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	<title>comunicacion politica &#8211; piensaChile</title>
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		<title>La CIA estudia a los teóricos franceses: Cómo desmantelar a la izquierda cultural</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 02 Apr 2017 12:29:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Se suele asumir que los intelectuales tienen poco o ningún poder político. Subidos en su privilegiada torre de marfil, desconectados del mundo real, enredados en debates académicos sin sentido sobre minucias, o flotando en las nubes abstrusas de la teoría de altos vuelos, se suele retratar a los intelectuales como separados de la realidad política e incapaces de tener cualquier impacto significativo sobre ella. Pero la Agencia Central de Inteligencia (CIA) piensa de otra forma.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2017/04/02/la-cia-estudia-los-teoricos-franceses-desmantelar-la-izquierda-cultural/">La CIA estudia a los teóricos franceses: Cómo desmantelar a la izquierda cultural</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="title"><time datetime="2017-04-01 14:18:00">1 abril 2017</time></p>
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<p class="wp-caption-text">El “aparato” en París: el agente de la CIA y presidente del Congreso para la Libertad Cultural Michael Josselson (centro) en un almuerzo de trabajo con John Clinton Hunt y Melvin Lasky (dcha.)</p>
</div>
<p>Se suele asumir que los intelectuales tienen poco o ningún poder político. Subidos en su privilegiada torre de marfil, desconectados del mundo real, enredados en debates académicos sin sentido sobre minucias, o flotando en las nubes abstrusas de la teoría de altos vuelos, se suele retratar a los intelectuales como separados de la realidad política e incapaces de tener cualquier impacto significativo sobre ella. Pero la Agencia Central de Inteligencia (<a href="http://www.cubadebate.cu/etiqueta/cia/">CIA</a>) piensa de otra forma.</p>
<p>De hecho, el organismo responsable de planificar <a href="http://www.cubadebate.cu/etiqueta/golpe-de-estado/">golpes de Estado</a>, cometer asesinatos y manipular clandestinamente a gobiernos extranjeros no solo cree en el poder de la teoría, sino que asignó importantes recursos para mantener un grupo de agentes secretos dedicados a estudiar a fondo lo que algunos consideran la teoría más recóndita e intricada jamás producida. Un documento de investigación escrito en 1985 y que recientemente ha sido desclasificado y publicado con ligeras adaptaciones, haciendo uso de la Ley de Libertad de Expresión, revela que <strong>la CIA dispuso de agentes dedicados a estudiar las complejas e influyentes teorías asociadas a los autores franceses Michel Foucault, Jacques Lacan y Roland Barthes.</strong></p>
<p>La imagen de unos espías estadounidenses reuniéndose con asiduidad en cafés parisinos para estudiar y comparar notas sobre los popes de la intelectualidad francesa puede chocar a quienes asumen que este grupo de intelectuales eran lumbreras cuya sobrenatural sofisticación no podría caer en una trampa tan vulgar, o que, por el contrario, no eran sino charlatanes de retórica incomprensible con poco o ningún impacto en el mundo real. <strong>Sin embargo, no sorprenderá a quienes están familiarizados con la prolongada y continua utilización de recursos de la CIA en la guerra cultural global</strong>, incluyendo el respaldo a sus formas más vanguardistas, lo que ha quedado bien documentado gracias a investigadores como Frances Stonor Saunders, Giles Scott-Smith y Hugh Wilford (yo he realizado mi propia contribución con el libro Radical History &amp; the Politics os Art).</p>
<p>Thomas W. Braden, antiguo supervisor de las actividades culturales de la CIA, explicaba el poder de la guerra cultural de la agencia en un relato sincero y bien informado publicado en 1967: “Recuerdo el inmenso placer que sentí cuando la Orquesta Sinfónica de Boston [que contaba con el respaldo de la CIA] ganó más elogios para <span class="skimlinks-unlinked">EE.UU</span>. en París de los que pudieran haber ganado John Foster Dulles [i] o Dwight D. Eisenhower con cien discursos”. No se trataba, de ninguna manera, de una operación liminal o sin importancia. De hecho, como sostenía acertadamente Wilford, el Congreso para la Libertad Cultural con sede en París, que posteriormente resultó ser una organización tapadera de la CIA en tiempos de la Guerra Fría, fue uno de los principales patrocinadores de la historia mundial y prestó apoyo a una increíble gama de actividades artísticas e intelectuales. Contaba con oficinas en 35 países, publicó docenas de prestigiosas revistas, participaba en la industria editorial, organizó conferencias y exposiciones artísticas de alto nivel, coordinaba actuaciones y conciertos y proporcionó generosa financiación a diversos premios y becas culturales, así como a organizaciones encubiertas como la Fundación Farfield.</p>
<p><strong>La agencia de inteligencia consideraba que la <a href="http://www.cubadebate.cu/etiqueta/cultura/">cultura</a> y la creación teórica eran armas cruciales del arsenal global dirigido a perpetuar los intereses estadounidenses en todo el mundo.</strong> El documento de investigación de 1985 recién publicado, titulado “Francia: la deserción de los intelectuales de izquierda”, <strong>examina –indudablemente con el fin de manipularla– a la intelectualidad francesa y el papel fundamental que desempeñaba en la configuración de las tendencias que generan la línea política.</strong> El informe, a la vez que sugería que en la historia de la intelectualidad francesa existía un equilibrio ideológico relativo entre la izquierda y la derecha, destaca el monopolio de la izquierda en la era inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial –al que, como sabemos, se oponía de modo furibundo la CIA– a causa del papel fundamental que jugaron los comunistas en la resistencia al fascismo y que, en último término, permitió ganar la guerra. Aunque la derecha estaba enormemente desacreditada a causa de su contribución directa a los campos de exterminio nazis, así como su agenda xenófoba, anti-igualitaria y fascista (según las propias palabras de la CIA), los agentes secretos anónimos que escribieron el borrador del informe resumen con palpable regocijo el retorno de la derecha a partir de los inicios de la década de los setenta.</p>
<p>Más concretamente,<strong> los guerreros culturales clandestinos aplauden</strong> lo que consideran un movimiento doble que contribuyó a q<strong>ue los intelectuales apartaran a Estados Unidos del centro de sus críticas y las dirigieran a la Unión Soviética.</strong> Por parte de la izquierda se produjo una desafección gradual hacia el estalinismo y el marxismo, una progresiva retirada de los intelectuales radicales del debate público y un alejamiento teórico del socialismo y del partido socialista. Más hacia la derecha, los oportunistas ideológicos a los que se denominaba Nuevos Filósofos y los intelectuales de la Nueva Derecha lanzaron una campaña mediática descarada de difamación contra el marxismo.</p>
<p>Mientras otros tentáculos de la organización de espionaje de alcance mundial se dedicaban a derribar gobiernos elegidos democráticamente, a proporcionar servicios de inteligencia y financiación a dictadores fascistas y a apoyar escuadrones de la muerte de extrema derecha, el escuadrón parisino de la CIA recogía información sobre el giro hacia la derecha que estaba teniendo lugar en el mundo y que beneficiaba directamente a la política exterior de <span class="skimlinks-unlinked">EE.UU</span>. Los intelectuales simpatizantes de la izquierda de la posguerra fueron abiertamente críticos con el imperialismo estadounidense. La influencia en los medios de comunicación que ejercía la crítica marxista sin pelos en la lengua de Jean Paul Sartre y su notable papel –como fundador de Libération– a la hora de revelar la identidad del responsable de la CIA en París y de docenas de agentes encubiertos fue seguida de cerca por la Agencia y considerada un grave problema.</p>
<p>Por el contrario, el ambiente antisoviético y antimarxista de la emergente era neoliberal sirvió para desviar el escrutinio público y proporcionó una excelente excusa para las guerras sucias de la CIA, al “dificultar en extremo cualquier oposición significativa de las élites intelectuales a las políticas estadounidenses en América Central, por ejemplo”. Greg Grandin, uno de los más destacados historiadores de Latinoamérica, resumió perfectamente esta situación en su libro The Last Colonial Massacre (La última masacre colonial):</p>
<blockquote><p>“Aparte de realizar intervenciones notoriamente desastrosas y letales en Guatemala en 1954, República Dominicana en 1965, Chile en 1973 y El Salvador y Nicaragua en los ochenta, Estados Unidos ha prestado apoyo financiero, material y moral silencioso y continuo a estados terroristas asesinos y contrainsurgentes […] Pero la enormidad de los crímenes de Stalin aseguraba que dichas historias sórdidas, por muy convincentes, rigurosas o condenatorias que fueran, no interfirieran en la fundación de una visión del mundo comprometida con el papel ejemplar de Estados Unidos en la defensa de lo que ahora conocemos como democracia”.</p></blockquote>
<p>Este es el contexto en el que los mandarines enmascarados elogian y apoyan la incesante crítica que una nueva generación de pensadores antimarxistas como Bernard-Henri Levy, André Glucksmann y Jean-François Revel desencadena contra “la última camarilla de eruditos comunistas” (compuesta, según los agentes anónimos, por Sartre, Barthes, Lacan y Louis Althuser). <strong>Dada la inclinación izquierdista de aquellos antimarxistas en su juventud, constituyen el modelo perfecto para construir las narrativas falaces que fusionan una pretendida evolución política personal con el avance continuo del tiempo, como si la vida individual y la historia fueran simplemente una cuestión de “evolución” y de reconocer que la transformación social igualitaria es algo del el pasado, personal e histórico. Este derrotismo condescendiente y omnisciente no solo sirve para desacreditar nuevos movimientos, particularmente aquellos liderados por los jóvenes, sino que también caracteriza de forma errónea los éxitos relativos de la represión contrarrevolucionaria como progreso natural de historia.</strong></p>
<p>Incluso teóricos no tan opuestos al marxismo como estos intelectuales reaccionarios contribuyeron de modo significativo a la <strong>atmósfera de desencanto hacia el igualitarismo transformador, al alejamiento de la movilización social y al “cuestionamiento crítico” desprovisto de puntos de vista radicales.</strong> Esto es crucial para comprender la estrategia general de la CIA en sus amplias y poderosas iniciativas para desmantelar a la izquierda cultural en Europa y otros lugares. Reconociendo la dificultad de abolirla por completo,<strong> la organización de espionaje más poderosa del mundo ha pretendido apartar la cultura de izquierdas de las políticas decididamente anticapitalistas y transformadoras y redirigirla hacia posiciones reformistas de centro-izquierda, menos abiertamente críticas con la política interna y la política exterior de Estados Unidos</strong>. En realidad, tal y como ha demostrado minuciosamente Saunders, la Agencia continuó las políticas del Congreso liderado por McCarthy en la posguerra con el fin de apoyar y promover de manera directa aquellos proyectos que desviaban a productores y consumidores de la izquierda decididamente igualitaria. Amputando y desacreditando a esta última, <strong>aspiraba también a fragmentar a la izquierda en general, dejando lo que quedaba del centro-izquierda con un mínimo poder y apoyo público</strong> (y a la vez potencialmente desacreditada a causa de su complicidad con la política del poder de las derechas, un tema que continúa extendiéndose como una plaga por los partidos institucionalizados de la izquierda).</p>
<figure style="width: 390px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" src="http://thephilosophicalsalon.com/wp-content/uploads/2017/02/Image-2_Aron-on-Vacation-w-CIA.jpg" alt="" width="390" height="238" /><figcaption class="wp-caption-text">El filósofo francés antimarxista Raymond Aron (izda.) junto a su esposa Suzanne, de vacaciones con el agente encubierto de la CIA Michael Josselson y Denis de Rougemont (dcha.)</figcaption></figure>
<p><img />Es en este contexto donde debemos situar la afición de la agencia de inteligencia por las narrativas de conversión y su profundo aprecio por los “marxistas reformados”, un leitmotiv transversal al informe de investigación sobre los teóricos franceses. “A la hora de socavar el marxismo –escriben los agentes infiltrados– son aún más eficaces aquellos intelectuales convencidos, dispuestos a aplicar la teoría marxista en las ciencias sociales, pero que acaban por rechazar toda la tradición marxista”. Citan en particular la enorme contribución realizada por la Escuela de los Annales, de historiografía y estructuralismo –especialmente Claude Lévi-Strauss y Foucault– a la “demolición crítica de la influencia marxista en las ciencias sociales”. Foucault, a quien se refieren como “el pensador francés más profundo e influyente”, es especialmente aplaudido por su elogio de los intelectuales de la Nueva Derecha, cuando recuerda a los filósofos que “la teoría social racionalista de la Ilustración y la era Revolucionaria del siglo XVIII ha tenido consecuencias sangrientas”. Aunque sería un error echar por tierra las políticas o los efectos políticos de cualquiera basándose en una sola posición o resultado, el izquierdismo antirrevolucionario de Foucault y su perpetuación del chantaje del Gulag –es decir, la afirmación de que los movimientos expansivos radicales que pretenden una profunda transformación social y cultural solo resucitan la más peligrosa de las tradiciones– están perfectamente en línea con las estrategias generales de guerra psicológica de la agencia de espionaje.</p>
<p>La interpretación que realiza la CIA de la obra teórica francesa debería servirnos para reconsiderar la apariencia chic que ha acompañado gran parte de su recepción por el mundo anglófono. Según una concepción estatista de la historia progresiva (que por lo general permanece ciega a su teleología implícita), la obra de figuras como Foucault, Derrida y otros teóricos franceses de vanguardia suele asociarse intuitivamente a una crítica profunda y sofisticada que presumiblemente va más allá de cualquier relación con el socialismo, el marxismo o las tradiciones anarquistas. No cabe duda y es preciso resaltar que el modo en que el mundo anglófono acogió la obra de los teóricos franceses, como acertadamente ha señalado John McCumber, tuvo importantes implicaciones políticas como polo de resistencia a la falsa neutralidad política, las tecnicidades cautelosas de la lógica y el lenguaje, o al conformismo ideológico puro activo en las tradiciones de la filosofía anglo-americana apoyada por [el senador] McCarthy. No obstante, las prácticas teóricas de aquellas figuras que dieron la espalda a lo que Cornelius Castoriadis denominó la tradición de la crítica radical –la resistencia anticapitalista y antiimperialista– ciertamente contribuyeron al alejamiento ideológico de la política transformadora. Según la propia agencia de espionaje, los <strong>teóricos posmarxistas franceses contribuyeron directamente al programa cultural de la CIA destinado a persuadir a la izquierda de inclinarse hacia la derecha, al tiempo que desacreditaban el antiimperialismo y el anticapitalismo</strong>, creando así un entorno intelectual en el cual sus proyectos imperialistas pudieran medrar sin ser estorbados por un escrutinio crítico serio por parte de la intelectualidad.</p>
<p>Como sabemos gracias a las investigaciones realizadas sobre los programas de guerra psicológica de la CIA, la organización no solo ha vigilado e intentado coaccionar a los individuos, sino que siempre ha intentado comprender y transformar las instituciones de producción y distribución cultural. De hecho, <strong>su estudio sobre los teóricos franceses señala el papel estructural que desempeñan las universidades, las editoriales y los medios de comunicación en la formación y consolidación de un ethos político colectivo.</strong> En las descripciones que, como el resto del documento, deberían invitarnos a pensar críticamente sobre la actual situación académica del mundo anglófono y otros lugares, los autores del informe destacan <strong>cómo la precarización del trabajo académico contribuye al aniquilamiento del izquierdismo radical.</strong> Si los izquierdistas convencidos no podemos asegurarnos los medios materiales para desarrollar nuestro trabajo, o si se nos obliga más o menos sutilmente a ser conformistas para conseguir empleo, publicar nuestros escritos o tener un público, las condiciones estructurales que permitan la existencia de una comunidad izquierdista resuelta se ven debilitadas. Otra de las herramientas utilizadas para conseguir este fin es la profesionalización de la educación superior, que <strong>pretende transformar a las personas en eslabones tecnocientíficos integrados en el aparato capitalista, más que en ciudadanos autónomos con herramientas solventes para la crítica social.</strong> Los mandarines teóricos de la CIA alaban, por tanto, las iniciativas del gobierno francés por “<strong>presionar a los estudiantes para que se decidan por estudios técnicos y empresariales”.</strong> También señalan las <strong>contribuciones realizadas por las grandes casas editoriales como Grasset, los medios de comunicación de masas y la moda de la cultura americana para lograr una plataforma postsocialista y antigualitaria.</strong></p>
<p>¿Qué lecciones podemos extraer de este informe, especialmente en el contexto político en que nos encontramos, <strong>con su ataque continuo a la intelectualidad crítica</strong>?</p>
<p><strong>En primer lugar,</strong> el informe debería servirnos para recordar convincentemente que si alguien supone que los intelectuales no tienen ningún poder y que nuestras orientaciones políticas carecen de importancia, la organización que se ha convertido en uno de los agentes más poderosos del mundo contemporáneo no lo ve así. La Agencia Central de Inteligencia, como su nombre irónicamente sugiere, cree en el poder de la inteligencia y de la teoría, algo que deberíamos tomarnos muy seriamente. Al presuponer erróneamente que el trabajo intelectual sirve de poco o de nada en el “mundo real”, no solo malinterpretamos las implicaciones prácticas del trabajo teórico, sino que corremos el riesgo de hacer la vista gorda ante proyectos políticos de los que fácilmente podemos convertirnos en embajadores culturales involuntarios. Aunque es verdad que el Estado-nación y el aparato cultural francés proporcionan a los intelectuales una plataforma pública mucho más significativa que muchos otros países, <strong>la obsesión de la CIA por cartografiar y manipular la producción teórica y cultural en otros lugares debería servirnos a todos como llamada de atención.</strong></p>
<p><strong>En segundo lugar</strong>, en la actualidad los agentes del poder <strong>están particularmente interesados en cultivar una intelectualidad cuya visión crítica esté atenuada o destruida</strong> por las instituciones que los patrocinan basadas en intereses empresariales y tecnocientíficos, <strong>que equipare las políticas de izquierda-derecha con lo “anticientífico”</strong>, <strong>que relacione la ciencia con una pretendida –pero falsa– neutralidad política</strong>, que promueva los medios de comunicación que saturan las ondas hertzianas con cháchara conformista, <strong>aísle a los izquierdistas convencidos de las principales instituciones académicas y de los focos mediáticos</strong> y <strong>desacredite cualquier llamamiento al igualitarismo radical y a la transformación ecológica.</strong> Idealmente, intentan nutrir una cultura intelectual que, s<strong>i es de izquierdas, esté neutralizada, inmovilizada, apática y se muestre satisfecha con apretones de manos derrotistas o con la crítica pasiva a la izquierda radical movilizada.</strong> Esa es una de las razones por las que podemos considerar a la oposición intelectual al izquierdismo radical, que predomina en el mundo académico estadounidense, una postura política peligrosa: ¿acaso no es cómplice directa de la agenda imperialista de la CIA en todo el mundo?</p>
<p><strong>En tercer lugar,</strong> para contrarrestar este ataque institucional a la cultura del izquierdismo resolutivo, resulta imperativo resistir la precarización y profesionalización de la educación. Similar importancia tiene la <strong>creación de esferas públicas que posibiliten un debate realmente crítico y proporcionen una amplia plataforma para aquellos que reconocen que otro mundo no solo es posible, sino necesario.</strong> También necesitamos <strong>unirnos para contribuir a la creación o el mayor desarrollo de medios de comunicación alternativos,</strong> <strong>diferentes modelos de educación, instituciones alternativas y colectivos radicales.</strong> Es vital <strong>promover</strong> precisamente aquello que los combatientes culturales encubiertos pretenden destruir: una <strong>cultura de izquierdismo radical con un marco institucional de apoyo, un amplio respaldo público, una influencia mediática prevalente y un amplio poder de movilización.</strong></p>
<blockquote><p><strong>Por último</strong>, <strong>los intelectuales del mundo deberíamos unirnos para reconocer y aprovechar nuestro poder con el fin de hacer todo lo posible para desarrollar una crítica sistémica y radical que sea tan igualitaria y ecológica como anticapitalista y antiimperialista.</strong></p></blockquote>
<p>Las posturas que uno defiende en el aula o públicamente son importantes para establecer los términos del debate y marcar el campo de posibilidades políticas. E<strong>n oposición directa a la estrategia cultural de fragmentación y polarización de la agencia de espionaje, mediante la cual ha pretendido amputar y aislar a la izquierda antiimperialista y anticapitalista, deberíamos, a la vez que nos oponemos a las posiciones reformistas, federarnos y movilizarnos, reconociendo la importancia de trabajar juntos</strong> –toda la izquierda, como Keeanga-Yamahtta nos ha recordado recientemente– <strong>para cultivar una intelectualidad verdaderamente crítica.</strong></p>
<p><strong>En lugar de pregonar o lamentar la impotencia de los intelectuales, deberíamos utilizar la aptitud para decir la verdad a los poderosos, trabajando juntos y movilizando nuestra capacidad de crear colectivamente las instituciones necesarias para un mundo de izquierdismo cultural. Porque solo en un mundo así, y en las cámaras de resonancia de inteligencia crítica que provoque, será posible que las verdades expresadas sean realmente escuchadas y se produzca el cambio de las estructuras de poder.</strong></p>
<p>Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo</p>
<p><b></b>Fuente original: <a href="http://thephilosophicalsalon.com/the-cia-reads-french-theory-on-the-intellectual-labor-of-dismantling-the-cultural-left/">http://thephilosophicalsalon.com/the-cia-reads-french-theory-on-the-intellectual-labor-of-dismantling-the-cultural-left/</a></p>
<p>*Fuente para piensaChile: <strong><a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=223814">Rebelión</a></strong></p>
<p><b>Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y Rebelión como fuente de la traducción.</b></p>
<p><b>Nota:<br />
</b></p>
<p>[1] Secretario de Estado con el presidente Eisenhower entre 1953 y 1959.</p>
<p>&nbsp;</p>
</div>
</div>
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		<title>Descolonizar la política en Chile. La campaña presidencial de Roxana Miranda</title>
		<link>https://piensachile.com/2013/11/16/descolonizar-la-politica-en-chile-la-campana-presidencial-de-roxana-miranda/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 16 Nov 2013 22:28:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cualquiera que pasee estos días por las calles de Santiago y otras ciudades de la geografía de Chile se encontrara en las medianas que dividen las avenidas y las calles con un sinfín de imágenes de los distintos candidatos y candidatas a las elecciones que se celebran este 17 de noviembre. Si esa persona no bajara la mirada a pie de calle y se concentrara en la propaganda electoral, podría tener fácilmente la sensación de que las elecciones son en Oslo o en Copenhague, pues los candidatos de la mayoría de las dos grandes coaliciones son de tez pálida, guedejas rubias y apellidos en su mayoría españoles, franceses, alemanes o, en cualquier caso de raigambre Europea. Entre el pueblo y las fotos, entre representados y representantes hay una abismo que se sigue reproduciendo y que está, de hecho, naturalizado.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2013/11/16/descolonizar-la-politica-en-chile-la-campana-presidencial-de-roxana-miranda/">Descolonizar la política en Chile. La campaña presidencial de Roxana Miranda</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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Cualquiera que pasee estos días por las calles de Santiago y otras ciudades de la geografía de Chile se encontrara en las medianas que dividen las avenidas y las calles con un sinfín de imágenes de los distintos candidatos y candidatas a las elecciones que se celebran este 17 de noviembre. Si esa persona no bajara la mirada a pie de calle y se concentrara en la propaganda electoral, podría tener fácilmente la sensación de que las elecciones son en Oslo o en Copenhague, pues los candidatos de la mayoría de las dos grandes coaliciones son de tez pálida, guedejas rubias y apellidos en su mayoría españoles, franceses, alemanes o, en cualquier caso de raigambre Europea. Entre el pueblo y las fotos, entre representados y representantes hay una abismo que se sigue reproduciendo y que está, de hecho, naturalizado. Para evitar cualquier confusión, no estamos hablando de esencialismos ni de determinismos biológicos, sino de la configuración de poder de la élite política en Chile que sigue estando altamente concentrada en un puñado de familias que exigen sin ningún pudor en la propaganda electoral su pertenencia a estos clanes (Sabat, Ossandon, Alvear, Ruiz-Tagle, etc.).<br />
Esta elite de poder neocolonial y criolla ha sufrido obviamente mutaciones e incorporaciones a lo largo de los siglos, pero en líneas generales también ha mantenido su poder fundamentalmente intacto desde la independencia. De hecho, cuando el oligopolio criollo ha visto su poder amenazado ha recurrido siempre a la violencia como en sucedió palmariamente en 1973, pero también en numerosas ocasiones antes. En Chile los que mandan son muy pocos y se apoyan en una matriz de poder que es patriarcal, racista, clasista y homofóbica, aunque acepte inclusiones y candidatos puntuales que rompan con la monótona y monocromática imagen de los carteles electorales. Estamos hablando de personas, pero sobre todo de una estructura que promueve que los dirigentes del país vayan a los mismos colegios, vivan en los mismos barrios, hablen igual, se vistan igual y piensen igual para asegurar la reproducción de un modelo capitalista neoliberal y estractivista que ha generado más desigualdad y pobreza que en ningún otro lugar del continente.<br />
La campaña de Roxana Miranda, candidata del Partido Igualdad a la presidencia de la república, dirigente social y líder del movimiento Andha Chile Democrático (una organización de deudores habitacionales que luchan por el acceso a una vivienda digna) y de la FENAPO (Federación Nacional de Pobladores) ha venido a quebrar la hegemonía neocolonial del grupo que ostenta el poder en Chile de manera inalterada desde el golpe de estado de 1973. Como ella misma ha señalado, las otras candidatas, Evelyn Mathei y Michelle Bachelet, son las hijas rubias de los generales, ella es la hija de un obrero. En este sentido es meridianamente claro que Roxana Miranda es la única candidata que no pertenece al oligopolio hegemónico criollo y colonial que dirige el país y, por eso mismo, puede desplegar una serie de verdades encima de la mesa electoral que son suyas, pero son sobre todo las verdades del chile de los pobres, de los excluidos, de los sin casa, de los nadie, de los nunca, como ella misma insiste en autodenominar al Chile de las y los de abajo.<br />
Hoy día ya pocos dudan, incluso en los sectores más acomodados del país, que la verdad de Roxana Miranda y sus iguales existe, que el Chile invisible del que ella habla lo padecen millones de personas, que su discurso toca la realidad material y la experiencia vivida de la mayoría de la población en Chile mucho más que el de los otros candidatos. En su lugar, ha aparecido una nueva racionalización, sobre todo entre las clases medias y ciertos sectores de la intelectualidad, que podría resumirse así: “Roxana Miranda tiene razón en todo lo que dice, pero no está preparada para gobernar porque es una pobladora y además no tiene programa electoral”. Estas “justificaciones” son, en realidad, producto de una mentalidad colonial que sigue siendo prisionera del prestigio social de la elite dirigente y que, por tanto, sigue, contra toda evidencia, negándole autonomía e inteligencia propia a todas y todos aquellos que representan el vasto movimiento social que encabeza Roxana Miranda. Por eso, en las líneas que siguen trataré de mostrar que descolonizar el imaginario político y votar por Roxana Miranda son una y la misma cosa, una condición necesaria para la emancipación de la parte de los y las que no tienen parte en Chile.<br />
<b>“Chasconear la política”: un experimento en comunicación política y pedagogía popular </b><br />
Cuando le preguntamos a Roxana Miranda qué esperaban de las elecciones, nos contestó “Chasconearles la política” [1]. Chasconear para los que están afuera del dominio lingüístico del español de Chile y Bolivia, significa desordenar, revolver, Neruda Llamaba a Matilde Urrutia “La chascona” porque tenía el cabello revuelto. ¿Cómo chasconea la política electoralista la campaña de Roxana Miranda? En primer lugar dividiendo el campo político y su audiencia para construir su discurso político a partir de una serie de antagonismos que son lo opuesto del consenso que apuntaló la transición a la democracia: el retorno de la Política como desacuerdo y conflicto. En los debates televisados y en sus intervenciones en los medios es claro que Roxana Miranda no le está hablando a los otros políticos de la Concertación o de la Alianza. No tiene absolutamente nada que decirle ni a Michelle Bachelet ni a Evelyn Mathei que no sea señalarles con el dedo por ser responsables de la situación de miseria y exclusión que viven ella y los que son como ella. En uno de los primeros debates en CNN Chile Miranda pronunció un emotivo discurso en el que pedía que se fueran las cinco familias que dominan el país y todos los políticos lamebotas que les sirven, porque hoy los convocados a cambiar la situación son la gente como ella, la voz de los sin voz; “yo Roxana Miranda no represento al pueblo, yo soy pueblo, soy parte de ese sector pisoteado” afirmó [2].<br />
En el programa electoral se puede leer de manera mucho más específica el fundamento teórico de esta ruptura y desbordamiento de la política como representación vertical: “Que el movimiento popular empiece a ser protagonista significa, entre otras cosas, que será sujeto de su propio proyecto y no objeto de la representación. Agradecemos a las vanguardias y a aventureros/as iluminados/as que han ofrecido sus servicios de conducción de este ponerse en pie de la sociedad. Pero estamos convencidos y convencidas de que el movimiento ha alcanzado suficiente madurez para conducirse a sí mismo a través de sus propios liderazgos”. Esto, entre otras cosas, es lo que separa la campaña de Roxana Miranda de las otras campañas de izquierdas que encabezan Marcel Claude, Afredo Sfeir y Marco Enriquez Ominami: Roxana Miranda viene de otra parte y habla desde otro sitio, es un sujeto popular empoderado, una mujer pobre que le habla a su pueblo de tú a tú.<br />
En sus alocuciones Miranda utiliza el vocativo “vecinas y vecinos” tan común entre los miembros del movimiento de pobladores, repite “le quiero hablar a mi pueblo” y desde ahí empieza a mostrar algo que, en realidad, todos saben, pero que es preciso hacer visible, re-presentar: las múltiples formas de opresión, explotación y violencia a que está sometido el pueblo chileno. Estos gestos constituyen una pedagogía popular en el mejor sentido de la palabra. Roxana Miranda acude a los debates y muestra las tarjetas del Transantiago y de los servicios médicos y les pregunta a los otros candidatos si saben de qué color son, si saben cuánto hay que esperar para que te atiendan en un consultorio médico, si saben cuánto se tarda en ir desde una población al trabajo. Al preguntarles Miranda no busca que le respondan los otros candidatos, sino más bien mostrarle a su pueblo que los que les gobiernan no saben cómo viven y no les importa, que los únicos que pueden cambiar este estado de cosas son ellas y ellos.<br />
En este sentido, el lenguaje de la campaña no está plagado de abstracciones teóricas, aunque sea más teórico y sofisticado que todos los demás, está expresado con el humor y el ingenio populares: Miranda llama a la Nueva Mayoría (la coalición que encabeza Bachelet) la “nueva pillería”, se dice magíster en economía porque cualquier mujer lo tiene que ser para llegar a fin de mes con los salarios de miseria que ganan, cuando Don Francisco le preguntó si no le daba miedo haberse ahogado en el Mapocho cuando lo ocuparon para protestar, Miranda contesta que “no le da miedo porque ya está ahogada por las deudas”. Roxana Miranda se divierte con su pueblo, les interpela, les muestra y ellas y ellos se identifican como no podrían identificarse con ningún otro candidato porque no hablan su idioma ni comparten su historia.<br />
La semana pasada fui con un grupo de estudiantes de la Universidad de California a una reunión del Andha Chile. Allí no había cámaras ni periodistas. Roxana Miranda llegó como hacia las 10 de la noche después de un día entero de campaña para participar en una reunión donde se discutían casos específicos de deudores habitacionales, estrategias del movimiento, campañas de apoyo a quienes lo están pasando peor. Roxana Miranda conoce con nombre y apellido a sus vecinos, sabe de qué comunas vienen, en qué estado se encuentra su vivienda, si está a punto de rematarse, tiene, en una palabra, los pies puestos en la calle incluso en campaña electoral. Se me hace muy difícil imaginarme a ningún otro candidato presidencial con esa capacidad de entrega y de amor a su pueblo. No puede sorprender, por eso, que nada más entrar en la sala las personas que participaban en la reunión se identificaran con ella. Le contaban que se habían conmovido con esto u otro que había dicho en la televisión. Ana María Cepeda, una de las pobladoras de Villa Francia que están entrevistando las estudiantes de la Universidad de California que trabajan conmigo, siempre nos dice, “yo soy como la Roxana” por fin alguien le cuenta a Chile y al mundo lo que nos pasa de verdad.<br />
<b>Violencia simbólica y programa político </b><br />
En el debate de ANATEL (Asociación Nacional de Televisión) los periodistas no dejaban de preguntarle a la candidata del Partido Igualdad si estaba a favor de los encapuchados si no pasaban directamente a acusarla de usar tácticas violentas en las ocupaciones de bancos y las “funas” de políticos emblemáticos cono Bachelet y Piñera que hizo el Andha. Miranda contestaba siempre dándole la vuelta a la tortilla al modo Bertold Brectch –“Qué es robar un banco comparado con fundarlo”&#8211; y mostrando que los que sufren la violencia son la gente como ella que tiene que lidiar con las consecuencias del sistema neoliberal implantado en Chile por la dictadura. Sin embargo, además de darle la vuelta a la pregunta, cabe señalar, como han mostrado Nicolás Angelcos y Miguel Pérez, que la presencia de Roxana Miranda en los medios ha generado también grandes dosis de violencia simbólica dirigida contra ella por lo que representa como mujer pobre de Chile [3]. De partida, es frecuente que los periodistas se dirijan a ella como “la Roxana” o “Roxana”, mientras que las dos candidatas de los grandes partidos son “la sra Bachelet” y la “sra Mathei”. Como la propia Miranda ha señalado, para los otros candidatos yo soy simplemente “la nana”.<br />
En parte la violencia simbólica se ejerce contra ella por su discurso, pero también porque una mujer pobre de piel cobriza con voluntad de poder genera en la elite colonial de detenta el poder reacciones agresivas veladas y no tan veladas. Por ejemplo, casi todas las historias de vida que han hecho los canales de televisión mayoritarios (CNN, Chilevisión, Canal 13) preguntan obsesivamente a la candidata Igualdad por su vida sentimental. Roxana Miranda es madre de cuatro hijos, pero está separada del padre de éstos. Un modo de tapar el discurso y la agencia colectiva del Partido Igualdad consiste en centrarse obsesivamente en la sexualidad de la candidata. Los periodistas, casi todos varones, le preguntan obsesivamente a Roxana Miranda si tiene pareja, si la piensa tener, si le gusta bailar pegado… ¿Le hacen estas preguntas a los candidatos varones? ¿Qué tipo de miedos genera en la clase dominante una mujer que se asume sin pareja pero empoderada y con capacidad para alzar la voz? Estas contradicciones llegaron al paroxismo en el programa “Las caras de la Moneda” dirigido por Don Francisco, ese siniestro personaje del entretenimiento popular en América Latina [4]. En su entrevista con Roxana Miranda Don Francisco le pregunta a Roxana: “¿qué se siente durmiendo sin un hombre al lado? Obviamente, una mujer sin la tutela de un hombre sólo puede estar triste y desamparada, pero si esto ni fuera poco don Francisco también pregunta si ha pasado hambre y cuando la candidata del Partido Igualdad responde afirmativamente, Don Francisco no tiene reparos en preguntarle, ¿Qué se siente cuando uno tiene hambre?<br />
Estas preguntas son cualquier cosa menos inocentes son agresiones dirigidas contra el cuerpo de la candidata por lo que es y lo que representa. Una mujer del pueblo no puede osar quebrar la jerarquía neocolonial de poder y, sin embargo, Roxana Miranda y todas y todos los candidatos/as del Partido Igualdad se han atrevido a hacerlo sin dejarse victimizar. A pesar de las preguntas insquisitoriales Miranda todavía consigue hacer llegar su discurso que, de todas maneras, podría escucharse mucho más sin las múltiples distracciones y agresiones que la han salpicado en sus alocuciones públicas. Sorprende la acusación recurrente de que el Partido Igualdad tiene una buena crítica del sistema neoliberal pero no tiene propuestas cuando el programa tiene 125 páginas y contiene las propuestas más innovadoras y detalladas que yo haya podido leer sobre el futuro de la sociedad chilena [4]. Por ejemplo, el Partido Igualdad propone un nuevo modelo productivo autogestionado, respetuoso de los pueblos, anti-estractivista y en armonía con la naturaleza, una salida progresiva del modelo neoliberal capitalista mediante medidas específicas que van desde un nuevo modelo impositivo, a la reindustrialización pasando por la reforma del sistema político a través de una asamblea constituyente y social. En materia social la propuesta toma como eje el modelo indigenista del “buen vivir” como filosofía para la felicidad sustentable de los pueblos, defienden el aborto y el matrimonio igualitario y muchas, muchas más cosas. Pero esto no puede salir en los medios porque a Don Francisco le interesa mucho más saber si a Roxana Miranda le gusta bailar cumbia.<br />
<b>Electoralismo y frentepopulismo </b><br />
Llegados a este punto muchas personas se preguntaran cuántos votos pueden obtener los candidatos del Partido Igualdad y/o por qué no formaron una coalición con el movimiento “Todos a la Moneda” de Marcel Claude o con los ecologistas de Sfeir. Sobre la posibilidad de formar una coalición cabe decir que el comando de Marcel Claude es cuando menos desleal, porque lo que no se puede hacer, como sucedió la semana pasada, es llamar a formar una coalición a una semana de las elecciones a través de los medios. Eso no es más que un intento de acaparar votos, pero lo más grave es que Marcel Claude no se dé cuenta de todo lo que he tratado de exponer aquí: que es la hora de los pueblos y que a los intelectuales orgánicos de la clase media nos toca sumarnos a ese proceso de emancipación colectiva con humildad y con determinación, renunciando a nuestros privilegios y poniendo nuestro capital cultural y simbólico al servicio de un pueblo que ha decidido ser sujeto de su propia historia. Ser iguales y libres o no ser nada, esa es la cuestión.<br />
En cuanto al electoralismo, es impredecible lo que pueda pasar, pero creo que es un error pensar en términos cuantitativos el éxito o el fracaso de la campaña del Partido Igualdad. Creo firmemente que por de pronto Roxana Miranda le ha dado un ejemplo de dignidad a Chile y al mundo, ha puesto encima de la mesa un “secreto abierto” (la explotación, la desigualdad, la miseria) sobre el que después seguir creando poder popular y formas de emancipación colectiva.<br />
El tiempo revolucionario mapuche se expresa con la palabra “Marichiweu”, literalmente “diez veces venceremos” o “venceremos siempre”. No puedo votar en las elecciones porque no soy chileno pero si pudiera votaría 10 veces por todas y todos los candidatos del Partido Igualdad, porque estoy seguro de que con ellas y ellos el pueblo chileno y el pueblo mapuche vencerán y serán por fin libres . ¡Qué el pueblo mande!<br />
<b>*Fuente: <a href="http://rebelion.org/noticia.php?id=176886">Rebelión</a></b><br />
<b>NOTAS </b><br />
[1] <a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=175648">http://www.rebelion.org/noticia.php?id=175648</a><br />
[2] <a href="http://www.youtube.com/watch?v=rsOOtgKxOIU">http://www.youtube.com/watch?v=rsOOtgKxOIU </a><br />
&nbsp;<br />
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[3] <a href="http://www.elmostrador.cl/opinion/2013/11/09/roxana-la-presidenta-cuatro-claves-para-entender-un-proyecto-de-transgresion/">http://www.elmostrador.cl/opinion/2013/11/09/roxana-la-presidenta-cuatro-claves-para-entender-un-proyecto-de-transgresion/</a><br />
[4] <a href="http://partidoigualdad.cl/nuevaWeb/wp-content/uploads/2013/11/Programa-Roxana-Miranda.pdf">http://partidoigualdad.cl/nuevaWeb/wp-content/uploads/2013/11/Programa-Roxana-Miranda.pdf</a><br />
[5] <a href="http://www.13.cl/programa/las-caras-de-la-moneda/videos/roxana-miranda-recibio-en-su-casa-a-don-francisco">http://www.13.cl/programa/las-caras-de-la-moneda/videos/roxana-miranda-recibio-en-su-casa-a-don-francisco</a></p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2013/11/16/descolonizar-la-politica-en-chile-la-campana-presidencial-de-roxana-miranda/">Descolonizar la política en Chile. La campaña presidencial de Roxana Miranda</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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