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	<title>comunismo &#8211; piensaChile</title>
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	<title>comunismo &#8211; piensaChile</title>
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		<title>El milagro chino vs. la decadencia de EE.UU.: sacó a 800 millones de personas de la pobreza instrumentalizando el mercado para los fines del Estado</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 02 Aug 2026 10:51:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Comunismo]]></category>
		<category><![CDATA[Socialismo]]></category>
		<category><![CDATA[comunismo]]></category>
		<category><![CDATA[diego ruzzarin]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>02 de agosto de 2026<br />
"...en la mayoría de los países occidentales que replicaron el modelo liberal no hubo progreso considerable ni en educación, ni en mortalidad infantil, ni en salud, ni en reducción de pobreza."</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/08/02/el-milagro-chino-vs-la-decadencia-de-ee-uu-saco-a-800-millones-de-personas-de-la-pobreza-instrumentalizando-el-mercado-para-los-fines-del-estado/">El milagro chino vs. la decadencia de EE.UU.: sacó a 800 millones de personas de la pobreza instrumentalizando el mercado para los fines del Estado</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>02 de agosto de 2026</p>
<p>China sacó cerca de 800 millones de personas de la línea de pobreza en los últimos 40 años. 800 millones de personas, seis veces México, casi siete, no, no es una, o sea, el mundo tiene 8.4 miles de millones y ellos sacaron 800 millones de personas de la línea de pobreza, a un casi un octavo del mundo entero lo sacaron de la pobreza extrema. Entonces, si tú quitas China de esas gráficas anteriores, las gráficas se van al suelo y te das cuenta que</p>
<blockquote><p>en la mayoría de los países occidentales que replicaron el modelo liberal no hubo progreso considerable ni en educación, ni en mortalidad infantil, ni en salud, ni en reducción de pobreza.</p></blockquote>
<p>Ese fue la gran trampa que nos aplicaron los comunicadores y obviamente porque los medios también son condicionados por los intereses del capital. es que nos contaron una historia muy bonita sobre el último siglo, pero usaron a China… [sólo cuando les convenía, sino, la ocultaban]</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><iframe loading="lazy" title="Diego Ruzzarin DESMANTELA el &quot;Sueño Americano&quot; y humilla al neoliberalismo en la Cámara de Diputados" src="https://www.youtube.com/embed/wFCUCPv03jM" width="780" height="450" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"><span style="display: inline-block; width: 0px; overflow: hidden; line-height: 0;" data-mce-type="bookmark" class="mce_SELRES_start">﻿</span></iframe></p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/08/02/el-milagro-chino-vs-la-decadencia-de-ee-uu-saco-a-800-millones-de-personas-de-la-pobreza-instrumentalizando-el-mercado-para-los-fines-del-estado/">El milagro chino vs. la decadencia de EE.UU.: sacó a 800 millones de personas de la pobreza instrumentalizando el mercado para los fines del Estado</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>Un fantasma recorre EEUU: el fantasma del comunismo (I)</title>
		<link>https://piensachile.com/2026/07/16/un-fantasma-recorre-eeuu-el-fantasma-del-comunismo-i/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 16 Jul 2026 11:45:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Imperialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Socialismo]]></category>
		<category><![CDATA[comunismo]]></category>
		<category><![CDATA[ee.uu.]]></category>
		<category><![CDATA[el fantasma del comunismo]]></category>
		<category><![CDATA[sergio rodriguez gelfenstein]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>16 de julio de 2026<br />
Trump: «Durante miles de años, esa ideología no ha funcionado ni una sola vez», afirmó, antes de concluir su publicación con la frase: «El juego ha comenzado. ¡Disfruten mirando!»."</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/07/16/un-fantasma-recorre-eeuu-el-fantasma-del-comunismo-i/">Un fantasma recorre EEUU: el fantasma del comunismo (I)</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="entry-content">
<p class="wp-block-paragraph">16 de julio de 2026</p>
<p class="wp-block-paragraph">Aunque comprensible, no deja de resultar sorpresivo el afán de Trump y sus adláteres de resucitar algo que él mismo decretó como fallecido: el comunismo. En días recientes y en más de una ocasión, el presidente de Estados Unidos y en general diferentes voceros del sistema político estadounidense han hecho mención del tema. En escritos pasados he referido que en cada una de sus intervenciones en la Asamblea General de Naciones Unidas durante la primera administración, Trump hizo alusión al asunto exponiendo una tendencia marcada por la preocupación de este “fantasma que recorre Estados Unidos”. Veamos.</p>
<p class="wp-block-paragraph">El 19 de septiembre de 2017 durante su discurso en la ONU dijo que: “El problema en Venezuela no radica en que el socialismo se haya implementado mal, sino en que se ha implementado fielmente. Desde la Unión Soviética hasta Cuba y Venezuela, dondequiera que se ha adoptado el verdadero socialismo o comunismo, ha traído consigo angustia, devastación y fracaso. Quienes predican los principios de estas ideologías desacreditadas solo contribuyen al sufrimiento continuo de quienes viven bajo estos sistemas crueles”.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Un año después, el 25 de septiembre de 2018 en una alocución que pareciera haber sido escrita en épocas de guerra fría y que ignora de manera irrisoria sus propias palabras en referencia a la libertad y la autonomía de cada país, afirmó que en todos lados el socialismo o el comunismo han producido “sufrimiento, corrupción y decadencia”.</p>
<p class="wp-block-paragraph">El 24 de septiembre de 2019, centró su “análisis” en China afirmando que la potencia asiática se había “negado a adoptar las reformas prometidas, sino que ha adoptado un modelo económico que depende de enormes barreras de mercado, cuantiosos subsidios estatales, manipulación monetaria, dumping de productos, transferencias forzadas de tecnología y el robo a gran escala de propiedad intelectual y secretos comerciales” y agregaba que: “Uno de los desafíos más serios que enfrentan nuestros países es el espectro del socialismo. Es el destructor de naciones y de sociedades”. Para “probarlo” expresó que “…en el siglo pasado, el socialismo y el comunismo causaron la muerte de 100 millones de personas”. Finalizó reiterando que “Estados Unidos nunca será un país socialista”.</p>
<p class="wp-block-paragraph">A pesar de su natural ignorancia es difícil saber por qué tanta preocupación. Tal vez sea porque mientras él obtuvo 76.9 millones de votos en las últimas elecciones presidenciales, el partido comunista de China arribó a casi 102 millones de militantes.</p>
<p class="wp-block-paragraph">O será porque mientras la población de Estados Unidos, Europa, Japón y Australia, es decir el “mundo libre” tiene 1.244 millones de habitantes, la de China, Vietnam, Laos, Cuba y la República Popular Democrática de Corea que son gobernados por partidos comunistas suman 1.558 millones, sin contar el estado indio de Kerala (36 millones)… y la ciudad austriaca de Gras, segunda en importancia del país que también son gobernadas por comunistas</p>
<p class="wp-block-paragraph">Tal vez sea porque el Partido Comunista de China (PCCh) acaba de celebrar su 105 aniversario en el que el secretario general Xi Jinping destacó la «vitalidad del marxismo como fundamento de los logros históricos del Partido » reafirmando que: «<a href="https://www.brasildefato.com.br/2024/10/01/republica-popular-da-china-comemora-75-anos-com-foco-em-avanco-da-modernizacao-chinesa-e-centralidade-do-partido/">La China socialista</a>, liderada por el Partido es reconocida como constructora de la paz mundial, contribuyente al desarrollo global y defensora del orden internacional».</p>
<p class="wp-block-paragraph">Igualmente, el partido comunista de Vietnam celebró en febrero su 96 aniversario, recordando que bajo el liderazgo de los comunistas Vietnam pasó des ser “ una economía agrícola atrasada para transformarse en una muy distinta en que el PIB per cápita aumentó de poco más de 100 dólares en 1986 a cerca de 5.000 dólares en 2025, impulsando al país hacia el grupo de economías de ingresos medios-altos y consolidando una estructura económica basada en la industria y los servicios.</p>
<p class="wp-block-paragraph">El Partido Comunista de Vietnam (PCV) ha reiterado que su liderazgo “se define por la firmeza en sus objetivos estratégicos y la flexibilidad en sus métodos. Para el PCV la defensa inquebrantable de la independencia nacional vinculada al socialismo, la adopción del marxismo-leninismo y el pensamiento de Ho Chi Minh como fundamentos ideológicos, así como la primacía de los intereses de la Patria y del pueblo, constituyen principios constantes y esenciales.</p>
<figure id="attachment_104179" aria-describedby="caption-attachment-104179" style="width: 500px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="wp-image-104179" src="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/07/Marx-y-Engel-259x300.jpg" alt="" width="500" height="579" srcset="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/07/Marx-y-Engel-259x300.jpg 259w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/07/Marx-y-Engel-885x1024.jpg 885w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/07/Marx-y-Engel-768x888.jpg 768w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/07/Marx-y-Engel-1328x1536.jpg 1328w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/07/Marx-y-Engel-585x677.jpg 585w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/07/Marx-y-Engel.jpg 1587w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /><figcaption id="caption-attachment-104179" class="wp-caption-text"><span style="font-size: 12px;">Monumento a Marx y Engels en un barrio de Berlin Oriental</span></figcaption></figure>
<p class="wp-block-paragraph">Por otra parte, el 1° de julio en un mensaje del líder de la República Popular Democrática de Corea (RPDC) dirigido a Xi Jinping con motivo del 105 aniversario del PCCh ha reiterado su decisión de seguir fortaleciendo las relaciones con China y ha insistido en «la posición firme e invariable de nuestro partido y de nuestro Gobierno de fortalecer y desarrollar incesantemente las relaciones de amistad entre Corea y China que tienen profundas raíces históricas y cuyo eje es el socialismo». Igualmente, el máximo dirigente coreano confirmó la firme voluntad de su país, partido y gobierno de “impulsar con mayor fuerza la construcción socialista en ambos países y las tradicionales relaciones de amistad”.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Hasta el periódico estadounidense Wall Street Journal ha tenido que reconocer que la economía de la RPDC ha experimentado un auge sorpresivo desde 2023, registrando un crecimiento del 3,7% en 2024, su ritmo más rápido en ocho años. El periódico se ha visto obligado a aceptar que la expansión de grandes proyectos inmobiliarios—como la construcción de miles de viviendas en Pyongyang— y un incremento en el uso de vehículos eléctricos importados de China, así como la venta de armamento a Rusia han permitido aliviar las sanciones internacionales contra el país y mejorar su economía.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Incluso, vale decir que en medio de la más furiosa ofensiva estadounidense contra Cuba en la historia, que tiene claras intenciones genocidas, el Partido Comunista de Cuba (PCC) y el Gobierno de ese país aprobaron el mayor paquete de reformas en décadas, compuesto por 176 transformaciones destinadas a paliar la grave crisis del país. Las directrices clave incluyen una reforma integral salarial (con un alza del mínimo), la descentralización para dar mayor autonomía a las empresas estatales y municipios, y la ampliación del sector privado y el capital extranjero, todo lo cual no es de agrado del gobierno fascista de Estados Unidos que se propone un cambio de régimen y el exterminio del pueblo cubano. No obstante a eso, el PCC ha mostrado su vitalidad en las difíciles condiciones del país y ha solidificado su condición de vanguardia de la sociedad cubana.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Pero al hacer un estudio pormenorizado del asunto y vista la resistencia y empuje de los países que poseen gobiernos comunistas, podría ser natural el alerta que Trump ha estado anunciando respecto del impacto negativo para sus intereses que esto podría tener en el planeta. No obstante, la realidad señala que la preocupación de Trump tiene más que ver con la influencia que esta situación está ejerciendo en su propio país. Sólo así puede explicarse la furibunda campaña retórica anticomunista y antisocialista.</p>
<p class="wp-block-paragraph"><img loading="lazy" class="size-medium wp-image-104183 alignright" src="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/07/el-fantasma-del-comunismo--300x235.jpg" alt="" width="300" height="235" srcset="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/07/el-fantasma-del-comunismo--300x235.jpg 300w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/07/el-fantasma-del-comunismo-.jpg 500w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />En este sentido, el pasado 6 de junio Christian Arrieta comentarista de la cadena televisiva mexicana TV Azteca ilustró acerca del “fantasma del comunismo en la política estadounidense” afirmando que el término ha sido puesto en el centro del debate luego de que Trump publicara en su red Truth Social que “los regímenes comunistas inician con popularidad pero siempre terminan en miseria, violencia y destrucción” advirtiendo que a pesar que la guerra fría finalizó hace varias décadas , algunos conceptos siguen siendo utilizados “para moldear la conversación y advertir que el precio de esas promesas siempre termina siendo la libertad”..</p>
<p class="wp-block-paragraph">Efectivamente, el último mes ha sido testigo de una seguidilla de declaraciones de altos representantes de la política estadounidense con el claro objetivo de plantearse una nueva confrontación ideológica que conduzca a un realineamiento del mundo en torno a Estados Unidos cuando su política exterior hace aguas en buena parte del planeta.</p>
<p class="wp-block-paragraph">El pasado 26 de junio de 2026, en una conferencia en Washington en la Coalición Fe y Libertad, una organización conservadora de extrema derecha, Trump, advirtió que el comunismo es una de las mayores amenazas internas, llegando a señalar que la victoria de candidatos alineados en torno al alcalde de New York Zohran Mamdani era evidencia de un avance socialista que está decidido a frenar.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Ese mismo día, en un mensaje en sus redes sociales, Trump aseguró que «los comunistas finalmente están haciendo su movimiento» y advirtió que «el juego ha comenzado» pero como es habitual en él, no precisó a qué ni a quiénes hacía referencia. Trump dijo que había estado esperando mucho tiempo “para esto” porque ser comunista «es fácil», solo consiste en prometer que se le dará «todo» a la población, aunque eso implique «quitárselo a otros que se lo han ganado».</p>
<p class="wp-block-paragraph">También cuestionó la viabilidad histórica de esa corriente política: «Durante miles de años, esa ideología no ha funcionado ni una sola vez», afirmó, antes de concluir su publicación con la frase: «El juego ha comenzado. ¡Disfruten mirando!». “Miles de años”, o sea que varios milenios antes del nacimiento de Carlos Marx no funcionó algo que no existía. ¡Vaya idiota!</p>
<p class="wp-block-paragraph">Unos días más tarde el 1° de julio en un discurso en la ciudad de Medora en el estado de Dakota del Norte volvió sobre el asunto diciendo que nunca aceptaría al comunismo a partir de lo cual, arengando a los participantes en el evento, les hizo un llamado a “redescubrir el espíritu indomable que construyó nuestro país y todo lo que garantizará que Estados Unidos siga siendo la nación más <a href="https://actualidad.rt.com/actualidad/604690-china-empuja-eeuu-fuera-pedestal-hegemonia-global">excepcional</a> sobre la faz de la Tierra”. Agregó: “ No vamos a dejar que los comunistas se interpongan en nuestro camino. No vamos a dejar que nadie se interponga en nuestro camino».</p>
<p class="wp-block-paragraph">Con su natural ignorancia y su particular interpretación de la historia dijo que: «El comunismo es <a href="https://actualidad.rt.com/actualidad/613757-trump-nombra-principal-amenaza">la mayor amenaza</a> para nuestro país, incluyendo […] la Primera Guerra Mundial, la <a href="https://actualidad.rt.com/actualidad/603910-trump-dia-victoria-segunda-guerra-mundial">Segunda Guerra Mundial</a>, <a href="https://actualidad.rt.com/actualidad/594477-tokio-comentar-referencias-trump-pearl-harbor">Pearl Harbor</a> y <a href="https://actualidad.rt.com/actualidad/564194-tucker-carlson-israel-conocimiento-previo-11s">el 11 de septiembre</a>«, asegurando que era un cáncer que se extendía y que había que detener rápidamente. De manera asombrosa, finalizó diciendo que nunca permitiría que Estados Unidos se convierta en un país comunista.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Continuando con su diatriba, el 4 de julio con motivo del 250º aniversario de la Declaración de Independencia, en un evento en el memorial del Monte Rushmore en el estado de Dakota del Sur, Trump pronunció un discurso en el que realzó el carácter supremacista y la excepcionalidad de su país. Una vez más, en fecha tan representativa para la historia no perdió oportunidad para “alertar” acerca del auge del comunismo al que consideró “<strong>una amenaza mortal para la libertad estadounidense</strong>” incluso mayor que la primera y segunda guerra mundial cuando la verdad es que jamás el territorio estadounidense estuvo amenazado. Vale recordar que el ataque a Pearl Harbor o las acciones terroristas del 11 de septiembre de 2001 fueron detectados con anterioridad por los órganos de inteligencia del país pero fueron permitidos para justificar su ingreso en la segunda guerra mundial en el primer caso y establecer un mundo unipolar mediante su “<strong>guerra contra el terrorismo</strong>” en el segundo. Como cualquier estadounidense habituado a las dicotomías polarizantes, al cerrar su discurso, Trump afirmó que se podía ser leal a Marx y al comunismo o a Estados Unidos y a la patria, pero nunca ambas cosas.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Apuntó a que en el país se estaba observando un resurgimiento de la “amenaza comunista” y al igual que Hitler un siglo antes, señaló con claridad a quien considera enemigo de Estados Unidos y que identificó como “inmigrantes que adoptan ideas totalmente opuestas a nuestra forma de vida y a nuestro gran éxito». Su discurso concluyó arengando a los estadounidenses a vencer “rápidamente al comunismo”.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Pero no ha sido solo Trump quien ha manifestado esta sorprendente intranquilidad y desasosiego por el supuesto avance del comunismo en Estados Unidos. Desde otra perspectiva, algunos representantes del sistema como el magnate tecnológico Peter Thiel arremetió contra el papa León XIV, diciendo que éste promueve los intereses chinos al defender una mayor regulación de la inteligencia artificial. Sin escatimar dudas, durante el Festival de Ideas de Aspen, Colorado, el 3 de julio, el cofundador de PayPal y Palantir acusó al Papa de actuar como «agente comunista chino».</p>
<p class="wp-block-paragraph">En la misma tónica pero desde el bando demócrata, Mike Johnson, presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos expresó su temor ante una posible llegada de comunistas al poder en el país. No obstante, en este caso resulta particularmente curioso porque se está refiriendo a su propio partido al exponer como referencia de lo que afirmaba, el triunfo de su correligionario Zohran Mamdani en las elecciones para la alcaldía de New York denunciando que desde su victoria el líder municipal de la mayor ciudad de Estados Unidos se había dedicado a recorrer el país en una campaña por todos los rincones de su geografía hablando tanto en feudos demócratas como republicanos, proclamando su política y haciendo que aparezcan “muchos Mamdani, postulándose al Congreso por todo el país”.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Consideró que había que tomar en serio esto que caracterizó como «<a href="https://actualidad.rt.com/actualidad/614847-amenaza-comunista-advertencia-central-trump">amenaza</a> grave» para todo el sistema gubernamental estadounidense. Sin temor a dudas, los definió como marxistas y dijo que lo que estaban haciendo era “<a href="https://actualidad.rt.com/actualidad/613757-trump-nombra-principal-amenaza">comunismo</a>, socialismo, desviaciones marxistas que partían de una premisa opuesta a la de Estados Unidos” por lo que hizo un llamado a oponerse a esa tendencia y a combatirlos no sólo en términos electorales. En este marco, apeló a los estadounidenses para evitar la locura y despertar “el sentido común contra el comunismo”, llamando a los ciudadanos a despertar “ahora que los bárbaros están a las puertas».</p>
<p class="wp-block-paragraph">Así, puede verse que no es sólo Trump , los republicanos o los fascistas neconservadores quienes se manifiestan de esta manera. Es mucho más que eso, es el conjunto del sistema político de Estados Unidos que se ve en peligro. Hasta Katherine Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca -que como es sabido tiene grandes limitaciones intelectuales- hizo uso de su escasa capacidad neuronal para afirmar que los demócratas eran «marxistas radicales» y que el Partido Demócrata no era el de antes. En una histérica declaración dijo que los demócratas de ahora eran comunistas que sustentaban “ideas marxistas radicales que nunca han funcionado en la historia del mundo». ¿Sabrá ella que existe un país que se llama China?</p>
<p class="wp-block-paragraph">Pero ¿Qué está ocurriendo realmente? ¿Porque esta desesperación de las élites en Estados Unidos? La próxima semana haremos algunas aproximaciones al asunto.</p>
<p class="wp-block-paragraph">CONTINUARÁ</p>
<div class="code-block code-block-4"><span style="font-size: 12px;">-El autor,<strong> Sergio Rodríguez Gelfenstein</strong> , es Consultor y analista internacional</span></div>
<div class="wp-block-group alignfull is-style-section-3">
<div class="wp-block-group__inner-container is-layout-constrained wp-container-core-group-is-layout-da40ed4f wp-block-group-is-layout-constrained">
<p class="wp-block-heading alignwide has-text-align-center">*Fuente: <a href="https://prensaopal.cl/2026/07/15/un-fantasma-recorre-eeuu-el-fantasma-del-comunismo-i/">PrensaOPAL</a></p>
</div>
</div>
</div>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/07/16/un-fantasma-recorre-eeuu-el-fantasma-del-comunismo-i/">Un fantasma recorre EEUU: el fantasma del comunismo (I)</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>¿Un Nazi-Libertario escribiendo un libro sobre Nazi-Comunismo? </title>
		<link>https://piensachile.com/2025/12/11/un-nazi-libertario-escribiendo-un-libro-sobre-nazi-comunismo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 11 Dec 2025 18:45:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Manipulación]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[andres kogan]]></category>
		<category><![CDATA[axel kaiser]]></category>
		<category><![CDATA[comunismo]]></category>
		<category><![CDATA[fernando paulsen]]></category>
		<category><![CDATA[ignorancia]]></category>
		<category><![CDATA[nazismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>11 de diciembre de 2025<br />
La verdad es que estas equiparaciones —ya sea «nazi-comunismo» o «nazi-libertario»— son ejercicios intelectuales vacíos hechos para polarizar y no para comprender.<br />
«Los nazis intervinieron la economía para salvar al capitalismo, no para abolirlo»  (Ishay Landa)</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2025/12/11/un-nazi-libertario-escribiendo-un-libro-sobre-nazi-comunismo/">¿Un Nazi-Libertario escribiendo un libro sobre Nazi-Comunismo? </a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div dir="auto">11 de diciembre de 2025</div>
<div dir="auto">A propósito del lanzamiento del último libro de Axel Kaiser, titulado Nazi-Comunismo, es imposible no mencionar su fanatismo extremo, su burda simplificación ideológica y su falta de rigor intelectual, que lo llevan a afirmar que el comunismo y el nazismo son prácticamente lo mismo, desconociendo aspectos básicos que los diferencian.</div>
<div dir="auto">
<p>Pero más allá de aquellas diferencias evidentes entre comunismo y nazismo, podríamos seguir su misma lógica simplificadora y preguntarnos: ¿por qué no hablamos de un «nazi-libertario» que refiera a la mezcla entre el darwinismo social extremo del nazismo y el individualismo radical que Kaiser defiende como una religión?</p>
<p>Al fin y al cabo, la estupidez de equiparar nazismo con comunismo es la misma que la de vincularlo con el libertarianismo: ambas reducciones convierten realidades históricas complejas en etiquetas binarias, ignorando contextos y matices solo para empujar una agenda política.</p>
<p>Recordemos que el nazismo, más allá de su retórica nacionalista y su racismo esotérico, incorporaba un capitalismo disfrazado de «economía dirigida», donde el Estado intervenía para favorecer a las élites industriales y eliminar a los «débiles» —judíos, discapacitados, disidentes— en nombre de la pureza racial y la eficiencia económica. El propio Hitler admiraba el modelo fordista de Estados Unidos y veía en el individualismo competitivo una herramienta para la supremacía aria.</p>
<p>Traslademos ahora eso al libertarianismo de Kaiser: una ideología que pone la «libertad» individual por encima de todo, promoviendo la eliminación de regulaciones estatales, la privatización total y la supervivencia del más apto en un mercado sin frenos. ¿No es esto una versión moderna de darwinismo social donde los «parásitos» —como los llama Kaiser en su libro anterior Parásitos mentales— son los pobres, los migrantes o quienes dependen del Estado, condenados a desaparecer en nombre de la eficiencia?</p>
<p>Kaiser denuncia el totalitarismo comunista, pero convenientemente olvida cómo el libertarianismo extremo ha coqueteado con autoritarismos de derecha a lo largo de la historia. Basta pensar en el pinochetismo chileno, que Kaiser ha defendido de manera implícita al minimizar sus atrocidades en favor del supuesto «milagro económico». Pinochet, con su mezcla de represión estatal y neoliberalismo desatado, encarna a la perfección ese «nazi-libertario»: un Estado mínimo para los ricos y máximo para aplastar a los disidentes, todo envuelto en una retórica de libertad que solo beneficia a una élite.</p>
<p>Sin embargo, aquí hay un matiz clave que Kaiser ignora a propósito: la existencia de una izquierda libertaria que le quita el monopolio sobre el concepto de «libertad». Esta tradición, anclada en el anarquismo de figuras como Piotr Kropotkin, Emma Goldman o Murray Bookchin, combina la crítica al Estado opresor con el rechazo al capitalismo explotador, impulsando sociedades basadas en la cooperación voluntaria, la mutualidad y la autogestión.</p>
<p>A diferencia del libertarianismo de derecha de Kaiser —que defiende la propiedad privada absoluta y el mercado como juez supremo—, la izquierda libertaria entiende la libertad como un bien colectivo, imposible sin igualdad social y económica. Ejemplos actuales como el zapatismo en Chiapas o Rojava en Kurdistán muestran que el libertarianismo no tiene por qué ser sinónimo de individualismo egoísta, sino que puede servir para la emancipación colectiva, anticapitalista y antipatriarcal.</p>
<p>Al omitir esta izquierda libertaria, Kaiser no solo distorsiona el mapa ideológico, sino que deja al descubierto su agenda: equiparar cualquier colectivismo con totalitarismo para justificar un libertarianismo elitista que perpetúa desigualdades.</p>
<p>La verdad es que estas equiparaciones —ya sea «nazi-comunismo» o «nazi-libertario»— son ejercicios intelectuales vacíos hechos para polarizar y no para comprender.</p>
<p>Tanto el nazismo como el comunismo fueron totalitarios, pero surgieron de contextos distintos: el nazismo como reacción fascista a un capitalismo en crisis; el comunismo como respuesta a la explotación industrial. El libertarianismo de derecha, en cambio, es una utopía individualista que en la práctica ha justificado desigualdades extremas y alianzas con regímenes autoritarios. Mientras tanto, la izquierda libertaria nos recuerda que la verdadera libertad florece en comunidades solidarias, no en mercados darwinianos.</p>
<p>Finalmente, libros como el de Axel Kaiser no buscan diálogo, sino reforzar fanatismos doctrinarios. Nos hacen ver que la idiotez ideológica no elige bandos: queda donde mismo, en la incapacidad de reconocer la complejidad del mundo y en la tentación de reducir al otro a un parásito mental o social.</p>
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<h3 dir="auto">Más sobre el tema:</h3>
<p>Axel Kaiser padece de ¿fanatismo o ignorancia?. Sea cual sea la causa solamente periodistas de con  similares características pueden alabar su libro. Es una pena que Fernando Paulsen, de CNN, se haya comportado como lo hizo, pues en el pasado tuvo conductas que hablaban bien de su coraje civil y su ética de periodista. La superficialidad de Kaiser es casi cómica. Interpreta el mundo basándose en su escaso nivel cultural y sus conocimientos históricos casi inexistentes, lo que le lleva a repetir frases estereotipadas sin contenido real. Bueno, basta con decir finalmente que ¡su libro fue muy bien recibido por María Corina Machado!</p>
<p>«Poner al mismo nivel la simbología nazi y la comunista es un aviso, una advertencia. Los sátrapas de la Unión Europea están sembrando represión… ¿para cuándo la cosecha? (<strong>El Viejo Topo</strong>)</p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote class="twitter-tweet" data-media-max-width="560">
<p dir="ltr" lang="es">¿Y qué viene después? ¿Pinochet era comunista? La tesis de Axel Kaiser no solo es falsa, es una burla a la historia. El nazismo nació como una reacción violenta a la izquierda. Hitler persiguió, encarceló y asesinó a miles de comunistas, socialistas y sindicalistas. Los primeros… <a href="https://t.co/8tOQTafhFK">pic.twitter.com/8tOQTafhFK</a></p>
<p>— Daniel Manouchehri (@danimanouchehri) <a href="https://twitter.com/danimanouchehri/status/1941547573459796437?ref_src=twsrc%5Etfw">July 5, 2025</a></p></blockquote>
<p><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script></p>
<p>Resulta simple ver quien apoyó y llevó al poder a los nazis y cómo se comportaron esos mismas fuerzas, decisivas en el mundo de su época, frente al esfuerzo de construcción del socialismo antes de 1945:</p>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="tVPaxF0rbh"><p><a href="https://piensachile.com/2012/08/24/icuales-fueron-las-empresas-globales-que-vendieron-su-alma-a-los-nazis/">¿Cuáles fueron las empresas globales que vendieron su alma a los nazis?</a></p></blockquote>
<p><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" title="«¿Cuáles fueron las empresas globales que vendieron su alma a los nazis?» — piensaChile" src="https://piensachile.com/2012/08/24/icuales-fueron-las-empresas-globales-que-vendieron-su-alma-a-los-nazis/embed/#?secret=tVPaxF0rbh" data-secret="tVPaxF0rbh" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="bcpO8Xknmq"><p><a href="https://piensachile.com/2014/06/07/ibm-y-los-nazis-la-multinacional-colaboro-activamente-en-el-holocausto/">IBM y los nazis: La multinacional colaboró activamente en el holocausto</a></p></blockquote>
<p><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" title="«IBM y los nazis: La multinacional colaboró activamente en el holocausto» — piensaChile" src="https://piensachile.com/2014/06/07/ibm-y-los-nazis-la-multinacional-colaboro-activamente-en-el-holocausto/embed/#?secret=bcpO8Xknmq" data-secret="bcpO8Xknmq" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
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<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2025/12/11/un-nazi-libertario-escribiendo-un-libro-sobre-nazi-comunismo/">¿Un Nazi-Libertario escribiendo un libro sobre Nazi-Comunismo? </a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>El imaginario anticomunista: una ideología cívico-religiosa</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 10 Aug 2025 13:56:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Manipulación]]></category>
		<category><![CDATA[Represión]]></category>
		<category><![CDATA[Resistencia]]></category>
		<category><![CDATA[Socialismo]]></category>
		<category><![CDATA[anticomunismo]]></category>
		<category><![CDATA[comunismo]]></category>
		<category><![CDATA[manipulacion]]></category>
		<category><![CDATA[matias martinez gonzalez]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>10 de agosto de 2025<br />
El anticomunismo latinoamericano no es autóctono ni meramente local. A partir de 1947, con la Doctrina Truman y la fundación de la OEA, se institucionalizó una red hemisférica que articuló intereses geopolíticos, empresariales, clericales y militares. Estados Unidos financió programas de formación, intercambios universitarios, centros de investigación y publicaciones que promovieron una lectura binaria del mundo: democracia cristiana versus totalitarismo ateo.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2025/08/10/el-imaginario-anticomunista-una-ideologia-civico-religiosa/">El imaginario anticomunista: una ideología cívico-religiosa</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>10 de agosto de 2025</p>
<p>El anticomunismo latinoamericano no es autóctono ni meramente local. A partir de 1947, con la Doctrina Truman y la fundación de la OEA, se institucionalizó una red hemisférica que articuló intereses geopolíticos, empresariales, clericales y militares. Estados Unidos financió programas de formación, intercambios universitarios, centros de investigación y publicaciones que promovieron una lectura binaria del mundo: democracia cristiana versus totalitarismo ateo.</p>
<p>La Escuela de las Américas en Panamá, los seminarios del Consejo Latinoamericano de Escuelas Católicas (CONLAEC) y la difusión de literatura antimarxista fueron mecanismos clave en la reproducción de un anticomunismo que funcionaba como pedagogía social y doctrina estatal.</p>
<p>La Iglesia católica desempeñó un rol fundamental en la legitimación del anticomunismo. A través de cartas pastorales, sermones y medios propios, propuso un relato moral donde el comunismo era una amenaza a la familia, la propiedad y la fe. En países como Argentina, Brasil y Chile, los episcopados colaboraron activamente con regímenes militares bajo la premisa de salvaguardar el “orden cristiano”.</p>
<p>Las Fuerzas Armadas, por su parte, incorporaron el anticomunismo como eje doctrinario en su formación profesional. La Doctrina de Seguridad Nacional transformó a los ejércitos en garantes del “mundo libre”. La identificación del “enemigo interno” permitió justificar la suspensión del Estado de derecho y el uso sistemático del terrorismo de Estado. Los medios de comunicación masiva construyeron un lenguaje cotidiano del anticomunismo: el subversivo, el rojo, el agitador. Las imágenes del comunismo como caos, violencia y decadencia moral circularon ampliamente en prensa, cine, televisión y panfletos.</p>
<p>Es importante entender al anticomunismo como una tecnología de producción de subjetividades. Emociones como el miedo, la humillación nacional, el orgullo religioso o la nostalgia por un orden jerárquico fueron movilizadas en clave política. El discurso anticomunista apeló a sectores medios, clases populares religiosas y elites conservadoras.</p>
<p>La subjetividad anticomunista vive hasta hoy, transfigurada en discursos contemporáneos que denuncian el “comunismo cultural”, la “ideología de género” o los “enemigos internos” como migrantes o pueblos originarios.</p>
<p>Chile ofrece un caso paradigmático. El anticomunismo fue hegemónico en la derecha política y religiosa desde la década de 1950. Tras la victoria de la Unidad Popular en 1970, se activó una ofensiva política, mediática y empresarial que construyó a Salvador Allende como encarnación del mal comunista. El golpe de Estado de 1973 fue justificado como acto de redención nacional.</p>
<p>Durante la dictadura, el anticomunismo legitimó la violencia estatal y estructuró una nueva racionalidad neoliberal. La persecución de militantes, la censura cultural y la pedagogía del miedo se articularon con la refundación económica y moral del país. La Constitución de 1980 consagró esta visión, prohibiendo la existencia de partidos marxistas y consagrando un orden de matriz católico-liberal.</p>
<p>El anticomunismo no fue simplemente una ideología negativa ni un instrumento de política exterior, sino una cultura política con capacidad de generar sentidos, articular afectos y organizar instituciones. En América Latina, su influencia marcó dictaduras, democracias, subjetividades y proyectos nacionales.</p>
<p><span style="font-size: 12px;">-El autor, <strong>Matías Martínez González</strong>, es historiador, licenciado en Historia y diplomado en Historia y Política contemporánea</span></p>
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		<title>«El libro negro del comunismo» es una pésima obra histórica</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Jul 2025 15:51:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Denuncia]]></category>
		<category><![CDATA[Imperialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Manipulación]]></category>
		<category><![CDATA[Socialismo]]></category>
		<category><![CDATA[comunismo]]></category>
		<category><![CDATA[manipulacion de la historia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>01 de julio de 2025 ﻿ &#160; «El libro negro del comunismo» es una pésima obra histórica Stefan Gužvica Traducción: Pedro Perucca El libro negro del comunismo tuvo una enorme...</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2025/07/07/el-libro-negro-del-comunismo-es-una-pesima-obra-historica/">«El libro negro del comunismo» es una pésima obra histórica</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>01 de julio de 2025</p>
<p><iframe loading="lazy" title="Desmontando el Libro Negro del Comunismo" src="https://www.youtube.com/embed/1rNYU8RVM_k" width="750" height="450" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"><span data-mce-type="bookmark" style="display: inline-block; width: 0px; overflow: hidden; line-height: 0;" class="mce_SELRES_start">﻿</span></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>«El libro negro del comunismo» es una pésima obra histórica</h3>
<div>Stefan Gužvica</div>
<div class="post-traduccion">Traducción: Pedro Perucca</div>
<p class="post-excerpt"><i>El libro negro del comunismo</i> tuvo una enorme influencia y vendió millones de ejemplares desde su publicación en 1997. Sin embargo, algunas de las dramáticas afirmaciones de su editor, Stéphane Courtois, fueron rechazadas incluso por sus propios colaboradores cuando el libro salió a la venta.</p>
<div class="post-content">
<p>Siempre que se habla de la historia del comunismo del siglo XX, no tardará en citarse con absoluta certeza una figura concreta. Escribiendo en el <a href="https://www.wsj.com/articles/100-years-of-communismand-100-million-dead-1510011810" target="_blank" rel="noopener"><i>Wall Street Journal</i></a> por el centenario de la Revolución de Octubre, David Satter informaba a sus lectores que el comunismo era «la mayor catástrofe de la historia de la humanidad», habiendo sido responsable de cien millones de muertes.</p>
<p>El político conservador británico Daniel Hannan tenía un <a href="https://www.telegraph.co.uk/news/2017/10/29/100-years-100-million-deaths-later-communism-still-has-converts/" target="_blank" rel="noopener">mensaje similar</a> mientras se preparaba para «el más monstruoso de los centenarios». Según Hannan, el comunismo fue mucho peor que la esclavitud o el nazismo: «El comercio de esclavos del Atlántico mató quizás a 10 millones de personas, los nazis a 17 millones, pero los comunistas mataron a 100 millones». La Fundación Memorial de las Víctimas del Comunismo, que dirige un museo en Washington, muestra el siguiente mensaje en su <a href="https://victimsofcommunism.org/" target="_blank" rel="noopener">página web</a>: «El comunismo mató a más de 100 millones: Contamos sus historias».</p>
<p>Estas afirmaciones se basan, en última instancia, en una influyente colección de ensayos titulada <i>El libro negro del comunismo</i>, que fue recopilada bajo la dirección del académico francés Stéphane Courtois. Publicado originalmente en francés, el <i>Libro negro</i> fue traducido a varios idiomas. Sin embargo, lejos de representar el consenso establecido entre los historiadores, las afirmaciones que Courtois hizo en la introducción ni siquiera fueron aceptadas por la totalidad de sus propios colaboradores, algunos de los cuales criticaron duramente al editor tras ver el producto final.</p>
<p>A pesar de las críticas dirigidas al <i>Libro negro</i> por muchos historiadores, la obra se sigue presentando frecuentemente como un relato definitivo de la experiencia del comunismo y sus argumentos también influyeron indirectamente a muchas personas, aunque nunca hayan oído hablar de Courtois ni de su libro. Conviene examinar más detenidamente el modo en que se elaboró el <i>Libro negro </i>y los defectos que los estudiosos detectaron en su enfoque de la historia del siglo XX.</p>
<h3><b>Los orígenes del </b><b><i>Libro negro</i></b></h3>
<h4>A mediados de los años noventa, el editor y redactor francés Charles Ronsac empezó a reunir a su alrededor, para su nuevo proyecto, a un grupo de intelectuales comprometidos políticamente. Ronsac, quien fuera políticamente activo en el movimiento trotskista de los años 30 bajo el nombre de Charles Rosen, era amigo íntimo de Boris Souvarine, fundador del Partido Comunista Francés (PCF), finalmente expulsado de la organzación por sus simpatías con la Oposición de Izquierda de León Trotsky.</h4>
<p>Las personas reunidas para este proyecto también tenían experiencia en diversas corrientes del movimiento comunista. El futuro redactor jefe del libro, Courtois, había sido maoísta a finales de los sesenta, mientras que Jean-Louis Margolin había sido trotskista. Karel Bartošek era miembro del Partido Comunista de Checoslovaquia y uno de sus historiadores jóvenes más serios, pero tras la invasión soviética de 1968 fue detenido, perseguido y finalmente obligado a abandonar el país.</p>
<p>Jean-Louis Panné perteneció a varios movimientos sociales de la Nueva Izquierda en los años 70 y se ocupó del pensamiento de Rosa Luxemburgo. Pierre Rigoulot, otro maoísta, visitó China en la época del gobierno de Mao Zedong como miembro de una delegación francesa, y colaboró con la revista <i>Les Tempes modernes</i>, que dirigían Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir.</p>
<p>Teniendo en cuenta sus biografías, este equipo fácilmente podría haber sido reunido en otro momento para el rodaje de una película sobre la Nueva Ola Francesa o para un documental sobre el Mayo Francés del 68. Pero estábamos en los años 90, no en los 60, y los participantes ya no eran comunistas. Algunos seguían considerándose de izquierda, otros no.</p>
<p>En cualquier caso, la idea de Ronsac era escribir un «libro negro del comunismo», un compendio masivo de crímenes y muertes cometidos en nombre del comunismo y bajo regímenes autodenominados comunistas en el siglo XX. La elección del título no fue casual: se refería conscientemente a <i>El libro negro de los judíos soviéticos</i>, escrito por los escritores soviéticos Ilya Ehrenburg y Vasily Grossman tras la Segunda Guerra Mundial, para documentar el Holocausto.</p>
<h3><b>Guerreros del frío</b></h3>
<h4>Para comprender el contexto de la creación de <i>El libro negro del comunismo</i>, debemos tener en cuenta otro denominador común de sus autores. Además de que la mayoría de ellos eran antiguos comunistas, también eran en su mayoría colaboradores del Instituto de Historia Social (Institut d’histoire sociale), con sede en París.</h4>
<p>El fundador de ese instituto fue Souvarine, en 1935, y sirvió como archivo de Trotsky y del movimiento trotskista. En 1940, tras la ocupación de Francia, los nazis destruyeron el archivo y Souvarine fue detenido. Tras la guerra, Souvarine abandonó sus heterodoxas opiniones comunistas y se convirtió en un activo anticomunista.</p>
<p>Este nuevo posicionamiento político le insufló nueva vida a su instituto. En 1954, se creó el renovado Instituto de Historia Social y Sovietología con el apoyo financiero de <a href="https://www.latribune.fr/actualites/economie/france/20140827trib5e63a7e21/les-grands-inconnus-de-l-histoire-3-4-georges-albertini-l-ex-collabo-qui-conseillait-pompidou-et-d-autres.html" target="_blank" rel="noopener">Georges Albertini</a>, un antiguo socialista que se había convertido en colaborador nazi y antisemita durante la Segunda Guerra Mundial, incluso reclutando voluntarios franceses para luchar contra la URSS en el frente oriental.</p>
<p>Desde el principio, el instituto se convirtió en una avanzadilla de la propaganda de la guerra fría, parte de la batalla cultural entre los dos bloques. Siempre bajo la dirección de Souvarine, <a href="https://shs.cairn.info/histoire-secrete-du-patronat-de-1945-a-nos-jours--9782707178930-page-261?lang=fr" target="_blank" rel="noopener">forjó vínculos</a> con la organización neofascista Occident y con el sindicato anticomunista Force Ouvrière, financiado por la CIA, transformándose en un lugar de empleo para antiguos activistas de extrema derecha.</p>
<p>Tras la jubilación de Souvarine en 1976, el instituto pasó a manos de figuras anteriormente asociadas al grupo neofascista Ordre Nouveau. En la década de 1980, tras caer en dificultades financieras, el instituto fue rescatado por Jacques Chirac, entonces alcalde de París, ya que en Francia las autoridades locales suelen ser responsables del mantenimiento financiero de los institutos de investigación. A partir de 1984, el instituto contó con la ayuda de la recién fundada National Endowment for Democracy, una organización sin ánimo de lucro encargada de promover los intereses estadounidenses en política exterior.</p>
<p>La mayoría de los futuros colaboradores de <i>El libro negro del comunismo</i> se formaron intelectualmente en este entorno. El investigador Roger F. S. Kaplan <a href="https://www.google.nl/books/edition/Conservative_Socialism/QysQGUWeN-wC?hl=en&amp;gbpv=1&amp;dq=Conservative+Socialism:+The+Decline+of+Radicalism+and+the+Triumph+of+the+Left+in+France&amp;printsec=frontcover" target="_blank" rel="noopener">atribuyó explícitamente</a> al instituto su participación en la creación del libro. Pierre Rigoulet era socio del Instituto y editor de su revista <i>Les Cahiers d’histoire sociale</i>. <a href="https://www.babelio.com/auteur/Jean-Louis-Panne/177455" target="_blank" rel="noopener">Jean-Louis Panné</a> trabajó como bibliotecario y asistente personal del jubilado Souvarine, entre 1979 y 1984.</p>
<p>El iniciador de todo el proyecto, <a href="https://www.babelio.com/auteur/Charles-Ronsac/40637" target="_blank" rel="noopener">Ronsac</a>, nunca estuvo formalmente vinculado al instituto, pero conocía a sus colaboradores a través de Souvarine. Así, los puso en contacto con Courtois, cuyos libros había publicado anteriormente. Courtois sumó al proyecto a la redacción de su revista científica <i>Communisme</i>, que incluía a Nicolas Werth, Sylvain Boulouque y Bartošek.</p>
<h3><b>Equivalencia moral</b></h3>
<h4>La publicación de este ambicioso libro de 850 páginas estaba prevista para el 7 de noviembre de 1997, octogésimo aniversario de la Revolución de Octubre. El prólogo iba a ser escrito por François Furet, otro famoso ex comunista, conocido por sus críticas a la política revolucionaria en sus libros sobre la Revolución francesa. Sin embargo, Furet murió repentinamente el 12 de julio y no pudo terminar el manuscrito del texto introductorio.</h4>
<p>Courtois, como editor, le pidió a la casa editorial que retrasara la publicación seis meses para poder encontrar un nuevo autor. Al recibir una negativa, el mismo Courtois tuvo que escribir la introducción. Su hipótesis central era simple: El comunismo era responsable de la muerte de cien millones de personas en el siglo XX, era éticamente equivalente al nazismo y había sido la ideología «más mortífera» de la historia de la humanidad.</p>
<p>Algunos de los coautores del libro se enfurecieron por el prefacio que Courtois había compuesto. Werth, autor independiente de casi un tercio del libro, y Margolin, autor de más de 160 páginas sobre el comunismo en Asia Oriental, <a href="https://www.google.nl/books/edition/French_Writers_and_the_Politics_of_Compl/KZf7iYGxTfIC?hl=en&amp;gbpv=1&amp;dq=French+Writers+and+the+Politics+of+Complicity&amp;pg=PA52&amp;printsec=frontcover" target="_blank" rel="noopener">intentaron retractarse</a> totalmente de sus contribuciones. Sólo desistieron porque sus abogados les dijeron que era imposible. Sin embargo, inmediatamente se distanciaron públicamente tanto de Courtois como del libro.</p>
<p>En primer lugar, acusaron al editor de estar obsesionado con llegar a una cifra redonda de cien millones de muertos que era objetivamente incorrecta. Señalaron que Courtois se inventó arbitrariamente las cifras de veinte millones de muertos en la URSS y un millón de muertos en Vietnam, que ninguno de los dos había citado en sus propios capítulos del libro. Werth <a href="https://www.theatlantic.com/magazine/archive/2000/03/the-future-did-not-work/378081/" target="_blank" rel="noopener">fue categórico</a> al condenar el intento de su editor de equiparar comunismo y nazismo: «Los campos de exterminio no existieron en la Unión Soviética».</p>
<p>Bartošek <a href="https://www.lemonde.fr/archives/article/1997/10/31/les-divisions-d-une-equipe-d-historiens-du-communisme_3811179_1819218.html" target="_blank" rel="noopener">no tardó en pronunciarse</a> y también se distanció de las conclusiones de Courtois. Tanto Bartošek como Werth renunciaron a la redacción de <i>Communisme</i>. Así, tres de los cuatro autores principales de <i>El libro negro del comunismo</i>, responsables de más de la mitad del libro, se distanciaron públicamente de la versión final antes incluso de que saliera a la luz.</p>
<h3><b>Una acusación errónea</b></h3>
<h4>Tras la publicación del libro, las críticas se intensificaron y multiplicaron. Desde objeciones metodológicas hasta errores ridículos y de aficionado. Pascal Fontaine, autor de la sección sobre el «totalitarismo» en Cuba, dio a entender que el Che Guevara era cubano, cuando en realidad era argentino. Werth, aunque se mostró crítico con Courtois y su equiparación de comunismo y nazismo, <a href="http://linguafranca.mirror.theinfo.org/br/9911/shatz.html" target="_blank" rel="noopener">justificó sin embargo</a> el comportamiento de los rusos que colaboraron con los nazis alegando que lo habían hecho para «liberarse del bolchevismo».</h4>
<p>Como <a href="https://www.jstor.org/stable/3590882" target="_blank" rel="noopener">señaló</a> el historiador Ronald Aronson, aunque Margolin no cita la cifra de un millón de víctimas del comunismo vietnamita inventada por Courtois para su introducción, tampoco menciona en ningún momento de su capítulo sobre el comunismo en Asia que, según algunas estimaciones, la intervención estadounidense en Vietnam había costado hasta tres millones de vidas. Ronald G. Suny <a href="https://www.academia.edu/21207096/Russian_Terror_ism_and_Revisionist_Historiography" target="_blank" rel="noopener">subrayó</a> además que cifrar las víctimas del nazismo en veinticinco millones, como había hecho Courtois, sirve para eximir indirectamente a Hitler y al nazismo de la responsabilidad de la Segunda Guerra Mundial, que por sí sola se cobró entre cuarenta y sesenta millones de vidas.</p>
<p>El historiador J. Arch Getty, uno de los investigadores más autorizados de las purgas de Joseph Stalin, <a href="https://www.theatlantic.com/magazine/archive/2000/03/the-future-did-not-work/378081/" target="_blank" rel="noopener">insistió</a> en que las muertes por inanición no podían contabilizarse como «crímenes del comunismo», equiparándolas a las ejecuciones masivas, como pretendía Courtois:</p>
<h5>La abrumadora mayoría de los estudiosos que trabajan en los nuevos archivos (incluido el coeditor de Courtois, Werth) opina que la terrible hambruna de la década de 1930 fue el resultado de la torpeza y la rigidez estalinistas y no de un plan genocida. ¿Las muertes por una hambruna causada por la estupidez y la incompetencia del régimen (muertes que suponen más de la mitad de los 100 millones de Courtois) deben equipararse al gaseamiento deliberado de judíos? La aritmética de Courtois es demasiado simple. Un gran número de las muertes atribuidas aquí a los regímenes comunistas entran en una especie de categoría general denominada «exceso de muertes»: fallecimientos prematuros, por encima de la tasa de mortalidad esperada de la población, que resultaron directa o indirectamente de la política gubernamental. Los ejecutados, exiliados a Siberia o internados en campos gulag donde la alimentación y las condiciones de vida eran deficientes podían entrar en esta categoría. Pero también podrían entrar muchos otros y, en cualquier caso, un «exceso de muertes» no es lo mismo que muertes intencionales.</h5>
<p>Un grupo de historiadores encabezados por Claude Pennetier y Serge Wolikow <a href="https://www.google.nl/books/edition/Le_si%C3%A8cle_des_communismes/SsRSUUcGW7QC?hl=en&amp;gbpv=0" target="_blank" rel="noopener">criticó</a> el hecho de que el libro simplificara un fenómeno complejo con muchas manifestaciones diferentes, dejando la impresión de que no había diferencia entre, por ejemplo, el gobierno de János Kádár en Hungría y el de Pol Pot en Camboya, y mucho menos entre regímenes comunistas mucho más cercanos, pero aún así muy diferentes, como los de Yugoslavia y Rumania.</p>
<p>Como <a href="http://linguafranca.mirror.theinfo.org/br/9911/shatz.html" target="_blank" rel="noopener">señaló</a> Adam Shatz, a pesar de todo su fervor moral, el <i>Libro negro</i> estaba perfectamente dispuesto a negar o a restar importancia a los crímenes si se cometían en nombre del anticomunismo:</p>
<h5>El tratamiento que el libro da al comunismo en América Latina es tan parcial que bien podría haber sido extraído de un informe del Departamento de Estado de los Estados Unidos. Se nos da el recuento total de víctimas de guerra en la Nicaragua sandinista, pero no se nos dice que la mayoría de esas muertes fueron causadas por los contras financiados por EEUU, a los que aquí se hace referencia como la «resistencia antisandinista».</h5>
<h3><b>Un ejercicio político</b></h3>
<h4>A pesar de haber sido desacreditado a fondo por académicos —incluyendo a algunos de los propios autores del libro—, <i>El libro negro del comunismo</i> vendió millones de ejemplares y fue traducido al menos a treinta idiomas. Por el contrario, una respuesta polémica titulada <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Le_Si%C3%A8cle_des_communismes" target="_blank" rel="noopener"><i>Le siècle des communismes</i></a> [<i>El siglo de los comunismos</i>] publicada en el año 2000, aún no fue traducida al inglés, y mucho menos a otros idiomas. Y ello a pesar de que el libro cuenta entre sus colaboradores con académicos de renombre como Michaël Lowy, Lewis Siegelbaum y Brigitte Studer.</h4>
<p>En el contexto francés, la publicación de <i>El libro negro</i> fue, ante todo, un ataque contra el PCF y su legado. En otoño de 1997, justo cuando se publicaba <i>El libro negro</i>, los comunistas franceses formaron un gobierno de coalición con el Partido Socialista y los Verdes, que tenía como primer ministro al líder socialista Lionel Jospin. Una semana después de la publicación del libro, figuras de la oposición parlamentaria de derecha lo citaron para <a href="https://www.nytimes.com/1997/11/21/world/communism-and-crimes-french-bristle-at-best-seller.html" target="_blank" rel="noopener">atacar a los socialistas</a>, preguntando cómo el partido de Jospin podía aliarse con personas que abogaban por «regímenes asesinos». El primer ministro dio la siguiente respuesta:</p>
<h5>Aunque no se distanció lo bastante pronto del estalinismo, el Partido Comunista ha aprendido las lecciones de la historia, está representado en mi Gobierno, y estoy orgulloso de ello. El Partido Comunista francés formó parte del cartel de la izquierda en el Frente Popular, en la Resistencia, en el Gobierno tripartito formado en 1945 y nunca ha intentado restringir la libertad.</h5>
<p>Tales argumentos fueron considerados irrelevantes por los críticos de Jospin, para quienes el comunismo había sido tachado de ideología criminal por «expertos» que habían dado integridad científica a su punto de vista.</p>
<p>Este enfoque resultó ser extremadamente útil para las clases dirigentes de todo el mundo, que a menudo ofrecieron apoyo financiero y mediático para promover <i>El libro negro del comunismo</i>. Las traducciones alemana y estonia, por ejemplo, incluían prólogos de Joachim Gauck y Lennart Meri, presidentes esos países en aquel momento. En Rusia, tras la aparición de la edición oficial con prólogo de Aleksandr Yakovlev, estrecho colaborador de Mijaíl Gorbachov, hubo también una edición especial, con una tirada de cien mil ejemplares, a cargo de la Unión de Fuerzas de Derecha de Boris Nemtsov, Anatoly Chubais y Yegor Gaidar.</p>
<p>El libro se distribuyó gratuitamente en las escuelas y en las calles. La Unión de Fuerzas de Derecha era esencialmente un partido político de millonarios, dirigido por los arquitectos del programa de privatizaciones en la Rusia de Boris Yeltsin. Según <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC259165/" target="_blank" rel="noopener">datos</a> de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, la «terapia de choque» del libre mercado se cobró entre dos millones y medio y tres millones de vidas en los años 90, lo que demuestra que la privatización puede ser tan mortífera como la colectivización de la agricultura. Posteriormente, el libro cobró fuerza en Ucrania, donde sirvió de apoyo ideológico al proceso de «descomunización», en el que <a href="https://day.kyiv.ua/en/article/topic-day/french-historian-discusses-black-book-communism" target="_blank" rel="noopener">participó</a> el propio Courtois.</p>
<p>Sin embargo, sería injusto atribuir el éxito del libro únicamente a una campaña de propaganda concentrada de los Estados y las organizaciones políticas de derecha. <i>El libro negro del comunismo</i> ofrecía una cifra fácil de recordar (cien millones), una ecuación superficial (nazismo=comunismo) y una apariencia de rigor académico y objetividad que resultaba ideal para todo, desde discusiones de bar hasta ataques políticos en los parlamentos. Repetir unos cuantos postulados rimbombantes básicos, sin entrar en los detalles del libro ni en su validez científica, puede ser suficiente como para hacer pasar esa posición por un argumento. Aunque en los círculos académicos rara vez se encontrará al <i>Libro negro</i> citado en las notas a pie de página, su espectro viene persiguiendo a los políticos identificados con la izquierda durante los últimos veinticinco años. Ahí reside la naturaleza de la victoria del libro y la clave de su perdurable popularidad.</p>
<p>*Fuente: <a href="https://jacobinlat.com/2025/01/el-libro-negro-del-comunismo-es-una-pesima-obra-historica/">JacobinLat</a></p>
</div>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2025/07/07/el-libro-negro-del-comunismo-es-una-pesima-obra-historica/">«El libro negro del comunismo» es una pésima obra histórica</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>1970: Perez Zujovic planteaba que la DC debía unirse al gobierno de Allende. ¿Quién lo asesinó?</title>
		<link>https://piensachile.com/2023/10/20/1970-perez-zujovic-planteaba-que-la-dc-debia-unirse-al-gobierno-de-allende-quien-lo-asesino/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 20 Oct 2023 14:42:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Fascismo]]></category>
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		<category><![CDATA[OTAN]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Perez Zujovic constataba que el programa de gobierno que proponía la Unidad Popular era exctamente igual al de Radomiro Tomic, candidato de la DC y que por ello debían pedir participar en el gobierno, con ministros, asumiendo responsabilidades y no ser oposición. Esto lo dijo antes de que Allende, ya elegido, asumiera la Presidencia de la República, en la Junta Nacional de la DC.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2023/10/20/1970-perez-zujovic-planteaba-que-la-dc-debia-unirse-al-gobierno-de-allende-quien-lo-asesino/">1970: Perez Zujovic planteaba que la DC debía unirse al gobierno de Allende. ¿Quién lo asesinó?</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>20 de octubre de 2023</p>
<p>Perez Zujovic constataba que el programa de gobierno que proponía la Unidad Popular era exctamente igual al de Radomiro Tomic, candidato de la DC y que por ello debían pedir participar en el gobierno, con ministros, asumiendo responsabilidades y no ser oposición. Esto lo dijo antes de que Allende, ya elegido, asumiera la Presidencia de la República, en la Junta Nacional de la DC.</p>
<p>El 8 de junio de 1971, Perez Zujovic fue acribillado en una calle de Santiago mientras viajaba con su hija María Angélica. Mónica Gónzalez expresa su duda acerca de los presuntos autores, la VOP. Se pregunta por qué nunca se ha investigado el caso a fondo, por qué quedaron personas sin ser identificadas.</p>
<p>El 16 de marzo de 1978 fue secuestrado y posteriormente asesinado el principal dirigente demócrata cristiano italiano Aldo Moro, por las Brigadas Rojas, según se dijo.</p>
<p>Fue secuestrado cuando iba camino al congreso para pedir una moción de confianza para nombrar el primer gobierno del <em><strong>Compromiso Histórico</strong></em> (NdR.: Nombre de la Alianza entre Comunistas y Demócratas Cristianos en Italia), y así enfrentar la más grave crisis económica, política y social de Italia. Se trataba de crear un gobierno de la DC de Italia junto al Partido Comunista de Enrico Berlinguer, lo cual significaría un vuelco en la situación política europea de postguerra.</p>
<p>Muchos años despues se supo que Moro tuvo una entrevista con Henry Kissinger, poco antes de su secuestro y asesinato, donde Kissinger le habría dicho: «no puedes seguir con el <em>Compromiso Histórico</em>. A otras personas que hicieron algo parecido, les pasó cosas peores, como a Salvador Allende». Esto lo reveló su viuda y se corroboró en documentos.</p>
<p><iframe loading="lazy" style="border: none; overflow: hidden;" src="https://www.facebook.com/plugins/video.php?height=476&amp;href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2Frene.gorigoitia.5%2Fvideos%2F2832973163499952%2F&amp;show_text=false&amp;width=267&amp;t=0" width="267" height="476" frameborder="0" scrolling="no" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="mcavp3Jipz"><p><a href="https://piensachile.com/2023/01/09/yo-no-debiera-estar-aqui-ese-senor-me-mando-presa/">¡Yo no debiera estar aquí, ese señor me mandó presa!</a></p></blockquote>
<p><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" title="«¡Yo no debiera estar aquí, ese señor me mandó presa!» — piensaChile" src="https://piensachile.com/2023/01/09/yo-no-debiera-estar-aqui-ese-senor-me-mando-presa/embed/#?secret=mcavp3Jipz" data-secret="mcavp3Jipz" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
<a href="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2023/10/El-caso-del-asesinato-de-Aldo-Moro.pdf" class="pdfemb-viewer" style="" data-width="max" data-height="max" data-mobile-width="200"  data-scrollbar="both" data-download="on" data-tracking="on" data-newwindow="on" data-pagetextbox="off" data-scrolltotop="on" data-startzoom="100" data-startfpzoom="100" data-toolbar="both" data-toolbar-fixed="on">El caso del asesinato de Aldo Moro<br/></a>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Las Brigadas Rojas, la Operación Gladio y el ejército secreto de la OTAN</strong></p>
<p><iframe loading="lazy" title="Operación Gladio, el ejército secreto de la OTAN Completo HD" src="https://www.youtube.com/embed/2R4Pxhi4HJY" width="740" height="440" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
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		<title>¡Qué película que estamos viendo en la vida real!</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Apr 2020 12:11:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[coinmunismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>21 de abril 2020 A menudo escuchamos que lo que estamos pasando ahora es un caso de la vida real de lo que estábamos acostumbrados a ver en las...</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2020/04/22/que-pelicula-que-estamos-viendo-en-la-vida-real/">¡Qué película que estamos viendo en la vida real!</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>21 de abril 2020<br />
<a href="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2020/04/zizek.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-60658" src="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2020/04/zizek.jpg" alt="" width="250" height="167" /></a>A menudo escuchamos que lo que estamos pasando ahora es un caso de la vida real de lo que estábamos acostumbrados a ver en las distopías de Hollywood. Entonces ¿qué tipo de películas estamos viendo ahora en la vida real?<br />
Cuando recibí el mensaje de muchos amigos estadounidenses de que las tiendas de armas vendieron todas sus existencias hasta más rápido que las farmacias, traté de imaginar el razonamiento de los compradores: probablemente se imaginaban a sí mismos como un grupo de personas aisladas de forma segura en su casa bien abastecida y defendiéndose con sus armas de una multitud infectada y hambrienta, como en las películas sobre el ataque de los muertos vivientes. (También se puede imaginar una versión menos caótica de este escenario: las élites sobrevivirán en sus áreas apartadas, como en el 2012 de Roland Emmerich donde un par de mil seleccionados sobreviven, con un precio de admisión de mil millones de dólares por persona).<br />
Otro escenario en la misma línea catastrófica vino a mi mente cuando leí la siguiente noticia: “Se insta a los estados que tienen pena de muerte a liberar medicamentos almacenados para pacientes con Covid-19. Los principales expertos en salud firman una carta que dice que los medicamentos utilizados en inyecciones letales ‘podrían salvar la vida de cientos&#8217;». Inmediatamente entendí que el punto es aliviar el dolor de los pacientes, no matarlos; pero por una fracción de segundo, recuerdo la distópica película «Cuando nos alcance el mañana», de 1973, que tiene lugar en una tierra superpoblada, post-apocalíptica, donde los viejos disgustados con la vida en un mundo tan degradado tienen la opción de «regresar al hogar de Dios «. En una clínica del gobierno, se sientan cómodamente y mientras observan escenas de naturaleza prístina, se les duerme de manera gradual e indolora… Cuando algunos conservadores estadounidenses propusieron que se sacrificara la vida de los mayores de 70 años para salvar la economía y el estilo de vida americano ¿la opción presentada en la película no sería una forma «humana» de hacerlo?<br />
Pero todavía no estamos a eso. Cuando el coronavirus comenzó a extenderse, la idea predominante fue que se trataba de una breve pesadilla que pasará con el clima cada vez más cálido de la primavera: la película era la de un breve ataque (terremoto, tornado) cuya función es hacernos apreciar en qué sociedad tan agradable vivimos. (Una subespecie de esta versión es la historia de los científicos que salvan a la humanidad en el último minuto al inventar la cura (vacuna) exitosa contra un contagio, la esperanza secreta de la mayoría de nosotros hoy).<br />
Ahora que nos vemos obligados a admitir que las epidemias permanecerán con nosotros por algún tiempo, al menos, y cambiarán profundamente toda nuestra vida, está surgiendo otro escenario de película aquí y allá: una utopía enmascarada como distopía. Recordemos El cartero, de Kevin Costner, un mega-fracaso posapocalíptico de 1997 ambientado en 2013, quince años después de que un evento apocalíptico no especificado dejó un gran impacto en la civilización humana y borró la mayoría de la tecnología. Sigue la historia de un vagabundo nómada sin nombre que tropieza con el uniforme de un antiguo cartero del Servicio Postal de los Estados Unidos y comienza a distribuir cartas entre aldeas dispersas, pretendiendo actuar en nombre de los «Estados Unidos de América Restaurados»; otros comienzan a imitarlo y, gradualmente, a través de este juego, la red institucional básica de los Estados Unidos emerge nuevamente… La utopía que surge después del punto cero de destrucción apocalíptica es el mismo Estados Unidos que tenemos ahora, recién purificado de sus excesos posmodernos: una sociedad modesta en la que los valores básicos de nuestra vida se reafirman por completo.<br />
Estos escenarios pasan por alto lo realmente extraño de las epidemias de coronavirus, su carácter no apocalíptico: no es ni un apocalipsis en el sentido habitual de la destrucción total de nuestro mundo, y mucho menos un apocalipsis en el sentido original de una revelación hasta ahora oculta. Sí, nuestro mundo se está desmoronando, pero este proceso de desmoronamiento simplemente continúa sin un final a la vista.<br />
Cuando aumenta el número de infectados y muertos, nuestros medios especulan cuán lejos del pico estamos, ¿ya estamos allí, o será en una o dos semanas? Todos asistimos ansiosamente al pico de las epidemias, como si este pico fuera seguido por un regreso gradual a la normalidad, pero la crisis simplemente se prolonga. Tal vez, deberíamos reunir el coraje y aceptar que permaneceremos en un mundo viral amenazado por epidemias y disturbios ambientales. Tal vez, incluso si se descubre la vacuna contra el virus, seguiremos viviendo bajo la amenaza de otra epidemia o catástrofe ecológica. Ahora estamos despertando del sueño de que las epidemias se evaporarán con el calor del verano, y no hay un plan de salida claro a largo plazo: el único debate es cómo debilitar gradualmente las medidas de cuarentena. Cuando eventualmente las epidemias retrocedan, estaremos demasiado cansados y exhaustos para sentirnos complacidos, ¿qué escenario implica esto? Las siguientes líneas aparecieron a principios de abril en un gran diario británico, describiendo una posible historia:<br />
“Las reformas radicales, que revierten la dirección política prevaleciente de las últimas cuatro décadas, tendrán que ponerse sobre la mesa. Los gobiernos tendrán que aceptar un papel más activo en la economía. Deben ver los servicios públicos como inversiones en lugar de pérdidas, y buscar formas de hacer que los mercados laborales sean menos inseguros. La redistribución volverá a estar en la agenda; los privilegios de los ancianos y ricos en cuestión. Las políticas hasta hace poco consideradas excéntricas, como los impuestos básicos sobre la renta y la riqueza, tendrán que estar en la agenda.<br />
¿Es esto una repetición del manifiesto laborista británico? No, es un pasaje de un editorial del Financial Times. En la misma línea, Bill Gates pide un «enfoque global» para combatir la enfermedad y advierte que, si se deja que el virus se propague a través de las naciones en desarrollo sin obstáculos, se recuperará y golpeará a las naciones más ricas en oleadas posteriores. “Incluso si las naciones ricas logran frenar la enfermedad en los próximos meses, la covid-19 podría regresar si la pandemia sigue siendo lo suficientemente grave en otros lugares. Es probable que solo sea cuestión de tiempo antes de que una parte del planeta vuelva a infectar a otra. Creo firmemente en el capitalismo, pero algunos mercados simplemente no funcionan correctamente en una pandemia, y el mercado de suministros para salvar vidas es un ejemplo obvio».<br />
Por agradables que sean, estas predicciones y propuestas son demasiado modestas: se exigirá mucho más. En cierto nivel básico, simplemente deberíamos pasar por alto la lógica de la rentabilidad y comenzar a pensar en términos de la capacidad de una sociedad de movilizar sus recursos para continuar funcionando. Tenemos suficientes recursos, la tarea es asignarlos directamente, fuera de la lógica del mercado. Cuidado de la salud, ecología global, producción y distribución de alimentos, suministro de agua y electricidad, buen funcionamiento de internet y teléfonos: esto debería permanecer, todas las demás cosas son secundarias.<br />
Lo que esto implica es también el deber y el derecho de un Estado de movilizar a las personas. Ahora tienen un problema (no solo) en Francia: es el momento de cosechar frutas y verduras de primavera, y generalmente miles de trabajadores de temporadas vienen de España y otros países para hacer el trabajo. Pero como ahora las fronteras están cerradas, ¿quién lo hará? Francia ya está buscando voluntarios para reemplazar a los trabajadores extranjeros, pero ¿qué pasa si no hay suficientes? Se necesita comida, entonces, ¿qué pasaría si la movilización directa fuera la única forma?<br />
Como lo expresó Alenka Zupančič de una manera simple y clara, si reaccionar a las pandemias con total solidaridad puede causar un daño mayor que las pandemias en sí, ¿no es esto una indicación de que hay algo terriblemente equivocado en una sociedad y economía que no puede sostener tal solidaridad? ¿Por qué debería haber una elección entre solidaridad y economía? ¿Nuestra respuesta a esta alternativa no debería ser la misma que: café o té? ¡Sí por favor! No importa cómo llamemos al nuevo orden que necesitamos, comunismo o coinmunismo, como lo hace Peter Sloterdijk (una inmunidad colectiva organizada contra ataques virales), el punto es el mismo.<br />
Esta realidad no seguirá ninguno de los guiones de películas ya imaginados, pero necesitamos desesperadamente nuevos guiones, nuevas historias que nos proporcionen a todos una especie de mapeo cognitivo, un sentido realista y al mismo tiempo no catastrófico de dónde deberíamos ir. Necesitamos un horizonte de esperanza, necesitamos un nuevo Hollywood pospandémico.  En Página12, Argentina, Tradución: Celita Doyhambéhère<br />
&nbsp;<br />
<em>El autor, <strong>Slavoj Žižek</strong>, (Liubliana, Yugoslavia, hoy Eslovenia) 1949) es filósofo y crítico cultural , profesor en la European Graduate School, director internacional del Birkbeck Institute for the Humanities (Universidad de Londres) e investigador senior en el Instituto de Sociología de la Universidad de Liubliana. Sus últimas obras son Territorios inexplorados (Akal) y Porque no saben lo que hacen (Akal).</em><br />
&#8216;Fuente: <em><strong><a href="http://www.other-news.info/noticias/2020/04/que-pelicula-que-estamos-viendo-en-la-vida-real/">OtherNews</a></strong></em></p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2020/04/22/que-pelicula-que-estamos-viendo-en-la-vida-real/">¡Qué película que estamos viendo en la vida real!</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>Notas sobre el centenario de la Revolución de Octubre: La libertad no es un privilegio</title>
		<link>https://piensachile.com/2017/11/06/notas-centenario-la-revolucion-octubre-la-libertad-no-privilegio/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Nov 2017 03:19:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia - Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[bolcheviques]]></category>
		<category><![CDATA[comunismo]]></category>
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		<category><![CDATA[revolucion rusa]]></category>
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		<category><![CDATA[walter baier]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En su manuscrito de 1918 "Sobre la Revolución Rusa", Rosa Luxemburgo, se lee: "Está claro que una apología no crítica es incapaz de sacar provecho de las experiencias y las enseñanzas, eso sólo se logra con una crítica profunda y meditada". Y entonces la famosa frase que, generalmente, sólo se cita como un dicho de calendario: "La libertad que es sólo para los partidarios del gobierno y para los miembros de un partido – por numerosos que estos sean – no es libertad. No por un fanatismo por la "justicia", sino porque todo lo vital, lo salvador y lo más puro de la libertad política dependen de eso, y su efecto falla cuando la "libertad" se convierte en un privilegio."</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div id="comment-6010" class="comment">
<div class="ponente" style="text-align: right;"><em>Creo que estoy libre de la sospecha de ser un defensor del comunismo. Sin embargo, no puedo dejar de ver algo supersticioso e infantil en el horror que siente el mundo burgués ante el comunismo, este horror del que ha vivido tanto tiempo el fascismo, es decir, la idiotez fundamental de nuestra época.<br />
Thomas Mann, 1946 </em></div>
<div class="texto intervencion">
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<p>03/11/2017<br />
La importancia de la revolución bolchevique en octubre de 1917 puede medirse por el esfuerzo que todavía se hace hoy, 100 años después, en depreciar este suceso en su magnitud. ¿Se puede decir entonces que es imposible realizar una valoración equilibrada, debido a que la inseguridad y el odio de la clase dominante son tan profundos?</p>
<p>No hay que ser un o una comunista o un/a compañero/a de viaje para poder aceptar hoy lo que era el sentido común democrático en 1945, que el pueblo soviético, con más de 20 millones de muertos, no sólo lideró las estadísticas de las víctimas de los crímenes nazis, sino que también asumió la principal carga militar de la liberación de Europa del fascismo.</p>
<p>El zar Nicolás II y el emperador Francisco José, ambos estaban poseídos por la misma idea engañosa en 1914, la de la guerra, que siempre significó la desgracia de los pueblos para salvar sus imperios. Ambos provocaron su caída. Igual que el desafortunado Alexander Fyodorovitch Kerensky, que quería asegurar su gobierno burgués con la ofensiva de un ejército hambriento y desmoralizado en junio de 1917, pero que, en cambio, aceleró la revolución. 1,8 millones rusos murieron en la Primera Guerra Mundial. El asesinato de la familia del zar en julio de 1918 aparece aquí como una lágrima en el océano.</p>
<p>La negativa de los trabajadores, campesinos y soldados a continuar la guerra que condujo a la Revolución de Octubre fue tan justificada como lo es y será todo levantamiento contra matanzas ordenadas.</p>
<p>Según una anécdota, hubo más lesiones en el rodaje de la película «Octubre», que Sergei Eisenstein rodó en el décimo aniversario de la revolución, que durante la revuelta real en el Palacio de Invierno. Entonces, ¿la revolución no fue más que el golpe de una élite aislada, político-militar? Si realmente hubiera sido así, el poder soviético habría perecido en la Guerra Civil (1918-1922), cuando la casta militar rusa, con armas y dinero recibidos del extranjero, así como las potencias victoriosas de la guerra mundial: Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos y Japón con sus intervenciones militares masivas contra la revolución, querían derrocar al nuevo gobierno.</p>
<p>En un debate tenso, no es bueno contrarrestar la parcialidad de los oponentes con tu propia parcialidad. Durante décadas, la victoria de la revolución bolchevique en Rusia fue santificada como el mito fundador del comunismo, que dejó muchos puntos blancos y ángulos sombríos en el mapa mental de los comunistas.</p>
<p>La visión de Rosa Luxemburgo sobre la revolución estuvo marcada por la simpatía y la sobriedad. En su manuscrito de 1918 «Sobre la Revolución Rusa», publicado en 1918, se lee: «Está claro que una apología no crítica es incapaz de sacar provecho de las experiencias y las enseñanzas, eso sólo se logra con una crítica profunda y meditada»[1]. Y entonces la famosa frase que, generalmente, sólo se cita como un dicho de calendario: «La libertad que es sólo para los partidarios del gobierno y para los miembros de un partido – por numerosos que estos sean – no es libertad. No por un fanatismo por la «justicia», sino porque todo lo vital, lo salvador y lo más puro de la libertad política dependen de eso, y su efecto falla cuando la «libertad» se convierte en un privilegio.»[2]</p>
<p>Hay una gran diferencia entre este compromiso de Rosa Luxemburgo con la revolución y los credos que en la época de Stalin penetraron en el repertorio cultural mundial de los y las comunistas.</p>
<p>Más de una década después del asesinato de Rosa Luxemburgo por el gobierno socialdemócrata alemán, hizo el comunista italiano Antonio Gramsci, en las notas que escribió en la mazmorra fascista, un llamamiento a los comunistas para que abandonaran la estrategia «exitosa» en el Este de la «guerra de movimientos» para lograr una victoria a través de la insurrección armada, y en su lugar, a prepararse para una dura «guerra de posiciones» que representa la forma adecuada de la lucha en una sociedad capitalista desarrollada con estructuras parlamentarias democráticas.[3]</p>
<p>La crítica de Rosa Luxemburg y la tesis de Antonio Gramsci dijeron que era imposible transferir el modelo de la Revolución Rusa a las sociedades capitalistas desarrolladas. El movimiento comunista tuvo que reorientarse. La Internacional Comunista no luchó por esta idea hasta 1936 en vista de la victoria del fascismo en Alemania. Sin embargo, fue sólo un episodio, ya que después de la victoria sobre el fascismo, Stalin implantó el sistema del socialismo estatal autoritario que él concibió en Europa del Este, y así reprimió a toda resistencia dentro y fuera del partido. Sin embargo, en Occidente, en Italia, Francia y España, el VII Congreso Mundial de la Internacional Comunista dejó su huella.</p>
<p>Sin embargo, desde la década de 1930, ya no sólo se trataba de la insuficiencia de la estrategia revolucionaria de los bolcheviques en Occidente, sino también de los métodos que utilizaron para construir el «socialismo en un país». Werner Hofmann, un teórico en la tradición de la Escuela de Frankfurt, definió el estalinismo en 1967 como el exceso de poder ejercido en la Unión Soviética, que iba más allá de las funciones de una «dictadura educativa»[4]. Además de que debemos preguntarnos en base a Marx quién está educando a los educadores en la dictadura educativa, la debilidad de esta definición aparentemente precisa es que no hace justicia a la escala del «exceso».</p>
<p>Después de la usurpación del poder en el partido y la sociedad, Josef Stalin puso en marcha una monstruosa maquinaria del terror. Según el Archivo Estatal de la Federación Rusa, en el que sólo aparecen las víctimas cuya ejecución fue ordenada según procedimientos «judiciales», en los años del gran terror de 1937 y 1938, fueron fusiladas todos los días unas mil personas. Considerando las víctimas del trabajo forzado, los campamentos, la colectivización y el reasentamiento forzado, uno no puede evitar reconocer que el estalinismo es uno de los mayores crímenes políticos cometidos en la historia de la humanidad en el siglo XX.</p>
<p>Estos sacrificios no pueden trivializarse como inevitables en el transcurso de un desarrollo rápido y de recuperación, ni siquiera por la referencia al carácter violento con que el capitalismo se impuso en el proceso de «acumulación primitiva».</p>
<p>¿Fue este desarrollo la consecuencia lógica de lo implacable de la ideológica con la que Lenin logró el triunfo de la revolución? Esto sólo se puede considerar como correcto, si se ve a la gente como máquinas y a las ideologías como logaritmos, que se siguen de forma automática. De hecho, el camino hacia el estalinismo no fue unilateral: la decisión de Stalin para forzar una colectivización precipitada de la agricultura a través del terror, la vacilación de Trotsky, que no se decidió por la lucha de poder abierta contra el Secretario General, hasta que ya la había perdido, los enredos de Radek, Zinoviev y de Kamenev en las intrigas dentro del aparato del partido, que los desacreditaron y les mostraron poco fiables cuando apelaron públicamente a los y las comunistas a actuar. Todos ellos, a excepción del Secretario General, fueron víctimas de un sistema en cuya creación habían participado personalmente. Lo mismo se puede decir – aunque en menor medida – de la mentalidad conformista de los cientos de miles de cuadros superiores e intermedios del partido de gobierno y su aparato que Trotsky describió de forma tan impresionante en su libro «La revolución traicionada».</p>
<p>¿Fue entonces el estalinismo la consecuencia del atraso de la sociedad rusa, que ya lamentaba Lenin? ¿O fue la consecuencia de una mentalidad paranoica que se extendió entre los bolcheviques frente al entorno hostil contra el nuevo estado?</p>
<p>Los historiadores discutirán sobre esto durante mucho tiempo. Sin embargo, es indiscutible que el comunismo, que se propuso «anular todas las condiciones en las que el hombre es degradado, esclavizado, abandonado y despreciado»[5], no construyó salvaguardias contra su propio ejercicio del terror en el poder para defender el derecho humano más básico, es decir, fracasó al no garantizar la eliminación de la persecución y opresión.</p>
<p>Pero, ¿qué significa esto para el movimiento comunista y los cientos de millones de personas que lucharon contra el fascismo en las filas de los partidos comunistas, por los derechos de la clase trabajadora y por la liberación del colonialismo? ¿Pueden sus vidas, victorias y derrotas reducirse a las atrocidades cometidas por Stalin? ¿Se invalidan por ello?</p>
<p>El dominio durante décadas del estilo comunista soviético y de partido en la izquierda radical estaba vinculado al mito ideológico de que la división del movimiento obrero en un movimiento reformista y socialdemócrata frente al comunista y revolucionario habría sido el resultado de la revolución bolchevique de octubre de 1917. De hecho, la división vino de mucho antes y tuvo profundas raíces. En la socialdemocracia alemana los ortodoxos y los revisionistas se enfrentaron desde 1898 («disputa del revisionismo»), en Rusia los mencheviques y los bolcheviques se separaron en 1903, y ya en 1915 la disensión entre los opositores socialdemócratas a la guerra en la Conferencia de Zimmerwald anticipó la creación &#8211; cuatro años después – de la Internacional Comunista.</p>
<p>Lo que realmente hizo la Revolución Rusa fue otorgar un poder de persuasión, una base material y un dominio del comunismo según Lenin y Trotsky dentro de la izquierda radical, que posteriormente convirtió el estalinismo en la ideología del movimiento mundial.</p>
<p>Esta base llegó a su fin en el siglo XX. Ya en 1981, Enrico Berlinguer, Secretario General del Partido Comunista Italiano, declaró que el impulso creado por la Revolución de Octubre se había agotado. Cinco años más tarde llegó el final de la Unión Soviética.</p>
<p>Sin embargo, continúa el deseo asociado con el comunismo de la emancipación del capitalismo, el patriarcado y el racismo.</p>
<p>La opinión de que son los partidos comunistas los que le dieron la única expresión política es ya historia. Nuevas formaciones políticas han entrado en la escena de la lucha de clases y la política en muchos países de Europa y del mundo.</p>
<p>Esto también permite determinar de manera realista el lugar histórico de la Revolución de Octubre. Permitió vislumbrar una nueva era, pero no la abrió. Otras revoluciones, como la china, han continuado y han respondido a las características y desafíos del siglo XX en mayor medida. Y éstas continúan en el siglo XXI.</p>
<p>Rosa Luxemburg escribió acertadamente sobre la Revolución Rusa: «En Rusia, el problema solo podía plantearse. No se pudo resolver en Rusia, solo se puede resolver a nivel internacional»[6].</p>
<p>Durante un siglo, la Revolución de Octubre inspiró a las personas que luchaban por un mundo más justo.</p>
<p>No se disculparán por eso.</p>
<p><em>-El autor, Walter Baier, es Coordinador político de la red europea de pensamiento crítico Transform!</em></p>
<p>*Fuente: <strong><a href="http://www.espacio-publico.com/debate-sobre-la-revolucion-de-1917#comment-6010">Publico.es</a></strong></p>
<p><strong>Notas:</strong></p>
<p>[1] Luxemburg, Rosa (1918) “Sobre la Revolución Rusa” en: Obras Completas, Tomo. 4 (1983), Dietz Verlag Berlín, p. 334<br />
[2] Ibídem. p. 359<br />
[3] Gramsci, Antonio: „Cartas desde la Cárcel Tomo. 4“, Berlín 1992, p. 874.<br />
[4] Véase: Hofmann, Werner (1967): “Stalinismus und Antikommunismus. Zur Soziologie des Ost-West-Konflikts”, Suhrkampp, Frankfurt a.M.<br />
[5] Marx, Karl: (1843/1844) “Introducción para la crítica de la filosofá de derecho de Hegel”, en Obras Completas, tomo 1 (1976), Dietz Verlag Berlin/DDR, p. 379<br />
[6] Ibídem. p.365</p>
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		<title>¿Es posible ser comunista en la actualidad?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 19 May 2017 00:34:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>"El socialismo clásico fue prepotente y arrogante. Siempre nos enviaba a ver tal página para encontrar verdades y soluciones. Nos dieron catecismos. Y eso es un grave error ", reflexionaba críticamente Rafael Correa, ex presidente de Ecuador. Valen aquí palabras de Frei Betto: <strong>"El escándalo de la Inquisición no hizo que los cristianos abandonaran los valores y las propuestas del Evangelio. Del mismo modo, el fracaso del socialismo en el este europeo no debe inducir a descartar el socialismo del horizonte de la historia humana".</strong></p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>18 de mayo de 2017<br />
<i></i></p>
<div class="cabecera" style="text-align: right; padding-left: 120px;"><i>«El Socialismo solo funciona en dos lugares: en el Cielo, donde no lo necesitan, y en el Infierno donde ya lo tienen».</i><br />
<strong>Activista antichavista en Venezuela</strong></div>
<p>&nbsp;</p>
<div id="CuerpoNoticia" class="noticia">
<div id="TextoNoticia">
<p style="padding-left: 60px;" align="right"><i>«Si hay 200 millones de niños en las calles, ninguno es cubano; si hay 100 millones de niños trabajando sin poder ir a la escuela, ninguno es cubano».<br />
</i>Fidel Castro</p>
<p><b>I</b></p>
<p>Hoy día hablar de comunismo (o de socialismo, o de marxismo) no pareciera estar muy «de moda»; es más, a cualquiera que se precie de defenderlo, el discurso dominante con asombrosa rapidez lo tildará de anacrónico, desfasado, dinosaurio de tiempos idos. Ya ni siquiera es «peligroso» para el sistema (o, al menos, eso se quiere hacer creer); su evocación como rémora de un pasado «<i>oprobioso que no debe volver nunca más</i>» funciona ya como antídoto. Aunque, en lo profundo del sistema capitalista, por supuesto que sigue siendo altamente peligroso. ¿Por qué, si no, perdura el continuo armarse contra la posibilidad de «estallidos sociales», de «ingobernabilidades»? Como dijo Néstor Kohan: «<i>curioso cadáver el del marxismo, que hay que estar enterrándolo continuamente</i>«. En realidad, para usar la expresión apócrifa equivocadamente atribuida a José Zorrilla: «<i>los muertos que vos matáis gozan de buena salud</i>«. Pero la ideología que, hoy por hoy, domina la escena, lo presenta como «terminado, muerto y sepultado».</p>
<p>El epígrafe que abre el texto –el primer epígrafe, pronunciado con el más visceral odio de clase por un contrarrevolucionario venezolano– marca en buena medida los tiempos que corren. Quizá, jugando con los versos de Rafael de León, podría decirse: ¿comunismo? <i>«¡Pamplinas! ¡Figuraciones que </i><i>se</i><i> inventan los chavales! </i><i>Después</i><i> la </i><i>vida</i><i> </i><i>se</i><i> </i><i>impone</i><i>: </i><i>tanto</i><i> </i><i>tienes</i><i>, </i><i>tanto</i><i> </i><i>vales»</i>.</p>
<p>Aunque la caída del muro de Berlín en 1989 –y con esa caída, la puesta entre paréntesis de los sueños de transformación del mundo que venían materializándose en la primera mitad del siglo pasado: Rusia, China, Cuba, Nicaragua, Vietnam, liberación de países africanos, movimientos revolucionarios varios, espíritu contestatario– ha abierto una serie de interrogantes aún por responderse respecto a lo que fue socialismo real, la pregunta que da título al presente escrito necesita hoy de imperiosas respuestas, quizá más imperiosas y urgentes que años atrás. El fantasma de un tal «castro-<i>comunismo</i>«, sin que eso pueda traducirse en forma clara en términos conceptuales, con su sola mención ya sirve para asustar, para horrorizar incluso, buscando santiguarse. En Venezuela, por ejemplo, (o en todo el mundo, mostrando la Revolución Bolivariana de Venezuela), con ese epíteto se moviliza lo más conservador y fascista de la sociedad, remedando la lucha ideológica de la Guerra Fría. «<i>Si viene el comunismo te van a poner obligadamente una familia a compartir tu casa, y a tus hijos te los van a quitar para mandarlos a campos de entrenamiento guerrillero en Cuba</i>«. Aunque parezca mentira, ya entrado el siglo XXI esas patrañas son las que dominan la inteligencia de la población mundial.</p>
<p>Desde el surgimiento del pensamiento anticapitalista en los albores de la gran industria europea, allá por el siglo XIX, e incluso después de la puesta en marcha de las primeras experiencias socialistas en el siglo XX, con la Rusia bolchevique, con la República Popular China, estaba bastante claro qué significaba ser comunista. Hoy, a inicios del siglo XXI, luego de toda el agua corrida bajo el puente, la pregunta tiene más vigencia que antes incluso. El descrédito que se le ha adosado hace más que urgente responder con claridad qué significa.</p>
<p>Las verdades que inaugura el <i>Manifiesto Comunista</i> en 1848 siguen siendo válidas aún hoy; y sin duda, en tanto verdades universales, lo serán por siempre, dado que develan estructuras de la naturaleza social misma: la explotación a partir de la apropiación del trabajo ajeno, la lucha de clases como motor de la historia, la violencia en tanto «partera de la historia», las revoluciones sociales como momento de superación de fases de desarrollo que signan el devenir humano. Todas estas verdades son expresión de un saber que se instaura como objetivo, neutro, científico en el sentido moderno de la palabra –los conceptos científicos no tienen color político–. Otra cosa es el llamado a la práctica que esas formulaciones teóricas posibilitan, es decir: la acción política; y para el caso, la revolución. ¡Obviamente eso es ideológico! Tan ideológica es la defensa del sistema vigente como la voluntad de transformarlo. ¿Quién dijo que las ideologías habían terminado? ¿Sería ello acaso remotamente posible?</p>
<p>Dicho rápidamente: el comunismo como expresión teórica y como práctica política no ha muerto, porque la realidad que le dio origen –la explotación de clase, las distintas formas de opresión de unos seres humanos sobre otros seres humanos (de clase, de género, étnica)– no ha desaparecido. Mientras persistan las inequidades y las diversas formas de explotación humana, el comunismo, en tanto aspiración justiciera, seguirá vigente.</p>
<p><b>II</b></p>
<p>Con la desaparición del campo socialista de Europa del Este hacia la década de los 90 del pasado siglo, la vorágine triunfalista del capitalismo ganador de la Guerra Fría arrastró al mundo a una suerte de aturdimiento intelectual, presentando el descrédito del comunismo como la demostración de su inviabilidad. Tan grande fue el golpe que, por algún momento, la prédica triunfal pareció ser verdadera: ¡el comunismo no era posible! Y todos pudimos llegar a creerlo. «<i>¡Pamplinas! ¡Figuraciones que </i><i>se</i><i> inventan los chavales! </i>«. El darwinismo social se agigantó.</p>
<p>Hoy, a casi tres décadas de esos acontecimientos, con una China que ha tomado caminos que, aunque no han derrumbado al Partido Comunista, al menos abre interrogantes sobre lo que el comunismo significa, y con un talante planetario donde decirse de izquierda conlleva una carga casi despectiva, vale la pena –o mejor aún: es imprescindible– plantearse la pregunta: ¿qué significa en la actualidad ser comunista? ¿Es posible serlo?</p>
<p>Las injusticias, la explotación, la apropiación del trabajo ajeno, la lucha de clases, todo ello sigue siendo la esencia de las relaciones sociales. Es más: caída la experiencia soviética, el capitalismo ganador ha avasallado conquistas de los trabajadores conseguidas con sangre durante décadas de lucha, entronizando un modelo ultraexplotador (llamado «neoliberalismo» ) que retrotrae peligrosamente la historia. Capitalismo triunfante, por otro lado, que se alza unilateral, insolente, con una potencia militar hegemónica –Estados Unidos de América– dispuesta a todo, con una posición provocativa que puede llevar al mundo a un holocausto nuclear, y que no ofrece –ni lo pretende, pero además, no podría lograrlo– soluciones reales a los problemas crónicos de la humanidad. Capitalismo triunfante sobre las primeras experiencias socialistas habidas pero que, pese a un descomunal desarrollo científico-técnico, no consigue remediar los males humanos de la pobreza, de la escasez, de la desprotección. En ese sentido, es válido el segundo epígrafe, la cita de Fidel Castro. Si toda esta barbarie capitalista continúa, –y tal como van las cosas, pareciera que tiende a aumentar– el comunismo, en tanto expresión de reacción ante tanta injusticia, lejos de desaparecer tiene más razón de ser que nunca. Porque la gente, la población de a pie, los que reciben los efectos de ese capitalismo salvaje, sin duda siguen protestando, aunque no conozcan nada de marxismo en términos teóricos.</p>
<p>Las vías de construcción de los primeros socialismos, por innumerables y complejas causas, quedaron dañadas, y merecen ser revisadas: el autoritarismo, el patriarcado y el Gulag fueron realidades palpables. «<i>El socialismo clásico fue prepotente y arrogante. Siempre nos enviaba a ver tal página para encontrar verdades y soluciones. Nos dieron catecismos. Y eso es un grave error</i> «, reflexionaba críticamente Rafael Correa, ex presidente de Ecuador. Sin duda que hubo errores, y muchos. Los comunistas son seres humanos de carne y hueso. Un comunista italiano, por ejemplo, se quejaba porque su hija se iba a casar con un siciliano. «<i>¿Cómo con un africano, hija mía?</i>«, le reprochaba amargamente. ¿No hay derecho a la equivocación en el comunismo acaso?</p>
<p>Aunque todo eso existe: errores, desaciertos, exageraciones, ello no desautoriza el ideario comunista y su lucha por un mundo de mayor justicia. Debe quedar claro que todos esos errores –monstruosos en algunos casos, injustificables desde una posición comunista (como prohibir la homosexualidad por contrarrevolucionaria, por poner solo un ejemplo)– no desdibujan la lucha contra las injusticias que ese ideario significó. Valen aquí palabras de Frei Betto: » <i>El escándalo de la Inquisición no hizo que los cristianos abandonaran los valores y las propuestas del Evangelio. Del mismo modo, el fracaso del socialismo en el este europeo no debe inducir a descartar el socialismo del horizonte de la historia humana</i>«.</p>
<p>Ahora bien: ese pretendido «fracaso», de ningún modo autoriza a decir que las injusticias desaparecieron, y menos aún que las expresiones de búsqueda de mayor armonía y equidad social que representa el proyecto comunista, se hundieron igualmente.</p>
<p>Hoy por hoy, aunque el discurso hegemónico ha llevado los valores del capitalismo triunfal a un endiosamiento nunca antes visto en otros modelos sociales, la protesta de los excluidos sigue estando. Y pasados los primeros años del aturdimiento post Guerra Fría, vuelve a hacerse notar. Dicho así, entonces, el comunismo no ha desaparecido y está muy lejos de desaparecer, porque las injusticias continúan siendo la esencia cotidiana de la vida de los seres humanos. ¿Pero por qué este rechazo en decirnos claramente, con todas las letras, «comunistas»? ¿Pasó a ser el comunismo una «pamplina de chavales», una estupidez «fuera de moda», una utopía absolutamente irrealizable?</p>
<p><b>III</b></p>
<p>Las injusticias continúan (o se acrecientan); por tanto –no podría ser de otro modo– las protestas también continúan. Tal vez no crecen, no ponen la situación social al rojo vivo, tal como fueron las primeras décadas del siglo pasado, pero por supuesto que siguen presentes. Aunque la voz triunfal del capitalismo se levantó sobre la emblemática caída del muro de Berlín proclamando que «la historia terminó», a cada paso la experiencia nos demuestra que ello no es así. Para prueba, ahí están los movimientos que recorren nuevamente Latinoamérica, protestas y reivindicaciones campesinas, la Revolución Bolivariana en Venezuela como propuesta de una integración continental alternativa a los tratados de «libre» comercio impuestos por Washington; ahí está la reacción de los pueblos europeos diciendo «no» a una constitución política ultraliberal centrada en el gran capital que intenta desconocer conquistas populares históricas y desmontar los Estados de bienestar; ahí sigue Cuba revolucionaria resistiendo y, como dice el segundo epígrafe, con logros incontrastables; ahí está la resistencia de los pueblos árabes ante toda intervención armada estadounidense; ahí está el pueblo palestino alzándose contra el genocidio.</p>
<p>Protestas, todas éstas, a las que debe sumársele un amplísimo abanico de fuerzas contestatarias, progresistas, propulsoras también de cambios sociales: ahí está la reivindicación del género femenino ganando espacio día a día; ahí están todas las luchas antirracistas a partir de las reivindicaciones étnicas; ahí está una conciencia ecológica que va ganando terreno en todo el mundo para ponerle freno a la voracidad consumista y a la depredación planetaria realizada en nombre del lucro privado; ahí está un sinnúmero de voces que se alzan contra diversas formas de discriminación y/o opresión –sexual, cultural, contra la guerra, por derechos específicos–. ¿Son comunistas todas estas expresiones?</p>
<p>Sin dudas nadie se atreve a llamarlas así hoy día. Lo cual nos lleva a las siguientes reflexiones: a) la prédica anticomunista que la humanidad vivió por años durante prácticamente todo el siglo XX ha tornado al comunismo un siniestro monstruo innombrable, y b) hay que redefinir, hoy por hoy, qué significa exactamente ser comunista.</p>
<p>Sobre la primera consideración no es necesario explayarnos demasiado; archisabido es que si un fantasma comenzaba a recorrer Europa a mediados del siglo XIX, el fantasma que recorrió el mundo con una fuerza inusitada durante el XX se encargó de satanizar con ribetes increíbles todo lo que sonara a «crítico», a «contestatario», haciendo del término comunismo sinónimo inmediato del mal, de terror, de fatalidad deplorable, diabólica y pérfida, presentificación en la Tierra del peor y más deleznable de los infiernos. La prédica, por cierto, dio resultado (véase una vez más el primer epígrafe).</p>
<p>Pero más allá de esta consecuencia, producto de una despiadada política desinformativa del capitalismo, ¿por qué hoy día es tan difícil reconocerse comunista? Ello lleva a la otra consideración que mencionábamos: ¿es posible, efectivamente, seguir siendo comunista hoy día? Pero, ¿qué significa ser comunista?</p>
<p><b>IV</b></p>
<p>El comunismo, en tanto formulación conceptual, en buena medida recogida en esa brillante creación intelectual que fue su Manifiesto publicado por Marx y Engels a mediados del siglo XIX, se mueve en el ámbito de lo sociopolítico, ya sea como lectura crítica de la realidad, ya sea como guía para la acción práctica. El meollo toral de todo su andamiaje pasa por la lucha de clases sociales, motor último de la historia humana. Si contra algo luchan los comunistas, buscando su superación justamente, es contra la injusticia social, contra la explotación del ser humano por el mismo ser humano. En tal sentido, comunismo es sinónimo de «búsqueda de la igualdad», «búsqueda de la justicia». Siendo así, entonces, el comunismo no está muerto: la equidad social entre todos los seres humanos sigue siendo una agenda pendiente. Por tanto, su búsqueda continúa siendo una aspiración comunista en el sentido más cabal del término. Otra cuestión –que no tocaremos acá– es el tipo de medios a utilizarse para la concreción de la tarea: guerra popular prolongada, movilización obrera urbana, organizaciones campesinas alternativas, lucha armada de una vanguardia con base popular, incidencia parlamentaria, elecciones presidenciales en el ámbito de la democracia representativa.</p>
<p>Seguramente por miedo, por efecto de la monumental propaganda anticomunista desplegada en décadas pasadas, por cuestionables experiencias que nos dejó el socialismo real, o por una sumatoria de todas estas causas, hoy día la tendencia no es usar el término «comunista». Por el contrario, quienes portaban ese nombre se lo han sacado de encima. Pareciera que es una peste de la que hay que desembarazarse. La «moda», evidentemente, anda por otro lado. » <i>Nueve de cada diez estrellas son de derecha</i> «, satirizaba Pedro Almodóvar.</p>
<p>Pero más allá de «modas», de «tendencias», el estado de inequidad que dio nacimiento a un pensamiento comunista un siglo y medio atrás aún sigue vigente. Por tanto, con las adecuaciones del caso, sigue también vigente el instrumento forjado para enfrentar esas inequidades. A quienes seguimos creyendo que es necesario buscar un mundo más justo, más solidario, más equitativo, ¿nos da miedo llamarnos hoy comunistas? ¿Nos avergüenza el estalinismo, las «dictaduras del proletariado» que tuvieron lugar en el socialismo real? (más dictaduras que otra cosa). ¿Realmente logró mellarnos la propaganda capitalista con su inacabable cantinela anticomunista? ¿Ganamos algo cambiándonos el nombre? ¿Qué ganamos?</p>
<p>Sin dudas lo que propone el Manifiesto Comunista de 1848, aunque sigue siendo válido en su núcleo, necesita adecuaciones. Un siglo y medio no es poco, y muchas cosas, por diversos motivos, no fueron consideradas en aquel entonces. El comunismo se ocupó de la lucha de clases pero dejó fuera otras opresiones: no puso particular énfasis en la explotación del género masculino sobre el femenino ni consideró la temática de las discriminaciones étnicas. Por el contrario, incluso, peca de cierto eurocentrismo civilizatorio, y el tema ecológico aún no entraba en su consideración. Obviamente, todos somos hijos de nuestro tiempo; también Marx y Engels.</p>
<p>Tal como se dijo anteriormente, en la actualidad asistimos a un sinnúmero de fuerzas progresistas que, sin decirse comunistas, abren una crítica sobre los poderes constituidos, sobre el ejercicio de esos poderes, sobre las distintas formas de opresión vigentes. Fuerzas, en definitiva, que buscan también un mundo más justo, más solidario, más equitativo. Fuerzas que sin llamarse comunistas en sentido estricto, son definitivamente comunistas en su proyecto, en tanto entendemos que comunismo es la búsqueda de «otro mundo posible», ese mundo más justo, más solidario, más equitativo.</p>
<p>Y esto, elípticamente, contesta la pregunta inaugural: ser comunista –aunque hoy día asuste, incomode o fastidie el término, aunque esté «pasado de moda» llamarse así, aunque su uso fuerce un debate en torno a qué entender por revolución y cómo lograr la justicia–, ser comunista, entonces, no es una » <i>pamplina</i> «, pasajera » <i>figuración de chaval</i> «. Es luchar por un mundo más justo, más solidario, más equitativo. Esa lucha, por tanto, no se agota con una nueva organización económico-social, con una nueva relación de fuerzas en torno a las clases sociales; necesita también de cambios en la relación de poderes entre los géneros, en la consideración del otro distinto, en el respeto a la diversidad.</p>
<p>Después del aturdimiento de la caída del muro de Berlín –que provocó mucho ruido, sin dudas– ya va siendo hora de dos cosas: 1) quitarnos el miedo, el estigma de usar la palabra «comunismo», y 2) sobre la base de las lecciones aprendidas en el siglo XX, abrir un serio debate no sobre cómo nos designaremos (¿no nos gusta «comunista»?, ¿es mejor decirse «de izquierda»?, ¿queda más elegante «revolucionario»?, ¿y qué tal «luchadores por la justicia»?) sino sobre cómo lograr efectivamente ese <a href="http://www.albedrio.org/htm/documentos/vvaaSembrandoutopia.pdf">mundo más justo</a>, más solidario, más equitativo.</p>
<p>Es cierto que la tarea que nos espera es dura, pero… ¿quién dijo que iba a ser sencillo?</p>
<p>*Fuente: <strong><a href="https://www.rebelion.org/noticia.php?id=226768">Rebelión</a></strong></p>
<p class="entradilla">Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una <a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">licencia de Creative Commons</a>, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.</p>
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<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2017/05/18/posible-comunista-la-actualidad/">¿Es posible ser comunista en la actualidad?</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>Stephen Hawking sobre el futuro del capitalismo, la desigualdad&#8230; y la Renta Básica</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 04 Nov 2015 02:33:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[comunismo]]></category>
		<category><![CDATA[john maynard keynes]]></category>
		<category><![CDATA[karl marx]]></category>
		<category><![CDATA[pobreza]]></category>
		<category><![CDATA[stephen hawking]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>"Si las máquinas producen todo lo que necesitamos, el resultado dependerá de cómo se distribuyen las cosas. Todo el mundo podrá disfrutar de una vida de lujo ociosa si la riqueza producida por las máquinas es compartida, o la mayoría de la gente puede acabar siendo miserablemente pobre si los propietarios de las máquinas cabildean con éxito contra la redistribución de la riqueza. Hasta ahora, la tendencia parece ser hacia la segunda opción, con la tecnología provocando cada vez mayor desigualdad".</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2015/11/04/stephen-hawking-sobre-el-futuro-del-capitalismo-la-desigualdad-y-la-renta-basica/">Stephen Hawking sobre el futuro del capitalismo, la desigualdad&#8230; y la Renta Básica</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>26/10/2015<br />
Traducción: I. Buster<br />
El pasado jueves, el reconocido físico y cosmólogo Stephen Hawking, <a href="http://www.huffingtonpost.com/entry/stephen-hawking-capitalism-robots_5616c20ce4b0dbb8000d9f15">dejó caer una verdadera bomba</a> sobre el capitalismo y el futuro de la desigualdad. Con los rápidos avances tecnológicos de las últimas décadas (por ejemplo, la tecnología informática, la robótica), hemos visto crecer las desigualdades económicas a un ritmo alarmante, y como una especie de clase plutocrática de propietarios &#8211; es decir, los capitalistas &#8211; se volvían inmensamente ricos. Hawking cree que, si las máquinas no terminan por reemplazar el trabajo humano y produciendo todos nuestros productos, y continuamos la actual vía neoliberal, estamos en camino de convertirse en una suerte de distopía con una clase de grandes propietarios, con una riqueza inconmensurable, y una clase inferior de desposeídos &#8211; es decir, las masas &#8211; que vivirán en la pobreza extrema. En una <a href="https://www.reddit.com/r/science/comments/3nyn5i/science_ama_series_stephen_hawking_ama_answers/cvsdmkv">sesión de “pregúntame lo que quieras” de Reddit</a> Hawkins escribió:</p>
<blockquote><p>«Si las máquinas producen todo lo que necesitamos, el resultado dependerá de cómo se distribuyen las cosas. Todo el mundo podrá disfrutar de una vida de lujo ociosa si la riqueza producida por las máquinas es compartida, o la mayoría de la gente puede acabar siendo miserablemente pobre si los propietarios de las máquinas cabildean con éxito contra la redistribución de la riqueza. Hasta ahora, la tendencia parece ser hacia la segunda opción, con la tecnología provocando cada vez mayor desigualdad».</p></blockquote>
<p>La sustitución del trabajo humano por máquinas ha sido siempre uno de los temores de la clase trabajadora. Al inicio de la revolución industrial, ese miedo dio lugar a una reacción violenta de los trabajador conocida como el movimiento ludita: en Inglaterra, los trabajadores textiles protestaron contra los despidos y las dificultades económicas destruyendo equipos industriales y fábricas. Hoy en día, ocurre de nuevo con la eliminación de muchos puestos de trabajo fabriles previamente estables en ciudades como Baltimore y Detroit, sustituidos en gran medida por la automatización. Este tipo de innovación tecnológica que tiene lugar en toda la historia del capitalismo es lo que Joseph Schumpeter llamó la<a href="https://translate.googleusercontent.com/translate_c?depth=1&amp;hl=fr&amp;ie=UTF8&amp;prev=_t&amp;rurl=translate.google.es&amp;sl=en&amp;tl=es&amp;u=http://www.investopedia.com/terms/c/creativedestruction.asp&amp;usg=ALkJrhgqUosVAFS3lpMOxblGw-iY8uvOyA">«destrucción creativa»,</a> que describió como un «proceso de cambio industrial que revoluciona incesantemente la estructura económica desde dentro, destruyendo sin cesar la antigua, creando incesantemente una nueva”. Schumpeter llamó a este proceso “la característica esencial del capitalismo».<br />
La destrucción creativa siempre ha resultado hasta ahora positiva para la sociedad. Aunque que las innovaciones eliminan puestos de trabajo para muchos, las nuevas tecnologías han creado históricamente nuevas industrias y nuevos empleos con ellas. Este proceso inherente del capitalismo aumenta rápidamente la productividad del trabajador y por lo tanto hace que los que eran hasta entonces bienes de lujo pasen a estar al alcance de sectores más amplios de la población. Las nuevas tecnologías ayudan a producir muchos más productos, que aumentan la oferta y empujan hacia abajo el precio para satisfacer la demanda.<br />
Como he dicho anteriormente, históricamente, la destrucción creativa termina produciendo nuevos puestos de trabajo después de la eliminación de los antiguos. Pero actualmente podríamos estar tomando otra dirección, y la tecnología estaría <a href="https://translate.googleusercontent.com/translate_c?depth=1&amp;hl=fr&amp;ie=UTF8&amp;prev=_t&amp;rurl=translate.google.es&amp;sl=en&amp;tl=es&amp;u=http://www.technologyreview.com/featuredstory/515926/how-technology-is-destroying-jobs/&amp;usg=ALkJrhiybv-Sd-DuWwy7p5RnA9MJBzxNUA">eliminando más puestos de trabajo que los que crea.</a> Nada ejemplifica esto mejor que los «tres grandes» fabricantes de automóviles en 1990 (GM, Ford, Chrysler) en comparación con las tres grandes empresas de tecnología de hoy en día. En 1990, los fabricantes de automóviles estadounidenses obtuvieron <a href="https://translate.googleusercontent.com/translate_c?depth=1&amp;hl=fr&amp;ie=UTF8&amp;prev=_t&amp;rurl=translate.google.es&amp;sl=en&amp;tl=es&amp;u=http://www.businessinsider.com/technology-is-destroying-jobs-and-it-could-spur-a-global-crisis-2015-6&amp;usg=ALkJrhj87J0qk4ekt1wBg2wovv1KiUvLmQ">$ 36 mil millones en ingresos en total, y emplearon a más de un millón de trabajadores,</a>en comparación con Apple, Facebook y Google hoy en día, que en conjunto consiguen más de un billón de dólares en ingresos pero, sin embargo, sólo emplean 137.000 trabajadores.<br />
Y ¿qué ocurre con la industria manufactura estadounidense en comparación con el sector financiero? Desde la década de 1950, el sector financiero ha pasado de alrededor del 10 por ciento de las ganancias de las empresas nacionales <a href="https://translate.googleusercontent.com/translate_c?depth=1&amp;hl=fr&amp;ie=UTF8&amp;prev=_t&amp;rurl=translate.google.es&amp;sl=en&amp;tl=es&amp;u=http://www.theatlantic.com/business/archive/2013/03/how-wall-street-devoured-corporate-america/273732/&amp;usg=ALkJrhixzvX3GTuJVsgHZ_FgrTNPVN7U1Q">a cerca del 30 por ciento actual</a> (con un máximo de 40 por ciento a principios de siglo), mientras que la industria manufacturera ha caído de cerca del 60 por ciento de los beneficios empresariales a alrededor del 20 por ciento. Pero lo realmente revelador son los puestos de trabajo en EE UU de cada sector. El empleo en la industria financiera se ha mantenido bastante estable en los últimos sesenta años, menos de un 5 por ciento, mientras que la industria manufactura se ha reducido de un 30 por ciento a menos del 10 por ciento. Esto tiene mucho que ver con la financiarización de la economía estadounidense, pero también con el aumento de la automatización. Y esta tendencia se va a acentuar. Según un <a href="https://translate.googleusercontent.com/translate_c?depth=1&amp;hl=fr&amp;ie=UTF8&amp;prev=_t&amp;rurl=translate.google.es&amp;sl=en&amp;tl=es&amp;u=http://www.oxfordmartin.ox.ac.uk/downloads/academic/The_Future_of_Employment.pdf&amp;usg=ALkJrhhKt4UMyFXmcoD09d3J6mOMirDPcA">estudio de la Universidad de Oxford de 2013,</a> hasta el 47% de los puestos de trabajo podrían ser informatizados en los próximos 10 o 20 años.<br />
La clase media ha sido la más afectada en los últimos decenios, y lo continuará siendo duramente en las próximas décadas a este ritmo. De 1973 a 2013, por ejemplo, los salarios medios de los trabajadores <a href="https://translate.googleusercontent.com/translate_c?depth=1&amp;hl=fr&amp;ie=UTF8&amp;prev=_t&amp;rurl=translate.google.es&amp;sl=en&amp;tl=es&amp;u=http://www.epi.org/publication/charting-wage-stagnation/&amp;usg=ALkJrhh7x7t4SppuezxZO3CRl0jtzI4jmQ">sólo aumentaron un 9,2 por ciento,</a> mientras que la productividad creció alrededor del 74,4 por ciento. Compárese esto con el período de post-guerra (1948-1973), en el que la productividad aumentó en un 96,7 por ciento y los salarios de los trabajadores el 91,3 por ciento. Al mismo tiempo, el uno por ciento de los salarios más altos han crecido un 138 por ciento desde 1979, mientras que la clase propietaria ha visto aumentar su riqueza a un ritmo acelerado. A finales de la década de los 70, el 0,1 superior poseía <a href="https://translate.googleusercontent.com/translate_c?depth=1&amp;hl=fr&amp;ie=UTF8&amp;prev=_t&amp;rurl=translate.google.es&amp;sl=en&amp;tl=es&amp;u=http://inequality.org/wealth-inequality/&amp;usg=ALkJrhgEIjoJxh0jOrzG2XPFUQrxpykl6w">solo el 7,1 por ciento de la riqueza de los hogares en Estados Unidos,</a> mientras que en 2012 esa cifra se había más que triplicado hasta el 22 por ciento, que es aproximadamente lo mismo que posee el 90 por ciento inferior de los hogares. Piénselo. El 0,1 por ciento de la población posee tanta riqueza como el 90 por ciento.<br />
Estamos, como Hawking ha dicho, ante dos posibilidades. El futuro puede implicar aún más desigualdad si la tecnología sigue reemplazando la mano de obra y deja a las masas desempleadas y desposeídas (en la actualidad, esto parece lo más probable), o, si la riqueza se distribuye de manera más uniforme, todo el mundo puede disfrutar del «lujo ocioso», o como lo describió célebremente <a href="https://translate.googleusercontent.com/translate_c?depth=1&amp;hl=fr&amp;ie=UTF8&amp;prev=_t&amp;rurl=translate.google.es&amp;sl=en&amp;tl=es&amp;u=https://www.marxists.org/archive/marx/works/subject/quotes/&amp;usg=ALkJrhgyu9MnwXm_QyVraT2l-oElNem07A">Karl Marx:</a></p>
<blockquote><p>«<em>En la sociedad comunista, en la que nadie tiene una esfera exclusiva de actividad, sino que cada uno puede realizarse en el campo que desee, la sociedad regula la producción general, haciendo a cada uno posible el hacer hoy una cosa y mañana otra distinta: Cazar por la mañana, pescar después de comer, criar ganado al atardecer y criticar a la hora de la cena; todo según sus propios deseos y sin necesidad de convertirse nunca ni en cazador, ni en pescador, ni en pastor, ni en crítico</em>”.</p></blockquote>
<p>El influyente economista John Maynard Keynes, creía que el futuro del capitalismo (en contraposición al socialismo o el comunismo, como Marx creía) brindaría esa existencia tranquila a los seres humanos. En su ensayo de 1930, <a href="https://translate.googleusercontent.com/translate_c?depth=1&amp;hl=fr&amp;ie=UTF8&amp;prev=_t&amp;rurl=translate.google.es&amp;sl=en&amp;tl=es&amp;u=http://www.econ.yale.edu/smith/econ116a/keynes1.pdf&amp;usg=ALkJrhhc9Jss9eYjRyzYVCYmsh0bhrLDuA">«las Posibilidades económicas de nuestros nietos»,</a> predijo que el crecimiento y los avances tecnológicos que el capitalismo proporcionaba reducirían la semana laboral media a las quince horas en un siglo, por lo que que hacer el tiempo libre se convertirá en nuestra mayor preocupación. Sobre el dinero, Keynes adelantó una esperanzada predicción con su animada prosa habitual (salvo en su <em>Teoría General,  </em>excepcionalmente  árida).</p>
<blockquote><p>«El amor al dinero como posesión -para distinguirla del amor al dinero como un medio para la satisfacción de las necesidades y los placeres de la vida -será reconocido como lo que es, una morbilidad algo repugnante, una de esas tendencias semi-criminales, semi-patológicas que se dejan con un estremecimiento en manos de los especialistas en enfermedades mentales».</p></blockquote>
<p>Keynes hizo algunas <a href="https://translate.googleusercontent.com/translate_c?depth=1&amp;hl=fr&amp;ie=UTF8&amp;prev=_t&amp;rurl=translate.google.es&amp;sl=en&amp;tl=es&amp;u=http://www.history.com/this-day-in-history/keynes-predicts-economic-chaos&amp;usg=ALkJrhjRU-9rJ5yO0wnuQg_-txf6wozbOg">predicciones proféticas en su día,</a> pero esta no fue una de ellas. Hoy en día, parece que el análisis de Marx del capitalismo se adapta mejor a las grandes desigualdades económicas y la movilidad global del capital.<br />
Sin embargo, nada está escrito en piedra. El auge de Bernie Sanders, por ejemplo, revela un creciente movimiento dispuesto a combatir el status quo neoliberal que ha llegado a dominar la política estadounidense (y mundial). Si la economía continúa su camino actual, la distribución de la riqueza ya no será sólo una cuestión moral sobre el nivel de desigualdad que como sociedad estamos dispuestos a aceptar, sino una cuestión de estabilidad política y económica. La propiedad del capital en última instancia, determinará ese futuro, pero hay otros movimientos e ideas políticas con ese futuro en mente, como la renta básica universal, gracias a la cual  a todos los ciudadanos, una vez que llegan a cierta edad, se les proporcionaría un ingreso, que permitiría probablemente sustituir las redes de seguridad tradicionales. Suiza puede ser el primer país en adoptar esta política, y la votación <a href="https://translate.googleusercontent.com/translate_c?depth=1&amp;hl=fr&amp;ie=UTF8&amp;prev=_t&amp;rurl=translate.google.es&amp;sl=en&amp;tl=es&amp;u=http://motherboard.vice.com/blog/what-would-you-do-with-2800-a-month-no-questions-asked&amp;usg=ALkJrhiDVHynWgWx22t6NKVMgiRZNzLvHw">probablemente tendrá lugar en 2016.</a> El plan propuesto proporcionaría un ingreso mensual garantizado de $ 2.600 o $ 31.200 al año; en otras palabras, lo suficiente para que todo el mundo pueda sobrevivir y llevar a cabo un trabajo que realmente le satisfaga. Para la derecha a punto de gritar la palabra que empieza con M, hay que señalar que muchos conservadores e incluso libertarios, como FA Hayek, <a href="https://translate.googleusercontent.com/translate_c?depth=1&amp;hl=fr&amp;ie=UTF8&amp;prev=_t&amp;rurl=translate.google.es&amp;sl=en&amp;tl=es&amp;u=http://www.theatlantic.com/politics/archive/2014/08/why-arent-reformicons-pushing-a-guaranteed-basic-income/375600/&amp;usg=ALkJrhjhrhhq7phlhlJ6hC63I4jAra9wdg">han apoyado esta idea.</a>  <strong>[1].  </strong>Tiene una sorprendente historia de apoyo bipartidista, y podría, por lo menos, evitar la pobreza extrema en el futuro, si los robots y la tecnología de la información continúan sustituyendo empleos humanos.<br />
La creciente desigualdad en todo el mundo ya no puede ser ignorada, y hacer frente a este y a otros problemas del capitalismo, como la degradación del medio ambiente, no sólo es moralmente correcto, sino lo más pragmático que se puede hacer.<br />
&#8211; <em>El autor, Conor Lynch, es un escritor y periodista que vive en la ciudad de Nueva York. ha publicado en en Salon, Alternet, The Hill, y CounterPunch.</em><br />
<em>Fuente original :http://www.counterpunch.org/2015/10/15/stephen-hawkings-on-the-tuture-of-capitalism-and-inequality/</em><br />
*Fuente para piensaChile: <strong><a href="http://www.sinpermiso.info/textos/stephen-hawking-sobre-el-futuro-del-capitalismo-la-desigualdad-y-la-renta-basica">Sin Permiso</a></strong><br />
<strong>Nota de la R.: [1]</strong> Hayek nunca defendió la Renta Básica, sí una renta mínima de inserción o, en todo caso, una renta garantizada condicionada.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2015/11/04/stephen-hawking-sobre-el-futuro-del-capitalismo-la-desigualdad-y-la-renta-basica/">Stephen Hawking sobre el futuro del capitalismo, la desigualdad&#8230; y la Renta Básica</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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