><br />
Está en La Florida, se llama Panúl, es el último bosque que le queda a Santiago. Hasta la dictadura, pertenecía al Estado y estaba a cargo de la Universidad de Chile, que lo utilizaba como su instituto bacteriológico. Salió a remate; se lo adjudicó el señor Vicente Navarro, amigo personal de Pinochet y único asistente a dicho remate. Compró el bosque entero al precio de lo que costaba una citroneta de la época.<br />
<iframe loading="lazy" title="La lucha por el Panul" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/aNkvDIap1fI?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe><br />
Sabemos que Pinochet repartió lo público, pero también él aprovechó de meterle la mano al bolsillo del FISCO, embolsándose activos con un valor cercano a los U$ 26 millones tras sus 17 años como “servidor público”. En el libro “EL SAQUEO de los grupos económicos al Estado chileno”, María Olivia Mönckeberg detalla ese proceso que llevó al Estado chileno a convertirse en un Estado corporativista, es decir, al momento en que los poderes económicos y políticos se fusionan en una sola elite. Algunas compañías repartidas entre empelados públicos de la dictadura: la Industria Azucarera Nacional IANSA, ENDESA, la Compañía de Teléfonos de Chile (CTC), Compañía de Acero del Pacífico (CAP), SOQUIMICH, y, en fin, un largo, triste e impresionante etcétera. El libro también cuenta que Agustín Edwards, para la crisis del 82, adeudaba cerca de cien millones de dólares con El Mercurio. Como no, la dictadura salvó a su medio más leal con 53 millones de dólares en créditos a través del Banco del Estado. ¿El intermediario?&#8230; Jovino Novoa, que salía de la Subsecretaría General de Gobierno para desempeñarse como editor general de informaciones del periódico. El libro es imprescindible para entender la lógica de aquella elite formada al amparo del Estado, saqueando lo público, y que hoy, paradójicamente, se opone a cualquier intervención estatal. Por eso, cuando actualmente hablamos de la relación entre dinero y política, debemos entender cómo el Estado chileno se transformó en un Estado corporativista. Cuando analizamos el estrecho margen de maniobra de las fuerzas que exigen cambios en la matriz sociopolítica del país, hay que indagar en el gran poder que concentra esa elite político empresarial, indagar, por tanto, en el problema que subyace en el hecho que el dinero pudo (y puede) comprar poder político como si éste fuese otra mercancía más, indagar cómo y cuándo lo político pasó a ser parte de la esfera privada.<br />
<b>ELITE Y CRISIS</b><br />
Digámoslo, el poder conservador de esas elites no son un patrimonio ni de Chile ni de este momento del tiempo. En sus Discursos, Maquiavelo decía que en las cúpulas de poder debía haber apenas unas cuantas personas. Augusto Comte proponía que esa cúpula fuese ocupada por una aristocracia científica. Los griegos desconfiaban de la democracia por estar sustentada en las mayorías, por eso se inclinaban por un gobierno de la aristocracia<s>s</s>, entendida como el gobierno de los mejores. Pareto, el teórico de las elites más estudiado en ciencia política, decía que «la historia es un cementerio de aristocracias». Para Marx, en un análisis materialista, las elites que ocupan el poder político no son más que los representantes de la clase que posee los medios de producción. En el caso chileno, esta elite no es ni aristócrata (entendida como los mejores) ni científica, sí oportunista: se formó, pues, gracias a dos características que adquirió el Estado en tiempos de crisis: fue una mercancía a saquear, en tanto lo público debía tener dueño, y fue un aparato represivo, en tanto debía contener la disidencia. Con los gobiernos de la Concertación el Estado operó como una continuación de los procesos anteriores: las elites incluyeron a políticos en sus directorios, mientras financiaban las campañas de ambos lados.<br />
Volviendo al momento de gestación de este Estado corporativista, es misterioso que jamás hayan sido tachados de “crímenes capitalistas” los golpes de Estado ni ninguna de las guerras que han instaurado y apoyado regímenes afines a los capitales privados. En su lugar, se considera la violencia como excesos de los dictadores de turno. Con esto no quiero, en el caso chileno, relativizar la culpa de Pinochet, pero si indagar en el rol que tuvieron los civiles que instalaron el modelo que hoy se resquebraja. Los “cómplices pasivos”, como los catalogó el ex presidente Piñera, los mismos que hoy niegan a los militares y torturadores que los ayudaron a enriquecerse. Después de todo, basta escuchar a Pinochet (alguna vez me di el trabajo de leer “Política, Politiquería y Demagogia”) para entender que nunca fue un ser muy brillante. Fue en 1933 cuando Pinochet logró por fin entrar en la Escuela Militar, tras dos intentos fallidos, uno por no superar los exámenes y otro por una prueba física. Era un hombre intelectualmente limitado y académicamente mediocre, muchas veces menospreciado por sus pares militares. A diferencia, por ejemplo, del general Prats, modelo del militar brillante en términos académicos, figura que siempre quiso imitar Pinochet. Por eso, Juan Cristóbal Peña en su obra “La secreta vida literaria de Augusto Pinochet”, plantea que el asesinato del general Prats tuvo más de envidia irracional que de estrategia militar. En síntesis, sospechó que Pinochet jamás entendió mucho de las reuniones que sostuvo con Milton Freedman, menos de la “Política del Ladrillo”. De igual modo, el 11 de septiembre de 1980 resumió su programa político de este modo:<br />
“De cada siete chilenos, uno tendrá automóvil; de cada cinco, uno tendrá televisor, y de cada siete, uno dispondrá de teléfono».<br />
Para Pinochet, la liberalización de la economía era sinónimo de que la gente tuviese acceso a cosas (lógica que, hasta cierto punto, aún mantiene la derecha). Sin embargo, para los temas de fondo estaba la elite, que no era militar sino qué política (casi todos eran economistas, pero tomando decisiones políticas). Büchi, Cahuas, De Castro, José Piñera, Manuel Cruzat y muchos otros si entendían lo que estaban haciendo: conocían perfectamente las diferencias entre un modelo neoliberal clásico al estilo Freedman a una economía mixta al estilo Keynes, sabían que privatizando lo público transformarían todo en mercancía, por tanto, negaron cualquier derecho social. El modelo instalado fue (es) mucho más profundo que los teléfonos, los autos y los televisores que Pinochet prometía. No fue inocente el plan laboral de José Piñera implantado en 1979, que excluyó la negociación por área de actividad económica, y que hoy tiene a sólo el 8,4% de los trabajadores chilenos negociando contratos colectivos. No fue inocente el sistema de pensiones al que los militares no adscribieron. Tampoco fue inocente el modelo de mercado, profundamente segregador, que se instaló en educación.<br />
Tras el huracán Katrina, a sus noventa y tres años, Milton Freedman, ideólogo del modelo chileno, escribió un artículo de opinión:<br />
“La mayor parte de las escuelas de Nueva Orleans está en ruinas, al igual que los hogares de los alumnos que asistían a clase. Los niños se ven obligados a ir a escuelas de otras zonas, y esto es una tragedia. También es una oportunidad para emprender una reforma radical al sistema educativo”.<br />
Y eso sucedió: se crearon miles de “escuelas chartes”, construidas por el Estado, pero gestionadas bajo reglas de instituciones privadas.<br />
<b>¿ES LIBRE NUESTRO LIBRE MERCADO?</b><br />
Ante la crisis, la elite propone la salida institucional. Ante los casos de corrupción, la elite invoca la codicia individual. Ante la imposibilidad de los cambios, vuelve la Concertación de la DC y se anuncia el retorno de Lagos. Ante la crisis total, la elite propone perdonazos y así volver a auto-reproducirse. Sin embargo, la elite olvida que debajo de la transición política se mueve la transición social. Hoy, ese modelo, así, tal cual como está, no da para más, no es sostenible, y, claro, no se mejora volviendo al voto obligatorio. La crisis está en las entrañas del sistema, es la costra de una herida que nació con la implantación a sangre y fuego de un libre mercado como estructura que sostiene a los demás subsistemas del modelo. La crisis, por tanto, está en el poder que concentra una pequeña elite político empresarial que se formó y legalizó (a través de una constitución fraudulenta) utilizando el aparato estatal como un botín a repartir, una elite que fortaleció el interés del mercado y lo privado por sobre lo público y lo social. La crisis es la crisis del nepotismo, del financiamiento ilegal a campañas políticas, del saqueo estatal, de la transición pactada, de un sistema electoral pensado para la estabilidad y no para la representación.<br />
A más de 25 años del retorno de la democracia (el retorno del derecho a renovar la elite por medio del voto, o la democracia como medio) el modelo se filtra, se despedaza, se cae en la práctica y en su génesis. Quizás sirvió para algún momento de la historia (eso habría que analizarlo en otra columna), pero ya no se sostiene, por una razón simple: el crecimiento (el chorreo, traducido en los autos y televisores de Pinochet) debe ir de la mano de justicia social; son vergonzosos los niveles de desigualdad en un país pequeño y riquísimo. En definitiva, este país necesita de una refundación legítima y, por sobre todo, legal. En ese sentido, es dudoso escuchar que el triunfo del capitalismo nace de la libertad, o que el libre mercado es consustancial a las democracias. Esta afirmación no es cierta, atenta contra el sentido común y, sobre todo, contra las víctimas de la represión de Estado: en Chile, el modelo necesitó del shock y la crisis, necesitó desorientación y torturas, necesito, en definitiva, no tener oposición política, lo que, sea positivo o no, haya tenido avances o no, lo convierte en una imposición. Es decir: el modelo arrastra una naturaleza esencialmente violenta. Por eso: ¿es realmente libre este libre mercado? Si es así, tendrá que legitimarse de algún modo (en eso están los intelectuales de derecha). Sino, tendrá que caer para ser remplazado por otro modelo, un modelo que no transforme a cada persona en una amenaza, y a cada cosa en mercancía. Lo que sí es claro, es que la crisis actual está estrechamente ligada al modelo instaurado por las elites y protegido por los militares: SQM fue una empresa arrebatada al Estado, CAVAL es la reproducción de una visión mercantilista de la tierra y PENTA funciona como subsistema del modelo.<br />
<em>Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una <a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/" target="_blank" rel="noopener">licencia de Creative Commons</a>, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.</em><br />
*Fuente: <strong><a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=201341">Rebelion</a></strong>
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		<title>¡La democracia no tuvo un buen día en la reunión de ayer del Eurogrupo!</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 30 Jun 2015 06:07:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[bce]]></category>
		<category><![CDATA[dictadura de los bancos]]></category>
		<category><![CDATA[elite y neoliberalismo.]]></category>
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		<category><![CDATA[yanus varoufakis]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La reunión del Eurogrupo de ayer, 27 de junio de 2015 no pasará a la historia como un momento de orgullo para Europa. Los ministros rechazaron la petición del gobierno griego para garantizar al pueblo griego una semana de deliberación, a fin de decidir una respuesta de Sí o No a las propuestas de las instituciones, unas propuestas cruciales, huelga decirlo, para el futuro de Grecia en la Eurozona. La mera idea de que un gobierno pudiera consultar a su pueblo sobre una propuesta problemática hecha por las instituciones fue tratada con incomprensión y, a menudo, con un desdén rayano en la indignación. Hubo incluso quien llegó a espetarme: “¿Cómo puede usted esperar que la gente común entienda asuntos de tal complejidad?”.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>La reunión del Eurogrupo de ayer, 27 de junio de 2015 no pasará a la historia como un momento de orgullo para Europa. Los ministros rechazaron la petición del gobierno griego para garantizar al pueblo griego una semana de deliberación, a fin de decidir una respuesta de Sí o No a las propuestas de las instituciones, unas propuestas cruciales, huelga decirlo, para el futuro de Grecia en la Eurozona. La mera idea de que un gobierno pudiera consultar a su pueblo sobre una propuesta problemática hecha por las instituciones fue tratada con incomprensión y, a menudo, con un desdén rayano en la indignación. Hubo incluso quien llegó a espetarme: “¿Cómo puede usted esperar que la gente común entienda asuntos de tal complejidad?”. ¡La democracia no tuvo un buen día en la reunión de ayer del Eurogrupo! Pero tampoco las instituciones europeas. Luego de que se rechazara nuestra propuesta, el Presidente del Eurogrupo rompió con la convención de unanimidad –emitiendo un comunicado sin mi consentimiento— y llegó incluso a tomar la dudosa decisión de acordar una continuación de la reunión sin la presencia del ministro griego, ostensiblemente para discutir los “próximos pasos”. ¿Pueden coexistir la democracia y una unión monetaria? ¿O debe acaso caer una de las dos? Tal es la cuestión capital que el Eurogrupo decidió responder guardando a la democracia en el cajón de las cosas demasiado arduas. Por ahora. O eso, al menos, me atrevo a esperar yo.<br />
</strong><br />
<strong>Intervención de Yanis Varoufakis en la Reunión del Eurogrupo del 27 de junio de 2015 [Para ver su intervención de la semana pasada, pulse <a href="http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=8098">AQUÍ</a>]</strong></p>
<p style="padding-left: 60px;"><span style="color: #0000ff;">Colegas:</span></p>
<p style="padding-left: 60px;"><span style="color: #0000ff;">En nuestra última reunión del pasado 25 de junio las instituciones presentaron su oferta final a las autoridades griegas en respuesta a nuestra propuesta de un Acuerdo a Nivel de Expertos (SLA, por sus siglas en inglés) presentado el 22 de junio (y firmado por el Primer Ministro Tsipras). Tras un largo y cuidadoso examen, nuestro gobierno decidió que, desgraciadamente, la propuesta de las instituciones no podía ser aceptada. A la vista de lo cerca que estaba ya el 30 de junio, fecha de expiración del actual acuerdo de préstamo, el punto muerto a que hemos llegado nos suscita honda preocupación a todos. Y sus causas deben ser examinadas a conciencia.</span></p>
<p style="padding-left: 60px;"><span style="color: #0000ff;">Nosotros rechazamos las propuestas realizadas por las instituciones el pasado 25 de junio por varias razones de peso. La primera razón es la combinación de austeridad e injusticia social que impondrían a una población ya devastada por… la austeridad y la injusticia social. También nuestra propia propuesta SLA (del 22 de junio) es austera, buscando aplacar a las instituciones y, así, acercarnos a un acuerdo. Solo que nuestra SLA busca desplazar la carga de esta nueva oleada de austeridad hacia las espaldas de los más capaces de soportarla (por ejemplo: concentrándose en mayores contribuciones de los empresarios a los fondos de pensiones, en vez de reducir las pensiones más bajas). Sin embargo, incluso nuestra SLA contiene muchos elementos que la sociedad griega rechaza.</span></p>
<p style="padding-left: 60px;"><span style="color: #0000ff;">Así pues, habiéndosenos empujado enérgicamente a aceptar una nueva austeridad substancial en forma de superávits primarios absurdamente grandes (un 3,5% del PIB a medio plazo, algo inferior a la irrecibible cifra acordada por los anteriores gobiernos griegos: 4,5%), tuvimos que terminar haciendo equilibrios recesivos entre, por un lado, los mayores impuestos y gravámenes en una economía en la que a quienes pagan lo debido les sale por un ojo de la cara, y por el otro lado, reducciones en pensiones y servicios sociales en una sociedad ya devastada por recortes masivos en el ingreso básico que sostiene a los cada vez más necesitados.</span></p>
<p style="padding-left: 60px;"><span style="color: #0000ff;">Déjenme decirles, colegas, lo que ya hemos comunicado a las instituciones el 22 de junio, al ofrecer nuestras propias propuestas: incluso esta SLA, la que nosotros proponíamos, resultaba extremadamente difícil de pasar por el Parlamento, dado el nivel de medidas recesivas y de austeridad que entrañaba. Desgraciadamente, la respuesta de las instituciones fue insistir en medidas todavía más recesivas (es decir, paramétricas), como, pongamos por caso, incrementar el IVA de los hoteles ¡del 6% al 23%!). Y lo que todavía es peor, en desplazar masivamente las cargas desde el mundo empresarial hacia los sectores más débiles de la sociedad: por ejemplo, reduciendo las pensiones más modestas, privando de apoyo a los campesinos, posponiendo indefinidamente toda legislación que ofrezca una mínima protección a trabajadores inclementemente explotados.</span></p>
<p style="padding-left: 60px;"><span style="color: #0000ff;">Las nuevas propuestas de las instituciones, según se expresan en su documento del 25 de junio –anterior a la SLA—, convertirían un paquete de medidas políticamente problemáticas (desde la perspectiva del Parlamento griego) en un paquete de medidas extremadamente difícil de aceptar por una mayoría parlamentaria. Pero eso no es todo. La cosa es peor, mucho peor que eso, cuando echamos un vistazo al paquete de medidas de financiación propuestas.</span></p>
<p style="padding-left: 60px;"><span style="color: #0000ff;">Lo que hace de <em>todo punto imposible</em> que pase por el Parlamento griego la propuesta de las instituciones es la falta de respuesta a esta cuestión: ¿Nos ofrecerán al menos esas penosas medidas un período de tranquilidad para poder llevar a cabo las reformas y medidas acordadas? ¿Acaso una inyección de optimismo contrarrestará el efecto recesivo de la consolidación fiscal extra que se pretende imponer a un país que lleva ya en recesión 21 trimestres consecutivos? La respuesta es clara: No; la propuesta de las instituciones no ofrece esa perspectiva.</span></p>
<p style="padding-left: 60px;"><span style="color: #0000ff;">He aquí por qué: la financiación propuesta para los próximos 5 meses (véase más abajo el calendario) resulta problemática por distintas razones:</span></p>
<p style="padding-left: 60px;"><span style="color: #0000ff;">Por lo pronto, no hace provisiones para los atrasos del Estado causados por 5 meses de realizar pagos sin desembolsos y de ingresos fiscales menguantes resultantes de la permanente amenaza de Grexit que estaba en el aire, por así decirlo.</span></p>
<p style="padding-left: 60px;"><span style="color: #0000ff;">En segundo lugar, la idea de canibalizar el HFSF (Fondo Helénico de Estabilidad Financiera, por sus siglas en inglés), a fin de pagar los bonos del BCE de la era SMP [Securities Market Program, un programa que fue substituido en septiembre de 2014 por el actual programa <a style="color: #0000ff;" href="https://www.oroyfinanzas.com/2013/05/que-operaciones-omt-outright-monetary-transactions/">OMT (Outright Monetary Transactions)</a>; T.] constituye  un peligro claro y vivamente presente: esos dineros fueron concebidos –fundadamente— para robustecer a la frágil banca griega, posiblemente a través de una operación que permitiera enfrentarse a las montañas de créditos no rentables que merman su capitalización. La respuesta que he obtenido de funcionarios veteranos del BCE, cuyo nombre no dejaré dicho, es que, si necesario fuera, el HFSF sería reaprovisionado para poder lidiar con las necesidades de recapitalización de los bancos. ¿Y quién reaprovisionaría? El Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEE), se me dijo. Pero –un pero nada menor— eso no forma parte del acuerdo propuesto y, además, no podría ser parte del acuerdo, en la medida en que las instituciones carecen de mandato para comprometer de ese modo al MEE, como estoy seguro de que Wolfgang [Schäuble] nos recordará a todos. Por lo demás, si pudiera llegar a hacerse un arreglo así, ¿por qué n<a style="color: #0000ff;" href="http://yanisvaroufakis.eu/2015/06/18/greeces-proposals-to-end-the-crisis-my-intervention-at-todays-eurogroup/">o se discute nuestra sensible, moderada, propuesta de una nueva función del MEE para Grecia que ayude a desplazar los pasivos del SMP actualmente en manos del BCE hacia el M</a><u>EE</u>? La respuesta: “no lo discutimos porque no nos da la gana” sería demasiado dura para que yo pudiera trasladarla a mi Parlamento al lado de un nuevo paquete de austeridad.   </span></p>
<p style="padding-left: 60px;"><span style="color: #0000ff;">En tercer lugar, el calendario de desembolsos propuesto es un campo de minas en forma de revisiones –una al mes— que garantizará dos cosas. La primera, que el gobierno griego se verá inmerso día tras día, semana tras semana en el proceso de revisión durante cinco largos meses. Y bastante antes de que esos cinco meses expiren, tendremos que entrar en otra tediosa negociación sobre el siguiente programa. Porque no hay nada en la propuesta de las instituciones capaz de inspirar ni siquiera la más remota de las esperanzas en que al final de esta nueva extensión Grecia podrá caminar por su propio pie.</span></p>
<p style="padding-left: 60px;"><span style="color: #0000ff;">En cuarto lugar, dado que resulta apabullantemente claro que nuestra deuda seguirá siendo insostenible a final de año y que el acceso a los mercados seguirá tan lejos como ahora, no puede contarse con que el FMI desembolse su parte, los 3,5 mil millones con que cuentan las instituciones como parte del paquete de financiación propuesto.</span></p>
<p style="padding-left: 60px;"><span style="color: #0000ff;">Estas son razones sólidas que justifican por qué nuestro gobierno no considera que disponga de un mandato para aceptar la propuesta de las instituciones ni para servirse de la mayoría de que dispone en el Parlamento para pasarla por el legislativo.</span></p>
<p style="padding-left: 60px;"><span style="color: #0000ff;">Al mismo tiempo, y sabedores del crítico momento histórico en que nos hallamos, no disponemos tampoco de mandato para desestimar las propuestas de las instituciones. Nuestro partido recibió el 36% del sufragio, y el gobierno en su conjunto recibió poco más del 40%. Plenamente conscientes de la gravedad de nuestra decisión, nos sentimos obligados a poner la propuesta de las instituciones en manos del pueblo de Grecia. Nos proponemos explicarles cabalmente qué significaría un SÍ a la Propuesta de las instituciones, y hacer lo propio con el voto del NO, para que decida el pueblo. En lo que a nosotros hace, aceptaremos el veredicto popular y haremos todo lo necesario para ponerlo en práctica, sea cual sea el resultado.</span></p>
<p style="padding-left: 60px;"><span style="color: #0000ff;">Algunos se inquietan porque un Sí podría significar un voto de falta de confianza en nuestro gobierno (puesto que nosotros recomendaremos votar No), caso en el cual no podríamos prometer al Eurogrupo que estaríamos en situación de firmar y llevar a la práctica el acuerdo con las instituciones. No es así. Nosotros somos demócratas convencidos.  Si el pueblo nos da una instrucción clara para suscribir las propuestas de las instituciones, haremos lo que sea preciso en este sentido, aun cuando ello traiga consigo una reconfiguración del equipo de gobierno. Colegas: la solución del referéndum es óptima para todos, dadas las restricciones en que nos hallamos.</span></p>
<ul>
<li><span style="color: #0000ff;">Si nuestro gobierno aceptara hoy la oferta de las instituciones prometiendo pasarla mañana por el Parlamento, seríamos derrotados en el Parlamento, lo que resultaría en la convocatoria de nuevas elecciones no antes de un mes: un retraso y una incertidumbre que no harían sino disminuir muy mucho las perspectivas de una solución satisfactoria.<br />
</span></li>
<li><span style="color: #0000ff;">Pero aun si consiguiéramos pasar por el Parlamento las propuestas de las instituciones, nos enfrentaríamos a un gran problema de titularidad y de puesta en práctica. Dicho simplemente: así como en el pasado los gobiernos que se allanaron a poner en práctica políticas dictadas por las instituciones no lograron hacerse acompañar por el pueblo, así también nos pasaría a nosotros: cosecharíamos el mismo fracaso. </span></li>
</ul>
<p style="padding-left: 60px;"><span style="color: #0000ff;">Respecto de la cuestión que hay que plantear al pueblo griego, mucho se ha discutido. Muchos de ustedes nos aconsejan –y hasta nos instruyen para— que sea una pregunta de Sí o No sobre el euro. Déjenme ser claro al respecto. Para empezar, la cuestión fue formulada en el Gabinete y acaba de pasar por el Parlamento, y su tenor literal es el siguiente: “¿Acepta usted la propuesta de las instituciones tal como nos fue presentada el 25 de junio en el Eurogrupo?”. Esta es la única cuestión pertinente. Si hubiéramos aceptado esta propuesta hace dos días, habríamos llegado a un acuerdo. Lo que hace el gobierno griego ahora es preguntar al electorado para que conteste la cuestión que tú, Jeroen [Dijselbloem] me planteaste literalmente así (cito textualmente): “considéralo, si quieres, una propuesta de tómalo o déjalo”. Muy bien; así lo consideré. Y lo que hacemos ahora es honrar a las instituciones y al pueblo griego pidiendo a este último una respuesta clara a la propuesta de las instituciones.</span></p>
<p style="padding-left: 60px;"><span style="color: #0000ff;">A quienes digan que, en realidad, esto es un referéndum sobre el euro, mi respuesta es la siguiente: podéis perfectamente decir eso, pero yo no haré comentarios. Es vuestro juicio, vuestra opinión. Vuestra interpretación. ¡No la nuestra! Hay una lógica en vuestro punto de vista, si lo que amaga es una amenaza de que un No del pueblo griego a la propuesta de las instituciones será seguido de movimientos tendentes a expulsar a Grecia –ilegalmente— del euro. Tal amenaza resultaría incongruente con los principios básicos de la gobernanza democrática europea y con la legislación europea.</span></p>
<p style="padding-left: 60px;"><span style="color: #0000ff;">A quienes nos instruyen para que la cuestión sometida a referéndum sea el dilema Euro-Dragma, mi respuesta es cristalinamente clara: los Tratados europeos tienen cláusulas para regular la salida de la Unión Europea; pero <strong>no</strong> hay ninguna cláusula que regule legalmente una salida de la Eurozona. Y por buenas razones, huelga decirlo, porque la indivisibilidad de nuestra Unión Monetaria es parte de su <em>raison d’ être</em>. Pedirnos que formulemos la cuestión del referéndum como una elección que permita la salida de la Eurozona es pedirnos que violemos los Tratados de la UE y la legislación de la UE. A quienquiera me sugiera a mí o a otros celebrar un referéndum sobre la pertenencia a la Unión Monetaria Europea, le recomendaré que busque primero cambiar los Tratados.</span></p>
<p style="padding-left: 60px;"><span style="color: #0000ff;">Colegas:</span></p>
<p style="padding-left: 60px;"><span style="color: #0000ff;">Es hora de hacer balance. La razón de que nos hallemos en el actual dilema es sólo una: la propuesta originaria de mi gobierno a ustedes y a las instituciones, que yo articulé aquí en mi <a style="color: #0000ff;" href="http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=7769">primera intervención ante el Eurogrupo</a>, nunca se tomó en serio. Era la sugerencia de que creáramos un denominador común entre el Memorándum de Entendimiento (ME) prevalente y nuestro nuevo programa de gobierno. Hubo un efímero momento, con la declaración del Eurogrupo del 20 de febrero, en que asomó la perspectiva de ese denominador común, al prescindir de referencias al ME y concentrarse en una nueva lista de reformas que nuestro gobierno debería presentar a las instituciones.</span></p>
<p style="padding-left: 60px;"><span style="color: #0000ff;">Por desgracia, inmediatamente después del 20 de febrero las instituciones y el grueso de los colegas en esta sala se afanaron en recuperar centralmente el ME y en reducir nuestro papel al de proponer cambios marginales al ME. Es como si se nos hubiera dicho, para parafrasear a Henry Ford, que podríamos tener cualquier lista de reformas y lograr cualquier acuerdo, mientras nos atuviéramos al ME. El denominador común fue, así pues, sacrificado a favor de imponer a nuestro gobierno una retirada humillante. Así lo veo yo. Pero eso carece ahora de importancia. Ahora le toca al pueblo griego decidir.</span></p>
<p style="padding-left: 60px;"><span style="color: #0000ff;">Nuestra tarea hoy en el Eurogrupo es la de sentar las bases de un tránsito tranquilo al referéndum del 5 de julio. Eso significa una cosa: que nuestro acuerdo de préstamo habrá de ser extendido unos cuantas semanas para que el referéndum tenga lugar en condiciones de tranquilidad. Inmediatamente después del 5 de julio, si el pueblo ha votado Sí, la propuesta de las instituciones será subscrita. Hasta entonces, en la próxima semana, a medida que se acerca el referéndum,  cualquier desviación de la normalidad, especialmente en el sector bancario, será inequívocamente interpretada como una coerción a los votantes griegos. La sociedad griega ha pagado un considerable precio, con una gigantesca contracción fiscal, para poder ser parte de nuestra unión monetaria. Pero una unión monetaria democrática que amenaza a un pueblo en trance de ofrecer su veredicto con controles de capital y cierres de bancos es una contradicción en los términos. Me gustaría pensar que el Eurogrupo respetará este principio. En lo que atañe al BCE, el custodio de la estabilidad monetaria y de la propia Unión, no tengo la menor duda de que si el Eurogrupo tomara hoy una decisión responsable y acepta<a style="color: #0000ff;" href="https://varoufakis.files.wordpress.com/2015/06/eurogroup-extension-of-the-mfafa-27-6-2015.pdf">ra la extensión de nuestro acuerdo de préstamo que estoy solicitando ahora, hará todo lo necesario para dar al pueblo g</a>riego unos cuantos días más para que pueda expresar su opinión. </span></p>
<p style="padding-left: 60px;">Colegas: vivimos momentos críticos, y las decisiones que tomemos serán transcendentales. En los años venideros nos preguntarán: “¿Dónde estaba usted el 27 de junio? ¿Y qué hizo para evitar lo ocurrido?”. Al menos deberíamos ser capaces de decir: “Dimos al pueblo que vivía bajo la peor depresión una oportunidad para considerar sus opciones. Ensayamos la democracia como medio para salir de un punto muerto. Y nosotros hicimos lo preciso para darle a ese pueblo unos cuantos días para poder hacerlo.”</p>
<p><strong>PS.- El día en que el Presidente del Eurogrupo rompió la tradición de unanimidad y excluyó arbitrariamente a Grecia de un encuentro del Eurogrupo.</strong><br />
Tras la intervención que acabo de transcribir, el Presidente del Eurogrupo rechazó –apoyado por el resto de miembros— nuestra petición de una extensión y anunció que el Eurogrupo emitiría una declaración cargando a Grecia con la culpa de este impasse. Sugirió que los 18 ministros (es decir los 19 ministros de finanzas de la Eurozona menos el ministro griego) reflexionaran luego sobre la manera y los medios de protegerse a sí mismos de las repercusiones.<br />
Llegados a este punto, pedí asesoramiento jurídico al secretariado sobre si el Eurogrupo podía emitir una declaración sin la convencional unanimidad y sobre si el Presidente del Eurogrupo podía convocar una reunión sin invitar al ministro de finanzas de un Estado miembro de la Eurozona. Lo que recibí fue la extraordinaria respuesta que sigue: “El Eurogrupo es un grupo informal. Así pues, no está vinculado por Tratados o regulaciones escritas. Aunque la unanimidad es convencionalmente respetada, el Presidente del Eurogrupo no está restringido por reglas explícitas”. Dejo al propio comentario del lector esta extraordinaria afirmación.<br />
Por mi parte, concluí como sigue:</p>
<p style="padding-left: 60px;"><strong>Colegas: rechazar la extensión del acuerdo de préstamo uno cuantos días, y para el propósito de ofrecer al pueblo griego la oportunidad de deliberar en paz y tranquilamente sobre la propuesta de las instituciones, especialmente dada la alta probabilidad de que se aceptaran esas propuestas, dañará permanentemente la credibilidad del Eurogrupo como un cuerpo de toma democrática de decisiones compuesto por Estados socios que comparten no sólo una moneda común, sino también valores comunes.</strong></p>
<p><strong>Yanis Varoufakis, </strong>ministro de finanzas del gobierno griego de Syriza, es un reconocido economista greco-australiano de reputación científica internacional. Es profesor de política económica en la Universidad de Atenas y consejero del programa económico del partido griego de la izquierda, Syriza. Fue recientemente profesor invitado en los EEUU, en la Universidad de Texas. Su libro <em>El Minotauro Global</em>, para muchos críticos la mejor explicación teórico-económica de la evolución del capitalismo en las últimas 6 décadas, fue publicado en castellano por la editorial española Capitán Swing, a partir de la 2ª edición inglesa revisada. Una extensa y profunda reseña del <em>Minotauro</em>, en <em>SinPermiso</em> Nº 11, Verano-Otoño 2012.<br />
<strong>Traducción para </strong><a href="http://www.sinpermiso.info/"><strong>www.sinpermiso.info</strong></a><strong> : Antoni Domènech</strong><br />
<strong><a href="http://www.sinpermiso.info">www.sinpermiso.info</a>, 28 de junio de 2015</strong></p>
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		<title>El control social, las inundaciones y la solidaridad de clase</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 31 Mar 2015 02:58:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[capital]]></category>
		<category><![CDATA[catastrofe natural]]></category>
		<category><![CDATA[elite y neoliberalismo.]]></category>
		<category><![CDATA[inundaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El capital, una vez que existe, dominará la sociedad en su conjunto. En estas circunstancias ninguna república democrática cambia la esencia del asunto porque bajo este régimen las garantías de la Constitución son formales. Debemos crear conciencia sobre el hecho de que cualquiera que sea la manera en que políticamente se disfrace el neoliberalismo, aunque incluso pudiera tratarse de un sistema más o menos racional, lo que en todo caso es absurdo, si el régimen sigue siendo capitalista.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>El control que el capitalismo ejerce a través del régimen político puede ser distinto y hasta variar en aspectos importantes siempre que en lo esencial el poder permanezca en manos del capital. Así, poco le importará a la élite que en términos de sometimiento exista el sufragio restringido, uno pluralista u otro mecanismo electoral; no le interesa que haya una república democrática aunque cuanto más autoritaria sea ésta, tanto más grosera es la dominación del patrón sobre los trabajadores. <strong>La característica distintiva del neoliberalismo es esa: que el poder de la minoría se ejerce con tan descarada impunidad que deslegitima los propios intereses de los dueños del mundo.</strong><br />
<strong>El capital, una vez que existe, dominará la sociedad en su conjunto. </strong>En estas circunstancias ninguna república democrática cambia la esencia del asunto porque <strong>bajo este régimen</strong> <strong>las garantías de la Constitución son formales.</strong> Debemos crear conciencia sobre el hecho de que cualquiera que sea la manera en que políticamente se disfrace el neoliberalismo, aunque incluso pudiera tratarse de un sistema más o menos racional, lo que en todo caso es absurdo, si el régimen sigue siendo capitalista, si en él continúa existiendo la acumulación privada a expensas del bienestar común y si la élite mantiene en esclavitud asalariada al trabajador, tal sistema es una máquina opresora. Entonces la libertad, la igualdad y la solidaridad son falsas, a pesar de ser los valores que reivindica la derecha.<br />
Hay que rechazar esa ética que el capitalismo dice defender porque su «democracia» es un engaño, es una forma subliminal de control social y explotación: mientras exista este abuso no habrá igualdad, solidaridad ni justicia. <strong>Los grandes propietarios, los Luksic o Angellini, no son iguales a nosotros, a los trabajadores digo. </strong>Esa maquinaria- llamada hipócritamente como «democracia de los acuerdos» ante la cual muchos todavía se detienen con respeto supersticioso, dando fe a los viejos relatos de que es el poder del pueblo- debemos combatirla sabiendo que es irracional y violenta.<br />
<strong>Al respecto impresiona la ineficiencia de la derecha duopólica mostrada ante la catástrofe nortina y frente a cualquier situación que signifique resolver las demandas del pueblo. </strong>Esa falta de lógica está amparada por un discurso neoliberal dominante que siempre nos ha despreciado. Lo hace de manera sutil, como por ejemplo cuando nos trata como una «masa». Desde su óptica tienen razón: los trabajadores somos una masa amorfa pero amoldable a los intereses de la élite. También seríamos ignorantes, fracasados, resentidos e incluso terroristas si la situación lo amerita.<br />
<strong>Pero existe otra verdad: la del pueblo, la que reafirma la persistencia de los empleados de OHL de la faena del nuevo hospital Gustavo Fricke que llevan más de dos semanas en paro</strong> <strong>en respuesta a los sueldos de miseria y a las pésimas condiciones laborales.</strong> También está esa realidad que nos muestra a los estudiantes, bomberos y voluntarios movilizados para llevar ayuda y esperanza a los damnificados, a esos chilenos que también son víctimas de un modelo de país que insiste en mercantilizar nuestras vidas en favor de la usura y del despotismo. A los trabajadores nos corresponde liberarnos de los opresores seculares, de los capitalistas delincuentes y abusadores. Somos la mayoría y los que generamos la riqueza, por eso nuestra es la responsabilidad de definir el futuro del país.</p>
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