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	<title>capitalismo &#8211; piensaChile</title>
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		<title>¿Es China un país capitalista?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 22 Sep 2026 10:23:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Marxismo]]></category>
		<category><![CDATA[Socialismo]]></category>
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		<category><![CDATA[marxismo]]></category>
		<category><![CDATA[profesor richard wolff]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>22 de septiembre de 2026 ¿Sigue siendo el capitalismo capitalismo hoy en día? El economista Richard Wolff examina cómo el neoliberalismo moderno y los nuevos modelos desafían las definiciones...</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/09/22/es-china-un-pais-capitalista/">¿Es China un país capitalista?</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>22 de septiembre de 2026</p>
<p><span class="ytAttributedStringHost ytAttributedStringWhiteSpacePreWrap" dir="auto"><span class="ytAttributedStringLinkInheritColor" dir="auto">¿Sigue siendo el capitalismo capitalismo hoy en día? El economista Richard Wolff examina cómo el neoliberalismo moderno y los nuevos modelos desafían las definiciones económicas tradicionales. </span></span></p>
<p><span class="ytAttributedStringHost ytAttributedStringWhiteSpacePreWrap" dir="auto"><span class="ytAttributedStringLinkInheritColor" dir="auto">El profesor Richard Wolff se une al programa para analizar la naturaleza cambiante de nuestra economía global. Debatimos si el sistema en el que vivimos hoy realmente encaja en la definición de capitalismo, o si conceptos como el tecnofeudalismo han alterado fundamentalmente el panorama. </span></span></p>
<p><span class="ytAttributedStringHost ytAttributedStringWhiteSpacePreWrap" dir="auto"><span class="ytAttributedStringLinkInheritColor" dir="auto">Esta conversación va más allá del discurso habitual para preguntarse cómo están cambiando el poder y la propiedad en la era moderna. Una parte importante de nuestra conversación se centra en el modelo económico chino. Debatimos si China está practicando efectivamente el capitalismo de Estado, o si esa etiqueta no logra captar la complejidad de su crecimiento tecnológico e industrial. </span></span></p>
<p><span class="ytAttributedStringHost ytAttributedStringWhiteSpacePreWrap" dir="auto"><span class="ytAttributedStringLinkInheritColor" dir="auto">Wolff ayuda a aclarar estos sistemas económicos examinando qué lecciones contienen para el resto del mundo. Suscríbete para recibir análisis semanales sobre la economía global y la perspectiva de la izquierda, y dinos en los comentarios si crees que el modelo global actual está funcionando.</span></span></p>
<p><iframe loading="lazy" title="¿CHINA ES CAPITALISTA? Richard Wolff debate el «capitalismo de Estado»" src="https://www.youtube.com/embed/2Q-NAkJ7WCM" width="780" height="450" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"><span style="display: inline-block; width: 0px; overflow: hidden; line-height: 0;" data-mce-type="bookmark" class="mce_SELRES_start">﻿</span></iframe></p>
<h3>Más sobre el tema:</h3>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="Ll4SGnWbRP"><p><a href="https://piensachile.com/2026/08/09/texto-completo-de-la-constitucion-de-la-republica-popular-china-2018/">Texto completo de la Constitución de la República Popular China (2018)</a></p></blockquote>
<p><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" title="«Texto completo de la Constitución de la República Popular China (2018)» — piensaChile" src="https://piensachile.com/2026/08/09/texto-completo-de-la-constitucion-de-la-republica-popular-china-2018/embed/#?secret=Ll4SGnWbRP" data-secret="Ll4SGnWbRP" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p><iframe loading="lazy" title="¿La ciudad más avanzada del mundo? | Shenzhen, China" src="https://www.youtube.com/embed/sYQm_O3Vycg" width="780" height="450" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"><span style="display: inline-block; width: 0px; overflow: hidden; line-height: 0;" data-mce-type="bookmark" class="mce_SELRES_start">﻿</span></iframe></p>
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		<title>Transitando por el umbral de una nueva era</title>
		<link>https://piensachile.com/2026/09/21/transitando-por-el-umbral-de-una-nueva-era/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Sep 2026 11:10:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia - Técnica]]></category>
		<category><![CDATA[IA]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo]]></category>
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		<category><![CDATA[manuel acuña asenjo]]></category>
		<category><![CDATA[medios de trabajo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>21 de septiembre de 2026<br />
“Lo que distingue a las épocas económicas no es lo que se hace, sino cómo, con qué medios de trabajo se hace” (K. Marx)</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/09/21/transitando-por-el-umbral-de-una-nueva-era/">Transitando por el umbral de una nueva era</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>21 de septiembre de 2026</p>
<p style="text-align: right;">“Lo que está abajo, está arriba; y lo que está arriba, está abajo”.<br />
(‘I Ching’)</p>
<p><strong> </strong><strong>UNA CRISIS MANIFIESTA</strong></p>
<p>Hace algún tiempo caracterizábamos el actual periodo como de crisis. No hemos cambiado de opinión al respecto. Agregábamos, sin embargo, algo más: que no se trataba de cualquier crisis. Estimábamos que se trata de una crisis extremadamente severa que nos atrevimos a calificar de ‘estructural’, propia de ‘un traspaso de umbral’ pues nos parecía (y nos parece) que la humanidad va camino hacia un cambio de época. Esa idea la seguimos sosteniendo hasta el día de hoy.</p>
<p>Nuestra tesis se apoya en esa premisa según la cual lo que caracteriza el traspaso de una época a otra es la aparición de un instrumento de trabajo específico, que marca un antes y un después en el devenir de una sociedad. O. como lo señala Karl Marx:</p>
<p style="padding-left: 80px;">“Lo que distingue a las épocas económicas no es lo que se hace, sino cómo, con qué medios de trabajo se hace”<a href="#_edn1" name="_ednref1">[1]</a>.•</p>
<p>Ese instrumento de trabajo, que nos sugiere hoy la inminencia de un cambio de era, es la inteligencia artificial (IA); a nuestro juicio, constituye el más alto grado de desarrollo al que han llegado las fuerzas productivas de la sociedad. Y, al expresar aquello, queremos referirnos, en específico, al desarrollo del ingenio humano.</p>
<p><strong>LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL.</strong></p>
<p>Podemos intentar definir la inteligencia artificial como un complejo entramado de la informática que permite, tanto a individuos como a estructuras mecánicas, realizar tareas que requieren de la inteligencia humana. Nuestro buen amigo José Luis Valenzuela la define como un</p>
<p style="padding-left: 80px;">“[…] conjunto de programas que, sobre la base de algoritmos, se comportan como un ser humano”<a href="#_edn2" name="_ednref2">[2]</a>.</p>
<p>Puede, también, conceptualizarse la IA como numerosos</p>
<p style="padding-left: 80px;">“[…] programas que, sobre la base de acceder a conocimiento existente, son capaces de resolver problemas y/o generar nuevo conocimiento”<a href="#_edn3" name="_ednref3">[3]</a>.</p>
<p>La inteligencia artificial es, hoy, repetimos, el instrumento de trabajo por excelencia. Supera a todos cuantos han sido inventados por el ser humano en el pasado y constituye la culminación de un sostenido proceso de creación de numerosas herramientas digitales entre las que podemos señalar a la impresora tridimensional, la robótica, los vehículos autónomos, la realidad virtual y la realidad aumentada, la ‘big data’ y la ‘data mining’, el internet de las cosas (IOT), la cuántica, la genética y la genómica, el ‘blockchain’, los nuevos materiales y la revolución energética.</p>
<p><strong>FUERZAS PRODUCTIVAS (FP) Y RELACIONES DE PRODUCCIÓN (RP)</strong></p>
<p>No es la primera vez que nos referimos a este binomio, que constituye la esencia misma del modo de producción capitalista. Su estructura básica.</p>
<p>Las fuerzas productivas constituyen el ingenio humano que está en constante superación; las relaciones de producción son los nexos que unen al trabajador con el no trabajador y el proceso productivo. Tienen una característica especial pues, en definitiva, se expresan en el carácter de relaciones de propiedad. Volveremos sobre el particular.</p>
<p>Las relaciones de producción deben estar siempre en armonía con el constante desarrollo que experimentan las fuerzas productivas. Si se nos permite el empleo de una metáfora para ilustrar su naturaleza, podríamos compararlas a una cañería que debe irse adecuando permanentemente al volumen de agua (las fuerzas productivas) que se transporta a través de ella; en otras palabras, un tubo que debe experimentar, constantemente, nuevas y sucesivas transformaciones en tanto aumenta el caudal del agua que transporta. Cuando ello no sucede, ambos elementos entran en contradicción. Puesto que las fuerzas productivas están en perpetuo desarrollo, las relaciones de producción deben alterarse; al no resolverse esa pugna,</p>
<p style="padding-left: 80px;">“[…] se abre una época de revolución social”<a href="#_edn4" name="_ednref4">[4]</a>.</p>
<p>Así, pues, una simple discordancia entre ambas categorías puede hacer que se agiten las contradicciones sociales hasta provocar un cambio social de envergadura. Y, cuando ello ocurre, hasta la emergencia de un nuevo modo de producción es posible.</p>
<p><strong>LA CRISIS ACTUAL</strong></p>
<p>La generalidad de los análisis acerca de los cambios que han tenido lugar en el planeta se centran en un examen más o menos acucioso de la región jurídico/política del modo de producción. Como si allí se encontrase la raíz de los conflictos que conmueven a la sociedad. Y no pocos están contestes en admitir que el sostenido avance de posiciones extremadamente conservadoras se debe a acomodos y reacomodos al interior de esa región.</p>
<p>Nuestra idea, al respecto, no es esa. Estimamos que el desarrollo sostenido de las fuerzas productivas ha creado conflictos insoslayables con las relaciones de producción y que la crisis actual no es más que la manifestación de aquella, que busca ansiosamente una forma de resolverse.</p>
<p>No es, por consiguiente, la presencia de comportamientos inadecuados de una ‘izquierda’ que ha ido asumiendo cada vez con mayor fuerza las ideas de una ‘derecha’ ―lo que, en verdad, no es algo nuevo sino un comportamiento que ha devenido en normal a través de la historia― la razón de la crisis, sino un conflicto que tiene raíces en la estructura misma del modo de producción vigente.</p>
<p><strong>PÉRDIDA DE HEGEMONÍA Y ACELERACIÓN DE LA COMPETENCIA</strong></p>
<p>La crisis tiene sus raíces en la pérdida de hegemonía del sistema unipolar planetario y la aceleración de la competencia en la posesión de cada vez más sofisticados y complejos instrumentos de guerra. Estos instrumentos bélicos permiten, por una parte, disuadir al potencial enemigo de ejecutar cualquier acción armada o, en su caso, derrotarlo si la disuasión no ha tenido efecto. Podemos entender, de esta manera, el descomunal auge que ha experimentado en estos últimos años el complejo militar/industrial de los Estados Unidos y el rol de vendedor de insumos bélicos que ha desempeñado el presidente Trump.</p>
<p>Naturalmente, esta exacerbación de la competencia conlleva a forzar constantemente el desarrollo de las fuerzas productivas. Y, en consecuencia, a la necesidad de adecuar las relaciones producción a esa aceleración. La crisis se hace manifiesta y las soluciones más disparatadas aparecen como fórmulas ideales para resolver los problemas que se presentan.</p>
<p>No debe sorprender que las diversas fracciones de la clase dominante a nivel planetario busquen, en esa dinámica, una solución rápida a sus problemas y aparezcan sujetos desmesurados, energúmenos con incontinencia verbal, verborreicos que no raciocinan sino insultan y ofrecen, como mágica y novedosa receta, soluciones que no demandan esfuerzos intelectuales pues sólo contemplan el empleo exhaustivo de la fuerza<a href="#_edn5" name="_ednref5">[5]</a>.</p>
<p><strong>LA EMERGENCIA DE UNA ÉLITE POLÍTICA PLANETARIA</strong></p>
<p>El triunfo de la nueva élite política planetaria se enmarca en esta crisis. No es casual. Reiteramos lo dicho anteriormente: responde a la necesidad que tienen los sectores dominantes de resolver los agudos problemas sociales que provoca el manifiesto debilitamiento del hegemón ante una sociedad que parece desafiarlo con otras propuestas. La competencia por el control planetario se exacerba; las fuerzas productivas experimentan un crecimiento sin precedentes. Sin embargo, las relaciones de producción se mantienen anquilosadas. La crisis adquiere mayor gravedad.</p>
<p>La historia nos enseña que, a menudo, la sociedad humana, en manos de sujetos inescrupulosos ―muchos de ellos con graves trastornos mentales―, resuelve, en la práctica de la guerra, los traspasos de umbral hacia otra época<a href="#_edn6" name="_ednref6">[6]</a>. Es lo que debemos evitar a toda costa. Porque la situación de hoy no es la de ayer: el arsenal nuclear es el peligro. Es urgente evitar que se cumpla la condición implícita de un eventual enfrentamiento  pues la existencia de ese material bélico conlleva a lo que se denomina ‘destrucción mutua asegurada’ o DMA, por sus siglas en castellano.</p>
<p><strong>LA CRISIS NO SE RESUELVE CON EL CAMBIO DE LA ÉLITE POLÍTICA PLANETARIA</strong></p>
<p>La crisis que enfrenta la sociedad no se resuelve con el simple cambio de la élite política planetaria: estamos frente a una crisis estructural. Como lo afirmáramos en otro de nuestros trabajos, gran parte de los sujetos que integran esa élite son seres esencialmente fungibles, personajes intercambiables unos con otros. Pero son, a la vez, tremendamente perversos porque no fueron elegidos sino para realizar una labor que requiere que lo sean. Si tuviésemos que clasificarlos dentro de algunas de las fracciones de la clase dominante podríamos decir de ellos, junto con André Gunder Franck, que pertenecen al estrato que denominara ‘lumpenburguesía’<a href="#_edn7" name="_ednref7">[7]</a>. En el caso de Benzion Mileikowsky (alias Benjamín Netanyahu), paradojalmente, se dice de él que es el más benigno de todo el equipo que trabaja a su lado; no se habla de manera diferente de Donald Trump. Y, podríamos agregar nosotros: lo mismo ocurre con quienes, por obra y gracia del manejo de algoritmos, gobiernan gran parte de Latinoamérica. La impresión que muchos tenemos de este fenómeno es que ni siquiera estos mismos sujetos se dan cuenta del rol que tienen asignado. Son marionetas de un poder que ni siquiera conocen. O, si empleamos los conceptos de Martin Shubik, son verdaderos ‘títeres estratégicos’<a href="#_edn8" name="_ednref8">[8]</a>.</p>
<p>Que la crisis del SKM<a href="#_edn9" name="_ednref9">[9]</a> no pueda resolverse con el simple reemplazo de la élite política planetaria se debe a que se trata de un problema más grave: las relaciones de producción exigen adecuarse al giro que han experimentado las fuerzas productivas de la sociedad. Y eso no lo puede hacer esa élite. Porque las relaciones de producción se expresan, en el MPK<a href="#_edn10" name="_ednref10">[10]</a>, en relaciones de propiedad. Y éstas, a su vez, constituyen la esencia de aquel.</p>
<p><strong>UN CAMBIO EN LA FORMA DE PRODUCIR</strong></p>
<p>Así, al parecer, no estamos simplemente ante la necesidad de cambiar la forma de acumular. Es decir, de inventar otro ‘modelo económico’ que reemplace al actual. No. Nos parece que nos encontramos en otra fase de la evolución de la sociedad humana.</p>
<p>La transformación de las relaciones de producción ―para adaptarse a los cambios que han experimentado las fuerzas productivas de la sociedad―, implica introducir drásticas alteraciones a las relaciones de propiedad. Y ello pone en peligro la esencia del MPK. Por ello se abren períodos de crisis que no son cortos. Por el contrario: pueden manifestarse como tremendamente largos. Es lo que ha sucedido en el curso de la historia. Sin embargo, eso no significa que siempre ha de ser así.  Nada impide que, bajo ciertas circunstancias, esas crisis muestren un rostro más benigno y se hagan cortas. Como puede suceder con la actual. Pero no es lo usual.</p>
<p><strong>LA ELITE POLITICA PLANETARIA TIENE SU NORTE</strong></p>
<p>La elite política planetaria tiene conciencia de su rol: es parte del estrato dominante. Sabe que debe dominar. Los sectores más lúcidos de ella saben que la vigencia del Estado es un lastre para el proyecto que sustentan. No por algo así lo consigna el manifiesto de Palantir: el Estado debe destruirse desde dentro. Pero esta destrucción implica otra: también la democracia constituye un escollo para los planes de esa élite.</p>
<p>Los sectores dominados, nos enseña Gramsci, al contrario de los dominantes, no tienen conciencia de su rol. No debería sorprender que gran parte de la denominada ‘izquierda’ salga en defensa de ambas instituciones, olvidando que tanto la una como la otra han sido instrumentos de dominación del SKM y, en su tiempo, constituyeron los temas más relevantes en los debates de los teóricos de la ciencia social. Porque, en los momentos de crisis, el ‘inmediatismo’ toma el control absoluto de las conductas sociales. No por otra causa es posible que queden en el olvido las animadas discusiones entre Mijail Bakunin y Karl Marx acerca de si el Estado debía ser destruido o si debiera extinguirse al instaurarse una nueva sociedad; atrás quedará, igualmente, el epistolario entre Friedrich Engels y August Bebel aseverando que debiera terminar toda la charlatanería acerca del ‘Estado de los trabajadores’ o del ‘Estado proletario’ y emplear, en su reemplazo, la expresión ‘Comunidad’ (‘Gemeinwessen’), alternativa propuesta por el primero a la nueva forma de organizarse de la sociedad que habría de suceder a la actual.</p>
<p>Pero estos períodos de crisis no son del todo negativos.</p>
<p><strong>‘HAY UN TIEMPO PARA TODO’ (‘Omnia tempus habent’)</strong></p>
<p>‘Hay un tiempo para todo’, señala el Eclesiastés, ‘tiempo para vivir, tiempo para morir’. Porque esos espacios son los momentos más propicios para abrirse a soluciones racionales. A la vez, el momento de acumular fuerzas y transformar a los movimientos sociales no en efímeros estallidos sino en el instrumento más idóneo para hacer posible la promesa de una nueva sociedad. Esos espacios constituyen momentos inmejorables para meditar acerca de aquello. Y en la articulación, por consiguiente, de un nuevo modo de producir.</p>
<p>Sin abandonar las urgencias contingentes, se hace necesario reflexionar acerca del modelo social que convendría instalar. Lo cual exige determinar los instrumentos teóricos a emplear para la realización de ese cometido. Y, consecuentemente, la forma de llevarlo a cabo. El intercambio de ideas es crucial. Es en la interacción social donde se encuentran los espacios más próximos a la verdad porque ―no lo olvidemos―, ‘la verdad es el todo’. Y es que superar a los sectores dominantes no es cualquier tarea.</p>
<p><strong>LA CRISIS QUE NO ESPERA</strong></p>
<p>Nos gustaría decir que la crisis actual puede superarse y que, tras ella, pueden venir tiempos mejores. Sin embargo, no es así: hay una crisis que no espera y jamás va a hacerlo, que avanza inexorablemente y cuyos efectos pueden acarrear consecuencias catastróficas para la humanidad. Nos referimos a la crisis ecológica.</p>
<p>No se trata que la tierra vaya a desaparecer (algo que también es posible), como a menudo se supone, o que se vaya a terminar la vida sobre el planeta, sino que, de continuar el rumbo que han tomado hasta ahora los acontecimientos, los efectos del llamado ‘cambio climático’ pueden terminar con el género humano. Insistimos: no va a terminar con la vida en el planeta: hay seres vivos que han sido descubiertos en hábitats imposibles de tolerar para los mamíferos<a href="#_edn11" name="_ednref11">[11]</a>. Y no solamente sobreviven sino se reproducen y prolongan su existencia en ese ambiente hostil. Es el ser humano quien se encuentra amenazado por la acción de otros seres humanos que construyeron una sociedad para ellos y no para la humanidad. Es nuestra preocupación. El dilema que tenemos por delante.</p>
<p>Santiago, septiembre de 2026</p>
<h3>Notas:</h3>
<p><a href="#_ednref1" name="_edn1">[1]</a> Marx, Karl: “Das Kapital”, Tomo I, página 173, «Capítulo V. Proceso de trabajo y proceso de valoración»<a href="https://www.marxists.org/espanol/m-e/capital/karl-marx-el-capital-tomo-i-editorial-progreso.pdf"> Karl Marx El Capital</a> (PDF)</p>
<p><a href="#_ednref2" name="_edn2">[2]</a> Valenzuela, José Luis: “La humanidad en la encrucijada”, Editorial Senda/Senda Förlag i Stockholm, 2019, pág.300.</p>
<p><a href="#_ednref3" name="_edn3">[3]</a>Valenzuela, José Luis: “La humanidad en la encrucijada”, Editorial Senda/Senda Förlag i Stockholm, 2019, pág.300.</p>
<p><a href="#_ednref4" name="_edn4">[4]</a> Véase de Karl Marx su ‘Prólogo a la Introducción a la crítica de la economía política”, disponible en varias páginas de INTERNET.</p>
<p><a href="#_ednref5" name="_edn5">[5]</a> El presidente de Argentina Javier Milei es quien representa con mayor propiedad a esa clase de sujetos, así como también el ministro israelí Itamar Ben Gvir</p>
<p><a href="#_ednref6" name="_edn6">[6]</a> Algunos de los miembros de la llamada ‘tecnocracia digital’ como Elon Musk están afirmando que en pocos años más el dinero dejará de existir y todos podrán tener lo que deseen porque habrá máquinas haciendo las labores humanas. Bill Gates, por su parte, ha comenzado a regalar parte de su fortuna a algunas instituciones (algunas de aquellas son suyas, naturalmente). No queremos decir con ello que se hayan vuelto ‘de izquierda’ sino mostrar las contradicciones que esas mismas élites experimentan.</p>
<p><a href="#_ednref7" name="_edn7">[7]</a> Véase de André Gunder Franck su obra ‘Lumpenburguesía y Subdesarrollo’.</p>
<p><a href="#_ednref8" name="_edn8">[8]</a> La obra de Martin Shubik es ‘La teoría del juego para las ciencias sociales’. El concepto de ‘títeres estratégicos’ lo emplea Shubik para referirse a personas que participan en un juego social e ignoran que son jugadores.</p>
<p><a href="#_ednref9" name="_edn9">[9]</a> SKM Sistema capitalista mundial.</p>
<p><a href="#_ednref10" name="_edn10">[10]</a> MPK Modo de producción capitalista.</p>
<p><a href="#_ednref11" name="_edn11">[11]</a> Las llamadas bacterias ‘extremófilas’, que viven en los respiraderos hidrotermales o fumarolas, son un ejemplo de ello.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/09/21/transitando-por-el-umbral-de-una-nueva-era/">Transitando por el umbral de una nueva era</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>Hay una razón oculta por la que mandan los idiotas</title>
		<link>https://piensachile.com/2026/09/20/hay-una-razon-oculta-por-la-que-mandan-los-idiotas/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 20 Sep 2026 17:14:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
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		<category><![CDATA[Economía]]></category>
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		<category><![CDATA[razon oculta]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>29 de septiembre de 2026<br />
"El problema es que hemos dejado de preguntarnos si acaso necesitamos ese escenario, si el protagonista que tanto miramos tiene algún poder real o si lo que llamamos democracia no es más que el derecho a elegir qué máscara usará el siguiente decorado de un sistema que ya decidió hacia dónde va."</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>20 de septiembre de 2026</p>
<p style="text-align: right;">Video publicado el 19 de noviembre de 2025</p>
<div>
<blockquote>
<div class="ytwTimelineItemViewModelContentItems"><span class="ytAttributedStringHost ytAttributedStringLinkInheritColor" role="text"><span style="font-size: 14px;">El mundo está dirigido por personas que en cualquier otra profesión habrían sido despedidas en su primera semana. Para operar en un quirófano necesitas una década de formación. Para pilotar un avión comercial, miles de horas de práctica supervisada. Para reparar un sistema eléctrico, certificaciones que demuestren que no matarás a nadie por negligencia. Pero para controlar arsenales nucleares, firmar órdenes de movilización que envían miles de personas a morir o decidir qué industrias quiebran y cuáles reciben rescates multimillonarios, necesitas una cosa, saber aparecer en una pantalla.</span> </span></div>
</blockquote>
<div class="ytwTimelineItemViewModelContentItems"><span class="ytAttributedStringHost ytAttributedStringLinkInheritColor" role="text">Un comediante ucraniano que interpretaba a un presidente en una serie de televisión ahora firma decretos que determinan si habrá guerra o paz. Un magnate estadounidense cuya únicaexperiencia administrativa real fue despedir participantes en un reality show. Controló durante cuatro años los códigos nucleares de la mayor potencia militar del planeta. No son anomalías, son el estándar. Y lo más inquietante no es que hayan llegado, es que mientras estaban ahí, el mundo siguió funcionando. Las bolsas subieron, los bancos operaron, las corporaciones se expandieron como si la figura en la pantalla fuera completamente prescindible para el funcionamiento real del poder. Hay un sentimiento que recorre las sociedades contemporáneas,</span></div>
</div>
<div>
<div class="ytwTimelineItemViewModelContentItems"><span class="ytAttributedStringHost ytAttributedStringLinkInheritColor" role="text">una angustia que no siempre se nombra, pero que todos reconocemos.</span></div>
</div>
<div>
<div class="ytwTimelineItemViewModelContentItems">
<p><span class="ytAttributedStringHost ytAttributedStringLinkInheritColor" role="text">La sensación de que no hay ningún adulto en la sala. de que las decisiones que determinan si viviremos en paz o en crisis están en manos de personajes que parecen protagonistas de una sátira, no estadistas capacitados para gobernar.</span></p>
</div>
</div>
<p><iframe loading="lazy" title="¿Por qué el capitalismo siempre coloca líderes idiotas en el poder? | Byung-Chul Han" src="https://www.youtube.com/embed/LahOsCJ9Xy0" width="780" height="450" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"><span style="display: inline-block; width: 0px; overflow: hidden; line-height: 0;" data-mce-type="bookmark" class="mce_SELRES_start">﻿</span></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
<div>
<div class="ytwTimelineItemViewModelContentItems"><span class="ytAttributedStringHost ytAttributedStringLinkInheritColor" role="text">El problema no es quién está en el escenario, el problema es que exista un escenario. El problema no es que el actor sea malo, es que estemos buscando actores cuando necesitaríamos ingenieros. Y sobre todo, </span></div>
<div></div>
<blockquote>
<div class="ytwTimelineItemViewModelContentItems"><span class="ytAttributedStringHost ytAttributedStringLinkInheritColor" role="text"><span style="font-size: 16px;">el problema es que hemos dejado de preguntarnos si acaso necesitamos ese escenario, si el protagonista que tanto miramos tiene algún poder real o si lo que llamamos democracia no es más que el derecho a elegir qué máscara usará el siguiente decorado de un sistema que ya decidió hacia dónde va.</span></span></div>
</blockquote>
<div></div>
<div class="ytwTimelineItemViewModelContentItems"><span class="ytAttributedStringHost ytAttributedStringLinkInheritColor" role="text">Ahora podemos ver lo que estaba oculto a plena luz. La idiotez no es estupidez, es camuflaje. La incompetencia del líder no es un defecto que el sistema tolera, es una funcionalidad que el sistema necesita.</span></div>
</div>
<div></div>
<h3>Más sobre el tema:</h3>
<div></div>
<div><a href="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2026/09/Byung-chul-han-2012-La-sociedad-del-cansancio.pdf" class="pdfemb-viewer" style="" data-width="max" data-height="max" data-mobile-width="200"  data-scrollbar="both" data-download="on" data-tracking="on" data-newwindow="on" data-pagetextbox="off" data-scrolltotop="on" data-startzoom="100" data-startfpzoom="100" data-toolbar="both" data-toolbar-fixed="on">Byung-chul-han (2012) La sociedad del cansancio<br/></a></div>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/09/20/hay-una-razon-oculta-por-la-que-mandan-los-idiotas/">Hay una razón oculta por la que mandan los idiotas</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<item>
		<title>«No eres el cliente, no eres siquiera el producto, eres la mina de donde se extrae el mineral»</title>
		<link>https://piensachile.com/2026/02/10/no-eres-el-cliente-no-eres-siquiera-el-producto-eres-la-mina-de-donde-se-extrae-el-mineral/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Feb 2026 17:40:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia - Técnica]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[algortimos]]></category>
		<category><![CDATA[avance de la automatizacion]]></category>
		<category><![CDATA[byun-chul han]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[inteligencia artificial]]></category>
		<category><![CDATA[tecnofeudalismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>10 de febrero de 2026 El día 7 de febrero de este año hemos publicado el audio de una charla del filósofo analizando el momento que vive la economía...</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/02/10/no-eres-el-cliente-no-eres-siquiera-el-producto-eres-la-mina-de-donde-se-extrae-el-mineral/">«No eres el cliente, no eres siquiera el producto, eres la mina de donde se extrae el mineral»</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>10 de febrero de 2026</p>
<p style="text-align: right; padding-left: 40px;"><span style="font-size: 12px;">El día 7 de febrero de este año hemos publicado el audio de una charla del filósofo analizando el momento que vive la economía mundial. Dado el gran interés que ha despertado, hemos hecho el trabajo de transformar ese audio en texto. Dada la forma en que hemos obtenido ese texto, no disponemos del formato con que el autor lo generó. El formato que le hemos dado, es decir, «los punto y aparte», los textos en negrita, los textos en formato destacado, etc., os hemos aplicado arbitrariamente, tratando de facilitar su lectura a nuestros lectores.</span><br />
<span style="font-size: 12px;">Si usted tiene comentarios, propuestas, criticas, sugerencias, le agradeceremos nos las haga llegar a redaccion@piensachile.com  Nos interesa ayudar a nuestros lectores a comprender los tiempos que vive el mundo y el rol que juega cada uno de sus factores.</span><br />
<span style="font-size: 12px;">La Redacción de <em><strong>piensaChile</strong></em></span></p>
<p>El Nasdaq cerró ayer en máximo históricos. Nvidia triplicó su valor en 12 meses. Los titulares celebran cifras de productividad sin precedentes.</p>
<p>Entonces, ¿por qué la sensación generalizada es que algo se pudre bajo la superficie? No es pesimismo, es percepción.</p>
<p>Lo que millones sienten, esa intuición incómoda de que el futuro ya no responde a las mismas reglas, de que el esfuerzo perdió su antigua correlación con la recompensa, no es paranoia colectiva, es la lectura correcta de un sistema que mutó sin pedir permiso ni emitir comunicado. Durante generaciones, una ecuación sostuvo el pacto social.</p>
<blockquote><p><strong>Productividad genera prosperidad. Crecimiento económico eleva el nivel de vida. </strong>Esa ecuación está rota. Los datos lo confirman con frialdad aritmética. La productividad global alcanza récords históricos mientras la participación de los salarios en el PIB mundial toca mínimos.</p></blockquote>
<p>El pastel crece, las porciones de quienes lo producen no.</p>
<p>Y los noticieros hablan de inflación, de tasas de interés, de ciclos naturales, como si esto fuera un tropiezo temporal, como si bastara esperar. Hay algo acercándose que es peor que una recesión. Mucho peor. Una recesión es el sistema fallando. Los trimestral, ajuste, recuperación.</p>
<blockquote><p>Lo que viene no es un fallo. Es el sistema funcionando exactamente como fue reprogramado, generando riqueza sin necesidad de distribuirla.</p></blockquote>
<p><strong>El capitalismo industrial necesitaba trabajadores para producir y consumidores para comprar.</strong> Lo que está ocupando su lugar no necesita ni lo uno ni lo otro. Por primera vez en la historia, la tecnología desarrolló la capacidad de reproducir capital, prescindiendo de su componente más costoso e impredecible, el ser humano.</p>
<p><strong>¿Qué ocurre cuando un sistema económico aprende a prosperar sin nosotros? </strong></p>
<p>La respuesta oficial ya está escrita. La conoces de memoria porque la repiten en cada noticiero, cada análisis financiero, cada editorial económico, inflación, tasas de interés, ciclos naturales del mercado, ajustes temporales. El libreto es siempre el mismo. La economía atraviesa una fase difícil. Los bancos centrales calibran sus herramientas. La tormenta pasa, el crecimiento regresa. Paciencia, resiliencia, adaptación. como si estuviéramos ante un resfriado estacional y no ante una enfermedad autoinmune.</p>
<p>Esta narrativa tiene una función precisa. Disfrazar una transferencia de riqueza como un fenómeno meteorológico. Cuando la Reserva Federal y el Banco Central Europeo imprimieron billones para salvar la economía durante la última década, no salvaron tu economía, salvaron la de ellos. Cada dólar inyectado en el sistema financiero infló el valor de acciones, bonos e inmuebles. Activos concentrados en el decil superior de la pirámide. Simultáneamente diluyó el poder adquisitivo del salario que recibes a fin de mes. El mecanismo es elegante en su brutalidad. Socializaron las pérdidas y privatizaron las ganancias. Lo llamaron estímulo económico. La inflación que padeces no es un accidente ni un efecto secundario. Es el precio que pagas por la fiesta de liquidez que otros disfrutaron.</p>
<p>Tu pérdida de poder adquisitivo es literalmente la ganancia patrimonial de quienes ya poseían activos antes de la impresión monetaria. Pero esta transferencia con ser obscena sigue siendo capitalismo tradicional, redistribución regresiva dentro de reglas conocidas. Lo que viene después es otra cosa, algo para lo cual el vocabulario económico del siglo XX no tiene nombre, algo que convierte la explotación en un recuerdo casi nostálgico.</p>
<blockquote><p>El economista griego Janis Varoufakis acuñó un término para nombrarlo. <strong>Tecnofeudalismo</strong>. No es una metáfora literaria, es un diagnóstico estructural. El capitalismo, ese sistema donde el capital se acumula mediante producción, competencia de mercado y extracción de plusvalía del trabajo, está siendo desplazado por algo arquitectónicamente distinto, un régimen donde la acumulación ya no depende de fabricar bienes ni contratar personas, sino de extraer rentas digitales de infraestructuras que se volvieron ineludibles.</p></blockquote>
<p>Para entender la mutación, hay que mirar lo que murió. General Motors, Ford, Volkswagen, los gigantes del capitalismo industrial, necesitaban millones de obreros para ensamblar automóviles y millones de consumidores para comprarlos.</p>
<p><strong><span style="font-size: 16px;">Existía una dependencia recíproca, por desigual que fuera. El trabajador era explotado. Sí, le extraían plusvalía, le pagaban menos del valor que producía, pero era necesario. El sistema no funcionaba sin él.</span></strong></p>
<blockquote><p>Google, Amazon, Meta y Apple operan bajo otra lógica. No necesitan tu dinero, necesitan algo más valioso. Tu interés, tus clics, tus búsquedas, tus patrones de consumo, tus conversaciones, tu rostro, tu voz, ellos necesitan los datos que generas al existir conectado.</p></blockquote>
<p><strong>¿Para qué?</strong> para entrenar los algoritmos de inteligencia artificial que eventualmente harán prescindible cualquier tarea cognitiva que hoy justifica tu salario. La filósofa Shoshana Subov lo llamó <strong>capitalismo de vigilancia</strong>, pero el nombre se queda corto. No es solo vigilancia, es extracción. La materia prima de esta economía ya no es el petróleo ni el acero, es la experiencia humana convertida en datos comportamentales.</p>
<p><strong><span style="font-size: 16px;">Cada vez que usas un servicio gratuito, estás pagando con algo que no aparece en ningún recibo. Tu predictibilidad, tu conducta futura traducida a probabilidades que se venden al mejor postor.</span></strong></p>
<blockquote><p>No eres el cliente, no eres siquiera el producto, eres la mina de donde se extrae el mineral.</p></blockquote>
<p>Esto explica una paradoja que desconcierta a muchos. Cómo empresas que ofrecen servicios gratuitos valen billones porque entendieron algo que el capitalismo industrial jamás imaginó. No necesitan venderte nada. necesitan saber qué vas a querer antes de que lo sepas tú mismo. Y esa información tiene un mercado donde tú no participas como comprador, pero la mutación no termina en la extracción de datos. Hay una segunda capa, más estructural. Estas corporaciones no solo recolectan información, cercaron la infraestructura. Son dueñas de las carreteras digitales por donde circula toda la actividad económica contemporánea.</p>
<p style="padding-left: 80px;"><strong>Si quieres vender un producto, necesitas Amazon o Mercadolibre.</strong></p>
<p style="padding-left: 80px;"><strong>Si quieres que te encuentren, necesitas Google.</strong></p>
<p style="padding-left: 80px;"><strong>Si quieres comunicarte con tu audiencia, necesitas Meta.</strong></p>
<p style="padding-left: 80px;"><strong>Si quieres que tu aplicación exista, necesitas iOS o Android.</strong></p>
<p style="padding-left: 160px;"><strong>No hay alternativa. No hay camino secundario, no hay mercado libre.</strong></p>
<p>Lo que pagas por usar estas plataformas, comisiones del 10%, 20%, 30% sobre cada transacción. No es ganancia empresarial en el sentido clásico. No es el lucro que resulta de producir algo mejor o más barato que la competencia. Es renta. Es el tributo que el vasallo pagaba al señor feudal por el derecho de transitar sus tierras. Varoufakis lo llama <strong>capital de nube</strong> porque estas fortunas no se acumulan produciendo, sino cobrando peaje.</p>
<p><span style="font-size: 16px;"><strong>Jeff Besos no fabrica la mayoría de lo que vende Amazon. Simplemente es dueño del espacio donde otros venden y cobra por la ubicación, la visibilidad, el almacenamiento, la logística. Es el terrateniente del comercio digital. El emprendimiento, esa promesa de movilidad social que alimentó generaciones, murió ahogado en esta estructura. Nadie puede competir con quien es dueño del camino.</strong></span></p>
<blockquote><p>Puedes tener el mejor producto, la mejor idea, la mayor dedicación. Si el algoritmo no te muestra, no existes. Y para que el algoritmo te muestre, debes pagar. Y cuando pagas, tu margen desaparece. Y cuando tu margen desaparece, trabajas para ellos sin figurar en su nómina. El feudalismo medieval funcionaba así.</p></blockquote>
<p>El campesino trabajaba la tierra, pero la tierra pertenecía al Señor Feudal. Podía esforzarse más, innovar en sus técnicas, madrugar y trasnochar. El excedente nunca sería suyo. Ocho siglos después, el mecanismo regresa con servidores en la nube y términos de servicio que nadie lee.</p>
<p>En 2012, los economistas del MIT <strong>Erik Brynjolfsson</strong> y Andrew Mcafee documentaron un fenómeno que bautizaron como <span style="font-size: 16px;"><strong>el gran desacoplamiento</strong></span></p>
<p>Sus gráficos mostraban dos curvas, las que durante décadas habían crecido juntas <strong>productividad y empleo</strong>, PIB y renta familiar, separándose a partir de los años 90 como placas tectónicas en deriva. La productividad siguió subiendo, los salarios se estancaron, el crecimiento económico continuó. El bienestar de quienes producen ese crecimiento, no. Esto no es teoría conspirativa. Son datos de la Reserva Federal, del Banco Mundial, del FMI, instituciones que nadie acusaría de radicalismo.</p>
<p>La evidencia es tan abrumadora que ya ni se discuten círculos académicos, solo se omite en el discurso público porque su implicación es devastadora. El pacto social que sostenía al capitalismo democrático<strong> trabaja duro y prosperarás </strong>dejó de ser verdadero.</p>
<p>Mientras tanto, la economía financiera se despegó de la economía real como un globo de helio. <strong>El dinero dejó de ser medio de intercambio para convertirse en mercancía especulativa</strong>. Algoritmos negocian divisas, acciones y derivados a velocidades que ningún cerebro humano puede procesar. Miles de millones cambian de manos en milisegundos sin que ningún bien se produzca. Ningún servicio se preste, ningún trabajador intervenga. Empresas zombies, corporaciones que no generan ganancias suficientes para cubrir sus deudas, sobreviven alimentadas por tasas de interés artificialmente bajas y rondas infinitas de financiamiento especulativo. No crean valor. Crean la ilusión de valor mientras absorben capital que podría destinarse a actividades productivas.</p>
<p><strong><span style="font-size: 16px;">¿Y qué solución ofrece el sistema a quienes quedan fuera de esta fiesta de liquidez algorítmica? Emprendimiento, marca personal, mentalidad de crecimiento, aprende a programar, reinvéntate. El mensaje es siempre el mismo. El problema eres tú. Tu falta de adaptación, tu resistencia al cambio, tu déficit de habilidades.</span></strong></p>
<p>Si fracasas en una economía donde el éxito se concentra exponencialmente en menos manos, la culpa es de tu currículum. Esta narrativa cumple una función ideológica precisa. Convierte un problema estructural en una deficiencia individual. Privatiza el fracaso para que nadie mire hacia arriba y pregunte por qué las reglas del juego favorecen siempre a los mismos jugadores.</p>
<p>Ningún curso de programación te salvará de competir contra una inteligencia artificial que no duerme, no cobra y mejora cada semana.</p>
<p>Hay una palabra que el discurso económico dominante evita pronunciar. Una categoría incómoda que los sociólogos conocen, pero los políticos jamás mencionan en campaña: <strong>Población excedente</strong>. No es un insulto, es un concepto analítico que describe algo verificable. La porción de seres humanos que el sistema productivo no puede absorber. Gente que no encuentra lugar en la ecuación económica, no por falta de voluntad, talento o preparación, sino porque la ecuación ya no tiene variables suficientes para incluirlos.</p>
<p><strong>Durante el capitalismo industrial, esta población excedente funcionaba como ejército de reserva. Desempleados que presionaban los salarios a la baja y podían ser incorporados cuando la producción se expandía</strong>. Eran excluidos temporalmente, pero potencialmente útiles. El sistema los necesitaba en espera. Lo que emerge ahora es cualitativamente distinto.</p>
<blockquote><p>La automatización y la inteligencia artificial no crean un ejército de reserva, crean una masa de personas estructuralmente innecesarias para la reproducción del capital. No es desempleo cíclico que se corrige con crecimiento, es desplazamiento permanente que se profundiza con cada avance tecnológico.</p></blockquote>
<p>Aquí reside la mutación histórica que pocos se atreven a nombrar, el paso de la explotación a la exclusión.</p>
<p><strong>En el régimen anterior</strong>, el trabajador era explotado, le extraían valor, le pagaban menos de lo que producía, lo exprimían hasta el agotamiento. Era injusto, era brutal, pero implicaba una relación. El explotador necesitaba al explotado. Había un vínculo, por asimétrico que fuera, entre quién acumulaba y quién producía.</p>
<blockquote><p><strong>El régimen emergente</strong> rompe ese vínculo. El algoritmo no explota, ignora. No extrae valor de tu trabajo porque no necesita tu trabajo. No te paga poco, simplemente no te paga, no te oprime, te vuelve irrelevante. La máquina que antes amplificaba tu fuerza, ahora la reemplaza. Y a diferencia de revoluciones tecnológicas anteriores, esta no crea empleos equivalentes en otro sector. Destruye más de lo que genera esa angustia difusa que muchos sienten, la sensación de correr cada vez más rápido para quedarse en el mismo lugar, de que las credenciales se devalúan antes de obtenerlas, de que el futuro se cerró sin avisar.</p></blockquote>
<p>No es debilidad psicológica, es lucidez. Es la percepción correcta de que el terreno se mueve bajo los pies; de que las reglas que organizaron la vida de generaciones anteriores caducaron sin ser reemplazadas por otras; de que algo fundamental cambió y nadie ofreció un mapa del nuevo territorio.</p>
<p><strong><span style="font-size: 16px;">El malestar no es el problema, el malestar es el mensaje. La primera forma de soberanía es la lucidez, no porque entender el mecanismo lo detenga, sino porque salir de la confusión devuelve algo que el sistema necesita arrebatarte para funcionar sin fricción. La capacidad de nombrar lo que ocurre.</span></strong></p>
<p>Mientras creas que tu precariedad es un fracaso personal, no mirarás hacia la estructura que la produce. Mientras asumas que el mercado es una fuerza natural como la gravedad, no cuestionarás quién escribió sus reglas y para beneficio de quién. Ver la trampa no te libera de ella, pero te permite dejar de culparte por estar atrapado.</p>
<p>Hay quienes responden a este diagnóstico con parálisis. Si el sistema es tan vasto, tan automatizado, tan indiferente a la voluntad individual, ¿qué sentido tiene actuar?</p>
<blockquote><p>La respuesta no está en el heroísmo solitario ni en la fantasía de derribar gigantes tecnológicos desde un teclado. Está en la reconstrucción de vínculos que el sistema necesita disolver para operar. <strong>El tecnofeudalismo prospera en el aislamiento.</strong></p></blockquote>
<p>Cada usuario solo frente a su pantalla, negociando individualmente con plataformas que tienen todo el poder. La fragmentación no es un efecto secundario, es condición de funcionamiento. Mientras cada trabajador freelance compita contra millones en una subasta global a la baja, mientras cada pequeño comerciante mendigue visibilidad algorítmica en soledad, el poder de negociación será cero.</p>
<p><strong>Las grietas del sistema</strong> no están en su código, están en los espacios donde la lógica del rendimiento no penetró completamente. Redes de apoyo mutuo, economías locales, cooperativas, comunidades que intercambian sin intermediarios que extraigan el 30%. No son soluciones definitivas, son laboratorios de supervivencia digna, mientras el modelo dominante muestra sus fracturas.</p>
<p><strong><span style="font-size: 16px;">La lucha ya no se parece a la del siglo XX. Sindicato contra patronal, huelga contra fábrica. El adversario ahora no tiene rostro ni dirección postal. Es una arquitectura, un diseño, un conjunto de incentivos que premia la extracción y castiga la solidaridad. Pero ninguna arquitectura es eterna, y toda estructura que excluye a la mayoría genera, tarde o temprano, las condiciones de su propia impugnación.</span></strong></p>
<p>Si este análisis articuló algo que ya intuías, no eres el único que lo ve. Comenta. Despierto y en resistencia. No es un gesto vacío. Es saber cuántos somos, reconocernos, convertir la lucidez dispersa en algo que el algoritmo no puede monetizar. Comunidad real. Volvamos al principio, pero mirándolo desde otro ángulo, los índices bursátiles en máximos, la productividad batiendo récords, titulares que celebran innovación, disrupción, crecimiento exponencial y esa sensación colectiva de que algo se pudre bajo los números. Ahora tiene nombre, ahora tiene mecánica, ahora tiene historia.</p>
<blockquote><p>Lo que se presenta como crisis económica, inflación, precariedad, incertidumbre, no es el sistema fallando, es el sistema triunfando en aquello para lo cual fue rediseñado. La tecnología no fracasó, funcionó demasiado bien. Resolvió con eficiencia brutal el problema que el capitalismo industrial consideraba central, cómo producir más con menos, automatización, algoritmos, inteligencia artificial. Cada avance cumplió su promesa de multiplicar la producción, reduciendo el factor humano, y al resolverlo, creó un problema que ningún modelo económico vigente sabe enfrentar.</p></blockquote>
<p>Si las máquinas producen y los algoritmos gestionan, ¿quién compra?</p>
<p>Si el empleo deja de ser el mecanismo de distribución de riqueza, ¿cómo accede la mayoría a los bienes que la minoría automatizada genera?</p>
<p>El capitalismo funcionaba con todas sus injusticias porque existía un circuito. El trabajador producía, recibía salario, consumía y ese consumo financiaba la próxima ronda de producción. El circuito está roto.</p>
<p>Por primera vez en la historia es técnicamente posible generar abundancia sin necesidad de distribuirla. Esa es la crisis que ningún ajuste de tasas de interés resolverá. No es recesión. Los temporal, seguida de recuperación es mutación estructural.</p>
<p>El empleo, como lo conocimos, esa institución que durante dos siglos organizó la vida adulta, otorgó identidad, distribuyó ingresos y prometió movilidad, se está convirtiendo en reliquia histórica. No desaparecerá mañana, pero cada año habrá menos, serán peores y la competencia por ellos será más feroz. Los economistas llaman a esto <strong>desempleo tecnológico</strong> y prometen que el mercado creará nuevos trabajos como siempre lo hizo, pero esta vez los datos no respaldan el optimismo.</p>
<blockquote><p><span style="background-color: #ffffff;">Las revoluciones industriales anteriores desplazaron músculos. Esta desplaza cerebros y la velocidad de destrucción de empleos supera la velocidad de creación, por primera vez, desde que se llevan registros.</span></p></blockquote>
<p>El espectador que llegó hasta aquí buscando entender por qué la economía se siente rara, ahora tiene un marco distinto. <strong>No es un ciclo, es un cambio de era.</strong> El mundo que viene no se parecerá al de tus padres ni al que imaginaste cuando elegiste tu carrera o planificaste tu vida. Esto no es fatalismo, es punto de partida.</p>
<p>Porque solo cuando dejas de esperar que todo vuelva a la normalidad, puedes empezar a construir algo que funcione en el terreno real. La nostalgia por un capitalismo que distribuía mejor, si es que alguna vez existió, es un ancla que impide nadar. El futuro no se gana deseando que el pasado regrese. Se gana entendiendo las reglas del presente para encontrar fisuras donde sembrar alternativas.</p>
<p>El sistema te declaró prescindible, pero <strong>un sistema que excluye a la mayoría no es viable eternamente</strong>. Sus contradicciones se acumulan, sus legitimidades se erosionan y en algún punto, imposible predecir cuándo, la masa crítica de excluidos dejará de buscar soluciones individuales para exigir respuestas colectivas. La pregunta que queda no es si ese momento llegará, es ¿qué haremos cuando llegue?</p>
<p>Comenzamos preguntando por qué la economía se siente rota cuando los números dicen que florece. <strong>Ahora sabemos que no está rota, está funcionando, solo que ya no fue diseñada para incluirnos.</strong></p>
<p>Durante siglos, el sistema económico, por injusto que fuera, nos necesitaba. Necesitaba nuestros brazos para las fábricas, nuestras mentes para las oficinas, nuestros bolsillos para las tiendas. Esa necesidad era nuestro poder de negociación. Podíamos exigir mejores condiciones porque sin nosotros las ruedas se detenían, las huelgas funcionaban, los sindicatos importaban, la amenaza de paralización colectiva obligaba a concesiones. Ese poder se evapora cuando el sistema aprende a girar sin nosotros. <strong>No es ciencia ficción, ya está ocurriendo.</strong></p>
<blockquote><p>Cada fábrica que automatiza, cada servicio que algoritmiza, cada tarea cognitiva que la inteligencia artificial absorbe reduce la dependencia del factor humano y con cada reducción nuestra capacidad de negociar se debilita.</p></blockquote>
<p>No porque seamos menos valiosos como personas, sino porque el valor en este sistema se mide exclusivamente en función de lo que puedes producir o consumir.</p>
<p>Cuando no produces lo suficiente para justificar tu salario y no consumes lo suficiente para sostener el mercado, te conviertes en lo que ningún economista quiere nombrar en voz alta: <strong>Un costo sin retorno</strong>, una línea roja en la hoja de cálculo, un problema de gestión social, no de política económica. Esa es la crisis que supera cualquier recesión.</p>
<p><strong><span style="font-size: 16px;">Las recesiones destruyen empleos temporalmente. Lo que viene destruye la lógica misma que hacía del empleo, el centro de la vida adulta. Y sin embargo, hay algo que el algoritmo no puede calcular. No puede predecir el momento exacto en que millones de personas dejan de culparse a sí mismas y empiezan a cuestionar el diseño. No puede modelar la indignación que se acumula silenciosamente en cada hogar donde el esfuerzo dejó de traducirse en estabilidad. No puede automatizar la solidaridad que surge cuando los excluidos se reconocen como mayoría.</span></strong></p>
<p><strong>El sistema es eficiente, pero la eficiencia no es legitimidad</strong>.</p>
<p><strong>Puede funcionar sin nosotros, pero no puede sostenerse contra nosotros si decidimos que este diseño es inaceptable. </strong></p>
<p>No hay garantía de que esa decisión colectiva ocurra. La historia no tiene dirección predeterminada ni finales felices asegurados, pero tampoco hay garantía de que no ocurra. Y en esa incertidumbre reside el único margen de maniobra que nos queda.</p>
<blockquote><p>El futuro no está escrito, está en disputa. Y participar en esa disputa empieza por rechazar la mentira de que tu situación es solo tuya, de que tu angustia es déficit de adaptación, de que la economía volverá a la normalidad si esperas lo suficiente. No volverá. La normalidad anterior murió.</p></blockquote>
<p><strong><span style="font-size: 16px;">Lo que construyamos sobre sus ruinas depende de si permanecemos aislados compitiendo entre nosotros por las migajas que el algoritmo descarta. O si entendemos que el único recurso que no pueden automatizar es la acción coordinada de quienes fueron declarados prescindibles.</span></strong></p>
<blockquote><p>En el pasado, el sistema nos explotaba hasta la extenuación y lo llamábamos injusticia. El futuro que se prepara es más frío. El sistema no quiere explotarnos, quiere ignorarnos. La peor crisis no es cuando el patrón paga poco, es cuando el algoritmo decide que pagar cualquier cosa es un desperdicio matemático.</p></blockquote>
<h3><span style="color: #0000ff;">Bienvenidos a la satisfacción de haberlo entendido antes que la mayoría. Lo que hagas con esa lucidez, es la única cuestión que interesa.</span></h3>
<p><strong> Versión en audio del texto de arriba:</strong></p>
<p><iframe loading="lazy" title="Por qué el capitalismo está preparando una crisis peor que una recesión | Byung-Chul Han" src="https://www.youtube.com/embed/w0n0yNrTTWs" width="750" height="450" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2026/02/10/no-eres-el-cliente-no-eres-siquiera-el-producto-eres-la-mina-de-donde-se-extrae-el-mineral/">«No eres el cliente, no eres siquiera el producto, eres la mina de donde se extrae el mineral»</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Europa, matanza sobre matanza</title>
		<link>https://piensachile.com/2026/01/24/europa-matanza-sobre-matanza/</link>
					<comments>https://piensachile.com/2026/01/24/europa-matanza-sobre-matanza/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 Jan 2026 15:58:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Colonialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[EE.UU.]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[davos 2026]]></category>
		<category><![CDATA[la hipocresia de occidente]]></category>
		<category><![CDATA[masacres]]></category>
		<category><![CDATA[trump]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>24 de enero de 2026<br />
Davos 2026 no marca el inicio de esa crisis. Marca el momento en que ya no puede ocultarse. Bajo la nieve impecable y las alfombras bien aspiradas, Europa se vio a sí misma tal como es: un continente culto, próspero en recuerdos, rico en normas y pobre en músculo, acostumbrado a dar lecciones y cada vez menos capaz de imponer condiciones.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>24 de enero de 2026</p>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: 12px;">Las negritas y el destacado de textos, son obra de la Redacción de <strong><em>piensaChile</em>.</strong></span></p>
<article class="page-content-single small single">Ahora que Europa llegó otra vez a la reunión Davos con el ceño fruncido y el gesto solemne de quien cree que todavía puede convencer al mundo con palabras, me trae a la memoria mi Abuelo paterno.Giuseppe nació en 1891. Hizo su servicio militar obligatorio, y estaba en Brasil con su padre haciendo negocios junto a su padre cuando estalló la Primera Guerra Mundial.Regresó a Italia y combatió hasta resultar gravemente herido. Fue condecorado como héroe pero en 1920 antes del Gobierno del régimen fascista se marchó de Italia y no retornó jamás.</p>
<p>Era un ciudadano italiano como tantos otros ciudadanos europeos que han vivido a través de siglos y siglos sujetos a las caprichosas matanzas generadas por las ambiciones de sus élites.</p>
<p>Ahora en estos días en Suiza, la nieve cubría los Alpes como una sábana pulcra; adentro, el aire estaba cargado de reproches tardíos, de discursos que llegaban siempre después de los hechos.</p>
<p>No era una cumbre más. Era, aunque pocos quisieran admitirlo, el punto visible de un proceso largo, lento y casi siempre negado: el agotamiento de las élites europeas surgidas del orden nacido tras la otra guerra concluida en 1945.</p>
<p>Al terminar la Segunda Guerra Mundial, Europa no solo estaba devastada físicamente. Estaba moralmente exhausta y políticamente desacreditada. Dos guerras mundiales, incubadas en su propio suelo, habían destruido la legitimidad histórica de sus viejos imperios y de sus clases dirigentes.</p>
<p>Fue en ese vacío donde Estados Unidos ocupó el centro del escenario, no solo como potencia vencedora, sino como arquitecto de un nuevo orden. El <strong>Plan Marshall</strong> no fue un acto de caridad: fue una operación estratégica de reconstrucción y tutela. Europa aceptó gustosa. Había hambre, ruinas y miedo al comunismo. La subordinación se vivió entonces como salvación.</p>
<p>Durante la Guerra Fría, esa relación se consolidó. Europa Occidental prosperó bajo el paraguas militar estadounidense, mientras reconstruía su economía, levantaba el Estado de bienestar y convertía el recuerdo del horror en un consenso político: <strong>nunca más</strong>.</p>
<p>Ese “<strong>nunca más</strong>” fue, al mismo tiempo, una promesa moral y una renuncia estratégica. El poder duro quedó asociado al pasado oscuro; la fuerza militar, a la barbarie; la geopolítica, a un vicio que otros —Washington y Moscú— podían permitirse. Europa se especializó en administrar la paz ajena.</p>
<p style="text-align: right; padding-left: 40px;"><span style="color: #0000ff;">Nota de la Redacción de <em><strong>piensaChile</strong></em>: Terminada la II Guerra Mundial, las tres grandes potencias vencedoras, se reunieron en Potsdam, ciudad cercana a Berlin, ya que esta estaba destruída en gran parte, pues el Ejercito Rojo debió luchar edificio por edificio para llegar a la guarida de Hitler. En Potsdam Stalin (URSS), Truman (EE.UU.) y Churchill (GB) acordaron que Alemania debía ser <strong>desmilitarizada, desnazificada, descentralizada y democratizada</strong>. ¡Nada de eso ocurrió!. Habían transcurrido menos de 4 años cuando ya fue creada la OTAN, con Alemania como fuerza de primera importancia. Bajo la ocupación norteamericana, Alemania fue reorganizada como un fuerte y leal vasallo del imperialismo norteamericano, al que nunca le interesó de verdad ese «<strong>Nunca más</strong>«. Lean lo que cuenta Jeffrey Sachs  sobre la propuesta que hizo Stalin en el año 1952: Retiro de todas las fuerzas militares soviéticas y norteamericanas de Alemania, asumiendo esta un estatus de <strong>neutralidad:</strong></span><a href="https://piensachile.com/2025/12/20/carta-de-jeffrey-sachs-al-canciller-merz-desnuda-a-alemania-como-rara-lo-han-hecho/">¡Carta de Jeffrey Sachs al Canciller Merz desnuda a Alemania como rara vez lo han hecho!</a><span style="color: #0000ff;">. </span></p>
<p>El milagro europeo de la posguerra fue real. Crecimiento, estabilidad, integración, derechos sociales. Pero ese éxito contenía una semilla silenciosa: la convicción de que la historia había sido domesticada para siempre.</p>
<p>Con la <strong>caída del Muro de Berlín</strong> y la desaparición de la Unión Soviética, esa ilusión se convirtió en dogma. Europa creyó que el siglo XXI sería una prolongación tecnocrática del XX tardío, un mundo gobernado por reglas, tribunales, mercados y declaraciones conjuntas. Se habló del “fin de la historia” con una sonrisa satisfecha, como si los fantasmas hubieran sido definitivamente exorcizados.</p>
<p>Fue entonces cuando las élites europeas comenzaron a confundirse a sí mismas con la historia misma. La integración comunitaria avanzó, pero lo hizo sustituyendo política por procedimiento, estrategia por normativa, poder por lenguaje.</p>
<p>La defensa quedó en manos de la OTAN; la energía se ideologizó; la industria pesada se desplazó; la tecnología se importó; la soberanía se volvió una palabra incómoda, casi sospechosa. Europa se convirtió en un gran espacio civilizatorio convencido de que la economía bastaba para garantizar la seguridad y de que la moral podía reemplazar al músculo.</p>
<p>La <strong>crisis financiera de 2008</strong> fue una advertencia que no se quiso escuchar. El continente reaccionó con austeridad, tecnocracia y sacrificios sociales que erosionaron la confianza ciudadana, pero no alteraron el núcleo del modelo.</p>
<p>La prioridad siguió siendo la estabilidad administrativa, no la capacidad estratégica. La brecha entre élites y pueblos se ensanchó, mientras crecía la sensación de que Europa sabía exigir, pero no proteger.</p>
<p><strong>La pandemia llegó como un segundo aviso, más brutal.</strong> En nombre de la emergencia y del bien común, las instituciones europeas se apoyaron sin pudor en las grandes plataformas tecnológicas estadounidenses para gestionar información, controlar contenidos y decidir qué podía circular y qué debía desaparecer.</p>
<p>Aquello que hoy algunos denuncian como sumisión fue entonces celebrado como responsabilidad. Nadie hablaba de dependencia; se hablaba de cooperación. Nadie invocaba soberanía; se invocaba eficiencia. Europa no fue forzada: consintió, otra vez.</p>
<p style="text-align: right; padding-left: 80px;"><span style="color: #0000ff;">Nota de la Redacción de <em><strong>piensaChile</strong></em>: Somos de la opinión que el autor se equivoca en lo que afirma en el párrafo anterior. Un sector que varía entre un 20 y 30%, en todos los países, se negó a aceptar «la pandemia» y la llamó «</span><span style="color: #0000ff;">la plandemia».  Curiosamente, ese 20-30% es el mismo porcentaje que se negó inicialmente a rechazar la Operación Militar Especial de Rusia en Ucrania, pues entendió que Ucrania había sido utilizada para provocar esa guerra y abrir el camino a una victoria de la OTAN contra Rusia.</span></p>
<p><strong>Luego vino la guerra</strong>, y con ella el despertar brusco. De pronto, la dependencia energética dejó de ser una abstracción verde y se convirtió en una factura imposible de pagar.</p>
<p>La dependencia militar dejó de ser una comodidad heredada y pasó a ser una evidencia incómoda. La dependencia tecnológica dejó de ser una ventaja de mercado y se reveló como una vulnerabilidad estratégica. Europa descubrió, casi con asombro infantil, que los discursos no detienen misiles, que las sanciones no sustituyen fábricas, y que la retórica no produce chips.</p>
<p>En Davos, ese desconcierto se transformó en reproche. Algunos líderes europeos hablaron de dignidad, de no vivir arrodillados ni humillados ante Washington.</p>
<p>Las palabras sonaban firmes, pero llegaban tarde. Porque la humillación que hoy se denuncia no nació con Trump ni en una Casa Blanca hostil. Nació en décadas de decisiones propias, en Bruselas, en Berlín, en París, cuando se decidió que invertir en capacidades estratégicas era innecesario, caro o políticamente incorrecto. Nació cuando se prefirió el aplauso moral al costo del poder».</p>
<p>El regreso de Donald Trump al primer plano internacional no creó esa fragilidad; simplemente la expuso sin cortesía.</p>
<p>Trump no habla el idioma europeo de las sutilezas y las fórmulas diplomáticas. Habla el lenguaje crudo del poder y del precio. Dice lo que muchos en Washington siempre pensaron y pocos se atrevían a decir en voz alta: las alianzas son estratégicas, pero no gratuitas; la amistad no sustituye al equilibrio; y la protección se paga. Frente a ese lenguaje, Europa se descubrió desarmada, no solo en lo militar, sino en lo intelectual.</p>
<p>Algunos evocan con nostalgia los años de mayor sintonía transatlántica bajo Obama o Biden, como si la cordialidad política hubiera significado igualdad real. Pero esa comparación es engañosa. La asimetría ya estaba ahí. La diferencia es que antes se maquillaba con sonrisas, discursos compartidos y declaraciones solemnes.</p>
<p>Hoy se enuncia sin anestesia. El fondo es el mismo desde 1945: una Europa protegida y una América protectora, solo que ahora Estados Unidos ya no quiere seguir cargando solo con el peso del mundo.</p>
<p>Desde el lado estadounidense, los mensajes son fríos, casi contables. Se repite que la alianza atlántica no está en peligro, pero se subraya que sus fundamentos no son sentimentales, sino estratégicos.</p>
<p>Estados Unidos sabe quiénes son sus aliados, dicen. Y precisamente por eso exige más: más inversión, más responsabilidad, más autonomía real. No para debilitar a Europa, sino para dejar de sostenerla.</p>
<p>Mientras tanto, las instituciones europeas responden con un lenguaje que parece detenido en el tiempo. Se afirma que hay herramientas, que existen instrumentos, que la Unión Europea puede mejorar su situación económica y estratégica.</p>
<p>Todo eso es cierto y, al mismo tiempo, insuficiente. Porque Europa siempre ha tenido diagnósticos brillantes y decisiones tardías. Siempre ha prometido futuros que llegan cuando el presente ya cambió.</p>
<p>El fracaso de las élites europeas no es un accidente ni una moda ideológica. Es el resultado histórico de un largo proceso iniciado en 1945: la renuncia progresiva al poder en nombre de la paz, convertida con el tiempo en incapacidad para sostener esa misma paz.</p>
<p>Creyeron que el poder era una reliquia del siglo XX, que la geopolítica podía ser reemplazada por la economía, y que la economía podía vivir separada de la fuerza.</p>
<blockquote><p>Davos 2026 no marca el inicio de esa crisis. Marca el momento en que ya no puede ocultarse. Bajo la nieve impecable y las alfombras bien aspiradas, Europa se vio a sí misma tal como es: un continente culto, próspero en recuerdos, rico en normas y pobre en músculo, acostumbrado a dar lecciones y cada vez menos capaz de imponer condiciones.</p></blockquote>
<p>La historia, que Europa creyó haber archivado en 1945, volvió a llamar a la puerta. Y esta vez no trae planes de reconstrucción ni discursos de unidad, sino la cuenta completa de ochenta años de delegación, comodidad y olvido.</p>
<p><span style="font-size: 12px;">-El autor, <strong>Victor Manuel Grimaldi Céspedes</strong>, es periodista, historiador, político y diplomático dominicano.</span></p>
<p>*Fuente:  <a href="https://stolpkin.net/?p=51372">Stolpkin.net</a></p>
<h3><strong>Más sobre el tema:</strong></h3>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="nPyAEL7jTl"><p><a href="https://piensachile.com/2025/12/20/carta-de-jeffrey-sachs-al-canciller-merz-desnuda-a-alemania-como-rara-lo-han-hecho/">¡Carta de Jeffrey Sachs al Canciller Merz desnuda a Alemania como rara vez lo han hecho!</a></p></blockquote>
<p><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" title="«¡Carta de Jeffrey Sachs al Canciller Merz desnuda a Alemania como rara vez lo han hecho!» — piensaChile" src="https://piensachile.com/2025/12/20/carta-de-jeffrey-sachs-al-canciller-merz-desnuda-a-alemania-como-rara-lo-han-hecho/embed/#?secret=nPyAEL7jTl" data-secret="nPyAEL7jTl" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
</article>
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		<title>¿Por qué el capitalismo siempre coloca líderes idiotas en el poder?</title>
		<link>https://piensachile.com/2025/12/13/por-que-el-capitalismo-siempre-coloca-lideres-idiotas-en-el-poder/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 13 Dec 2025 11:13:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[byung chul han]]></category>
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		<category><![CDATA[idiotas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>13 de diciembre de 2025<br />
La lógica capitalista erosiona los lazos comunitarios y la capacidad de las personas para la acción política genuina, al aislarlas en su afán competitivo. Esto puede llevar a una falta de líderes con visión a largo plazo o con un sentido de "nosotros" colectivo, en contraposición al "yo" individualista. </p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>Byung-Chul Han</strong> es un filósofo, teólogo católico​ y ensayista surcoreano experto en estudios culturales y<br />
profesor de la Universidad de las Artes de Berlín.</p>
<p>13 de diciembre de 2025</p>
<div class="Y3BBE" data-sfc-cp="" data-hveid="CAEQAA" data-processed="true">La frase «¿Por qué el capitalismo siempre coloca líderes idiotas en el poder?» no es una cita directa ni un título de una obra específica de <strong class="Yjhzub" data-processed="true">Byung-Chul Han</strong>, sino que parece ser un <strong class="Yjhzub" data-processed="true">título o pregunta popularizada por videos y publicaciones en redes sociales</strong> que usan sus ideas para criticar el sistema, pero s<span class="N9Q8Lc">u crítica al capitalismo neoliberal se centra en cómo el sistema modela la sociedad y la psique humana:</span></div>
<ul class="KsbFXc U6u95" data-processed="true">
<li data-hveid="CAMQAA" data-processed="true"><span class="T286Pc" data-sfc-cp="" data-processed="true"><strong class="Yjhzub" data-processed="true">Sociedad de rendimiento y autoexplotación:</strong> Han argumenta que el neoliberalismo transforma a los individuos en «sujetos de rendimiento» que se autoexplotan en una búsqueda constante de productividad y éxito. En este sistema, la atención se centra en el logro individual y la optimización, lo que puede marginar cualidades como la reflexión, la contemplación y la acción colectiva.<br />
</span></li>
<li data-hveid="CAMQAQ" data-processed="true"><span class="T286Pc" data-sfc-cp="" data-processed="true"><span class="T286Pc" data-sfc-cp="" data-processed="true"><strong class="Yjhzub" data-processed="true">Psicopolítica y control sutil:</strong> El poder ya no opera mediante la coerción externa (como en las sociedades disciplinarias o totalitarias), sino de forma sutil, a través de la «psicopolítica», que explota la libertad y la psique de los individuos mediante la hiperconectividad, la transparencia y la positividad obligatoria.</span></span>&nbsp;</li>
<li data-hveid="CAMQAg" data-processed="true"><span class="T286Pc" data-sfc-cp="" data-processed="true"><strong class="Yjhzub" data-processed="true">Ausencia de trascendencia y comunidad:</strong> La lógica capitalista erosiona los lazos comunitarios y la capacidad de las personas para la acción política genuina, al aislarlas en su afán competitivo. Esto puede llevar a una falta de líderes con visión a largo plazo o con un sentido de «nosotros» colectivo, en contraposición al «yo» individualista.</span><span class="uJ19be notranslate" data-wiz-uids="hhhAmf_w,hhhAmf_x,hhhAmf_y" data-processed="true"><span class="vKEkVd" data-animation-atomic="" data-wiz-attrbind="class=hhhAmf_w/TKHnVd;" data-processed="true"> </span></span></li>
</ul>
<p><iframe loading="lazy" title="¿Por qué el capitalismo siempre coloca líderes idiotas en el poder? | Byung-Chul Han" src="https://www.youtube.com/embed/LahOsCJ9Xy0" width="750" height="450" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"><span data-mce-type="bookmark" style="display: inline-block; width: 0px; overflow: hidden; line-height: 0;" class="mce_SELRES_start">﻿</span></iframe></p>
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			</item>
		<item>
		<title>Del neoliberalismo al neofeudalismo</title>
		<link>https://piensachile.com/2025/10/17/del-neoliberalismo-al-neofeudalismo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 17 Oct 2025 20:21:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Colonialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Imperialismo]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[economia]]></category>
		<category><![CDATA[michael hudson]]></category>
		<category><![CDATA[neofeudalismo]]></category>
		<category><![CDATA[neoliberalismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>17 de octubre de 2025<br />
El profesor Michael Hudson, economista clásico de renombre mundial, analiza cómo el capitalismo industrial se transformó en economía neoliberal, que ahora se está transformando en neofeudalismo. </p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>17 de octubre 2025</p>
<p>El profesor Michael Hudson, economista clásico de renombre mundial, analiza cómo el capitalismo industrial se transformó en economía neoliberal, que ahora se está transformando en neofeudalismo.</p>
<p><iframe loading="lazy" title="Michael Hudson: From Neoliberalism to Neofeudalism" src="https://www.youtube.com/embed/8yB1008CLis" width="750" height="450" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"><span data-mce-type="bookmark" style="display: inline-block; width: 0px; overflow: hidden; line-height: 0;" class="mce_SELRES_start">﻿</span></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>Más sobre el tema:</h3>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="pzEMMdYeA8"><p><a href="https://piensachile.com/2023/04/14/michael-hudson-y-perdonales-sus-deudas/">Michael Hudson: «&#8230;y perdónales sus deudas»</a></p></blockquote>
<p><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" title="«Michael Hudson: «&#8230;y perdónales sus deudas»» — piensaChile" src="https://piensachile.com/2023/04/14/michael-hudson-y-perdonales-sus-deudas/embed/#?secret=pzEMMdYeA8" data-secret="pzEMMdYeA8" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2025/10/17/del-neoliberalismo-al-neofeudalismo/">Del neoliberalismo al neofeudalismo</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Fortaleza social de dominantes y dominadores. En busca de una explicación</title>
		<link>https://piensachile.com/2025/10/02/fortaleza-social-de-dominantes-y-dominadores-en-busca-de-una-explicacion/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 02 Oct 2025 11:46:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Fascismo]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
		<category><![CDATA[Pueblos en lucha]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[conservantismo]]></category>
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		<category><![CDATA[manuel acuña asenjo]]></category>
		<category><![CDATA[nazismo]]></category>
		<category><![CDATA[socialismo]]></category>
		<category><![CDATA[ultraconservantismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>02 de octubre de 2025<br />
El abandono progresivo de las ideas-fuerza de quienes han querido erigirse como representantes del interés de las clases dominadas (mal llamada ‘izquierda’) ha sido el vehículo que ha impedido el desarrollo de ideas más innovadoras dentro de la sociedad. No son, por tanto, culpables de esta derrota los ‘fachos pobres’ sino quienes actuaron en su representación: los actores políticos.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>29 de septiembre de 2025</p>
<p style="text-align: right; padding-left: 40px;"><span style="font-size: 12px;">“Ahora todo está en orden: el señor a administrar su castillo, el pobre a labrar la tierra y el buen cura a sus oraciones”.</span><br />
<span style="font-size: 12px;">Erckman/Chatrian: ‘Waterloo’</span></p>
<p><strong>PRELIMINAR</strong></p>
<p>La representación política de los sectores dominantes ―o lo que se ha dado en denominar ‘derecha’―no predomina solamente, en forma amplia, dentro de nuestro país, sino en todo el mundo occidental. Y, en las elecciones respectivas, obtiene mayoritariamente el apoyo ciudadano que requiere para gobernar. Pareciera ser que la mente colectiva de la sociedad descubre, de súbito, que sus problemas solamente van a encontrar solución en el completo apoyo a quienes han dominado desde el principio de los siglos. Pero, ¿acaso no sabemos que las ideas dominantes en una época no son sino las ideas de la clase dominante? Porque quien ejerce el poder material, en una sociedad, ejerce también su poder espiritual<a href="#_edn1" name="_ednref1">[1]</a>.</p>
<p>Sin embargo, lo que hoy sucede es más grave: el apoyo que la comunidad da a los sectores dominantes no es el que otrora se ha brindado a su representación política tradicional. No. Esta vez se le otorga a su sector más radicalizado. Pero tampoco esto es un fenómeno nuevo. El fascismo y el nazismo accedieron al gobierno en Italia y Alemania a través del voto. Y, antes, también a través del voto, accedieron al mando de la nación algunos caudillos que no temían dar a sus electores un trato denigrante: en Argentina, Juan Domingo Perón se atribuía el dominio de sus partidarios llamándolos ‘<em>mis</em> descamisados’; en Chile, Arturo Alessandri los trataba de ‘chusma inconsciente y querida’.</p>
<p>El fenómeno que informa esta nueva fase del sistema capitalista mundial se ha dado en Argentina con Javier Milei; en Estados Unidos con Donald Trump; en Ecuador, con Daniel Noboa; en Paraguay con Santiago Peña; en El Salvador, con Nayib Bukele; en Italia, con Giorgia Meloni; en Suecia, Ulf Kristensson fue elegido con los votos del partido Demócratas, de tendencia ultra conservadora; y, antes, en Brasil, estuvo Jair Bolsonaro. Lo que llama la atención, y aunque parezca paradojal, es el apoyo que un amplio sector de la población presta a organizaciones cuyo objetivo explícito es extremar las condiciones de vida de los más necesitados; y que, a diferencia de otros, no ocultan sus ideas.</p>
<p><strong>EL ULTRACONSERVANTISMO EN CHILE</strong></p>
<p>En Chile, la situación ha sido un tanto diferente. A diferencia de los años anteriores, las organizaciones extremas no se expresan en simples movimientos (v.g.: ‘Patria y Libertad’, ‘Comando Rolando Matus’, etc.): lo hacen en forma abierta y adoptan estructuras institucionales. Son ‘partidos’, organizaciones políticas reconocidas por la ley (partido Nacional Libertario PNL, partido Republicano PR, partido Social Cristiano PSC) lo que, de por sí, pone de manifiesto el extraordinario avance que las ideas conservadoras han experimentado en los últimos años.</p>
<p>Poseen, además, otra característica: nadie las cuestiona ‘institucionalmente’, puesto que han adoptado ese ropaje. Por lo mismo, aunque digan las barbaridades más grandes, jamás se las moteja de ‘terroristas’ como sucede con la organización mapuche Coordinadora Arauco/Malleco CAM y otras similares. Cuentan, incluso, con el beneplácito de la opinión pública</p>
<p><strong>¿FASCISMO? ¿NAZISMO?</strong></p>
<p>Este signo, que recorre no solamente Chile sino todo Occidente, ha hecho que no pocos analistas, molestos con su actitud, hayan calificado de ‘fascistas’ o de ‘nazis’ a tales grupos, en un afanado intento de denostarlos, vinculándolos a un pasado oprobioso. Pero esas denominaciones no nos parecen adecuadas: tanto el fascismo como el nazismo, son fenómenos históricos; como tales, jamás podrán repetirse, pues se han asentado en un período determinado de la evolución social, con sus propios actores y escenarios. Es verdad que esos movimientos reproducen muchos rasgos de aquellos otros, si. Y que algunos de sus integrantes declaran ser tales. Pero nada de eso basta para calificarlos de esa manera. Es más: la identificación inapropiada de un fenómeno puede acarrear hasta la aniquilación de la estrategia orientada a frenar su desarrollo. No olvidemos que, en Medicina, un mal diagnóstico puede derivar en la muerte del paciente; y, en las academias de guerra, la equivocada descripción del enemigo puede acarrear la derrota de quienes quieren terminar con él. En las disciplinas sociales la situación no es diferente.</p>
<p>A nuestro juicio, las tendencias a las que nos hemos referido constituyen, más bien, un producto de la evolución del sistema capitalista en la era actual. Y de ese modo nos parece deberían ser consideradas. Tanto a nivel local como a nivel internacional. De hecho, no solamente se desplazan por sobre el campo formado por el desarrollo de las nuevas tecnologías y, en especial, de ese nuevo instrumento de trabajo ―que se propaga sobre la faz del planeta anunciando una nueva era―, la inteligencia artificial IA, sino, además, dan origen a nuevas formas de organización empresarial, a una nueva división del trabajo, y al predominio sin precedentes de las empresas de servicios como sostén de la economía.</p>
<p>Yanis Varufakis —ex ministro de Hacienda del gobierno griego, hace algunos años—, que se ha preocupado del fenómeno que estamos viviendo, le ha llamado ‘tecnofeudalismo’, denominación que ha sido bien recibida por algunos tratadistas<a href="#_edn2" name="_ednref2">[2]</a>. No obstante, al recurrir al pasado para identificar ciertos rasgos del fenómeno (feudalismo), no ofrece una adecuada visión de este proceso que experimentamos —por entero nuevo—, y que, por lo mismo, requiere de una denominación más acorde a la evolución de los tiempos y de sus actores<a href="#_edn3" name="_ednref3">[3]</a>.</p>
<p><strong>QUÉ PROVOCA ESTE GIRO RADICAL DE OCCIDENTE HACIA PROPUESTAS MÁS CONSERVADORAS</strong></p>
<p>No cabe duda que el predominio de las ideas conservadoras dentro de la sociedad occidental (Chile, entre muchas otras) está marcado por aquella sentencia que mencionamos al principio: las ideas dominantes en una sociedad son las ideas que impone la clase dominante: quien ejerce el poder material ejerce, igualmente, su poder espiritual. Aceptemos esa premisa. Pero esta no explica por qué ese conservantismo tan extremo empuja, a gran parte de la comunidad nacional, abrazar a otro que parece más extremo y descarado aún. La explicación puede ser la práctica de un juego que es necesario conocer.</p>
<p>Agreguemos algo más: si las ideas dominantes se imponen porque son tales, ¿cómo sería posible alterar ese fatalismo? ¿Cómo hacer que las ideas dominantes dejen de serlo y puedan empezar a hacerlo aquellas que habían sido proscritas desde tiempos inmemoriales?</p>
<p><strong>FORMA TRADICIONAL DE CONTRARRESTAR EL PREDOMINIO DEL CONSERVANTISMO</strong></p>
<p>Hasta ahora, los actores políticos (partidos) han intentado contrarrestar el predominio de ese conservantismo ensayando, dentro de la escena política nacional, la construcción de ‘alianzas’ con otros actores políticos afines. La formación de ‘alianzas’ es fundamental para enfrentar el juego al que obligan las clases y fracciones de clase dominante a participar a los sectores dominados. En consecuencia, esta forma de actuar no es equivocada: siempre ha sido necesaria para emprender las contiendas sociales. Sin embargo, no ha evitado que ese fenómeno se produzca, alterando significativamente la llamada ‘correlación de fuerzas’.</p>
<p>Las ‘alianzas’, sin embargo, tienen un inconveniente: a diferencia de los ‘bloques’, que se construyen con organizaciones de idéntico o muy similar fundamento teórico, las ‘alianzas’, para ser construidas, exigen a las partes contratantes hacerse concesiones mutuas. Y ahí radica la dificultad. Porque la política se decide en esos trajines. Pero ahí, radica, igualmente, la raíz del problema.</p>
<p><strong>EL JUEGO EN UNA SOCIEDAD CAPITALISTA</strong></p>
<p>El juego es, en esencia, una forma de aprendizaje implícita en la naturaleza de los seres vivos como forma de defensa, para cuando alcanzan la adultez y deben enfrentar solos los desafíos de la vida. Es un factor eminentemente competitivo. Puede, a la vez, explicar el ritmo que ha adoptado el desarrollo de la sociedad capitalista, eminentemente competitiva. Lo que no quiere decir no exista cooperación o colaboración al interior de ella. Simplemente, señalamos que la competencia es su elemento predominante y no la cooperación<a href="#_edn4" name="_ednref4">[4]</a>.</p>
<p>La máxima expresión de la competencia —se nos enseña— es la guerra. Pero, antes de iniciarse el ciclo de la guerra, la competencia pasa por una fase previa que es el denominado ‘juego suma cero’, otra alta expresión de la competencia.</p>
<p><strong>CONCEPTO DE ‘JUEGO SUMA CERO’</strong></p>
<p>La práctica del ‘juego suma cero’ es una tendencia que se ha puesto muy de moda a raíz de la política que impulsa el gobierno de Donald Trump. La inventaron John Von Neumann y Oskar Morgenstern y se caracteriza por ser esencialmente competitiva. Se la puede conceptuar como la situación en la que, enfrentados los intereses de dos personas —o, lo que es igual, de dos grupos humanos—, el rédito de quien prevalece sobre el otro no es sino la disminución que éste experimenta de lo suyo. No hay, en consecuencia, acrecentamiento del patrimonio conjunto, sino traspaso de uno hacia el otro. Por eso se dice que la operación solamente mantuvo la suma total del patrimonio de ambos actores y uno acrecentó su propiedad en desmedro del otro: hubo acrecentamiento cero del patrimonio total. En términos económicos, las ganancias de un participante son exactamente igual a las pérdidas del otro, por lo que el resultado de la suma total de ganancias y/o pérdidas ha de ser cero.</p>
<p>En el plano social y de las organizaciones políticas, especialmente en situaciones en donde las tensiones han apartado a dos grandes corrientes en sentido opuesto, la teoría del juego suma cero puede explicar el tránsito de personas de un lado a otro con un ejemplo muy sencillo que acostumbro a exponer y que se da en los colegios donde participan los niños.</p>
<p>Para ello se requiere de una cuerda cuyos extremos son tirados por igual número de participantes. La cuerda tiene una marca en la mitad, que se coloca frente a otra marca en el suelo a fin de medir el desplazamiento de una al otro lado luego que los niños comiencen a tirar de los extremos.  Vencen quienes, luego de tirar la cuerda, hacen que el grupo contrario se desplace hacia su lado arrastrando a todos los que se encuentran en el lado opuesto. Pero este juego presupone igualdad de condiciones, lo que no se da en una sociedad previamente estructurada.</p>
<p>Von Neumann y Morgenstern no eran personajes de ideas socialistas: buscaban la prevalencia de unos sobre otros. En consecuencia, la teoría que inventaron no podía sino exacerbar la competencia. Invitar al ‘todo o nada’. Al presumir, en estricta teoría, igualdad de condiciones ―algo que no consideraron sus inventores y que no se da en las organizaciones humanas―, nos puede ayudar en intentar dilucidar el enigma planteado pues permite analogías interesantes y dignas de destacar.</p>
<p><strong>FORTALEZA SOCIAL DE DOMINANTES Y DOMINADOS</strong></p>
<p>La fortaleza social de los sectores dominados radica en dos supuestos teóricos: el primero es que, numéricamente, constituyen la mayoría de la población mundial. Quienes viven de la venta de su fuerza o energía de trabajo son inmensamente más numerosos que quienes no lo hacen; incluso, aun, en el mundo actual, en donde se impone la IA<a href="#_edn5" name="_ednref5">[5]</a>. El segundo es que los argumentos que avalan la preeminencia del interés de los vendedores de fuerza o capacidad de trabajo, por sobre el de los compradores de esa mercancía, son de un peso intelectual superior al que puedan esgrimir sus oponentes. Hay una fuerza moral poderosísima. Podemos aseverar, así, que la fuerza de estos sectores radica en el valor de sus convicciones.</p>
<p>La fuerza de quienes dominan, por el contrario, no está en el número de ellos ni en sus ideas, sino en una realidad abrumadora. Esa realidad es la sociedad organizada, verdad que, por cierto, es indesmentible: esa organización existe y posee su forma de funcionar. Es la verdad. Es la realidad. Y, además, es un ‘sistema’. Por lo que, desde ya, la contienda por el predominio de las ideas es ampliamente favorable a quienes pertenecen al sector dominante en esa sociedad. En consecuencia, para los sectores conservadores, la tarea es tremendamente simple: no solamente intentarán conservar lo que existe sino tratarán de mejorar sus posibles fallas y robustecer su vigencia. Desde este punto de vista, es poco lo que se exige a quienes defienden esas ideas. El juego está organizado para que ganen. En palabras más simples: la raya que marca la cuerda está corrida hacia el lado de ellos. En suma: en la sociedad ya no existe ‘el juego suma cero’ puro.</p>
<p>Por eso, para quienes quieren cambiar la sociedad, el trabajo que les espera es inmensamente mayor, tal cual lo advirtiera Ernst Mandel<a href="#_edn6" name="_ednref6">[6]</a>.</p>
<p><strong>UN RECUERDO DE LA UNIDAD POPULAR</strong></p>
<p>La fuerza de las ideas, no obstante, puede experimentar notorios menoscabos. Y ello sucede cuando aquellas dejan de defenderse. Porque la sociedad es un ente vivo: cuando no hay respuesta a ciertos estímulos, éstos terminan por dejar de manifestarse. Nuestro buen amigo Kalki Glauser lo dejó claro en uno de sus documentos<a href="#_edn7" name="_ednref7">[7]</a>. Refiriéndose a la dinámica que sucedía en el proceso de la Unidad Popular, recuerda haber advertido una mecánica que operaba en el desarrollo de aquel. Expliquémosla.</p>
<p>La Democracia Cristiana DC era el partido con mayor cantidad de militantes que existía en esos años; participaba, junto al Partido Nacional PN y a la Democracia Radical, en la oposición al gobierno de Salvador Allende; sin embargo, aglutinaba, en su seno, tanto a sectores medios como a proletariado del campo y de la ciudad. Y era el protagonista de un hecho tremendamente curioso.</p>
<p>En tanto los sectores de la Unidad Popular multiplicaban sus esfuerzos en el cumplimiento del programa de Gobierno  —‘Avanzar sin transar’ o ‘Sólo avanzando se consolida’—, el rol que ejercía la DC como conductora de la alianza opositora se debilitaba ostensiblemente; dicha conducción pasaba, entonces, automáticamente, a manos del PN; de la DC, entonces, comenzaba a desprenderse militancia que confiaba en las tareas que emprendía el gobierno Popular y, en consecuencia, lo apoyaba. Pero, cuando la Unidad Popular detenía su marcha, volvía sobre sí misma, ponía en duda lo que hacía y vacilaba, escuchando las voces críticas de la oposición —‘Consolidar lo avanzado’—, la conducción de la alianza opositora pasaba a manos de la DC, el PN asumía un rol secundario, y los sectores que habían mirado con esperanza los actos de la Unidad Popular volvían al reducto al que pertenecían. Y era que la fortaleza ideológica se ponía a prueba. Podría pensarse que era la aplicación <em>in situ</em> de la teoría del juego suma cero; pero, no.</p>
<p><strong>DEBILITAMIENTO DE LAS CONVICCIONES EN LAS ORGANIZACIONES INNOVADORAS</strong></p>
<p>Así, pues, para quienes hemos contemplado el desarrollo de las contiendas políticas, en el presente siglo y finales del que ya terminó, una de las razones que puede explicar el fuerte incremento de apoyo a las fuerzas más conservadoras de la sociedad pareciera haber sido la pérdida sucesiva de la fortaleza ideológica experimentada por la representación política de los sectores populares. Porque, lo que uno pierde lo gana el otro.</p>
<p>Pero en una sociedad estructurada de determinada forma, la ‘realidad’ tiene su juego: la ideología imperante se hace más intensa de la mano de los agentes (actores) políticos porque la teoría del juego suma cero, para ellos, no marca un camino propio a seguir sino un juego que ha de mantener a los dos bandos, eternamente, tirando de la cuerda, objetivo que no oculta el gerente de Asuntos Públicos de Imaginacción:</p>
<p style="padding-left: 80px;">“La falta de consensos en la élite política trae consigo consecuencias profundas que reverberan en toda la sociedad. Desde la inmovilización en la toma de decisiones hasta el fortalecimiento del populismo, estas implicaciones no solo debilitan nuestra democracia, sino que amenazan la estabilidad y el avance de nuestra nación”<a href="#_edn8" name="_ednref8">[8]</a>.</p>
<p>El trasvasije, sin embargo, no llega solamente hasta allí. Un comportamiento repetido conforma un modelo, sobre el cual copia el suyo la sociedad: así opera la reproducción social para que, después, sus integrantes se pregunten, extrañados, ‘¿Qué hemos hecho?’ O, tal vez, ‘No podemos hacer los cambios porque la correlación de fuerzas nos es desfavorable’. ¡Y es, precisamente, esa ‘correlación’ lo que es necesario cambiar!</p>
<p>Seamos francos: el abandono progresivo de las ideas-fuerza de quienes han querido erigirse como representantes del interés de las clases dominadas (mal llamada ‘izquierda’) ha sido el vehículo que ha impedido el desarrollo de ideas más innovadoras dentro de la sociedad. No son, por tanto, culpables de esta derrota los ‘fachos pobres’ sino quienes actuaron en su representación: los actores políticos.</p>
<p>Santiago, septiembre de 2025</p>
<h3><strong>Notas:</strong></h3>
<p><a href="#_ednref1" name="_edn1">[1]</a> Veáse, al respecto, la obra de Karl Marx y Friedrich Engels ‘La Ideología Alemana’.</p>
<p><a href="#_ednref2" name="_edn2">[2]</a> Véase la obra de Yanis Varufakis, intitulada ‘Tecnofeudalismo’ y publicada en Chile por Editorial Ariel.</p>
<p><a href="#_ednref3" name="_edn3">[3]</a> No olvidemos que Marx se molestaba mucho cuando otros analistas empleaban la expresión ‘cesarismo’ para identificar el carácter de clase de una dictadura, pues no aceptaba que personas con determinados conocimientos recurrieran a ciertas ‘analogías anacrónicas’ para identificar un nuevo fenómeno social.</p>
<p><a href="#_ednref4" name="_edn4">[4]</a> En el tomo primero de ‘El Capital’, Karl Marx dedica un título a lo denomina de ‘la cooperación capitalista’. Para el filósofo la cooperación capitalista fue una de las causas directas del perfeccionamiento del producto final en una fábrica.</p>
<p><a href="#_ednref5" name="_edn5">[5]</a> La frase de Allende, al respecto, era ‘Con la fortaleza de ser mayoría, con la pasión del revolucionario, venceremos, compañeros’.</p>
<p><a href="#_ednref6" name="_edn6">[6]</a> Véase, al respecto, la obra de Ernst Mandel: ‘Teoría leninista de la organización”.</p>
<p><a href="#_ednref7" name="_edn7">[7]</a> Véase de Glauser. Kalki su documento ‘Unidad en lo táctico, lucha en lo estratégico’</p>
<p><a href="#_ednref8" name="_edn8">[8]</a> Imas, Ignacio: “Juego suma cero en nuestra política”, ExAnte, 14 de agosto de 2023. Con negrita en el original.</p>
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		<title>¿Es China un país comunista o es más capitalista que EE.UU.?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 29 Aug 2025 21:40:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>29 de agosto de 2025<br />
En esta conversación con Lex Fridman, Keyu Jin explica lo que considera el mayor malentendido de todos: la creencia de que la economía china está controlada por una sola persona o un pequeño grupo. En realidad, la economía de China es descentralizada, dinámica y más competitiva que la de Estados Unidos, desafiando la visión que los medios occidentales han repetido durante años.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2025/08/29/es-china-un-pais-comunista-o-es-mas-capitalista-que-ee-uu/">¿Es China un país comunista o es más capitalista que EE.UU.?</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>29 de agosto de 2025</p>
<p><strong>Economista de Harvard revela lo que Occidente NO ENTIENDE sobre China</strong></p>
<p>La profesora <strong>Keyu Jin</strong>, una destacada economista china formada en Harvard y que actualmente enseña en la London School of Economics, ha ganado reconocimiento mundial con su libro The New China Playbook, donde derriba muchos de los mitos y malentendidos sobre la economía de China, especialmente en Estados Unidos.</p>
<p>En esta conversación con Lex Fridman, <em><strong>Keyu Jin</strong></em> explica lo que considera el mayor malentendido de todos: la creencia de que la economía china está controlada por una sola persona o un pequeño grupo. En realidad, la economía de China es descentralizada, dinámica y más competitiva que la de Estados Unidos, desafiando la visión que los medios occidentales han repetido durante años.</p>
<p>Este video analiza cómo funciona el llamado “modelo chino”, el papel de los alcaldes locales en la innovación, la feroz competencia empresarial y por qué China podría ser más capitalista que Estados Unidos en muchos aspectos, aunque mantenga un tejido social profundamente socialista.</p>
<p><iframe loading="lazy" title="Economista de Harvard revela lo que Occidente NO ENTIENDE sobre China" src="https://www.youtube.com/embed/GjNHljAUAMY" width="750" height="450" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"><span data-mce-type="bookmark" style="display: inline-block; width: 0px; overflow: hidden; line-height: 0;" class="mce_SELRES_start">﻿</span></iframe></p>
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		<title>Los verdaderos amos del mundo: Así Controlan las Finanzas Globales</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 09 May 2025 10:20:38 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>09 de mayo de 2025<br />
Desde el nacimiento de la banca hasta las guerras de divisas actuales, descubrirás cómo funciona realmente el poder económico mundial y las estructuras que controlan nuestro dinero.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2025/05/09/los-verdaderos-amos-del-mundo-asi-controlan-las-finanzas-globales/">Los verdaderos amos del mundo: Así Controlan las Finanzas Globales</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>07 de mayo de 2025</p>
<p>Desde el nacimiento de la banca hasta las guerras de divisas actuales, descubrirás cómo funciona realmente el poder económico mundial y las estructuras que controlan nuestro dinero.</p>
<p><iframe loading="lazy" title="LORENZO RAMÍREZ: La Red OCULTA de Poder Mundial" src="https://www.youtube.com/embed/6LCR5XQnB5g" width="750" height="450" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe><br />
Si te pareció interesante el anterior video, tienes que saber que este fue un extracto de una larga entrevista a Lorenzo Ramirez, que aquí abajo, te entregamos en versión completa.</p>
<p>En este episodio aprenderás:</p>
<p style="padding-left: 40px;">&#8211; Cómo los bancos crean dinero de la nada y por qué el patrón oro fue abandonado<br />
&#8211; Las familias que crearon el sistema financiero moderno (Rothschild, Rockefeller, Morgan)<br />
&#8211; El verdadero propósito del FMI y el Banco Mundial para controlar países<br />
&#8211; Las organizaciones secretas que coordinan la política monetaria global<br />
&#8211; La relación entre crisis económicas y las acciones de los bancos centrales<br />
&#8211; Cómo Trump está usando los aranceles en una guerra de divisas contra China<br />
&#8211; Por qué el cambio climático se utiliza como herramienta de control económico</p>
<p><iframe loading="lazy" title="LOS VERDADEROS AMOS del Mundo: Así Controlan las Finanzas Globales | Lorenzo Ramírez" src="https://www.youtube.com/embed/MTGBx3z8pCI" width="750" height="450" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"><span data-mce-type="bookmark" style="display: inline-block; width: 0px; overflow: hidden; line-height: 0;" class="mce_SELRES_start">﻿</span></iframe></p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2025/05/09/los-verdaderos-amos-del-mundo-asi-controlan-las-finanzas-globales/">Los verdaderos amos del mundo: Así Controlan las Finanzas Globales</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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