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	<title>blancos &#8211; piensaChile</title>
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		<title>Las dos Bolivias: la “blanca” y la originaria</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 25 May 2026 12:23:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Bolivia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>25 de mayo de 2026<br />
En Bolivia conviven 34 naciones, siendo los mayoritarios los quechuas, aimaras y guaraníes, quienes conforman una amplia mayoría demográfica. Legado: Históricamente relegada a la explotación agraria, el comercio informal y trabajos de servicio. Posee una profunda herencia comunitaria, cosmovisiones ancestrales y, más recientemente, un fuerte empuje de autoafirmación racial y política.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>25 de mayo de 2026</p>
<p><strong>La Bolivia originaria</strong><br />
Es la Bolivia compuesta por las diversas naciones y pueblos originarios, En Bolivia conviven 34 naciones, siendo los mayoritarios los quechuas, aimaras y guaraníes, quienes conforman una amplia mayoría demográfica. Legado: Históricamente relegada a la explotación agraria, el comercio informal y trabajos de servicio. Posee una profunda herencia comunitaria, cosmovisiones ancestrales y, más recientemente, un fuerte empuje de autoafirmación racial y política. Son pueblos que siguen viviendo las tradiciones propias de la vida comunitaria. <span data-subtree="aimfl" data-copy-service-computed-style="font-family: &quot;Google Sans&quot;, Arial, sans-serif; font-size: 16px; font-weight: 400; margin: 0px; text-decoration: none; border-bottom: 0px rgb(10, 10, 10);">La frase </span><strong class="Yjhzub" data-sfc-root="c" data-sfc-cb="" data-complete="true" data-copy-service-computed-style="font-family: &quot;Google Sans&quot;, Arial, sans-serif; font-size: 16px; font-weight: 600; margin: 0px; text-decoration: none; border-bottom: 0px rgb(10, 10, 10);">«Pobre es el que no tiene comunidad, el que está condenado a estar rodeado de soledad»<!--TgQPHd|[]--></strong> <!--qkimaf fMWGE_j/HugV6--><!--cqw1tb fMWGE_j/HugV6-->proviene de la cosmovisión del pueblo Aymara<!--TgQPHd|[]-->, una de las principales culturas indígenas de Bolivia y la región andina<!--TgQPHd|[]-->.. Los pueblos originarios constituyen la inmensa mayoría de la población de Bolivia.</p>
<p><strong>La Bolivia blanca</strong><br />
Históricamente conformada por las élites de ascendencia europea, migrantes europeos o descendientes directos de españoles. Legado: Asociada al control del poder político tradicional, de los grandes latifundios, la minería y la banca. Es la Bolivia que ha ido forjando un Estado de corte occidental, centralizado en ciudades coloniales como Sucre y en el eje económico moderno, como Santa Cruz. Históricamente han representado el ideal de modernidad liberal y el monoculturalismo eurocéntrico</p>
<p><iframe loading="lazy" title="Las dos BOLIVIAS: la “blanca” Y la originaria | Ariel Basteiro en Es Más Complejo" src="https://www.youtube.com/embed/3BHEX-N6xh8" width="780" height="450" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
<h3>Más sobre el tema.</h3>
<p><iframe loading="lazy" title="Racismo en Bolivia e ideologías con Rafael Loayza Bueno" src="https://www.youtube.com/embed/jFsWei5tD3A" width="780" height="450" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"><span data-mce-type="bookmark" style="display: inline-block; width: 0px; overflow: hidden; line-height: 0;" class="mce_SELRES_start">﻿</span></iframe></p>
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		<title>Joe Biden y la teoría del «Gran Reemplazo»</title>
		<link>https://piensachile.com/2021/10/20/joe-biden-y-la-teoria-del-gran-reemplazo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 20 Oct 2021 22:22:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[blancos]]></category>
		<category><![CDATA[ee.uu.]]></category>
		<category><![CDATA[german gorraiz lopez]]></category>
		<category><![CDATA[gran reemplazo]]></category>
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		<category><![CDATA[negros]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Según la Oficina del Censo de EE. UU., hacia el 2043 los blancos dejarán de ser la mayoría de la población estadounidense y serán desplazados por la suma de la población hispana y afroamericana.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2021/10/20/joe-biden-y-la-teoria-del-gran-reemplazo/">Joe Biden y la teoría del «Gran Reemplazo»</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>20.10.2021<br />
Según la Oficina del Censo de EE. UU., hacia el 2043 los blancos dejarán de ser la mayoría de la población estadounidense y serán desplazados por la suma de la población hispana y afroamericana.</p>
<p>La teoría conspirativa del Gran Reemplazo se remonta a la novela de 1973 “Le camps des Saints” de Jean Raspall donde se describe el “colapso de la cultura occidental a causa de un tsunami migratorio procedente del Tercer Mundo”. Dicha teoría habría sido adoptada como propia por el movimiento supremacista blanco que denuncia que “la política de inmigración de Joe Biden busca sustituir a la población blanca por inmigrantes no blancos con el objetivo inequívoco de finiquitar la primacía blanca de EEUU (White Power)”, lo que tendrá como efectos colaterales el aumento del odio al inmigrante, la xenofobia y las agresiones a personas de color de parte de los seguidores de la extrema derecha estadounidense. Los portavoces de dicha teoría serían el presentador de la Fox News, Tucker Carlson quien bautizó a la política migratoria de Biden como “The Great Replacement” (el Gran Reemplazo), así como el congresista republicano Brian Babin quien afirmó que “los demócratas están aprovechando la inmigración para reemplazar al electorado estadounidense por un electorado del tercer mundo”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>El declive del White Power</strong></h2>
<p>Según la Oficina del Censo de EE. UU., hacia el 2043 los blancos dejarán de ser la mayoría de la población estadounidense y serán desplazados por la suma de la población hispana que aumentaría de 53,3 millones en la actualidad a 128,8 millones en 2060 y la afroamericana, que pasaría los 41,2 millones actuales a los 61,8 millones previstos por las proyecciones y según el <em>Pew Research Center</em>. La clase media (con unos ingresos anuales de 73.400 $) ya no sería el segmento poblacional dominante en la sociedad estadounidense actual al sufrir una lenta pero progresiva caída en las últimas 4 décadas. Así, según el Pew, en 1971, este sector representaba el 61% de la población (unos 80 millones de habitantes) mientras que en la actualidad no alcanzaría el listón del 50% (49,9%) debido a la crisis de las <em>subprime</em>, estallido de la burbuja inmobiliaria y posterior <em>crash </em>bursátil del 2008.</p>
<p>Conviene resaltar que entre los<em> “perdedores de la crisis</em>” además de afroamericanos y latinos aparecen por primera vez jóvenes universitarios endeudados y adultos blancos de más de 45 años sin estudios universitarios y con empleos de bajo valor añadido que tras quedar enrolados en las filas del paro, habrían terminado sumidos en un círculo explosivo de depresión, alcoholismo, drogadición y suicidio tras ver esfumarse el mirlo del <em>“sueño americano”</em>, lo que habría tenido como efecto colateral la desafección de dichos segmentos de población blanca respecto del <em>establishment </em>tradicional y su enrolamiento en partidos de extrema derecha y la cifras de perdedores blancos se podrían incrementar tras la entrada en recesión de la economía estadounidense en el 2022 debido al recalentamiento de la economía, la desbocada inflación y el recrudecimiento de la pandemia sanitaria.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>¿Agudización de la fractura social estadounidense</strong><strong>?</strong></h2>
<p>El agravamiento de la pandemia sanitaria motivada por la existencia de importantes segmentos de población sin vacunar (51%) y la Teoría del Gran Reemplazo estaría agudizando la fractura social estadounidense que estaría ya conformada por 2 mitades cuasi simétricas e irreconciliables y de lo que sería paradigma el estado de Texas, devenido en altavoz del White Power. Dado el desgaste de Biden tras el fiasco de Afganistán y la posible entrada en recesión de la economía el año venidero, no sería descartable el triunfo republicano en las elecciones intermedias del 2022 que anticiparían un retorno triunfal de Trump en las presidenciales del 2024.</p>
<p>Caso de confirmarse, marcará un hito histórico pues representará el final de la <em>sui generis</em> democracia formal estadounidense y el comienzo de una forma de Gobierno <em>orwelliano </em>que beberá de las fuentes del paternalismo de las dictaduras blandas y se caracterizará por el culto al líder, la utilización de la desinformación y la vigilancia orwelliana de la población no blanca y el control estricto de la disidencia política, en suma un Gobierno autocrático o especie de dictadura invisible sustentada en sólidas estrategias de cohesión (manipulación de masas y culto al líder), elementos que confluyeron en la presidencia de Trump tras fagocitar al Partido Republicano.</p>
<p>La estrategia electoral de Trump se basará en la técnica de la manipulación de las masas expuesta por Edward L. Bernays en su libro “Cristalizando la opinión pública”, en el que desentraña los mecanismos cerebrales del grupo y la influencia de la propaganda como método para unificar su pensamiento. Así, según L. Bernays, “la mente del grupo no piensa, en el sentido estricto de la palabra. En lugar de pensamientos tiene impulsos, hábitos y emociones. A la hora de decidir su primer impulso es normalmente seguir el ejemplo de un líder en quien confía”. Así, su propaganda estará dirigida no al sujeto individual sino al grupo en el que la personalidad del individuo unidimensional se diluye y queda envuelta en retazos de falsas expectativas creadas y anhelos comunes que lo sustentan (retorno del <em>White Power</em>) para lo que utilizará los puntos esenciales del ideario populista: mensajes cortos y xenófobos en las redes sociales, culto al líder y utilización de las <em>fake news</em> para sumir a la población en la duda existencial.</p>
<div class="panel-separator">*Fuente: <em><strong><a href="https://www.alainet.org/es/articulo/214146">AlaiNet</a></strong></em></div>
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		<title>Antecedentes sobre la riqueza y complejidad cultural de Perú: El legado cultural de José Marías Arguedas</title>
		<link>https://piensachile.com/2021/06/11/antecedentes-sobre-la-riqueza-y-complejidad-cultural-de-peru-el-legado-cultural-de-jose-marias-arguedas/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 11 Jun 2021 18:49:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Pueblos Originarios]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“ese hermoso día… en que nuestros pueblos volverán a nacer viene, lo siento, siento en la niña de mis ojos la aurora”</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2021/06/11/antecedentes-sobre-la-riqueza-y-complejidad-cultural-de-peru-el-legado-cultural-de-jose-marias-arguedas/">Antecedentes sobre la riqueza y complejidad cultural de Perú: El legado cultural de José Marías Arguedas</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right; padding-left: 80px;">“Despidan en mí un tiempo del Perú. He sido feliz en mis llantos y lanzazos, porque fueron por el Perú; he sido feliz con mis insuficiencias porque sentía el Perú en quechua y en castellano. Y el Perú ¿qué?: Todas las naturalezas del mundo en su territorio, casi todas las clases de hombres. Es mucho menos extenso pero más diverso de cómo fue la Rusia antigua. Esos ríos de “tanta y tan crecida hondura”, como ya lo sintió don Pedro Cieza mucho antes que se hicieran más profundos e intrincados. Y ese país en que están todas las clases de hombres y naturalezas yo lo dejo mientras hierve con las fuerzas de tantas sustancias diferentes que se revuelven para transformarse al cabo de una lucha sangrienta de siglos que ha empezado a romper, de veras, los hierros y tinieblas con que los tenían separados, sofrenándose.  Despidan en mí a un tiempo del Perú cuyas raíces estarán siempre chupando jugo de la tierra para alimentar a los que viven en nuestra patria, en la que cualquier hombre no engrilletado y embrutecido por el egoísmo puede vivir, feliz, todas las patria. ¿Cómo están las fronteras de alambres de púas, Comandante? ¿Cuánto tiempo durarán? Igual que los servidores de los dioses, tiniebla, amenaza y terror, que las alzaron y afilaron, creo que se debilitan y corroen”.</p>
<p style="text-align: right; padding-left: 80px;">José María Arguedas, <em>Último diario.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>El Perú ha sido tierra de grandes escritores y poetas. En su suelo germinaron Garcilaso de la Vega, César Vallejo, José Carlos Mariátegui, Ciro Alegría y muchos más. Pero en esa vasta gama de hombres de letras, que han engrandecido no sólo al Perú sino a toda nuestra América, sobresale la figura de José María Arguedas, el hombre que con sus escritos hizo más por las comunidades indígenas que lo realizado por todos los indigenistas anteriores.</p>
<p>Arguedas dio una personalidad convincente en el plano literario a los indígenas, incorporándolos por la puerta grande, con su propio lenguaje, al ámbito de las letras peruanas. Ese escritor, además, durante su fecunda existencia, en todos los actos de su vida, siempre tuvo en mente a los comuneros de su tierra, pensando en que ellos no eran cosa de un pasado que había que mirar con nostalgia sino que formaba parte de la esencia misma del futuro de su paria.</p>
<p>Aparte de su vida literaria, la biografía personal de Arguedas, sobre todo en sus últimos años, fue bastante atormentada, debiendo soportar una tenaz lucha interior que finalmente lo llevó al suicidio en noviembre de 1969.</p>
<p>La vida de Arguedas está atravesada por tres coordenadas, sin las cuales es vano comprender su existencia. Estas tres coordenadas involucran su propia vida –que como autobiografía aparece permanentemente en su obra literaria; el intento de aprehensión de la realidad peruana, que le permitió en su caso desarrollar una literatura que superó creadoramente al indigenismo tradicional; y, el estudio de la realidad desde la óptica de un científico social, que utilizando los instrumentos de la etnología y la antropología supo elaborar notables investigaciones sobre la cultura popular, el mestizaje, que luego se convertirán en elementos sustanciales de sus trabajos literario. De estos tres aspectos, íntimamente entrelazados en la vida y obra de Arguedas, se ocupa este ensayo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2>LA LUCHA ENTRE UN CUERPO MESTIZO Y UN CORAZÓN INDIO</h2>
<p style="text-align: right; padding-left: 80px;">“Fue leyendo a Mariátegui y después a Lenin que encontré un orden permanente en las  cosas; la teoría socialista no sólo dio un cauce a todo el porvenir sino a lo que había en mi de energía, le dio un destino y la cargó aún más de fuerza por el mismo hecho de encauzarlo. ¿Hasta donde entendí el socialismo? No lo sé bien. Pero no mató en mí lo mágico”.</p>
<p style="text-align: right;">José María Arguedas</p>
<h2>Un indio blanco</h2>
<p>Corría el año de 1914, y en un lugar de los Andes peruanos un niño de escasos 3 caños caminaba presuroso junto a su padre, que se dirigía a la aldea de San Juan de Lucanas a contraer matrimonio, por segunda vez, con una rica hacendada de la región. Ese suceso tendría repercusiones duraderas en la vida de José María Arguedas, como se llamaba el pequeño infante. El nuevo hogar del niño huérfano se convirtió para él en un verdadero infierno. Su madrastra y uno de sus hermanastros continuamente lo humillaban y despreciaban. Su “nueva” madre actuaba como buena hacendada que era y en cuanto al trato brutal y despiadado que daba a sus <em>pongos </em>(indios sirvientes) no se distinguía en nada de cualquier gamonal o terrateniente voraz de la sierra peruana. Ella estaba compenetrada del estilo machista del gran señor de haciendas e indios. El pequeño José María no escapó al comportamiento machista de su madrastra, que lo castigaba frecuentemente y lo amenazaba con enviarlo a vivir entre los indios, como efectivamente lo hizo poco después.</p>
<p>Ese “castigo”, símbolo de oprobio en la cultura seudo aristocrática y racista de los hacendados peruanos de principios del siglo XX, resultó paradójicamente beneficioso para José María Arguedas. Contra todo lo que ésta había escuchado acerca de la brutalidad y falta de sentimientos de los indios, encontró en su seno, pese a su miseria material, el cariño que antes no había conocido. Los <em>pongos </em>acogieron al niño blanco como uno de los suyos, que a su vez experimentó en carne propia los sufrimientos e inquietudes que se vivían por el solo hecho de ser indio. A una edad en que los recuerdos se quedan grabados con fuego en el corazón del hombre, Arguedas vivió la discriminación de que eran víctimas los comuneros indios. Ese recuerdo lo atormentó por el resto de su vida, y fue guía espiritual en su creación literaria a lo largo de 40 años.</p>
<p>El niño “blanco” se fue indianizando. Al escuchar sus problemas y captar lo más hondo de su espíritu, nos dice, “llegué a tener sangre indígena a través de ellos. Comprendí por qué el indígena se siente superior al blanco: porque se da cuenta de que es él quien trabaja; el blanco enfermizo, perezoso, sólo recoge el fruto de su labor. ¿Qué sería del hombre blanco sin el indio?”<sup>1</sup></p>
<p>Durante esta temprana etapa de su vida, Arguedas tiene su primer contacto con la literatura de las comunidades indias, las que usando el quechua habían logrado mantener viva durante siglos una cultura propia y resistente, con su propio espíritu y una genuina creación artística. Al respecto Arguedas recuerda: “Creo que al escuchar los cuentos quechuas que eran narrados por algunas mujeres y hombres muy queridos en los pueblos de San Juan de Lucanas y Puquio, influyó en mí especialmente la belleza de las canciones quechuas que aprendí durante la niñez. Debí tener 6 ó 7 años cuando ya cantaba en “Huaynos»<sup>2</sup>.</p>
<p>Arguedas pasó parte de su infancia entre los comuneros indios, hasta ser separado, tan bruscamente como llegó, de ese vasto universo. De ese momento en adelante se produjo su rencuentro con el mundo no indio. Eso sucedió a los 15 años de edad, cuando Arguedas fue llevado a estudiar a un colegio de provincia. En su vida de adolescente sufrió el desgarramiento interior que produce el empezar a notar que su vida estaba escindida entre dos mundos –el indio y el “blanco”- sin pertenecer de lleno a ninguno de los dos.</p>
<ul>
<li><sup>1</sup>. Citado en Julio Flores, “José María Arguedas, una experiencia sin paralelo”, <em>Humboldt</em>, No. 68, 1979, p. 46</li>
<li><sup>2</sup>. <em>Ibíd.</em></li>
</ul>
<p><em> </em>En ese colegio de Abancay, el joven Arguedas conoció el desprecio a que se le sometía por su pasado indio. Lo llamaban “serrano pendejo”, lo despreciaban porque hablaba un castellano enredado, como resultado de su tardío aprendizaje, pues tan sólo a los 7 años empezó a articular el idioma de los señores y hacendados. Durante su vida con los comuneros no tuvo necesidad de hablar castellano, de ahí también su profundo conocimiento del quechua.</p>
<p style="padding-left: 80px;">Yo no tuve necesidad –decía- de hablar el castellano hasta los siete años de edad. En la vastísima región en que pasé mi niñez y adolescencia no era imprescindible. El setenta por ciento de los cinco millones de habitantes de esa zona inmensa -¡un mundo!- había únicamente el quechua y el treinta por ciento es bilingüe. No es posible desarrollar un ahora (1957) ninguna actividad importante en la sierra central y del sur si no se domina el quechua<sup>3</sup>.</p>
<p>La ruptura traumática de la adolescencia originó, andando el tiempo, la novela autobiográfica <em>Los ríos profundos, </em>la más bella de las obras de Arguedas, y una de las más hermosas de la literatura universal<em>.</em><em> </em></p>
<h2>La literatura como praxis social</h2>
<p>En 1929, Arguedas llegó a Lima, centro del otro Perú, el del mundo costeño y “civilizado”: el Perú del orden, que pretendía asemejarse al europeo, desconociendo la realidad india de la sierra atrasada y distante, aunque aquella estuviera en realidad más cerca de Lima que la propia Europa. Cuando el joven Arguedas llega a la señorial Lima se encuentra con uno de los momentos de mayor esplendor cultural y político del Perú contemporáneo. Era la época en que José Carlos Mariátegui, con una entrega y enjundia desconocida en nuestro medio, propagaba la necesaria unión entre lo más auténticamente nacional –y qué más nacional en el Perú que lo indio- y las vertientes más avanzadas del pensamiento universal, con la perspectiva de encontrar una senda de desarrollo histórico particular y consciente, que superara los vicios del indigenismo chovinista  y artificial, y también las limitaciones del eurocentrismo, que negaba el sentido de una cultura nacional y latinoamericana, originada en nuestros países como resultado de la simbiosis cultural entre lo europeo y lo indio. Alrededor de Mariátegui se fue moldeando un conjunto de  actividades artísticas, literarias, políticas e ideológicas que se expresaron en la revista <em>Amauta</em>, una de las publicaciones más serias y creadoras de cuantas se han realizado en nuestra América. En Lima, Arguedas se relacionó con los círculos de <em>Amauta </em>y prontamente sintió el efecto de Mariátegui y de su concepción socialista. En <em>Amauta, </em>nos recuerda Arguedas, “recibí la orientación doctrinaria llena de fe en el hombre y en el Perú. A través de ella empecé a analizar mis propias vivencias y atener realmente fe en el pueblo en que habíamos vivido”<sup>4</sup>. De su  contacto con los grupos socialistas de Amauta, Arguedas heredó, hasta el fin de sus días, su preocupación por las luchas sociales de los sectores explotados de la sociedad peruana. Este fue  el impacto de la realidad social en la vida de Arguedas, que en éste se convierte en praxis social, pues su obra artística e investigativa de ese momento en adelante fue resultado de su contacto directo con la gente común y corriente. Fue una relación efectiva consigo mismo, pero también con determinados sectores sociales, agrarios y urbanos, que en cada momento de la vida peruana mostraban sus verdaderas posibilidades históricas.</p>
<p>En el plano de la creación literaria la experiencia de Amauta también fue bastante productiva para Arguedas, porque le significó el conocimiento de las corrientes indigenistas, que en ese momento dominaban el ambiente artístico del Perú. A través de Mariátegui y sus discípulos de <em>Amauta, </em>asimiló las críticas estéticas y sociales más lúcidas que se le hacían al indigenismo tradicional, que,</p>
<ol start="3">
<li><sup>3</sup>. J.M. Arguedas, “Canciones quechuas”, <em>Américas</em>, Volumen 9, No. 9, 1957, p. 30.</li>
<li><sup>4</sup>. Citado en Alejandro Lozada, “La obra de José María Arguedas y la sociedad andina”, <em>Eco, </em> 162, abril de 1974, p. 602.</li>
</ol>
<p>pretendiendo reivindicar al indio, en verdad había originado una literatura falsa, artificial, sin vida, que presentaba a unos indios caricaturizados que en nada se parecían a los hombres y mujeres indios de carne y hueso.</p>
<p>Esa crítica profunda de Mariátegui no solo fue asimilada por Arguedas sino que la identificó al momento con su propia visión y experiencia –recuérdese que Arguedas dominaba el quechua a la perfección-, a la luz de la cual la literatura indigenista en boga se le aparecía como muy distante de la vida de los <em>pongos </em>que él había conocido en su niñez. Criticando este tipo de indigenismo, Arguedas comentaba que era bastante extraño que sus principales exponentes pudieran hablar  de los indios cuando en realidad estaban tan distantes de su mundo. Cómo podía un López Albujar ser veraz si conoció a los indios “desde su despacho de juez”; o un Ventura García Calderón  “cómo había oído hablar de ellos, pues se pasó la vida en París”<sup>5</sup></p>
<p>Consciente de las limitaciones del indigenismo, Arguedas se dio a la tarea de buscar una expresión literaria y artística que rompiera con todos los dualismos implícitos en la literatura predominante: costa y sierra, español y quechua, pongo y hacendado, lo urbano y lo rural&#8230; Esa búsqueda, apasionada y frenética, precisó de muchos ejercicios e intentos fallidos (expresados en sus primeros escritos como el conjunto de cuentos titulado <em>Agua, </em>de 1935) hasta llegar a encontrar la expresión auténtica de los pongos, comuneros, mestizos, hacendados y comerciantes del Perú, como lo logró en sus obras <em>Yawar Fiesta, Los ríos profundos, El Sexto y Todas las sangres.</em></p>
<p>Desde sus primeros escritos, Arguedas comprendió el sentido de su búsqueda y propuso convertirse en un nexo cultural entre los dos mundos tradicionalmente escindidos de la sociedad peruana, el mundo de arriba (la sierra) y el mundo de bajo (la costa). “Que sepan mis amigos costeños –sentenciaba en 1935- cómo en el corazón de su país, seré, en adelante, testigo y semilla, puente entre las dos culturas”<sup>6 </sup></p>
<p>Como reafirmación de sus inclinaciones literarias, Arguedas ingresó a estudiar Letras en la Universidad de San Marcos en 1931. Durante su vida de estudiante universitario formó parte de importantes grupos antifascistas, organizados para respaldar la República española. En 1937 un grupo de estudiantes de la universidad de San Marcos esperaban a un funcionario italiano del gobierno de Benito Mussolini, que tuvo la osadía provocadora de asistir al <em>Alma Mater </em>en visita oficial, cuando Camarotta, como se llamaba el general, venía simplemente a asesorar la reorganización de la policía y no tenía nada que ver con actividades universitarias.  Camarotta llegó al acto público en la Universidad, donde lo esperaban los estudiantes que en el momento menos pensado, se abalanzaron contra el general, lo arrebataron de entre las manos de sus escoltas, lo izaron en el aire, y mientras entonaban La Internacional, lo depositaron en la pila de la Facultad de Derecho…. Derecho fue a caer en el agua el general Camarotta.</p>
<p>El hecho era una protesta contra los bombardeos italianos a las ciudades republicanas de España. Entre los estudiantes se encontraba Arguedas, que cursaba el cuarto año de Letras. Ya un año antes había sido detenido y despojado de su empleo en la Oficina de Correos por tomar parte de un Comité de Defensa de la República Española, que fue considerado ilegal por el gobierno.</p>
<p>Como resultado del caso Camarotta, Arguedas fue hecho prisionero. Pagó su condena de un año en El Sexto, una tenebrosa cárcel del Perú. Esta experiencia carcelaria dejó una profunda huella  en la vida del escritor, y fue recreada años después en la novela titulada <em>El Sexto</em>, en la que se presenta una imagen realista de la vida en una penitenciaria, pero que quiere ser a su vez una reproducción simbólica de las agudas contradicciones sociales que se agitan en el interior de la sociedad peruana. Al mismo tiempo, esa obra es un canto de esperanza, de confianza plena en la fuerza interior de los hombres humildes, que pese a todos los avatares de la vida, muestran</p>
<ol start="5">
<li><sup>5</sup>. Citado en A. Lozada, <em> cit., </em>p. 595.</li>
<li><sup>6</sup>. <em>Ibíd., </em> 596.</li>
</ol>
<p>grandeza de espíritu y solidaridad humanas, en medio de un ambiente de degradación moral y sevicia criminal.</p>
<p>Después de salir de la cárcel, Arguedas fue acumulando sabiduría y dolor. Por fin se pudo licenciar en Letras y en forma sucesiva desempeñó diferentes cargos: empleado, profesor de secundaria y catedrático universitario. Ese discurrir vital de Arguedas, fue moldeando su actividad en los dos campos que fueron el centro de sus preocupaciones intelectuales y sociales: la literatura y la investigación en etnología, antropología y folclor.</p>
<p>Desde los años 1940, cuando Arguedas inicia sus investigaciones etnológicas y folclóricas y publica su primera gran obra literaria, <em>Yawar Fiesta</em>, hasta el final de su vida, el escritor combina con la misma pasión y seriedad las dos actividades sin considerar que una desmerecía a la otra. Por el contrario, cada una de esas actividades era complemento necesario en la búsqueda estética de una literatura que reflejara el sentir cósmico del pueblo quechua y que mostrara, con la investigación concreta, la manera cómo en la cultura peruana pervivía, se reproducía y resistía el elemento indígena, mezclándose con otras culturas para originar un vasto conglomerado humano con un rostro propio, que no tenía nada que envidiar a la cultura occidental de estirpe europea.</p>
<p>De la vida de Arguedas durante la década de 1940 no es mucho lo que se conoce, pues él mismo, que dejó plasmados en sus obras rasgos autobiográficos, nos cuenta muy poco de ese momento. De las pocas indicaciones que se conocen de este período, en su última novela afirmó: “En 1944 hizo crisis una dolencia psíquica y estuve cinco años neutralizado”<sup>7</sup>. En las décadas de 1940 y 1950, si exceptuamos su producción antropológica, Arguedas escribió muy poco en términos estrictamente literarios. Es posible que en este período el escritor haya soportado una profunda crisis emocional, que lo condujo por momentos al escepticismo completo frente a la realidad india, al observar la forma como la comercialización y mercantilización erosionaban la pétrea sociedad comunera de los Andes.</p>
<p>Desde esa década de 1940, Arguedas se convierte en un marginado político, en el sentido de no tener una militancia abierta, decepcionado por las pugnas entre comunistas y apristas y atormentado por su crisis interna de identidad de no ser ni indio ni blanco, crisis que se reforzaba por la descomposición acelerada, en muchos lugares del Perú, de las milenarias comunidades indias. No por casualidad, en el período 1941-1958 (entre <em>Yawar Fiesta </em>y <em>Los ríos profundos)</em>, Arguedas pese a su silencio literario se encuentra en una creadora búsqueda y rescate de todo lo relacionado con la literatura oral india, sus tradiciones, costumbres, relatos, leyendas, mitos, bailes…<sup>8</sup>. Esa búsqueda pretendía demostrar que el proyecto socialista futuro no era algo ajeno a la realidad peruana, en la medida en que los propios indígenas poseían una tradición milenaria de tipo comunitaria que ni la Colonia ni la República habían podido extirpar.</p>
<p>Esta concepción “utópica”, porque apuntaba hacia la construcción de un orden futuro, no estuvo exenta de una buena dosis de romanticismo. Arguedas que comprendía bien el efecto destructor y avasallador del capitalismo se negaba a aceptar que el avance de las redes mercantiles fuera a destruir totalmente al milenario mundo indio. De este período tan crítico de su vida data esta apreciación:</p>
<p style="padding-left: 80px;">En el Perú y en el mundo se entabla una batalla atroz entre el individualismo y la solidaridad, entre la lucha de todos contra todos, la explotación del hombre por el hombre y la fraternidad; entre el capitalismo y la organización comunitaria; entre la costa y la sierra; entre el “demonio” llegado con los españoles y la “bondad” y la falta de ambición de los naturales. El destino del Perú depende en que no se siga</p>
<ol start="7">
<li><sup>7</sup>. J.M. Arguedas, <em>El zorro de arriba y el zorro de abajo</em>, Editorial Losada, Buenos Aires, 1971.</li>
<li><sup>8</sup>. Parte de esa producción se encuentra publicada en los libros <em>Señores e indios</em>, Editorial Calicanto, Buenos Aires, 1976 y <em>Formación de una cultura nacional indoamericana</em>, Siglo XXI Editores, México, 1975. También en su principal investigación antropológica, presentada como tesis de Doctorado, titulada <em>Las comunidades de España y del Perú, </em> Universidad de San Marcos. Lima, 1968.</li>
</ol>
<p style="padding-left: 80px;">precipitando en las caóticas costumbres extranjeras sino que integre su herencia comunitaria, que es el patrimonio más rico de la historia. La sierra, si le abrimos las puertas todavía podría salvar al Perú.<sup>9</sup></p>
<h2><strong>Los últimos años</strong></h2>
<p>Esa visión romántica de las comunidades indias, se parecía mucho a la apreciación que los populistas rusos tenían del <em>mir </em>(comunidad campesina) a fines del siglo XIX. Era un romanticismo que se aferraba al pasado pensando en el futuro, para negar el presente. Y al enfrentar ese presente, duro, cruel y contradictorio, Arguedas se dio cuenta del impacto destructivo de la penetración capitalista. Luego de terminar sus estudios de Antropología, a comienzos de la década de 1950, Arguedas recorrió intensamente los Andes peruanos, para descubrir con asombro que esa realidad india que lo nutrió durante su infancia estaba siendo arrinconada por los lazos mercantiles y comerciales. Vio con rabia y dolor cómo las artesanías indias perdían calidad, porque dejaban de ser un valor de uso para convertirse en un simple objeto de cambio, que proporcionaba ingresos adicionales a los comuneros. Observó cómo los indios renegaban del quechua y querían que sus hijos hablaran castellano para que “aprendieran” a defenderse en la vida, es decir, supieran relacionarse de tú a tú con los blancos y cholos. Notó cómo algunos indios se habían enriquecido y, de la misma manera que los mestizos y gamonales, se aprovechaban del trabajo de los indios empobrecidos…</p>
<p>Esa realidad que él observó y palpó, le indicaba que su sueño romántico no era posible y eso lo hundió en el escepticismo. Desde ese instante, en que percibió que su obra alimentaba un espíritu que afrontaba una profunda crisis -como era el de la cultura india-, Arguedas concluyó que no se justificaba vivir. En lo sucesivo las ideas del tiempo perdido y de la desesperanza estarán presentes en su vida, para conducirlo finalmente al suicidio.</p>
<p>En la década de 1960, la más tormentosa de toda su existencia, Arguedas intenta vivir rompiendo con el pasado. Se alejó de sus viejos amigos se divorció de su primera esposa, interrumpió sus investigaciones antropológicas, abandonó su tan amada Universidad de San Marcos y se refugió en la Universidad Agraria de la Molina, epicentro de la actividad de jóvenes revolucionarios, a quienes pidió fe y aliento. Esa fe bastó para que publicara su epopéyica obra <em>Todas las sangres, </em>que el mismo Arguedas consideraba como su mejor producción literaria.</p>
<p>Esa fue su última obra, porque el proceso de escribir otra, <em>El zorro de arriba y el zorro de abajo</em>, le costaría la vida. En efecto, tal vez en Arguedas como en ningún otro escritor latinoamericano, se observa el caso que la elaboración de un producto literario, en la lucha contra el estilo, las palabras y la expresión, genere tantos problemas, contradicciones interiores y deseo de muerte. Por dichas circunstancias esa obra, publicada póstumamente en 1971, es el testimonio de la lenta agonía de un hombre que estuvo luchando no tanto contra la vida sino por encontrar la mejor forma de suicidio.</p>
<h2><strong>El suicidio</strong></h2>
<p>Aquel sábado 28 de noviembre de 1969, José María Arguedas había llegado a una conclusión definitiva: ese sería el último día de su vida, pues, por fin, luego de una lucha tenaz consigo mismo, estaba convencido que tal y como estaban las cosas no valía la pena vivir. Arguedas se dotó de todo lo necesario para que el suicidio –esa idea que había atormentado su cerebro durante tantos años- no fuera a fallar. Preparó todo, hasta el último detalle. Compró un arma de fuego, convencido como estaba de que la mejor forma de dejar el mundo de los vivos era propinándose un disparo en la cabeza, ya que todas las otras formas de suicidio le parecían poco seguras. Escogió el último sábado del penúltimo mes del año, porque de esa forma su acción no interferiría para nada las actividades docentes de la Universidad de la Molina, en la que se</p>
<ol start="9">
<li><sup>9</sup>. Citado en Lozada, <em> cit., </em>p. 606.</li>
</ol>
<p>desempeñaba como catedrático desde principios de la década de 1960. Tan convencido estaba de haber seleccionado el día preciso que en su diario escribió sus últimas palabras: “<em>escojo este día porque no perturbará tanto la marcha de la universidad</em>”<sup>10</sup></p>
<p>Luego de escribir estas palabras, en uno de los salones de clase, Arguedas se disparó un tiro en la sien derecha. No murió al instante, ya que su corazón latió hasta el 2 de diciembre, cuando definitivamente se apagó la vida de este extraordinario escritor peruano.Arguedas tomó la tremenda decisión de poner fin a su vida seguro como estaba de que las posibilidades de creación literaria estaban agotadas y que su mundo indio se encontraba en la más terrible de sus encrucijadas históricas, ante los avances capitalistas de los años sesenta.  Pocos escritores tienen la franqueza, además rubricada con su propia muerte, que mostró Arguedas poco días antes de su suicidio, al reflexionar sobre las condiciones que explican el agotamiento de su savia creadora:</p>
<p style="padding-left: 80px;">He sido escritor a sobresaltos en una verdadera lucha –a medias triunfal- contra la muerte. Como estoy seguro que mis facultades y armas de creador, profesor, estudioso e imitador, se han debilitado hasta quedar casi nulas y sólo me quedan las que me relegarían a la condición de espectador pasivo e impotente de la formidable lucha que la humanidad está librando en el Perú y en todas partes, no me sería posible tolerar ese destino. O actor, como lo he sido desde que ingresé a la escuela secundaria, hace cuarentaitres años o nada<sup>11</sup>.</p>
<p>Para describir la vida de Arguedas nada mejor que recordar sus bellas palabras de <em>Yawar Fiesta</em>, cuando al hablar de los comuneros indios que protagonizaban la novela dice que en su corazón “está llorando y riendo la quebrada, en sus ojos el cielo y el sol están viviendo; en su adentro está cantando la quebrada, con su voz de mañana, del mediodía, de la tarde, del oscurecer”<sup>12</sup>. Y la voz de Arguedas, cuarenta y dos años después de su trágica muerte y un siglo después de su nacimiento, retumba en el Perú y en Latinoamérica como las potentes quebradas y ríos profundos que él conoció y describió en sus novelas.</p>
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<h2>LA OBRA LITERARIA DE JOSE MARIA ARGUEDAS: FIN DEL DISCRITO ENCANTO DEL INDIGENISMO<strong> </strong></h2>
<p>En la evolución de la literatura latinoamericana la obra de José María Arguedas cierra un ciclo, y abre otro. Con esa vasta producción termina el indigenismo tradicional y se inicia un nuevo tipo de literatura que engloba a los más diversos sectores de la sociedad peruana y latinoamericana, en proceso de modernización y desarrollo capitalista. Pero, ¿cómo se produjo esa transición?¿Cuál fue el papel desempeñado por Arguedas en ese proceso?</p>
<h2>El surgimiento del indigenismo</h2>
<p>El descubrimiento literario del indio de principios del siglo XX, no se diferenció mucho del “descubrimiento” de América por parte de los españoles cuatro siglos antes. Aunque los indigenistas pretendían incorporar al indio al ámbito de las letras peruanas y latinoamericanas, no consideraban su auténtica vitalidad en la vida peruana del 900 y tampoco reconocían su creciente protagonismo social y político. Nada de eso. Por el contrario, se trataba de incorporarlo formalmente como problema del pasado –y del más remoto pasado-. Los indigenistas no veían, porque se negaban a reconocer su existencia, a los comuneros indios que habitaban muy cerca en los Andes peruanos. Paradójicamente, los primeros indigenistas contemplaran al indio con los</p>
<ol start="10">
<li><sup>10</sup>. J.M. Arguedas, <em>El zorro…, p 295.</em></li>
<li><sup>11</sup>. <em>Ibíd.</em>, p. 290</li>
<li><sup>12</sup>. J.M. Arguedas, <em>Yawar Fiesta</em>, Editorial Losada, Buenos Aires, 1947.</li>
</ol>
<p>ojos del europeo colonizador, y por lo mismo su visión fue profundamente artificial. Además, esos indigenistas, que en el caso del Perú provenían de la Costa, reproducían la vieja dicotomía heredada desde los tiempos de la Colonia, entre la costa civilizada, “europeizada” y poblada por “blancos” y una sierra atrasada y habitada por indios “incivilizados”.</p>
<p>Fue con esos ojos como los indigenistas vieron a las comunidades de la sierra. No partían de un conocimiento directo de la realidad, sino que apoyándose en falsas premisas, incluso de tipo racista, generaban una visión falsa y caricaturesca del indio y su cultura. Por lo mismo, su lenguaje literario era de muy mala calidad y antes que representar a seres de carne y hueso, mostraba estereotipos poco convincentes, que poco tenían que ver con el indio real y concreto. La frustración de Arguedas ante la literatura indigenista de principios de siglo fue total: “Sentí una gran decepción –manifestó- porque las obras más famosas de la época mostraban a los indígenas como seres decadentes. Entonces sentí una gran indignación y una aguda necesidad de revelar la verdadera realidad humana del indio, totalmente diferente a la presentada por la literatura imperante”<sup>13</sup>.</p>
<p>Con la claridad que lo caracterizó, en los años 1960 Arguedas efectúa un balance retrospectivo del indigenismo, considerando que el gran problema de la “generación del 900” radicó en que su indigenismo era en esencia falso porque sus portavoces “analizan la historia y reivindican la “grandeza” del imperio incaico, pero no se ocupan del indio vivo, marginado de todos los derechos constitucionales republicanos”, y todo porque lo ignoran<sup>14</sup>.</p>
<p>Contradictoriamente, la reivindicación que del indio hacían los primeros indigenistas tenía un objetivo no indio, en la medida en que, negándose a ver su situación real en el mundo concreto o reconociendo tan sólo su miseria y “descomposición” social, pretendían reivindicar a otras “razas”, y principalmente a la “española”. De ahí que muchos de esos indigenistas terminaran siendo hispanistas –y después muchos se convirtieron en auténticos fascistas, como el hoy desconocido José de la Riva Agûero- para exaltar sólo los aportes ibéricos y ratificar su desprecio hacia todo lo indio.</p>
<p>Sin embargo, según Arguedas, ese primitivo indigenismo vislumbraba inconscientemente el papel que el mestizo ha desempeñado en la historia peruana, aunque ese reconocimiento “se hiciera con el propósito de demostrar que tales valores fueron posible por lo que en ellos había de hispánico”<sup>15</sup>. Y eso ya constituía un paso adelante.</p>
<h2>Mariátegui y la segunda fase del indigenismo</h2>
<p>Un paso todavía más significativo se produce en los años veinte y treinta, cuando surge una corriente renovadora en el campo del indigenismo, que se alimenta de las ciencias sociales europeas y de sus primeros ecos en la sociedad peruana. Entre las concepciones sociales que orientan una nueva visualización de la comunidad y cultura indias, descolló la figura legendaria de José Carlos Mariátegui y del grupo Amauta. Esta segunda oleada de indigenismo afirmaba rotundamente que el indio no era una reliquia del pasado, sino que existía como un elemento vital de la realidad peruana. De ahí justamente los llamados de Mariátegui encaminados a “peruanizar al Perú”, para captar lo específico de esa sociedad, en la cual lo indio palpitaba por todos sus costados. Porque, decía Mariátegui: “Si el indio ocupa el primer plano en la literatura y</p>
<ol start="13">
<li><sup>13</sup>. Citado en Mario Vargas Llosa, “Tres notas sobre Arguedas. Indigenismo y buenas intenciones”, en <em>La nueva novela latinoamericana</em>, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1972, p. 37</li>
<li><sup>14</sup>. J.M. Arguedas “Razón de ser del indigenismo en el Perú”, en A. Rama (Compilador), <em>Formación de una cultura nacional indoamericana</em>, Ed. Siglo XXI, México, 1975, p. 190.</li>
<li><sup>15</sup><em>. Ibíd.</em></li>
</ol>
<p><em> </em>el arte peruanos, no será, seguramente, por su interés literario o plástico, sino porque las fuerzas y el impulso vital de la nación tienden a reivindicarlo”<sup>16</sup>.</p>
<p>Aquí el indio no es ni subordinado ni anticuario del pasado, sino que pasa a ser considerado como un sujeto con un papel histórico que cumplir en el proceso de lucha de la nación peruana por construir una sociedad diferente, en la perspectiva de destruir el semifeudalismo primero y luego el capitalismo. Se reconoce, entonces, en esta óptica el protagonismo histórico-social de los indios, dándole un énfasis a su participación en el plano de la lucha política contra las fuerzas (de gamonales y hacendados) que los oprimen y explotan.</p>
<p>Este último aspecto es el que más influenció a Arguedas, pues éste en la búsqueda de una cultura nacional se nutrió filosóficamente del pensamiento de Mariátegui, del que heredó un acentuado nacionalismo y la imperiosa búsqueda de transformar la sociedad peruana para organizar una nueva, donde los indios desempeñan un rol activo.<sup>17</sup></p>
<p>Sin embargo, pese a que Mariátegui y el primer grupo de socialistas que vislumbraron el “problema indio” resaltaron el plano de la explotación india del presente, que por sus propias limitaciones de perspectiva y de clase no podían ver los indigenistas del 900, siguieron presentando el problema en términos dualistas –como se podrá apreciar en las primeras obras de Arguedas- al seguir hablando de manera excluyente entre sierra y costa en el plano espacial, entre indio y “blanco” en el plano racial, entre quechua y español en el plano lingüístico y entre feudalismo y capitalismo en el plano económico. Seguía siendo una visión de exclusiones y de dicotomías que esquematizaba demasiado a la sociedad peruana y máxime si se tiene en cuenta que el capitalismo ya desde los años veinte estaba trastocando drásticamente el orden agrario y cultural predominante en importantes zonas de la sierra peruana. Esta segunda concepción también es revalorada críticamente por Arguedas:</p>
<p style="padding-left: 80px;">Toda la intelectualidad del Perú es sacudida por la influencia de esa revista (Amauta): el indio y el paisaje andino se convierten en los temas predilectos de la creación artística. Se trata de un arte combatiente, antihispanista. La revolución socialista aparece como inminente y fácil para los lectores y redactores de Amauta… <em>El gamonal es presentado con expresión inhumana y feroz, se muestra al indio o en sus miserias o en sus virtudes. </em>Pasado el tiempo esta obra aparece como superficial, de escaso valor artístico y casi nada sobrevive de ella, pero cumplió una función social importante.<sup>18</sup></p>
<p>La crítica de Arguedas va todavía más lejos, aunque es igualmente equilibrada. En efecto, si bien sostiene que desprendiéndose de Amauta escritores posteriores, como Luis E. Valcárcel, llegaron a plantear la restauración del imperio Inca –en una muestra de antihispanismo ciego que llevó al extremo opuesto al que había llegado el primer indigenismo-, ahora ese antihispanismo conduce  a un chovinismo provinciano, que resulta incapaz de comprender las transformaciones operadas por la irrupción mundial del capitalismo en América Latina después de la crisis de los años treinta, que va a borrar con esa imagen prístina de los grupos indios.</p>
<p>Entre otras cosas hay que anotar que la crítica incisiva de Arguedas a aquellos indigenistas románticos, que pretenden volver a un pasado milenario para restaurarlo tal como si nada hubiera pasado en la historia en los últimos quinientos años, cobra vigencia a raíz de la aparición de un pensamiento indigenista que en algunas regiones de América Latina plantea el necesario retorno al mundo prehispánico<sup>19</sup>.</p>
<ol start="16">
<li><sup>16</sup>. Salvador Bueno, “José María Arguedas en una edición bilingüe”, <em>Casa de las Américas</em>, Nº 106, Enero- Febrero de 1978, p. 186.</li>
<li><sup>17</sup>. A. Rama, <em> cit., </em>pp. IX y ss.</li>
<li><sup>18</sup>. J.M. Arguedas, “Razón de ser…”, p. 195.</li>
<li><sup>19</sup>. Posiciones indigenistas de este tipo tienen alguna fuerza en países como Bolivia y Perú. Al respecto Cf. Fausto Reynaga et al., <em>Utopía y Revolución</em>, Editorial Nueva Imagen, México, 1982.</li>
</ol>
<p>Pero Arguedas es equilibrado, como decíamos, porque reconoce que el énfasis en la realidad dual del Perú que hacen los socialistas se origina, sobre todo, en el desconocimiento inmediato que del problema tenía Mariátegui, quien por cuestiones de trabajo y por su prematura muerte no alcanzó a profundizar en su estudio<sup>20</sup>. Además, Mariátegui no cae tampoco en el romanticismo utópico y nostálgico de algunos de sus seguidores.</p>
<p>Este segundo indigenismo dio a Arguedas energías para fortalecer su sensibilidad social, lo que le posibilitó comprender y asumir la rebeldía indígena desde dentro, si se quiere, de la propia vida de las comunidades. Eso personalmente se le facilitó por su particular experiencia de haber convivido con los comuneros durante su infancia, experiencia que dejará una profunda huella en su ser y en su obra literaria.</p>
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<h2>El dualismo inicial de la literatura de Arguedas</h2>
<p>A comienzos de la década de 1930 en el momento en que Arguedas iniciaba su carrera literaria – recuérdese que su primer cuento fue publicado en 1933, cuando apenas contaba con 22 años de edad- tenía varias ventajas sobre las corrientes indigenistas que habían dominado en el panorama de las letras peruanas. Una primera ventaja, poseía la perspectiva suficiente que le proporcionaba el haber conocido algo de la producción artística del indigenismo y poder ubicar sus limitaciones estéticas. Una segunda se la proporcionaba su propia experiencia vital entre los indios, cuando casi convertido en uno de ellos sufrió las penalidades y martirios a que eran sometidos aquellos por los gamonales y hacendados, lo cual le permitió sentir en carne propia la vida cotidiana de los comuneros. Esta era una gran “ventaja” pues, como se ha recalcado antes, los indigenistas, tanto los del 900 como los de <em>Amauta, </em>desconocían directamente la realidad india. Una tercera, que compartía con los de <em>Amauta</em>, era su sensibilidad social, nutrida con sus ideales socialistas y de luchar por construir una sociedad distinta que transformara las condiciones de opresión de su presente. Y finalmente, una cuarta que se deriva de las anteriores, Arguedas se diferencia de todos los escritores e intelectuales “blancos” y mestizos de su generación porque conocía directamente el quechua; lengua que nunca despreció como hacían todos sus contemporáneos letrados, quienes aunque la dominaran sólo la usaban a hurtadillas como temiendo ser descubiertos empleando el “idioma de los indios”.</p>
<p>Contradictoriamente, Arguedas primero aprendió a hablar en quechua y tardíamente se familiarizó con el castellano, idioma que asimiló después de los 14 años. Precisamente hablando de la vitalidad del quechua, y de su necesario emparentamiento con el castellano, Arguedas  sostenía: “Más de 4 siglos de contacto entre el quechua y el castellano han causado en la lengua inca efectos que no son negativos. En ellos se muestra la fuerza proveniente de esta lengua, en la flexibilidad con que ha incorporado… términos necesarios para la expresión artística”<sup>21</sup>. Y Arguedas fue el principal gestor de una nueva expresión estética, que usó creadoramente los dos idiomas predominantes en la sociedad peruana.</p>
<p>A pesar de todas estas “ventajas”, para que Arguedas lograra por fin la producción de un nuevo tipo de literatura no indigenista –en el sentido convencional del término- primero produjo una serie de obras en las que reproducía las deficiencias del indigenismo, sobre todo de la segunda de las tendencias antes señaladas. Las primeras obras de Arguedas de la década de 1930 aunque desde el punto de vista del manejo del lenguaje significan la aproximación positiva, que años después se concretará con más claridad, del castellano y el quechua, siguen presentando la imagen dualista de la sociedad peruana, escindida entre <em>mistis<sup>22</sup></em>e indios, odio y amor, capitalismo</p>
<ol start="20">
<li><sup>20</sup>. J.M. Arguedas, “Razón de ser…” p. 194.</li>
<li><sup>21</sup>. Citado en S. Bueno, <em> cit., </em>p. 146.</li>
<li><sup>22</sup>. <em>Mistis: </em>Señores o hacendados. Pueden ser blancos o mestizos. Son los grandes propietarios que necesitan del trabajo indio. Su comportamiento ante los indígenas es brutal.</li>
</ol>
<p>y feudalismo, ambivalencias entremezcladas en una concepción mayor que enfrente al mundo de arriba (la sierra) y el mundo de abajo (la costa), el cóndor y el toro, etc.<sup>23</sup></p>
<p>La visión dualista originaria de Arguedas no sólo tenía que ver con el influjo original de <em>Amauta</em>, sino que además era una manifestación del propio desgarramiento interior que él vivió, porque a los 25 años no sabía en realidad a qué mundo pertenecía: si al de los comuneros indios que lo acogieron en su seno, luego de que a los siete años su madrastra lo obligó a vivir con ellos, o si pertenecía al mundo de los “blancos”, en una de cuyas familias había nacido. La dualidad ronda la vida misma de Arguedas, desde su más tierna edad: fue rechazado por los <em>mistis </em>y aceptado por los indios. Ese dualismo en poco tiempo pasó por tres momentos; el inicial de abandono y desarraigo en el mundo de los “blancos”; un segundo, de aceptación en el mundo indio, donde vivió un proceso temporal de identificación con su cultura, valores, magia, símbolos y donde aprendió el quechua; y, uno final, cuando comprendió que la soledad inicial sólo desapareció efímeramente entre los indios, pues no consiguió ser uno de ellos, sintiéndose huérfano y abandonado. Por esta circunstancia de índole autobiográfica, en sus primeros escritos no hay cabida para los mestizos, que tan sólo aparecerán en su novela <em>Yawar Fiesta</em>, de 1941<sup>24</sup>.</p>
<p>También habría que considerar que la visión inicial de alguien que creció y vivió entre comunidades indígenas, era limitada al compararla con el Perú de la década de 1930. Tal cosa ocurría no por ninguna limitación o inferioridad cultural india. Sencillamente, la posibilidad de  ver, en una perspectiva totalizante, esa sociedad desde los Andes era bastante difícil, en virtud de aislamientos regionales, falta de información, incomunicaciones y prejuicios mutuos entre costa y sierra. Este hecho tenía que pesar en la visión original de Arguedas, expresada en sus primeros trabajos, en donde sólo consideró un medio exclusivamente rural y aislado, circunscrito a una comunidad indígena.</p>
<h2>Mestizaje y transculturación</h2>
<p>En la primera época de la producción arguediana encontramos, entonces, un mundo escindido y aislado, que sigue manifestando el dualismo típico de la segunda corriente indigenista, pero que ya empieza a ser superado con el intento de recrear literariamente la rica realidad peruana, con su sincretismo cultural y lingüístico. En esa visión no había lugar para el mestizo.</p>
<p>Rápidamente Arguedas comprende que sin incorporarlo, cualquier obra literaria que pretenda asumir la problemática indígena del Perú será artificial y esquemática, ya que el mestizo permeaba todas las estructuras sociales de la sociedad peruana, incluso aquellas donde las comunidades parecerían haberse conservado más “puras”. Paradójicamente, la superación de la novela indigenista se dio por la vía de la incorporación del mestizo en la construcción literaria, lo que enriqueció la misma visión sobre la cultura india, con todos sus problemas, contradicciones, y elementos transculturizadores.</p>
<p>En reflexiones posteriores que Arguedas realizó sobre literatura dio cuenta, justamente, de la forma como el reconocimiento del mestizo alteró la perspectiva del indigenismo. En un artículo de 1950, haciendo alusión al mestizo, Arguedas consideraba que no era fácil:</p>
<p style="padding-left: 80px;">Erguirse contra indios y terratenientes; meterse como una cuña entre ellos; engañar al terrateniente afilando el ingenio hasta lo inverosímil y sangrar a los indios, con el mismo ingenio, succionarlos más, y a</p>
<ol start="23">
<li><sup>23</sup>. Alberto Flórez Galindo, <em>Buscando un inca: Identidad y utopía en los Andes. </em>Premio Casa de las Américas, la Habana, 1986, p. 327.</li>
<li><sup>24</sup>. <em>Ibíd.</em></li>
</ol>
<p style="padding-left: 80px;"><em> </em>instantes confabularse con ellos, en el secreto más profundo o mostrando tan sólo una punta de las orejas para que el dueño acierte y se incline a ceder, cuando sea menester<sup>25</sup></p>
<p>Este lúcido análisis indica que desde un primer momento Arguedas no era un indigenista ortodoxo y romántico, que estuviera limitado en su cosmovisión por esa mirada nostálgica del indio, sino que consideraba el papel de los mestizos en profundidad, como elementos dinámicos y contradictorios, que incluso en determinadas circunstancias podían ser la única posibilidad de supervivencia de las culturas indias. Teniendo en cuenta este criterio, en diversos estudios antropológicos Arguedas distinguió entre las comunidades “conservadoras” y las “económicamente fuertes”; y, contra lo que pudiera pensarse a primera vista, consideró que aquellas que más posibilidad de resistencia presentan no son las “conservadoras”, que intentan desconocer los caminos que la “occidentalización” trae consigo, aislándose por ejemplo, sino las segundas, las “económicamente fuertes”, que podrán sobrevivir mejor porque han asimilado “anticuerpos mestizos” de resistencia, o, en otras palabras, porque pueden adoptar elementos occidentales que les permiten resistir sin perder su identidad<sup>26</sup>.</p>
<p>Arguedas igualmente señala las dimensiones del cruce cultural que se produce entre indios y miembros de otras culturas. Como resultado de esa mutua influencia “ha aparecido un personaje”, un producto humano que está desplegando una actividad poderosísima, cada vez más importante: el mestizo. Hablamos en términos de cultura; no tenemos en cuenta para nada el concepto de raza. Quien quiera puede ver en el Perú indios de raza blanca y sujetos de piel cobriza, occidentales por su conducta”<sup>27</sup>.</p>
<p>En 1941 en su obra <em>Yawar Fiesta </em>se aprecia el vuelco de Arguedas respecto al indigenismo anterior. Esta obra no tiene una visión estereotipada y dualista simple, pues aquí aparecen diversos sectores sociales, con muy variadas actitudes. En el paisaje social aparecen indios, terratenientes, estudiantes, mestizos y políticos. Y como ruptura fundamental, en esta obra también se presenta la consideración de la transculturación, entendida según la definía el ilustre investigador cubano Fernando Ortiz, inventor de la expresión, como un intercambio de elementos culturales de diversa prudencia que originan un “proceso en el cual se da algo a cambio de lo que se recibe; es un “toma y daca”, como dicen los castellanos. Es un proceso en el que ambas partes de la ecuación resultan modificadas. Es un proceso en el cual emerge una nueva realidad, compuesta y compleja; una realidad que no es una aglomeración mecánica de caracteres, ni siquiera un mosaico, sino un fenómeno nuevo, original e independiente”<sup>28</sup>.</p>
<p>Si, la transculturación es una ecuación en que ambas partes reciben y el cambio cultural adopta, si se trata de dos culturas, un sentido bidimensional. Eso lo comprendió muy bien Arguedas y desde <em>Yawar Fiesta</em>, como en todas sus obras posteriores, lo aplicó magistralmente. En el caso que nos ocupa, la transculturación fue vista como una apropiación por parte del mundo de los indios de importantes manifestaciones culturales del mundo “blanco”, como las corridas de toros; pero no únicamente eso, sino que dicha apropiación incorpora sus propios ceremoniales que rebasan el rito tradicional español; y de otro lado, también el mundo de los “blancos” se apropia, aunque ellos no lo hagan conscientemente ni lo quieran reconocer, de elementos culturales indios, llegando incluso a familiarizarse con creencias religiosas nativas. Esto es lo que se puede llamar la indianización del criollo<sup>29</sup>.</p>
<ol start="25">
<li><sup>25</sup>. J.M. Arguedas, “La novela y el problema de la expresión literaria en el Perú”, Apéndice a <em>Yawar Fiesta</em>, Editorial Losada, Buenos Aires, 1974.</li>
<li><sup>26</sup>. A. Rama, <em> cit., </em>pp. XX y ss.</li>
<li><sup>27</sup>. J.M. Arguedas, “El complejo cultural en el Perú”, en A. Rama, <em> cit</em>, p. 2.</li>
<li><sup>28</sup>. Fernando Ortiz, <em>Contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar</em>, Editorial Ariel, Barcelona, 1972.</li>
<li><sup>29</sup>. J.M. Arguedas, “El complejo…”, p. 2</li>
</ol>
<p>En la producción literaria de Arguedas el proceso más claro de transculturación nos lo muestra su obra más ambiciosa <em>Todas las sangres</em>, donde describe un universo verdaderamente complejo y contradictorio, en el que el terrateniente tradicional (Bruno Aragón de Peralta), impotente para entender y resistir el embate del capitalismo transnacional que descompone sus formas de vida, adopta comportamientos propios de los comuneros indios, e incluso llega a compenetrarse con su visión mágica y simbólica del mundo<sup>30</sup></p>
<h2>Ruptura plena con el indigenismo tradicional</h2>
<p>A partir de <em>Yawar Fiesta </em>la ruptura con el indigenismo está consumada, y luego será desarrollada en <em>Los ríos profundos, Todas las sangres </em>y en la truncada novela <em>El zorro de arriba y el zorro de abajo. </em>Esa ruptura implica varias transformaciones. El Perú ya no aparece como un universo dual, entre dos mundos separados y sin ningún vínculo entre sí, sino que es visto como un complejo entramado de paisajes, formas de organización social, culturas y lenguas que conforman una totalidad dinámica y articulada.</p>
<p>De paso hay que decir que esta visión literaria de Arguedas, rica en sugerencias para las ciencias sociales, no fue asimilada por importantes corrientes del análisis social latinoamericano de los años 1950 y 1960 que pasaron a presentar como fabulosos descubrimientos el llamado “dualismo estructural” y la teoría de la “marginalidad”, cuando ya Arguedas con su obra literaria había roto con esa vieja e ideologizada forma de ver a las sociedades latinoamericanas. El logro de Arguedas demuestra, que la literatura cumple, entre muchos roles importantes, la función de anticiparse a ciertos descubrimientos en el campo de la ciencia. Y el análisis totalizante de Arguedas fue una valiosa contribución en ese campo. Lo que debemos lamentar es que pase tanto tiempo para ser asimilada por las ciencias sociales del continente.</p>
<p>La literatura de Arguedas recorrió los más diversos caminos geográficos del Perú, como él mismo lo recordaba al hablar de su obra principal:</p>
<p style="padding-left: 80px;"><em>Todas las sangres</em>, ha madurado durante largos años. Para poder escribirla fue necesario haber intentado interpretar en <em>Agua </em>(1935) la vida de una aldea, en <em>Yawar Fiesta </em>(1941) la de una capital e provincia y en <em>Los ríos profundos </em>(1958) la vida de un territorio humano y geográfico más vasto y complejo. Sin estas obras no hubiese podido crear <em>Todas las sangres (…) </em>Y siendo que mi última novela es más literaria que las anteriores porque en ella lo literario proviene de la faz y el corazón de infinidad de gentes distintas entrabadas en nuestro país en una urdimbre sutil, profunda, a veces terrible, y no solamente de la descripción del llanto y de la mágica maravilla de los ríos y montañas<sup>31</sup></p>
<p>La producción literaria de Arguedas, generada en el período 1935-1969, revela los mecanismos particulares que posibilitaron la transición de la sociedad servil y semifeudal a la sociedad capitalista. Parafraseando la célebre afirmación de Marx –en el sentido que Balzac es el escritor que más se aproxima a la comprensión de la sociedad francesa postnapoleónica-, podemos afirmar que para comprender la crisis de la sociedad tradicional peruana y los nuevos desajustes y contradicciones generados por el pujante capitalismo, nadie mejor que Arguedas. La asimilación de esos procesos en su obra literaria se facilitaba porque Arguedas conoció de cerca dos coyunturas tan significativas como la de 1930 y 1960, ambos momentos esenciales en la acelerada expansión capitalista y descomposición del régimen agrario tradicional<sup>32</sup>.</p>
<ol start="30">
<li><sup>30</sup>. J.M. Arguedas, <em>todas las sangres</em>, Editorial Losada, Buenos Aires, 1974.</li>
<li><sup>31</sup>. Citado en Juana Martínez G., “José María Arguedas”, <em>Historia de la Literatura Latinoamericana, </em>Nº 13, Editorial Oveja Negra, s.f., p. 209</li>
<li><sup>32</sup>. J.M. Arguedas, “La soledad cósmica en la poesía quechua”, <em>Casa de las Américas, </em>Nº 15-16, noviembre de 1962, febrero de 1963, pp. 15 y ss.</li>
</ol>
<p>El primer momento aparece contextualizado en su artículo <em>La soledad cósmica de la poesía quechua</em>, en donde relata la forma como a principios de los años 1930 se produjo el contacto entre la costa y la sierra y una “nueva invasión ingresó a torrentes en el mundo hispanoquechua antiguo, ciertos valores de la civilización industrial”<sup>33</sup>. Ese proceso de acercamiento significó que los sectores aristocráticos se apresuraban a recuperar el “tiempo perdido” durante tres siglos de distanciamiento entre la costa y la sierra. Unos, los más conservadores se resistieron ante el empuje de las “perversas costumbres que la Civilización traía” y otros, los “modernizantes”, “confundieron desde entonces y no sin cierta lógica, lo colonial y lo quechua, el indio y las catedrales, en un solo bulto. Para ellos, ambos casos representaban el pasado más vergonzoso, el “atraso”, la “antigualla”, el lastre de la civilización”.<sup>34</sup>.</p>
<p>Desde el momento en que penetraron los valores del capitalismo (individualismo, mercantilismo, egoísmo, competencia), la descomposición de la sociedad tradicional fue acelerada; pero, a la vez, ese no fue un proceso unilineal y mecánico, sino que originó recomposición social y resistencia entre los sectores populares. El aspecto de la resistencia lo recalca Arguedas, al considerar que la irrupción del capitalismo no supuso ni la desaparición inmediata, en términos físicos y culturales, de las comunidades indígenas ni tampoco la imposición omnímoda de los valores de la cultura “occidental”.</p>
<p>Y aquí está el otro aporte de la obra arguediana: resaltar y dimensionar, como no lo hacían los indigenistas tradicionales la capacidad de resistencia y de rebelión de los indígenas. Donde el indigenismo tradicional veía a un indio resignado, sumiso, con dudosas muestras de rebeldía, Arguedas ve a un sujeto inconforme, activo, dinámico, con espíritu de rebeldía, experimentando odio anterior hacia sus opresores. Pero que Arguedas muestre la rebelión india y la comparta, no implica que su análisis haya sido falsamente heroico y unilateral. Bien por el contrario, los personajes indios –como todos sus personajes- son de carne y hueso, auténticos, que sienten, vibran, lloran, resisten, alimentan odios, rencores, temores, y se adaptan a las situaciones. Se puede decir que con la obra de Arguedas el indígena entra, ahora sí, por la puerta grande a la literatura universal, e ingresan también los Andes, con su magia, su belleza y sus mitos. Así  mismo, en el plano de la lengua, Arguedas ha hecho aportes notables, obteniendo, luego de una lucha titánica de varios años, la expresión característica de los indígenas, sin desfigurar el quechua ni caer tampoco en la retórica o el formalismo.</p>
<p>En su propia habla cotidiana, Arguedas expresó las múltiples facetas de los indios, sin descontextualizarlos ni beatificarlos. Recreó bellamente –como lo hacen en <em>Los ríos profundos- </em>la majestuosa naturaleza andina, con sus ríos, montañas, árboles y animales, que le dan un vigor inusual a sus descripciones geográficas y resaltan la función de la naturaleza en la trama de sus obras. Esa relación indio-naturaleza, que él había conocido en su niñez, le permitió comprender la magia andina y la soledad cósmica del hombre quechua. Y en la nueva forma de ver a los indígenas, Arguedas no muestra héroes individuales sino que reivindica permanentemente el espíritu colectivo del hombre andino. De ahí que en el plano narrativo la acción nunca gire en un personaje principal, pues sus personajes centrales son ante todo colectivos: los comuneros en <em>Yawar Fiesta</em>; la ciudad de Abancay en <em>Los ríos profundos; </em>la muchedumbre de la prisión en <em>El sexto</em>; los comuneros que trabajan en las minas, los habitantes indios de la ciudad y los trabajadores de las haciendas en <em>Todas las sangres</em>; y los trabajadores del Puerto de Chimbote en <em>El zorro de arriba y en el zorro de abajo.</em></p>
<p>La transformación capitalista de los años sesenta también fue visualizada creadoramente por Arguedas, como se deja entrever en sus dos últimas obras <em>(Todas las sangres</em>, pero sobre todo en <em>El zorro de arriba y el zorro de abajo)</em>, en que se capta la nueva arremetida contra el</p>
<ol start="33">
<li><sup>33</sup>. <em>Ibíd.</em></li>
<li><sup>34</sup>. <em>Ibíd.</em></li>
</ol>
<p><em> </em>semifeudalismo agrario por capitalistas locales (Fermín Peralta de Aragón, en <em>todas las sangres</em>) o las multinacionales, en el terreno de la industria minera, en la primera, y de la industria pesquera, en la segunda.</p>
<p>En estas últimas obras, en virtud del conocimiento de la realidad peruana de los años sesenta, es donde se establece un más sólido vínculo entre el Arguedas literato y el Arguedas investigador social –los dos oficios que él supo combinar como pocos durante toda su vida-. Teniendo en cuenta esa relación no es sorprendente constatar que antes de la publicación de <em>Todas las sangres</em>, Arguedas hubiera realizado importantes estudios de tipo etnológico sobre problemáticas tan diversas como la religiosidad popular, el sincretismo religioso, los mitos indígenas poshispánicos, el mestizaje, la diferenciación entre comunidades atendiendo a su capacidad de resistencia, y que incluso efectuara una comparación entre el peso de las comunidades en la cultura hispana y en la peruana<sup>35</sup>.</p>
<p>Gran parte de la información que Arguedas encontró en su labor de investigador social fue aprovechada para escribir <em>Todas las sangres</em>, su obra más extensa y ambiciosa, aunque desde luego en esa tarea haya recreado literariamente la realidad.</p>
<p>Pero es en el caso de su última e inconclusa obra donde encontramos una más directa relación entre investigación social e imaginación literaria, pues para comenzar Arguedas fue a Chimbote a efectuar un trabajo investigativo, en el que realizó encuestas, entrevistas, tomó fotografías, recorrió los lugares más importantes, levantó croquis, captó las distintas opiniones sobre el efecto de la actividad pesquera –recuérdese que en los años sesenta el puerto de Chimbote llegó a ser una de las zonas pesqueras más importantes del mundo-; y después de realizar toda esa pesquisa de sociólogo y etnógrafo, a Arguedas se le vino a la mente la idea de escribir una novela, en la que apareciera –como se entrevé en lo que dejó escrito- el impacto de los cambios en el mundo de la gran ciudad; realidad que hasta ese momento Arguedas nunca había recreado literariamente en profundidad.</p>
<p>Estudiar una ciudad en “transición”, como Chimbote, se puede decir que era la conclusión lógica de toda la trayectoria literaria de Arguedas; por desgracia esa labor fue interrumpida por el suicidio del escritor. En una carta al investigador norteamericano John Murra, Arguedas  expresaba el impacto que le había causado observar la dura realidad del Perú de la década de 1960: “En Chimbote y Puno –decía- he visto al Perú de estos días y su fuerza casi me dobla. Tengo que crecer hasta llegar a la altura de la energía, de esa terrible fuerza que levanta mundos y en muchos frentes se rompe y sangra”<sup>36</sup>.</p>
<h2><strong>Adiós al indigenismo</strong></h2>
<p>Teniendo en cuenta todos los elementos mencionados en este ensayo, podemos concluir diciendo que con Arguedas se cierra el ciclo del indigenismo romántico, para dar paso a un nuevo tipo de literatura –que sería injusto en realidad calificar de indigenista, puesto que ese discurso considera a los distintos agentes sociales, inmersos en la sociedad peruana y, por qué no decirlo, en la latinoamericana- o, usando las mismas palabras de Arguedas, todas las sangres que forman ese pluricultural y diverso mundo social que es el Perú y cada uno de nuestros países. Incluso la visualización de Arguedas es tan sutil que él mismo señala que en los días que corren es imposible considerar, aislándola del contexto mundial, la evolución cultural de un país, pues es necesario</p>
<ol start="35">
<li><sup>35</sup>. Cf. Ángel Rama (compilador), <em>Señores e indios</em>, Editorial Calicanto, Buenos Aires, 1976, donde se recogen 38 estudios etnológicos y antropológicos de Arguedas a lo largo del período 1940-1969. Así mismo, en el libro ya citado <em>Formación de una cultura…</em>, se recopilan otros estudios antropológicos. La comparación de las comunidades en España y Perú aparece en su tesis de doctorado en Antropología, poco conocida, que se titula <em>Las Comunidades de España y del Perú</em>, Editorial Universidad de San Marcos, Lima,</li>
<li><sup>36</sup>. Citado en A. Flórez Galindo, <em> cit., </em>Apéndice Documental, p. 332.</li>
</ol>
<p>involucrar las fuerzas imperiales que inciden en la vida de cada territorio. En este sentido Arguedas fue claro:</p>
<p style="padding-left: 80px;">La narrativa actual, que se inicia como indigenista, -decía-, ha dejado de ser tal en cuanto abarca la descripción e interpretación del destino de la comunidad total del país, pero podría seguir siendo calificada de indigenista en tanto que continúa reafirmando los valores humanos excelsos de la población nativa y de la promesa que significa o constituye para el resultado final del desencadenamiento de las luchas sociales en que el Perú, y otros países semejantes de América Latina se encuentran debatiéndose<sup>37</sup>.</p>
<p>El nuevo “indigenismo”, si puede seguir llamándose de esa forma, planteado por Arguedas, piensa ante todo en el futuro, para construir un proyecto distinto de sociedad, en la que puedan participar sin exclusión todas las raíces que configuran cada país y el continente entero. Y en esa utopía el pasado milenario de los pueblos indios de América Latina ilumina el amanecer, porque la “historia anda, o más rápidamente o con mayor lentitud de lo que suponemos que representan las fuerzas en que unos empujamos y otros tiran en sentido contrario”<sup>38</sup> y ese amanecer surgirá del magna indígena, “fruto directo y legítimo, nueva llama de una tradición milenaria cuya hondura no ha de ser posible llenar únicamente con cemento y lágrimas”<sup>39</sup>.</p>
<h2>ARGUEDAS: CONOCIMIENTO SOCIAL E IDENTIDAD CULTURAL<strong><br />
</strong></h2>
<p>Ya decíamos anteriormente cómo la vida intelectual de Arguedas se sitúa en la literatura y en la investigación antropológica como dos planos complementarios, que apuntan a un mismo objetivo: el rescate de lo específico de la cultura indígena, de sus debilidades y resistencias. A diferencia de lo sucedido a otros escritores profesionales, que por los escasos recursos que les proporciona la literatura deben dedicarse a otro tipo de actividades, renegando en el fondo de su ser por esa pérdida de tiempo que les impide dedicarse de lleno a su oficio de escritor, Arguedas nunca consideró que sus actividades de investigador social y de profesor universitario fueran marginales o que, simplemente, se convirtieran en una forma de vivir por los pocos ingresos pecuniarios que le proporcionaban sus obras.</p>
<h2>El sentido de la investigación social de las culturas indígena y mestiza</h2>
<p>Desde el punto de vista investigativo la producción arguediana fue copiosa y variada<sup>40</sup>. A la investigación concreta Arguedas nunca la subestimó, más bien la consideró fundamental para conocer una mayor gama de matices culturales del pueblo indígena y mestizo de la sierra peruana. Teniendo en cuenta la importancia intrínseca que le atribuía a su labor de investigación social, Arguedas desconfiaba del escritor profesional:</p>
<p>¡No es profesión escribir novelas y poesías –manifestaba- O yo, con mi experiencia nacional, que en ciertos sentidos sigue siendo provinciana, entiendo provincianamente el sentido de esta palabra oficio como un técnica que se ha aprendido y que ejerce específicamente, orondamente para ganar plata. Soy en ese sentido un escritor provincial… Yo tuve que estudiar etnología como profesión<sup>41</sup> .</p>
<ol start="37">
<li><sup>37</sup>. J.M. Arguedas, “Razón de ser…. p. 197.</li>
<li><sup>38</sup>. J.M. Arguedas, “Cartas a Verónica Spasskaya”, <em>Casa de las Américas, </em> 99, 1976.</li>
<li><sup>39</sup>. J.M. Arguedas, “La soledad cósmica…”, p. 25</li>
<li><sup>40</sup>. Según los recuentos bibliográficos sobre la obra de Arguedas se calcula que su producción de artículos antropológicos y etnológicos llega a sobrepasar los 300. Cf. Jorge Lafforgue, “Observaciones marginales”, en J.M. Arguedas, <em>Relatos completos, op. cit</em>., p.</li>
<li><sup>41</sup>. J.M. Arguedas, <em>El zorro…, </em> 25-26.</li>
</ol>
<p>Y continuando con su crítica de fondo a la producción literaria vista como mercancía, Arguedas enfatiza:</p>
<blockquote><p>Escribimos por amor, por goce y por necesidad, no por oficio. Eso de planear una novela pensando en que con su venta se han de ganar honorarios, me parece cosa de gente muy metida en las especializaciones. Yo vivo para escribir y creo que hay que vivir desincondicionalmente para interpretar el caos y el orden<sup>42</sup></p></blockquote>
<p>Por esta particular concepción de lo que debe ser un escritor, Arguedas pudo dedicarse con la misma energía a recorrer gran parte de su país y con trabajo directo, la dialéctica de lo concreto, indagar sobre variados aspectos de la cultura indígena, principalmente, y a partir de ese “eje” escudriñar en la cultura mestiza agraria e incluso citadina de Lima, Ayacucho y otras ciudades peruanas.</p>
<p>Aunque Arguedas no era un teórico consumado en el campo de la Antropología y la Etnología sí conocía las nociones básicas que le permitieron efectuar un prolongado e incansable trabajo de campo, realizando estudios sobre religiosidad popular y folclor; recolectando mitos y canciones quechuas; traduciendo himnos y poemas; comparando etnográficamente diversas comunidades;  y publicando continuas reflexiones sobre los variados significados de la cultura<sup>43</sup>.</p>
<p>Por esta versatilidad, en el campo particular de sus estudios antropológicos, Arguedas, pese a que reiterativamente concentra su atención en la “cultura india”, pretende comprender los elementos distintivos de una cultura nacional indoamericana, estableciendo los sentidos del intercambio cultural que se produce entre varios mundos<sup>44</sup>. Al estudiar estos intercambios Arguedas es un verdadero <em>trasculturizador</em>, puesto que su misma vida –como lo hemos descrito en la primera parte de este ensayo- era resultado del cruce cultural entre “blanco” e indígena. Y esta misma experiencia vital, que nutrió su producción literaria, fue crucial en sus investigaciones sociales, pues lo llevaron a identificar los rasgos distintivos no de culturas separadas (“blanca” e india, por ejemplo) sino de una nueva cultura, mestiza, resultado del intercambio, de los préstamos mutuos y del sincretismo. Como en ningún otro campo, esa nueva cultura se expresó en la mezcla idiomática, porque el castellano se constituyó en la “expresión legítima del mundo peruano de los Andes, noble torbellino en que espíritus diferentes, como forjados en estrellas antípodas, luchas, se atraen, se rechazan y se mezclan, entre las más altas montañas, los ríos más hondos, entre nieves y lagos silenciosos, la helada y el fuego”<sup>45</sup>.</p>
<p>Además, como su obra de investigador social está encaminada a estudiar las supervivencias de lo indio en la cultura mestiza, su mensaje, a diferencia del indigenismo tradicional, no va destinado solamente al mundo indio sino que se dirige a un ámbito pluricultural, no indio, de cholos y “blancos”, para demostrar que los valores tomados comúnmente por inferiores, por ser indios, no eran espurios y “renacían en diversas manifestaciones culturales de mestizos e incluso de hacendados y señores blancos”<sup>46</sup>.</p>
<p>Por eso, en sus estudios Arguedas muestra la diversidad de “supervivencias” indias, incluso prehispánicas, que se encuentran en la cultura mestiza. En el plano musical muestra la conjugación de instrumentos de la zona andina (flautas, quenas, tambores) con instrumentos europeos (violín, guitarra)<sup>47</sup>. A nivel religioso destaca la manera como las diferentes cosmovisiones se mezclan para originar una interpretación religiosa inédita, en la cual, pese a</p>
<ol start="42">
<li><sup>42</sup>. J.M. Arguedas, <em>El zorro… pp. 25-26.</em></li>
<li><sup>43</sup>. Cf. trabajos citados en la nota 38.</li>
<li><sup>44</sup>. A. Rama, “José María Arguedas trasculturador”, <em> cit.</em></li>
<li><sup>45</sup>. J.M. Arguedas, Prólogo a <em>Diamantes y pedernales</em>, Ed. Calicanto, Buenos Aires, 1977, p. 13.</li>
<li><sup>46</sup>. A. Rama, “José María Arguedas… p. 17.</li>
</ol>
<p><sup>47</sup> . Cf. J.M. Arguedas, “Canciones quechuas”, <em>op. cit, </em>y “El Charango”, en <em>Señores e indios, op. cit.</em><em> </em>predominar la concepción católica, ésta contiene elementos de la religiosidad popular india<sup>48</sup>. La multiplicidad de manifestaciones religiosas fue recogida por Arguedas en diversos estudios, en los que mostró cómo funcionaban en la práctica los préstamos mutuos entre religión católica y religiosidad popular. Señalaba cómo ese sincretismo les proporcionaba a los comuneros indios una fuerza interior que alimentaba su utopía futurista, creencia mesiánica esperanzada en el regreso a un mundo ido, pero mejor que ese que soportaban diariamente<sup>49</sup>.</p>
<p>El carácter mesiánico de la cultura india y de parte de la mestiza fue clarificado con el estudio de los mitos quechuas, entre los cuales sobresale particularmente el de Inkarri (que etimológicamente significa “Rey Inca”), con una fuerte connotación mesiánica. Inkarri fue el primer Dios, hijo del sol y de una mujer salvaje. Hizo todo lo que existe en el mundo. Amarró el sol a la cima de un cerro y atrapó al viento. Inkarri fue el fundador de la ciudad del Cuzco. Cuando llegaron los españoles, fue hecho prisionero.</p>
<p>Fue martirizado y decapitado. La cabeza del Dios fue llevaba al Cuzco. La cabeza de Inkarri está viva y el cuerpo de Inkarri se está reconstituyendo hacia debajo de la tierra. Pero como ya no tiene poder, sus leyes no se cumplen ni su voluntad se acata. Cuando el cuerpo de Inkarri esté completo, él volverá y ese día hará el juicio final. Como prueba de que Inkarri está en el Cuzco, los pájaros de la costa cantan: “En el Cuzco el rey”, “Al Cuzco id”<sup>50</sup></p>
<blockquote><p>El carácter mesiánico del mito es claro: sobrevendrá un momento en que el cuerpo y la cabeza, separados violentamente por los españoles, se unirán y ese día terminarán los problemas de las comunidades indias.</p></blockquote>
<p>Esta apreciación aparece nítida en otra de las versiones del mito:</p>
<p style="padding-left: 80px;">¡La cabeza de Inkarri está en el palacio de Lima y permanece viva! Pero no tiene poder alguno porque está separada del cuerpo. En tanto se mantenga la posibilidad de la reintegración del cuerpo del dios, la humanidad por él creada (los indios) continuará subyugada. Si la cabeza del Dios queda en libertad y se reintegra con el cuerpo podrá enfrentarse nuevamente al dios católico y competir con él. Pero si no logra constituirse y recobrar su potencia sobrenatural, quizás moriremos todos (los indios)<sup>51</sup>.</p>
<p>Como el mito de Inkarri, fueron bastantes los mitos leyendas y tradiciones recogidos por Arguedas, para testimoniar la importancia de una literatura oral, rica en ritmos y musicalidad poéticos<sup>52</sup>.</p>
<h2>La cultura, patrimonio difícil de colonizar</h2>
<p>En los trabajos antropológicos de Arguedas sobresale la preocupación por establecer las características de la cultura mestiza del Perú, sus formas de supervivencia, el tipo de relaciones que establece con la cultura transnacional de masas y sus mecanismos de resistencia. En los años 1960, notando la creciente penetración de los medios masivos de comunicación, Arguedas intuye el sentido destructor de esa penetración, desenmascarando la fuerza de las transnacionales y de la dominación internacional, como encargadas de impulsar la arremetida contra la diversidad cultural del Perú para imponer la homogenización capitalista. Arguedas lo expresó claramente:</p>
<ol start="48">
<li><sup>48</sup>. El sincretismo religioso es profundizado por Arguedas en su “Puquio: una cultura en proceso de cambio”, en <em>Formación de una cultura….op. cit., </em> 74 y ss.</li>
<li><sup>49</sup>. Sobre las concepciones utopistas de la zona andina del Perú, cf. Alberto Flórez, <em>cit.</em></li>
<li><sup>50</sup>. J.M. Arguedas, “Mitos quechuas posthispánicos”, en <em>Formación de una cultura…, p. 175.</em></li>
<li><sup>51</sup>. <em>Ibíd.</em></li>
<li><sup>52</sup>. Cf. J. M. Arguedas, “La soledad cósmica…”, “Canciones quechuas”.</li>
</ol>
<p>Las potencias que dominan económica y políticamente a los países débiles intentan consolidar tal dominio mediante la aplicación de un proceso de dominación cultural… Se trata de condicionar la mentalidad del pueblo latinoamericano. Esta gran empresa tiene auxiliares influyentes y poderosos entre los socios latinoamericanos de los grandes consorcios… Constituyen una extensión de los núcleos que tratan de “colonizar” a los países sobre los cuales ejercen un casi pleno dominio económico y político<sup>53</sup></p>
<p>Pese a la avalancha deculturizadora, indica Arguedas, los pueblos tienen formas de resistencia en el plano de la cultura, porque ésta es un patrimonio difícil de colonizar, y en medio de los más sofisticados medios de despersonalización cultural los pueblos sobreviven, luchan, resisten, generando una cultura popular, con ramificaciones en distintos espacios y contextos. Incluso, Arguedas, con un verdadero carácter de anticipación, constata que aquellos medios de cultura occidentales no pueden ser rechazados del todo, cayendo en un chovinismo provincial, sino que con ellos se debe establecer un “vínculo profundo no avasallable para bien del destino de sus propias naciones y de las mismas naciones donde se han organizado los grandes consorcios muchos de los cuales parecen haber olvidado que el hombre tiene de veras alma y ella muy raras veces es negociable”<sup>54</sup></p>
<p>En conclusión, de la misma forma que en el campo literario Arguedas fue un auténtico innovador que contribuyó al surgimiento de una nueva literatura peruana de raigambre universal, en el ámbito de los estudios antropológicos y etnológicos elaboró trabajos de significación encaminados a resaltar el aporte que al conocimiento universal realizan las culturas indígenas. Esa creencia guio su investigación social y le permitió a Arguedas descollar en ese campo, con el mismo rigor y seriedad que había demostrado en el terreno de la literatura.</p>
<p>En definitiva, en cualquiera de sus campos de estudio Arguedas partió del principio de “considerar siempre al Perú como una fuente infinita para la creación”. De ahí su búsqueda por “perfeccionar los medios de entender este país infinito mediante el conocimiento de todo cuanto se descubre en otros mundos”. Por eso, consideraba Arguedas que pretender imitar a alguien a partir de la diversidad peruana y latinoamericana “resulta algo escandaloso”. Consciente de la riqueza cultural latinoamericana de mil rostros, con orgullo podía decir Arguedas que si otros mundos “en técnica nos superarán y dominarán, no sabemos hasta qué tiempos, pero en arte podemos ya obligarlos a que aprendan de nosotros y lo podemos hacer incluso sin movernos de aquí mismo”<sup>55</sup>.</p>
<p>Y como escritor e investigador social, Arguedas, casi sin salir de su Perú natal, demostró con su obra que nuestra América, contra viento y marea, tiene una cultura viva, que late en el alma popular y que ningún poder de la tierra, por descomunal que sea, puede arrancar y negar miles de años de historia propia. Esa obra del gran escritor peruano, es un esperanzador mensaje de que en nuestra América, como en el mito de Inkarri, algún día se fusionará la cabeza, hundida en la tierra de la ignorancia y el desprecio, con sus miembros desparramados a lo largo del continente, desde el río Bravo hasta la Patagonia, para originar un continente en que nuestros pueblos, como el gran dios Inkarri, volverán a nacer de las mil muertes a las que han sido condenados durante cinco siglos, pero de cuyas muertes han renacido no una sino cientos de veces. Porque</p>
<blockquote><p>“ese hermoso día… en que nuestros pueblos volverán a nacer viene, lo siento, siento en la niña de mis ojos la aurora”<sup>56</sup></p></blockquote>
<ol start="53">
<li><sup>53</sup>. J.M. Arguedas, “La cultura: patrimonio difícil de colonizar”, en <em>Formación de una cultura…., p. 188.</em></li>
<li><sup>54</sup>. <em>Ibíd.</em></li>
<li><sup>55</sup>. J.M. Arguedas, “No soy un aculturado”, en <em>Breve antología didáctica, </em>Editorial Horizonte, Lima, 1981, p. 85.</li>
<li><sup>56</sup>. J.M. Arguedas, “Carta a Hugo Blanco”, citado en Carlos Vidales, “Arguedas: su corazón, rey entre sombras”, en <em>Estravagario</em>, Colcultura, Bogotá, 1976, p. 47.</li>
</ol>
<p>*Fuente: <em><strong><a href="https://rebelion.org/docs/159761.pdf">Rebelión</a></strong></em></p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2021/06/11/antecedentes-sobre-la-riqueza-y-complejidad-cultural-de-peru-el-legado-cultural-de-jose-marias-arguedas/">Antecedentes sobre la riqueza y complejidad cultural de Perú: El legado cultural de José Marías Arguedas</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>Escándalo por la foto de Kamala Harris en la tapa de Vogue: aparece con la piel blanqueada y más delgada</title>
		<link>https://piensachile.com/2021/01/29/escandalo-por-la-foto-de-kamala-harris-en-la-tapa-de-vogue-aparece-con-la-piel-blanqueada-y-mas-delgada/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 29 Jan 2021 09:03:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[blancos]]></category>
		<category><![CDATA[color de piel]]></category>
		<category><![CDATA[kamala harris]]></category>
		<category><![CDATA[vogue]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La Revista Vogue despertó un nuevo escándalo por distorsionar, para ajustar a su canon de belleza, con la imagen Kamala Harris, en la cual la funcionaria aparece con un tono de piel más claro.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2021/01/29/escandalo-por-la-foto-de-kamala-harris-en-la-tapa-de-vogue-aparece-con-la-piel-blanqueada-y-mas-delgada/">Escándalo por la foto de Kamala Harris en la tapa de Vogue: aparece con la piel blanqueada y más delgada</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Página12, 12 de enero de 2021</p>



<p><strong>Fuertes críticas por la manipulación de la imagen de la vicepresidenta electa de Estados Unidos</strong>.</p>



<p>La<strong> Revista Vogue</strong> despertó un nuevo escándalo por distorsionar, para ajustar a su canon de belleza, la imagen de una mujer reconocida en su portada. Esta vez, el blanco del retoque fotográfico fue la vicepresidenta estadounidense electa <strong>Kamala Harris</strong>: de forma similar a lo ocurrido con la <a href="https://www.pagina12.com.ar/176650-a-yalitza-aparicio-le-aclararon-la-piel-y-las-redes-explotar">actriz mexicana Yalitza Aparicio</a> en la revista Hola, en la tapa de Vogue la funcionaria <strong>aparece con un tono de piel más claro</strong>. Los asesores de la mandataria también se vieron sorprendidos por la elección de la fotografía de portada, con unlook más casual que el que habían acordado con la editorial. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" width="611" height="401" src="http://66.228.51.218/wp-content/uploads/2021/01/Screenshot-69.png" alt="" class="wp-image-65193" srcset="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/01/Screenshot-69.png 611w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/01/Screenshot-69-300x197.png 300w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/01/Screenshot-69-585x384.png 585w" sizes="(max-width: 611px) 100vw, 611px" /></figure>



<p>La tapa de la próxima edición de Vogue Estados Unidos se filtró este domingo y a las pocas horas ya era tendencia en las redes sociales. En ella, Kamala Harris posa frente a un fondo rosa y verde con una chaqueta negra y zapatillas. Sin embargo, una fuente cercana al entorno de la funcionaria reveló que<strong> esa fotografía más informal debía aparecer en el interior de la revista, mientras que en la portada Harris sería mostrada posando con un traje azul claro sobre un fondo dorado.</strong></p>



<p>La foto provocó instantáneamente la ira en las redes sociales, por representar a una Kamala Harris de <strong>piel más clara y con una figura más estilizada</strong>. El dramaturgo y abogado Wajahat Ali describió el hecho como un «desastre» y agregó que la editora en jefe de Vogue, Anna Wintour, «realmente no debe tener amigos y colegas negros». Otros usuarios llegaron a acusar a la revista de falsificar la imagen, algo que luego fue desmentido por la editorial. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" width="618" height="777" src="http://66.228.51.218/wp-content/uploads/2021/01/Screenshot-70.png" alt="" class="wp-image-65197" srcset="https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/01/Screenshot-70.png 618w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/01/Screenshot-70-239x300.png 239w, https://piensachile.com/wp-content/uploads/2021/01/Screenshot-70-585x736.png 585w" sizes="(max-width: 618px) 100vw, 618px" /></figure>



<p>Según informó una fuente de CNN, los&nbsp;<strong>asesores de Harris le solicitaron a la revista que modificara la tapa</strong>&#8211;aunque la versión impresa salió a la imprenta a mediados de diciembre&#8211;, y Vogue respondió publicando una segunda portada digital que mostraba a Harris con un traje azul claro de Michael Kors sobre un fondo dorado.</p>



<p>En un comunicado que hizo circular por mail, un&nbsp;<strong>portavoz de Vogue&nbsp;</strong>dijo que la revista «amaba las imágenes que Tyler Mitchell (primer fotógrafo negro que apareció en la portada de Vogue Estados Unidos) tomó y sintió que<strong>&nbsp;la imagen más informal capturaba naturaleza auténtica y accesible de la vicepresidenta</strong>&nbsp;electa Harris, que sentimos es uno de los sellos distintivos de la administración de Biden y Harris».</p>



<p>«Para responder a la seriedad de este momento en la historia, y el papel que ella tiene que desempeñar para liderar nuestro país, estamos celebrando ambas imágenes como portadas digitales», explicó. También se refirió al fondo verde manzana y rosa salmón que aparecen en la fotografía informal y señaló que&nbsp;<strong>se había inspirado en los colores de Alpha Kappa Alpha de la Universidad de Howard, la «primera hermandad históricamente afroamericana»</strong>. De esta forma, habría querido «honrar los días universitarios de Harris y la mujeres poderosas que forman parte de las filas de las hermandades de mujeres como Alpha Kappa Alpha».</p>



<p>Aunque tras la portada de Vogue lo que predominaron fueron las críticas por el «estilo informal» de la vestimenta, las opiniones fueron variadas. «La gente está discutiendo sobre la foto elegida para la portada de Vogue de la vicepresidenta Harris, pero esto es lo importante: se ve muy bien, está siendo honrada y&nbsp;<strong>la portada está volviendo locos a Trump y Melania</strong>«, tuiteó el novelista Paul Rudnick, en referencia a la queja del presidente de que su esposa aún no ha aparecido en la portada de una importante revista de moda como primera dama.</p>



<p>Mientras tanto, el crítico principal de The Washington Post, Robin Givhan, escribió que si bien «no hay nada intrínsecamente malo en esta imagen», al seleccionar la más informal como portada&nbsp;<strong>«Vogue le robó las rosas a Harris»</strong>.&nbsp;</p>



<h2>La entrevista</h2>



<p>La polémica ocurre a 10 días de la asunción de Kamala Harris como vicepresidenta de los Estados Unidos. En un perfil detallado adjunto, publicado en línea por Vogue el domingo, Harris habla sobre el cambio climático, las protestas por la justicia racial y recuerda el momento en que se convocó a las elecciones y su posterior discurso de victoria.&nbsp;</p>



<p>«Siempre digo esto:&nbsp;<strong>puedo ser la primera en hacer muchas cosas… asegurémonos de que no sea la última</strong>«, expresó Harris al periodista Alexis Okeowo. «Estaba pensando en mis sobrinas bebés, que conocerán un mundo donde una mujer es vicepresidenta de Estados Unidos, una mujer de color, una mujer negra, una mujer con padres que nacieron fuera de Estados Unidos», agregó.&nbsp;</p>



<p>Según aseguró en otra parte de la nota, la principal prioridad de la administración Biden-Harris durante sus primeros 100 días será el control de la pandemia.</p>



<p>La edición es, por excelencia, el momento donde los medios construyen el ideal de belleza que desde sus páginas quieren instalar. En este sentido,&nbsp;<strong>la manipulación en la imagen de Kamala Harris suma un nuevo nombre a la larga lista de famosas que han sido víctimas de este proceso de retoque digital.&nbsp;</strong></p>



<p>Entre ellas&nbsp;Yalitza Aparicio, la actriz protagonista de Roma, la multipremiada película de Alfonso Cuarón producida por Netflix.&nbsp;En febrero del 2019, la revista ¡Hola! llegó al extremo de aclararle el color de piel a la actriz para que encajara en ese ideal de belleza que intenta mantener en sus publicaciones.</p>



<p>En Argentina, <a href="https://www.pagina12.com.ar/287455-el-enojo-de-cecilia-roth-con-revista-gente-por-los-retoques-">el caso más reciente fue el de Cecilia Roth</a>, que en agosto de 2020 apareció en la tapa de la Revista Gente con rasgos juveniles. El abuso de Photoshop, que fue criticado en las distintas redes sociales, indignó a la actriz de 64 años, que contestó con una imagen desde su casa, frente al espejo, mostrándose tal cual es. «Yo quiero ser como soy a la edad que tengo y con el tiempo que he vivido. Lamentablemente las retocaron mucho”, se quejó entonces la artista.</p>



<p>*Fuente: <a href="https://www.pagina12.com.ar/316642-escandalo-por-la-foto-de-kamala-harris-en-la-tapa-de-vogue-a"><strong><em>Página12</em></strong></a></p>
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		<title>«La crueldad de esta historia pertenece a miles de personas»</title>
		<link>https://piensachile.com/2020/10/21/la-crueldad-de-esta-historia-pertenece-a-miles-de-personas/</link>
					<comments>https://piensachile.com/2020/10/21/la-crueldad-de-esta-historia-pertenece-a-miles-de-personas/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 21 Oct 2020 06:54:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Iniciativas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>n este vídeo Ousman Umar relata su viaje desde Ghana a Barcelona. Tardó cinco años en superar un periplo que define como "infierno". Con solo 13 años cruzó el desierto del Sahara caminando, vivió cuatro años en Libia y llegó a Fuerteventura en patera en el año 2005. Estuvo meses durmiendo en la calle hasta que una familia lo acogió en Barcelona. Hoy, Umar apuesta por la formación en nuevas tecnologías como la mejor salida de la pobreza. Asegura que la solución es “ trabajar en el origen del problema para evitar que futuras víctimas caigan en este infierno”.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2020/10/21/la-crueldad-de-esta-historia-pertenece-a-miles-de-personas/">«La crueldad de esta historia pertenece a miles de personas»</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>En este vídeo Ousman Umar relata su viaje desde Ghana a Barcelona. Tardó cinco años en superar un periplo que define como «infierno». Con solo 13 años cruzó el desierto del Sahara caminando, vivió cuatro años en Libia y llegó a Fuerteventura en patera en el año 2005. Estuvo meses durmiendo en la calle hasta que una familia lo acogió en Barcelona. Hoy, Umar apuesta por la formación en nuevas tecnologías como la mejor salida de la pobreza. Asegura que la solución es “ trabajar en el origen del problema para evitar que futuras víctimas caigan en este infierno”. Ousman Umar es emprendedor social y presidente de la ONG &#8216;NASCO Feeding Minds&#8217;, una iniciativa con la que ha puesto en marcha proyectos de alfabetización digital en su Ghana natal. Cuenta su historia en el libro &#8216;<strong>Viaje al País de los Blancos</strong>&#8216;.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><iframe  id="_ytid_88909"  width="480" height="270"  data-origwidth="480" data-origheight="270" src="https://www.youtube.com/embed/vpodOZSrAFA?enablejsapi=1&autoplay=0&cc_load_policy=0&cc_lang_pref=&iv_load_policy=1&loop=0&modestbranding=0&rel=1&fs=1&playsinline=0&autohide=2&theme=dark&color=red&controls=1&" class="__youtube_prefs__  no-lazyload" title="YouTube player"  allow="fullscreen; accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen data-no-lazy="1" data-skipgform_ajax_framebjll=""></iframe></p>
<p>El autor, Ousman Umar, es hoy un emprendedor social</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2020/10/21/la-crueldad-de-esta-historia-pertenece-a-miles-de-personas/">«La crueldad de esta historia pertenece a miles de personas»</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>Estados Unidos, del racismo al ‎racismo igualitario‎</title>
		<link>https://piensachile.com/2020/07/22/estados-unidos-del-racismo-al-%e2%80%8eracismo-igualitario%e2%80%8e/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Jul 2020 22:11:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[blancos]]></category>
		<category><![CDATA[cultura anglosajona]]></category>
		<category><![CDATA[fanatismo puritano]]></category>
		<category><![CDATA[puritanismo]]></category>
		<category><![CDATA[racismo igualitario]]></category>
		<category><![CDATA[thierry meyssan]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Las reacciones ante el asesinato del ciudadano negro George Floyd a manos de un ‎policía blanco no tienen nada que ver con la historia del esclavismo en Estados Unidos ‎sino más bien –al igual que la oposición del establishment contra el presidente ‎Trump– con un problema de fondo de la cultura anglosajona: el fanatismo puritano. ‎Para entender los acontecimientos actuales en Estados Unidos es importante recordar ‎la extrema violencia interna que sacudió ese país durante las dos guerras civiles ‎estadounidenses: la Guerra de Independencia y la Guerra de Secesión. Pero, ¡cuidado!<b> ‎Lo que la clase política estadounidense predica ahora es un racismo igualitario. Dicho de otra manera: todos iguales… pero separados. ‎</b></p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2020/07/22/estados-unidos-del-racismo-al-%e2%80%8eracismo-igualitario%e2%80%8e/">Estados Unidos, del racismo al ‎racismo igualitario‎</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<article class="hnews hentry item">
<div class="article-author author vcard">Las reacciones ante el asesinato del ciudadano negro George Floyd a manos de un ‎policía blanco no tienen nada que ver con la historia del esclavismo en Estados Unidos ‎sino más bien –al igual que la oposición del <i>establishment</i> contra el presidente ‎Trump– con un problema de fondo de la cultura anglosajona: el fanatismo puritano. ‎Para entender los acontecimientos actuales en Estados Unidos es importante recordar ‎la extrema violencia interna que sacudió ese país durante las dos guerras civiles ‎estadounidenses: la Guerra de Independencia y la Guerra de Secesión. Pero, ¡cuidado! ‎Lo que la clase política estadounidense predica ahora es un racismo igualitario. Dicho de otra manera: todos iguales… pero separados. ‎</div>
</article>
<div></div>
<div class="article-date"><span class="source-org vcard dateline"><span class="org fn">RED VOLTAIRE</span></span> <i>|</i> DAMASCO (SIRIA) <i>|</i> <span class="updated" title="2020-07-14"><time datetime="2020-07-14 19:55:22">14 DE JULIO DE 2020</time></span></div>
<div></div>
<div>Este artículo está disponible en los siguiente idiomas:  <a title="انحراف عنصرية المساواة في الولايات المتحدة الأمريكية" href="https://www.voltairenet.org/article210534.html" rel="alternate" hreflang="ar">عربي</a>  <a title="USA: Das Außer-Kontrolle-Geraten des egalitären Rassismus" href="https://www.voltairenet.org/article210537.html" rel="alternate" hreflang="de">DEUTSCH</a>  <a title="ΗΠΑ: η εκτροπή του ισότιμου ρατσισμού" href="https://www.voltairenet.org/article210536.html" rel="alternate" hreflang="el">ΕΛΛΗΝΙΚΆ</a>  <a title="USA: The slippery slope of egalitarian racism" href="https://www.voltairenet.org/article210521.html" rel="alternate" hreflang="en">ENGLISH</a>  <a title="USA : le dérapage du racisme égalitaire" href="https://www.voltairenet.org/article210508.html" rel="alternate" hreflang="fr">FRANÇAIS</a>  <a title="USA: sbandata del razzismo egalitario" href="https://www.voltairenet.org/article210535.html" rel="alternate" hreflang="it">ITALIANO</a>  <a title="EUA : a derrapagem do racismo igualitário" href="https://www.voltairenet.org/article210540.html" rel="alternate" hreflang="pt">PORTUGUÊS</a>  <a title="ABD: Eşitlikçi ırkçılığın yoldan çıkması" href="https://www.voltairenet.org/article210533.html" rel="alternate" hreflang="tr">TÜRKÇE</a></div>
<div class="clear"></div>
<article class="entry-content">
<div id="article-text" class="article-text">
<div class="article-text-images crayon article-texte-210545 ">
<dl class="spip_document_181162 spip_documents spip_documents_center">
<dt>
<p><figure style="width: 500px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="" src="https://www.voltairenet.org/local/cache-vignettes/L400xH300/Voltairenet-org_-_1-1254-2-1184e.jpg" alt="JPEG - 75.2 KB" width="500" height="375" /><figcaption class="wp-caption-text">Esto podría ser un cartel humorístico pero por desgracia es un eslogan puritano que debe ‎interpretarse en su sentido más literal. “Black Men are an endangered species”, o sea “Los ‎hombres negros son una especie en peligro de extinción”.‎</figcaption></figure></dt>
<dt class="crayon document-titre-181162 spip_doc_titre"></dt>
</dl>
<p class="lettrine"><em><strong>‎Los Puritanos anglosajones</strong></em></p>
<p>En 1609, alrededor de 400 fieles de la iglesia inglesa huyeron de su propio país, donde eran ‎considerados fanáticos extremistas, y se refugiaron en la ciudad holandesa de Leiden, donde ‎pudieron vivir según la tradición calvinista, o más exactamente según la interpretación puritana del ‎cristianismo. Probablemente a pedido del rey Jacobo I, enviaron a América dos grupos para ‎luchar allí contra el imperio español. El primer grupo fundó lo que se convertiría en los ‎Estados Unidos de América y el segundo se perdió en Centroamérica. ‎</p>
<p>Posteriormente, los puritanos tomaron el poder en Inglaterra, a través de Oliver Cromwell, ‎decapitaron al rey papista Carlos I, instauraron una República igualitaria (el <i>Commonwealth</i>) y ‎colonizaron Irlanda perpetrando allí grandes masacres contra los católicos. Aquella experiencia ‎sanguinaria fue de corta duración y desacreditó por largo tiempo para los ingleses la noción del ‎Interés General (la <i>Res Publica</i>, expresión latina que da origen a la palabra República).‎</p>
<p>Los 35 <i>Pilgrim Fathers</i> (Padres Peregrinos) zarparon de Leiden a bordo del barco <i>Mayflower</i>, hicieron escala en Inglaterra y ‎cruzaron el océano. Llegaron a Norteamérica en 1620 para ‎practicar allí su religión con toda libertad. Durante su viaje a bordo del <i>Mayflower</i> habían ‎firmado un pacto en el que juraban crear una sociedad modelo –de estricto respeto a la paz y el ‎culto calvinista, vida comunitaria intensa, disciplina social y comportamiento moral estrictos. ‎Crearon la Colonia de Plymouth con la esperanza de construir la «<i>Nueva Jerusalén</i>», después de ‎haber huido del «<i>Faraón</i>» (el rey Jacobo I) y de haber cruzado el «<i>Mar Rojo</i>» (en realidad el ‎Océano Atlántico). Al cabo de un año, organizaron una ceremonia de agradecimiento a Dios por haberlos guiado en su epopeya, celebración que aún se realiza anualmente bajo la denominación ‎de Día de Acción de Gracias (<i>Thanksgiving</i>) [<a id="nh1" class="spip_note" title="This Land Is Their Land: The Wampanoag Indians, ‎Plymouth Colony, and the (...)" href="https://www.voltairenet.org/article210545.html#nb1" rel="footnote">1</a>]. ‎</p>
<p>Aquellos puritanos, que establecieron su capital en Boston, a 60 kilómetros de Plymouth, ‎imponían a sus mujeres el uso de velo y practicaban las confesiones públicas y los castigos ‎corporales. ‎</p>
<dl class="spip_document_181165 spip_documents spip_documents_right">
<dt>
<p><figure style="width: 502px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="" src="https://www.voltairenet.org/local/cache-vignettes/L220xH258/Voltairenet-org_-_1-1255-2-822ff.jpg" alt="JPEG - 34 KB" width="502" height="589" /><figcaption class="wp-caption-text">En el logo de la poderosísima Pilgrim’s Society, la figura del Padre Peregrino aparece junto al león británico y el águila estadounidense. ‎</figcaption></figure></dt>
<dt></dt>
</dl>
<p>Esos hechos no son simples mitos que todo estadounidense debe conocer, son parte integrante ‎del sistema político imperante en Estados Unidos. De los 45 presidentes que han pasado por la ‎Casa Blanca, 8 –entre ellos los Bush– son descendientes directos de los 35 «<i>Padres ‎Peregrinos</i>». A pesar de la llegada de decenas de millones de inmigrantes a Estados Unidos y de ‎las apariencias institucionales, la ideología de los puritanos se mantuvo en el poder durante ‎‎4 siglos, hasta la elección de Donald Trump. Un club extremadamente cerrado, la <i>Pilgrim’s ‎Society</i>, reúne –bajo la autoridad de la reina de Inglaterra– a muy altas personalidades británicas ‎y estadounidenses. La <i>Pilgrim’s Society</i> instauró la <i>Special Relationship</i> (Relación Especial) ‎entre Londres y Washington, llegando incluso a designar numerosos secretarios y consejeros ‎durante la presidencia de Barack Obama. ‎</p>
<p>Numerosas ceremonias que debían realizarse este año por los 400 años del <i>Mayflower</i> fueron ‎anuladas debido a la lucha contra la epidemia de Covid-19, entre ellas una conferencia que un ‎ex consejero británico de seguridad nacional iba a pronunciar ante la <i>Pilgrim’s Sociey</i>. Las ‎malas lenguas dicen que la epidemia “terminará” al día siguiente de la elección presidencial… si Trump ‎la pierde, para que ese resultado pueda festejarse. ‎</p>
<p>Entre los cristianos estadounidenses existen dos culturas opuestas: la de los calvinistas ‎o puritanos y la de los católicos, anglicanos y luteranos. Algunas de las 800 iglesias existentes ‎en Estados Unidos se definen resueltamente como pertenecientes a una de esas culturas, que ‎sin embargo existen simultáneamente dentro de la mayor parte de las iglesias estadounidenses ‎ya que el puritanismo carece de corpus teológico definido. Es más bien una forma de pensar. ‎</p>
<p>La Guerra de Independencia de Estados Unidos comenzó en 1773, con el “Motín del Té” (<i>Boston ‎Tea Party</i>). El protagonista de aquel acto de protesta tuvo como abogado defensor a John Adams, ‎otro descendiente directo de uno de los 35 “Padres Peregrinos” y más tarde segundo presidente de ‎Estados Unidos. El llamado a la independencia fue lanzado por el periodista político Thomas ‎Paine, quien no dudó en esgrimir argumentos religiosos, que él mismo no creía ni remotamente. ‎</p>
<p>De cierta manera, la Guerra de Independencia de Estados Unidos es la prolongación, en el ‎nuevo continente, de la Guerra Civil británica que había lidereado Oliver Cromwell. Aquel ‎conflicto resurgirá una vez más, nuevamente en Estados Unidos, con la Guerra de Secesión. En ‎este punto no está de más recordar que la Guerra de Secesión estadounidense no tuvo nada que ‎ver con el esclavismo –al inicio de la guerra, ambos bandos lo practicaban y también ambos ‎bandos lo abolieron durante el conflicto para enrolar a los antiguos esclavos en sus ejércitos. ‎</p>
<p>En Inglaterra, los puritanos fueron derrotados con la República de Oliver Cromwell, pero en ‎Estados Unidos ganaron la Guerra de Independencia y la Guerra de Secesión. El historiador Kevin ‎Phillips, consejero electoral del presidente republicano Richard Nixon –también descendiente de ‎un hermano de uno de los 35 Padres Peregrinos– estudió a fondo este conflicto que ya tiene ‎siglos de duración [<a id="nh2" class="spip_note" title="The Cousins’ Wars: Religion, Politics and the Triumph of Anglo-America, (...)" href="https://www.voltairenet.org/article210545.html#nb2" rel="footnote">2</a>]. Fue así como concibió la estrategia de «<i>la Ley y el Orden</i>» ‎ante el demócrata segregacionista George Wallace durante la elección presidencial de 1968, ‎estrategia que Donald Trump reedita para la elección de 2020. ‎</p>
<p>Todo lo anterior demuestra que las apariencias son engañosas. Las líneas que definen a ‎los bandos no están allí donde todos creen.<br />
<img loading="lazy" class="puce" src="https://www.voltairenet.org/local/cache-vignettes/L9xH11/puce-cebf5.gif" alt="-" width="9" height="11" /> Los puritanos siempre han defendido la igualdad absoluta… pero sólo entre cristianos. Durante ‎mucho tiempo prohibieron el acceso de judíos a los cargos públicos y masacraron a los indios a los que tanto ‎decían amar. Durante la Guerra de Secesión extendieron su igualitarismo a los negros –pero en ‎África austral los puritanos defendieron el apartheid hasta el último momento– dando lugar así al ‎mito que presenta la Guerra de Secesión estadounidense como una guerra antiesclavista. Hoy en ‎día, defienden la idea según la cual la humanidad se divide en razas iguales pero que deben vivir ‎preferentemente separadas y siguen siendo reticentes a lo que llaman «<i>matrimonios ‎interraciales</i>».<br />
<img loading="lazy" class="puce" src="https://www.voltairenet.org/local/cache-vignettes/L9xH11/puce-cebf5.gif" alt="-" width="9" height="11" /> Los puritanos ponen la mentira en el lugar más bajo de su escala de valores. No la consideran ‎una astucia sino siempre como el peor de los crímenes, más grave incluso que el robo y el ‎asesinato. En el siglo XVII castigaban con latigazos el hecho de mentir a un pastor, sin importar ‎la causa de la mentira, así como aún existen leyes estadounidenses que castigan duramente ‎el hecho de mentir a un funcionario federal, sin importar los motivos. ‎</p>
<p>‎</p>
<h3 class="spip">El evangelismo estadounidense</h3>
<p>Con el tiempo, sobre todo en el siglo XIX, surgió otra corriente de pensamiento en el seno del ‎cristianismo estadounidense: el evangelismo. Se trata de cristianos de todas las denominaciones ‎que tratan de acercarse al cristianismo original, sobre el cual en realidad no saben ‎prácticamente nada. Por consiguiente, lo que hacen es recurrir ciegamente a los textos sagrados. ‎Al igual que los puritanos, los evangélicos son fundamentalistas, lo cual significan que toman las ‎Escrituras al pie de la letra, como palabra divina, negándose a toda contextualización de los ‎textos. Pero son mucho más pragmáticos que los puritanos ya que tienen una posición de principio ‎sobre todos los temas pero, ante una situación precisa no actúan en función de reglamentos ‎comunitarios sino según su conciencia. ‎</p>
<p>Es fácil burlarse de las absurdas opiniones de los evangélicos contra la teoría de la evolución, pero ‎no se trata de algo fundamental –ellos mismos dejan de lado ese rechazo cuando les parece ‎necesario. Resulta en cambio mucho más importante denunciar la visión puritana de una ‎humanidad dividida en razas diferentes, iguales pero separadas, visión que desgraciadamente casi ‎nadie critica a pesar de sus graves consecuencias cotidianas. ‎</p>
<p>Los puritanos controlaron la política estadounidense hasta 1997, cuando el presidente libertino ‎Bill Clinton prohibió por decreto toda expresión de fe religiosa en las instituciones federales. ‎El resultado fue que la religión se desplazó de la administración hacia el sector privado. Todas ‎las grandes empresas acogieron grupos de plegaria en sus lugares de trabajo. Ese desplazamiento ‎favoreció la aparición pública de los evangélicos en detrimento de los puritanos. ‎</p>
<dl class="spip_document_181164 spip_documents spip_documents_center">
<dt>
<p><figure style="width: 499px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="" src="https://www.voltairenet.org/local/cache-vignettes/L400xH300/Voltairenet-org_-_1_1_-518-2-0851a.jpg" alt="JPEG - 29.7 KB" width="499" height="374" /><figcaption class="wp-caption-text">Durante los disturbios frente a la Casa Blanca, el presidente Trump fue ‎a pie hasta la iglesia episcopal Saint John’s para presentarse, Biblia en mano, como el defensor ‎de las convicciones religiosas de todos los cristianos ante el fanatismo de los puritanos.</figcaption></figure></dt>
<dt class="crayon document-titre-181164 spip_doc_titre">‎</dt>
</dl>
<h3 class="spip">El regreso del fanatismo puritano</h3>
<p>‎El conflicto entre los puritanos y el resto de la sociedad vuelve a tomar hoy un cariz radical y ‎religioso. En ese conflicto se enfrentan dos mentalidades. Una es idealista, igualitaria –pero en el ‎seno de cada comunidad– y fanática. La otra, a veces más extravagante, comulga con las ‎desigualdades pero es realista. ‎</p>
<p>Después de su fracaso en la última elección presidencial, la puritana Hillary Clinton se planteó la ‎posibilidad de hacerse pastor metodista [<a id="nh3" class="spip_note" title="“Hillary Wants to Preach”, ‎Emma Green, The Atlantic, 6 de agosto de (...)" href="https://www.voltairenet.org/article210545.html#nb3" rel="footnote">3</a>]. Hillary Clinton considera que pecó mucho ‎‎(mantuvo una relación extramarital), Dios la castigó (con la relación de su esposo Bill Clinton con ‎Mónica Lewinsky), pero ella supo hacer acto de contrición (en el seno del influyente grupo de ‎plegaria del Pentágono conocido como <i>The Family</i> [<a id="nh4" class="spip_note" title="The Family: The Secret Fundamentalism at ‎the Heart of American Power, Jeff (...)" href="https://www.voltairenet.org/article210545.html#nb4" rel="footnote">4</a>]) y Dios la redimió. Está convencida de que cuenta con el favor de Dios, se enorgullece de la violencia que ella misma ‎desató contra los pueblos no cristianos, apoya todas las guerras contra los «<i>enemigos de ‎América</i>» (léase de Estados Unidos) y espera ver el regreso de Cristo. ‎</p>
<p>Donald Trump, por el contrario, no manifiesta ningún interés por la teología, su conocimiento de ‎la <i>Biblia</i> es aproximativo y su fe se limita a lo estricto necesario. Considera que ha pecado tanto ‎como cualquier otro pero, en vez de dedicarse a exhibir muestras públicas de arrepentimiento ‎prefiere hablar de logros. Trump duda de sí mismo y compensa su sentimiento de inferioridad ‎mostrando un ego desmesurado. Le encanta la rivalidad con sus enemigos pero sin pretender ‎aniquilarlos. El hecho es que, en vez pretender continuar guerreando en todas partes, Trump ‎encarna la voluntad de restaurar la grandeza de Estados Unidos («<i>Make America Great Again!</i>»), ‎lo cual lo convierte en ídolo de los evangélicos contra los puritanos. Y además ofrece a ‎los cristianos la opción de reformarse a sí mismos en lugar de tratar de convertir al mundo ‎entero. ‎</p>
<p>Mientras se desarrollaba la campaña electoral de 2016, yo llegué a plantear una interrogante: ‎‎“Estados Unidos, ¿se reforma o se desgarra?” [<a id="nh5" class="spip_note" title="«Estados Unidos, ¿se reforma o se desgarra?», por Thierry Meyssan, Red (...)" href="https://www.voltairenet.org/article210545.html#nb5" rel="footnote">5</a>]. Opinaba que sólo Donald Trump podía permitir que Estados Unidos siguiese siendo ‎una nación, mientras que Hillary Clinton provocaría una guerra civil y probablemente la disolución ‎del país, en un fenómeno similar al fin de la URSS. Lo que está sucediendo desde la muerte del ‎ciudadano negro George Floyd demuestra que no estaba equivocado. ‎</p>
<p>‎</p>
<dl class="spip_document_181163 spip_documents spip_documents_center">
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<p><figure style="width: 503px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" class="" src="https://www.voltairenet.org/local/cache-vignettes/L400xH300/1_-_1_1_-302-ff222-3-2-d3294.jpg" alt="JPEG - 46.3 KB" width="503" height="377" /><figcaption class="wp-caption-text">Hillary Clinton durante la campaña electoral previa a la elección ‎presidencial estadounidense de 2016.</figcaption></figure></dt>
<dt class="crayon document-titre-181163 spip_doc_titre"></dt>
</dl>
<p>Los partidarios de Hillary Clinton y del Partido Demócrata imponen su ideología. Luchan contra ‎la mentira y destruyen monumentos con el mismo fanatismo conque sus antecesores puritanos ‎quemaban a las “brujas” de Salem. Desarrollan una lectura absurda de su propia sociedad, niegan ‎los conflictos sociales e interpretan las desigualdades únicamente en función de la supuesta ‎existencia de razas humanas diferentes. Desarman los departamentos de policía locales y obligan ‎a las personalidades «<i>blancas</i>» a pedir perdón públicamente por gozar de un privilegio invisible. ‎</p>
<p>En el caso de la supuesta «<i>trama rusa</i>», el fin de los procesos judiciales contra el general ‎Michael Flynn, el efímero primer consejero de seguridad nacional del presidente Trump, y el perdón ‎presidencial concedido al ex consejero de Trump, Roger Stone, han suscitado airadas protestas ‎de parte de los puritanos. Ninguno de esos dos personajes había hecho daño a alguien… pero ‎se atrevieron a mentirle al FBI para mantenerlo alejado de la Casa Blanca. ‎</p>
<p>El alcalde de Minneapolis –la ciudad donde fue asesinado George Floyd– fue humillado en público ‎porque se negaba a disolver la policía municipal, acusada de ser «<i>racista</i>». En Seattle, el ‎consejo municipal acaba de ordenar un drástico recorte del presupuesto de la policía municipal, ‎lo cual no molesta a las clases sociales altas –que viven en residencias protegidas por empresas de seguridad ‎privadas– pero priva de protección pública a quienes no pueden darse el lujo de recurrir a tales ‎empresas de seguridad. ‎</p>
<p>La agencia <i>Associated Press</i> y después el <i>New York Times</i> y el <i>Los Angeles Times</i> –pronto ‎lo harán seguramente casi todos los medios estadounidenses– decidieron comenzar a escribir la ‎palabra “Negro” (<i>Black</i>) con mayúscula cuando se refiere a la «<i>raza</i>» (sic) [<a id="nh6" class="spip_note" title="«Racismo y antirracismo para manipular», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, (...)" href="https://www.voltairenet.org/article210545.html#nb6" rel="footnote">6</a>], pero no harán lo mismo con la palabra “blanco” (<i>white</i>) porque escribir ‎‎“Blanco” (<i>White</i>) con mayúscula es costumbre arraigada entre los supremacistas blancos ‎‎ [<a id="nh7" class="spip_note" title="Uppercasing ‘Black’, Dean Baquet y Phil ‎Corbett, The New York Times, 30 de (...)" href="https://www.voltairenet.org/article210545.html#nb7" rel="footnote">7</a>].‎</p>
<p>El Pentágono se planteó rebautizar las bases militares que portan nombres de personalidades ‎históricas sudistas señaladas como «<i>racistas</i>» y todo el personal civil y militar del US Army (el ‎ejército terrestre) recibió un correo electrónico que denunciaba como «<i>de extrema derecha</i>» ‎sostener que sólo existe una raza humana única –lo cual está científicamente demostrado, ‎aunque en el correo electrónico se dice que es una mentira [<a id="nh8" class="spip_note" title="«El Ejército de Estados Unidos ‎contra Trump», Red Voltaire, 11 de julio de (...)" href="https://www.voltairenet.org/article210545.html#nb8" rel="footnote">8</a>]. Esas iniciativas dieron lugar a una ‎enérgica reacción de parte de la tropa, esencialmente partidaria de Trump, y acabaron ‎fracasando pero indican la existencia de una escalada muy peligrosa. ‎</p>
<p>Se trata de decisiones que muestran una pérdida de la racionalidad colectiva. ‎</p>
</div>
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<div class="article-text-author"><a href="https://www.voltairenet.org/auteur29.html?lang=es">Thierry Meyssan</a></div>
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<div id="share" class="noprint"><strong>Notas:</strong></div>
</aside>
<div class="notes">
<p>[<a id="nb1" class="spip_note" title="Notas 1" href="https://www.voltairenet.org/article210545.html#nh1" rev="footnote">1</a>] <i>This Land Is Their Land: The Wampanoag Indians, ‎Plymouth Colony, and the Troubled History of Thanksgiving</i>, David J. Silverman, Bloomsbury ‎Publishing, 2019).</p>
<p>[<a id="nb2" class="spip_note" title="Notas 2" href="https://www.voltairenet.org/article210545.html#nh2" rev="footnote">2</a>] <i>The Cousins’ Wars: Religion, Politics and the Triumph of Anglo-America</i>, ‎Kevin Phillips, Basic Books, 1999.</p>
<p>[<a id="nb3" class="spip_note" title="Notas 3" href="https://www.voltairenet.org/article210545.html#nh3" rev="footnote">3</a>] “<a class="spip_out" href="https://www.theatlantic.com/politics/archive/2017/08/hillary-clinton-devotionals/535941/" rel="external">Hillary Wants to Preach</a>”, ‎Emma Green, <i>The Atlantic</i>, 6 de agosto de 2017.</p>
<p>[<a id="nb4" class="spip_note" title="Notas 4" href="https://www.voltairenet.org/article210545.html#nh4" rev="footnote">4</a>] <i>The Family: The Secret Fundamentalism at ‎the Heart of American Power</i>, Jeff harlet, Harper Perennial, 2009).</p>
<p>[<a id="nb5" class="spip_note" title="Notas 5" href="https://www.voltairenet.org/article210545.html#nh5" rev="footnote">5</a>] «<a class="spip_out" href="https://www.voltairenet.org/article193838.html" rel="external">Estados Unidos, ¿se reforma o se desgarra?</a>», por Thierry Meyssan, <i>Red Voltaire</i>, 26 de octubre ‎de 2016.</p>
<p>[<a id="nb6" class="spip_note" title="Notas 6" href="https://www.voltairenet.org/article210545.html#nh6" rev="footnote">6</a>] «<a class="spip_out" href="https://www.voltairenet.org/article210216.html" rel="external">Racismo y antirracismo para manipular</a>», por Thierry Meyssan, <i>Red Voltaire</i>, 16 de ‎junio de 2020.</p>
<p>[<a id="nb7" class="spip_note" title="Notas 7" href="https://www.voltairenet.org/article210545.html#nh7" rev="footnote">7</a>] <i><a class="spip_out" href="https://www.nytco.com/press/uppercasing-black/" rel="external">Uppercasing ‘Black’</a></i>, Dean Baquet y Phil ‎Corbett, <i>The New York Times</i>, 30 de junio de 2020.</p>
<p>[<a id="nb8" class="spip_note" title="Notas 8" href="https://www.voltairenet.org/article210545.html#nh8" rev="footnote">8</a>] «<a class="spip_out" href="https://www.voltairenet.org/article210507.html" rel="external">El Ejército de Estados Unidos ‎contra Trump</a>», <i>Red Voltaire</i>, 11 de julio de 2020.</p>
</div>
</div>
</article>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2020/07/22/estados-unidos-del-racismo-al-%e2%80%8eracismo-igualitario%e2%80%8e/">Estados Unidos, del racismo al ‎racismo igualitario‎</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://piensachile.com/2020/07/22/estados-unidos-del-racismo-al-%e2%80%8eracismo-igualitario%e2%80%8e/feed/</wfw:commentRss>
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			</item>
		<item>
		<title>“El Evangelio leído de Sur a Norte” [Presentación]</title>
		<link>https://piensachile.com/2019/06/30/el-evangelio-leido-de-sur-a-norte-presentacion/</link>
					<comments>https://piensachile.com/2019/06/30/el-evangelio-leido-de-sur-a-norte-presentacion/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 30 Jun 2019 11:16:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Teología de la Liberación]]></category>
		<category><![CDATA[blancos]]></category>
		<category><![CDATA[conquista de america latina]]></category>
		<category><![CDATA[el galileo]]></category>
		<category><![CDATA[evangelio]]></category>
		<category><![CDATA[expoliacion]]></category>
		<category><![CDATA[la buena noticia]]></category>
		<category><![CDATA[marcos]]></category>
		<category><![CDATA[miseria]]></category>
		<category><![CDATA[oscar varela]]></category>
		<category><![CDATA[pueblos aborigenes]]></category>
		<category><![CDATA[represion]]></category>
		<category><![CDATA[salvador santos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Muy tranquilo, resumió en dos hechos lo que había captado con su mirada crítica y rebelde. Manifestó que destacaba la evidencia histórica del expolio y el genocidio impune llevado a cabo por el blanco. Y, en medio de la tensión generada por tal afirmación, calificó de hipócrita y equivocada la actitud de aplicar árnica a las heridas del esclavo, consintiendo su servidumbre e intentando someterlo también al dios cruel de los invasores de sus tierras y sus vidas.<br />
Entonces empezaron sus complicaciones. El responsable de la Misión le prohibió volver a exponer esas ideas que perturbaban el sosiego del grupo, exigiéndole retractarse y pedir perdón públicamente al colectivo misionero.<br />
Él contestó, entonces, que <em>el sosiego colectivo era síntoma manifiesto de la complicidad institucional con aquella inaceptable situación de degradación humana</em>; que <b>no se retractaba por lealtad al Evangelio; que pedir perdón significaría dar la espalda a sus propias convicciones y aliarse con la injusticia. Que eso él no lo haría.</b></p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2019/06/30/el-evangelio-leido-de-sur-a-norte-presentacion/">“El Evangelio leído de Sur a Norte” [Presentación]</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;">Bajo el título «<strong><em>El Evangelio leído de Sur a Norte</em></strong>«, <em><strong>piensaChile</strong></em> presenta en 27 capítulos una versión extractada por <em><strong>Oscar Varela</strong></em>, del libro «<em><strong>Un paso,un mundo</strong></em>» de <strong><em>Salvador Santos Pacheco</em></strong><em><strong>.</strong></em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right; padding-left: 60px;">Una mujer negra, Desta, se aloja por unos días entre las paredes blancas de un pueblo escondido en la serranía de Ronda. Va de paso. Al calor del hogar, los amigos que la han acogido se interesan por la historia de la desconocida. Los detalles de su vida causan sorpresa tras sorpresa y acrecientan por momentos la fascinación que aquella mujer suscita. La curiosidad del grupo se desplaza hacia un viejo libro escrito a mano por su abuelo en un poblado africano. Incluye un análisis de los textos originales del primer evangelio escrito: <strong>Marcos</strong>. El deseo generalizado por conocer el contenido del libro vence la resistencia inicial de la mujer, que penetra en el texto traspasando sus forros y siguiendo minuciosamente cada puntada de sus costuras. Sus explicaciones resultan inauditas. <strong>Marcos</strong> da que pensar; quiebra la calma, invalida temores, denuncia complicidades y encauza la reflexión. No propone misterios; tampoco narra milagros. No hay quebrantamientos de leyes físicas; sí, de las injustas. Asombra la libertad y el efecto de su onda expansiva. La praxis y el discurso del <strong>Galileo</strong> -así llama la mujer al protagonista de <strong>Marcos</strong>-impresionan. El rebelde hombre laico presenta a sus coetáneos un proyecto largamente meditado que descarta la resignación como consuelo e ignora soluciones para un más allá. Él no cree en las reformas. Sólo admite el cambio que restituye la dignidad de los insignificantes. Por eso, planteará con audacia una alternativa de sociedad, a la que invita a adherirse con un paso que atraviese la frontera desde la neutralidad al compromiso; <em>un paso que vale un mundo</em>.</p>
<p style="text-align: right;">Autor: <strong>Salvador Santos</strong><br />
Ediciones El Almendro -742 páginas – Córdoba – España<br />
(Destilado en fascículos: <strong>Oscar Varela</strong>)</p>
<h2><span style="color: #808080;">PRESENTACIÓN    </span></h2>
<p><strong>EL SUBSUELO: EXPERIENCIA y TESTIMONIO</strong></p>
<p>Teófila extrajo de la bolsa un pequeño sobre blanco y nos mostró una fotografía oscura de tamaño carné, hecha en fotomatón.</p>
<p>Este es mi padre &#8211; afirmó al tiempo que nos la entregaba.</p>
<p><em>En ella se apreciaban con dificultad los rasgos de un hombre de un color de mestizo. La apertura exagerada de sus ojos destacaba el aire de sobresalto producido probablemente con el fogonazo del flash. Pero ni siquiera esa alteración en su semblante pudo disimular su expresión de pobreza y abandono.</em></p>
<p><em>Se la devolvimos y ella la guardó delicadamente en el sobre. Sacó, entonces, otra de mayor tamaño, también en blanco y negro, con aspecto de tener más antigüedad. La miró y dijo con ternura:</em></p>
<p>Éstos son mis abuelos, los padres de mi padre.</p>
<p><em>La foto reproducía sencillamente las figuras de un hombre y una mujer, de pie y tomados de la mano. El hombre era blanco y aparentaba unos cuarenta años. Aparecía con el torso desnudo; vestía un ancho pantalón y calzaba sandalias. Usaba gafas y miraba la cámara con una sonrisa franca.</em></p>
<p><em>La mujer contrastaba con el hombre por su color bronce oscuro. Su vestido se distinguía por su simplicidad. Sin más detalles que las aberturas para la cabeza y los brazos, cubría sus rodillas e insinuaba unas piernas descansando sobre sus pies descalzos.</em></p>
<p>Mi abuelo era blanco –siguió diciendo-. Cuando se hizo esta fotografía había nacido ya mi padre, el único hijo que tuvieron.</p>
<p>Mi abuelo recorrió varios países latinoamericanos antes de llegar al poblado donde vio por primera vez a mi abuela. Yo no lo conocí, pero sé perfectamente cómo pensaba, Mi padre me hablaba a menudo de él y, a partir de hacerme cargo de sus escritos, he podido revisarlos minuciosamente durante muchos años.</p>
<p><em>Acto seguido, sacó de la bolsa de plástico un grueso libro con una encuadernación manifiestamente casera, cerrada con unas rústicas tapas de piel ennegrecida y abrillantada por el uso. Lo sujetó sobre sus piernas y, al pasar su mano acariciándolo, dejó ver en la parte superior de la tapa unas letras en mayúsculas grabadas a fuego. Destacaba un nombre:</em> <strong>MARCOS</strong>.</p>
<p><strong><em>&#8211; ¿Cuál era la nacionalidad de tu abuelo?</em></strong></p>
<p>Mi abuelo nació en un pueblo de España. Había salido de su terruño siendo muy joven. Por mediación de un pariente lejano de mi familia, director de una congregación religiosa en Madrid, ingresó interno y permaneció en la capital hasta que comenzó estudios universitarios específicos para hacerse sacerdote.</p>
<p>Una vez ordenado, le enviaron a complementar su formación a Roma. A su regreso le encomendaron tareas docentes que complementó con trabajos de investigación.</p>
<p>Pero a los pocos meses juzgaron perniciosas sus ideas por excesivamente avanzadas y optaron por enviarle durante unos años como misionero a Latinoamérica. Consideraron que en ese entorno perderían efecto nocivo sus opiniones y acabaría por moderar sus planteamientos.</p>
<p>Sin embargo, su experiencia por las distintas misiones en que estuvo destinado refrendó los principios que siempre mantuvo. Su percepción de la realidad latinoamericana impulsó el avance definitivo de sus investigaciones; aunque eso le acarreó no pocos problemas y disgustos.</p>
<p><strong>UN ABUELO CON MUCHO CARÁCTER</strong></p>
<p>He perdido muchos detalles de cuanto me contó mi padre –prosiguió Teófila-, aunque retengo lo esencial del tormentoso recorrido de mi abuelo hasta encontrarse con mi abuela.</p>
<p>Mi abuelo fue, ante todo, un hombre coherente hasta la desmesura. No falló en su lealtad consigo mismo y con sus propias convicciones. Nunca se adaptó a la horma con que se moldean las mentes irreflexivas. Su vida, sus reacciones, sus actitudes no respondían a clichés preconcebidos. Emanaban inesperadas del principio vital que conformaba su personalidad. Su manera de ser le ocasionó serios problemas. El choque entre el hombre inconforme y la resistencia a lo nuevo por parte de la inteligencia uniformada resultó inevitable.</p>
<p>Cuando comenzó la práctica docente aparecieron las primeras señales anunciadoras de la incomodidad que suscitaban sus ideas. Su manera tan singular de explicar el evangelio y la presentación que hacía de Jesús, el hombre de Galilea, se consideraron peligrosas. No pudieron ser rebatidas; tampoco, toleradas. No encajaban con la doctrina oficial. Volatilizaba sin remedio el carácter misterioso con que se ocultó durante siglos la realidad de un ser profundamente humano.</p>
<p>Él se distinguía por su alergia declarada a la práctica de proteger y alimentar la ignorancia. Antes bien, con una facilidad pasmosa, desmontaba el engaño como se quita el polvo con un plumero. Con dos frases, dejaba aparecer en todo su esplendor un mensaje y una persona, el Galileo, mucho tiempo escondidos.</p>
<p>Lo destinaron a América Latina como fórmula para alejar el riesgo de que sus ideas se propagasen. Justificaron la decisión bajo el criterio de que necesitaba completar su formación con entrenamiento práctico. En realidad, proyectaron apartarlo de la investigación y la enseñanza. Él comprendió que representaba un problema y no se resistió, sino que aceptó de buena gana su destierro.</p>
<p>En su primer destino los compañeros de la Misión dedicaron dos o tres días a ubicarlo, darle a conocer la zona, presentarle a las personas más representativas del contorno e insistirle en un elenco de cosas a tener en cuenta respecto a las peculiaridades propias del lugar y las gentes que lo habitaban, en ese corto espacio de tiempo comprendió el porqué de tan miserable realidad. Con un carácter como el suyo, no tardó mucho en tomar la decisión de enfrentarse a toda idea que colaborara activa o pasivamente a prolongar aquella desdicha humana.</p>
<p>Una tarde, al terminar el recorrido programado en esa jornada y estando reunidos todos los componentes de la Misión, le pidieron que comentara sus primeras impresiones. Muy tranquilo, resumió en dos hechos lo que había captado con su mirada crítica y rebelde. Manifestó que destacaba la evidencia histórica del expolio y el genocidio impune llevado a cabo por el blanco. Y, en medio de la tensión generada por tal afirmación, calificó de hipócrita y equivocada la actitud de aplicar árnica a las heridas del esclavo, consintiendo su servidumbre e intentando someterlo también al dios cruel de los invasores de sus tierras y sus vidas.</p>
<p>Entonces empezaron sus complicaciones. El responsable de la Misión le prohibió volver a exponer esas ideas que perturbaban el sosiego del grupo, exigiéndole retractarse y pedir perdón públicamente al colectivo misionero.</p>
<p>Él contestó, entonces, que el sosiego colectivo era síntoma manifiesto de la complicidad institucional con aquella inaceptable situación de degradación humana; que no se retractaba por lealtad al evangelio; que pedir perdón significaría dar la espalda a sus propias convicciones y aliarse con la injusticia. Que eso él no lo haría.</p>
<p>A partir de reiterar con firmeza sus convicciones en público, el caso fue denunciado a las autoridades religiosas españolas. Entretanto se conocía la determinación de éstas sobre el asunto, se le instó a no hablar de esos temas con los otros miembros de la Misión.</p>
<p>Conociendo el temperamento del abuelo, supongo que no obedeció. Mi padre me comentaba que para el abuelo la obediencia era una virtud recomendable y útil exclusivamente para lelos. Según su criterio, los necios necesitan la obediencia tanto como los que desean que los necios sigan siéndolo. Salvo en casos muy excepcionales, como puede ser un grave peligro inminente, la obediencia como principio admite la irracionalidad como método. Un auténtico proceso educativo para personas libres debe instruir en la desobediencia. El abuelo afirmaba que el hombre de Galilea estableció ese modelo de educación.</p>
<p><strong>OTRA VISIÓN DE LA “CONQUISTA DE AMÉRICA”</strong></p>
<p>Ciertamente que generaba dudas cuando hablaba del Dios cruel. Yo misma tenía esa incertidumbre. Y mi padre, para poder contestarme, me aportaba nuevos detalles de la experiencia de mi abuelo. Nada más llegar él a América constató la cruda realidad. Su análisis solo requería desempolvar los hechos que la habían producido. La excusa de la civilización valió para que el mundo de los blancos arrasara durante siglos un inmenso continente utilizando una violencia desmedida.</p>
<p>No hubo escrúpulos. Imperó el asesinato, la esclavitud, el expolio y la salvaje devastación. El blanco puso los pies en América bajo la justificación teórica de la exploración. El resultado práctico demostró la falsedad de ese pretexto. La ambición incontenible de exprimir tierras y vidas humanas para el enriquecimiento de personas, instituciones y naciones de Europa se delató como el verdadero objetivo.</p>
<p>Según el abuelo, en América se advierte a simple vista la correspondencia inversa entre violencia y sumisión, enriquecimiento y miseria, conocimientos e ignorancia, soberbia y humillación, hartura y hambre. Decía que dañaba a la vista, a la razón y a la conciencia el descomunal contraste entre las ropas elegantes de los blancos y los harapos miserables de los originarios; entre las casas señoriales de los menos y las pocilgas de los muchos; entre el exceso y la penuria.</p>
<p>En su opinión, tamaña desproporción se acrecentó a ritmos agigantados por el simple hecho de que los civilizadores europeos disponían de pistolas y los originarios del inmenso territorio, no. Las pistolas daban derecho a imponer la ley, el orden y la justicia. Y el abuelo aseguraba que no era posible la justicia mientras estuviera sustentada por la violencia.</p>
<p>Repetía frecuentemente que las mejores preguntas brotaban del inconformismo. Por eso, respecto a cualquier normativa legal con repercusión social, política o económica, animaba a preguntarse: ¿a quiénes benefician y a quiénes perjudican esas leyes? ¿Cómo deberían ser modificadas para evitar ese efecto de nociva correspondencia que engendra un obsceno beneficio para algunos a costa del perjuicio inhumano de muchos otros?</p>
<p>En el abuelo nació un pesar inconsolable al ver a los originarios como sombras sin porvenir. No dudó en meterse en sus pellejos para compartir sus mismos sentimientos. Su carácter indomable le condujo a adoptar una actitud de solidaridad extrema con ellos.</p>
<p>Por eso, desde su entrada en el continente se rebeló contra el hecho de que el Dios que pregonaban los misioneros fuera el mismo que adoraban los asesinos europeos. Los símbolos que utilizaban los primeros en sus enseñanzas pendían tallados en oro de los cuellos de los criminales. Consideraba que debía retirársele la carta de ciudadanía a un Dios partidario del atropello, el asesinato y el robo.</p>
<p>No soportaba la contradicción ni la injusticia. Me comentaba mi padre que para el abuelo solían andar cerca una de la otra, Su fuerte carácter le llevaba a desbocarse ante ellas.</p>
<p>Lo cierto es que no reconoció nunca al Dios que utilizaban como bandera los feroces usurpadores de tierras y bienes para justificar sus fechorías. Para él representaba una burla, un invento atroz de una organización humana sostenida por sus grandes beneficiarios: los acaparadores de la riqueza.</p>
<p>Según él, las potentes instituciones religiosas no eran sino ingentes comparsas manejando un discurso tan sagrado como rancio y falaz. Las tachaba de colaboracionistas con el orden establecido; encargadas de tener distraído al personal, reprimiéndolo con cuestiones sexuales y morales de baja talla; cómplices de la interminable esclavitud humana, obsesionadas en desviar la atención con promesas para más allá de la muerte para evitar el peligro de la mirada sobre lo que realmente importa: los verdaderos e históricos problemas que claman aquí, en el más acá, por soluciones de extrema urgencia.</p>
<p>El abuelo repetía a menudo que el único Dios en el que creía era aquél que incluso los ateos y agnósticos no tendrían inconveniente en tolerar. Debería ser, por tanto, mudo e impotente como manera inequívoca de demostrar su total compromiso con la libertad humana. Y añadía&#8230; que eso llegó a descubrirlo gracias a Jesús&#8230;, el hombre de Galilea.</p>
<p>Conoció a muchos hombres y mujeres que se dejaron el pellejo ayudando en América Latina. Algunos le ayudaron a complementar sus ideas. Uno de ellos llegó a ser su mejor amigo.</p>
<p>Estuvo en aquel lugar unos días nada más. Enseguida le llegó una orden de traslado. Lo destinaban a un gran centro misionero internacional por el que pasaban constantemente personas y materiales diversos. A su llegada, el Director lo recibió con cortesía, le dio a entender que estaba al tanto de su manera de pensar y se mostró satisfecho porque la misión contase con un especialista en los evangelios. Le encomendó, por tanto, la tarea de complementar la formación del personal misionero limitándose a la explicación técnica de los textos evangélicos. Le ofreció poner a su alcance los medios que necesitase.</p>
<p>Con la excusa de tener una conversación posterior con él, le solicitó que en los próximos días redactara un breve escrito reseñando los puntos que consideraba imprescindibles para desarrollar en el continente americano una acción evangelizadora. Además le encargó que preparara dos artículos mensuales para publicar en revistas misioneras.</p>
<p>Mi abuelo captó de inmediato que aquellas instrucciones respondían a una estrategia para mantenerlo controlado y obtener referencias escritas sobre sus extrañas ideas. No tardó ni dos horas en volver al despacho del Director. Le entregó un listado de libros que necesitaba traer de su anterior residencia en Madrid. En folio aparte le aportó un esquema con las ideas que previamente le había requerido. Decía lo siguiente:</p>
<p style="padding-left: 90px;"><strong>PARA UNA ACCIÓN EVANGELIZADORA EN LATINOAMÉRICA</strong></p>
<p style="padding-left: 90px;">A.- Si el propósito de la actividad conlleva seguir tolerando el genocidio y el expolio del continente,  no se modifique nada. Lo que se está haciendo es un procedimiento eficaz.</p>
<p style="padding-left: 90px;">B.- Si, por el contrario, se quiere <strong><em>La </em><em>Buena Noticia </em></strong> a los pobres, sugiero:</p>
<p style="padding-left: 90px;">Invalidación de los símbolos y ritos relacionados directa o indirectamente con la religión de los blancos.</p>
<p style="padding-left: 90px;">Compromiso total con los originarios, siendo uno más entre ellos y defendiendo sus culturas y sus maneras de manifestarlas.</p>
<p style="padding-left: 90px;">Exigencia a personas, instituciones y Estados de los blancos:</p>
<p style="padding-left: 150px;">1. devolución de todo lo robado durante siglos.</p>
<p style="padding-left: 150px;">2. reparación de todos los daños causados en el continente.</p>
<p style="padding-left: 150px;">3. indemnización por los asesinados, muertos, deportados y desaparecidos a consecuencia de sus acciones.</p>
<p style="padding-left: 150px;">4. indemnización justa por los daños personales, psicológicos, económicos y sociales causados a sus familias y a sus pueblos.</p>
<p style="padding-left: 150px;">5. íntegra devolución de intereses de demora y penalización consistente en ayuda técnica, tecnológica, formativa y organizativa, con el fin de recuperar la justicia, la paz y el desarrollo del continente.</p>
<p style="padding-left: 150px;">6. Obligarse mediante pactos a la implantación de medidas claramente favorables a ese desarrollo y eliminación de otras que lo impidan.</p>
<p style="padding-left: 150px;">7. Tarea práctica centrada en la constitución y desarrollo de grupos humanos formados por individuos cohesionados y comprometidos con un modelo alternativo de sociedad caracterizada por la igualdad, la justicia y la libertad.</p>
<p><em>Cuando el Director leyó estas líneas se quedó callado durante unos instantes. Luego, le contestó muy serio:</em></p>
<p style="padding-left: 60px;"><strong><em>&#8211; «No creo que usted esté convencido de lograr estos objetivos. ¿Sabe que si lo intentáramos nos acarrearía una muerte segura?»</em></strong></p>
<p>Él le contestó:</p>
<p style="padding-left: 60px;"><strong><em>&#8211; «Que sea imposible conseguir lo que propongo no justifica nuestra persistente connivencia con el crimen ni impide que exijamos justicia con firmeza y coraje. Que nuestra postura nos llevaría a una muerte segura, también lo declaró convencido el hombre aquél de Galilea. Pero él se decantó sin vacilaciones por la opción B.»</em></strong></p>
<p>Recuerdo perfectamente todo esto porque lo he leído muchísimas veces. Y, además, el abuelo conservó una copia, que mi padre guardaba en una caja grande de lata junto con otros muchos papeles llenos de anotaciones.</p>
<p>El abuelo hablaba de la <strong><em>Buena Noticia </em></strong> a los pobres porque esa es la traducción de la palabra griega <em>Evangelio</em>. Al decir, los pobres, se refería a la población indígena e indigente de América.</p>
<p>Los libros le llegaron en dos semanas. Entretanto, escribió varios artículos que nunca se publicaron. Se iniciaron clases para el reciclaje a misioneros basadas en la explicación del texto de los evangelios.</p>
<p>Hubo una fuerte demanda para acudir a ellas. Incluso fueron admitidos algunos blancos adinerados que contribuían económicamente al mantenimiento del centro.</p>
<p>Como cabía esperar, sus explicaciones duraron solamente dos o tres semanas. Sus charlas fueron suspendidas cuando no se había leído ni una página del texto del evangelio. Por una parte, algunos misioneros y misioneras jóvenes comenzaron a oponerse a los métodos tradicionales de actuación y exigían cambios muy profundos.</p>
<p>Por otra, la mayoría de asistentes, incluyendo a los opulentos, se enfrentaron con exceso de energía a la dirección por permitir semejante ofensa al dogma, a la tradición y a la moral. Las denuncias se extendieron por escrito a diferentes países. Calificaban al abuelo de ateo, descreído, blasfemo, satánico y elemento sumamente nocivo para la religión cristiana.</p>
<p>Ni siquiera entraron a fondo en el evangelio. Únicamente tuvo tiempo de explicar las primeras líneas del texto y las circunstancias históricas, políticas, sociales, económicas, religiosas y culturales del entorno donde se desenvolvió su principal protagonista, el hombre de Galilea o el Galileo, como él le llamaba. Insistía en la importancia de conocer ese contexto para entender sin equívocos su mensaje. Evidentemente, los asistentes captaron la coincidencia entre la situación de Palestina en el siglo I y la realidad latinoamericana de aquel momento.</p>
<p>No sentaron nada bien las ideas expresadas por el abuelo. Según él, para comprender el evangelio era necesario desechar la idea de que Dios había hablado. El concepto de que uno habla para que otro obedezca pertenece, decía, a mentes militares, no a Dios. Para él, pensar en una revelación divina suponía negar la capacidad mental y la libertad humanas.</p>
<p>Frente a los misterios, que se usan para achicar al ser humano, hacerlo dócil y dominarlo, afirmaba que el mensaje del hombre de Galilea destapaba los ojos a la verdadera grandeza humana y que su propuesta se acreditaba por su eficacia liberadora. Defendía con rotundidad que los evangelios, susceptibles de ser sometidos a crítica y análisis, no presentan ningún secreto o enigma sobre el más allá, antes bien, enseñan, adaptándose a las circunstancias del lector, una alternativa de vida social en oposición al modelo impuesto por los que durante la historia han poseído la pistola y el dinero.</p>
<p>Mi padre me comentaba que, durante las clases, los ánimos se encrespaban fácilmente, desembocando en insultos y violencia dialéctica contra el abuelo. En una de ellas un personaje muy considerado y con una enorme fortuna lo increpó públicamente con agresividad:</p>
<p style="padding-left: 60px;"><strong><em>&#8211; »¡Usted se está cargando la fe!»</em></strong></p>
<p>Él, sin perder la compostura, le respondió:</p>
<p style="padding-left: 60px;"><strong><em>&#8211; «Habla así porque piensa que la fe es algo que se tiene en la cabeza. Pero la cabeza no puede albergar lo que no cabe en ella. En la de usted ni siquiera entra algo tan razonable como lo que estoy exponiendo. Si tuviera el coraje de seguir la lectura que haremos en estas clases comprendería por qué la fe no está en la cabeza&#8230;, sino en los pies.»</em></strong></p>
<p>En otra ocasión, una monja le interpeló:</p>
<p style="padding-left: 60px;"><strong><em>&#8211; «Diga usted claramente si cree que Jesucristo era Dios.»</em></strong></p>
<p>Impertérrito, respondió:</p>
<p style="padding-left: 60px;"><strong><em>&#8211; «¿Por qué dice «era», señora? Los que creían que&#8230; era Dios&#8230; han ocasionado estos resultados que usted misma puede observar. Creer que Jesucristo era Dios no compromete. Sin embargo, aceptar sin reticencias su humanidad y la de su mensaje obliga a tomar partido por los insignificantes, enfrentándose a los que han provocado este destrozo. ¿De qué lado está usted? No le quepa duda de que el mensaje humano del hombre de Galilea es la Buena Noticia que espera este pueblo.»</em></strong></p>
<p>Y, en una ocasión, un misionero de prestigio creyó pillarle en contradicción y lo cuestionó:</p>
<p style="padding-left: 60px;"><strong><em>&#8211; «¿No es usted sacerdote?»</em></strong></p>
<p>Su contestación estuvo a la altura de sus conocimientos y su coherencia:</p>
<p style="padding-left: 60px;"><strong><em>&#8211; «Jamás el Galileo llamó así a ninguno de los suyos. Yo soy simplemente un mensajero. Estoy seguro que si olvidara mi cometido, perdería mi condición humana”.</em></strong></p>
<p>Las clases fueron suspendidas indefinidamente y la dirección sugirió al abuelo que dedicara todo su tiempo a continuar sus estudios y a escribir artículos que nunca llegaron a publicarse. Todos lo aislaron por completo, salvo Kurt, un misionero alemán muy mayor al que nadie prestaba mucha atención. Este hombre fue el gran amigo de mi abuelo. Decía de él que poseía una inteligencia superior y que dejaba constancia de ella en la huella de sus pisadas firmes y decididas.</p>
<p><strong>EL AMIGO Y UNA ALTERNATIVA CREADORA</strong></p>
<p>Os lo definiré como mi padre me lo describía. Con aspecto como de venir de vuelta, iba siempre muy desaliñado y caminaba descalzo por todos los suelos. Vestía un pantalón corto y una simple camiseta de tirantes. Su tez curtida por el sol contrastaba con una poblada melena blanca que le hacía inconfundible desde lejos. Poseía la virtud de que nadie lo tomara en cuenta. Afirmaba que esa ventaja tardaba en conseguirse, aunque animaba a lograrlo cuanto antes como requisito imprescindible para poder actuar como te diera la gana.</p>
<p>Kurt vivía en una Misión olvidada, a diez jornadas de camino en coche. Había venido a recoger unos materiales solicitados tiempo atrás. Durante los días que pasó en aquellas instalaciones acudía a la habitación del abuelo para que le explicara las claves de los evangelios. Estaba feliz; aseguraba que ya podía morir tranquilo al ver refrendadas por el Galileo las decisiones prácticas que él había tomado. Mostró a su amigo un hondo agradecimiento por haberle posibilitado entender lo que para él nunca tuvo explicación. Como muestra de ello, le propuso ir con él a su Misión. Él mismo se encargaría de convencer al Director rogándole que confiara en sus dotes persuasivas y en su dilatada experiencia. Eso hizo. Llegó a prometerle que en unos meses moderaría el pensamiento radical del abuelo.</p>
<p>Cuando llegaron a la Misión, mi abuelo se quedó prendado de lo que Kurt había logrado. El lugar no disponía de un solo espacio inútil y se detectaba un continuo movimiento de personas con alguna actividad entre manos. La capilla se utilizaba para cualquier cosa menos para celebrar actos religiosos. Servía como almacén, granero, escuela, lugar de reuniones, de industria para productos manufacturados, etc. Comentaba mi abuelo que resultaba agradable y emocionante oír el traqueteo de las máquinas de coser, y el sonido rítmico de instrumentos y herramientas, acompasados con los cánticos con que se humanizaba la actividad.</p>
<p>El poblado disponía de una gran extensión de terreno en el que se cultivaba gracias a los pozos y a un sistema de recogida de aguas de lluvia en aljibes subterráneos. Criaban gallinas y conejos. Contaban con un buen rebaño de cabras y vacas. Elaboraban quesos. Trabajaban la piel, la madera, fibras vegetales y barro con los que producían utensilios diversos&#8230; Y, sobre todo, se constataba la presencia de un extraordinario grupo humano de mujeres y hombres desempeñando cada uno una función de utilidad para el colectivo.</p>
<p>Todas las tardes se trataban los temas que importaban o requerían ser solucionados con mayor urgencia, decidiéndose sobre ellos por votación de todos los miembros del grupo. Allí se impartía formación práctica a personas de otros poblados relativamente cercanos. También se les visitaba para complementar la ayuda, que incluso llegaba a la entrega de materiales necesarios para poner en marcha los sencillos mecanismos productivos.</p>
<p>En ese lugar vio por primera vez mi abuela a mi abuelo. Ella vivía en un poblado a dos días de camino a pie y vino a recibir clases prácticas. Kurt y él estaban juntos, saludando a todos los recién llegados. Kurt, lleno de amabilidad, dio a mi abuela las gracias por venir. Le dijo que le gustaban sus manos. Le auguró un rápido aprendizaje y le aseguró que se convertiría en una buena maestra. Ella solamente sonrió agradecida y se marchó a sus cosas. Aquella misma noche destruyeron el poblado.</p>
<p><strong>ARRASARON CON EL PUEBLO</strong></p>
<p>Bien entrada la madrugada, llegaron unos camiones con un número indeterminado de desconocidos. Penetraron en las diferentes estancias y cabañas disparando indiscriminadamente a todo lo que se movía, incendiando todas las instalaciones y destrozando lo que encontraban a su paso. Se salvaron muy pocos. Mi abuela no recibió daño alguno porque se acurrucó tras el cuerpo inerte de un caballo. Kurt murió allí mismo, cosido a balazos.</p>
<p>A mi abuelo lo dieron por muerto después de propinarle una tremenda paliza que lo dejó desfigurado. Lo tiraron por un terraplén con un disparo que le entró por la espalda y le salió por el hombro y otros dos en una pierna. A la mañana siguiente mi abuela lo encontró inconsciente y en un estado lamentable. Confeccionó unas parihuelas, tomó comida y agua, y lo llevó a su poblado arrastrando la camilla durante varios días.</p>
<p>Respecto a quiénes lo hicieron, nadie conoce sus nombres. Pero se sabe que tenían camiones, armas, maldad para pensarlo, prepararlo y hacerlo, y, sobre todo, interés en que no prosperara ni el pensamiento libre ni una alternativa a la sociedad que ellos y sus armas representaban.</p>
<p>El abuelo no tendría otra casa que la choza de mi abuela donde nació el hijo que ambos tuvieron, mi padre. Con esfuerzo, lograron reconstituir la organización de Kurt, cuyo recuerdo les siguió dando fortaleza. Me decía mi padre que, sin haber llegado a conocerlo, muchos sentían su presencia constante en el poblado.</p>
<p>Pasados unos meses, un grupo de hombres de confianza marcharon con mi abuelo al centro misionero. Entraron de noche en su antigua habitación, recogieron sigilosamente muchos de sus libros y papeles, y volvieron con ellos al poblado. Allí, en la choza, día tras día, año tras año, con el recuerdo imborrable de su amigo Kurt y el amor callado y leal de mi abuela, escribió sus libros explicando palabra a palabra la propuesta del hombre de Galilea.</p>
<p>A su muerte, mi abuela entregó a mi padre los escritos de mi abuelo. Él mismo los encuadernó, forrándolos con piel de cabra,</p>
<p>La clave del pensamiento de mi abuelo es el mensaje contenido en los evangelios. Examinó a Marcos de cabo a rabo con minuciosidad de orfebre. Para leer a Marcos se necesita mucho tiempo.</p>
<p>Marcos es el evangelio más antiguo. Después de haber sido desmenuzado y analizado término a término, leerlo supone escuchar en toda su intensidad el mensaje del Galileo.</p>
<p>Si uno se fija, la brutalidad de los intolerantes se desató porque no soportaban la realidad social construida por Kurt. Son los hechos los que importan. Los responsables de la destrucción del poblado y la matanza cometieron esa barbaridad bajo el estandarte del crucifijo.</p>
<p>Hay que seguir recordando las palabras del abuelo: «<strong><em>Las mejores preguntas nacen del inconformismo</em></strong>«. A ver si somos capaces de plantearlo&#8230; A ver&#8230; ¿A quién beneficia que el evangelio se haya explicado como se ha explicado? Y&#8230; ¿cómo debería leerse para que nadie pudiera apropiárselo en beneficio propio?</p>
<p><strong>Continuara</strong></p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2019/06/30/el-evangelio-leido-de-sur-a-norte-presentacion/">“El Evangelio leído de Sur a Norte” [Presentación]</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>El Perú blanco de Bruce</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 08 Jun 2019 02:30:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[blancos]]></category>
		<category><![CDATA[discriminación]]></category>
		<category><![CDATA[peru]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>No es casual que ayer a diez años del Baguazo, un hombre político blanco que ocupa y ha ocupado diversos cargos de poder como es Carlos Bruce, le diga al país que Martín Vizcarra llegó a ser la máxima autoridad del Perú porque se necesitaba “<em>un provinciano en la plancha (presidencial) porque había demasiados blancos</em>”. </p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="post-header">
<p class="Subtitle">6 de junio de 2019<br />
No es casual que ayer a diez años del Baguazo, un hombre político blanco que ocupa y ha ocupado diversos cargos de poder como es Carlos Bruce, le diga al país que Martín Vizcarra llegó a ser la máxima autoridad del Perú porque se necesitaba “un provinciano en la plancha (presidencial) porque había demasiados blancos”. Es el correlato discursivo natural de un sistema que la única respuesta que ha sabido dar a las exclusiones históricas de amplios sectores de la sociedad, es la cuota legal o, en este caso, simbólica en los cargos de representación.</p>
</div>
<section class="post-article">
<div class="post-content">
<p>No fue un “lapsus”, como luego intentó justificarlo Bruce, fue creo una declaración honesta, no solo de él, sino de un sector vinculado a los grupos de poder que manejan la economía del país, que cada cinco años se organiza y cierra filas para defender sus intereses, a los cuales el clasismo y racismo son completamente funcionales para su supervivencia. Pero que, contradictoriamente, necesitan negar por lo menos de forma oficial y aparente.</p>
<p>Esto lo podemos ver como un continuo que no se ha podido quebrar desde la dominación colonial. Y que pretende mantener, resignificar y actualizar, solapada y oficiosamente, la idea de que la discriminación racista y cultural es un mecanismo de modernización porque son los discriminados los que se oponen al desarrollo; es el indígena, el provinciano, el no blanco.</p>
<p>Este mecanismo que opera junto a muchos otros, como la discriminación de género por ejemplo, es el que habla en las declaraciones de Bruce. Es la fórmula histórica con la que se viene respondiendo a la diferencia y al conflicto, pero que en este caso específico arremete en la diferencia no contra un opositor del modelo, sino contra un eventual opositor político.</p>
<p>Hace un año, la primera encuesta nacional de Percepciones y Actitudes sobre la Diversidad Cultural y Discriminación Étnico, realizada por IPSOS ha pedido del Ministerio de Cultura, arrojó que el 31% de peruanos y peruanas sufrió algún tipo de discriminación en el último año. Es decir de cada 10 nacionales 3 se han sentido discriminados en el último tiempo. Las cifras son elocuentes y son otra gran expresión de la decadencia de este sistema y de su imposibilidad de superar injusticias históricas.</p>
<p>Es momento que se vaya extinguiendo el Perú de los Bruce, para pasar a otro que nos permita ser más iguales y justos.</p>
<p>*Fuente: <em><strong><a href="https://luciaalvites.lamula.pe/2019/06/06/el-peru-blanco-de-bruce/luciaalvites/">Lamula</a></strong></em></p>
</div>
</section>
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			</item>
		<item>
		<title>Brasil: Marielle Franco y el país que nunca fue</title>
		<link>https://piensachile.com/2018/03/22/brasil-marielle-franco-pais-nunca-fue/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 23 Mar 2018 02:38:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Corrupcion]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>
		<category><![CDATA[blancos]]></category>
		<category><![CDATA[brasil]]></category>
		<category><![CDATA[corrupción]]></category>
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		<category><![CDATA[negros]]></category>
		<category><![CDATA[pobres]]></category>
		<category><![CDATA[ricos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>No hay ninguna salida racional para el pequeño Brasil. Borrar todo y comenzar de nuevo como mínimo. Y eso jamás podrá ser hecho por medio de un pacto ci­vi­li­zado. Ellos matan a los millares que necesiten matar para mantener el privilegio y el robo legalizados. Perdieron la vergüenza hasta de defender el neoesclavismo. Ayer mismo un hombre, casado con ex mujer de un concejal miliciano, fue asesinado en la zona oeste carioca, frente al hijo de 5 años. No hay descanso.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="titular titular-single"></div>
<div class="soustitre"><span class="fecha">21/03/2018<br />
</span>Consternación y pavor son apenas dos de tantas palabras que pueden definir este momento, luego del cobarde asesinato de la concejala municipal Ma­ri­elle Franco (Partido Socialismo y Libertad- PSOL) y An­derson Gomes, que conducía el automóvil por la calle de los In­vá­lidos, Lapa, al regreso de un evento po­lí­tico abierto al público.</div>
<div class="texte">
<p>El Brasil no es un país, no es una sociedad, no es una república con algún atisbo de democracia. Es un quintal donde la carne negra sigue siendo la más barata del mercado, como siempre, en cuanto expoliación total de los hombres, mujeres, naturaleza, que precisa aumentar su espacio de reproducción.</p>
<p>El crimen he­di­ondo no cabe en los discursos políticos dominantes. Se trata de la crónica, en capítulo más ilustre, del pan nuestro de cada día, amasado por ladrones de saco y corbata y mafias de todo tipo que comandan el paso de nuestra vida.</p>
<p>Hasta intentan mostrar respeto e indignación. Pero es nítido que no “sienten la cosa”, no se retuercen de dolor por dentro. No hay manifestaciones constantes de indignación y preocupación, como podemos ver en los ridículos debates sobre la crisis económica que siquiera alcanza en este aspecto. Ri­dí­culos porque defienden la pauta que profundizará la misma tragedia sangrienta que son obligados a cubrir para protegerse.</p>
<p>Ri­dí­culos de­bates también sobre la intervención federal con el Ejército. Gastaron más tiempo discutiendo si deberíamos llamarla de “intervención federal” o “intervención militar”. Aquel niño con la mochila revisada por un soldado no mereció el mismo tiempo. Gente blanca “de bien”, repita. Repita “de bien” mil veces, todo el día.</p>
<p>Están abatidos. Pero momentáneamente, es claro, porque hacer eso con una concejala es de hecho impactante para esos parvos que cierran los ojos a los intereses ines­cru­pu­losos de quien toma las decisiones que, ellos mismos, exigen para “resolver la crisis”. Matar a la negrada en las favelas es parte del juego, ¿pero una electa de nuestra fiesta democrática? Cae mal, vamos a mostrar indignación.</p>
<p>Queda patente que las instituciones oficiales no tienen ninguna pretensión de promover la justicia y nuestro bienestar. Sólo podemos jugar si aceptamos todas las reglas que los dueños de todo y sus compinches, inclusive armados, permiten.</p>
<p>Si aceptamos el robo y el escarnio, todo bien, viva la democracia. Si quisiéramos obstaculizar la transferencia de nuestras jubilaciones hacia la burguesía financiera, golpes en la cara, inclusive de mujeres y viejos, como se vio ayer en la Cámara Municipal paulista , que votaba el puro y simple asalto a la vejez de trabajadores por sus amados fi­nan­ci­a­dores de carrera política, los propios sacerdotes del dios-mercado. Uno de ellos, el más fundamentalista, después de engañar a la ciudad por un año y tres meses, ahora quiere saltar de gobernador del estado más rico del país. “Locomotora” rumbo al abismo. Habrá carnicería después.</p>
<p>Por eso mismo, de nada sirve la estupefacción y hasta el luto por parte de quien defiende que seamos robados día y noche, mintiendo, omitiendo y frau­dando de­bates fun­da­men­tales de forma ab­so­lu­ta­mente incansable.</p>
<p>La cuenta es simple. Si usted quiere dejar a los habitantes de la Maré o de Jardim São Luiz sin renta, pues los lucros de una supercasta precisan eternizar su ascenso, incluso sin producir un empleo, la sangre correrá más y más. Sea porque los expoliados salgan a tomar aquello que no les dan, sea porque algún canalla de ocasión inventará un enemigo interno a ser combatido, “sin el peligro de una nueva Comisión de la Verdad”.</p>
<p>Es eso. Río de Janeiro está quebrado después de una década de negociados de los famosos hombres blancos liberales, bañados en esa espuma mediática que monopoliza la palabra y la opinión, tan pretenciosa del bienestar de la economía, esa pasión platónica por la cual nutren.</p>
<p>Fueron más de 100 bi­llones de exoneraciones fiscales pros Eikes <strong>1/</strong> que de nuestra vida extrajeron. ¿Dónde está ahora? ¿Dónde está Edu­ardo Paes <strong>2/</strong>, que tanto despreció las opiniones contrarias a la mercantilización total de la ciudad?</p>
<p>Un Estado y una sociedad quebrados sólo pueden ser portera abierta a la criminalidad total. Tanto hace si fueron las milicias <strong>3/</strong>, la Policía Militar o fracciones del narcotráfico. Al fin de cuentas están todos de­ses­pe­rados por el mismo botín y el mismo beneficio material que nos estimula desde la infancia.</p>
<p>Donde hasta los funcionarios públicos quedan sin salario y los hombres blancos liberales sugieren cerrar universidades para “economizar gastos” (esos inmundos llaman “gasto” a la inversión en educación ), al lado de la eterna tara de militarizar los bastiones del apartheid tan arduamente erguidos por ellos: sólo resta el saqueo, el pillaje, la lucha armada con propósitos antihu­manos.</p>
<p>Como nos dijo la propia Ma­ri­elle hace pocos días, es este Estado, de los hombres blancos liberales, que “niega a sus agentes el derecho a una política de seguridad mejor” <strong>4/</strong>. ¡Qué bien así!, las evasiones fiscales y las cuentas en offshores sólo engordan en estos tiempos de crisis. El tráfico, un negocio infalible.</p>
<p>Que en el relato inclusive empleado por el Estado, para dopar y despolitizar incesantemente, para bombardearnos, que se mate todo el día, cada vez más, es una excelente noticia para la escoria ilustrada.</p>
<p>Quieren darnos un país decente, hallan bonito atribuir la falencia ge­ne­ra­li­zada a los derechos humanos, laborales, sociales. Solo podemos nadar en piscinas de sangre cada vez más hondas.</p>
<p>Viene ahora una farsa electoral y la imbecilidad promete ser como nunca. No hay empleo, ingreso, derechos, seguridad, pero van a jurar de pies juntos que el problema es la mujer que aborta, protestar, vivir de igual para el igual. O el gay que quiere la luz del día. O los negros que pretenden graduarse, como lo consiguió Ma­ri­elle. O el cuida-autos que se quiere jubilar.</p>
<p>Además, los hombres blancos liberales acaban de aprobar un reajuste salarial para los policías en San Pablo. Optimo, pasan a ganar el doble por hora de trabajo en relación a los “izquierdistas que adoctrinan a los niños en la escuela pública”. Escuela pública donde los pro­xe­netas nunca pusieron un pie, pero quieren cerrar. “Ahorrar recursos en la crisis”, dicen los más desvergonzados.</p>
<p>Incansables del mantenimiento de la segregación que tiene cara de color, esos hombres blancos liberales, ahora mismo, discuten como “medida” contra el asesinato de Marielle, el fin del atenuante ju­rí­dico en crímenes al pasar, y/o el aumento de las penas para crímenes de em­bos­cada y otras bobadas indignantes.</p>
<p>No hay ninguna salida racional para el pequeño Brasil. Borrar todo y comenzar de nuevo como mínimo. Y eso jamás podrá ser hecho por medio de un pacto ci­vi­li­zado. Ellos matan a los millares que necesiten matar para mantener el privilegio y el robo legalizados. Perdieron la vergüenza hasta de defender el neoesclavismo. Ayer mismo un hombre, casado con ex mujer de un concejal miliciano, <strong>5/</strong> fue asesinado en la zona oeste carioca, frente al hijo de 5 años. No hay descanso.</p>
<p>Anteayer, para quien no entiende tamaña ligazón de las tragedias de este me­ta­fí­sico de­no­mi­nado mer­cado, el líder comunitario Paulo Sergio Al­meida también fue asesinado. ¿La razón? Tal vez denunciar los crímenes ambientales de la minera noruega Hydro, que a pesar de rapiñar el pobrísimo estado nordestino de Pará, no consigue evitar que los desechos de su fortuna invadan los ríos de donde los que sólo ven progreso sacan alguna sobrevida. El ejemplar capitalismo es­can­di­navo&#8230;</p>
<p>Seamos prácticos, si un Estado canalla como este admite 60 mil homicidios por año es porque la tragedia es por demás irreversible. Se puede comprobar con el número de cuerpos que llega al Instituto Médico Legal (IML)<strong> 6/</strong>.</p>
<p>Como si fuera poco, ahora tenemos que leer del gobernador-expoliador de Río de Janeiro, Luiz Fernando Pezão (PMDB) decir que lo lamenta mucho y va a investigar. Como si ellos no fueran responsables de la diaria espiral de tragedia en los muros de nuestro maldito apartheid, que sim­plemente se renueva en esas instituciones. Como si ellos mismos, como nos dijera Ma­ri­elle, no hubiesen “subastado el Estado”.</p>
<p>Hablando de instituciones tan puras, todavía estamos obligados a lidiar con la “movilización nacional” (así la llama patéticamente, un cierto monopolio mediático) de magistrados que ganan 30 o 50 mil reales por mes, reclamando un subsidio-vivienda de miles de reales más, aunque residan en la ciudad donde despachan su inutilidad social. Pero claro, cualquier funcionario público jubilado con derecho a 3 mil reales mensuales “hace mal a la economía”.</p>
<p>Nada nuevo. El gran quintal sólo sabe exportar materia prima y siempre fue así, por más que hayan vendido mayores cantidades a través de propinas y achaques, mientras matan a las Ma­ri­elles del campo y de la ciudad a cada instante.</p>
<p>Una insurrección ge­ne­ra­li­zada, que paralice el país y su sagrada economía el tiempo que fuera necesario, es la única salida digna. Pero todo deberá seguir como está.</p>
<p><i>-El autor, Gabriel Brito, es </i>Periodista, editor de <i>Correio da Cidadania</i></p>
<p>15/3/2018</p>
<p>Traducción: Ernesto Herrera &#8211; Correspondencia de Prensa</p>
<p><i>Fuente original: <a class="spip_url spip_out auto" href="http://www.correiocidadania.com.br/34-artigos/manchete/13160-marielle-franco-e-o-pais-que-nunca-foi" rel="nofollow external">http://www.correiocidadania.com.br/34-artigos/manchete/13160-marielle-franco-e-o-pais-que-nunca-foi</a></i></p>
<p>*Fuente para <strong>piensaChile</strong>: <strong><a href="http://www.vientosur.info/spip.php?article13604">VientoSur</a></strong></p>
<p><strong>Notas de Correspondencia de Prensa</strong></p>
<p>1/ Se refiere a Eike Batista, un empresario que fue presentado por el lulismo como “El Brasil que da cierto”. Durante los gobiernos del PT ganó sumas millonarias desde estadios de futbol, a usinas hidroeléctricas. Era el líder del consorcio que administraba el nuevo estadio de Maracaná, antes de su quiebra. Es un símbolo de la estafa progresista. Brito alude a «Eikes” como sinónimo de una lumpenburguesía.</p>
<p>2/ Ex alcalde de Río de Janeiro, del PMDB, inició las «modernas» y represivas “políticas de seguridad”. Está involucrado en diversos escándalos de corrupción y fue apoyado por el PT, aun siendo un político de derecha y oportunista.</p>
<p>3/ Las milicias existen en algunas capitales de Brasil, principalmente en Rio de Janeiro. Son bandas criminales que se asemejan a grupos paramilitares. En barrios, comunidades y favelas, donde la acción del Estado no llega y el narcotráfico domina la vida diaria, las milicias surgen como una “alternativa” y toman el control. Trafican armas y en teoría se oponen a las drogas, cobran un “impuesto” por servicios de seguridad, de telecomunicación etc. Los habitantes de esas zonas no tienen derecho a elegir si quieren o no el “servicio ofrecido”. Tienen que aceptar o los expulsan o directamente los matan. Varios periodistas han sido asesinados por estas milicias.</p>
<p>4/ Ver entrevista en<i> Correio da Cidadania</i>, 24-2-2018:(<a class="spip_url spip_out auto" href="http://www.correiocidadania.com.br/72-artigos/imagens-rolantes/13126-intervencao-federal-no-rio-reflexo-do-leilao-do-estado-e-ausencia-de-investimento-nos-profissionais-da-seguranca-publica" rel="nofollow external">http://www.correiocidadania.com.br/72-artigos/imagens-rolantes/13126-intervencao-federal-no-rio-reflexo-do-leilao-do-estado-e-ausencia-de-investimento-nos-profissionais-da-seguranca-publica</a>)</p>
<p>5/ Concejal miliciano, refiere estar involucrado en trama de intereses de las milicias, de la cual participan políticos, empresarios y policías.</p>
<p>6/ El IML es donde se llevan los cuerpos de gente muerta por violencia. También donde se hacen los exámenes del “cuerpo delito”, o sea, exámenes que contribuyen con procesos legales, que constituyen “prueba” de crímenes, violaciones, etc. Por ser Brasil un país de extrema violencia, el IML se convirtió un emblema de tragedia social y de tragedia de los más pobres.</p>
</div>
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		<title>Colombia: Santos saluda a la paz con sus cazabombarderos Kfir (sionistas)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 30 Sep 2016 02:01:59 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Mientras Timochenko enardecido pronunciaba su discurso evocando el universo macondiano de mariposas amarillas y Mauricio Babilonia, de repente aparecen rugiendo en el cielo una escuadrilla de cazabombarderos Kfir, made in Israel. Unas flechas de fuego que rompieron la velocidad del sonido causando pavor entre la concurrencia. En nombre de la paz y el amor, ¿quizás? Estos son los mismos Kfir con el que los asesinos sionistas suelen bombardear Gaza y Cisjordania. Este ha sido un episodio bochornoso y despreciable, pero a la vez aleccionador, y que no puede pasarse por alto pues es una clara advertencia, un gesto hostil sin parangón alguno. En la ceremonia privada ¡¡Una paz privada!! sólo podían participar unos seres elegidos por el Todopoderoso (casi todos burguesitos blancos, católicos y apostólicos) Lo que veíamos eran mujeronas y señorones todos vestidos de blanco impoluto,</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2016/09/29/colombia-santos-saluda-la-paz-cazabombarderos-kfir-sionistas/">Colombia: Santos saluda a la paz con sus cazabombarderos Kfir (sionistas)</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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<h1 class="headline"><img loading="lazy" class="attachment-post-thumb size-post-thumb wp-post-image alignleft" src="http://www.resumenlatinoamericano.org/wp-content/uploads/2016/09/timochenko-aviones-firma-paz-285x204.jpg" alt="timochenko-aviones-firma-paz-285x204" width="285" height="204" /></h1>
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<p> 27 septiembre 2016.- Sucedió esta delirante escena -más propia del realismo mágico-durante la firma de los acuerdos de paz entre el gobierno colombiano y las FARC en Cartagena. Para quien no lo sepa en Cartagena el 70% de la población es de origen negro -siendo los componentes de esta etnia los más marginados y excluidos. Ayer en la firma de los acuerdos de paz apenas puede contar tres o cuatro afrocolombianos -aparte de las artistas invitados de Bojayá-</p>
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<p>En la ceremonia privada ¡¡Una paz privada!! sólo podían participar unos seres elegidos por el Todopoderoso (casi todos burguesitos blancos, católicos y apostólicos) Lo que veíamos eran mujeronas y señorones todos vestidos de blanco impoluto, mejor dicho, disfrazados de pacifistas del “peace and love” en Woodstock agitando pañuelitos blancos como si estuvieran en una plaza de toros. Parecían niños chiquitos jugando con palomitas y banderitas blancas en una casita de muñecas. Desde luego que en este antiguo puerto negrero todavía reina el apartheid y la exclusión social. Por un lado los blanquitos o carapálidas de sangre azul y por el otro la “negramenta” o chusma de sangre impura.</p>
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<p>A esos cachacos pretenciosos se les ocurrió firmar la paz con las FARC a orillas del mar Caribe. En este marco paradisiaco es algo obsceno convocar una fiesta sabiendo que de por medio hay tantos miles de muertos, tantos asesinados, tantos desaparecidos, desplazados o desterrados. La oligarquía colombiana ama la megalomanía y los grandes espectáculos. Y nada mejor que el marco incomparable de Cartagena que cuenta con toda la infraestructura del caso: hoteles cinco estrellas, playas, piscina, restaurantes, boutiques, etc. Una paz de lujo y por todo lo alto. Con toda razón Timochenko en su discurso tuvo la decencia de referirse a esos marginados que malviven en esa otra Cartagena clandestina y olvidada.</p>
<p>Al mejor estilo Hollywoodiano Juan Manuel Santos abrió una colosal puerta por donde se supone iban a entrar juntos como hermanos los convidados a este magno evento. Paradójicamente en Colombia las puertas están cada día más cerradas y se levantan muros y barreras donde se colocan letreros de ¡Alto! ¡prohibido el paso! ¡perros bravos! La política de seguridad democrática sigue más vigente que nunca. Los doctores no se pueden mezclar con la baja ralea así que el populacho tendrá que ver la telenovela de la paz en las pantallas gigantes de televisión. Para entrar en el sagrado recinto se necesita una invitación especial expedida por la Presidencia de la República. No podían faltar tampoco los ritos religiosos; las misas, los coros de villancicos y ofrendas para pedirle a papá Dios que nos ampare y nos favorezca. Los colombianos somos muy dados a la espiritualidad y al camanduleo barato. El pueblo en su inocencia todavía cree que a punta de oraciones y padrenuestros el país va a salir del subdesarrollo.</p>
<p>Para colmo en las trasmisiones televisivas o radiofónicas los únicos protagonistas son los colombianos buenos, es decir, los oligarcas y terratenientes tan educados y elegantes, las clases sociales que defienden las tesis oficialistas; los malos son esos guerrilleros feos, líchigos y guaches aliados al castro-chavismo. Los locutores de la radio y televisión se expresaban en voz alta: “El estado es generoso con ellos firmando este acuerdo” “celebremos la victoria sobre la insurgencia comunista”.</p>
<p>Mientras Timochenko enardecido pronunciaba su discurso evocando el universo macondiano de mariposas amarillas y Mauricio Babilonia, de repente aparecen rugiendo en el cielo una escuadrilla de cazabombarderos Kfir, made in Israel. Unas flechas de fuego que rompieron la velocidad del sonido causando pavor entre la concurrencia. En nombre de la paz y el amor, ¿quizás? Estos son los mismos Kfir con el que los asesinos sionistas suelen bombardear Gaza y Cisjordania. El público aplaudía emocionado la demostración de fuerza y poderío de la gloriosa fuerza aérea colombiana. Tranquilos que tan sólo se trata de “un saludo a la paz” – expresó exultante el Presidente Santos. Esto ya es demasiado, que falta de respeto, cómo es posible realizar un acto de guerra en la firma de los ¡acuerdos de paz!</p>
<p>Timochenko se quedó de piedra y no pudo continuar su discurso; con los ojos desorbitados permaneció unos segundos observando el cielo donde esas bolas de fuego desaparecían entre las nubes. Los guerrilleros presentes en el acto hicieron el gesto de echarse mano al cinto o empuñar un arma para defenderse. ¡Hágame el favor! no puede ser una casualidad el que aparezcan los Kfir justo cuando el comandante de la guerrilla se dirigía al auditorio. Ha sido un golpe de efecto -No tiene otra explicación, lo han hecho aposta para enviarle un mensaje a las FARC ¡atentos y mucho cuidadito con lo que hacen pues desde los cielos los estamos vigilando! Otros incluso han llegado a afirmar que esos pilotos hacían un acto de protesta. ¿Por qué no? Lo más seguro es que sean seguidores del expresidente Uribe contrarios a los acuerdos de paz.</p>
<p>Este ha sido un episodio bochornoso y despreciable, pero a la vez aleccionador, y que no puede pasarse por alto pues es una clara advertencia, un gesto hostil sin parangón alguno.</p>
<p>Este festival por la paz ha costado al erario público millones y millones de pesos (que tendrá que pagar el sufrido contribuyente) De la manera más descarada se ha despilfarrado un presupuesto que hubiera podido emplearse para paliar las graves carencias en salud y servicios públicos que sufren esos pobladores de los barrios más deprimidos. Cuando llega el invierno media ciudad se inunda por completo y los ciudadanos más humildes pierden sus casas, enseres y bienes quedando en la más absoluta indefensión. El pueblo con el agua al cuello y mientras tanto Juan Manuel Santos, el futuro Nobel de la Paz, dispuesto a tirar la casa por la ventana para satisfacer su narcisismo y egolatría.</p>
<p>*Fuente: <strong><a href="http://www.resumenlatinoamericano.org/2016/09/27/colombia-santos-saluda-a-la-paz-con-sus-cazabombarderos-kfir-sionistas/">Resumen Latinoamericano</a></strong></p>
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