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	<title>cristo &#8211; piensaChile</title>
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	<title>cristo &#8211; piensaChile</title>
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		<title>&#034;La Paz es fruto de la Justicia&#034; (Isaias, 32-17)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Mar 2020 22:08:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Teología de la Liberación]]></category>
		<category><![CDATA[cristianos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Este sacerdote es el del Hogar de Cristo. Aquí están nuevamente los sacerdotes jesuítas, una vez más como el padre Mariano Puga y Felipe Berríos y tantos otros que ya se nos fueron o que fueron asesinados durante la dictadura, poniendo el pecho y su voz a la represión. ESTOS SON LOS VERDADEROS CRISTIANOS .</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2020/03/07/la-paz-es-fruto-de-la-justicia-isaias-32-17/">&quot;La Paz es fruto de la Justicia&quot; (Isaias, 32-17)</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Este sacerdote es el del Hogar de Cristo. Aquí están nuevamente los sacerdotes jesuítas, una vez más como el padre Mariano Puga y Felipe Berríos y tantos otros que ya se nos fueron o que fueron asesinados durante la dictadura, poniendo el pecho y su voz a la represión. ESTOS SON LOS VERDADEROS CRISTIANOS .<br />
<a href="https://www.facebook.com/opalchile/videos/vb.617794705076011/195837694979416/?type=2&#038;theater">https://www.facebook.com/opalchile/videos/vb.617794705076011/195837694979416/?type=2&amp;theater</a></p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2020/03/07/la-paz-es-fruto-de-la-justicia-isaias-32-17/">&quot;La Paz es fruto de la Justicia&quot; (Isaias, 32-17)</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>Mariano Puga: “Este pueblo tiene el derecho a destruirlo todo porque todo le han destruido”</title>
		<link>https://piensachile.com/2019/11/05/mariano-puga-este-pueblo-tiene-el-derecho-a-destruirlo-todo-porque-todo-le-han-destruido/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 05 Nov 2019 22:25:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pueblos en lucha]]></category>
		<category><![CDATA[Teología de la Liberación]]></category>
		<category><![CDATA[compromiso con los pobres]]></category>
		<category><![CDATA[cristo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>"Aburrido hasta el tuétano. Despierto en la mañana y lo primero que me encuentro es con la parálisis política que da cuenta de falta de liderazgo. Discursos fomes, repetitivos, sin creatividad y estúpidos. <b>Somos dictadura y prisioneros de Pinochet, prisioneros de nosotros mismos</b>, de nuestras propias prisiones, de nuestros propios odios (…) <b>Ese pueblo tiene el derecho a destruirlo todo porque todo le han destruido</b>, habrá que preguntarse ¿¡Qué cariño le hemos tenido, qué hogar les hemos brindado!? ¿Qué amor les hemos dado? ¿Qué he hecho yo por afectar para mejor sus vidas?<br />
<b>“"Algo nuevo está naciendo, con los pobres va creciendo, nuestro Dios se hizo pueblo” cantábamos en nuestros vía crucis, REINVENTÉMOSLA HOY, ARRIESGÁNDONOS HASTA EL PELLEJO.</b>"</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2019/11/05/mariano-puga-este-pueblo-tiene-el-derecho-a-destruirlo-todo-porque-todo-le-han-destruido/">Mariano Puga: “Este pueblo tiene el derecho a destruirlo todo porque todo le han destruido”</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right; padding-left: 60px;">El autor, <strong>Mariano Puga Concha</strong> (Santiago, 25 de abril de 1931) es un sacerdote diocesano chileno de 88 años de edad. Conocido como “<em>cura obrero</em>” (por su labor simultánea de clérigo y trabajador de la construcción), ex párroco de La Legua, ​ y activo defensor de los Derechos Humanos durante la dictadura militar de ese país. Al final de este artículo va una breve reseña biográfica suya</p>
<p>Octubre 23, 2019</p>
<div class="entry-content">
<p data-adtags-visited="true">Aburrido hasta el tuétano. Despierto en la mañana y lo primero que me encuentro es con la parálisis política que da cuenta de falta de liderazgo. Discursos fomes, repetitivos, sin creatividad y estúpidos. <strong>Somos dictadura y prisioneros de Pinochet, prisioneros de nosotros mismos, de nuestras propias prisiones, de nuestros propios odios</strong> (…) Ese pueblo tiene el derecho a destruirlo todo porque todo le han destruido, habrá que preguntarse ¿¡Qué cariño le hemos tenido, qué hogar les hemos brindado!? ¿Qué amor les hemos dado? ¿Qué he hecho yo por afectar para mejor sus vidas?</p>
<p data-adtags-visited="true">Piñera no entiende lo que está detrás del clamor de la gente, él y muchos como él, no pueden entender el despertar del pueblo, no entiende que las leyes que sostienen el sistema social, de salud, de trabajo, de previsión es excluyente, egoísta, inhumano (…) <strong>La revolución no se hace con los poderosos, sino con aquellos que hacen suya la causa de los sin poder y ésos nos faltan hoy</strong>. No veo cómo este sistema los va a producir, más bien al revés, el sistema toma a los sin poder y los transforma en los adoradores del modelo de consumo.</p>
<p data-adtags-visited="true"><strong>Y la iglesia apenas musita declaraciones, la iglesia ha sido cómplice del sistema de mercado. ¿Qué les pasa a los pastores de Chile?</strong> Han perdido la capacidad de estar con el pueblo, hacer suyo sus gritos y gemidos, han perdido credibilidad porque hemos escandalizado a nuestro pueblo, le hemos dañado y mentido y ahora estamos en exilio en nuestra propia tierra, encerrados y exiliados en nuestra propia iglesia. Como decía Violeta ¿Qué dirá el santo padre? El proyecto no era de los hombres, era de Dios. La iglesia no es capaz de estar en sintonía con las demandas del pueblo porque dejo de ser pueblo, no entendemos a la gente ni a Jesús, más bien lo sacrificamos, lo destruimos, lo deshumanizamos, lo pisoteamos y lo transformamos en un rito de muertos, de misas convencionales, de ritos justificadores.</p>
<p data-adtags-visited="true">Qué soledad más increíble me embarga. Esta soledad no se soluciona ni con ansiolíticos, es la soledad de Jesús que grita “padre porque me has abandonado” es la soledad de los discípulos que también lo van a abandonar. Hoy leí “el llamado de Jesús” ese que dice comparte lo que tienes y parte a la misión. Qué miedo más grande, perderlo todo, perderme yo para que otros vivan (…).</p>
<p data-adtags-visited="true">Y me vuelvo a mí y me pregunto qué significa darme por entero. Anda Mariano, me dice Jesús, véndete, entrégate a los demás, sé mi colaborador, aunque nadie te entienda, aunque ni Dios sienta que está contigo, no me atrevo si quiera pedirte algo Señor, pero yo sé que todos vamos a pasar por ahí. En esto, empecé a ponerme creativo y entonces <strong>si pudiera estar ahí entre la gente que está levantando su voz y poniendo el cuerpo, levantaría una tarima en plaza Italia, agarraría a todos los acordeonistas y guitarristas e invitaría a bailar a la gente, a hacer de esa plaza un gran centro de baile en donde cada una y uno pueda mirar pal lado e invitar a otros que nunca han cantado, que nunca ha reído.</strong></p>
<p data-adtags-visited="true">¿A quién invitarías a bailar tú? A mí me gustaría sacar a los paralíticos, a los ciegos, a los cabros volaos o alcoholizados, a los esquizofrénicos, a los negados en su condición u opción de vida, a los postergados y olvidados, a los que deben taparse la cara para contribuir con su cuota de violencia. Me gustaría invitarles a ellas y a ellos. Están tan cerca de nosotros y los despreciamos y nunca nadie les ha preguntado porqué de su vida o quiénes son. <strong>Transformaríamos la plaza en una fiesta donde nos tomaríamos de la mano con los que son pisoteados y haríamos de Chile, al menos por un rato, un baile chilote.</strong></p>
<p data-adtags-visited="true">Quiero olvidarme de mí, de mi comida y de mis prioridades, de mis gustos y pertenencias, quiero olvidarme de mi yo. Solo para que el otro pueda tener lo que le hace feliz, tener lo que no tiene. Olvidarme de la imagen, de la falsa imagen de Jesús y poder producir lo que él dice “el que come y bebe conmigo es un hombre y mujer nuevo”. Estoy seguro de que la vida en Jesús sana, renueva, libera y que él no quiere ni necesita beatas ni beatos.</p>
<figure id="attachment_53540" aria-describedby="caption-attachment-53540" style="width: 698px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2019/11/Mariano-Huelga-de-hambre-1978.jpg"><img loading="lazy" class="wp-image-53540 " src="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2019/11/Mariano-Huelga-de-hambre-1978-300x218.jpg" alt="" width="698" height="507" /></a><figcaption id="caption-attachment-53540" class="wp-caption-text">Mariano en huelga de hambre, 1978 – Archivo Mariano Puga</figcaption></figure>
</div>
<p data-adtags-visited="true">Me pregunto ¿Qué puedo dar yo? la única felicidad que puedo dar, después de haber sido odiado y amado, es servir hasta dar la vida por los demás, dar mi felicidad de ser calumniado, malinterpretado, perder la imagen, ser torturado y negado, pero a esta altura puedo decir que he ganado la posibilidad de amar, de sentirme hermano de los humillados, de los que no son amados, ni escuchados.</p>
<p data-adtags-visited="true">Estoy seguro de que ante esta pregunta de qué puedo dar yo, la respuesta de las personas sería lindísima, mucho más fuerte que todas las estupideces que nuestra máxima autoridad y su sequito está dando porque somos seres humanos, porque nos han quitado todo, menos la humanidad, que es un don de Dios y <strong>nadie puede quitar lo que Dios nos dio, ni el peor de los dictadores puede quitar esa condición (…) , ese Dios es más fuerte que todas nuestras resistencias</strong>.</p>
<p data-adtags-visited="true">Ese Dios lo entienden los simples, yo te alabo padre porque te revelas a los pequeños a los considerados como nada. Sí padre, yo te alabo porque te diste a la maravilla de tu hermano, tú que dijiste haz con tu hermano lo que te gustaría que hicieran contigo, y lo haces porque crees que el Dios de los cristianos y el Dios de todas las religiones es pobre, un Dios sin poder, no milagroso, que se hizo último entre los últimos, asesinado, martirizado, como un inocente abandonado, como un “ejecutado político”. Ése es nuestro Dios, el que resucitó y proyectó un modelo de una humanidad nueva, para todas y todos.</p>
<p data-adtags-visited="true">Ese espíritu que lo animó a él es el que también anima a cada ser humano, ese espíritu es el que habla a través del profeta y es el que está diciendo que organizándonos nosotros, ayudándonos nosotros, podremos ayudarnos de él para salir de nuestras frustraciones, miedos, odios, decepciones, afanes de poder, ídolos. Voy a poner ese espíritu en ustedes y ustedes vivirán, y volverán a su tierra y la cultivarán para germinar en una sociedad nueva más linda que la de Allende, porque pasearán por las grandes alamedas de la humanidad entera y ahí nos daremos cuenta de que en el fondo, cada una y uno de éstos seres humanos<strong>, los que tocan las ollas, los que rompen el metro, los que silenciosamente buscan, arriesgan, dan la vida por un mundo distinto, todas y todos tenemos algo de Dios; de soñadores, constructores de equívocos y sueños, capaces de bailar, cantar, crear, construir belleza, colocando canto-teatro-vida, amor</strong>.</p>
<p data-adtags-visited="true">Quiero pedir a María, a María de Nazaret: tú que pariste al Dios de los sin poder, que descubriste al Dios de los débiles y no de los ricos, sé tú la madre de esta nueva humanidad. Al Papa Francisco, tú que elegiste al pobre pati pelao y su espíritu para gobernar la iglesia en estos tiempos, dale Señor tu mano y cuenta con nuestra pobre oración, perdona nuestro infatigable clericalismo.</p>
<p data-adtags-visited="true">¿Qué está pasando con los líderes nuestros,?¿dónde están? ¿dónde está el arte? (…) ¿Quién se hace voz de las esperanzas de la calle, qué cresta pasa con los artistas de lo nuevo? Cántennos, grítennos, enséñennos a soñar, sin ustedes no somos capaces, sin los otros y otras de este mundo, no somos capaces.  <strong>¡El despertar no tiene que morir nunca más!</strong> hasta que volvamos a ser seres humanos “yo te voy a sacar de sus sepulcros, pueblo mío, y te voy a llevar a la tierra” (…) <strong>recordemos la memoria subversiva de Jesús de Nazaret y no olvidemos que lo que le llevo a ser rechazado fueron sus gestos de amor y ternura, de opción radical entre y para los pobres de la tierra, el anuncio de la buena nueva, del Evangelio, pagado con su propia vida.</strong></p>
<p data-adtags-visited="true"><strong>“Algo nuevo está naciendo, con los pobres va creciendo, nuestro Dios se hizo pueblo” cantábamos en nuestros vía crucis, REINVENTÉMOSLA HOY, ARRIESGÁNDONOS HASTA EL PELLEJO.</strong></p>
<figure id="attachment_53542" aria-describedby="caption-attachment-53542" style="width: 507px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2019/11/Mariano-en-Villa-Grimaldi.jpg"><img loading="lazy" class="wp-image-53542" src="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2019/11/Mariano-en-Villa-Grimaldi-199x300.jpg" alt="" width="507" height="764" /></a><figcaption id="caption-attachment-53542" class="wp-caption-text">Mariano en Vía Crucis de Villa Grimaldi, 2019 – Marcelo Del Campo</figcaption></figure>
<p>*Fuente: <em><a href="https://ddhhlalegua.wordpress.com/2019/10/23/el-despertar-no-tiene-que-morir-nunca-mas/">DDHH La Legua</a></em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Breve reseña biográfica del autor;</strong></p>
<p>El autor, <strong>Mariano Puga Concha</strong> (Santiago, 25 de abril de 1931) es un sacerdote diocesano chileno de 88 años de edad. Conocido como “<em>cura obrero</em>” (por su labor simultánea de clérigo y trabajador de la construcción), ex párroco de La Legua, ​ y activo defensor de los Derechos Humanos durante la dictadura militar de ese país.</p>
<p>A fines de 1972 abandona el Seminario para trasladarse a Chuquicamata, donde trabaja como cura obrero en empresas subcontratistas, siendo testigo en carne propia de la explotación laboral. Por esa época su fidelidad extrema a la doctrina del Evangelio y adhesión al movimiento <strong>Cristianos por el Socialismo</strong> generó controversia y determinó su salida de la Parroquia y del Seminario por instrucción del cardenal Raúl Silva Henríquez, que en una primera etapa removió del mando a clérigos con posturas progresistas. En 1973 acudió a prestar asistencia espiritual para detenidos en el Estadio Nacional, pero fue rechazado por soldados de guardia en el recinto.<br />
Posteriormente llega como nuevo sacerdote a la Villa Francia —comuna de Estación Central en Santiago— en calidad de pioneta de la fábrica de casas Corvi, empresa que sería clausurada tras el Golpe Militar. La cesantía lo llevó a ofrecer servicios como pintor de obra gruesa para capillas, colegios y ferreterías de la capital.<br />
En junio de 1974 fue capturado mientras trabajaba y conducido a Villa Grimaldi y a Tres Álamos, episodio que recordaría como la peor de las siete detenciones a que fue sometido en dictadura.<br />
A mediados de los 80 tuvo audiencia con el general Augusto Pinochet, entonces líder de la dictadura militar, a quien enrostró la situación de Derechos Humanos que afectaba a opositores políticos.<br />
Luego de un breve exilio a Perú​, retornó a Chile para integrarse a la Bolsa de Cesantes con que la Vicaría de la Solidaridad buscó aliviar la crisis laboral y económica de los 80.<br />
En 1987 participó en la visita a Chile del Papa Juan Pablo II, donde intentó contener los disturbios ocurridos durante la misa que el Sumo Pontífice ofició en el Parque O&#8217;Higgins.14​<br />
Por espacio de 12 años (1980-1992) trabajó en Pudahuel para posteriormente migrar a la población La Legua, donde permaneció y ejerció activamente la organización social hasta 2002.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2019/11/05/mariano-puga-este-pueblo-tiene-el-derecho-a-destruirlo-todo-porque-todo-le-han-destruido/">Mariano Puga: “Este pueblo tiene el derecho a destruirlo todo porque todo le han destruido”</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>80 años de Jon Sobrino, el principio misericordia y la Iglesia de los pobres</title>
		<link>https://piensachile.com/2018/12/05/80-anos-de-jon-sobrino-el-principio-misericordia-y-la-iglesia-de-los-pobres/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 06 Dec 2018 02:30:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Teología de la Liberación]]></category>
		<category><![CDATA[cristo]]></category>
		<category><![CDATA[iglesia de lospobres]]></category>
		<category><![CDATA[jon sobrino]]></category>
		<category><![CDATA[teología de laliberacion]]></category>
		<category><![CDATA[teologos latinoamericanos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Junto con otros teólogos de la liberación, como Leonardo Boff y Juan Luis Segundo, Sobrino ha contribuido de manera decisiva al desarrollo de una cristología latinoamericana elaborada desde el mundo de los pobres como lugar socio-teologal, que conduce a Jesús de Nazaret, el Cristo Liberador. Su cristología se guía por la parcialidad a favor de los excluidos, la esperanza y la praxis.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2018/12/05/80-anos-de-jon-sobrino-el-principio-misericordia-y-la-iglesia-de-los-pobres/">80 años de Jon Sobrino, el principio misericordia y la Iglesia de los pobres</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<header class="page-header">
<div class="container">
<h2 class="suptitle"><span style="color: #808080;">Contribuyó decisivamente al desarrollo de una cristología latinoamericana</span></h2>
<p class="subtitle"><strong>«Su objetivo es recuperar al Jesús histórico y lo más histórico de Jesús de Nazaret: su práctica liberadora»</strong></p>
<div class="page-header-bottom">
<div class="row">
<div class="col-xs-8">
<div class="page-header-author text-left">Juan José Tamayo, 04 de diciembre de 2018 a las 08:46</div>
</div>
<div class="col-xs-4"></div>
</div>
</div>
</div>
</header>
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<div class="noticia-body">
<div class="box size-large margin-section padding-bottom-0 padding-left-0">
<div id="imgpral" class="img-container exact full-width">
<figure style="width: 560px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" title="El teólogo Jon Sobrino" src="https://www.periodistadigital.com/imagenes/2018/10/15/el-teologo-jon-sobrino_560x280.jpg" alt="" width="560" height="280" /><figcaption class="wp-caption-text">El teólogo Jon Sobrino RD</figcaption></figure>
</div>
<div class="caption-bottom"><span class="pull-right"> </span></div>
</div>
<div class="noticia-column">
<div class="multi-block">
<blockquote class="blockquote-box"><p>Aquella censura dejó menos huella en su vida y su trabajo intelectual que el martirio de los profetas salvadoreños, desde Rutilio Grande, pasando por Monseñor Romero, hasta los compañeros y las dos mujeres de la UCA</p></blockquote>
<div id="internos" class="einternos">
<ul>
<li><a title="Leonardo Boff: ochenta años en camino " href="https://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2018/11/29/leonardo-boff-ochenta-anos-en-camino-religion-iglesia-dios-jesus-papa-francisco-fe-esperanza-luz-andadura-profeta-teologia-liberacion-indigena.shtml">Leonardo Boff: ochenta años en camino </a></li>
</ul>
</div>
</div>
<div class="text-block">
<p>El 3 de diciembre tuvo lugar en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) de San Salvador (El Salvador) la <b>celebración de los 80 años de Jon Sobrino</b>, que cumplirá el 27 de diciembre. Es una efemérides que, como la de nuestro colega y amigo Leonardo Boff, de la misma edad, que recibió un homenaje el 28 de noviembre en el Instituto Teológico Franciscano de Petrópolis, debemos conmemorar quienes hemos hecho con ellos el largo camino de la teología de la liberación, no exento de persecuciones, censuras y condenas.</p>
<p>Son muchos los lazos que me unen con Jon Sobrino desde que, en 1982, le invitamos en la Asociación de Teólogas y Teólogos Juan XXIII a participar en el II Congreso de Teología sobre <b>«Esperanza de los pobres, esperanza cristiana»</b>. De entonces para acá han sido numerosos los encuentros que hemos mantenido y en los que hemos participado en España, El Salvador y otros países de América Latina. Hoy quiero sumarme a la celebración de la UCA con este breve perfil de su personalidad y de su pensamiento.</p>
<p><b>Jon Sobrino es uno de los más cualificados teólogos latinoamericanos de la liberación</b>, que trasciende las fronteras de América Latina y cuenta con un reconocimiento mundial. Su principal aportación es historificar los principales contenidos teológicos, liberados del universalismo abstracto, y reubicar los grandes temas del cristianismo en el contexto de los oprimidos. Entre sus aportaciones más relevantes cabe destacar: el método teológico, la cristología, la eclesiología, la espiritualidad y la imagen de Dios.</p>
<p><b>La teología de Sobrino parte de un lugar eclesial preferente, la Iglesia de los pobres</b>, y de un lugar social privilegiado: el mundo de los pobres, las mayorías populares de América Latina, y muy especialmente de El Salvador, pequeño país desangrando por una guerra de 12 años con más de 80.000 muertos y cientos de miles de desplazados y exiliados. El mundo de los pobres, afirma, da que pensar, capacita para pensar y enseña a pensar.</p>
<p><img class="aligncenter" src="http://www.periodistadigital.com/imagenes/2018/12/02/el-papa-saluda-a-sobrino.jpg" width="560" /></p>
<p><b>El horizonte de su reflexión es el principio-misericordia</b>. La misericordia informa todas las dimensiones del ser humano, también del pensamiento, y de la existencia cristiana, también de la teología. Esta no puede limitarse a ser una fría inteligencia de la fe que pasa de largo ante el sufrimiento de los seres humanos, como el sacerdote y el levita de la Parábola del Buen Samaritano. Ha de entenderse como inteligencia del amor y de la misericordia, que se hace cargo del dolor de las víctimas desde la com-pasión, denuncia a quienes lo provocan y toma partido por las personas empobrecidas y los pueblos crucificados.</p>
<p>Junto con otros teólogos de la liberación, como Leonardo Boff y Juan Luis Segundo, <b>Sobrino ha contribuido de manera decisiva al desarrollo de una cristología latinoamericana elaborada desde el mundo de los pobres</b> como lugar socio-teologal, que conduce a Jesús de Nazaret, el Cristo Liberador. Su cristología se guía por la parcialidad a favor de los excluidos, la esperanza y la praxis.</p>
<p><b>Su objetivo es recuperar al Jesús histórico y lo más histórico de Jesús de Nazaret</b>: su práctica liberadora. Subraya el carácter relacional de Jesús con Dios y su Reino. Pone el acento en la cruz y la resurrección. Su reflexión sobre la resurrección se centra en el Dios de Jesús que hace justicia a las víctimas poniéndose de su lado, rehabilitándolas en su dignidad y devolviéndoles la vida.</p>
<p>Sobrino ha desarrollado una creativa reflexión sobre la Iglesia, articulada en torno a los pobres. Estos constituyen el horizonte referencial de la comunidad cristianas y su principio de constitución, organización y estructuración.<b> La nueva forma de ser comunidad es la Iglesia de los pobres en el seguimiento de Jesús y el proseguimiento de su causa de liberación</b>, en continuidad con el movimiento igualitario de hombres y mujeres que Jesús puso en marcha.</p>
<p><img class="aligncenter" src="http://www.periodistadigital.com/imagenes/2018/12/02/j.jpg" width="560" /></p>
<p><b>La espiritualidad es otro de los campos donde brilla con luz propia Jon Sobrino</b>, quien la saca del estrecho marco de la ascética, donde ha estado encerrada durante siglos, y la sitúa en el horizonte de la historia y en el centro de los procesos de liberación. La espiritualidad es constitutiva del ser humano, como lo es corporeidad, la sociabilidad, la practicidad, y se convierte en una dimensión tan necesaria del ser cristiano como la liberación.</p>
<p><b>Sobrino destaca la conexión entre espíritu y práctica, liberación y seguimiento de Jesús</b>. La liberación necesita tanto de la praxis como del espíritu. La santidad no puede quedarse en la esfera privada, sino que tiene que influir en el cambio de las estructuras. El encuentro entre espiritualidad y liberación da como resultado la «santidad política».</p>
<p><b>En su reflexión sobre Dios parte de la experiencia latinoamericana</b>. En un continente donde la vida de las mayorías oprimidas se ve amenazada a diario, Dios aparece como generador, defensor y garante de vida, y es experimentado como protesta última contra la muerte. La afirmación del Dios de la vida lleva derechamente a optar por la vida de los pobres e incluso a dar la propia vida.</p>
<p>Sobrino se refiere con frecuencia a la afirmación de San Ireneo de Lyon: gloria Dei, homo vivens, que traduce así:<b> «la gloria de Dios es que vivan los pobres»</b>. Esta interpretación fue citada por monseñor Romero -hoy san Romero- en el discurso de concesión del doctorado honoris causa de la universidad de Lovaina.</p>
<p><img class="aligncenter" src="http://www.periodistadigital.com/imagenes/2018/12/02/romero-denuncia.jpg" width="560" /></p>
<p>El a<b>sesinato de seis compañeros jesuitas y de dos mujeres</b> la fatídica madrugada del 16 de noviembre de en 1989 en la UCA a manos del batallón Atlacatl, el más sanguinario del Ejército salvadoreño, estableció un antes y un después en la vida y la obra, en la mente y el corazón de Jon Sobrino, marcados desde entonces por el sello del martirio. Con motivo del óctuplo asesinato, afirmó: «Experimenté un corte real en mi vida y un vacío que no se llenaba con nada».</p>
<p>Tras treinta años de sospechas detectivescas sobre su cristología por parte de la Congregación para la Doctrina de la Fe, presidida por el cardenal Joseph A. Ratzinger, el Vaticano, siendo ya papa Ratzinger, <b>censuró sus libros</b> Jesucristo liberador. Lectura histórico-teológica de Jesús de Nazaret y La fe en Jesucristo. Ensayo desde las víctimas -dos de las más importantes cristologías del siglo XX-, y acusó a Sobrino de ofrecer una imagen distorsionada de Jesucristo, ya que subrayaba desmesuradamente la humanidad de Cristo y no afirmaba con suficiente claridad su divinidad. La Notificación del Vaticano afirma haber encontrado en estos libros «diversas proposiciones erróneas o peligrosas que pueden causar daño a los fieles».</p>
<p><b>La censura provocó una corriente cálida de solidaridad con Sobrino y una justificada indignación en todo el mundo</b>, así como una crítica severa por parte de no pocos colegas para quienes la Notificación del Vaticano no tenía en cuenta los avances teológicos de los últimos cincuenta años, recurría a una argumentación deductiva y era ajena a la fe de los pobres y a la opción por ellos, tal como fue asumida por Medellín.</p>
<p>Mientras le llovían los testimonios de solidaridad de todo el mundo, Sobrino guardó silencio, un silencio muy elocuente, que quizá fuera la mejor respuesta ante tamaña e infundada censura contra uno de los testigos privilegiados de los mártires salvadoreños. Es posible que recordara a Atahualpa Yupanqui: «La voz no la necesito. Sé cantar en el silencio».<b> Aquella censura dejó menos huella en su vida y su trabajo intelectual que el martirio de los profetas salvadoreños, desde Rutilio Grande, pasando por Monseñor Romero, hasta los compañeros y las dos mujeres de la UCA</b>.</p>
<p><img class="aligncenter" src="http://www.periodistadigital.com/imagenes/2018/12/02/cruz-florida.jpg" width="560" /></p>
</div>
<div class="addthis_native_toolbox" data-url="https://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2018/12/04/80-anos-de-jon-sobrino-el-principio-misericordia-y-la-iglesia-de-los-pobres-religion-salvador-dios-jesus-jesuita.shtml" data-title="80 años de Jon Sobrino, el principio misericordia y la Iglesia de los pobres" data-description="Contribuyó decisivamente al desarrollo de una cristología latinoamericana. 'Su objetivo es recuperar al Jesús histórico y lo más histórico de Jesús de Nazaret: su práctica liberadora'">
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<div class="google_plusone_iframe_widget"><em>-El autor, <strong>Juan José Tamayo</strong>, es teólogo</em></div>
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<div>*Fuente: <strong><a href="https://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2018/12/04/80-anos-de-jon-sobrino-el-principio-misericordia-y-la-iglesia-de-los-pobres-religion-salvador-dios-jesus-jesuita.shtml">Periodista Digital</a></strong></div>
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		<title>¿Cómo entender la aterradora falta de conciencia de los corruptos?</title>
		<link>https://piensachile.com/2017/07/04/entender-la-aterradora-falta-conciencia-los-corruptos/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 05 Jul 2017 02:58:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Corrupcion]]></category>
		<category><![CDATA[adan]]></category>
		<category><![CDATA[brasil]]></category>
		<category><![CDATA[corrupción]]></category>
		<category><![CDATA[cristo]]></category>
		<category><![CDATA[hombre nuevo]]></category>
		<category><![CDATA[hombre viejo]]></category>
		<category><![CDATA[leonardo boff]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Cómo queda la conciencia de los corruptos que roban millones de las arcas públicas o la de los empresarios que inflan las facturas de los proyectos en millones de reales y pagan propinas millonarias a agentes del Estado? Peor aún: ¿cómo queda la conciencia de los malvados que desvían de la atención sanitaria cientos de millones de reales? ¿Y la de los inhumanos que falsifican remedios y condenan a muerte a los que los necesitan, sin olvidar a los desvergonzados que roban la merienda de la boca de los escolares, que para innumerables pobres representa la única comida del día? Muchos de esos corruptos solo son denunciados.  Y por eso se ríen.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>¿Cómo queda la conciencia de los corruptos que roban millones de las arcas públicas o la de los empresarios que inflan las facturas de los proyectos en millones de reales y pagan propinas millonarias a agentes del Estado? Peor aún: ¿cómo queda la conciencia de los malvados que desvían de la atención sanitaria cientos de millones de reales? ¿Y la de los inhumanos que falsifican remedios y condenan a muerte a los que los necesitan, sin olvidar a los desvergonzados que roban la merienda de la boca de los escolares, que para innumerables pobres representa la única comida del día? Muchos de esos corruptos solo son denunciados. Y por eso se ríen. No es raro que sean cristianos y católicos que, con sus crímenes, continúan manteniendo a Cristo en la cruz en los cuerpos de los crucificados de este mundo.</p>
<p>Para entender esta maldad tenemos que considerar de manera realista la condición humana: ella es simultáneamente dia-bólica y sim-bólica, compasiva y perversa. En el lenguaje concreto de San Agustín, en cada uno de nosotros hay una porción de Cristo, el hombre nuevo, y una porción de Adán, el hombre viejo. Depende del proyecto de nuestra libertad dar más espacio a uno o a otro. Así puede surgir una persona honesta, justa, amante de la verdad y del bien. Y puede crecer también una persona malvada, corrupta y distante de todo lo que es bueno y justo.</p>
<p>Pero no es necesario que sea así. En lo más profundo de nosotros mismos, no obstante la ambigüedad mencionada, hay una <i>primera naturaleza</i> que se expresa por una bondad fontal, por una tendencia hacia lo justo y lo verdadero. Cuanto más penetramos en nuestra radicalidad, más nos damos cuenta de que esa es nuestra verdadera esencia, nuestra <i>naturaleza primera</i>. Pero sin que sepamos cómo ni por qué, sucedió algo en nuestro proceso antropogénico –desafío permanente para los pensadores religiosos y los filósofos de todas las tradiciones– que hizo que nuestra naturaleza primera decayese y se pervirtiese. Immanuel Kant constataba que somos un leño torcido del cual no se consigue sacar una tabla recta.</p>
<p>Como consecuencia, creamos una <i>segunda naturaleza</i> hecha de maldades de todo tipo. Esta terminología se encuentra ya en san Agustín, en santo Tomás de Aquino y posteriormente será retomada por Pascal y Hegel. Está presente en todos los pueblos e instituciones y, a cierto nivel, en cada uno de nosotros. Es el resultado de la secuencia continuada y uniforme de nuestros malos hábitos, que generan una verdadera cultura de distorsiones. Es la cultura de lo negativo en nosotros. Es el reino de la corrupción que se ha naturalizado.</p>
<p>Personalicemos esta segunda naturaleza. Si alguien se habitúa a mentir, a engañar, a robar, a corromper activamente y a dejarse corromper pasivamente, acaba creando en sí esta segunda naturaleza. Roba sin darse cuenta de que esta práctica suya es perversa y anti-ética porque perjudica a los otros o al bien común. Practica todo eso <i>sin culpa y sin remordimientos</i>, porque la corrupción en él se volvió natural, una segunda naturaleza. Siguen con su caradura como se ve en nuestros corruptos que adelgazan, no por la mala conciencia que los corroe por dentro, sino por las pésimas condiciones de las cárceles.</p>
<p>Además de este dato de la <i>condition humaine decadente</i>, el sociólogo Jessé Souza en el libro que va a salir publicado <i>La élite del atraso: de la esclavitud al Lava-Jato</i> nos proporciona un dato de nuestra propia historia: la esclavitud. Esta cosificaba a los esclavos considerándolos “piezas”, objeto de violencia y de desprecio. «Su función era vender energía muscular, como animales» (J.Souza). Ese desprecio ha sido transferido a los nordestinos, a los pobres en general y a los LGBT entre otros discriminados.</p>
<p>En tiempos recientes, buena parte de los adinerados se sintió amenazada por la ascensión de estos condenados de la tierra. Empezó a irritarse porque los veían en los centros comerciales y en los aeropuertos; para ellos bastaba el autobús, jamás el avión. Aquí ya no se trata de corrupción financiera, sino de la corrupción de las mentes y de los corazones, haciendo a las personas inhumanas.</p>
<p>Finalmente, por un cambio de rumbo de nuestra política ante los crímenes de cuello blanco, los dueños de grandes empresas y otros políticos que hicieron, en gran parte, sus fortunas mediante la corrupción, están sintiendo el peso de la justicia, el rigor de las prisiones y el escarnio público. Están detrás de las rejas, hecho inédito en nuestra historia.</p>
<p>El sufrimiento siempre da duras lecciones. Ojalá, por los padecimientos, la primera naturaleza, la conciencia, salga a la superficie y se descubran rehenes de la segunda naturaleza decadente que ellos mismos crearon. Cambien el sentido de su vida y devuelvan el dinero robado. Y como teólogo digo: en el momento supremo de sus vidas, se enfrentarán, trémulos, a los rostros de las víctimas que hicieron por causa de sus corrupciones y que murieron antes de tiempo, en realidad fueron asesinados por ellos. Sus fortunas no los salvarán. ¿Y entonces qué será de ellos?</p>
<p>*Fuente: <strong><a href="http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=837">Servicios Koinonia</a></strong></p>
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		<title>Cristo doblemente lacerado</title>
		<link>https://piensachile.com/2016/06/13/cristo-doblemente-lacerado/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Jun 2016 04:35:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[cristo]]></category>
		<category><![CDATA[destruccion de crucifijo]]></category>
		<category><![CDATA[encapuchados]]></category>
		<category><![CDATA[exigencias del movimiento estudiantil]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En el siglo XIX Carlos Marx hablaba del lumpen proletariado, un sector de la clase menos favorecida que servía, objetivamente, a los ricos. Algo de esto hay en la actitud de estos jóvenes encapuchados, quienes utilizando la violencia y la destrucción terminan sirviendo los intereses de los poderosos, que lo único que han perseguido siempre es  que los explotados y humillados acepten su condición social sin protestar, es decir, una religión que sea el opio del pueblo. En el fondo, este lumpen logra que los medios de prensa escrita, radial y televisiva centren la noticia en la violencia y no en el verdadero sentido de las manifestaciones y su masividad.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El salvajismo rayano en la irracionalidad de los  grupos enmascarados, que en cada manifestación estudiantil se dedican a la destrucción de los bienes públicos, ha llegado a extremos inaceptables como el hecho de vejar y destruir un crucifijo, símbolo no sólo de los cristianos, sino también – como lo define el padre Felipe Berríos &#8211; como “algo realmente sagrado y que exige el respeto de todos” -. No basta con quedarse en el epifenómeno, sino que es necesario  adentrarse en el tipo de sociedad de donde surgen estos mismos encapuchados, por consiguiente, no basta con la promulgación de leyes represivas, más bien se requiere comprender cuál es la raíz de esta violencia insensata.<br />
El padre Berríos, más adelante, enfoca bien el problema: “esos muchachos que vimos en las imágenes, destruyéndolo todo, no sólo muestran poca imaginación para protestar, sino también que son hijos del mercado. No tienen ningún respeto por el resto de la gente y actúan en forma agresiva si no se les da todo lo que piden. Son jóvenes mimados por el consumo y ahora todos tenemos que soportar sus rabietas”.<br />
En el siglo XIX Carlos Marx hablaba del lumpen proletariado, un sector de la clase menos favorecida que servía, objetivamente, a los ricos. Algo de esto hay en la actitud de estos jóvenes encapuchados, quienes utilizando la violencia y la destrucción terminan sirviendo los intereses de los poderosos, que lo único que han perseguido siempre es  que los explotados y humillados acepten su condición social sin protestar, es decir, una religión que sea el opio del pueblo. En el fondo, este lumpen logra que los medios de prensa escrita, radial y televisiva centren la noticia en la violencia y no en el verdadero sentido de las manifestaciones y su masividad.<br />
La violencia, a través de la historia, ha sido una constante, y cuando existe una turba desbocada, las personas que la componen pierden todo límite ético, moral e intelectual al actuar como auténticos brutos. En la época del terror en Francia (1793-1794), solamente en París existían 36 personas guillotinadas por día, y para presenciar el “espectáculo”, en forma placentera a la muerte de su prójimo, había mujeres – llamadas las tejedoras – que seleccionaban los lugares principales de la Plaza de la Revolución – hoy de La Concordia -.<br />
En mayo de 1931, en Madrid especialmente, se produjo la quema de iglesias por parte de grupos republicanos, sembrando la barbarie en la ciudad. Manuel Azaña decía que España había dejado  de ser católica. Por cierto que estas acciones violentistas tenían una explicación, pues la iglesia católica se había convertido en la gran defensora de los latifundistas y explotadores, defendiendo la España feudal.<br />
Quizás, una explicación válida para entender desde el punto de vista social estos irracionales actos se da en el aporte de Emil Durkhein, en la concepción de la anomia que caracteriza a nuestra sociedad, dominada por el neoliberalismo y que carece de toda ética que no sea la idolatría de la propiedad privada y el enriquecimiento ilimitado.<br />
La sociedad en general y los que se dicen cristianos, que non son más que fariseos, no tienen poca culpa en la generación de estos grupos violentistas y lumpescos: El escritor católico Georges Bernanos decía una gran verdad al referirse a los cristianos bien-pensantes que habían logrado con un programa tan profundo, como el evangelio, provocar el odio de las grandes masas.  Hoy, al Cristo en la Cruz lo han convertido en un guardián de la caja fuerte de los ricos, además de un moralista que fiscaliza y castiga las conductas de los humanos, en un juez severo – al estilo del Antiguo Testamento – que odia y condena a los hombres al infierno<br />
La raíz de la violencia está en la injusticia y, sobre todo, en la desigualdad y, mientras siga existiendo y el mensaje cristiano esté secuestrado por los católicos “bien-pensantes”, el lumpen, disfrazado de encapuchados, seguirá haciendo de las suyas.<br />
Rafael Luis Gumucio Rivas (El Viejo)<br />
12/06/2016</p>
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		<title>Honduras: &#034;¿Un Jesús que camina al lado de la lucha del pueblo?&#034;</title>
		<link>https://piensachile.com/2016/05/10/honduras-jesus-camina-al-lado-la-lucha-del-pueblo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 May 2016 01:53:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[asesinatos]]></category>
		<category><![CDATA[berta caceres]]></category>
		<category><![CDATA[corrupción]]></category>
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		<category><![CDATA[pueblo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Nuestros cantos son liberadores. Por ejemplo, lo que tu mencionabas nosotros lo cantamos. Cantamos para el pueblo lo que es del pueblo, porque el pueblo se lo ganó. Cantamos ese tipo de cantos que las iglesias dicen ¡“esa es política, eso es comunismo”! No, nosotros decimos que eso es el verdadero evangélico, Nuestra predicación que tú has escuchado los viernes (en su programa de televisión &#038; radio) donde dice, por ejemplo en las palabras de Dios o pasajes como estos; “Dios dijo, ¡liberad los oprimidos en manos de los opresores”!</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Honduras: Habla el pastor David del Cid:</strong><br />
<strong>«Jesús Cristo fue un Jesús Cristo con voz de protesta y de Revolución»</strong><br />
Por  /Resumen Latinoamericano</p>
<div>
<div>
<figure style="width: 556px" class="wp-caption aligncenter"><a title="Clic paravista previa de la imagen" href="http://anncol.eu/media/k2/items/cache/0b3079625ed50d96c18af4d0014dae15_XL.jpg" target="_blank" rel="{handler: &#039;image&#039;} noopener"><img loading="lazy" class="CToWUd" src="https://ci3.googleusercontent.com/proxy/SMKBS_fzZKra3LBDjUkg5dhZ6iSB4k4NNl2MfzGEuGkk4Y9tinQiKux1LRF_r5sJBI4lbYKw6rD8FHALHkmqc1fMcjQzWgJEKBQHANra9TFWMdLG5J1n_EhsGo300-K17UU=s0-d-e1-ft#http://anncol.eu/media/k2/items/cache/0b3079625ed50d96c18af4d0014dae15_L.jpg" alt="¿Un Jesús que camina al lado de la lucha del pueblo? Lo sostiene el pastor David el Cid, de la iglesia Ágape." width="556" height="300" /></a><figcaption class="wp-caption-text">¿Un Jesús que camina al lado de la lucha del pueblo? Lo sostiene el pastor David el Cid, de la iglesia Ágape.</figcaption></figure>
</div>
<div>
<strong>Los pastores de la iglesia evangélica Ágape piensan igual como pensaba Hugo Chávez sobre Jesús Cristo; no está en el cielo sino en la tierra, aquí y allá y presente en las luchas del pueblo hondureño. Por eso la Iglesia Ágape está presente en el 1º de Mayo junto al pueblo trabajador y ganando miles de nuevos feligreses en Honduras.</strong><br />
<strong>“Este país va a cambiar cuando todos los hondureños nos unamos en esta lucha”</strong>
</div>
<div>
Y es ahí donde nos encontramos con David del Cid, combativo pastor de la iglesia Ágape que no duda a retar y confrontar a sus colegas en la Confraternidad Evangélica de Honduras, una poderosísima institución religiosa. Tiene [NdR:  la Confraternidad Evangélica] cadenas de ferreterías, importa desde Estados Unidos ropa usada que vende en Honduras en una cadena de establecimientos u otros negocios sumamente lucrativos. Posee de un Ministerio de Dios, Cristo, Cielo etcétera que embrutecen al pueblo cristiano en vez de concientizarlo sobre la realidad cruda en que vivimos en Honduras.<br />
&nbsp;<br />
<figure style="width: 590px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="CToWUd a6T" tabindex="0" src="https://1.bp.blogspot.com/-NVHOaouAE6Q/VzEyoR9DJfI/AAAAAAAAVJE/oksu-wLKHbwO_SySNYZltvPZNKlVvSTvgCLcB/s1600/david_del_Cid_1_6.jpg" width="590" height="332" border="0" /><figcaption class="wp-caption-text">El pastor David del Cid de la iglesia Ágape. FOTO: MIRIAM EMANUELSSON</figcaption></figure><br />
<strong>Botadero de asesinados</strong><br />
Pero hay excepciones que confirma la regla, como dice el dicho universal y en Honduras se llama Iglesia Ágape.<br />
“<em>A Satanás no lo podemos meter preso, pero ¡a los corruptos, sí”! Así dice la frase en la lona que está más atrás del “cajón</em>”, que resulta ser un carro-contenedor de la iglesia, se encuentran cadáveres (muñecas) botados adentro del contenedor de muertos, varios medios cuerpos ensangrentados se encuentran afuera. Una imagen dura pero que es la realidad en Honduras y aquí, en la marcha del Primero de Mayo en las calles de Tegucigalpa, es una ilustración que el pueblo entiende.<br />
– Los derechos humanos en Honduras son teoría. Son simplemente instrumentos para que los grupos de poder giran dinero y quieran de alguna manera visibilizarse. Pero no se respeta, y por el contrario, día a día en Honduras están siendo asesinados jóvenes, mujeres, campesinos, indígenas y todo aquel que se opone a la destrucción que este gobierno está haciendo, no solo de los recursos naturales, sino de la estructura social del país.<br />
<figure style="width: 590px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="CToWUd a6T" tabindex="0" src="https://2.bp.blogspot.com/-w6NHWum9adU/VzEzpoQhOCI/AAAAAAAAVJM/i2uvs4bgkFQPyOEjkQdlfgBnliNIK3rdgCLcB/s1600/IMG_9895_6.jpg" width="590" height="312" border="0" /><figcaption class="wp-caption-text">El homenaje a la líder popular e indígena Bertha Cáceres fue central en la marcha del 1 de Mayo en Honduras.</figcaption></figure><br />
<strong>El poder fáctico</strong><br />
<strong>¿Qué sectores o clases sociales están detrás esta destrucción? ¿Tiene alguna cara interna y externa visible?</strong><br />
– Claro que tiene una cara visible. Los grupos del poder están conformados en primer lugar por los grandes negocios de bancos que hay en este país. Se sabe que hay una liquidez enorme. Tienen una cantidad de dinero acumulada que es un dinero que debería estar sirviendo para el desarrollo del país. Pero no está sirviendo para eso, sino sirve simplemente para esos grupos que se dedican a enriquecerse a costa de lo que el pueblo trabaja y hace.<br />
– Además de los banqueros están los grupos que se han dedicado toda la vida a esquilmar al pueblo, a sacar los pocos recursos que hay. Tenemos los ejemplos del saqueo del Seguro Social hondureño (aproximadamente 350 millones de dólares, nota del redactor), el saqueo del Injupemh (de los jubilados) o de Inprema (El Instituto Nacional de Previsión del Magisterio). Todo esto es dinero que va a los bolsillos de los políticos, los militares y a los bolsillos de los policías que no “depurados”.<br />
<figure style="width: 543px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="CToWUd a6T" tabindex="0" src="https://4.bp.blogspot.com/-p9omjEbOcts/VzE1eNhrtTI/AAAAAAAAVJY/CYtYW2Gg6xQ2rXwVAj4lCQ7Qq0qyuX5TQCLcB/s1600/HondurasGOLPISTAS.jpg" width="543" height="825" border="0" /><figcaption class="wp-caption-text">Como el periódico Libertador ve parte del Poder Fáctico en Honduras que respaldaron el golpe de estado el 28 de junio de 2009.</figcaption></figure><br />
<strong>La logia APROH</strong><br />
En la década de los 80´ surgió APROH, Asociación para el Progreso de Honduras, una logia que nació justo en el momento cuando el hombre fuerte de Honduras se llamaba John Negroponte y que era el embajador de EE.UU. en Tegucigalpa.<br />
APROH era constituido por los más destacados empresarios, terratenientes, generales, los más altos dirigentes del partido Nacional y Liberal, jueces y las cúpulas de la iglesia católica y las evangélicas. APROH actuaba afuera y desde arriba de las instituciones del Estado y su Congreso Nacional. Entre los más conocidos se encontraban el ex presidente Rafael Calleja, hoy encarcelado en Estados Unidos por corrupción como dirigente de la FIFA.<br />
Una de las propuestas que APROH entregó 1983 a Henry Kissinger, asesor personal a varios presidentes y canciller durante el presidente Richard Nixon y Geraldo Ford, fue invadir a Nicaragua e incluír a Honduras como un estado asociado a EE.UU., del mismo modelo neocolonial como Puerto Rico.<br />
Al mismo tiempo que actuaba APROH “bajo la mesa”, operaba el escuadrón de la muerte, Batallón 3-16, desapareciendo a centenares de líderes populares hondureños y salvadoreños que buscaba un refugio en Honduras de los escuadrones de la muerte sañvadoreñas de la ARENA.<br />
La 3-16 tenía su origen en las FF.AA. y en la cabeza se encontraba el general Gustavo Álvarez Martínez, comandante en jefe de las FFAA hondureñas y tío al jefe de la bancada del Partido Nacional (gobernante) en el Congreso Nacional, Óscar Álvarez, ex ministro de seguridad del gobierno nacionalista anterior.<br />
<figure style="width: 600px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="CToWUd a6T" tabindex="0" src="https://4.bp.blogspot.com/-zA9oYxJt6BE/T5gH4raTWCI/AAAAAAAAEU0/E2kv4w_qxY4D5kPGYVmMV8vx8s_wKRnJQCKgB/s1600/Billy%2BJoya_9974.jpg" width="600" height="400" border="0" /><figcaption class="wp-caption-text">Integrantes del Frente Nacional de la Resistencia contra el Golpe de Estado, que surgió después el golpe de estado, manifestan en contra el resurgimiento de los escuadrones de la muerte en Honduras al estilo de «3-16» de la década de los 80´. Uno de los integrantes fue el capitán Billy Joya.</figcaption></figure><br />
<strong>¿Existe todavía esa logia (APROH)?</strong><br />
– Claro que existe, siempre ha existido. Son los mismos que dieron el golpe de estado en Honduras y que ahora están instaurando una dictadura, aunque supuestamente maquillada alguna legalidad. Pero todos sabemos que en este país está haciendo es romper el estamento legal y la estructura del estado. Todo se está privatizando y todo se está entregando a transnacionales y compañías hondureñas que representan transnacionales.<br />
O sea, lo que APROH quería en la década de los 80´, es decir convertir a Honduras en un estado asociado a EEUU, hoy 2016, entregan territorios hondureños a las transnacionales, legalizados a través las llamadas “Ciudades Modelos”.<br />
– ¡Claro! Pero más que un estado asociado, un estado de ingobernabilidad que se declare un estado fallido y que en determinado momento nuestro territorio y recursos sean entregados al mejor postor, sean vendidos, sean usurpados por aquellos que siempre se han beneficiado de este país en contra de los intereses del pueblo.<br />
<strong>“Servir a Dios y acompañar al pueblo»</strong><br />
<em><strong>¿Cómo se distingue la iglesia Ágape con las demás iglesias en Honduras que casi todas respaldaron el golpe de estado?</strong></em><br />
– La Iglesia Ágape desde su creación nació con una consigna: “Servir a Dios y acompañar al Pueblo”. Nosotros no encontramos diferencias ahí. Una iglesia que no acompaña al pueblo, que no se empodera de las necesidades del pueblo o que no está consciente del dolor del pueblo, es una iglesia que no camina con Dios. Es una iglesia que no tiene razón de ser como iglesia. Tiene razón de ser como religión, como ser de una parte de estructura de poder pero no como la voz profética de Dios.<br />
<img class="CToWUd a6T" tabindex="0" src="https://4.bp.blogspot.com/-iTQMBjc7hwo/Tzns74uNBxI/AAAAAAAAEFE/oCYOYOfRmyEgwdFUufa6eRIWZWkb-UoNQCKgB/s1600/IMG_0573_4.jpg" alt="" border="0" /><br />
<em>Una asamblea del Frente Nacional de Resistencia Popular entendió que no «Basta Rezar» en Honduras.</em><br />
<em><strong>En su programa en la radio y televisión, ustedes pone la canción “no basta rezar”, del excelente legendario grupo venezolano Los Guaraguaos. ¿No basta?</strong></em><br />
– No, no basta rezar. Creemos que orar o rezar tiene su momento y su tiempo. Pero cuando es tiempo de caminar y luchar o de levantar la voz en contra de las arbitrariedades de la injusticia y la grosería y la criminalidad, como sucede en este país, hay que dejar los hábitos allá escondidos, allá encerrados en el baúl y hay que salir y levantar la voz, el puño y la consigna de la protesta. Porque Jesús Cristo fue un Jesús Cristo con voz de protesta y de Revolución. Él que no entienda así es porque no ha leído el evangelio.</p>
<table border="0" width="276" cellspacing="4" cellpadding="4" align="right">
<tbody>
<tr>
<td><img loading="lazy" class="CToWUd" src="https://1.bp.blogspot.com/-iqvS6FnCVIk/VzE5k-k35CI/AAAAAAAAVJk/Bq9jHW89BDMULUAgu1D_pxsV1BUEJxQAgCLcB/s320/Marcha04G.jpg" alt="" width="263" height="320" border="0" /></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><strong>“Jesús no está en el cielo»</strong><br />
<em><strong>Hugo Chávez decía en una entrevista “nuestro Jesús no está en el cielo, él está aquí entre  nosotros y en la lucha”.</strong></em><br />
– Él siempre estuvo aquí, porque se humanó, se hizo hombre para estar con la gente, no para estar en los templos, o en un nicho o en una cruz. ¡no! ¿El camina con la gente. Él está con la gente del pueblo, con ese señor que está vendiendo paleta (helado), ahí está o en esta entrevista (donde el periodista es un ateo puro), llámese ateo o religioso. Porque nuestra identidad, como cristianos, es identidad del pueblo de un Dios sencillo, humilde y un Dios que nació en un pesebre, no nació en la cuna de un poderoso. Ese es el Cristo que predicamos.<br />
<em><strong>Un culto suyo, sea en una iglesia o en un barrio, ¿qué contenido tiene?</strong></em><br />
– Tiene el mismo contenido que tenía cualquier iglesia con la diferencia que tiene un mensaje liberador. Nuestros cantos son liberadores. Por ejemplo, lo que tu mencionabas nosotros lo cantamos. Cantamos para el pueblo lo que es del pueblo, porque el pueblo se lo ganó. Cantamos ese tipo de cantos que las iglesias dicen ¡“esa es política, eso es comunismo”! No, nosotros decimos que eso es el verdadero evangélico, Nuestra predicación que tú has escuchado los viernes (en su programa de televisión &amp; radio) donde dice, por ejemplo en las palabras de Dios o pasajes como estos; “Dios dijo, ¡liberad los oprimidos en manos de los opresores”! Jesús Cristo dijo cuándo comenzó su mensaje: “He venido para dar buenas nuevas, para liberar a los pobres, para liberar a los oprimidos, para llevar salud a los enfermos”.<br />
– Entonces, ¿Cuál es el evangélico? El evangélico es de la gente, dice el pastor David del Cid y se ríe con todo el rostro.<br />
– Si ese evangélico se predicara más en las iglesias, éste país no estaría como está.<br />
<em><strong>¿Es por eso la iglesia Ágape ha crecido tanto como dice la gente que se identifica con su iglesia?</strong></em><br />
– La gente está esperando una iglesia que se una al pueblo. Está esperando un mensaje de aquí de la tierra y no de los hablamos del cielo. Al cielo llegaremos algún día pero mientras estamos aquí tenemos que hablar de lo que sucede aquí. Si al pueblo le gusta (el mensaje de la iglesia Ágape), que bueno. Pero simplemente estamos dando el evangélico de Jesús Cristo.<br />
<figure style="width: 590px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="CToWUd a6T" tabindex="0" src="https://3.bp.blogspot.com/-sWPI4q2eYnk/VzE6aTvfD3I/AAAAAAAAVJs/Ts06s1HuEK0PRth_HQjhjNsuNFoBP8eIgCLcB/s1600/evelio_JOH_RA.jpg" width="590" height="324" border="0" /><figcaption class="wp-caption-text">El pastor Evelio Reyes de la iglesia Vida Abundante, entre los hondureños bautizada a «Pisto (dinero) Abundante» por cobrar «El Diezmo» (10% del sueldo de sus feligreses) en un culto en la casa presidencial. Presente esta el presidente Juan Orlando Hernández, su vice Ricardo Álvarez más los ministros del gobierno. Según  la constitución Honduras es un estado laico.</figcaption></figure><br />
<strong>Santificaron el golpe de estado</strong><br />
<em><strong>¿Qué dirías tú a los feligreses de la Confraternidad Evangélica, ligado al Estado y el Poder Fáctico en Honduras que también respaldó el golpe de estado?</strong></em><br />
– Desde que la Confraternidad Evangélica decidió apoyar un golpe de estado en este país, que ellos lo apoyaron y lo santificaron, nosotros inmediatamente nos presentamos. Porque nosotros éramos parte de ellos y llevamos nuestra renuncia y dijimos; “nosotros no queremos ser parte en una confraternidad que no es evangélica ni cristiana y que sirve a los grupos de poder, nada más y se ha olvidado el pueblo”.<br />
– Yo quiero decirles a los líderes, pastores, dirigentes que son partes de la Confraternidad y son verdaderamente cristianos; ¡tienen que salir de ahí! Si siguen ahí, lo único que están haciendo es siendo vergüenza para el evangelio y no están verdaderamente predicando el evangelio de Cristo. Están acompañando a los grupos de poder, a los criminales, a los ladrones y lo que han hecho a este país lo que es; ¡un infierno!<br />
<em><strong>Hay masacres laborales en Honduras con miles de trabajadores botados a la calle por el gobierno, el modelo neoliberal han dado unos golpes durísimo a un pueblo empobrecido. ¿Cómo ve la perspectiva, pastor?</strong></em><br />
– Depende desde donde la vea. Nosotros de la fe, la vemos muy buena. La vemos como Dios está actuando porque ya hay individuos de éste gobierno que son hidalgos, que son héroes pero que han tenido que ir preso. Otros seguirán cayendo, aun lo que está en el gobierno seguirán cayendo.<br />
– Pero no va a ser fácil. Esto requerirá de que el pueblo se empodere, que el pueblo salga y luche y levante su voz. Nosotros lo vemos con esperanza. Como cristianos que somos, lo único que podemos decir al pueblo es: ¡pueblo salga, pueblo proteste, porque éste país va a cambiar cuando todo los hondureños nos unamos en esta lucha!
</div>
</div>
<p>*Fuente: <strong><a href="http://dickemahonduras.blogspot.cl/2016/05/honduras-habla-el-pastor-david-del-cid.html">Dickemahonduras</a></strong></p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2016/05/10/honduras-jesus-camina-al-lado-la-lucha-del-pueblo/">Honduras: &quot;¿Un Jesús que camina al lado de la lucha del pueblo?&quot;</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>Principios teóricos en las luchas sociales de Clotario Blest</title>
		<link>https://piensachile.com/2015/05/26/principios-teoricos-en-las-luchas-sociales-de-clotario-blest/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 26 May 2015 23:04:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Historia - Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[clase trabajadora]]></category>
		<category><![CDATA[clotario blest]]></category>
		<category><![CDATA[cristo]]></category>
		<category><![CDATA[iglesia de los pobres]]></category>
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		<category><![CDATA[sindicalismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Clotario Blest perteneció a esa clase de católicos que se alzó contra el poder. Fue un cristiano que no vaciló, al igual que su ‘Maestro’, en levantar el látigo para arrojar a los mercaderes del templo convencido que la tolerancia tiene límites, sobrepasados los cuales toda acción destinada a revertir la situación se convierte en legítima. No por otra cosa decía, a menudo:<br />
<strong>“Entre un cobarde y un violento, me quedo con el violento”.</strong></p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>I Parte: PRINCIPIOS GENERALES</strong><br />
Al cumplirse 25 años de la muerte de Clotario Blest Riffo, a quien hemos descrito en otro de nuestros trabajos como</p>
<p style="padding-left: 60px;">“[…] uno de los hijos más ilustres que ha producido la tierra chilena[…]”<a href="#_edn1" name="_ednref1">[1]</a>,</p>
<p>más que traer a la memoria un recuerdo suyo en forma de anécdota o chascarro nos ha parecido mejor hacerlo en torno a los principios que orientaron su vida. En los momentos en que esta nación enfrenta escándalos político/financieros que han hecho poco menos que estremecerse su institucionalidad, en los momentos en que flaquean algunos de los principios que caracterizaron la conducta de antaño de gran parte de la dirigencia nacional, la figura de este hombre ejemplar se alza como un severo juez presto a dictar su dura sentencia sobre quienes, engañando a la comunidad, sólo buscaron disputarse el mejor derecho a administrar la miseria de su sector más desprotegido; de esa manera, buscaban proteger sus interés tanto personales como familiares. Clotario Blest, gústele o no a quien sea, es el símbolo indiscutido de una moral que debería estar orientando permanentemente la vida del chileno.<br />
Existe, sin embargo, un problema que no deja de ser importante: si bien Clotario Blest fue un incansable redactor de documentos, no dejó escrito en forma sistemática los principios que orientaron su pensamiento político ni social; ni siquiera en esa forma explícita habitual, no exenta de repetición, que toda persona emplea para resolver las dudas que puedan generar sus afirmaciones. En ese sentido es que sostenemos nosotros que no fue un ‘ideologo’ en el sentido tradicional de la palabra. No por algo señalábamos sobre el particular en un documento que diéramos a la publicidad en diciembre del pasado año:</p>
<p style="padding-left: 60px;">“Aunque escribió mucho sobre sindicalismo y organización, Blest no fue un ideólogo. De sus obras (dispersas aún en hojas mimeografiadas o mecanografiadas que quedaron en poder de sus más cercanos colaboradores) no puede deducirse una completa teoría social. Sin embargo, quienes tuvimos la suerte y honra de trabajar junto a él en los difíciles años de la dictadura pinochetista, sabemos que defendió siempre el derecho de los trabajadores a construir una nueva sociedad; podemos aseverar, al mismo tiempo, que su vida estuvo regida por principios que defendió como pilares básicos de una organización social verdaderamente participativa. Estos principios, de una u otra manera, los ha hecho suyos la organización que creara en 1970 (el CODEHS) y que supervive aún en el trabajo de muchos de sus colaboradores”<a href="#_edn2" name="_ednref2">[2]</a>.</p>
<p>Por eso, acometer la tarea de determinar algunos de los principios teóricos que orientaron los actos en su vida nos impele no sólo a conocer sus discursos, los textos que escribió, sino, además, recurrir a examinar su vida personal, sus lecturas, sus expresiones, sus conversaciones, sus relaciones de amistad y, especialmente, los actos que a diario ejecutaba. Así, aún cuando muchos de nosotros fuimos testigos de sus actos, la exégesis se nos presenta en el carácter de ineludible; pero de todas maneras no impide que podamos realizar nuestro cometido: intentar hacer una especie de compendio de sus ideas es una tarea no exenta de tropiezos. Pero es algo que invita a pensar y a descubrir los ejes centrales que orientaron el sentido de su vida.<br />
<strong>EL CATOLICISMO COMO DOCTRINA</strong><br />
Podemos empezar diciendo que Clotario Blest era un hombre católico, descripción que poco pareciera ayudarnos en nuestro propósito de señalar los principios teóricos que guiaron su acción social; y es que el catolicismo —como rama del cristianismo—presenta, a su vez, un impresionante número de variables, opciones o tendencias. En palabras más simples: no es una corriente doctrinaria que pueda considerarse homogénea, única, sino por el contrario ofrece una impresionante gama de vías a seguir.<br />
En este sentido, quisiéramos sentar aquí, antes de todo, una premisa inicial: constituye un error de proporciones considerar al catolicismo como una simple ‘doctrina de paz’ sin analizar las corrientes que, en su interior, se manifiestan. El simple hecho que el catolicismo acepte la existencia de capellanes militares que, a menudo, acompañan al condenado a muerte al cadalso, muestra un rostro de esa religión muy diferente al que habitualmente se supone. Del mismo modo, la circunstancia que obispos como Eladio Vicuña Aránguiz o Emilio Tagle Covarrubias hayan estrechado filas junto a la dictadura (católica, por cierto) pinochetista evidencia el rol de esa corriente cristiana que privilegia la imposición de una solución militar a las controversias sociales por sobre cualquier otra. Al otro lado, y por el contrario, en las luchas emancipadoras del continente americano, podemos descubrir una cantidad no despreciable de sacerdotes católicos que jugaron un rol de especial relevancia pues, en no pocos casos, tomaron las armas en defensa de la autonomía de los pueblos. Un comportamiento similar puede advertirse en un sector de obispos y sacerdotes de la Iglesia Católica que estrecharon filas en la lucha de los desamparados en contra de la dictadura pinochetista, junto a su Cardenal Raúl Silva Henríquez.<br />
Así, el catolicismo no puede concebirse, simplemente, como una doctrina de paz y de sumisión sino, muy por el contrario, como un credo que también incita a la acción social tanto de quienes desean imponer su voluntad sobre los demás como de los que se rebelan contra el poder estatuido.<br />
<strong>LA OPCIÓN CATÓLICA DE CLOTARIO BLEST<a href="#_edn3" name="_ednref3"><strong>[3]</strong></a></strong><br />
Y puesto que, en el transcurso de la vida, todo ser humano debe no sólo descubrir ciertas claves que van a determinar su destino, sino definirse frente a las alternativas que se le ponen por delante, también Clotario Blest lo hizo. Fue, pues, católico; pero no cualquier católico sino uno de aquellos que prefirió tomar partido en la corriente que optó por luchar a favor de los desamparados, aquella que se sintió heredera del Cristo obrero, el Cristo cuyos amigos eran los pescadores y las prostitutas porque veía en los primeros la laboriosidad del trabajador que crea el sustento para toda una comunidad y, en las segundas, la desgracia de un sector de la humanidad (la mujer) sometido a la voluntad del hombre y condenado a vender su cuerpo para poder subsistir<a href="#_edn4" name="_ednref4">[4]</a>.<br />
Asumir una conducta equivale a rechazar, implícitamente, otra. Es una ley de la dialéctica. Si Clotario se definía a favor del Cristo obrero, era porque rechazaba de plano la concepción conservadora del Cristo Rey; si aceptaba al Cristo amigo de los humildes era porque rechazaba al Cristo de los poderosos y de los nobles. Y si aceptaba una Madre de Dios capaz de lavar los pañales de su hijo era porque rechazaba la Reina Madre rodeada de un séquito de sirvientas que criaban a su hijo y lo vestían con ropajes de oro y piedras preciosas. Quienes trabajamos con él en algún momento de su vida, podemos incluso asegurar jamás haberle oído hacer una referencia a un ‘Señor’ (mucho menos a un ‘Señor de los Ejércitos’) sino a Cristo, su maestro y amigo; porque las referencias a un Dios basadas en el trato sumiso del siervo o del vasallo a ‘su señor’ estaban fuera de sus concepciones.<br />
Pero el catolicismo de Blest no se limitaba solamente a estas consideraciones. Tomando como base que el amor cristiano es impaciente, también Clotario era impaciente precisamente por el amor que sentía hacia su prójimo. Entonces, las tendencias conservadoras de ese catolicismo que obligan al creyente a soportar estoicamente los sufrimientos en la tierra esperando una recompensa celestial a recibir en una eventual ‘otra vida’, caían hechas trizas ante a un católico que no esperaba sino, por el contrario, consideraba imperativo exigir por sus derechos, reivindicar el lugar que le correspondía desempeñar en la construcción de la sociedad y resolver de modo colectivo los graves problemas particulares del ciudadano corriente.<br />
Hechas estas consideraciones, podemos entender que el cristianismo de Clotario Blest era muy diferente al enseñado por algunos pastores en el curso de la historia. Y le permitió establecer una serie de principios auténticamente revolucionarios que irían a marcar el curso de su vida. A éstos nos referiremos en las páginas que se siguen.<br />
<strong>PRINCIPIO DEL EJERCICIO DE LA FUERZA</strong><br />
Clotario Blest perteneció a esa clase de católicos que se alzó contra el poder. Fue un cristiano que no vaciló, al igual que su ‘Maestro’, en levantar el látigo para arrojar a los mercaderes del templo convencido que la tolerancia tiene límites, sobrepasados los cuales toda acción destinada a revertir la situación se convierte en legítima. No por otra cosa decía, a menudo:<br />
“Entre un cobarde y un violento, me quedo con el violento”.<br />
Es esa concepción la que lo hace formular un dramático llamado a los trabajadores para alzarse y tomar las armas en contra del Gobierno de Jorge Alessandri, en 1960:</p>
<p style="padding-left: 60px;">“Justo hoy cuando el gobierno del oligarca Alessandri cumple dos años en el poder, nosotros le decimos ¡la paciencia de los trabajadores se acabó! Debemos despertar de este letargo; los obreros, empleados y campesinos deben salir de este sueño soporífero para levantarse en armas y derribar a este gobierno reaccionario […]<a href="#_edn5" name="_ednref5">[5]</a>”</p>
<p>No debe sorprender, en consecuencia, que ese noble sindicalista católico sintiese una profunda admiración por Ernesto ‘Che’ Guevara a quien situaba en un pedestal similar a aquel donde colocaba al Cristo social, sin importarle que se tratara de una persona que se había alzado en armas en contra del poder constituido en Cuba. De hecho, dos de los más grandes cuadros que adornaron las paredes de su casa, en Ricardo Santa Cruz 630, tenían las efigies de Cristo y del Che Guevara.<br />
Blest admiraba la Revolución Cubana y defendía la opción guerrillera de Camilo Torres. Jamás se sorprendió o rasgó vestiduras ante los revolucionarios que optaban por el uso de las armas. Y justificaba ese tipo de conductas cuando ellas sobrepasaban los límites de la paciencia y de tolerancia. Me corresponde referirme a una personal experiencia, al respecto.</p>
<p style="padding-left: 60px;">“Personalmente, guardo el recuerdo de una conversación —entre muchas— que sostuvimos en una oportunidad, a propósito del dolor de las madres, cónyuges e hijos de los detenidos desaparecidos y ejecutados durante la dictadura militar de Pinochet. Sus palabras, duras, atrevidas, tenían la conmovedora sinceridad que lo caracterizó:</p>
<p style="padding-left: 60px;">«Cuando pienso en el drama de estas personas, cuando pienso que también todo ello pudo sucederme a mí, puede Ud. estar seguro, Manuel, que no hubiere vacilado en salir, a la calle, enloquecido, a matar»”<a href="#_edn6" name="_ednref6">[6]</a>.</p>
<p>Clotario Blest fundó el MIR, que no se caracterizó por ser un partido tradicional que entendía la toma del poder como un simple acto electoral. El MIR se pronunció por el ejercicio legítimo de la fuerza como forma de acceder al control de la nación para organizar una nueva sociedad; el MIR se creó para organizar la insurrección popular, lo que implicaba la toma violenta del poder por parte de la población nacional. Clotario aceptaba esa violencia, con una sola limitación: que esa tarea no condujese a la inmolación de quienes irían a emprender semejante tarea ni que la misma se realizase a espaldas de los sectores sociales en cuyo nombre se actuaba (trabajadores y pobladores). Tal fue una de las causas que lo hicieron reflexionar acerca de su permanencia como militante activo del MIR. Clotario no sólo tenía dudas acerca de la capacidad militar de esa organización sino de su estrecha vinculación con los movimientos sociales, visión muy similar a la que manifestaba Luis Vitale, contenida en el documento presentado al Comité Central del MIR en abril de 1969, donde se puede leer, entre otras cosas:</p>
<p style="padding-left: 60px;">“Una cosa es realizar esporádicamente alguna acción de este tipo, como expropiaciones de bancos, medida con la cual estamos de acuerdo, y otra es concentrar los mejores recursos militantes en esta tarea, decisión táctica que realizada antes de que el partido haya logrado una penetración profunda en el movimiento obrero y campesino, coarta las posibilidades de establecer cordones umbilicales con los oprimidos. Así se retarda en lugar de acelerar el inicio de la insurrección […]”<a href="#_edn7" name="_ednref7">[7]</a></p>
<p><strong>EL PRINCIPIO DE LA JUSTICIA INMANENTE</strong><br />
Clotario Blest creía en la justicia, pero no en la que aplicaban los tribunales, pues sabía que aquella mostraba un doble carácter: que había justicia tanto para los poderosos como para quienes carecían de poder. El sindicalista defendía la existencia de una justicia inmanente, distinta, una justicia derivada de principios éticos supremos originados en torno al respeto de la persona humana. Difería en este aspecto de la justicia aristotélica (y, por ende, de Ulpiano) para quien ‘justicia era dar a cada uno lo que le corresponde’, sacralizando, de esa manera el dominio de una clase por otra. Por eso, era implacable con aquellos que lucraban o ejercían el derecho a disponer de la vida o la libertad de los demás, típica expresión de una clase o fracción de clase acostumbrada a ejercer el poder material sobre un conjunto social al que supone propiedad suya.<br />
No deja de ser admirable la sentencia que pronunció aquel día 25 de febrero de 1979 cuando un vasto contingente social realizó la romería a los hornos de Lonquén, lugar donde habían sido encontrados los cuerpos semiconsumidos por la cal de la totalidad de los varones que componían las familias Maureira y Recabarren, asesinados por la dictadura pinochetista. Blest, a la cabeza del Comité de Defensa de los Derechos Humanos y Sindicales CODEHS, organización que había fundado en 1970 y aún presidía, subió al cerro que se levantaba contiguo a los hornos. Patricia Matus de la Parra describe de esta manera aquella escena:</p>
<p style="padding-left: 60px;">“El sol está detrás de él y su cuerpo pequeño no se compara con la potencia de sus palabras y la fuerza de su voz. Llama a los familiares a que no se detengan en su búsqueda de justicia exclamando con profunda emoción ‘no busquen entre los muertos a los que están vivos, levanten la mirada, levanten la mirada hacia el cielo […]’. Mucho rato después, mientras las enfermeras y médicos destinados a auxiliar a .los afectados continuaban su labor, la columna humana inicia su descenso hacia la iglesia de Lonquén”<a href="#_edn8" name="_ednref8">[8]</a>.</p>
<p>Sin embargo, aquellas palabras eran solamente una parte de un discurso destinado a sembrar esperanzas en personas que lo habían perdido todo. Por eso, su voz no decayó cuando, desde lo alto del lugar en donde estaban ubicados los hornos de cal, exclamó con rabia:<br />
“Pero eso no significa perdonar; tampoco olvidar. Eso nunca. Lo digo aquí y lo diré siempre: ¡Ni olvido ni perdón!”<br />
El concepto de justicia de Clotario Blest era total. Muy diferente al que mostrarían, más tarde, los líderes de la Concertación, empeñados en ocultar los documentos de la Comisión Valech hasta que hubieren fallecido todos los herederos de las víctimas de la represión, para evitar dar a conocer los nombres de los victimarios.<br />
<strong>PRINCIPIO DE LA IMPACIENCIA : CLOTARIO BLEST Y SU RECHAZO AL ‘CAPITAL DE GRACIA’</strong><br />
La impaciencia del amor cristiano, presente en las ideas de Clotario Blest, le impedía aceptar la permanencia de una vida de sufrimientos para los sectores dominados de la sociedad. El sindicalista no tenía capacidad para entender, siquiera, que alguien pudiese predicar la multiplicación de la resignación jobana en el proletariado como requisito <em>sine qua non</em> del ingreso al reino de los cielos. No aceptaba, en suma, que en vez de acumular riquezas, estuviese el pobre obligado a acumular sufrimientos y privaciones para alcanzar la vida eterna o el tan mentado ‘premio celestial’. Para Blest, hacer el bien para el sólo efecto de recibir un premio era la manifestación más elocuente de concebir la sociedad como un vasto mercado en donde solamente la formación de un ‘capital de gracia’, o la ‘acumulación’ de obras buenas habilitaba para recibir el premio eterno, lo que repugnaba a la conciencia de líder sindical. Para Blest, ciertos sectores de la Iglesia realizaban la acumulación capitalista en espera de la recompensa de una vida eterna, lo que le resultaba francamente inaceptable.<br />
“Prefiero a los ateos que hacen el bien sin esperar recompensa alguna en la vida eterna, a los católicos que sólo actúan de buena manera porque serán premiados. Eso no es cristianismo sino comercio.”<br />
El cristianismo de Clotario Blest era, en consecuencia, una doctrina social. Pero no la misma de Alberto Hurtado; ni siquiera la del Padre Vives, sino una más potente: la que exigía el protagonismo social del conjunto de las clases dominadas, concepto que jamás usó y que nosotros empleamos aquí porque nos parece que define con mayor propiedad lo que el dirigente sindical buscaba para la sociedad chilena. Porque Clotario quería una ‘democracia del proletariado’ o, en palabras más técnicas, una ‘ergocracia’, como la llamaba, empleando la denominación que usara su amigo Víctor Krüger, como lo veremos más adelante.<br />
La impaciencia de Clotario Blest marchaba a parejas con el rigor del cumplimiento del deber y, con mayor razón, de la palabra empeñada. Cuando eso no sucedía, el sindicalista se molestaba profundamente. En no pocas oportunidades, el simple hecho de no asistir a las reuniones o llegar tarde a ellas, de no redactar un documento, de no hacer un contacto sindical, de olvidar una tarea, le hacía exclamar, con visible molestia:<br />
“¡Nuevamente estamos como las ‘virgenes necias’! ¡Esto no puede ser!”<br />
<strong>LA ESTRATEGIA DE LA ‘DEMOCRACIA DEL PROLETARIADO’ O ‘ERGOCRACIA’</strong><br />
Se puede descubrir en Clotario una constante que define su estrategia: la toma del poder por parte de la clase trabajadora lo cual quiere decir, simplemente, que sólo tienen derecho a dirigir un país, una nación o una formación social quienes trabajan y, en consecuencia, los que verdaderamente hacen posible la perpetuación de esa sociedad. Y cuando se habla de ‘trabajar’ no se hace referencia sino a la actividad de quienes no tienen otra mercancía que vender sino tan sólo su fuerza o capacidad de trabajo, llámense éstos ‘productores directos’ o simplemente funcionarios del comercio, de la banca o de la industria. El objetivo debe ser uno: simplemente la construcción de lo que el propio Clotario llamaba ‘democracia del proletariado’, concepto que identificaba a la nueva sociedad que propugnaba y que hoy podemos asimilar a lo que Marx denominaba ‘autogobierno de los productores directos’, con una sutil diferencia: Marx hacía referencia a los obreros ‘productivos’ como fuerza hegemónica de esa organización; Blest comprendía a todas las clases dominadas, sin mención a una fuerza de esa naturaleza. Se puede colegir de todo ello que no fue casualidad en modo alguno la selección de aquella frase que acuñara Karl Marx para la Primera Internacional ‘La liberación de los trabajadores ha de ser obra de los trabajadores mismos’ como lema de la Central Única de Trabajadores de Chile CUT.<br />
La ‘democracia del proletariado’ fue denominada, también, por Clotario Blest, ‘ergocracia’, concepto que, como ya lo hemos dicho, tomó de la obra de su amigo Víctor Krüger ‘Ergocracia’, libro que siempre tenía consigo y que consultaba de vez en cuando para fijar algunas de sus ideas. Porque Víctor Krüger había escrito esa obra buscando una denominación alternativa a lo que Friedrich Engel denominara, de manera tan poco felíz, ‘dictadura del proletariado’<a href="#_edn9" name="_ednref9">[9]</a>.<br />
&nbsp;<br />
<strong>II Parte: PRINCIPIOS ESPECIFICOS.</strong><br />
En las ideas de Clotario Blest, la tarea de construir la ‘ergocracia’ estaba condicionada al cumplimiento de cuatro tareas previas, la primera de la cual era obtener la ‘unidad sindical’; la segunda era el empleo de la ‘desobediencia civil’ en las luchas sociales; la tercera, el uso de la ‘no violencia activa’ en el desarrollo de esas mismas luchas, y la cuarta y última era la asunción del modelo guevarista del ‘hombre nuevo’. A estos principios nos referiremos de inmediato.<br />
<strong>1. EL SINDICALISMO Y LA UNIDAD SINDICAL</strong><br />
Para Clotario Blest, el sindicalismo era y debía ser, siempre, el motor de los cambios. No importaba si se trataba de obreros productivos o simplemente ‘empleados’, es decir, vendedores de fuerza o capacidad de trabajo destinados exclusivamente a la prestación de ‘servicios’, a la transferencia del plusvalor y no a la creación del mismo. Como lo señaláramos más arriba, difería el sindicalista en esta materia de la visión de Karl Marx para quien el motor de la revolución y de los cambios debía ser el ‘obrero productivo’, el ‘productor directo’, el verdadero productor de plusvalor.<br />
Entendidas así las cosas, ¿cómo sería posible llevar a cabo la construcción de una ‘democracia del proletariado’ o ese ‘autogobierno de los productores directos’?<br />
Si la ‘democracia del proletariado’ o ‘ergocracia’ solamente era posible construirla con la fuerza social que arranca del sindicalismo, Clotario estimaba que la unidad sindical era el requisito <em>sine qua non</em> de toda acción destinada a poner en tensión la naturaleza misma del sistema.<br />
Sin embargo, esa unidad no había de entenderla en forma restrictiva; si bien, en un principio, debía ser entendida en el carácter de ‘unidad sindical’, sería forzoso extenderla, luego, a todas las organizaciones sociales bajo la conducción de la ‘clase trabajadora’. En este sentido, las diferencias entre las ideas de Karl Marx y Clotario Blest se reducían a la nada, pues ambos le asignaban un rol central a la acción en conjunto de la clase trabajadora. La unidad de los trabajadores fue pues, el norte que guió las acciones de Clotario Blest. Y era tan manifiesta en él esta concepción que, incluso en plena dictadura, como lo señaláramos en una de nuestras obras,</p>
<p style="padding-left: 60px;">“[…] cada vez que […] encontraba a Tucapel Jiménez en las reuniones de la ANEF o en los actos a los cuales ambos concurrían, no vacilaba en repetirle, como una cantinela:</p>
<p style="padding-left: 60px;">“La unidad sindical, Tucapel, la unidad sindical. Eso es lo primordial”<a href="#_edn10" name="_ednref10">[10]</a>.</p>
<p>La idea de la unidad sindical fue un norte que persiguió a Clotario hasta su muerte. Hábil, perspicaz, conocedor del alma humana, aquel 1 de mayo de 1952 se dio cuenta de inmediato que si esperaba lograr acuerdos con la dirigencia sindical la unidad jamás plasmaría por más que se agotara en sucesivas conversaciones. Entonces ideó una estratagema. Puesto que en el transcurso del acto deberían hacer uso de la palabras varios dirigentes entre los cuales se contaba él, esperó pacientemente su turno. Cuando le tocó hablar a los trabajadores reunidos en la Plaza de los Artesanos, comenzó destacando el inmenso poder que todos ellos tenían, poder que sólo podría ejercerse si se unían en torno a una sola central sindical. En un momento de su intervención, dirigiéndose a todos ellos, les gritó:<br />
“¡Sólo la unidad sindical hará posible que triunfemos en nuestras demandas! Por eso les pregunto: ¿quieren o no la unidad sindical?”<br />
Un inmenso clamor respondiendo ‘sí’ se escuchó responder a la muchedumbre. Y Clotario insistió:<br />
“¡Entonces, díganselo a todos estos dirigentes! ¡Díganles ustedes mismos que quieren la unidad!”<br />
Entonces, durante minutos que parecieron siglos se escuchó solamente ‘unidad’, ‘unidad’, ‘unidad’. La Central Única de Trabajadores de Chile comenzaba a nacer.<br />
Las ideas de Blest diferían profundamente de las que tenía el Padre Hurtado para quien los católicos deberían unirse en torno a una central sindical católica que llamó Asociación Sindical Chilena ASICH. Convencido que la unidad sindical de todos los trabajadores, sin excepción, era crucial para provocar el encuentro de toda una nación consigo misma y realizar la toma definitiva del poder por parte de la población, era lógico que el sindicalista acusara a Alberto Hurtado de ‘divisionista’, pues la proposición del segundo santo chileno atropellaba los principios de unidad defendidos por él.<br />
La unidad sindical, sin embargo, no podía ser posible sin la concurrencia de otros requisitos entre los cuales era posible señalar los siguientes principios:<br />
a. La independencia;<br />
b. La autonomía;<br />
c. El internacionalismo;<br />
d. La cooperación; y<br />
e La solidaridad.<br />
Intentemos dar una idea general de todos estos principios.<br />
<strong>a.  La independencia</strong><br />
Blest consideraba que las organizaciones de los trabajadores (mutuales, asociaciones, sindicatos, federaciones y confederaciones de sindicatos) debían ser independientes, es decir, estructuras ajenas a toda injerencia partidaria o de alguna organización política; con mayor razón, de los Gobiernos. Lo cual no significaba en modo alguno privar a los miembros de ese sindicato o federación de su derecho a militar en una organización política. La independencia establecía como única condición no someter la organización sindical a la dirección de un partido o estructura política.</p>
<p style="padding-left: 60px;">“Blest jamás puso en tela de juicio el derecho que cada persona tiene a participar en la organización política que considere más cercana a sus ideas, pero sí mantuvo su más enérgico rechazo al sometimiento absoluto que algunos partidos exigen de su militancia obligándola a poner por encima del interés colectivo, el de la propia organización política.</p>
<p style="padding-left: 60px;">La adopción de este principio no fue casual. Blest sabía que, cuando no se respeta, se deja abierta la puerta al ingreso de la cooptación, con lo que se inicia la corrupción del sujeto y de la institución que dirige. Lo había experimentado en carnes propias”<a href="#_edn11" name="_ednref11">[11]</a>.</p>
<p> Anteponer el interés político-partidario al interés colectivo (social o sindical) constituía uno de los más graves errores que podía cometer un dirigente, a juicio de Blest, pues esa práctica impedía resolver los reales problemas de la clase trabajadora. Y ponía en riesgo la propia unidad de esa clase. Tal situación era tanto o más censurable cuando las organizaciones sindicales adherían a partidos que participaban en la formación de una coalición gubernamental. En ese caso, sus actos perdían toda la imparcialidad que debería caracterizarlos. La independencia era, pues, un requisito indispensable para mantener la unidad sindical y el poder de la clase obrera.<br />
<strong>b. La autonomía</strong><br />
La autonomía de la clase trabajadora implicaba el derecho que tenían las organizaciones sociales a darse la estructura y forma de funcionamiento que deseaban, con prescindencia de lo que podían indicar las leyes o reglamentos.<br />
Al contrario de las ideas autoritarias que se inclinan ante la majestad de la ley, Blest sostenía que las organizaciones sindicales no debían ser reguladas previamente por el legislador sino éste debía sancionar y reconocer como legítimo el entramado jurídico que acostumbran a darse los propios trabajadores. El caso más notable de la defensa de este principio fue protagonizado por la propia Central Única de Trabajadores CUT que, a pesar de haber sido creada en 1952, sólo vino a obtener el reconocimiento jurídico durante el gobierno de Salvador Allende.<br />
La autonomía de la clase trabajadora no se limitaba, sin embargo, a esos actos. Como lo señaláramos en uno de nuestros documentos:<br />
“Esta idea de la autonomía no se limitaba solamente al tipo de organización que cada grupo social estimaba conveniente para sí. Blest sabía que, más allá de esa forma de organización autónoma que los trabajadores y pobladores podían construir para sí, subyacía la concepción según la cual el modelo de sociedad que deben darse los seres humanos ha de depender de ellos mismos y no de un poder situado por encima que los obligue a adoptar determinadas forma de organización reñidas, muchas veces, con sus intereses particulares y generales. Esta nueva sociedad, que debía reemplazar a la actual, fue llamada por él ‘democracia del proletariado’. Correspondía a lo que, en otras instancias, se acostumbraba a llamar ‘poder social organizado’, ‘poder popular’ y, también, ‘autogobierno de los productores directos’”<a href="#_edn12" name="_ednref12">[12]</a>.<br />
<strong>c. El internacionalismo</strong>.<br />
Clotario Blest era un profundo internacionalista. Como veremos más adelante, la propia Central Única de Trabajadores de Chile (primero CUTCH, luego CUT) fue conversada previamente con Juan Lechín, líder de los trabajadores bolivianos; la COB se fundó a fines de 1952; la CUT se fundó a principios de 1953. Y todo ello no fue casualidad. Blest creía que era posible crear una América unida por los intereses de los trabajadores. Un continente autogobernado por la clase laboriosa que, en definitiva, sostiene la existencia de todas las sociedades en el transcurso de la historia.<br />
<strong>d.  La cooperación</strong>.<br />
Jamás creyó Blest en la competencia como forma de poner en movimiento el ingenio y la acción dinámica del ser humano, tesis que sostiene hoy lo que se ha dado en denominar ‘darwinismo social’. Por el contrario: sostenía el sindicalista que los nexos que unen al ser humano entre sí debían ser los de la cooperación, la ayuda mutua, el trabajo conjunto por el bienestar de la comunidad.<br />
Se adelantaba Blest, en esta materia, a las investigaciones que entregan hoy los biólogos acerca del principio de la cooperación como ley fundamental para la convivencia de los seres humanos. Esta forma de relación humana es reconocida hoy como tal, asignándosele a la competencia el rol de ley universal supletoria que rige cuando la primera no está presente o se ha hecho imposible.<br />
La cooperación se funda sobre el principio según el cual la realización particular del individuo sólo es posible lograrla en la realización colectiva, es decir, en comunidad. Es la aplicación práctica del ‘uno para todos, todos para uno’. Implica, en todo caso, permanente reciprocidad.<br />
<strong>e. La solidaridad</strong>.<br />
A diferencia de la cooperación que presume el <em>do ut des, facio ut des, do ut facies et facio et facies</em>, es decir, el principio de la reciprocidad, Clotario sostenía la necesidad de practicar, además, el principio de la solidaridad, que es el dar sin esperar siquiera los agradecimientos de quien recibe la acción solidaria. Podemos suponer que ese principio, expresión de los mecanismos que provocan los actos empáticos del ser humano, lo tomó Clotario de los principios cristianos en donde se le puede descubrir bajo diversas denominaciones; incluso, ‘la alegría de dar’, o el entregar lo que se tiene sin esperar una recompensa o algo a cambio.<br />
<strong>2. LA ‘NO VIOLENCIA ACTIVA’</strong><br />
Estrechamente vinculado al concepto de la ‘unidad sindical’, el principio de ‘la no violencia activa’ constituía otro de los aspectos que era necesario considerar para avanzar en la construcción de la ‘democracia del proletariado’ o ‘nueva sociedad’. Blest arrancó este principio de las luchas sociales libradas por el Mahatma Gandhi para quien la manifestación de disconformidad con las políticas de los poderosos habían de realizarse con apoyo de grandes contingentes sociales que harían presente dicha disconformidad con tenderse en los parques públicos o en las calles y esperar la violenta reacción de la fuerza pública sin importarles lo que pudiera suceder. El objetivo era invertir el uso de la violencia y dejar establecido que los únicos que, en verdad, la emplean en contra una población inerme son los órganos represivos del Estado.<br />
De hecho, Clotario empleó la forma de protesta denominada ‘no violencia activa’ en el acto dentro del cual procedió a encadenarse, junto a los familiares de los detenidos desaparecidos, en las rejas del ex Congreso Nacional, en 1979.<br />
Sin embargo, el principio de la ‘no violencia activa’ permitió a Clotario Blest iniciar lo que se llamaría posteriormente proceso de recuperación de plazas y lugares públicos para los trabajadores. Y esto comenzó a hacerse desde antes, incluso, de la creación de la CUT: Clotario estaba convencido que, tanto plazas como lugares públicos, pertenecían a la comunidad y no al Gobierno de turno; menos a una dictadura como la pinochetista. El proceso de recuperación de las plazas y lugares públicos comenzó, pues, aplicándose otro principio que es al cual nos referiremos de inmediato.<br />
<strong>3. LA DESOBEDIENCIA CIVIL</strong>.<br />
Clotario Blest conocía el pensamiento de Henry David Thoreau y sus obras ‘Los bosques de Conrad’ y ‘La desodediencia civil’, especialmente esta última de la cual poseía un ejemplar<a href="#_edn13" name="_ednref13">[13]</a>. Siempre tuvo presente cómo aquel pensador mostró su profundo rechazo a la guerra que Estados Unidos desató contra México para apoderarse de la provincia de Texas: Thoreau se negó a enrolarse para participar en el conflicto armado, desobedeciendo las órdenes de la autoridad. En esa línea de pensamiento, sostenía Clotario que la verdadera defensa ha de entenderse como la defensa de los civiles frente a las decisiones de la autoridad; agregaba que resistir las malas decisiones de aquella no era simple rebeldía sino un problema eminentemente ético. Como Jeffersson, alegaba el sindicalista que ‘todo ciudadano tiene el derecho a sublevarse contra un gobierno corrupto o asesino’<a href="#_edn14" name="_ednref14">[14]</a>.<br />
La desobediencia civil no es un concepto pasivo; puede, en la generalidad de los casos, llegar a provocar a la autoridad y hacer que ésta desate una respuesta violenta. La fuga de quienes son apresados por las fuerzas policiales durante una protesta, el no pago de los boletos de la locomoción colectiva cuando ésta es deficiente, constituyen ejemplos manifiestos de desobediencia civil, como también lo es el no asistir o participar en los comicios electorales, en fin.<br />
Un caso típico de desobediencia civil fue protagonizado por Rodrigo Ambrosio cuando, en pleno gobierno de Eduardo Frei, llamó al campesinado a marchar por las bermas cuando aquel prohibió las marchas por las calles.<br />
En las ideas de Clotario Blest, la desobediencia civil estaba implícita y formaba parte inherente del principio de la no violencia activa.<br />
<strong>4. EL ‘HOMBRE NUEVO’</strong><br />
La cuarta premisa que Clotario Blest exigía para la construcción de su estrategia política de construir la ‘democracia del proletariado’ era la creación del ‘hombre nuevo’, concepto que Blest lo tomó prestado de las concepciones guevaristas. El hombre nuevo es el sujeto aquel que nacerá con la sociedad del futuro como consecuencia de una nueva forma de concebir las relaciones sociales, y para facilitar su llegada, sostenía Blest que quienes toman en sus manos la tarea de realizar a nombre de la comunidad nacional las transformaciones que van a conducir al establecimiento de una nueva sociedad deberían predicar con el ejemplo de sus vidas, a la manera que lo hiciera Ernesto ‘Che’ Guevara. No podían ser sujetos amantes del poder, del dinero o de las prebendas; se trataba de personas limpias, de alta moralidad, incapaces tomar para sí o para los suyos objetos, bienes o estructuras pertenecientes a otras personas o a la colectividad; estaban fuera de su concepción de ‘hombre nuevo’ los sujetos corruptos, individuos inmorales u hombres de negocios o políticos tradicionales. Los valores éticos eran fundamentales para el desempeño de cargos de representación o de dirección social o sindical. En este sentido las condiciones que puso Blest para el desempeño de labores de conducción social fueron draconianas: nada con la corrupción, nada con los negociados, nada con los sueldos altos, nada con los altos cargos estatales. La aceptación de esas prebendas y privilegios constituyen una traición a la clase trabajadora. Clotario Blest había dado un ejemplo de ello cuando el presidente Carlos Ibáñez lo llamó para ofrecerle el cargo de Tesorero General de la República. Sus palabras fueron elocuentes:<br />
“Ud. no me conoce, Excelencia. Le agradezco su gesto, pero no puedo aceptarlo. Me encuentro impedido de hacerlo. No lo hago por una cuestión de principios. Por lo demás, estaría traicionando a todos los compañeros que han confiado en mí. Ellos no me lo perdonarían. Ni yo tampoco”.<br />
No era aquel un desprecio a los cargos de gobierno ni tampoco un rechazo a desempeñar tales tareas sino su rotundo desprecio al soborno, a la forma abierta o solapada de comprar la conciencia de un ser humano cualquiera fuese su forma, aprovechando su estado de necesidad, en algunos casos, o sus deseos de escalar posiciones dentro de la escala social, en otros.<br />
<strong>LA VIDA EN PAREJA COMO LASTRE PARA LAS LUCHAS SOCIALES</strong><br />
Clotario Blest tenía una concepción muy especial del matrimonio y de la vida en pareja. Jamás se opuso a ese derecho inmanente que ejercen los seres humanos de formar una familia, pero nunca la aceptó para sí pues tenía el firme convencimiento que tal opción constituye un lastre para la realización de las tareas que demandan las luchas sociales. Y era tan profundo su convencimiento al respecto que su negativa a aceptar la vida en pareja hizo a muchos creer —equivocadamente, por cierto—, que el dirigente sindical era un misógino. Clotario Blest jamás lo fue. Sin desconocer el derecho que cada cual tiene para formar hogar y seguir por la senda de la lucha social, tomó (nuevamente) el ejemplo de Cristo y del Che Guevara que continuaron solos en ese empeño, convertido ya en verdadero apostolado. No debe sorprender, así, que cuando debió enfrentar la difícil alternativa de decidir si optar por la lucha social y la formación de un hogar, haya conversado con su prometida de entonces y de siempre, Teresa Ossandón, para acordar una separación ineludible: ella tomaría los hábitos y él dedicaría su vida a las grandes jornadas sindicales.<br />
Esta concepción clotariana no se vio en la vida práctica de la militancia del MIR, el partido en cuya organización participó. Por el contrario, la vida en pareja era uno de los rasgos que parecía constituir un derecho irrenunciable para la dirigencia de esa organización. Miguel Enríquez fue ultimado precisamente cuando se encontraba con su pareja, que era Carmen Castillo, quien esperaba un hijo suyo. Dagoberto Pérez fue muerto cuando se detuvo para proteger la huida de Andrés Pascal y Nelson Gutiérrez que permanecían en una parcela de Malloco junto a sus parejas María Inés Beausire y María Elena Bachmann, respectivamente. Gran parte de los miembros de la llamada ‘Fuerza Central’ fueron detenidos en sus domicilios o en la calle pero, en todo caso, haciendo una normal vida de hogar, junto a sus parejas quienes, en determinados casos, se encontraban embarazadas o habían tenido recientemente un bebé<a href="#_edn15" name="_ednref15">[15]</a>.<br />
<strong>LA CONCEPCIÓN DE PARTIDO<a href="#_edn16" name="_ednref16"><strong>[16]</strong></a></strong><br />
Blest jamás fue una persona que repudió a los partidos políticos. Por el contrario: en las tres oportunidades que participó en la creación de una fuerza política —‘Liga Social de Chile’, primero junto a Fernando Vives; ‘Partido Social Sindical’, PSS, cuyo presidente fue Carlos Vergara Bravo y, finalmente, el ‘Movimiento de Izquierda Revolucionaria’ MIR, junto a Luis Vitale, Humberto Valenzuela, Ernesto Miranda, Waldo Grez, Luciano Cruz, Bautista Van Shouwen y Miguel Enríquez, entre otros— lo hizo pensando en un instrumento que podría impulsar el desarrollo de las organizaciones sociales y no en un ‘partido vanguardia’, como lo concebía Lenin. Su retiro del MIR obedece, en gran medida, a esa concepción que reivindica el poder en manos de una comunidad activa y no de un selecto conjunto de ‘revolucionarios’ como terminó pregonándolo la organización que fundara. No es acertada e induce a error, en consecuencia, la visión rousselliana/sartreiana de Andrés Pascal Allende cuando, consultado sobre las causas que alejaron a Clotario Blest del MIR lo atribuye a un conflicto generacional:</p>
<p style="padding-left: 60px;">“Creo que la verdadera causa, o por lo menos la más profunda de la separación de don Clota y otros compañeros de él, fue que la generación de los viejos como les llamábamos nosotros, correspondía más bien a concepciones generacionales de la práctica política. Don Clota al igual que Salvador Allende, eran de la generación del período de los Frentes Populares, que de manera sucinta tendríamos que decir que los Frentes Populares correspondieron a un gran pacto histórico”<a href="#_edn17" name="_ednref17">[17]</a>.</p>
<p>Tales afirmaciones no son ciertas en modo alguno; por el contrario, son tremendamente tendenciosas y denotan un desconocimiento de la historial misma del MIR o, simplemente, un intento de exculpar la conducta de quienes optaron por una determinada línea política que condujo a esa organización al holocausto. Ninguno de los ilustres ‘viejos’, incluido Clotario Blest, que participaron en la creación del MIR era partidario de los Frentes Populares sino todos ellos participaban de la idea de la insurrección popular; las disputas estaban centradas únicamente en la forma de llevarla a cabo.<br />
En el caso de Clotario Blest, nos atrevemos a afirmar aquí que su concepción de partido lo acercaba, más bien, a imaginar una estructura partidaria que, luego de contribuir al triunfo del proletariado y a la toma del poder por parte de las fuerzas populares, pudiere disolverse una vez alcanzado el objetivo, e integrarse a las labores propias de la nueva sociedad. En otras palabras, sostenemos que Clotario hubiere defendido la existencia del partido que no era partido, del partido que era la negación de sí mismo, la organización política capaz de autodisolverse en beneficio de la comunidad por la liberación de la cual realizó su labor. Pero esta no ha sido la concepción que haya imperado en las organizaciones políticas que, por el contrario, no sólo luchan para perpetuarse y dominar sino se preparan para gobernar y construyen, en consecuencia, una vasta clientela electoral que espera la asunción del mando de la nación para acceder a los cargos gubernamentales y resolver, de esa manera, no los problemas de la sociedad sino los propios y de su núcleo familiar o de relaciones humanas. No sabemos si Clotario Blest conoció las tesis de Rodrigo Ambrosio y del ‘Frente Revolucionario’ que eran similares a las suyas, tesis que fueron derrotadas en el Primer Congreso del MAPU por una dirigencia cuyos integrantes, durante estos años de democracia post dictatorial, se han avocado a la causa de administrar la miseria de la población nacional. Mimetizada con esa mentalidad de partido tradicional que se prepara para gobernar, su militancia ha usado el Estado como botín de contiendas electorales en tanto lucha por acceder a los cargos estatales.<br />
&nbsp;<br />
<strong>LA SOLUCIÓN AL DIFERENDO MARÍTIMO CON BOLIVIA</strong><br />
Uno de los aspectos más interesantes de la vida de Clotario Blest dice relación con un proyecto de solución para el diferendo marítimo que Chile mantiene con Bolivia por más de 130 años. Para explicar este proyecto, menester es que nos remitamos a otros hechos contingentes.<br />
Entre los años 1947 y 1951 se desató una feroz persecución en contra de los trabajadores y dirigentes sindicales de Bolivia muchos de los cuales emigraron a Chile en busca de asilo; uno de ellos fue el dirigente Juan Lechín quien, entre sus muchas actividades en este país, conoció y trabó fuertes lazos de camaradería con Clotario Blest, dirigente en esos años, de los empleados fiscales. Durante los primeros meses de 1952, algunos de esos dirigentes del vecino país, retornaron al mismo y participaron activamente en la revolución de 9 de abril que logró consolidar una especie de cogobierno de los trabajadores; el 17 de ese mismo mes y como expresión de la unidad sindical, surgió la Central Obrera Boliviana COB, acontecimiento que haría decir a Blest que así como 1809 fue el año en que Pedro Domingo Murillo alzó su voz en contra de la corona española, 1952 debía ser el grito de unión de los trabajadores para el mundo latinoamericano.<br />
No fue, por consiguiente, casualidad que el 12 de febrero de 1953, y luego del grito de unidad que pronunciara Blest en una de las últimas manifestaciones del año anterior, se fundara la Central Única de Trabajadores de Chile CUTCH (después, simplemente, CUT), sino consecuencia de las extensas jornadas de conversaciones sostenidas entre el sindicalista chileno y Juan Lechín. Porque también en la nación sureña se buscaba organizar, a la manera boliviana, una especie de cogobierno entre políticos y dirigentes sindicales.<br />
El acercamiento entre los trabajadores de ambos países no iba a eludir el tema de la salida de Bolivia al mar. Una delegación presidida por Ernesto Miranda, Manuel Collao y Juan Vargas Puebla, viajó al primer congreso de la COB en noviembre de 1954 llevando en su agenda de actividades la tarea de iniciar las conversaciones al respecto. Al año siguiente, en 1955 y al realizarse, a su vez, el congreso de la CUT, una delegación boliviana quiso devolver la mano a la visita de sindicalistas chilenos viajando a Chile a fin de retomar una propuesta del diplomático boliviano Alberto Ostria, de 1950, según la cual</p>
<p style="padding-left: 60px;">“[…] Chile hacía secesión de una franja territorio de diez kilómetros al norte de Arica que sería compensada con el uso de las aguas del lago Titicaca con el fin de generar fuerza hidroeléctrica para el norte de Chile”<a href="#_edn18" name="_ednref18">[18]</a>.</p>
<p>Esta brillante proposición que, años más tarde, paradojalmente, haría suya la dictadura pinochetista al firmar los llamados ‘Acuerdos de Charaña’, tuvo una corta vida. Como lo señalara Oscar Ortiz en una entrevista que le hiciera un periódico boliviano,</p>
<p style="padding-left: 60px;">“Eso dura hasta 1957, cuando los sectores más proclives a una solución son desplazados y la demanda marítima se va diluyendo […] No hay más, desapareció en 1957, después salió del mundo sindical. Lamentablemente esta iniciativa se truncó muy pronto”<a href="#_edn19" name="_ednref19">[19]</a>.</p>
<p><strong>EPÍLOGO</strong><br />
Clotario Blest no fue solamente un dirigente sindical; tampoco únicamente un defensor de los derechos humanos. Fue eso y mucho más. Fue un hombre capaz de aglutinar a todos los trabajadores en una sola organización sindical, desafiar a la autoridad y dejar tras de sí un impresionante legado de principios que no sólo resultan imposibles de ser ignorados por la comunidad sino logran avergonzar a ese sector de la dirigencia de este país que aun no ha perdido la capacidad de ruborizarse ante sus propios actos. Principios que, por su extraordinaria relevancia, constituyen hoy un instrumento indispensable para orientar las luchas sociales de la comunidad y que hemos intentado escuetamente reproducir en este breve análisis.<br />
La figura de Clotario Blest emerge, pues, del pasado y de las sombras para recordar a una población cansada de abusos y exacciones, de picaros y truhanes, de saltimbanquis y charlatanes, que la vía para resolver sus propios problemas sigue siendo aquella que establecieran los trabajadores unidos en la Primera Internacional, a saber, que ´la liberación de los trabajadores ha de ser obra de los trabajadores mismos’. Por eso su figura crece día a día y se proyecta sobre la existencia de los sectores más desprotegidos de la sociedad como un modelo a seguir; en ese sentido, y como lo señaláramos en uno de los documentos que hemos citado, fue un hombre verdadero, un hombre en el sentido más sublime de la palabra.<br />
Santiago, mayo de 2015<br />
<strong> Notas:</strong><br />
<a href="#_ednref1" name="_edn1">[1]</a> Acuña, Manuel: “Clotario Blest y su concepción de partido político”, documento publicado en junio de 2012 en las páginas de ‘Piensachile.cl’ y ‘Rebelion.org’, en la Red Internet.<br />
<a href="#_ednref2" name="_edn2">[2]</a> Acuña Manuel: “Un nuevo cumpleaños de Clotario Blest”, documento de diciembre de 2014, publicado en las páginas de ‘Piensachile.com’ y ‘Rebelion.org’, en la Red Internet.<br />
<a href="#_ednref3" name="_edn3">[3]</a> Recomendamos, al respecto, la excelente obra de Mónica Echeverría “Clotario Blest, antihistoria de un luchador”; y, aunque en menor medida, las de Maximiliano Salinas “Clotario Blest” y “La reivindicación de Jesús, Clotario Blest y su tiempo”.<br />
<a href="#_ednref4" name="_edn4">[4]</a> Esta circunstancia —y, a la vez, referencia— no es casual. En el sistema capitalista, la prostituta de la antigüedad es sustituida por el trabajador, que vende su energía corporal o, si se quiere, se arrienda por horas al comprador de fuerza o capacidad de trabajo. Por eso, Marx sostenía que la prostitución dela mujer no es más que ‘un aspecto de la general prostitución del trabajador’.<br />
<a href="#_ednref5" name="_edn5">[5]</a> Ortíz Vásquez, Oscar: “Nuevas crónicas anarquistas de la subversión olvidada”, Editorial La Simiente, Santiago, 2008, pág. 253.<br />
<a href="#_ednref6" name="_edn6">[6]</a> Acuña, Manuel: “In Memoriam”, Editorial Senda/Senda Förlag i Stockholm, Estocolmo, 2010, págs. 98 y 99.<br />
<a href="#_ednref7" name="_edn7">[7]</a> Documento presentado por Luis Vitale al CC del MIR para la discusión del IV Congreso Nacional, abril de 1969, en Archivo del Instituto de Investigación de Movimientos Sociales ‘Pedro Vuskovic’.<br />
<a href="#_ednref8" name="_edn8">[8]</a> Matus de la Parra Terán, Patricia: ”Clotario Blest y la lucha obrera”, Editorial Quimantú, Santiago, 2014, pág.68.<br />
<a href="#_ednref9" name="_edn9">[9]</a> La ‘democracia del proletariado’, ‘ergocracia’, ‘el autogobierno de los productores directos’, fue denominado muy inapropiadamente por algunos marxistas, que siguieron a Engels en esta materia, ‘dictadura del proletariado’. Otros prefirieron usar un concepto peor que fue ‘estado proletario’, lo que hizo reaccionar bruscamente al propio Engels quien, finalmente, propuso la palabra ‘gemeinwessen” (‘comunidad’) para indicar cuál sería a su juicio el nombre más adecuado para la sociedad del futuro. En realidad este concepto es más puro pues implica un retorno a lo que Marx denominara ‘unidad originaria’ que es el fenómeno que se da, precisamente, en la ‘comunidad’.<br />
<a href="#_ednref10" name="_edn10">[10]</a> Acuña, Manuel: “Prolegómenos a las grandes protestas del ‘83”, Editorial Senda/Senda Förlag i Stockholm, Estocolmo, 2012, pág.252.<br />
<a href="#_ednref11" name="_edn11">[11]</a> Acuña, Manuel: Obra citada en (2).<br />
<a href="#_ednref12" name="_edn12">[12]</a> Acuña, Manuel: Obra citada en (2).<br />
<a href="#_ednref13" name="_edn13">[13]</a> Henry David Thoreau había sido el maestro de León Tolstoi, a su vez maestro del Mahatma Ghandi, inspirador de la no violencia activa de Martin Luther King y, en Chile, de Clotario Blest.<br />
<a href="#_ednref14" name="_edn14">[14]</a> Thomas Jefferson, junto con Thomas Paine, Henry David Thoreau y Ralph Emerson defendieron el concepto de individuo contra el del colectivo, pero no a la manera neo liberal de hoy sino de modo liberal Por eso se les conoce como representantes del liberalismo. En realidad, poseían pensamientos arrancados de los anarquistas de su época y algunos autores los incluyen como parte de la filosofía anarquista de USA. Jefferson tradujo la Biblia al inglés para su uso personal; sin embargo, quitó de ella toda referencia a la calidad divina de Cristo dejando vigente solamente su enseñanza social.<br />
<a href="#_ednref15" name="_edn15">[15]</a> La vía militar exige el abandono de la familia cuando la lucha se hace presente. En la historia de Chile, solamente el caso de José Miguel Carrera, que huye por la pampa continuamente, en compañía de sus cinco hijos y de su mujer Mercedes Fontecilla, presenta una analogía con esos casos, aunque es aparente. Porque José Miguel no tiene alternativa posible: no tiene lugar alguno en donde dejar a su mujer o a sus hijos y debe llevarlos consigo de un lado a otro. La generalidad de los ‘héroes’ se ve forzado a abandonar su familia e inmolarse por la causa. En contados casos, cuando la insurrección se propaga, las familias enteras salen a combatir; pero eso no siempre sucede sino ocurre cuando la contienda se propaga a toda la sociedad.<br />
<a href="#_ednref16" name="_edn16">[16]</a> Sobre el particular, nos remitimos a nuestro documento que citáramos en la nota 1, intitulado ‘Clotario Blest y su concepción de partido político’.<br />
<a href="#_ednref17" name="_edn17">[17]</a> Pascal, Andrés: “Clotario Blest, la huella de un viejo en los jóvenes del MIR”, contenido en el libro “Clotario Blest: Visiones actuales de un libre pensador”, varios autores, obra financiada por el Consejo Nacional del Libro y la Lectura, Santiago, 2006, pág.28.<br />
<a href="#_ednref18" name="_edn18">[18]</a> Peralta, Pablo: “Trabajadores de Bolivia y Chile intentaron resolver el tema mar”, entrevista a Oscar Ortiz en ‘Página Siete’, periódico boliviano de 23 de marzo de 2012, pág. 6.<br />
<a href="#_ednref19" name="_edn19">[19]</a> Redacción: “Bolivia tiene derecho de ir a los tribunales”, entrevista a Oscar Ortiz, periódico ‘Cambio’, La Paz (Bolivia), 23 de marzo de 2012, pág. 5.</p>
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