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	<title>contrato social &#8211; piensaChile</title>
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	<title>contrato social &#8211; piensaChile</title>
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		<title>Para que todo siga igual</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 Jan 2020 11:15:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[autoritarismo]]></category>
		<category><![CDATA[contrato social]]></category>
		<category><![CDATA[descolonizacion]]></category>
		<category><![CDATA[explosion social]]></category>
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					<description><![CDATA[<p><b>Los poderes ilegítimos intentan excluir al pueblo llano de lo que le concierne: la elaboración de su propia Constitución</b>. Para ello usan y abusan de las cadenas heredadas de la dictadura: un sistema electoral inicuo, partidos políticos podridos hasta la médula que osan erigirse en representantes de un pueblo que los vomita. La lucha por la democracia continúa. El retorno a la humillante servidumbre aun es posible: es lo que hay que evitar dice Luis Casado.<br />
Jean-Jacques Rousseau ya desconfiada de la democracia representativa: <b>“La idea de los representantes es moderna: nos viene del gobierno feudal, de ese inicuo y absurdo gobierno en el cual se degrada la especie humana, y donde se deshonra el nombre de hombre. En las antiguas repúblicas, e incluso en las monarquías, el pueblo jamás tuvo representantes”</b>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p align="left"><a href="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2020/01/quijote.jpg"><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-56801 aligncenter" src="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2020/01/quijote-300x228.jpg" alt="" width="300" height="228" /></a>En mi serie “<em>No hemos inventado nada</em>” hay un caso que ayuda a comprender lo que ocurre en Chile en el momento en que garrapateo estas líneas.</p>
<p align="left">Neruda pretendía que él nunca había buscado un objeto, que los objetos lo buscaban a él. A mi modesto nivel afirmo no buscar ni temas ni argumentos: me saltan a la cara y los recibo como una cachetada a la mala.</p>
<p align="left">Bajo el título <em>Camerún: relato de una descolonización fallida</em>, el sitio parisino Mediapart publica una nota en la que se lee lo siguiente:</p>
<p style="padding-left: 60px;" align="left"><em>“Sesenta años después de su independencia, el 1º de enero de 1960, Camerún sigue siendo un país pobre en el que se perpetúa un sistema de gestión y de control colonial. Más que otros países de África francófona, representa el fracaso voluntario de una descolonización organizada para que nada cambiase.”</em></p>
<p align="left">Como la insurrección chilena de hoy, –silenciada en los grandes medios de comunicación internacional que tanto cacarearon a propósito de Venezuela y cacarean hoy cuando se trata de Hong Kong; y despreciable al punto de dejar de mármol a los valientes defensores de la democracia que condenaron sistemáticamente a Nicolás Maduro: Felipe González, Pedro Sánchez, Emmanuel Macron, Donald Trump, Angela Merkel y muchos otros–, la independencia de Camerún fue objeto de una escandalosa manipulación que consistió en pasar catas por loros:</p>
<p style="padding-left: 60px;" align="left"><em>“Decenas, tal vez centenas de miles de muertos: es el balance de la guerra francesa contemporánea menos conocida. Llevada a cabo en Camerún a fines de los años 1950 para impedir la independencia, esa guerra prosiguió luego para erradicar toda idea política divergente.”</em></p>
<p align="left">Al comparar dos realidades tan lejanas en el tiempo y en el espacio corro el riesgo de incurrir en algún anacronismo, así como en uno que otro anatopismo. De ahí que precise que mi propósito no es sino poner en relieve el objetivo común de la casta político-empresarial francesa de una parte, y de la costra política parasitaria chilena de la otra: que todo siga igual.</p>
<p align="left">El drama camerunés está a la vista de todos. La nota publicada por Mediapart señala:</p>
<p style="padding-left: 60px;" align="left"><em>“Yaoundé y París mantienen desde hace décadas un silencio culpable sobre la guerra de independencia y los años de represión que siguieron, con el objetivo de privar a los cameruneses de toda referencia política y por consiguiente de imaginar alternativas a la situación actual.”</em></p>
<p align="left">La conclusión del autor de la nota es clara y definitiva:</p>
<p style="padding-left: 60px;" align="left"><em>“Sesenta años más tarde, Camerún sigue siendo un Estado gobernado por un pensamiento colonial.”</em></p>
<p align="left">Entre unos y otros, sátrapas locales y neocolonizadores, hubo consenso. En Chile el consenso se verificó entre los esbirros de Pinochet y la supuesta oposición política que en conjunto son <em>Los herederos asumidos del legado de la dictadura.</em></p>
<p align="left">Ningún partido político chileno –ninguno– hizo suya una reivindicación tan natural que resulta ocioso mencionarla: terminar con el secuestro de la soberanía popular, mancillada por el esperpento Constitucional impuesto a sangre y fuego, para restituir al pueblo de Chile en sus derechos, comenzando por el primero de todos: darse las leyes que estime convenientes para la organización de la sociedad que acoge a toda la nación chilena y a los pueblos originarios.</p>
<p align="left">Mi conclusión resuena como un eco a la expresada mas arriba. <strong>Treinta años más tarde, Chile sigue siendo un Estado gobernado por un pensamiento autoritario, excluyente, oligárquico y reaccionario.</strong></p>
<p align="left">Los herederos asumidos del legado de la dictadura son los beneficiarios del saqueo de las riquezas básicas, del atropello a los derechos más elementales de los trabajadores asalariados, y de la destrucción sistemática de la Naturaleza.</p>
<p align="left">La inmensa mayoría del pueblo de Chile, el 99%, conscientemente o no, es la víctima de 17 años de dictadura feroz, prolongados por 30 años de servidumbre y humillaciones.</p>
<p align="left">La explosión social que comenzó el 18 de octubre pasado es un intento de abrir las Grandes Alamedas. Pero cada día, la costra política parasitaria trabaja para ponerle trancas al cambio. Para travestir la soberanía popular en un remedo abyecto, sin contenido, sometido a la bota de los “acuerdos” y “consensos” cuyo único objetivo consiste en evacuar al pueblo del proceso Constituyente.</p>
<p align="left">Algunos <em>dirigentes sociales</em> –expresión convenida– aligeraron el paso para ir a La Moneda en tropel, convocados por el ministro del Interior. Allí, en vez de significarle a ese representante de nada que la ilegitimidad del poder actual aconseja su eliminación pura y simple… en un discurso plañidero le rogaron a ese poder ilegítimo que los “pescara” (sic).</p>
<p align="left">Si los <em>dirigentes sociales</em> no están convencidos de la ilegitimidad de la institucionalidad de la dictadura… ¿a quien encomendarse? Al pueblo. Ese que tampoco los <em>pesca</em>. Que desconfía con razón de sus pretendidos representantes.</p>
<p align="left">Jean-Jacques Rousseau, en El Contrato Social (1762) –particularmente en el libro III, capítulo 15– ya desconfiaba de la democracia representativa. Rousseau escribe en El Contrato Social:</p>
<p style="padding-left: 60px;" align="left"><em>“La idea de los representantes es moderna: nos viene del gobierno feudal, de ese inicuo y absurdo gobierno en el cual se degrada la especie humana, y donde se deshonra el nombre de hombre. En las antiguas repúblicas, e incluso en las monarquías, el pueblo jamás tuvo representantes”.</em></p>
<p align="left">El tiempo le ha dado la razón: hoy en día la crisis de representación política no es chilena. Es planetaria.</p>
<p align="left">En Chile, la costra política parasitaria, los <em>dirigentes sociales</em> acomodaticios, los partidarios del consenso consensuado y los acuerdos pre-acordados, todos ellos, no buscan sino hacer de modo que todo siga igual.</p>
<p align="left">Para ello diluyen el objetivo central –darse una Constitucion democrática elaborada por todos– en una serie de consultas mañosas, en las que un sistema electoral tramposo fija los límites y predetermina solo condiciones de imposibilidad.</p>
<p align="left">Al extremo que un patético oportunista ofrece su propio partido (una murga de su propiedad privada) para acoger a los candidatos del pueblo llano.</p>
<p align="left">La única respuesta digna, portadora de esperanzas y de potencialidades democráticas, es llevar adelante una Asamblea Constituyente que asuma la plenitud de los poderes públicos. Comuna por Comuna, Región por Región.</p>
<p align="left">De otro modo, dentro de sesenta años alguien escribirá sobre Chile lo que hoy se escribe sobre Camerún:</p>
<p style="padding-left: 60px;" align="left"><em>Noventa años después del regreso de la ‘democracia’, Chile sigue siendo un país en el que se perpetúa un sistema de gestión y de control dictatorial. Más que otros países de América Latina, representa el fracaso voluntario de una pseudo democratización organizada para que nada cambiase.</em></p>
<p align="left">*Fuente: <em><strong><a href="https://madmimi.com/p/cae2001?pact=28280207-156207875-4473064015-343c50a3fe2968535301f2da8a09ddeb97070c2d">Politika</a></strong></em></p>
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		<title>Salir del destrato social</title>
		<link>https://piensachile.com/2018/01/02/salir-del-destrato-social/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 02 Jan 2018 08:45:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desarrollo]]></category>
		<category><![CDATA[contrato social]]></category>
		<category><![CDATA[derechos]]></category>
		<category><![CDATA[estado]]></category>
		<category><![CDATA[neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[obligaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una de las ideas políticas centrales del liberalismo ha sido, en sus inicios, la del contrato social. Según ésta, los individuos debemos abandonar una suerte de “libertad absoluta” para ceñirnos a una sociedad con obligaciones y derechos, conocida como “Estado”. Estado que, según los “nuevos” liberales, debe ser cada vez más pequeño, las obligaciones más estrictas y los derechos más relativos.  <b>Aunque la vieja imagen parece haber triunfado en las realidades institucionales del mundo de hoy, dicho contrato no existe, ni existió nunca.</b></p>
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<div class="m_9189543384053041665m_8764595139606306263h5">
<p>Una de las ideas políticas centrales del liberalismo ha sido, en sus inicios, la del contrato social. Según ésta, los individuos debemos abandonar una suerte de “libertad absoluta” para ceñirnos a una sociedad con obligaciones y derechos, conocida como “Estado”. Estado que, según los “nuevos” liberales, debe ser cada vez más pequeño, las obligaciones más estrictas y los derechos más relativos.</p>
<p>Aunque la vieja imagen parece haber triunfado en las realidades institucionales del mundo de hoy, dicho contrato no existe, ni existió nunca. Nadie le pregunta al recién nacido por sus preferencias y no se permite a nadie abandonar el modelo, salvo a través de la sublevación. Por lo demás, lo escrito casi nunca se cumple, salvo que convenga al poder.</p>
<p>Si bien la constitución de los estados fue un avance sobre el ejercicio impune de la fuerza bruta, lo que parece perdurar es el destrato social. El poder, hoy transnacional y violento aunque más sutil, continúa coaccionando a los pueblos, sometiéndolos a sus designios minoritarios y mezquinos.</p>
<p>Aún así, ¿estamos mejor o peor que hace cien años?</p>
<p>Los expertos en estadística que elaboran índices para medir el desarrollo humano, no acaban de ponerse totalmente de acuerdo en cuál es la mejor forma de hacerlo. Recién en esta década se van incorporando al Índice de Desarrollo Humano (IDH), nociones de desigualdad al interior de los países, que castigan la posición relativa de cada nación observada en este índice realizado por Naciones Unidas. Con el 1% de la población planetaria acaparando el 46% de la riqueza disponible, era hora.<a href="#_edn1" name="_ednref1">[1]</a></p>
<p>El desarrollo humano suele medirse en la actualidad a través de la combinación de tres variables, una de tipo económico y dos de tipo social, íntima- aunque no automáticamente  ligados entre sí. El producto bruto interno (PBI) per cápita, es decir el ingreso total de un país dividido por la cantidad de sus habitantes, da una medida aproximada de la capacidad económica disponible en general. La expectativa de vida al nacer, fruto de complejas variables relacionadas con la salud de la población, es otra componente del índice. La tríada se completa con la educación, en cuya fórmula se incluye los años esperados de escolaridad en niños y la alcanzada por adultos mayores de 25 años.</p>
<p>Junto al correctivo desigualdad, se pondera el actual índice con una perspectiva de género, con lo cual los resultados obtenidos mejoran cualitativamente pero desmejoran cuantitativamente. Por último, se acopla ahora un nuevo enfoque, la medición de la pobreza multidimensional, que contempla factores de pobreza no referidos exclusivamente a los ingresos. Todo esto, junto al desarrollo de la capacidad de acopiar y organizar datos sociales sin fines de comercialización, aporta mayor precisión y confiabilidad a los estudios.</p>
<p>Así las cosas, ¿estamos mejor o peor que hace cien años?</p>
<p>Estamos mejor. Vivimos más, lo cual nos da más posibilidades. A inicios del siglo XX, la esperanza media de vida – que mide un promedio entre los que viven más años y los que mueren prematuramente &#8211; era de 31 años. En 2015, según la OMS, la media ha llegado a 71.4 años. Aunque la desigualdad sigue siendo lacerante: no es lo mismo vivir en Japón que en África.</p>
<p>Una de las principales causas de este crecimiento de la vida es que en todos los lugares del mundo la mortalidad infantil ha descendido enormemente, especialmente en los últimos años. Entre 1990 y 2016, por ejemplo, la trágica cifra de bebés que mueren antes del año de vida, descendió de 64.8 por mil a menos de la mitad (30.5).<a href="#_edn2" name="_ednref2">[2]</a></p>
<p>Además de las sensibles mejorías en el cuidado de la maternidad, las sociedades han ampliado sus capacidades de saneamiento, vivienda, profilaxis de enfermedades infecciosas, acceso al agua, atención médica, progreso técnico-científico o la obtención de recursos alimenticios. Siempre hablando en general, ya que hay 815 millones de personas (11% de la población mundial) que hoy sufre hambre.<a href="#_edn3" name="_ednref3">[3]</a></p>
<p>El progreso se evidencia aún más en el contexto de un enorme crecimiento poblacional: hemos pasado de ser 2600 millones de seres humanos viviendo en el planeta (1950) a más de 7400 en la actualidad&#8230; a pesar de las guerras y la violencia.</p>
<p>Otro tanto ocurre con el acceso a la escolarización, 90% de los niños se inscriben en la escuela primaria, aunque 60 millones todavía no acceden a ella. Lo mismo si se analizan indicadores de alfabetización: hace 50 años, 25% de los jóvenes no sabía leer ni escribir, porcentaje reducido a menos de un 10% in 2016. Sin embargo, 750 millones de adultos – dos tercios de los cuales son mujeres &#8211;  continúan siendo analfabetos. Y aunque acudan a la escuela, recientes estudios muestran que 617 millones de niños y adolescentes escolarizados no escriben ni leen con facilidad.</p>
<p>En cuanto a la economía, el PIB per cápita mundial casi llegó a triplicarse entre 1960 y 2016. Y la pobreza en el mundo disminuyó entre 1981 y 2013  de un 42.2% a un 10.7%.<a href="#_edn4" name="_ednref4">[4]</a> Sin embargo, un congolés – siempre admitiendo generalidades inexistentes al interior de cada país – cuenta en 2016 con un PBI per cápita de 430 dólares, mientras un habitante de Luxemburgo dispone de 71470.</p>
<p>Hay más derechos laborales, el trabajo infantil ha disminuido, pero en los países más pobres, uno de cuatro niños se ve forzado a hacerlo.<a href="#_edn5" name="_ednref5">[5] </a>Quince millones de niñas se casan antes de los 18  años y el embarazo precoz es una de las principales causas, junto a la discriminación de ingresos y el peso desigual en los cuidados no remunerados, que la pobreza afecte en mayor grado a las mujeres.</p>
<p>Hay avances médicos increíbles y curas revolucionarias para enfermedades antes consideradas incurables. Sin embargo, el VIH infecta a 2 millones de personas nuevas al año.</p>
<p>Pese a la visibilización creciente de sus reivindicaciones, las minorías étnicas, los pueblos originarios, las personas con discapacidad y los migrantes todavía viven privados de las dimensiones básicas del desarrollo humano.<a href="#_edn6" name="_ednref6">[6]</a></p>
<p>En resumen, estamos mejor como conjunto imaginario, pero el destrato social continúa.</p>
<p><strong>El camino para salir del destrato social</strong></p>
<p>¿Cómo se han producido los avances? Sin duda alguna, a través de la universalización de derechos. No tan sólo sobre el papel, sino sobre todo, impresos en forma creciente en la conciencia de cada ser humano.</p>
<p>Pero no ha bastado con la toma de conciencia de la necesidad de socializar los derechos. Ha sido imperativo generar fuerza social y política como condición de presión ineludible para cambios y avances.</p>
<p>En ocasiones la exclusión fue tan terminal que sólo un motín social, una revolución, pudo modificar el estado de cosas. Otras veces las cosas han sido menos espectaculares. Pero en todos los casos los pueblos han aumentado su poder de decisión.</p>
<p>Como lo indica una de las conclusiones del más reciente informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo:</p>
<p>“…será preciso empoderar a las personas excluidas, de tal forma que, si las políticas y los actores pertinentes no cumplen sus cometidos, dichas personas puedan alzar la voz, reclamar sus derechos y recurrir a mecanismos de reparación.”</p>
<p>Universalización de derechos y aumento del poder de decisión y participación son dos claves para acabar con el destrato. A lo que habría que agregar comprensión histórica,  reparación y rechazo a la violencia en todas sus manifestaciones.</p>
<p>Cuando se habla de subdesarrollo en las instancias multilaterales, poco se habla de historia, como si ésta no existiera. Hay demasiados rankings como si se tratara de una competición deportiva y no un imperativo existencial.</p>
<p>La actual “cooperación” internacional o “ayuda para el desarrollo” es en muchos casos una prolongación de la dependencia tecnológica del Sur, ya que junto a la donación o préstamo, se vende el pescado y no la caña para pescarlo. Y no se dice – al menos en público o fuera del ámbito académico – que gran parte del bienestar material que disfruta el Norte no es sino fruto de siglos de explotación de los recursos del Sur, que aún perdura. Así, la reparación histórica debe ser exigida, en términos financieros, pero sobre todo, tecnológicos, nivelando las posibilidades humanas en todos los rincones del planeta.</p>
<p>En relación a la violencia, la guerra es la peor de las epidemias, el peor escollo del desarrollo humano. Junto a ella, las múltiples formas de violencia, física, económica, psicológica, moral, racial o religiosa expresan y multiplican el atraso humano.</p>
<p>La Declaración Universal de los Derechos Humanos existe. En ella, los derechos colectivos se traducen en derechos individuales. Sin embargo, los derechos de algunos absorben y liquidan los derechos individuales de los demás. Así, en un mirar más profundo, puede afirmarse que solamente desde la ampliación de los derechos colectivos, podrán derivarse mayores y nuevos derechos personales. Estos no son absolutos, sino que provienen del bienestar colectivo y universal. Ése es el faro que nos señala el camino a seguir.</p>
<p><strong>Notas:</strong></p>
<p><a href="#_ednref1" name="_edn1">[1]</a> Cálculos de la Oficina del Informe sobre Desarrollo Humano basados en datos de Milanovic (2016)</p>
<p><a href="#_ednref2" name="_edn2">[2]</a> Datos del Banco Mundial <a href="https://datos.bancomundial.org/">https://datos.bancomundial.org</a></p>
<p><a href="#_ednref3" name="_edn3">[3]</a> Organización Mundial de la Salud, El estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el mundo 2017</p>
<p><a href="#_ednref4" name="_edn4">[4]</a>  Datos del Banco Mundial</p>
<p><a href="#_ednref5" name="_edn5">[5]</a> Unicef, The State of the World’s Children Report 2015</p>
<p><a href="#_ednref6" name="_edn6">[6]</a> PNUD, Informe sobre Desarrollo Humano 2016</p>
</div>
</div>
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