<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>egoísmo &#8211; piensaChile</title>
	<atom:link href="https://piensachile.com/tag/egoismo/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://piensachile.com</link>
	<description>Tu ventana libre...</description>
	<lastBuildDate>Sun, 24 Jul 2022 16:48:59 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.8.13</generator>

<image>
	<url>https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/03/cropped-favicon-32x32.png</url>
	<title>egoísmo &#8211; piensaChile</title>
	<link>https://piensachile.com</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Una triste realidad</title>
		<link>https://piensachile.com/2022/07/24/una-triste-realidad/</link>
					<comments>https://piensachile.com/2022/07/24/una-triste-realidad/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 24 Jul 2022 16:47:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>
		<category><![CDATA[egoísmo]]></category>
		<category><![CDATA[hijos desagradecidos]]></category>
		<category><![CDATA[hogar de ancianos]]></category>
		<category><![CDATA[vejez]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://piensachile.com/?p=79024</guid>

					<description><![CDATA[<p>Sentados en la mesa de la sala de una casa sencilla y simple, donde vivo ahora solo, empezamos a hablar. El tema es sobre mi futuro. Un frío me recorre la espalda. Pronto ellos tratando de convencerme de que lo mejor para mí es vivir en un hogar para ancianos.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2022/07/24/una-triste-realidad/">Una triste realidad</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div>
<div class="ll8tlv6m j83agx80 btwxx1t3 n851cfcs hv4rvrfc dati1w0a pybr56ya">
<div class="buofh1pr">
<div class="j83agx80 cbu4d94t ew0dbk1b irj2b8pg">
<div class="qzhwtbm6 knvmm38d" style="text-align: right;">24 de julio de 2022</div>
<div class="qzhwtbm6 knvmm38d" style="text-align: right;">Roberto, un amigo de los años escolares, me ha enviado una nota que recibió vía facebook. Duele leer lo que escribe el autor, un ser humano que va llegando al final de vida. En un mundo que se viene abajo, es indispensable salvar aquellos valores que se supone que elevan y diferencian al ser humano de otros seres no concientes, los animales, aunque a menudo vemos en estos actitudes que van desapareciendo de la sociedad humana.<br />
Angel Nuñez</div>
<div class="qzhwtbm6 knvmm38d">
<div class="t5a262vz nc684nl6 ihxqhq3m l94mrbxd aenfhxwr l9j0dhe7 sdhka5h4 jn8vp64t ib11zyx6">
<div class="t5a262vz aenfhxwr b6zbclly l9j0dhe7 sdhka5h4 a6z1jd0z ib11zyx6 yrhKlDks udGG"></div>
</div>
<p>&nbsp;</p>
</div>
</div>
</div>
<div class="nqmvxvec j83agx80 jnigpg78 cxgpxx05 dflh9lhu sj5x9vvc scb9dxdr odw8uiq3">
<div>
<div class="oajrlxb2 gs1a9yip mtkw9kbi tlpljxtp qensuy8j ppp5ayq2 rq0escxv nhd2j8a9 mg4g778l pfnyh3mw p7hjln8o tgvbjcpo hpfvmrgz i1ao9s8h esuyzwwr f1sip0of du4w35lb n00je7tq arfg74bv qs9ysxi8 k77z8yql btwxx1t3 abiwlrkh p8dawk7l lzcic4wl dwo3fsh8 g5ia77u1 goun2846 ccm00jje s44p3ltw mk2mc5f4 rt8b4zig n8ej3o3l agehan2d sk4xxmp2 pq6dq46d kvgmc6g5 cxmmr5t8 oygrvhab hcukyx3x jb3vyjys rz4wbd8a qt6c0cv9 a8nywdso l9j0dhe7 pzggbiyp pkj7ub1o bqnlxs5p kkg9azqs c24pa1uk ln9iyx3p fe6kdd0r ar1oviwq l10q8mi9 sq40qgkc s8quxz6p pdjglbur" tabindex="0" role="button" aria-expanded="false" aria-haspopup="menu" aria-label="Handlungen für diesen Beitrag">
<div class="i09qtzwb n7fi1qx3 b5wmifdl hzruof5a pmk7jnqg j9ispegn kr520xx4 c5ndavph art1omkt ot9fgl3s s45kfl79 emlxlaya bkmhp75w spb7xbtv" data-visualcompletion="ignore"></div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
<div>
<div id="jsc_c_z" class="ecm0bbzt hv4rvrfc ihqw7lf3 dati1w0a" data-ad-comet-preview="message" data-ad-preview="message">
<div class="j83agx80 cbu4d94t ew0dbk1b irj2b8pg">
<div class="qzhwtbm6 knvmm38d">
<div class="kvgmc6g5 cxmmr5t8 oygrvhab hcukyx3x c1et5uql ii04i59q">
<div dir="auto"><a class="oajrlxb2 g5ia77u1 qu0x051f esr5mh6w e9989ue4 r7d6kgcz rq0escxv nhd2j8a9 nc684nl6 p7hjln8o kvgmc6g5 cxmmr5t8 oygrvhab hcukyx3x jb3vyjys rz4wbd8a qt6c0cv9 a8nywdso i1ao9s8h esuyzwwr f1sip0of lzcic4wl gpro0wi8 q66pz984 b1v8xokw" tabindex="0" role="link" href="https://www.facebook.com/hashtag/reflexionesparalospadres?__eep__=6&amp;__gid__=832787384185618&amp;__cft__[0]=AZU9p21DUACVBpsDOxKtF4BBQTpMcTj_dNap1cXxHymFx-W3sOmbKS33veToVSzXL0wDqTpo7bNow4tb8j0B3J9bxqjUEVHAt7WG2u47hc_69wE3sNENNEjHjndMh-Y6HZ4q9R2MD0WB0pp-7AIGo9No&amp;__tn__=*NK-R">#reflexionesparalospadres</a></div>
</div>
<div class="cxmmr5t8 oygrvhab hcukyx3x c1et5uql o9v6fnle ii04i59q">
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">Al final de la tarde fría, recibo la visita inesperada de mis dos hijos. Uno es médico, el otro ingeniero. Ambos exitosos en sus profesiones.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">Hace menos de una semana sufrí la muerte de mi amada esposa. Todavía me siento abatido por la pérdida que cambió el rumbo y el sentido de la vida para mí.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">Sentados en la mesa de la sala de una casa sencilla y simple, donde vivo ahora solo, empezamos a hablar. El tema es sobre mi futuro. Un frío me recorre la espalda. Pronto ellos tratando de convencerme de que lo mejor para mí es vivir en un hogar para ancianos.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">Reacciono&#8230; Argumento que la sombra de la soledad no me asusta y la vejez, mucho menos. Pero mis hijos insisten «preocupados»? Lamentan, mientras tanto, que las dependencias de sus amplios apartamentos junto al mar estén ocupadas y por lo tanto yo no pueda estar ni con uno, ni con otro&#8230; así dicen ellos. Además, mis hijos y mis nueras viven muy ocupados. Así que no tendrían como verme. Eso sin contar con mis nietos, estudian casi todo el día, es imposible.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">En mi favor, argumento ya sin mucha convicción que, en ese caso, ellos bien podrían ayudarme a pagar una cuidadora. Frente a mí, el médico y el ingeniero dicen que serían necesarias, en realidad, «tres cuidadoras en tres turnos y todas con cartera firmada». Lo que sería, en tiempos de crisis, una pequeña fortuna al final de cada mes.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">Me niego aceptar la propuesta de vivir en un refugio. Y aquí viene otra sugerencia: me piden que debo vender la casa.</div>
<div dir="auto">El dinero servirá para pagar los gastos del hogar a donde iré por un buen tiempo, para que nadie se preocupe. Ni ellos, ni yo.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">Me rindo a los argumentos por no tener más fuerzas para enfrentar tanta ingratitud y frialdad. Cerré mis labios y no hablo del sacrificio que hice durante toda mi vida para financiar los estudios de ambos. No digo que dejé de viajar con la familia a algún paseo, de frecuentar buenos restaurantes, de ir a un teatro o cambiar de coche para que nada les faltara a ellos. No valdría la pena alegar tales hechos a esta altura de la conversación. De ahí, sin decir una sola palabra, decido juntar mis pertenencias. En poco tiempo, veo toda una vida resumida en dos maletas. Con ellas, me embarco hacia otra realidad, mucho más dura. Un hogar para ancianos, lejos de los hijos y los nietos.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">Hoy, en los brazos de la soledad, reconozco que pude enseñar valores morales a mis hijos. Pero no pude transmitir a ninguno de los dos una virtud llamada GRATITUD.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">La culpa es nuestra por cuanto siempre le estamos dando lo que quieren o piden, cuando debemos enseñarle que deben «ganárselo».</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">¿Cómo? Trabajando con esfuerzo, ayudando a limpiar la casa, cocinar, lavar platos, etc., para cuando lleguen a adultos sepan que las cosas se consiguen con esfuerzo y sean responsables y gratos, quieran a sus padres por haberles enseñado a ser buenos hijos. La juventud actual te busca cuando quiere algo, cuando te necesita, pero cómo es lógico existen sus excepciones.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">La gratitud hay que forjarla, no viene incluida en el corazón de los humanos, a no ser que se les haya inculcado amor y temor a Dios primeramente.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">Pido disculpas por manifestar lo que pienso, pero deben saber que cuando lleguen a ser «viejos» querrán ser bien tratados por sus hijos y/o nietos y eso no se consigue con dinero sino con la bondad sembrada en sus corazones.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">Habrá padres que están a tiempo de forjar sentimientos.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">Dios tenga misericordia de las nuevas generaciones.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">«Para los últimos tiempos habrá hijos amadores de sí mismos, indiferentes, egoístas, vanagloriosos, desleales que gozan de la injusticia y se apartan de la verdad»»</div>
<div dir="auto"></div>
</div>
<div class="cxmmr5t8 oygrvhab hcukyx3x c1et5uql o9v6fnle ii04i59q">
<div dir="auto"><a class="oajrlxb2 g5ia77u1 qu0x051f esr5mh6w e9989ue4 r7d6kgcz rq0escxv nhd2j8a9 nc684nl6 p7hjln8o kvgmc6g5 cxmmr5t8 oygrvhab hcukyx3x jb3vyjys rz4wbd8a qt6c0cv9 a8nywdso i1ao9s8h esuyzwwr f1sip0of lzcic4wl gpro0wi8 q66pz984 b1v8xokw" tabindex="0" role="link" href="https://www.facebook.com/hashtag/derlisgustavomendoza?__eep__=6&amp;__gid__=832787384185618&amp;__cft__[0]=AZU9p21DUACVBpsDOxKtF4BBQTpMcTj_dNap1cXxHymFx-W3sOmbKS33veToVSzXL0wDqTpo7bNow4tb8j0B3J9bxqjUEVHAt7WG2u47hc_69wE3sNENNEjHjndMh-Y6HZ4q9R2MD0WB0pp-7AIGo9No&amp;__tn__=*NK-R">#derlisgustavomendoza</a></div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2022/07/24/una-triste-realidad/">Una triste realidad</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://piensachile.com/2022/07/24/una-triste-realidad/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>&#034;Estarás fuera de ley, dependiendo de tu procedencia&#034;</title>
		<link>https://piensachile.com/2020/01/18/estaras-fuera-de-ley-dependiendo-de-tu-procedencia/</link>
					<comments>https://piensachile.com/2020/01/18/estaras-fuera-de-ley-dependiendo-de-tu-procedencia/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 18 Jan 2020 09:28:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Denuncia]]></category>
		<category><![CDATA[chile]]></category>
		<category><![CDATA[chile desperto]]></category>
		<category><![CDATA[consumismo]]></category>
		<category><![CDATA[dictadura civico militar]]></category>
		<category><![CDATA[egoísmo]]></category>
		<category><![CDATA[individualismo]]></category>
		<category><![CDATA[la alegria ya viene]]></category>
		<category><![CDATA[neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[represion]]></category>
		<category><![CDATA[resistencia]]></category>
		<category><![CDATA[unidad de los trabajadores]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://piensachile.com/?p=57595</guid>

					<description><![CDATA[<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2020/01/18/estaras-fuera-de-ley-dependiendo-de-tu-procedencia/">&quot;Estarás fuera de ley, dependiendo de tu procedencia&quot;</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="width: 640px;" class="wp-video"><!--[if lt IE 9]><script>document.createElement('video');</script><![endif]-->
<video class="wp-video-shortcode" id="video-57595-1" width="640" height="360" preload="metadata" controls="controls"><source type="video/mp4" src="http://www.piensachile.com/wp-content/uploads/2020/01/La_primavera_social_18_01_2020.mp4?_=1" /><a href="http://www.piensachile.com/wp-content/uploads/2020/01/La_primavera_social_18_01_2020.mp4">http://www.piensachile.com/wp-content/uploads/2020/01/La_primavera_social_18_01_2020.mp4</a></video></div>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2020/01/18/estaras-fuera-de-ley-dependiendo-de-tu-procedencia/">&quot;Estarás fuera de ley, dependiendo de tu procedencia&quot;</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://piensachile.com/2020/01/18/estaras-fuera-de-ley-dependiendo-de-tu-procedencia/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		<enclosure url="http://www.piensachile.com/wp-content/uploads/2020/01/La_primavera_social_18_01_2020.mp4" length="184" type="video/mp4" />

			</item>
		<item>
		<title>Un sistema económico no capitalista ni estatal</title>
		<link>https://piensachile.com/2017/05/22/sistema-economico-no-capitalista-estatal/</link>
					<comments>https://piensachile.com/2017/05/22/sistema-economico-no-capitalista-estatal/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 23 May 2017 03:26:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[capitalista]]></category>
		<category><![CDATA[economia]]></category>
		<category><![CDATA[egoísmo]]></category>
		<category><![CDATA[estatal]]></category>
		<category><![CDATA[solidaridad]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://piensachile.com/?p=35101</guid>

					<description><![CDATA[<p>Un sistema económico no capitalista ni estatal que, según numerosas experiencias en diferentes paises, basado en la confianza, permite mejorar el nivel de vida. Actualmente existen en muchos paises  las Sociedades Cooperativas (SCOP) que funcionan como propiedad colectiva. Contrariamente al capitalismo el dinero y las decisiones no están en las manos de una infima minoria.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2017/05/22/sistema-economico-no-capitalista-estatal/">Un sistema económico no capitalista ni estatal</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El factor egoísta que cohabita con el factor solidario en todo hombre desde que Homo sapiens apareció, se despertó en Chile y muchos concertacionistas se dijeron ¿Que hacer? ¿Seguir luchando por la Libertad, la Igualdad, la Fraternidad, la Solidaridad y la Ecología para entregar a nuestros hijos y nietos un territorio y un país en que sea posible un nivel de vida aceptable para todos o aprovechar la constitución y las leyes pinochetistas en vigor y apropiarse de lo más posible AHORA?</p>
<p>Los hechos nos muestran cual fue la alternativa retenida a espaldas del pueblo que se sentía bien contento de que la dictadura «hubiera terminado». Por lo menos las muertes y desapariciones inexplicadas habían disminuido.</p>
<p>Sin embargo, desde el siglo XVII, el sistema capitalista nos viene enseñando la competencia es decir el egoísmo y no la solidaridad es decir la cooperación. Desde la escuela primaria al niño se le enseña a competir con los otros, a ser mejor que los otros. Se premian públicamente los primeros puestos y no se menciona el trabajo de los otros. El liceo, la universidad y luego el trabajo insisten en la competencia y no en el trabajo solidario. Los premios y salarios lo prueban.</p>
<p>Actualmente existen en muchos países  las Sociedades Cooperativas (SCOP) que funcionan como propiedad colectiva. Contrariamente al capitalismo el dinero y las decisiones no están en las manos de una ínfima minoría. Según la ONU 10% de la población mundial posee en propiedad 89% de la riqueza mundial y el 90% de la población mundial se reparte muy desigualmente el 11% restante de la riqueza mundial. En una SCOP la propiedad, las decisiones y el trabajo son colectivos. El dinero necesario es aportado por todos según sus medios. Toda persona que lo solicite puede hacerse miembro de una SCOP si es aceptado por la Asamblea General.</p>
<p>Las SCOP tienen las características siguientes :</p>
<p>&#8211;  su Directorio es elegido, por un año, por la Asamblea General de cooperadores (1 hombre = 1 voto) así como el Comité de Supervigilancia que observa en permanencia al Directorio.</p>
<p>&#8211;  el Directorio y el Comité de Supervigilancia dan cuenta al cabo de 1 año de su gestión a la Asamblea General y pueden  ser reelegidos o cambiados</p>
<p>&#8211;   recompensan justamente el trabajo del productor</p>
<p>&#8211;   efectuan la distribución dando preferencia al producto local para respetar las normas ecológicas</p>
<p>&#8211;  ofrecen trabajo estable discutiendo el salario con el empleado que puede hacerse miembro de la SCOP</p>
<p>&#8211;  forman a sus empleados y no aumentan la cesantía : en la comuna de Mondragon (País Vasco español) donde funciona el complejo de Scop más importante (ocupa 80 000 persona y la mitad son cooperadores) la cesantía es de 4% y en España es de 25%.</p>
<p>&#8211;  pagan un salario justo al trabajador decidido por la Asamblea General. La diferencia entre el salario más bajo y el más alto no supera la diferencia de 1 a 6.</p>
<p>&#8211;  venden a un precio justo. El consumidor paga el precio del productor del bien o del servicio, el costo de la distribución, el costo del salario más 15% que es el excedente de la cooperativa.</p>
<p>&#8211;  en una cooperativa no existe el enriquecimiento personal. Nadie extrae sumas de dinero para especular ni deslocalizar. Las cooperativas continuan la formación de sus empleados, no despiden a nadie,  financian escuelas y universidades,  activan la transición ecológica. La corrupción es muy difícil gracias a la gestión colectiva. Un cooperado puede retirarse de una cooperativa con su aporte más un porcentaje que decide la asamblea y que coincide con la inflación observada en la región. Pero si un cooperado muere sus herederos no se reparten su aporte puesto que se trata de una propiedad colectiva.</p>
<p>Cuando la población se da cuenta que puede obtener los mismos o mejores bienes o servicios por un precio inferior prefieren comprar en las cooperativas y no en la sociedades lucrativas.</p>
<p>Si alguien duda de todo esto basta llamar su atención sobre el empeño que ponen las sociedades lucrativas, con su enorme poder económico, político y comunicacional, para evitar que las cooperativas sean conocidas, se desarrollen y se multipliquen.</p>
<p>En Francia 15% de la economía esta en manos de las cooperativas. Además de las enormes cooperativas que existen en Mondragon (Pais Vasco español) y en Trento (Italia) desde hace años, prácticamente en todos los países de Europa existen las cooperativas que, sin violencia, respetando las leyes y sin ser organismos estatales van haciendo su camino anticapitalista desarrollando la solidaridad, la colaboración y no la competencia, la dominación y el sometimiento.</p>
<p><strong>Referencias:</strong></p>
<p>1.- Jacques Prades. Tous en cooperatives ! Le vent se lève ! France, 2015</p>
<p>2.- Jacques B. Gélinas. Reconstruire l’économie sur le coopérativisme –<em> http://redtac.org/possibles/files/2009/07/possibles-vol-32-n-3-41-136-148.pdf</em> 136 ESSAIS ET ANALYSES. <u>&#8211; Initiatives REDTAC.</u> 2009.</p>
<p>3.- <a href="http://www.entreprises.coop/images/documents/principes_aci_1995.pdf">http://www.entreprises.coop/images/documents/principes_aci_1995.pdf</a></p>
<p>4.- <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Coop%C3%A9rative">https://fr.wikipedia.org/wiki/Coop%C3%A9rative</a></p>
<p>5.- <a href="http://www.canada.coop/fr/programmes/developpement-cooperatives/comment-demarrez-cooperative">http://www.canada.coop/fr/programmes/developpement-cooperatives/comment-demarrez-cooperative</a></p>
<p>6.- https://www.desjardins.com/coopmoi/entreprises/fiches-conseils/cooperative-comment-creer/</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2017/05/22/sistema-economico-no-capitalista-estatal/">Un sistema económico no capitalista ni estatal</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://piensachile.com/2017/05/22/sistema-economico-no-capitalista-estatal/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El imperio del consumo</title>
		<link>https://piensachile.com/2014/12/22/el-imperio-del-consumo-4/</link>
					<comments>https://piensachile.com/2014/12/22/el-imperio-del-consumo-4/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Dec 2014 23:50:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[consumismo]]></category>
		<category><![CDATA[egoísmo]]></category>
		<category><![CDATA[medioambiente]]></category>
		<category><![CDATA[neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[pobreza]]></category>
		<category><![CDATA[soledad]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://piensachile.com/?p=19911</guid>

					<description><![CDATA[<p>El shopping center, o shopping mall, vidriera de todas las vidrieras, impone su presencia avasallante. Las multitudes acuden, en peregrinación, a este templo mayor de las misas del consumo. La mayoría de los devotos contempla, en éxtasis, las cosas que sus bolsillos no pueden pagar, mientras la minoría compradora se somete al bombardeo de la oferta incesante y extenuante. El gentío, que sube y baja por las escaleras mecánicas, viaja por el mundo: los maniquíes visten como en Milán o París y las máquinas suenan como en Chicago, y para ver y oír no es preciso pagar pasaje.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2014/12/22/el-imperio-del-consumo-4/">El imperio del consumo</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>La explosión del consumo en el mundo actual mete más ruido que todas las guerras y arma más alboroto que todos los carnavales. Como dice un viejo proverbio turco, quien bebe a cuenta, se emborracha el doble. La parranda aturde y nubla la mirada; esta gran borrachera universal parece no tener límites en el tiempo ni en el espacio. Pero la cultura de consumo suena mucho, como el tambor, porque está vacía; y a la hora de la verdad, cuando el estrépito cesa y se acaba la fiesta, el borracho despierta, solo, acompañado por su sombra y por los platos rotos que debe pagar. La expansión de la demanda choca con las fronteras que le impone el mismo sistema que la genera. El sistema necesita mercados cada vez más abiertos y más amplios, como los pulmones necesitan el aire, y a la vez necesita que anden por los suelos, como andan, los precios de las materias primas y de la fuerza humana de trabajo.</p>
<p>El sistema habla en nombre de todos, a todos dirige sus imperiosas órdenes de consumo, entre todos difunde la fiebre compradora; pero ni modo: para casi todos esta aventura comienza y termina en la pantalla del televisor. La mayoría, que se endeuda para tener cosas, termina teniendo nada más que deudas para pagar deudas que generan nuevas deudas, y acaba consumiendo fantasías que a veces materializa delinquiendo.</p>
<p>El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la libertad de todos. Dime cuánto consumes y te diré cuánto vales. Esta civilización no deja dormir a las flores, ni a las gallinas, ni a la gente. En los invernaderos, las flores están sometidas a luz continua, para que crezcan más rápido. En la fábricas de huevos, las gallinas también tienen prohibida la noche. Y la gente está condenada al insomnio, por la ansiedad de comprar y la angustia de pagar. Este modo de vida no es muy bueno para la gente, pero es muy bueno para la industria farmacéutica. EEUU consume la mitad de los sedantes, ansiolíticos y demás drogas químicas que se venden legalmente en el mundo, y más de la mitad de las drogas prohibidas que se venden ilegalmente, lo que no es moco de pavo si se tiene en cuenta que EEUU apenas suma el cinco por ciento de la población mundial.</p>
<p>«Gente infeliz, la que vive comparándose», lamenta una mujer en el barrio del Buceo, en Montevideo. El dolor de ya no ser, que otrora cantara el tango, ha dejado paso a la vergüenza de no tener. Un hombre pobre es un pobre hombre. «Cuando no tenés nada, pensás que no valés nada», dice un muchacho en el barrio Villa Fiorito, de Buenos Aires. Y otro comprueba, en la ciudad dominicana de San Francisco de Macorís: «Mis hermanos trabajan para las marcas. Viven comprando etiquetas, y viven sudando la gota gorda para pagar las cuotas».</p>
<p>Invisible violencia del mercado: la diversidad es enemiga de la rentabilidad, y la uniformidad manda. La producción en serie, en escala gigantesca, impone en todas partes sus obligatorias pautas de consumo. Esta dictadura de la uniformización obligatoria es más devastadora que cualquier dictadura del partido único: impone, en el mundo entero, un modo de vida que reproduce a los seres humanos como fotocopias del consumidor ejemplar.</p>
<p>El consumidor ejemplar es el hombre quieto. Esta civilización, que confunde la cantidad con la calidad, confunde la gordura con la buena alimentación. Según la revista científica <em>The Lancet</em>, en la última década la «obesidad severa» ha crecido casi un 30 % entre la población joven de los países más desarrollados. Entre los niños norteamericanos, la obesidad aumentó en un 40% en los últimos dieciséis años, según la investigación reciente del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Colorado. El país que inventó las comidas y bebidas <em>light</em>, los <em>diet food</em> y los alimentos <em>fat free</em>, tiene la mayor cantidad de gordos del mundo. El consumidor ejemplar sólo se baja del automóvil para trabajar y para mirar televisión. Sentado ante la pantalla chica, pasa cuatro horas diarias devorando comida de plástico.</p>
<p>Triunfa la basura disfrazada de comida: esta industria está conquistando los paladares del mundo y está haciendo trizas las tradiciones de la cocina local. Las costumbres del buen comer, que vienen de lejos, tienen, en algunos países, miles de años de refinamiento y diversidad, y son un patrimonio colectivo que de alguna manera está en los fogones de todos y no sólo en la mesa de los ricos. Esas tradiciones, esas señas de identidad cultural, esas fiestas de la vida, están siendo apabulladas, de manera fulminante, por la imposición del saber químico y único: la globalización de la hamburguesa, la dictadura de la fast food. La plastificación de la comida en escala mundial, obra de McDonald’s, Burger King y otras fábricas, viola exitosamente el derecho a la autodeterminación de la cocina: sagrado derecho, porque en la boca tiene el alma una de sus puertas.</p>
<p>El campeonato mundial de fútbol del 98 nos confirmó, entre otras cosas, que la tarjeta MasterCard tonifica los músculos, que la Coca-Cola brinda eterna juventud y que el menú de McDonald’s no puede faltar en la barriga de un buen atleta. El inmenso ejército de McDonald’s dispara hamburguesas a las bocas de los niños y de los adultos en el planeta entero. El doble arco de esa M sirvió de estandarte, durante la reciente conquista de los países del Este de Europa. Las colas ante el McDonald’s de Moscú, inaugurado en 1990 con bombos y platillos, simbolizaron la victoria de Occidente con tanta elocuencia como el desmoronamiento del Muro de Berlín.</p>
<p>Un signo de los tiempos: esta empresa, que encarna las virtudes del mundo libre, niega a sus empleados la libertad de afiliarse a ningún sindicato. McDonald’s viola, así, un derecho legalmente consagrado en los muchos países donde opera. En 1997, algunos trabajadores, miembros de eso que la empresa llama la <em>Macfamilia</em>, intentaron sindicalizarse en un restorán de Montreal en Canadá: el restorán cerró. Pero en el 98, otros empleados de McDonald’s, en una pequeña ciudad cercana a Vancouver, lograron esa conquista, digna de la Guía Guinness.</p>
<p>Las masas consumidoras reciben órdenes en un idioma universal: la publicidad ha logrado lo que el esperanto quiso y no pudo. Cualquiera entiende, en cualquier lugar, los mensajes que el televisor transmite. En el último cuarto de siglo, los gastos de publicidad se han duplicado en el mundo. Gracias a ellos, los niños pobres toman cada vez más Coca-Cola y cada vez menos leche, y el tiempo de ocio se va haciendo tiempo de consumo obligatorio. Tiempo libre, tiempo prisionero: las casas muy pobres no tienen cama, pero tienen televisor, y el televisor tiene la palabra. Comprado a plazos, ese animalito prueba la vocación democrática del progreso: a nadie escucha, pero habla para todos. Pobres y ricos conocen, así, las virtudes de los automóviles último modelo, y pobres y ricos se enteran de las ventajosas tasas de interés que tal o cual banco ofrece.</p>
<p>Los expertos saben convertir a las mercancías en mágicos conjuntos contra la soledad. Las cosas tienen atributos humanos: acarician, acompañan, comprenden, ayudan, el perfume te besa y el auto es el amigo que nunca falla. La cultura del consumo ha hecho de la soledad el más lucrativo de los mercados. Los agujeros del pecho se llenan atiborrándolos de cosas, o soñando con hacerlo. Y las cosas no solamente pueden abrazar: ellas también pueden ser símbolos de ascenso social, salvoconductos para atravesar las aduanas de la sociedad de clases, llaves que abren las puertas prohibidas. Cuanto más exclusivas, mejor: las cosas te eligen y te salvan del anonimato multitudinario. La publicidad no informa sobre el producto que vende, o rara vez lo hace. Eso es lo de menos. Su función primordial consiste en compensar frustraciones y alimentar fantasías: ¿En quién quiere usted convertirse comprando esta loción de afeitar?</p>
<p>El criminólogo Anthony Platt ha observado que los delitos de la calle no son solamente fruto de la pobreza extrema. También son fruto de la ética individualista. La obsesión social del éxito, dice Platt, incide decisivamente sobre la apropiación ilegal de las cosas. Yo siempre he escuchado decir que el dinero no produce la felicidad; pero cualquier televidente pobre tiene motivos de sobra para creer que el dinero produce algo tan parecido, que la diferencia es asunto de especialistas.</p>
<p>Según el historiador Eric Hobsbawm, el siglo XX puso fin a siete mil años de vida humana centrada en la agricultura desde que aparecieron los primeros cultivos, a fines del paleolítico. La población mundial se urbaniza, los campesinos se hacen ciudadanos. En América Latina tenemos campos sin nadie y enormes hormigueros urbanos: las mayores ciudades del mundo, y las más injustas. Expulsados por la agricultura moderna de exportación, y por la erosión de sus tierras, los campesinos invaden los suburbios. Ellos creen que Dios está en todas partes, pero por experiencia saben que atiende en las grandes urbes. Las ciudades prometen trabajo, prosperidad, un porvenir para los hijos. En los campos, los esperadores miran pasar la vida, y mueren bostezando; en las ciudades, la vida ocurre, y llama. Hacinados en tugurios, lo primero que descubren los recién llegados es que el trabajo falta y los brazos sobran, que nada es gratis y que los más caros artículos de lujo son el aire y el silencio.</p>
<p>Mientras nacía el siglo XIV, fray Giordano da Rivalto pronunció en Florencia un elogio de las ciudades. Dijo que las ciudades crecían «porque la gente tiene el gusto de juntarse». Juntarse, encontrarse. Ahora, ¿quién se encuentra con quién? ¿Se encuentra la esperanza con la realidad? El deseo, ¿se encuentra con el mundo? Y la gente, ¿se encuentra con la gente? Si las relaciones humanas han sido reducidas a relaciones entre cosas, ¿cuánta gente se encuentra con las cosas?</p>
<p>El mundo entero tiende a convertirse en una gran pantalla de televisión, donde las cosas se miran pero no se tocan. Las mercancías en oferta invaden y privatizan los espacios públicos. Las estaciones de autobuses y de trenes, que hasta hace poco eran espacios de encuentro entre personas, se están convirtiendo ahora en espacios de exhibición comercial.</p>
<p>El <em>shopping center</em>, o <em>shopping mall</em>, vidriera de todas las vidrieras, impone su presencia avasallante. Las multitudes acuden, en peregrinación, a este templo mayor de las misas del consumo. La mayoría de los devotos contempla, en éxtasis, las cosas que sus bolsillos no pueden pagar, mientras la minoría compradora se somete al bombardeo de la oferta incesante y extenuante. El gentío, que sube y baja por las escaleras mecánicas, viaja por el mundo: los maniquíes visten como en Milán o París y las máquinas suenan como en Chicago, y para ver y oír no es preciso pagar pasaje. Los turistas venidos de los pueblos del interior, o de las ciudades que aún no han merecido estas bendiciones de la felicidad moderna, posan para la foto, al pie de las marcas internacionales más famosas, como antes posaban al pie de la estatua del prócer en la plaza. Beatriz Solano ha observado que los habitantes de los barrios suburbanos acuden al center, al <em>shopping center</em>, como antes acudían al <em>centro</em>. El tradicional paseo del fin de semana al centro de la ciudad, tiende a ser sustituido por la excursión a estos centros urbanos. Lavados y planchados y peinados, vestidos con sus mejores galas, los visitantes vienen a una fiesta donde no son convidados, pero pueden ser mirones. Familias enteras emprenden el viaje en la cápsula espacial que recorre el universo del consumo, donde la estética del mercado ha diseñado un paisaje alucinante de modelos, marcas y etiquetas.</p>
<p>La cultura del consumo, cultura de lo efímero, condena todo al desuso mediático. Todo cambia al ritmo vertiginoso de la moda, puesta al servicio de la necesidad de vender. Las cosas envejecen en un parpadeo, para ser reemplazadas por otras cosas de vida fugaz. Hoy que lo único que permanece es la inseguridad, las mercancías, fabricadas para no durar, resultan tan volátiles como el capital que las financia y el trabajo que las genera. El dinero vuela a la velocidad de la luz: ayer estaba allá, hoy está aquí, mañana quién sabe, y todo trabajador es un desempleado en potencia. Paradójicamente, los <em>shoppings centers</em>, reinos de la fugacidad, ofrecen la más exitosa ilusión de seguridad. Ellos resisten fuera del tiempo, sin edad y sin raíz, sin noche y sin día y sin memoria, y existen fuera del espacio, más allá de las turbulencias de la peligrosa realidad del mundo.</p>
<p>Los dueños del mundo usan al mundo como si fuera descartable: una mercancía de vida efímera, que se agota como se agotan, a poco de nacer, las imágenes que dispara la ametralladora de la televisión y las modas y los ídolos que la publicidad lanza, sin tregua, al mercado. Pero, ¿a qué otro mundo vamos a mudarnos? ¿Estamos todos obligados a creernos el cuento de que Dios ha vendido el planeta a unas cuantas empresas, porque estando de mal humor decidió privatizar el universo? La sociedad de consumo es una trampa cazabobos. Los que tienen la manija simulan ignorarlo, pero cualquiera que tenga ojos en la cara puede ver que la gran mayoría de la gente consume poco, poquito y nada <em>necesariamente</em>, para garantizar la existencia de la poca naturaleza que nos queda. La injusticia social no es un error a corregir, ni un defecto a superar: es una necesidad esencial. No hay naturaleza capaz de alimentar a un <em>shopping center</em> del tamaño del planeta.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2014/12/22/el-imperio-del-consumo-4/">El imperio del consumo</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://piensachile.com/2014/12/22/el-imperio-del-consumo-4/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El neoliberalismo ha sacado lo peor de nosotros mismos</title>
		<link>https://piensachile.com/2014/10/27/el-neoliberalismo-ha-sacado-lo-peor-de-nosotros-mismos/</link>
					<comments>https://piensachile.com/2014/10/27/el-neoliberalismo-ha-sacado-lo-peor-de-nosotros-mismos/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Oct 2014 01:42:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencia - Técnica]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>
		<category><![CDATA[destruccion de los mas debiles]]></category>
		<category><![CDATA[egoísmo]]></category>
		<category><![CDATA[fracaso]]></category>
		<category><![CDATA[humillación]]></category>
		<category><![CDATA[meritocracia]]></category>
		<category><![CDATA[neoliberalismo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://piensachile.com/?p=19306</guid>

					<description><![CDATA[<p>“Nunca hemos sido tan libres. Nunca hemos sido tan impotentes”. Somos desde luego más libres que antes, en el sentido de que podemos criticar la religión, aprovechar la nueva actitud de laissez-faire respecto al sexo y apoyar cualquier movimiento político que nos guste. Podemos hacer todas estas cosas porque ya no significan nada: la libertad de este género proviene de la indiferencia. Pero, por otro lado, nuestra vida diaria se ha convertido en una batalla constante contra una burocracia que dejaría a Kafka embelesado.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2014/10/27/el-neoliberalismo-ha-sacado-lo-peor-de-nosotros-mismos/">El neoliberalismo ha sacado lo peor de nosotros mismos</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>19/10/14<br />
Tendemos a percibir nuestras identidades como algo estable y en buena medida separado de fuerzas exteriores. Pero, tras décadas de investigación y práctica terapéutica, estoy convencido de que el cambio económico está teniendo un profundo efecto no sólo sobre nuestros valores sino también sobre nuestra personalidad. Treinta años de neoliberalismo, fuerzas del libre mercado y privatización se han cobrado su precio, a medida que la implacable presión por conseguir logros se ha vuelto normativa. Si están leyendo esto con escepticismo, se lo plantearé con esta sencilla afirmación: el neoliberalismo meritocrático favorece ciertos rasgos de personalidad y penaliza otros.</p>
<p>Hay ciertas características ideales necesarias para hacer hoy carrera. La primera consiste en ser elocuentes, al objeto de ganarse a la mayor cantidad de gente posible. El contacto puede ser superficial, pero dado que esto se aplica a la mayor parte de la interacción humana hoy en día, esto pasará en realidad inadvertido.</p>
<p>Es importante que seas capaz de poner tus capacidades por las nubes todo lo que puedas: conoces a mucha gente, tienes mucha experiencia en tu haber, acabas de terminar un proyecto de envergadura. Luego descubrirá la gente que esto era en su mayor parte pura filfa, pero el hecho de que inicialmente diera el pego depende de otro rasgo de personalidad: puedes mentir con convicción y sentirte poco culpable. Es por lo que nunca te haces responsable de tu comportamiento.</p>
<p>Por encima de todo esto, eres flexible e impulsivo, siempre a la busca de nuevos estímulos y retos. En la práctica, lleva a un comportamiento arriesgado, pero no importa, porque no te tocará recoger los trocitos. ¿La fuente de inspiración de esta lista? La lista de verificación de psicopatías de Robert Hare, el mejor especialista actual en psicopatías.</p>
<p>Esta descripción es, por supuesto, una caricatura llevada al extremo. Sin embargo, la crisis financiera ilustró a escala macro-social (por ejemplo, en los conflictos entre países de la zona euro) lo que la meritocracia liberal hace con la gente. La solidaridad se convierte en un lujo costoso y deja paso a alianzas temporales, siendo la máxima preocupación siempre sacarle más partido a la situación que tus competidores. Se debilitan los vínculos sociales con los compañeros, lo mismo que el compromiso emocional con la empresa o la organización.</p>
<p>El acoso solía limitarse a las escuelas; ahora es un rasgo común del lugar de trabajo. Se trata de un síntoma típico del impotente que desahoga su frustración con los débiles; en psicología se conoce como desplazamiento de la agresión. Hay una sensación oculta de temor, que va de la ansiedad por el desempeño a un miedo social más amplio al otro como amenaza.</p>
<p>La evaluación constante en el trabajo provoca un descenso de la autonomía y una creciente dependencia de normas externas y a menudo movibles. Esto tiene como resultado lo que el sociólogo Richard Sennett ha descrito adecuadamente como “infantilización de los trabajadores”. Los adultos exhiben estallidos infantiles de mal genio y se muestran celosos por trivialidades (“Tiene una silla nueva de  oficina, y yo no”), cuentan mentiras piadosas, disfrutan cuando se hunden los demás y abrigan mezquinos sentimientos de venganza. Es el resultado de un sistema que impide a la gente pensar independientemente y que no sabe tratar a sus empleados como adultos.</p>
<p>Más importante, sin embargo, es el grave daño causado al amor propio de la gente. El amor propio depende en buena medida el reconocimiento que recibimos de los demás, como han demostrado pensadores que van de Hegel a Lacan. Sennett llega a una conclusión semejante cuando considera que la pregunta principal de los empleados es “¿Quién me necesita?”. Para un grupo cada vez mayor de personas, la respuesta es: nadie.</p>
<p>Nuestra sociedad proclama constantemente que cualquiera puede conseguirlo sólo con esforzarse lo suficiente, mientras refuerza a la vez los privilegios y ejerce una presión cada vez mayor sobre sus agobiados y exhaustos ciudadanos. Cada vez hay un número mayor de personas que fracasan, se sienten humilladas, culpables y avergonzadas. Siempre se nos dice que tenemos mayor libertad que nunca para elegir el rumbo de nuestra vida, pero la libertad de elegir fuera del relato del éxito es limitada. Además, a los que fracasan se les juzga como si fueran perdedores o gorrones que se aprovechan de nuestro sistema de seguridad social.</p>
<p>La meritocracia neoliberal querría hacernos creer que el éxito depende del esfuerzo y los talentos individuales, lo que significa que la responsabilidad reside enteramente en el individuo y que la autoridad debería otorgar a la gente toda la libertad posible para alcanzar esta meta. Para quienes creen en el cuento de hadas de la elección sin restricciones, la soberanía y la autogestión personales son los mensajes políticos preeminentes, sobre todo si parecen prometer libertad. Junto a la idea del individuo perfectible, la libertad que nosotros mismos advertimos que tenemos en Occidente es la mayor falsedad de esta hora y época.</p>
<p>El sociólogo Zygmunt Bauman resumió con esmero la paradoja de nuestra época: “Nunca hemos sido tan libres. Nunca hemos sido tan impotentes”. Somos desde luego más libres que antes, en el sentido de que podemos criticar la religión, aprovechar la nueva actitud de <em>laissez-faire</em> respecto al sexo y apoyar cualquier movimiento político que nos guste. Podemos hacer todas estas cosas porque ya no significan nada: la libertad de este género proviene de la indiferencia. Pero, por otro lado, nuestra vida diaria se ha convertido en una batalla constante contra una burocracia que dejaría a Kafka embelesado. Hay regulaciones para todo, desde el contenido de sal en el pan hasta la cría de pollos urbanos.</p>
<p>Nuestra presunta libertad se vincula a una condición central: debemos tener éxito, es decir, “hacer” algo de nosotros. No hay que buscar los ejemplos muy lejos. Un individuo altamente cualificado que pone la crianza de los hijos por delante de su carrera será blanco de las críticas. De una persona con un buen puesto que declina un ascenso para invertir más tiempo en otras cosas se piensa que está loca, a menos que esas otras cosas garanticen el éxito. A una joven que quiere ser maestra de escuela primaria le dicen sus padres que debería empezar por hacer un máster en Económicas. Una maestra de primaria, ¿en qué estará pensando?</p>
<p>Hay una constante lamentación sobre la llamada pérdida de normas y valores en nuestra cultura. Pero nuestras normas y valores forman parte integral y esencial de nuestra identidad. Así que no se pueden perder, solo cambiarse. Y eso es precisamente lo que ha sucedido: una economía transformada refleja una ética transformada y produce una identidad transformada. El actual sistema está sacando lo peor de nosotros mismos.</p>
<p><strong>Paul Verhaeghe</strong>, profesor en la Universidad de Gante (Bélgica), catedrático en el Departamento de Psicoanálisis y Psicología Terapéutica, acaba de publicar <em>What About Me? The struggle for identity in a market-based society</em>, <em>[¿Qué pasa conmigo? La lucha por la identidad en una sociedad basada en el mercado</em>] (Scribe, Londres, 2014).</p>
<p><strong>Traducción para </strong><strong><a href="http://www.sinpermiso.info">www.sinpermiso.info</a></strong><strong>: Lucas Antón</strong></p>
<p>Sinpermiso <strong>electrónico se ofrece semanalmente de forma gratuita. No recibe ningún tipo de subvención pública ni privada, y su existencia sólo es posible gracias al trabajo voluntario de sus colaboradores y a las donaciones altruistas de sus lectores</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2014/10/27/el-neoliberalismo-ha-sacado-lo-peor-de-nosotros-mismos/">El neoliberalismo ha sacado lo peor de nosotros mismos</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://piensachile.com/2014/10/27/el-neoliberalismo-ha-sacado-lo-peor-de-nosotros-mismos/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El reto del cubo de agua helada para una sociedad frígida ¿Qué estamos olvidando cuando nos vertemos encima un cubo de agua?</title>
		<link>https://piensachile.com/2014/09/09/el-reto-del-cubo-de-agua-helada-para-una-sociedad-frigida-que-estamos-olvidando-cuando-nos-vertemos-encima-un-cubo-de-agua/</link>
					<comments>https://piensachile.com/2014/09/09/el-reto-del-cubo-de-agua-helada-para-una-sociedad-frigida-que-estamos-olvidando-cuando-nos-vertemos-encima-un-cubo-de-agua/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 09 Sep 2014 02:17:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<category><![CDATA[ee.uu.]]></category>
		<category><![CDATA[egoísmo]]></category>
		<category><![CDATA[ela]]></category>
		<category><![CDATA[israel]]></category>
		<category><![CDATA[lucro en la salud]]></category>
		<category><![CDATA[palestina]]></category>
		<category><![CDATA[salud]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://piensachile.com/?p=18647</guid>

					<description><![CDATA[<p>Imaginemos lo que podría lograrse en un país mucho más rico como los EE.UU., donde el derecho a la salud podría verse además facilitado mediante la suspensión de las donaciones de más de 3 mil millones de dólares anuales al estado de Israel, que los utiliza para infligir un sufrimiento masivo a los palestinos. Por cierto, cuando el Reto del Cubo de Hielo arrancó este verano, los habitantes de la Franja de Gaza fueron también sometidos a su propio reto singular: el de existir bajo las bombas israelíes.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2014/09/09/el-reto-del-cubo-de-agua-helada-para-una-sociedad-frigida-que-estamos-olvidando-cuando-nos-vertemos-encima-un-cubo-de-agua/">El reto del cubo de agua helada para una sociedad frígida ¿Qué estamos olvidando cuando nos vertemos encima un cubo de agua?</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>07/09/2014<br />
El Reto del cubo de agua fría recaudó más de 100 millones de dólares en un mes para obras de caridad destinadas a la ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica).</p>
<p>Un reciente artículo de <em>Forbes</em> plantea la pregunta-y-respuesta: «¿Piensa que el Reto del cubo de agua para la ELA es estúpido? Se equivoca».</p>
<p>El Reto del cubo de agua es uno de los golpes de marketing más fuertes de la era moderna: una campaña basada en los medios sociales para crear conciencia y recaudar fondos para la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa fatal. La premisa es que o bien das dinero para obras de caridad para la ELA o te vierten un cubo de agua helada sobre tu cabeza; algunas personas hacen las dos cosas. Se filma el vertido de agua y se cuelgan los vídeos en internet, mientras que sus protagonistas empapados nominan a otros para que acepten el reto.</p>
<p>La operación ha sido notable en cuanto a celebridades, empapando a gente como el magnate norteamericano Bill Gates y la supermodelo brasileña Adriana Lima. Según Forbes, el Reto del cubo de agua «es formidable» y las críticas carecen de fundamento, porque lo que realmente importa es la captación de fondos (es decir, más de 100 millones de dólares en 30 días).</p>
<p>El artículo concluye que «las personas que tratan de echar agua fría en el Reto del cubo de agua simplemente tienen que calentar estos fríos corazones» &#8211; aunque, posteriormente, el predicado de la frase fue tachado y reemplazado con la sugerencia más suave de que los críticos «deberían cesar».</p>
<p>Un examen de los diversos aspectos de la campaña revela, sin embargo, que lo que necesita no es exactamente el bochorno cardiaco.</p>
<p><strong>El ego, foco de atención </strong></p>
<p>Aparte de ciertas noticias de conmociones cerebrales a causa del reto y del hecho de que «la muerte por el reto del cubo de agua» ya es una opción propia en el buscador de Google, hay otras razones para arrojar un poco de agua fría en el proyecto.</p>
<p>Para empezar, como ha sido ampliamente señalado, el montaje del diluvio de agua sobre las cabezas individuales es una burla a la severa escasez de agua que afecta a gran parte del mundo y que causa toda clase de sufrimiento humano.</p>
<p>Por otra parte, no es nada compasivo reducir esencialmente la ELA -una enfermedad viciosa y mortal que paraliza a sus víctimas antes de eliminarlas- a un espectáculo en el que las hordas de egos alcanzan su momento de fama al pasar por debajo del cubo.</p>
<p>De estos egos, la variedad Bill Gates es particularmente problemática. Lo que hace el agua helada en el caso de Gates es mantener su imagen blanqueada de multimillonario humanitario y comisario de la salud mundial &#8211; una imagen deslustrada por, entre otras cosas, un informe de <em>Los Angeles Times</em> de 2007 que especifica lo siguiente:</p>
<p><em>«La Fundación Gates ha donado $ 218 millones por la inmunización y la investigación de la poliomielitis y el sarampión en todo el mundo, incluyendo en el delta del Níger. Al mismo tiempo que la fundación está financiando vacunas para proteger la salud, The Times descubrió que ha invertido $ 423 millones en Eni, Royal Dutch Shell, Exxon Mobil Corp., Chevron Corp. y Total de Francia &#8211; las empresas responsables de la mayor parte de los incendios causados por el vertido de crudo o las fugas que contaminan toda el delta «.</em></p>
<p>Por si la ironía no fuera lo suficientemente clara, el artículo cita una afirmación de que estos incendios afectan negativamente al sistema inmunológico y hacen a los niños «más susceptibles a la polio y el sarampión &#8211; las enfermedades contra las que la Fundación Gates ha ayudado a inocular &#8230;».</p>
<p>Pero Gates es sólo la punta del iceberg. El papel desempeñado por otras celebridades &#8211; desde supermodelos a actores &#8211; en alimentar el frenesí del cubo de hielo es simplemente una prueba más de la frivolidad institucionalizada que constituye la sociedad neoliberal, sus poblaciones seducidas y sedadas con las cosas materiales y las apariencias.</p>
<p>Obviamente, no es ningún crimen dar ideas a la élite sobre como compartir parte de su obscena riqueza. Al final, sin embargo, estas prácticas ayudan a prolongar la vida de un sistema enfermo, reforzando la idea de que, debido a que de vez en cuando dan un par de cientos, miles, o millones de dólares para una buena causa, los ricos tienen derecho a sus riquezas. En otras palabras, la gran desigualdad socioeconómica que significa miseria para muchísimas personas se considera correcta.</p>
<p><strong>Buenos y malos sistemas</strong></p>
<p>El belicista imperial y columnista del <em>New York Times,</em> Thomas Friedman , a menudo comenta que «la manera de lograr un gran cambio es conseguir que los grandes jugadores hagan las cosas correctas por razones equivocadas».</p>
<p>Pero ¿no sería una fórmula mejor involucrar a la gente a hacer lo correcto porque así es como se debe estructurar la sociedad?</p>
<p>Por ejemplo, ¿qué pasaría si el gobierno de Estados Unidos decidiera, en lugar de gastar $ 720 millones diariamente para destruir otros países, canalizara fondos hacia la investigación médica para la ELA y otras enfermedades?</p>
<p>Este dinero podría también ser muy útil para establecer un sistema de salud que no implicara cargas opresivas que pueden obligar a la gente en dificultades a elegir entre el tratamiento de sus dolencias o ahogarse con deudas. En muchos casos, obviamente, evitar o postergar un tratamiento tiene como resultado el empeoramiento de las condiciones de salud o la muerte, mientras que el impulso a la industria de seguros conocido como Obamacare apenas constituye una solución. El año pasado, el locutor de radio Doug Henwood describió un escenario en el que «decenas de millones se encuentran a la merced del mercado privado de seguros individuales y se ven obligados a pagar $ 1.000 mensuales por una cobertura miserable».</p>
<p>Tal como señala el médico AW Gaffney en un artículo en <em>Jacobin Magazine</em> sobre «el giro neoliberal en el sistema sanitario de América», la iniciativa de Obama deja a «millones de personas todavía sin seguro médico y a muchos más &#8216;insuficientemente asegurados&#8217; &#8211; un fenómeno bien descrito e investigado en el que la posesión de un seguro de salud sigue dejando a los individuos y las familias con una peligrosa responsabilidad financiera cuando la enfermedad ataca».</p>
<p>Aquellos que insisten en que una atención sanitaria decente es una fantasía utópica o un peligroso complot comunista podrían considerar el caso de Cuba &#8211; que, a pesar de estar sometida a un pernicioso embargo de los EE.UU., ha sabido ofrecer atención sanitaria universal centrada en la  prevención, con resultados bastante buenos. La tasa de mortalidad infantil en Cuba, por ejemplo, es menor que en su imperial vecino del norte.</p>
<p>Imaginemos lo que podría lograrse en un país mucho más rico como los EE.UU., donde el derecho a la salud podría verse además facilitado mediante la suspensión de las donaciones de más de 3 mil millones de dólares anuales al estado de Israel, que los utiliza para infligir un sufrimiento masivo a los palestinos. Por cierto, cuando el Reto del Cubo de Hielo arrancó este verano, los habitantes de la Franja de Gaza fueron también sometidos a su propio reto singular: el de existir bajo las bombas israelíes.</p>
<p>Más de 2.100 palestinos fueron asesinados en 51 días, pero la crisis aparentemente no cumplía los requisitos para activar el narcisismo masivo-disfrazado-de-simpatía. Otros obstáculos a la participación palestina en el Desafío del Cubo de Hielo son la usurpación israelí de los recursos hídricos y la demolición de sus cisternas de agua de lluvia.</p>
<p><strong>Reflexiones acera del agua</strong></p>
<p>El reto, al parecer, representa una confluencia óptima de factores capaces de atraer temporalmente la atención de un pueblo distraído de forma permanente. <em>Forbes</em> cita al Director de Plenty Consulting, una empresa dedicada a la recaudación de fondos «entre pares»: «Estas últimas semanas el Reto del Cubo de Hielo ha eclipsado a todo lo demás en nuestra industria».</p>
<p>Dejando aparte la terminología industrial y mirando el lado humano de la historia, es imprescindible tener en cuenta que muchos enfermos de ELA han respaldado el reto – del todo comprensible &#8211; como algo esperanzador. Así que quisiera destacar: no estoy en absoluto sugiriendo que el ELA no sea un fenómeno terrible que no deba ser combatido por todos los medios.</p>
<p>Sólo estoy diciendo que la campaña del agua helada no debiera ocurrir sin ir acompañada de reflexiones sobre los males generales de una sociedad fría e inhumana.</p>
<p><strong>Belén Fernández </strong>es la autora de <em>The Imperial Messenger: Thomas Friedman at Work</em>, publicado por Verso. Colabora en el <em>Jacobin Magazine</em>.</p>
<p><strong>Traducción para </strong><a href="http://www.sinpermiso.info"><strong>www.sinpermiso.info</strong></a><strong>: Anna Maria Garriga</strong></p>
<p>Sinpermiso <strong>electrónico se ofrece semanalmente de forma gratuita. No recibe ningún tipo de subvención pública ni privada, y su existencia sólo es posible gracias al trabajo voluntario de sus colaboradores y a las donaciones altruistas de sus lectores</strong></p>
<p>*Fuente: <strong><a href="http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=7271">Sin Permiso</a></strong></p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2014/09/09/el-reto-del-cubo-de-agua-helada-para-una-sociedad-frigida-que-estamos-olvidando-cuando-nos-vertemos-encima-un-cubo-de-agua/">El reto del cubo de agua helada para una sociedad frígida ¿Qué estamos olvidando cuando nos vertemos encima un cubo de agua?</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://piensachile.com/2014/09/09/el-reto-del-cubo-de-agua-helada-para-una-sociedad-frigida-que-estamos-olvidando-cuando-nos-vertemos-encima-un-cubo-de-agua/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Imprevisión más Ideología igual Desastre</title>
		<link>https://piensachile.com/2014/04/15/imprevision-mas-ideologia-igual-desastre/</link>
					<comments>https://piensachile.com/2014/04/15/imprevision-mas-ideologia-igual-desastre/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 Apr 2014 01:56:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[egoísmo]]></category>
		<category><![CDATA[improvisacion]]></category>
		<category><![CDATA[incendios]]></category>
		<category><![CDATA[neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[sequía]]></category>
		<category><![CDATA[valparaiso]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://piensachile.com/?p=16372</guid>

					<description><![CDATA[<p>Nunca nos hemos caracterizado por ser previsores. La clase media chilena no tiene ahorros, los resumideros de los alcantarillados no suelen ser limpiados ni por la Municipalidad ni por los vecinos. Los terremotos nos hacen mella mientras dura el impacto, y los tsunamis no consiguen que se hagan planes reguladores en los municipios costeros. Pero antes de que empezáramos a tomar conciencia de esta carencia de previsión, los ideólogos del neoliberalismo nos embutieron por las narices la filosofía de don Ramón Barros Luco [..] que decía: "Los problemas que tienen solución, se solucionan solos. Los que no tienen solución, no se solucionan nunca." Y después de emanar esta verdad, se quedó tan contento.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2014/04/15/imprevision-mas-ideologia-igual-desastre/">Imprevisión más Ideología igual Desastre</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b></b>Nunca nos hemos caracterizado por ser previsores.  La clase media chilena no tiene ahorros, los resumideros de los alcantarillados no suelen ser limpiados ni por la Municipalidad ni por los vecinos.  Los terremotos nos hacen mella mientras dura el impacto, y los tsunamis no consiguen que se hagan planes reguladores en los municipios costeros.</p>
<p>Pero antes de que empezáramos a tomar conciencia de esta carencia de previsión, los ideólogos del Neo Liberalismo nos embutieron por narices la filosofía de don Ramón Barros Luco, pero adobada con mucha estadística y curvas económicas.</p>
<p>Don Ramón decía:  «Los problemas que tienen solución, se solucionan solos.</p>
<p>Los que no tienen solución, no se solucionan nunca.» Y después de emanar esta verdad, se quedó tan contento.</p>
<p>Así los teóricos del Neo Liberalismo decidieron, primero que nada, que más vale dinero en la mano, ahora, que construcciones futuras. De ahí en adelante, cualquier proyecto que no haya devuelto el capital invertido en 10 años, no vale la pena.  Y esa filosofía la adoptaron los gobiernos para evaluar proyectos.</p>
<p>Y si además agregamos que no hay que preocuparse en intervenir los manejos económicos con restricciones de ninguna especie porque el MERCADO (??????) va a dar la solución perfecta, justa, salomónica a todos los objetivos de la economía, nos podemos ir todos a dormir siesta sin mover ni una neurona acerca de que nos deparará el futuro.</p>
<p>Claro que los que enuncian esas teorías, que son tragadas por la gente que tiene tendencias naturales a la imprevisión, no duermen ni de noche.  Están atentos a donde hay debilidades, para atacar y quedarse con los recursos. Son los que aprovechan los terremotos y otros desastres naturales para hacerse ricos. Son los que aprovechan los recursos naturales de primera necesidad, para hacer negocio, ya que la imprevisión e ideología de los gobiernos se los dieron en bandeja.</p>
<p>Son como esas empresas constructoras americanas, que después de bombardear y destruir Irak, fueron a reconstruirlo. Porque los terremotos e incendios, tragedia para algunos, es fuente de riqueza y prosperidad para otros. Y si no hay organizaciones sociales preparadas para los eventos catastróficos, viene el Mercado, quienquiera que este sea, a ofrecer sus servicios.</p>
<p>Hay una sequía inminente.  No llueve, los ventisqueros se están derritiendo, la minería y la industria compite con la agricultura por las aguas, y ambos bandos contaminan las aguas de las personas.</p>
<p>Las aguas son privadas, en un país donde el sagrado derecho de propiedad está por sobre el bienestar y la supervivencia de los ciudadanos. Así hemos endiosado al individuo por sobre la comunidad. Pero solo al individuo propietario, no al individuo en sí. El emblema del escudo del país debería ser:</p>
<p>«Lo que es mío, es mío, por la gracia de Dios y no lo pienso compartir»  Y que el Estado no reciba ni un peso porque capaz que lo gaste en alguien que no soy yo.</p>
<p>¿Qué va a pasar cuando el agua no alcance para todos?¿ Cuando venga un terremoto o un tsunami y tengamos sed y esté todo en el suelo? ¿Va a venir la Empresa de Agua Potable a vendernos el litro de agua a 7.000 pesos?</p>
<p>¿Y cómo van a funcionar los alcantarillados?</p>
<p>¿Está pensando el gobierno o alguien en desalinizar el agua de mar a gran escala?  Es muy caro, dicen. Apostaría que usando energías solares hay medios para hacerlo, porque caro o barato, lo vamos a necesitar.  Y en este momento, sol es lo que nos sobra.</p>
<p>Pero con el discurso de que la empresa privada tiene que hacer el cuento, nadie toma las decisiones.</p>
<p>¿Vieron lo que pasó con el incendio de Valparaíso?  Sequía, falta de agua para las bombas, construcción fuera de norma, falta de caminos de acceso a las quebradas y cerros, sub contratación de aviones por parte de CONAF a empresas privadas.</p>
<p>Así lo explicó el Director de CONAF, tienen una dotación pequeña de 1 helicóptero y 2 aviones y el resto lo subcontratan a una empresa española, porque en todo el mundo se hace así&#8230;. Y la empresa ya había dado por terminada la temporada de incendios de bosques y se habían ido.</p>
<p>Con la sequía que existe, la cantidad de bosques de pinos y eucaliptus que existe a lo largo de la Cordillera de la Costa, todos árboles infinitamente inflamables, nuestra temporada de incendios dura 12 meses.</p>
<p>Hoy leí en la mañana que el incendio tiene para 20 días.</p>
<p>Y nuestra sequía seguramente tiene planes para quedarse miles de años, porque así son los cambios climáticos.  Y si no nos ponemos diligentes y previsores, y hacemos acopio de agua para beber y vivir, la cosa se puede poner muy dura.</p>
<p>¿Nuestros diputados y senadores necesitarán que se les queme el Congreso para darse cuenta, o estarán preocupados de que les bajen los sueldos?</p>
<p>Abril, 2014</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2014/04/15/imprevision-mas-ideologia-igual-desastre/">Imprevisión más Ideología igual Desastre</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://piensachile.com/2014/04/15/imprevision-mas-ideologia-igual-desastre/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Ahora es fácil llorar</title>
		<link>https://piensachile.com/2013/10/29/ahora-es-facil-llorar/</link>
					<comments>https://piensachile.com/2013/10/29/ahora-es-facil-llorar/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 Oct 2013 02:02:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[egoísmo]]></category>
		<category><![CDATA[hambre]]></category>
		<category><![CDATA[neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[racismo]]></category>
		<category><![CDATA[subdesarrollo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://piensachile.com/?p=13488</guid>

					<description><![CDATA[<p>Es metiéndonos en el cascarón de nuestra individualidad como nos deshumanizan para que no sintamos rabia ante la injusticia que cae sobre el otro; para que seamos seres ensimismados que no reaccionemos cuando se le quita todo al que está a nuestro lado; para que no nos duela el dolor de los demás; para que no sintamos lo mismo que sienten los que son lo mismo que nosotros, pero a los que no sentimos como tales; para que no nos unamos unos con otros y nos dejemos dócilmente empobrecer, humillar o incluso matar.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2013/10/29/ahora-es-facil-llorar/">Ahora es fácil llorar</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>¿Dónde estaba nuestra indignación y dónde el dolor que ahora dicen sentir las autoridades cuando en mayo de 2008 se aprobó en Italia el llamado «Paquete de Seguridad”, que tipificaba como delito la inmigración clandestina y que castigaba con pena de cárcel a quien ayudara a extranjeros en situación irregular? ¿Dónde estaba la preocupación por los inmigrantes que ahora dicen tener los gobiernos y autoridades europeos que no hicieron nada para evitar que se aplicase esa ley?<br />
¿Dónde estaba nuestro dolor cuando el gobierno español dejó sin asistencia sanitaria a casi 900.000 inmigrantes?<br />
¿Dónde está nuestro rechazo cuando el gobierno francés expulsa a gitanos o rumanos porque «esas poblaciones tienen modos de vida que son extremadamente diferentes de los nuestros”?<br />
¿Dónde está nuestra dignidad cuando la Unión Europea aplica medidas que empobrecen a los pueblos de donde tienen que huir miles de personas desesperadas? ¿No deberíamos haber reaccionado antes, cada vez que Europa recorta un derecho a los desheredados?<br />
¿No debería haber surgido la indignación, al verlos venir pobres de naciones que son ricas, en donde abundan quizá más que en cualquier otro lugar los recursos naturales de todo tipo, pero que han sido empobrecidas antes por la voracidad de las metrópolis, ahora de las grandes compañías multinacionales y siempre con la complicidad de las oligarquías locales a las que apoyan nuestros gobiernos que se dicen demócratas?<br />
¿No debería habernos dolido el saqueo constante que hemos hecho de sus riquezas, la destrucción de su vida y costumbres de siglos, el desmantelamiento de sus instituciones para provocar su división y evitar así que pudieran responder ante nuestras constantes agresiones?<br />
¿No debería habernos indignado que los gobiernos ricos disminuyan la ayuda al desarrollo y que la mayor parte de ella se vincule a beneficios comerciales o militares, dejando en la estacada a millones de personas? ¿No nos debería haber dolido que sean nuestra falta de solidaridad y nuestras políticas egoístas las que condenan a la miseria a quienes desesperados naufragan más tarde en nuestras costas?<br />
La vergüenza de Lampedusa es la consecuencia de un proceso de empobrecimiento y destrucción, sí, pero también de pérdida de la conciencia y la dignidad. Nuestra especie parece que tiende a quedarse desprovista de humanidad, por lo que no nos han indignado ni nos indignan, ni nos hacen sufrir, ni nos avergüenzan, ni nos hacen sentir culpables todas esas políticas y decisiones que unas veces matan directamente y otras, como ahora en Lampedusa o en tantos casos que ni siquiera conocemos, poco a poco o algo más tarde.<br />
Es metiéndonos en el cascarón de nuestra individualidad como nos deshumanizan para que no sintamos rabia ante la injusticia que cae sobre el otro; para que seamos seres ensimismados que no reaccionemos cuando se le quita todo al que está a nuestro lado; para que no nos duela el dolor de los demás; para que no sintamos lo mismo que sienten los que son lo mismo que nosotros, pero a los que no sentimos como tales; para que no nos unamos unos con otros y nos dejemos dócilmente empobrecer, humillar o incluso matar.<br />
Las políticas que se vienen aplicando en los últimos decenios han conseguido concentrar la riqueza en menos manos que nunca, aunque destruyendo riqueza a raudales para dar privilegio a las mega corporaciones en perjuicio de pequeños y medianos productores de todo el planeta, y eliminando derechos e instituciones. Pero, sobre todo, han logrado otro propósito quizá mucho más importante y al que no se le está prestando la atención debida para poder darle respuesta. Lo expresó con toda claridad una de sus primeras inspiradoras, Margaret Thatcher, cuando decía que el objetivo era «cambiar el alma” para que en el mundo haya lo que ella creía que debía haber: no sociedad sino individuos.<br />
Se hace política sin calor humano, se ofrecen programas electorales pero no formas y soluciones efectivas de vida que puedan empezar ya a ponerse en marcha, se dicen muchas palabras y se multiplican las banderas y los llamamientos pero no se crean espacios en donde reconquistar la humanidad que hemos ido perdiendo y la presencia de los demás para empezar a identificarnos unos con otros y anticipar y crear entre todos una nueva sociedad. Política de ruido que nada cambia porque de ella no brota lo auténticamente humano que hay dentro de nosotros, los sentimientos de rechazo a la injusticia, la rebeldía, el amor y el afecto, la solidaridad… que son los únicos de donde pueden nacer la conciencia y la movilización que se necesita para acabar con vergüenzas como las de Lampedusa.<br />
&#8211; <em>El autor, Juan Torres López, Catedrático de Economía en la Universidad de Sevilla</em><br />
*Fuente: <a href="http://site.adital.com.br/site/noticia.php?boletim=1&amp;lang=ES&amp;cod=78344">Adital</a></p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2013/10/29/ahora-es-facil-llorar/">Ahora es fácil llorar</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://piensachile.com/2013/10/29/ahora-es-facil-llorar/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>2</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
