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	<title>cobardia del ejercito &#8211; piensaChile</title>
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	<title>cobardia del ejercito &#8211; piensaChile</title>
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		<title>Literatura de la memoria y las víctimas de Coruña</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 03 Jun 2024 23:26:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Movimiento Obrero]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La tarde del 5 de junio, la Oficina Salitrera Coruña fue bombardeada por el regimiento Salvo durante más de una hora; luego, las metrallas del Lynch, la infantería del Carampangue y la caballería del Granaderos se encargaron de sepultar el alzamiento obrero.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2024/06/03/literatura-de-la-memoria-y-las-victimas-de-coruna/">Literatura de la memoria y las víctimas de Coruña</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>03 de junio de 2024</p>
<p>En el año 2003 me propuse la tarea de escribir un texto dramático que evocara una de las tantas matanzas obreras ocurridas a principios del siglo XX en el Norte Grande. En esa ocasión, me planteé, entre otras premisas, relatar los hechos históricos desde una perspectiva de recuperación de la memoria, basándome en la novela «Los pampinos» (1956) de Luis González Zenteno (1910-1960). Para tal fin, construí la pieza siguiendo los lineamientos y derroteros del antiguo, aunque aún vigente, Teatro Social Obrero. Esto implicó emprender un trabajo hermenéutico, interpretativo y aclarativo, con el objetivo de superar la simple narración de los hechos históricos y la biografía de sus principales sujetos sociales. De ese modo, aspiré a dar voz a aquellos trabajadores asesinados en las agrestes y abrasadoras arenas del desierto tarapaqueño, reviviendo las desdichas históricas sufridas por los desamparados en este territorio. Este proceso me llevó a revisar la escasa historiografía existente, ya que, como sabemos, muchas páginas funestas de nuestra historia han sido escamoteadas por las «letras oficiales».</p>
<p>A modo de resumen, podemos decir que, a inicios de junio de 1925, precisamente en las postrimerías del primer gobierno de Arturo Alessandri Palma (1920-1925), se declaró una huelga en la Oficina Salitrera Coruña, en el marco de una gran efervescencia económica y política en los sindicatos del salitre. En ese contexto, los agentes del imperialismo británico se mostraban inquietos por el fortalecimiento del movimiento obrero en Chile hacia 1925 e intervinieron en los acontecimientos, ejerciendo presiones directas sobre el gobierno central. Por otra parte, la Federación Obrera de Chile adquiría cada vez mayor fuerza, al igual que el Partido Comunista, fundado por Luis Emilio Recabarren. Además, el triunfo de la revolución del proletariado ruso (1917) influía en amplios sectores populares.</p>
<p>Entre las demandas de los trabajadores se encontraban: la implantación de la Ley Seca en las salitreras, la jornada laboral de ocho horas, el reemplazo de las fichas y vales utilizados para la obtención de alimentos y otros enseres por dinero, el aumento salarial conforme al alza del costo de la vida, el mejoramiento de las condiciones de trabajo, el fin de las brutalidades contra los obreros y la nacionalización de las oficinas salitreras. Estas demandas surgieron como consecuencia de la crisis del salitre que llevó a los empresarios a cerrar alrededor de sesenta salitreras y a expulsar de ellas a los obreros y sus familias, quienes, en gran parte, debieron regresar a sus lugares de procedencia, principalmente en el sur del país.</p>
<p>En abril de 1925, las huelgas en diversas oficinas, campamentos obreros, estibadores, jornaleros, cargadores y empleados de aduana, entre otros, desembocaron en un paro general que se prolongó durante ocho días en la provincia de Tarapacá. Mientras tanto, los dueños de las Oficinas Salitreras solicitaron una tregua para consultar a las instancias centrales en Inglaterra y Estados Unidos. Los obreros aceptaron la espera; no obstante, los patrones recurrieron de inmediato a las autoridades de turno, buscando garantías para resguardar sus intereses. En esas circunstancias, el gobierno otorgó «carta blanca» para que las fuerzas represivas sofocaran el levantamiento obrero, utilizando la fuerza más despiadada.</p>
<p>Ante el creciente clima de tensión social, el presidente Arturo Alessandri declaró el estado de sitio en Tarapacá y Antofagasta, designando al general Florentino De La Guarda como Jefe de Plaza. Los domicilios de los dirigentes obreros fueron allanados; estos líderes fueron detenidos y enviados a destinos desconocidos. Las listas negras circularon rápidamente en las oficinas, y muchos dirigentes desaparecieron sin dejar rastro. La «guerra sucia» comenzó a gestarse en secreto. Se clausuraron los periódicos en Iquique: El Despertar de los Trabajadores y El Surco. En respuesta a esta represión, los obreros organizados convocaron un paro de veinticuatro horas.</p>
<p>El comandante general de armas y jefe de la guarnición de Iquique, Recaredo Amengual, informó al ministro de Guerra, Carlos Ibáñez del Campo, que «en la pampa había estallado la revolución soviética». Este coronel, convertido en el hombre fuerte del gobierno, ordenó la deportación de aproximadamente 2,000 huelguistas hacia el sur del país. Además, exigió a Amengual enviar tropas a la pampa y someter a los obreros por la fuerza. Como resultado, en la pampa se enfrentaron cara a cara un ejército bien armado contra una masa de obreros cuya única arma era la «conciencia de clase», forjada a través de sufrimientos e injusticias sociales.</p>
<p>En una contienda desigual, los numerosos regimientos de infantería, caballería, artillería y marinos coparon la pampa y procedieron a ejecutar la masacre de los obreros y sus familias. La tarde del 5 de junio, la Oficina Salitrera Coruña fue bombardeada por el regimiento Salvo durante más de una hora; luego, las metrallas del Lynch, la infantería del Carampangue y la caballería del Granaderos se encargaron de sepultar el alzamiento obrero.</p>
<p><img loading="lazy" class=" wp-image-90439 aligncenter" src="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2024/06/Coruna-1-2-300x199.jpg" alt="" width="499" height="331" srcset="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2024/06/Coruna-1-2-300x199.jpg 300w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2024/06/Coruna-1-2-1024x681.jpg 1024w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2024/06/Coruna-1-2-768x511.jpg 768w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2024/06/Coruna-1-2-1536x1021.jpg 1536w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2024/06/Coruna-1-2-2048x1362.jpg 2048w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2024/06/Coruna-1-2-585x389.jpg 585w" sizes="(max-width: 499px) 100vw, 499px" /></p>
<p>Con todo –o contra todo–, el levantamiento de los trabajadores no solo marcó el paso de una lucha reivindicativa, sino que también se puede definir como un embrionario movimiento político de carácter revolucionario. Esos hombres y mujeres se alzaron y enfrentaron al Estado y sus fuerzas represivas, con miras al establecimiento de una sociedad nueva.</p>
<p>Junto a estas referencias históricas y entrevistas realizadas a historiadores de la Región de Tarapacá, también consideré la novela de González, pues ella me podía servir como fuente argumental para elaborar la obra teatral. La literatura ha sido uno de los pocos medios que ha develado el cosmos pampino, los pasajes trágicos de los obreros y las masacres ocurridas en el norte del país, incluso antes de que estas fueran preocupación nacional y universal, no solo en el sentido de destrucción del hombre, sino también como delito social y trasgresión de los Derechos Humanos.</p>
<p>«Los pampinos», de Luis González, se enmarca en el punto de vista neorrealista, asumiendo la crisis de la sociedad chilena de comienzos del siglo XX y adoptando una mirada cronística, histórica e incluso legendaria de la pampa salitrera. Registra, testimonia y transforma la realidad de la pampa y de las Oficinas Salitreras sobre un escenario de conflictos y cruda realidad social. La narración expone interesantes aspectos de la vida social del puerto, como las juergas e intimidades de las clases privilegiadas en el Palacio de Cristal, la construcción del local de la Federación Obrera de Chile (FOCH) y la acción de las Ligas Patrióticas como primer signo de xenofobia contra peruanos y bolivianos. Del mismo modo, menciona aspectos de la vida de Luis Emilio Recabarren, del diario obrero El Despertar de los Trabajadores, la cesantía y la crisis socioeconómica que azotaba al país. Al mismo tiempo, construye un relato de las huelgas de trabajadores, la creación de los sindicatos y las andanzas de los pampinos en las casas prostibularias, recreando tanto personajes reales como Carlos Garrido y Luis Emilio Recabarren, como otros ficticios.</p>
<p>Sus protagonistas, Carlos y Leonor Túmbez, la Timona, simbolizan la lucha obrera. Carlos, joven venido de Aconcagua, y Leonor, emigrante de la sierra del Perú, representan a los «afuerinos» que abandonaron sus pagos e incluso sus familias, para probar suerte en el desierto más árido del mundo. En su mejor época, la cantidad de obreros asentados en este territorio llegó a treinta mil. Así, González concilia la épica social y el desarrollo del conflicto obrero con las historias personales de sus personajes de ficción.</p>
<p>El argumento comienza con Carlos, un hombre desarraigado del campo y de su medio mítico, que en el transcurso de los acontecimientos se convierte en un líder revolucionario. Aunque sucumbe en un arenal de desolación representado por la sociedad industrializada, en las postrimerías entrega audazmente su ejemplo hacia el futuro. Lo acompaña Timona, indígena apasionada y fatídica, que inicia su existencia dramática como líder y marcha de la mano con Luis Emilio Recabarren. Ambos personajes están trazados por el autor como verdaderos íconos de los trabajadores salitreros decidieron enfrentar organizadamente al poder de los capitalistas, dueños de las industrias de nitrato.</p>
<p>Coruña, la obra teatral, aspiraba a recontextualizar ideológica, ética y estéticamente la novela, con el propósito de reconstituir la escena política y social de un hecho histórico brutal ocurrido a comienzos del siglo pasado. En consecuencia, el argumento central de la narrativa nutrió al teatro de conocimientos e imágenes que me permitieron profundizar sobre los pampinos. Estos personajes vivieron en la pampa salitrera, un entorno cargado de dramas sociales, abusos, atropellos, vejámenes y crímenes. La pampa configuró los rasgos distintivos (existenciales, sociales y psicológicos) del hombre que la habitó.</p>
<p>Los protagonistas de Coruña representan a aquellos emigrantes que arribaron a la pampa nortina, transformándose en pampinos con una nueva identidad y un sentimiento propio. Los configuré con la misma valoración social, sin distinción de género. En varios pasajes de la trama, destaco a la mujer cumpliendo un rol preponderante en el alzamiento obrero, siendo la mano derecha de Luis Emilio Recabarren. Ella se moviliza en un ambiente asfixiantemente machista, donde la mujer estaba destinada a roles menos relevantes.</p>
<p>Probablemente, el rescate de la voz femenina es un punto de inflexión tanto en la novela como en la obra dramática, en comparación con la tradición literaria nortina. Aunque Timona y Carlos Garrido tienen un papel sobresaliente en la historia, no determinan los acontecimientos de la trama. Ambos simbolizan el arquetipo del trabajador explotado, sintetizando el sueño esperanzador de una clase social: el proletariado. Desde ese prisma, se colige que la axiología textual está dirigida a una nueva realidad optimista y a la cristalización de una utopía.</p>
<p style="padding-left: 80px;">TIMONA: Qué poco pedimos nosotros, ¿cierto, hijo? Pero cuando tú seas grande, el mundo ya habrá cambiado. Escucha, hijo, tú eres la esperanza, la semilla que se abre paso en los surcos de una nueva vida. Sí, una nueva vida. (p.98).</p>
<p>Los personajes fueron situados en una dimensión que va más allá de la simple conexión con el territorio pampino. Busqué proyectar al pampino en un contexto de sacrificio colectivo, superponiéndose a las historias individuales que emergían en la tragedia. Para mis objetivos dramatúrgicos, fue más importante lo que los pampinos sostenían y contaban que sus características socio-culturales específicas. Utilizando discursos de líderes sociales y otras fuentes literarias, intenté destacar tanto los paradigmas políticos e ideológicos como lo micropolítico: sus subjetividades y representaciones, más allá de un contexto histórico e ideológico. Los diálogos están teñidos por los detalles de la lucha obrera y la historia personal y humana de Carlos y Timona, quienes se amaron intensamente en un ambiente tenso y trágico.</p>
<p>En el relato, procuré destacar la figura del pampino no solo como productor de las grandes riquezas que disfrutó el país, sino también como el hombre que, desafiando la ignorancia y la explotación extrema, se levantó contra el poder absoluto de los empresarios capitalistas y el Estado chileno. Por lo tanto, el conflicto central que impulsa la estructura dramática es la lucha de los trabajadores contra el sistema opresor. La clase obrera emerge como una fuerza que se organiza en torno a sus demandas reivindicativas y aspiraciones políticas, mientras que los capitalistas extranjeros y las autoridades gubernamentales conspiran para mantener el statu quo. Frente a un escenario cruel y explotador, el obrero solo tenía dos opciones: someterse y morir pobre en una calichera o rebelarse con la esperanza de un futuro mejor. Esta actitud heroica fue la que mostraron muchos hombres y mujeres que no dudaron en sacrificarse por sus reivindicaciones, sueños y utopías.</p>
<p>Dentro de esa lógica, articulé a Carlos y Timona, y a otros personajes secundarios, como verdaderos héroes con firmes convicciones de morir si era necesario por su causa.</p>
<p style="padding-left: 80px;">CARLOS: (Soliloquio) ¿Querían pelea? ¡Tendrán pelea! ¿Querían sangre? ¡Tendrán sangre! Yo no me he metido en esto por puro gusto. (p.88).</p>
<p>En el próximo diálogo, se explicita con realismo la lucha obrera bajo una estética épica.</p>
<p style="padding-left: 80px;">TODOS: ¡Pan, pan! ¡Pan, pan! ¡Queremos pan! ¡Que salga Garrido! ¡Garridooó! ¡Garridooó! ¡Garridooó!</p>
<p style="padding-left: 80px;">CARLOS: (Entra a escena) ¿Qué pasa compañeros?</p>
<p style="padding-left: 80px;">HOMBRE 1: Lo que pasa es que no tenemos qué comer.</p>
<p style="padding-left: 80px;">MUJER 1: ¡Queremos pan y leche para nuestros hijos!</p>
<p style="padding-left: 80px;">HOMBRE 3: ¿Cómo te fue con la mercadería que ibas a conseguir?</p>
<p style="padding-left: 80px;">CARLOS: ¡Estamos jodidos! Anoche no pudimos comprar mercadería en la otra Oficina. Nos corrieron a balazos.</p>
<p style="padding-left: 80px;">TODOS: ¡Hijos de puta!</p>
<p style="padding-left: 80px;">CARLOS: Es la verdad. Nos balearon.</p>
<p style="padding-left: 80px;">MUJER 2: ¿Y ahora qué vamos hacer?</p>
<p style="padding-left: 80px;">CARLOS: Ahora a la pulpería ¡Será nuestra, pase lo que pase! (p. 87).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Con esa voluntad militante, los personajes enfrentan a los destacamentos militares, pagando un alto precio por su arrojo y valentía. Después de la masacre, la muerte y el terror se apoderan de la pampa y de los impulsos solidarios de los trabajadores, dando paso al pánico, desconcierto, desolación y dolor entre los sobrevivientes. Así, se pretendió plasmar tanto lo político como lo estético en relación con un hecho histórico que las letras canonizadas han ocultado hasta nuestros días.</p>
<p>El conflicto se desarrolla en dos escenarios: Iquique y la pampa. En Iquique, la acción comienza en un bar del puerto y se desplaza a la plaza pública para el mitin obrero, luego a lugares cotidianos de los obreros. En la pampa, la acción más importante ocurre cuando Carlos Garrido, en busca de oportunidades de trabajo, se interna en las oficinas salitreras y finalmente se inmola por la causa obrera. Los personajes se movilizan en tres planos centrales: el sociológico, ofreciendo una visión del pampino a través de escenas de pulpería, fiestas y la vida cotidiana en la oficina salitrera; el personal, centrado en Timona y Carlos con su unidad de amor y convicción social enfrentados a un destino incierto y funesto; y el del poder económico y político, concentrado en la Intendencia y la pulpería, donde las autoridades y los dueños de las salitreras se confabulan contra los obreros.</p>
<p>Estos planos, aunque siguen una lógica espacial y temporal lineal y progresiva, están condensados en breves episodios o escenas. Cada episodio presenta una dinámica propia ensamblada a un nivel sintagmático, evitando separar las partes en actos. A través del personaje narrador, se plantean situaciones que relatan lo que va a suceder en ese momento.</p>
<p>Todos los episodios están organizados bajo la técnica del montaje, que permitió compaginar las anécdotas de la novela con diversos materiales de otros registros: literatura, diarios, fuentes históricas y el imaginario social de los descendientes de los obreros sacrificados. Este conocimiento histórico se entrecruzó en un juego de narración de datos, descripciones de los protagonistas, reconstrucción de diálogos, recuerdos del narrador, crónicas de acontecimientos, datos económicos y citas de lecturas.</p>
<p>Esta creación se vincula con el teatro social obrero, retomando la estructura y el discurso crítico que caracterizó al teatro social defensor de los trabajadores salitreros y cuestionador del orden social impuesto. Coruña asume la estética realista de Recabarren, presentando la realidad de la manera más objetiva posible para situar al trabajador-espectador en su contexto social y generar una actitud crítica y revolucionaria. Este enfoque estético permitió emprender el desarrollo dramático, con continua referencia al escenario histórico de los hechos narrados.</p>
<p style="padding-left: 80px;">RECABARREN: Compañeros: Todo esto está claro como el agua. No se necesita ser sabio para comprenderlo. Hay malestar en las salitreras, cunde la cesantía, encarece la vida, y como no pueden darnos pan, nos dan circo. Que peleemos. Que nos entretengamos. Que nos olvidemos de nuestros problemas. Pero nosotros no somos niños chicos para dejarnos engañar. ¿Verdad compañeros?</p>
<p style="padding-left: 80px;">TODOS: ¡No, no! ¡De ningún modo! (p.34).</p>
<p>Un aporte esencial de la estética del Teatro Social Obrero en esta escritura dramática es el sentido reflexivo y didáctico de las veladas artísticas y representaciones teatrales de antaño. En esa época, el arte se concebía como una actividad al servicio del perfeccionamiento social y para la gestación de un espacio crítico que indujera a la reflexión de los trabajadores. Al igual que el teatro de Recabarren, “Coruña, la ira de los vientos” explora los acontecimientos históricos, transformando al público en espectador activo de esa realidad, para que tenga conocimiento de ella y pueda tomar sus propias decisiones. Se busca generar espacios para que las nuevas generaciones comprendan el pasado histórico y para que los hechos luctuosos narrados no se repitan en el futuro del país.</p>
<p>En consecuencia, tanto en la creación de un artefacto artístico de carácter histórico como en la organización de cualquier acto conmemorativo sobre un hecho del pasado, no debe reducirse a una mera añoranza o a un ritual conmovedor. Pienso que, en el arte, las matanzas obreras, como Coruña y Escuela Santa María, deben abordarse no como algo relegado al pasado, sino como soporte para discutir el presente, mostrando al lector/espectador el desarrollo inalterable de los hechos históricos. Examinamos lo que pasó en otros tiempos y develamos la experiencia humana para problematizar el actual escenario social, con el ánimo de aportar a la lucha de los movimientos sociales actuales que buscan terminar con las desigualdades e inequidades que persisten en el sistema demoliberal, para cambiar el mundo existente.</p>
<p><span style="font-size: 12px;"><em>&#8211; El autor, <strong>Iván Vera-Pinto Soto</strong>, es Cientista social, pedagogo y escritor</em></span></p>
<h3></h3>
<h3>Más sobre el tema:</h3>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="KWUNa0iWzM"><p><a href="https://piensachile.com/2010/11/08/la-olvidada-matanza-de-obreros-y-sus-familias-en-la-oficina-salitrera-qla-coruapaq/">La olvidada matanza de obreros y sus familias en la Oficina Salitrera &#8220;La Coruña&#8221;</a></p></blockquote>
<p><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" title="«La olvidada matanza de obreros y sus familias en la Oficina Salitrera &#8220;La Coruña&#8221;» — piensaChile" src="https://piensachile.com/2010/11/08/la-olvidada-matanza-de-obreros-y-sus-familias-en-la-oficina-salitrera-qla-coruapaq/embed/#?secret=KWUNa0iWzM" data-secret="KWUNa0iWzM" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p><iframe loading="lazy" title="RECUERDAN MATANZA DE LA CORUÑA" src="https://www.youtube.com/embed/7C-PsykIbV8" width="740" height="440" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"><span data-mce-type="bookmark" style="display: inline-block; width: 0px; overflow: hidden; line-height: 0;" class="mce_SELRES_start">﻿</span></iframe></p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="P9y7ZIP1O9"><p><a href="https://piensachile.com/2017/06/04/coruna-la-voz-los-olvidados/">Coruña, con la voz de los olvidados…</a></p></blockquote>
<p><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" title="«Coruña, con la voz de los olvidados…» — piensaChile" src="https://piensachile.com/2017/06/04/coruna-la-voz-los-olvidados/embed/#?secret=P9y7ZIP1O9" data-secret="P9y7ZIP1O9" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
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			</item>
		<item>
		<title>Oficina Salitrera La Coruña:  El escenario de una cruenta matanza de obreros</title>
		<link>https://piensachile.com/2020/06/04/oficina-salitrera-la-coruna-el-escenario-de-una-cruenta-matanza-de-obreros/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 04 Jun 2020 21:59:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia - Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Pueblos en lucha]]></category>
		<category><![CDATA[cobardia del ejercito]]></category>
		<category><![CDATA[crímenes de lesa humanidad]]></category>
		<category><![CDATA[masacre]]></category>
		<category><![CDATA[oficina salitrera la coruña]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>5 de junio de 1925<br />
Dado que la rendición de los obreros no fue aceptada estos decidieron defenderse hasta donde le permitieran sus fuerzas. Un antecedente importante a tomar en consideración y que da cuenta del desproporcionado uso de la fuerza en contra de los trabajadores, es el hecho de que el ejército no  contabilizo ninguna baja en sus tropas, en cambio los obreros muertos a raíz del bombardeo  y posterior represión son estimados <b>según la memoria histórica popular por sobre los dos mil, los informes diplomáticos ingleses de la época hablan de entre 500 y 800 personas asesinadas, mientras que la oficialidad chilena solo reconoce entre 48 y 59 muertos.</b></p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><figure id="attachment_61512" aria-describedby="caption-attachment-61512" style="width: 701px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2020/06/Ruins-de-La-Coruña.png"><img loading="lazy" class="wp-image-61512" src="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2020/06/Ruins-de-La-Coruña-300x170.png" alt="" width="701" height="397" /></a><figcaption id="caption-attachment-61512" class="wp-caption-text">Ruinas campamento Oficina La Coruña. Enero 2018</figcaption></figure><br />
5 de junio de 1925<br />
Con motivo de una nueva conmemoración en la cual se cumplen 95 años de los trágicos sucesos ocurridos en la oficina salitrera la Coruña y sus alrededores, se presenta el siguiente artículo el cual tiene como objetivo rendir un sincero y respetuoso tributo a los cientos y quizás miles de obreros asesinados por las fuerzas del ejército chileno, y a la vez ofrecer al lector un relato que le permita interiorizarse en uno de los episodios represivos más desconocidos de la historia de Chile.<br />
Los sucesos tienen lugar en tiempos de la denominada cuestión social al interior del corazón de la pampa salitrera, en el cantón del Alto San Antonio, región de Tarapacá. Como todo hecho histórico sus causas no se encuentran en la inmediatez, el origen de los procesos que desencadenaron en la matanza se remontan a varios meses previos a junio de 1925, encontrando en las fuentes los primeros antecedentes en marzo del mencionado año<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>, cuando los trabajadores ferroviarios organizados por la FOCH comienzan una serie de infructuosas negociaciones con la patronal quienes demandaban mejores condiciones laborales y salariales. En este contexto se activan los diversos mecanismos de lucha de los obreros organizados, celebrando mítines, ollas comunes y finalmente la huelga. Las manifestaciones siguen su curso y las negociaciones son improductivas hasta que en el mes de abril los obreros del salitre con su propio petitorio deciden adherir a la huelga, configurándose la tan temible huelga general. Esta se desarrolló entre los días 7 y 12 de abril, movimiento huelguista que al culminar los gremios optaron por negociar por separado. Si bien las negociaciones lograron mejorar muy poco las condiciones de los trabajadores, las diversas manifestaciones, la huelga y la adhesión a la convocatoria demostrada por la FOCH, constituyen una poderosa demostración de poder por parte de los obreros organizados.<br />
Es necesario destacar el agitado clima social que dan cuenta las múltiples fuentes consultadas para este trabajo, y en el cual los obreros deciden regresar a las faenas mineras. Es así que, en el mes de mayo, los obreros organizados por la FOCH comienzan un arduo proceso de debate interno y cuestionamiento en contra de los representantes en cuanto a los resultados de la reciente movilización, mientras tanto las autoridades coordinadas con la patronal deciden que para el mes de junio harían subir tropas del ejército a la pampa para retirar de los cantones a todos los obreros sindicados como comunistas y agitadores sociales.<br />
Estos hechos nos demuestran que las declaraciones de buena fe de las autoridades y el compromiso de respetar al pie de la letra la reciente promulgación de leyes sociales y de sindicatos industriales, estaba por lejos de ser respetada. Además, expone la antagónica posición ideológica de las autoridades para con los obreros organizados, pues las autoridades respaldadas por la patronal se muestran absolutamente convencidas de que la agitación social y las reclamaciones por mayor justicia social, se debían a la acción de los comunistas y/o agitadores y no las paupérrimas condiciones de vida en las cuales trabajadores y sus familias se veían obligados a subsistir.<br />
Los orígenes de la conflictividad se remontan al día 28 de mayo, fecha en la cual la oficina salitrera San Pablo perteneciente al cantón del alto san Antonio se declara en huelga, además a este hecho se suma que el día 31 de mayo desde el puerto de Pisagua son deportados al sur a bordo del vapor Mapocho 33 miembros de la FOCH. Adicionalmente el día 2 de junio el periódico <em>“El despertar de los trabajadores</em>” de Iquique, el principal órgano difusor de las ideas de la FOCH/PC es clausurado y posteriormente allanado por autoridades policiales.<br />
La respuesta de los obreros de la pampa es inmediata y deciden ir a la huelga general en apoyo y solidaridad por los recientes atropellos cometidos en contra de los obreros organizados. Es así que para el día 3 de junio distintas oficinas del cantón del Alto San Antonio habían adherido al paro, movilizándose en gran cantidad de personas la noche del 3 al 4 de junio al local de la FOCH ubicado en el pueblo del Alto San Antonio. Las fuentes dan cuenta que al lugar se presentó un número indeterminado de contingente policial, produciéndose serios enfrentamientos entre las partes dando como resultado la muerte de dos guardianes de policía.<br />
Después de esto las autoridades policiales y militares ya presentes en el lugar (debemos recordar que las intenciones de las autoridades eran hacer tomar detenidos a los obreros comunistas y para ello necesitaban tropas en la zona) toman detenidos a un total de 93 personas los cuales son confinados en la Filarmónica de la Oficina San Pedro.<br />
Durante el trascurso del día 4 de junio la Oficina Salitrera La Coruña es tomada por los trabajadores y a ella confluyen cientos de obreros de otras oficinas con el fin de enfrentar a las autoridades. En este punto es necesario señalar que los obreros tuvieron la idea de enfrentarse al ejército y para ello se organizaron mediante la creación de guardias rojas que cuidaron el perímetro de la oficina, asaltaron el polvorín, la pulpería y se organizó el consumo del agua. El principal líder fue <strong>Carlos Garrido</strong>, quien según algunos testimonios se nombró el “<em>Comisario del Soviet de Coruña</em>”, y a la fecha de los hechos era secretario general de la FOCH sección Coruña, por lo tanto, miembro activo de la FOCH y no un anarquista desatado como hay quienes lo han querido hacer parecer.<br />
Para el amanecer del día 5 de junio las tropas se encontraban organizadas para comenzar una escalada represiva que contemplaba artillería pesada. El propósito era recuperar las distintas oficinas asaltadas por los trabajadores sin sopesar los costos humanos. En este punto me gustaría destacar que los incidentes y enfrentamientos con las tropas del ejército se extendieron por sobre La Coruña, registrándose conflictos entre obreros y militares en Felisa, campamento Barrenechea, Argentina, Pontevedra. Mientras tanto en el cantón norte se producen altercados en Huara y Maroussia. Por consiguiente, en este punto hablamos de los sucesos en Coruña, pero no exclusivamente en ella ya que se reportan muertes e incidentes en todas las localidades nombradas anteriormente.<br />
En cuanto al hecho de que los obreros tomasen la decisión de hacer frente a las tropas del ejército a sabiendas de su inferioridad militar, se justifica en función de varios rumores que corrían por la pampa, sin embargo, el que más efecto surtió en los obreros fue el que hacía alusión a que las tropas que se encontraban en San Antonio se plegarían a los obreros. La historia tristemente nos ha demostrado que tal hecho jamás ocurrió.<br />
Las primeras oficinas salitreras en ser recuperadas a mando del mayor Acacio Rodríguez son Barrenechea y Pontevedra, ambas ubicadas muy cerca de Coruña. En vista y consideración que estas oficinas fueron bombardeadas y allanadas por la fuerza militar, los obreros que se encontraban reunidos en Coruña deciden mucho antes de que las tropas llegasen a la oficina ofrecer su rendición al comandante de las fuerzas, y para ello enviaron a un parlamentario de nombre José Cerda en representación del comité revolucionario de Coruña a ofrecer la rendición de la oficina. Esta fue presentada al capitán Enrique Caballero, y él en una primera instancia decide admitirla, pero cuando se le notificó al mayor Acacio Rodríguez sobre la rendición de los obreros de Coruña, este arbitraria y criminalmente decide no aceptarla y da la orden de recuperar la Coruña no sin antes bombardear las viejas paredes del campamento, lugar donde se encontraban ubicados los obreros.<br />
Dado que la rendición de los obreros no fue aceptada estos decidieron defenderse hasta donde le permitieran sus fuerzas. Un antecedente importante a tomar en consideración y que da cuenta del desproporcionado uso de la fuerza en contra de los trabajadores, es el hecho de que el ejército no  contabilizo ninguna baja en sus tropas, en cambio los obreros muertos a raíz del bombardeo  y posterior represión son estimados según la memoria histórica popular por sobre los dos mil, los informes diplomáticos ingleses de la época hablan de entre 500 y 800 personas asesinadas, mientras que la oficialidad chilena solo reconoce entre 48 y 59 muertos.<br />
Me gustaría detenerme un segundo en la figura de Acacio Rodríguez. Este mayor de ejército decide atacar, a sabiendas de la poca efectividad de las bombas de dinamita, y de algunas carabinas y revólveres con los que contaban los obreros. Rodríguez, quien estaba absolutamente consciente de que la resistencia de los obreros no les significaría ningún daño, decide, aun así, utilizar todo el fuerte aparato militar dispuesto en la zona. ¿Qué ordenes había recibido del gobierno central? ¿Qué buscaba con esto? Es acaso posible que se buscaba desarticular el movimiento obrero de forma permanente, ofreciendo un escarmiento y advertencia para futuras movilizaciones pese al costo de sacrificar la vida de cientos de personas que solo demandaban mayor justicia social, y en donde, no debemos olvidar, había presencia de mujeres y niños.<br />
Tras el bombardeo de la oficina siguió un amplio repertorio represivo, lo que incluyo el fusilamiento masivo de trabajadores, entre ellos Carlos Garrido, haciendo uso del famoso “<em>palomeo de rotos</em>” y la deportación y prisión de cientos de obreros en el velódromo de Iquique, en donde la privación de libertad se extendió por sobre los dos meses.<br />
Volviendo una vez más sobre las competencias y responsabilidades sobre los graves crímenes de lesa humanidad cometidos en contra de los trabajadores de la pampa, no debemos olvidar a nuestro <em>“León de Tarapacá</em>” quien en conocimiento de lo que pasaba en el norte no hizo nada en favor de la clase que lo llevo al poder, también Recaredo Amengual en su cargo de intendente coordinó con el apoyo de la patronal la fuerza policial y militar necesaria para reprimir con fuerzas a los obreros, y por último Acacio Rodríguez por cuyas manos pasó la decisión final de asesinar a los rebeldes.<br />
Como hemos podido ver, la serie de movilizaciones que se produjeron entre marzo y abril de 1925, alarmaron a la patronal que junto a las autoridades vieron en la FOCH y sus líderes un elemento desafiante al orden social imperante. Razón por la cual frente a un único y aislado episodio de violencia por parte de los obreros (dar muerte a los guardianes de policía en el Alto San Antonio) se comenzó con un proceso represivo que precipito la toma de la Coruña por parte de los trabajadores. Desde este momento en adelante se utilizó como excusa la rebelión de los trabajadores para dar curso a un programa represivo que ya estaba planificado con anticipación, sin embargo, ahora contaban con la excusa perfecta.<br />
Finalmente, me gustaría terminar estas palabras con una invitación a pensarnos históricamente. A reflexionar como se ha ido construyendo nuestra memoria histórica colectiva, en donde hablar sobre los hechos de la pampa de aquellos años sugiere una especie de normalización de la violencia estatal, inclusive hoy. Cuando han transcurrido 95 años de estos hechos, parte de la sociedad chilena sigue estando dividida y normaliza el uso de la violencia por parte del estado bajo la excusa de mantener el orden social, y con esto hago clara alusión a los recientes acontecimientos en el marco del 18 de octubre. En este sentido sostengo que jamás, independiente del periodo histórico que se estudie, bajo ningún termino debemos permitir que la denuncia de la pobreza y la injusticia social sean aun considerados un crimen que se debe castigar.<br />
En Barcelona, 2 de junio de 2020.<br />
<em>-La autora, <strong>María Fernanda Guajardo Núñez</strong>, es Profesora de Historia y Ciencias Sociales de la Universidad de Valparaíso.</em><br />
<strong>Nota:</strong><br />
<a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Para más detalles ver: Guajardo Núñez, María Fernanda<em>, Rebeldía en el Alto San Antonio. Huelga, represión y muerte en la oficina salitrera la Coruña, 1925</em>, Santiago, Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, 2018.<br />
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Publicado el 17 diciembre, 2019</p>
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