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	<title>compromiso social &#8211; piensaChile</title>
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		<title>Muere Harry Belafonte: cantante, actor y defensor de los derechos civiles en EEUU</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 25 Apr 2023 18:17:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La situación de Estados Unidos, y en concreto de la comunidad negra dentro del país, empezó a preocupar a Belafonte más que hacer música y cine. Aunque continuó con su carrera artística, lo hizo mucho más volcado en la concienciación sobre los derechos civiles, para lo que se alió con su principal defensor: Martin Luther King. Fueron amigos y colaboradores en la búsqueda de la igualdad, y trabajaron juntos en el Comité Coordinador Estudiantil No Violento y en la Conferencia de Liderazgo Cristiano del Sur.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2023/04/25/muere-harry-belafonte-cantante-actor-y-defensor-de-los-derechos-civiles-en-eeuu/">Muere Harry Belafonte: cantante, actor y defensor de los derechos civiles en EEUU</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>25 de abril de 2023</p>
<p><iframe loading="lazy" title="Belafonte a lo cubano" src="https://www.youtube.com/embed/XGTt49CFKqE" width="740" height="440" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"><span data-mce-type="bookmark" style="display: inline-block; width: 0px; overflow: hidden; line-height: 0;" class="mce_SELRES_start">﻿</span></iframe></p>
<p>Madrid 25/04/2023Actualizada 17:25</p>
<h3>Muere Harry Belafonte a los 96 años: cantante, actor y activista de los derechos civiles con un «corazón rebelde»</h3>
<div>
<div class="default-epigraph">
<div id="m40949-40948-40950" class="c-detail__subtitle ">
<p>Ha fallecido el artista que comenzó su carrera en el mundo del espectáculo en los años 50 con su éxito <i>Banana boat. </i>Más tarde, se centraría en el activismo político.</p>
</div>
</div>
<div class="article-info">
<div class="c-detail__toolbar">
<p>En los años 50 no había sitio para para personas como él. La segregación se extendía por Estados Unidos, razón por la que su triunfo entrañó aún más valor. <b>Harry Belafonte </b>(Nueva York; 1 de marzo de 1927-Nueva York, 25 de abril de 2023)<b> consiguió superar las barreras raciales gracias a su mezcla de folk con ritmos caribeños y a un elaborado discurso activista</b>, que entroncó con el movimiento por los derechos civiles que empezaba a germinar en las fecundas tierras americanas.</p>
</div>
</div>
<div class="c-detail__body">
<div class="paragraph" data-mrf-recirculation="Enlaces párrafos"><b>El «rey del calipso» ha muerto este martes a los 96 años en su casa del Upper West Side, en Manhattan</b>, según ha publicado <i>The New York Times</i> citando a su representante, que achaca su muerte a una insuficiencia cardiaca. El músico, actor y activista por los derechos de las personas negras marcó una época en los 50 cuando rompió todas las barreras en un mundo en el que los jamaicanos como él no tenían cabida.</div>
<div data-mrf-recirculation="Enlaces párrafos"><span style="color: #ffffff;">.</span></div>
</div>
<div class="paragraph" data-mrf-recirculation="Enlaces párrafos">Aunque no era pionero, Belafonte caminaba a hombros de gigantes. Louis Armstrong y Ella Fitzgerald habían abierto camino: los artistas negros comenzaban a tener un pequeño hueco en primera plana, si bien debían ser excepcionales para merecer acceder al olimpo de la fama. De origen jamaicano, <b>Belafonte nació en el barrio neoyorquino de Harlem, y exploró los ritmos caribeños que corrían por sus venas</b>.</div>
<h3 data-mrf-recirculation="Enlaces párrafos">&#8216;Calypso&#8217; y el éxito de los ritmos caribeños</h3>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span><b><i>Day-O (The Banana Boat Song)</i> y <i>Jamaica Farewell</i> fueron sus primeros éxitos</b>, que dieron la vuelta al mundo. Su álbum <i><b>Calypso</b></i>, que contenía ambas canciones, alcanzó la cima de la lista de álbumes de Billboard poco después de su lanzamiento en 1956 y permaneció allí durante 31 semanas&#8230; justo antes del auge de <a title="¿Podría haber ido Elvis Presley a la cárcel por sus «pervertidos movimientos de caderas»?" href="https://www.eldebate.com/cultura/musica/20220816/podria-haber-ido-elvis-presley-carcel-pervertidos-movimientos-caderas-52961_52961.html" target="_blank" rel="noopener">Elvis Presley</a>, se decía que era <b>el primer álbum de un solo artista en vender más de un millón de copias.</b></p>
<div data-mrf-recirculation="Enlaces párrafos"><b>Vendía discos, pero también desataba la locura cuando interpretaba su música en directo: apuesto y carismático, </b>cautivaba al público con interpretaciones dramáticas de un repertorio que abarcaba tradiciones populares de todo el mundo, desde alegres calipsos como <i><b>Matilda </b></i>hasta canciones «de labor» como <i><b>Lead Man Holler</b></i>, pasando por tiernas baladas como <i><b>Scarlet Ribbons</b></i>. En 1959 era el actor negro mejor pagado de la historia, con jugosos contratos para apariciones en Las Vegas, en el Teatro Griego de Los Ángeles y en el Palace de Nueva York.</div>
</div>
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<div data-mrf-recirculation="Enlaces párrafos">
<figure id="attachment_83412" aria-describedby="caption-attachment-83412" style="width: 501px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="wp-image-83412 " src="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2023/04/Harry-Belafonte-y-Sydney-Poitier-300x199.jpeg" alt="" width="501" height="332" srcset="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2023/04/Harry-Belafonte-y-Sydney-Poitier-300x199.jpeg 300w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2023/04/Harry-Belafonte-y-Sydney-Poitier-768x510.jpeg 768w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2023/04/Harry-Belafonte-y-Sydney-Poitier-585x388.jpeg 585w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2023/04/Harry-Belafonte-y-Sydney-Poitier.jpeg 940w" sizes="(max-width: 501px) 100vw, 501px" /><figcaption id="caption-attachment-83412" class="wp-caption-text"><span style="font-size: 12px;">Sidney Poitier y Harry Belafonte en la película &#8216;Buck y el farsante&#8217;</span></figcaption></figure>
</div>
<div>
<div class="c-detail__body">
<div class="paragraph" data-mrf-recirculation="Enlaces párrafos">Triunfaba encima del escenario, y también antes las cámaras. Se interesó en la actuación y se inscribió en el Taller Dramático de Erwin Piscator, donde sus compañeros de clase incluían a Marlon Brando y Tony Curtis. <b>Pronto se convirtió en uno de los primeros actores negros en triunfar en Hollywood, compartiendo protagonismo con Sidney Poitier</b>, como en la película <i>Buck y el farsante</i>. Fue finalmente Poitier quien se encumbró con el gran actor negro de su generación, en parte gracias a películas que ponían en jaque los prejuicios racistas, como <i>Adivina quién viene a cenar esta noche</i>.</div>
<h2 class="subtitle">El giro activista</h2>
<div class="paragraph" data-mrf-recirculation="Enlaces párrafos">La situación de Estados Unidos, y en concreto de la comunidad negra dentro del país, empezó a preocupar a Belafonte más que hacer música y cine. Aunque continuó con su carrera artística, lo hizo mucho más volcado en la concienciación sobre los derechos civiles, para lo que se alió con su principal defensor: <b>Martin Luther King</b>. Fueron amigos y colaboradores en la búsqueda de la igualdad, y trabajaron juntos en el <b>Comité Coordinador Estudiantil No Violento</b> <b>y en la Conferencia de Liderazgo Cristiano del Sur.</b></div>
<div data-mrf-recirculation="Enlaces párrafos"><span style="color: #ffffff;">.</span></div>
<div class="paragraph" data-mrf-recirculation="Enlaces párrafos">Harry Belafonte participó también en la Marcha sobre Washington de 1963, sacó de la cárcel a King y le ofreció su apartamento en Manhattan. Tras su asesinato en 1968, se hizo cargo de su familia. <b>«Me gustaría dejar de responder preguntas como si fuera el portavoz de &#8216;mi gente&#8217;»</b>, dijo en una entrevista en los años 60 en <i>The Washington Post</i>, refiriéndose a la comunidad negra.</div>
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<figure id="attachment_83411" aria-describedby="caption-attachment-83411" style="width: 498px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="wp-image-83411 " src="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2023/04/HB-y-Dorothy-300x195.jpeg" alt="" width="498" height="324" srcset="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2023/04/HB-y-Dorothy-300x195.jpeg 300w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2023/04/HB-y-Dorothy-768x500.jpeg 768w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2023/04/HB-y-Dorothy-585x381.jpeg 585w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2023/04/HB-y-Dorothy.jpeg 940w" sizes="(max-width: 498px) 100vw, 498px" /><figcaption id="caption-attachment-83411" class="wp-caption-text"><span style="font-size: 12px;">Harry Belafonte y Dorothy Dandridge en la película &#8216;Carmen Jones&#8217;</span></figcaption></figure>
</div>
<div>
<div class="c-detail__body">
<div class="paragraph" data-mrf-recirculation="Enlaces párrafos">En la misma entrevista, señaló con pesar que aunque cantaba música con «raíces en la cultura negra de los negros estadounidenses, África y las Indias Occidentales», la mayoría de sus seguidores eran blancos.</div>
<div data-mrf-recirculation="Enlaces párrafos"><span style="color: #ffffff;">.</span></div>
<div class="paragraph" data-mrf-recirculation="Enlaces párrafos">Aunque tuviera un posición preeminente, Harry Belafonte seguía sufriendo el racismo de la época. Lo demuestran diferentes acontecimientos, como la prohibición de la película <b><i>Una isla al sol</i>, de 1957, en la que se sugería un romance</b> entre su personaje y el que interpretaba la blanca (y rubísima) Joan Fontaine. Mostrar «amor interracial» era considerado todavía un acto impúdico, especialmente en los Estados del sur de Estados Unidos, razón por la que incluso se presentó un proyecto de ley en Carolina del Sur para multar a cualquier cine que proyectara la película.</div>
</div>
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<figure id="attachment_83410" aria-describedby="caption-attachment-83410" style="width: 343px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" class="wp-image-83410 " src="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2023/04/HB-y-Joan-263x300.jpeg" alt="" width="343" height="391" srcset="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2023/04/HB-y-Joan-263x300.jpeg 263w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2023/04/HB-y-Joan-896x1024.jpeg 896w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2023/04/HB-y-Joan-768x877.jpeg 768w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2023/04/HB-y-Joan-585x668.jpeg 585w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2023/04/HB-y-Joan.jpeg 940w" sizes="(max-width: 343px) 100vw, 343px" /><figcaption id="caption-attachment-83410" class="wp-caption-text"><span style="font-size: 12px;">La película &#8216;Una isla al sol&#8217;, de Harry Belafonte y Joan Fontaine, fue prohibida en algunos cines por contener «amor interracial»</span></figcaption></figure>
</div>
<div>
<div class="c-detail__body">
<figure id="m40986-40985-40987" class="c-detail__media composite_image "><figcaption class="c-detail__media__txt composite_image">El propio Belafonte explicó en diferentes ocasiones cómo se le había prohibido el acceso a restaurantes, teatros e incluso cómo se había cuestionado sus apariciones en televisión si estaba acompañado de mujeres blancas. <b>El color de su piel fue siempre un problema, incluso en ocasiones para los propios negros</b>, que veían en sus abuelos blancos (su abuelo paterno y su abuela materna) ecos de un privilegio que él habría heredado gracias a «una piel no tan oscura». De hecho, en Trinidad denunciaron que fuera conocido como «el rey del calipso»: veían apropiación cultural en ese apodo.</figcaption></figure>
<div data-mrf-recirculation="Enlaces párrafos"><span style="color: #ffffff;">.</span></div>
<div class="paragraph" data-mrf-recirculation="Enlaces párrafos">Tras vivir un corto periodo de su juventud en Jamaica (su madre era jamaicana), regresó a Nueva York, pero abandonó el colegio y <b>en 1944 se alistó en la Matina. Allí conoció las obras de Du Bois y comenzó a interesarse por «la historia negra».</b> Durante su estancia en en Virginia, conoció a Marguerite Byrd, con quien se casó en 1948, y tuvieron dos hijos: Adrienne Biesemeyer y Shari Belafonte, que le sobreviven, al igual que sus dos hijos con Robinson, Gina Belafonte y David, y ocho nietos.</div>
<div data-mrf-recirculation="Enlaces párrafos"><span style="color: #ffffff;">.</span></div>
<div class="paragraph" data-mrf-recirculation="Enlaces párrafos">Con apariciones esporádicas en cine y televisión, en la década de 1980 ayudó a organizar <b>un boicot cultural a Sudáfrica, así como el concierto Live Aid y la grabación de <i>We Are the World</i></b>, que recaudaron dinero para combatir la hambruna en África.</div>
<div data-mrf-recirculation="Enlaces párrafos"><span style="color: #ffffff;">.</span></div>
<div class="paragraph" data-mrf-recirculation="Enlaces párrafos">En 1986, alentado por algunos líderes del Partido Demócrata del Estado de Nueva York, consideró brevemente postularse para el Senado de los Estados Unidos. En 1987 reemplazó a Danny Kaye como embajador de buena voluntad de UNICEF.</div>
<h3 class="subtitle">«Políticamente activo» hasta el final</h3>
<div class="paragraph" data-mrf-recirculation="Enlaces párrafos"><b>En 2011 fue el tema de una película documental, <i>Sing Your Song</i>, y publicó su autobiografía, <i>My Song</i>. </b>En 2014, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas le otorgó el Premio Humanitario Jean Hersholt en reconocimiento a su lucha de toda la vida por los derechos civiles y otras causas. El honor le otorgó «un fuerte sentido de recompensa».</div>
<div data-mrf-recirculation="Enlaces párrafos"><span style="color: #ffffff;">.</span></div>
<div class="paragraph" data-mrf-recirculation="Enlaces párrafos">Políticamente activo hasta el final, tras oponerse en su momento a la guerra de Irak hizo campaña contra Donald Trump. Habitual de columnas de opinión en la prensa americana, fue beligerante hasta el fin de sus días, <b>denunciando las injusticias, la falta de igualdad y la diferencia de oportunidades.</b></div>
</div>
</div>
<div></div>
<div>*Fuente: <a href="https://www.eldebate.com/cultura/musica/20230425/muere-harry-belafonte-96-anos-cantante-actor-activista-derechos-civiles-corazon-rebelde_110481.html">ElDebate</a></div>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2023/04/25/muere-harry-belafonte-cantante-actor-y-defensor-de-los-derechos-civiles-en-eeuu/">Muere Harry Belafonte: cantante, actor y defensor de los derechos civiles en EEUU</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Los cambios se disputan en la calle, no en internet</title>
		<link>https://piensachile.com/2019/06/04/los-cambios-se-disputan-en-la-calle-no-en-internet/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 04 Jun 2019 21:30:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[compromiso social]]></category>
		<category><![CDATA[internet]]></category>
		<category><![CDATA[lucha callejera]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Las redes sociales facilitan precisamente este descompromiso con los otros, pues se puede entrar y salir de las redes con la misma facilidad, no existe ninguna condición de persistencia, de constancia que constriña a los individuos a mantenerse unidos a una causa o a un grupo determinado. Las verdaderas disputas se producen en las calles, en la solidaridad de los cuerpos. La calle es el lugar del encuentro por antonomasia, es donde se ponen en contacto nuestras emociones, nuestros proyectos colectivos y nuestras esperanzas.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2019/06/04/los-cambios-se-disputan-en-la-calle-no-en-internet/">Los cambios se disputan en la calle, no en internet</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div id="solotexto" class="panel-pane pane-entity-field pane-node-body">
<div class="pane-content">
<div class="field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden">
<div class="field-items">
<div class="field-item even">
<p align="justify">04/06/2019<br />
Hace más de dos décadas, el sociólogo español Manuel Castells provocó un enorme impacto en los espacios académicos, políticos y comunicacionales, al publicar una imponente trilogía, “<em>La era de la Información</em>”, en donde exponía su teoría sobre la sociedad en red. En la introducción de su estudio Castells señala que “<em>Internet es el tejido de nuestras vidas en este momento. No es futuro. Es presente. Internet en un medio para todo, que interactúa con el conjunto de la sociedad y, de hecho, a pesar de ser tan reciente, en su forma societal no hace falta explicarlo, porque ya sabemos qué es Internet. (…) Sin embargo, esa tecnología es mucho más que una tecnología. Es un medio de comunicación, de interacción y de organización social</em>”.<a id="sdfootnote1anc" href="https://www.alainet.org/es/articulo/200208?utm_source=email&amp;utm_campaign=alai-amlatina#sdfootnote1sym" name="sdfootnote1anc"><sup>1</sup></a></p>
<p align="justify">Las palabras de Castells pueden sonar obvias en la actualidad, pero no lo son en absoluto. Independiente de que ellas corresponden o fueron escritas a mediados de la década del 90, plantear ya en ese entonces que Internet representaba una forma de organización social no deja de ser una tesis osada, a pesar de que el propio concepto organización social es polisémico y puede dar pie para diversas interpretaciones. Ella puede ser la forma en que diversas unidades sociales entran en contacto (real o virtual) para promover una articulación en torno a un objetivo común. O también, se puede apelar a su componente movilizador, en el sentido de que una organización social serían todos aquellos conjuntos de personas que comparten valores, visiones de mundo, intereses, opiniones y motivaciones que las activan para generar estrategias de conjunto con el fin de obtener metas o bienes que vayan en beneficio del grupo o la comunidad.</p>
<p align="justify">En el caso de las organizaciones que se sustentarían a través de las redes virtuales, su virtud residiría en la capacidad de congregar a personas de diversos lugares a un mismo tiempo, permitiendo la realización de debates colectivos simultáneos y en condiciones de simetría y horizontalidad. En muchos o en la mayoría de los casos, estas organizaciones no obedecen a las directrices de los partidos políticos, ni reconocen ningún liderazgo formal, sustentándose solamente en el flujo de informaciones reciprocas de brotan de la misma red.</p>
<p align="justify">Hay que admitir que la propuesta de Castells de una sociedad en red es atractiva y tentadora, en el sentido de pensar las relaciones actuales a partir de vínculos que no necesariamente pasan por la interacción directa entre los agentes: es lo que algunos autores han denominado las <em>calles de bytes</em>. Mucho se ha escrito sobre el poder de las redes sociales y su impronta para conseguir la elección de algunos candidatos que parecían tener pocas posibilidades, como es el caso de Donald Trump o Jair Bolsonaro. En ambos casos, <em>Facebook</em> y <em>Twitter</em> fueron importantes en la divulgación de <em>Fake News</em> que capturaron el voto de muchos electores descontentos con la situación de sus países, pero que no poseían ninguna opción clara sobre el proyecto político que se les presentaba para conducir los destinos de la nación.</p>
<p align="justify">A esta altura el nombre de Steve Bannon se puede asociar con la estrategia diseñada por su consultora <em>Cambridge Analitys</em> para utilizar datos de 50 millones de usuarios estadounidenses de <em>Facebook</em> con el objetivo de manipular psicológicamente a eventuales electores con ideas conservadoras que terminarán inclinándose por el candidato Trump en las elecciones ese país. Por medio de <em>Big Data</em> y el uso algoritmos, esta empresa captaba un amplio espectro de usuarios de Internet que proferían discursos con un barniz reaccionario, los cuales fueron bombardeados con propaganda para profundizar sus concepciones contra las minorías, los extranjeros y los diferentes. Con esta estrategia Bannon ayudó a pavimentar la victoria de Trump y después fue contratado por el equipo de Bolsonaro para hacer lo mismo -creando miles de mensajes en los grupos de WhatsApp- durante las elecciones brasileñas. De esta manera, Bannon consiguió inventar una realidad paralela que internalizaron los votantes y cuyo resultado va a penar por muchos años el futuro de dicha nación.</p>
<p align="justify">Pero también las redes incuban otro peligro inevitable y quizás más grave, que es el de dar espacio a miles de voces que opinan de todo sin saber en rigor lo que están diciendo. Ya lo decía Umberto Eco “las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas. El drama de Internet es que ha promovido al tonto del pueblo como el portador de la verdad…”. En efecto, en las redes se van rotando los ignorantes para decir cualquier barbaridad sin ninguna argumentación consistente. Si bien por una parte Internet ha democratizado las opiniones, por otra parte, le ha dado tribuna a un sinfín de discursos esdrújulos y delirantes que se diseminan con una velocidad vertiginosa por las redes y que pueden llegar a tener influencia sobre muchas personas desinformadas.</p>
<p align="justify">Por lo mismo, las redes sociales se han transformado en una panacea, en parte, porque las personas se sienten movilizadas por cualquier causa sin salir de su zona de confort, frente al computador o recostados en un sillón con el celular en mano. Todo parece más fluido, más a la mano de un simple toque del visor del IPhone o la Tablet. Esta volatilidad de las relaciones ha sido recuperada con bastante propiedad por Zygmunt Bauman en su concepción de aquello que denomina “Modernidad líquida”.<a id="sdfootnote2anc" href="https://www.alainet.org/es/articulo/200208?utm_source=email&amp;utm_campaign=alai-amlatina#sdfootnote2sym" name="sdfootnote2anc"><sup>2</sup></a> Esta modernidad se caracteriza por las relaciones frágiles que se establecen entre las personas, en donde los seres humanos nos conectamos y desconectamos con la misma facilidad de nuestros vínculos sociales y familiares. En la fetichización de dichas relaciones, los humanos nos transformamos en meras mercancías que podemos ser consumidas y largadas sin mayores barreras al molino satánico del mercado, cuando no excluidos de tener alguna relevancia en el devenir social.</p>
<p align="justify">La conexión es frágil porque en la sociedad líquida los individuos nos encontramos aislados, liberados, pero también carentes de los referenciales que sostenían las instituciones “sólidas” anteriores de la actual modernidad. Nuestras preferencias individuales nos conducirían a buscar salidas provechosas o ventajosas solo para nosotros sin importar demasiado lo que sucede con el resto de la humanidad. Los valores de la sociedad industrial se desvanecen -ya antes Marx y Engels nos habían advertido que todo lo sólido se desvanece en el aire- en la dinámica de las nuevas formas de sociabilidad, en que la familia, el trabajo, los sindicatos, las agremiaciones, dejan de tener el peso que tuvieron hace medio siglo atrás. En la sociedad informacional –parafraseando a Castells- el sujeto líquido se enfrenta a un mundo de consumo irrefrenable y a una disputa por espacios de integración en un marco de competencia desregulada que socaba los vínculos que lo mantendrían ligado a los otros miembros de una comunidad de destino.</p>
<p align="justify">Las redes sociales facilitan precisamente este descompromiso con los otros, pues se puede entrar y salir de las redes con la misma facilidad, no existe ninguna condición de persistencia, de constancia que constriña a los individuos a mantenerse unidos a una causa o a un grupo determinado. Las redes concederían libertad, ausencia de “ataduras” en el mejor de los casos, pero también descompromiso y la sensación de que puedo satisfacer mis propias necesidades sin importarme con los otros, optimizando mis elecciones, tratando siempre de llevar ventaja sobre el resto, nunca desventaja.</p>
<p align="justify">Pero la libertad que en principio me otorgarían las redes sociales se encuentra supeditada a la presencia de los poderes fácticos, a la manipulación que ejercen los dueños del capital que pueden financiar campañas de desinformación a través del bombardeo de millones de cuentas de navegantes distraídos o ingenuos. Por eso las redes pasan a transformarse en un factor de penetración ideológica cuando orientadas hacia la inoculación de concepciones que buscan reproducir las condiciones de hegemonía de las clases o sectores dominantes. Las redes presentan una sociabilidad débil, aunque peligrosa, pues pueden decidir el voto de ciudadanos pasivos que solo ejercen su voluntad soberana cada cuatro o seis años.</p>
<p align="justify">Por lo mismo, resulta fundamental crear espacios de disputa en los espacios públicos, en la relación cuerpo a cuerpo con el resto de los ciudadanos y ciudadanas. Si los artilugios tecnológicos pueden decidir algo, ellos serán incapaces de sustentar tales decisiones. Las verdaderas disputas se producen en las calles, en la solidaridad de los cuerpos. La calle es el lugar del encuentro por antonomasia, es donde se ponen en contacto nuestras emociones, nuestros proyectos colectivos y nuestras esperanzas.</p>
<p align="justify">No es una mera casualidad que el Ministerio de Educación de Brasil, publicó una advertencia en la cual emplaza a profesores, funcionarios, estudiantes y hasta a los padres para que denuncien a las personas u organizaciones que convoquen a protestas o que participen directamente de las manifestaciones en favor de la educación. La incapacidad del Ministro para administrar una pasta tan compleja como Educación, no le ha impedido percibir la importancia de reprimir las manifestaciones en la calle.</p>
<p align="justify">Las dos últimas convocatorias levantadas por los estudiantes para la defensa de la educación han sido monumentales, aunque insuficientes para alterar la agenda ultra-reaccionaria del gobierno Bolsonaro. Va a ser necesaria mucha perseverancia y coraje para seguir ocupando las calles y disputar codo a codo los cambios que requiere Brasil para continuar aspirando a transformarse en la patria inclusiva y justa que anhela imperiosamente la mayoría de sus habitantes.</p>
<p>&#8211;<em>El autor, <strong>Fernando de la Cuadra</strong>, es doctor en Ciencias Sociales. Editor del Blog Socialismo y Democracia.</em></p>
<p>*Fuente: <em><strong><a href="https://www.alainet.org/es/articulo/200208">AlaiNet</a></strong></em></p>
<p><strong>Nota:</strong></p>
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<p><a id="sdfootnote1sym" href="https://www.alainet.org/es/articulo/200208?utm_source=email&amp;utm_campaign=alai-amlatina#sdfootnote1anc" name="sdfootnote1sym">1</a> Manuel Castells, <em>La Era de la Información: La Sociedad Red</em>, Volumen 1. Madrid: Alianza Editorial, 2005.</p>
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<p><a id="sdfootnote2sym" href="https://www.alainet.org/es/articulo/200208?utm_source=email&amp;utm_campaign=alai-amlatina#sdfootnote2anc" name="sdfootnote2sym">2</a> Zygmunt Bauman. <em>Modernidad líquida</em>. México D.F.: Fondo de Cultura Económica, 2003.</p>
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