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	<title>ancianos &#8211; piensaChile</title>
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	<title>ancianos &#8211; piensaChile</title>
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		<title>Este ya no es un mundo para los viejos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2020 22:02:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[ancianos]]></category>
		<category><![CDATA[covid 19]]></category>
		<category><![CDATA[jesus a. rondon]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Es cruento escuchar esas voces que a diario dan ese parte de guerra, donde se habla que han fallecido ochocientos y tantas personas en veinticuatro horas, la mayoría ancianos y ancianas. Es imposible verlas como una cifra, sin esa carga de humanidad. Esta realidad reclama algunas reflexiones para justificar el retorno del debate sobre de la importancia del cuidado comunitario de los adultos mayores, porque socialmente esta situación tiene que estremecernos, tiene que sacudirnos, en definitiva tiene que cuestionarnos el modo en que vivimos y en marco de desarrollo que determina este vivir.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2020/04/07/este-ya-no-es-un-mundo-para-los-viejos/">Este ya no es un mundo para los viejos</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="font-weight: 400;"><a href="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2020/04/anciano.jpeg"><img loading="lazy" class=" wp-image-60474 aligncenter" src="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2020/04/anciano-300x141.jpeg" alt="" width="700" height="329" /></a></p>
<p style="font-weight: 400;">Las víctimas de esta pandemia, son los adultos mayores. A fecha constituyen el mayor porcentaje de los fallecidos. Es posible que en el curso de esta crisis esto cambie un poco, ya se empieza a observar con preocupación el aumento de personas jóvenes y hasta niños que mueren debido al virus.</p>
<p style="font-weight: 400;">Afirman los especialistas en base a los informes epidemiológicos, que este virus afecta a aquellas personas con más edad, que tienen patologías previas, dicho de otro modo, estas dos condiciones erigen el escenario ideal para que actué con más letalidad.</p>
<p style="font-weight: 400;">Nos informan los noticieros que las residencias de ancianos, al menos en España e Italia son los lugares donde la tasa de mortalidad es más elevada. Narran que se ha llegado a residencias de ancianos y se han encontrado sus cadáveres. En concreto estas personas no accedieron al derecho a la atención médica adecuada, el derecho a la salud.</p>
<p style="font-weight: 400;">Es cruento escuchar esas voces que a diario dan ese parte de guerra, donde se habla que han fallecido ochocientos y tantas personas en veinticuatro horas, la mayoría ancianos y ancianas. Es imposible verlas como una cifra, sin esa carga de humanidad. Esta realidad reclama algunas reflexiones para justificar el retorno del debate sobre de la importancia del cuidado comunitario de los adultos mayores, porque socialmente esta situación tiene que estremecernos, tiene que sacudirnos, en definitiva tiene que cuestionarnos el modo en que vivimos y en marco de desarrollo que determina este vivir.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: center;"><strong>I</strong></p>
<p style="font-weight: 400;">Los expertos coinciden hasta ahora en tres acciones claves para actuar frente a la pandemia, primero las medidas de aislamiento, cuarentena o distancia social, seguido por las pruebas de diagnóstico y finalizan con la disposición del sistema de atención medico asistencial para atender los casos de sintomatología compleja. Evidentemente cada una de estas medidas claves tienes sus implicaciones, que no desarrollaremos ahora.  Los gobiernos del mundo se han relacionado con estas medidas, al menos tres maneras, a saber: oportuna, de manera tardía y forzosa.</p>
<p style="font-weight: 400;">De manera oportuna se toman pronto medidas de aislamiento social, distancia social y cuarentena, así como el despistaje de amplio espectro y se prepara lo que se dispone del sistema de atención medico asistencial. En la segunda manera, se pudo haber preparado la atención medico asistencial, pero se pospuso el aislamiento, cuarentena o distancia social, así como disponibilidad la aplicación de las pruebas de diagnóstico. En la tercera manera, se toman medidas gracias a la fuerza de la realidad. Ahora mismo todos los países del mundo han logrado diagnosticar al menos un caso. Como referencia podemos decir que Venezuela se puede ubicar en el primer horizonte, en el segundo están la mayoría de los países del mundo y en el tercero, otra minoría, pero con una elevada población, como por ejemplo los Estados Unidos Mexicanos, los Estados Unidos de América , Ecuador y Brasil.</p>
<p style="font-weight: 400;">¿Qué lógica ha privado para que los gobiernos de los países del mundo se relacionen de una determinada manera con estas medidas?. Las declaraciones de sus jefes de gobierno apuntan a que corresponden a un cálculo económico. Es decir, cuanto afecta la implementación de medidas en la economía, contra la estimación de fallecidos y su valoración societal. Es una discusión fría y hasta escalofriante para cualquier persona, pero es la lógica que impera en la gestión del capital cada día, solo que las dantescas consecuencias no son tan evidentes ni tan públicas.</p>
<p style="font-weight: 400;">Para quienes laboramos en el ámbito de salud y seguridad en el trabajo, no es extraño encontrar estos cálculos, y puedo colocar como referencia que en muchos casos, cuando se emprende la construcción de una edificación, los proyectistas incorporan la estimación del número de personas que van a fallecer (sobre la base de información previa) y las indemnizaciones máximas que hay que pagar. En los hechos se relaja la ejecución del presupuesto para prevención y protección de los trabajadores y las trabajadoras. Al final el balance es bueno, si se gastó menos. ¿A quién le importa quién muere?.</p>
<p style="font-weight: 400;">En el caso del gobierno de los Estados Unidos de América, ya se han estimado el número de personas que serán víctimas, además de las consecuencias económicas y los paquetes de ayuda para las empresas y personas. Son aceptables estas muertes, en función de un razonamiento económico y en un contexto socio-político que las tolera. Se puede examinar los cálculos realizados en Alemania también.</p>
<p style="font-weight: 400;">Solo un detalle del cálculo, quienes se estiman que mueran son los adultos mayores, que son en esta perspectiva una carga para los sistemas de pensiones y servicios de salud públicos, porque hay que invertir más recursos para atenderlos; y en los privados porque hay reducen la tasa de ganancia. Distinto sería el cálculo si afectará a personas en edad productiva. Es un mundo peligroso para los viejos y las viejas el de hoy día, pues en esta lógica, son los primeros candidatos (sin saberlo) para el sacrificio. Ya un senador norteamericano lo decía sin rubor alguno, hace un par de semanas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: center;"><strong>II</strong></p>
<p style="font-weight: 400;">La situación de los adultos mayores en relación al coronavirus, demanda que expongamos el papel y el lugar en la sociedad occidental que estos tienen. En primera instancia es necesario recordar que antes de ser adultos mayores, estas personas fueron jóvenes, a los cuales se les preparo para ser trabajadores y trabajadoras, también consumidores y consumidoras, en los países donde es necesario tributar, se le preparo para ser contribuyentes, que luego tributaron efectivamente, trabajaron y consumieron. Gracias a las luchas de las organizaciones de la clase trabajadora, es decir nuestros sindicatos; unos más pronto que otros, accedieron al derecho de jubilación, diferenciado según cada país.</p>
<p style="font-weight: 400;">Conviene recordar que estas personas en su edad productiva (en términos generales y reducidos a la lógica del capital) se expusieron a condiciones inseguras e insalubres y al estilo de vida que impone la dinámica del consumo y en su conjunto esto configuro las patologías que hoy sufren. No significa que se ignoren ciertas predisposiciones, pero la determinación social de la enfermedad en un elemento central en esta situación. Dicho de otro modo, estas personas no están enfermas por obra divina o una determinada configuración biológica, lo están porque vivieron y viven dentro de una determinada sociedad. Una sociedad para la cual la enfermedad es una oportunidad negocio, por lo tanto se trata, pero no se cura, ni se previene.</p>
<p style="font-weight: 400;">Ahora, esta sociedad que los enfermo, mercantiliza también el retiro y apertura residencias de adultos mayores, donde si bien es cierto hay un participación importante del sistema público, también la hay de la empresa privada, que siempre es más atractiva y con mejor mercadeo. Se cuenta ahora con toda una red que se configura como depósitos de adultos mayores y además incorpora la profesionalización del cuidado.</p>
<p style="font-weight: 400;">El cuidado de estos trabajadores y trabajadoras en retiro se externalizo. Ahora la familia, está muy ocupada laborando o consumiendo, o preparándose para ello. No hay lugar para los viejos y las viejas en ese mundo.  Un noticiero presentaba el video de una chica en Madrid que lloraba la muerte de su abuela, pero en su mensaje me llamo la atención que decía que tenía cuatro años sin verle. Solo pensé, que esta pandemia tiene menos de tres meses.</p>
<p style="font-weight: 400;">En algunos momentos ya se ha denunciado la situación de los adultos mayores, relatando la muerte de ancianos en la soledad de sus casas, que solo son evidentes, por el olor putrefacto que molesta los vecinos y por ello llaman a los servicios de emergencia; o el trato en las residencias colectivas (públicas o privadas).</p>
<p style="font-weight: 400;">La modernidad occidental nos propuso el individualismo y lo aceptamos, por eso es natural, no es un problema que las familias externalicen el cuidado de los adultos mayores. En sociedades no tan modernas, menos penetradas por los cánones del occidente deslumbrante, los adultos mayores cumplen un rol importante en la comunidad de diversa índole, bien sea en los procesos de socialización, como referencia para la resolución de problemas de la vida comunitaria o como trasmisores de la memoria histórica no escrita. Por lo tanto disfrutan del cuidado de la comunidad, de la familia. A los niños, niñas y jóvenes se les enseña la importancia que tienen y se les dota de habilidades para relacionamiento y su cuidado.</p>
<p style="font-weight: 400;">Yo que estoy cerca de los cincuenta, y ahora mismo me veo en el espejo presente. Es posible que no sirva de mucho, pero es mejor que nada. Quizás muchas personas son indiferentes a esta discusión, pero a su tiempo se llegara, porque hoy tenemos más posibilidades se llegar a viejos.</p>
<p style="font-weight: 400;">Hoy hay que poner en el debate varios asuntos, el primero de ellos el rol de los adultos mayores en nuestras sociedades, ¿Qué papel tienen?. La importancia del cuidado comunitario de los adultos mayores, sin negar la incorporación de profesionales, ¿cual es el rol de las familias?. ¿Cuáles son los mecanismos sociales para reconfigurar esta realidad? y que la vejez sea una etapa plena, que se corresponda con la dignidad de estas personas.</p>
<p style="font-weight: 400;">Si mañana el virus decidiera suicidarse y su acción parara de inmediato, quedan pendientes muchos debates. Este es solo uno de ellos. Creo que no hay que posponerlo. Este mundo no tiene que ser más peligroso, por el hecho de tener la buena nueva de vivir más años.</p>
<p style="font-weight: 400;">Jesús A. Rondón. @JesusRondonVen</p>
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		<title>España: El Ejército encuentra ancianos conviviendo con cadáveres en residencias de mayores</title>
		<link>https://piensachile.com/2020/03/23/espana-el-ejercito-encuentra-ancianos-conviviendo-con-cadaveres-en-residencias-de-mayores/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Mar 2020 23:25:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[abandono]]></category>
		<category><![CDATA[ancianos]]></category>
		<category><![CDATA[lucro en la salud]]></category>
		<category><![CDATA[neoliberalismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La Fiscalía de Madrid abrió diligencias para investigar la muerte de 17 ancianos en la residencia de mayores Monte Hermoso de Madrid a instancias de una denuncia de la asociación 'El Defensor del Paciente'. Las pesquisas se iniciaron después de que esta asociación solicitara al fiscal superior de la Comunidad de Madrid, Jesús Caballero Klink, investigar este suceso tras la denuncia de varios de los familiares.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2020/03/23/espana-el-ejercito-encuentra-ancianos-conviviendo-con-cadaveres-en-residencias-de-mayores/">España: El Ejército encuentra ancianos conviviendo con cadáveres en residencias de mayores</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>La Unidad Militar de Emergencia realiza labores de auxilio en estos centros ante la situación provocada por la crisis de coronavirus<br />
La angustia de los familiares en las residencias: «Me enteré por televisión del brote del virus en el centro de mi madre»<br />
23/03/2020</p>
<div class="inset cf">
<figure class="media-holder"><figcaption class="caption-inside">
<figure id="attachment_60011" aria-describedby="caption-attachment-60011" style="width: 653px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2020/03/Efectivos-Militar-Emergencias-UME-Ejercito_EDIIMA20200323_1115_19.jpg"><img loading="lazy" class="wp-image-60011" src="http://piensachile.com/wp-content/uploads/2020/03/Efectivos-Militar-Emergencias-UME-Ejercito_EDIIMA20200323_1115_19-300x169.jpg" alt="" width="653" height="368" /></a><figcaption id="caption-attachment-60011" class="wp-caption-text">Efectivos de la Unidad Militar de Emergencias del Ejército desinfectan una residencia de mayores ÓSCAR CAÑAS / RICARDO RUBIO &#8211; EUROPA PRESS</figcaption></figure><br />
</figcaption></figure>
</div>
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<p class="mce">El Ejército ha localizado ancianos muertos en sus camas en residencias de varios puntos del país, según ha adelantado la <a class="mce" href="https://cadenaser.com/ser/2020/03/23/tribunales/1584976473_901854.html?ssm=whatsapp">Cadena SER</a> y confirman a eldiario.es fuentes del Ministerio de Defensa. La Unidad Militar de Emergencia (UME) está realizando en los últimos días labores de auxilio en estos centros ante la situación provocada por la crisis de coronavirus.</p>
<p class="mce">Los militares acuden como medida preventiva y también para valorar la situación de los pacientes y asesorar al personal en materia de desinfección y prevención. Las residencias de ancianos se han convertido en unos de los establecimientos más golpeados por la emergencia sanitaria que ha provocado la epidemia del coronavirus.</p>
<p class="mce">La ministra de Defensa, Margarita Robles, avisó este lunes en una entrevista en Telecinco que serán «absolutamente implacables y contundentes» con estas acciones. «Es un mensaje muy contundente para tener en cuenta», señaló. En otra entrevista a última hora de la tarde, Robles ha matizado que «la inmensa mayoría de residencias de ancianos están funcionando con una enorme generosidad y responsabilidad» y ha concretado que la aparición de cadáveres por parte del Ejército en estos centros es algo puntual. «Los casos excepcionales hay que tomarlos como casos excepcionales», ha manifestado.</p>
<p class="mce">La Fiscalía General del Estado anunció la semana pasada que había establecido en toda su estructura territorial una red dirigida a «recabar información, emitir directrices y actuar eficaz y homogéneamente» en los acontecimientos que afecten a las residencias de mayores. «La atención y seguimiento de estas residencias forma parte de la actividad del Ministerio Fiscal, potenciada en estos momentos para dar mejor respuesta a la incidencia de la epidemia dentro el ámbito de actuación de la Fiscalía», explicó la institución en una nota enviada a los medios de comunicación.</p>
<p class="mce">La Fiscalía de Madrid abrió diligencias para investigar la muerte de 17 ancianos en la residencia de mayores Monte Hermoso de Madrid a instancias de una denuncia de la asociación &#8216;El Defensor del Paciente&#8217;. Las pesquisas se iniciaron después de que esta asociación solicitara al fiscal superior de la Comunidad de Madrid, Jesús Caballero Klink, investigar este suceso tras la denuncia de varios de los familiares.</p>
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<h3 class="cutting-title">La información es más necesaria que nunca</h3>
<p>En la redacción de eldiario.es estamos volcados en cubrir la epidemia del coronavirus y sus consecuencias sociales y económicas. En este momento es especialmente crucial informar de manera completa, didáctica y cuidadosa: sin alarmismos. Para que nadie pueda condicionar nuestra cobertura, los socios y socias de eldiario.es pagan para defender nuestra independencia. Una parte fundamental de nuestra financiación depende de lectores comprometidos como tú.<br />
*Fuente: <em><strong><a href="https://www.eldiario.es/politica/Ejercito-encuentra-conviviendo-cadaveres-residencias_0_1008949826.html">ElDiario</a></strong></em>
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		<title>Viejo, pobre, enfermo y solo: el infierno en la tierra</title>
		<link>https://piensachile.com/2018/08/15/viejo-pobre-enfermo-y-solo-el-infierno-en-la-tierra/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 16 Aug 2018 02:30:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[ancianos]]></category>
		<category><![CDATA[hipocresia de la sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[situacion de calle]]></category>
		<category><![CDATA[tercera edad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En Chile las más altas tasas de suicidios tienen prevalencia en la vejez y en la juventud. Es que el suicidio y la eutanasia, en muchos casos, se convierte en la forma de evitar el infierno de ser viejo, enfermo, solo, pobre y dependiente, un ser visto por la indolente sociedad como una basura que hay que lanzar al vertedero. Morir dignamente debiera ser un derecho humano, tan importante como el derecho a la vida y a la igualdad entre los hombres y mujeres. Desgraciadamente, cuando los beatos dicen defender el derecho a la vida olvidan que la pobreza condena a un alto porcentaje de los chilenos a una existencia miserable e indigna y, en no pocos casos, a vivir en lo que llaman hipócritamente, en “situación de calle”.</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2018/08/15/viejo-pobre-enfermo-y-solo-el-infierno-en-la-tierra/">Viejo, pobre, enfermo y solo: el infierno en la tierra</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>15/08/2018<br />
No hace mucho tiempo <a href="https://www.latercera.com/reportajes/noticia/no-pais-viejos-pacto-suicida-jorge-elsa/260198/">una pareja de ancianos decidieron suicidarse.</a> Ayer, 14 de agosto, un incendio en la localidad de Chiguayante cobró la vida de diez ancianas. Ya es un lugar común que los habitantes, especialmente de países desarrollados, se están volviendo viejos, y llegar a los cien años de edad ya no es un récord; en Chile ya superamos el promedio de 80 años de edad.</p>
<p>La longevidad, como todo en la vida, es clasista y racista: en Mozambique, por ejemplo, llegar a los 40 años  ya se considera ser muy viejo; en Chile, los pobres mueren antes que los ricos. La vejez, en la mayoría de los casos, no es sinónimo de “jubilo” – como suele repetirlo el Presidente Piñera – pues la persona comienza a perder, paulatinamente, el uso de sus facultades mentales y físicas. En la mayoría de las encuestas los ancianos expresan que a lo que más le temen es a la dependencia y a la soledad.</p>
<p>Basta una tragedia – como la ocurrida recientemente en Chiguayante &#8211; para darnos cuenta de que la sociedad chilena trata como “desechables” a los viejos y, además, los niños que son la “promesa” del futuro, son maltratados y abusados, no sólo en los hogares del SENAME, sino también en colegios regentados por curas degenerados, encubiertos por los obispos.</p>
<p>Al fin y al cabo, ser viejo, sano y rico, aunque no se está en el paraíso, pues la existencia humana está signada por el absurdo, al menos el dinero permite pagar un regimiento de cuidadores o cuidadoras, lo cual hace que las circunstancias  sean menos terribles en el ocaso de la vida. Pero si se es pobre, y se ha salvado de la cárcel, (a propósito, del padre Robledo, capellán católico de prisiones, cuenta que un viejito de 90 años le suplicó que lo ayudara a poner fin a su vida de sufrimiento) con mucha suerte va a caer a un hospital donde, en algunos casos, tratan a los ancianos como trapo inútil, a quien hay que retarlo y tratarlo como perro abandonado, ya sea porque no controla esfínter, porque no se alimenta, porque reclama o bien, o porque si siquiera se atreve a hacerlo por temor a ser regañado.</p>
<p>Los cien mil pesos de la jubilación básica solidaria ni siquiera alcanzan para los medicamentos y, a lo mejor, para comprar un kilo de pan. La vejez es como estar en una isla solitaria, rodeada por un mar de recuerdos, algunos en blanco y negro y otros en colores, y esto que tienen la suerte de no irlos perdiendo por alguna forma de demencia senil.</p>
<p>En Chile las más altas tasas de suicidios tienen prevalencia en la vejez y en la juventud. Es que el suicidio y la eutanasia, en muchos casos, se convierte en la forma de evitar el infierno de ser viejo, enfermo, solo, pobre y dependiente, un ser visto por la indolente sociedad como una basura que hay que lanzar al vertedero.</p>
<p>Morir dignamente debiera ser un derecho humano, tan importante como el derecho a la vida y a la igualdad entre los hombres y mujeres. Desgraciadamente, cuando los beatos dicen defender el derecho a la vida olvidan que la pobreza condena a un alto porcentaje de los chilenos a una existencia miserable e indigna y, en no pocos casos, a vivir en lo que llaman hipócritamente, en “situación de calle” y, con suerte, como allegados, a quienes los propietarios quieren expulsarlo por no pagar arriendo.</p>
<p>El Presidente Sebastián Piñera, sabe poco sobre cómo viven los pobres del país del cual es gerente. Es muy linda la idea de que el Estado ayudara económicamente a las familias que acogieran a los viejos, cuando las parejas jóvenes no tienen, ni siquiera, trabajo, y no pocos han sido absorbidos por la lepra de la droga. Como los gobiernos son tacaños en el apoyo y socorro a los más desvalidos, de seguro, el pago de una subvención para el cuidado de las personas mayores será tan miserable como la equivalente a la pensión solidaria. Chile no sólo es un país racista y clasista, sino también machista: cuando el abuelito y la abuelita ya no son autovalentes, son las hijas quienes se ven forzadas a sacrificar su desarrollo personal y sus proyectos de vida por amor a sus queridos viejos. Estos dramas no sólo se dan en países pobres, sino también en países hiperdesarrollados , como Estados Unidos y Canadá.</p>
<p>El goce de la vida en una sociedad en que lo económico es lo único que importa, (como lo dice el médico y poeta colombiano, Villamil, “…amigo cuánto tienes, cuanto vales, principio de la actual filosofía, amigo, no pierdas la partida y tomemos otro trago, brindemos por la vida, pues todo es oropel…”) y todo se convierte en amasar dinero, comprar autos de lujo, poseer mansiones – incluso en el extranjero – en fin, gozar de la opulencia, mientras ser pobre equivale a ser catalogado como un derrotado en la lucha por la vida, (tal como un tullido que pretendiera ser campeón de la maratón de San Silvestre).</p>
<p>En nuestra sociedad se propende, como el Apartheid africano, a que los ricos nunca vean a los pobres, a ellos se les repliega a barrios muy distantes y desprovistos de áreas verdes, parques de recreación, viviendas enrejadas e insalubres y, no pocas veces, sus murallas traspasadas de balas locas, producto de luchas entre pandillas de narcotraficantes. El dictador Pinochet terminó por trasladar a la zona sur de Santiago, el territorio de los pobres, las pocas poblaciones que existían en Vitacura, Lo Barnechea y Las Condes. (Cuando un alcalde del Opus Dei , aunque buena persona, se le ocurre construir un edificio para los pobres, en la  Rotonda Atenas, los moradores del entorno protestan porque sus vecinos serán ladrones, mal vestidos y tenderán la ropa en el balcón, y digan “Shile”, en vez de Chile.</p>
<p>Antiguamente, los pobres servían para cuidar niños y viejos, al abuelito y al nieto; ahora, las nuevas generaciones van a la universidad, medicina, ingeniería, geología…, por consiguiente, ya no quieren cambiar pañales y soportar el mal genio y el maltrato de las “señoras y señores bien”.</p>
<p>Somos tan hipócritas que llamamos “adulto mayor” al viejo, cuando en el otro yo sólo deseamos que una peste los elimine rápidamente. Claro que exceptuando al familiar.</p>
<p>Mientras no veamos a los viejos, enfermos, pobres, dependientes y solitarios, la vida parece hermosa y nos encanta juntarnos con personas parecidas a  nosotros – como decía el padre Felipe Berríos, “al igual que los perros, nos olemos el trasero para reconocernos”. Como tememos a la muerte, preferimos no verla, ni hablar sobre ella, y con la riqueza, creemos que hemos comprado la eternidad. Siempre habrá un Karadima, un Errázuriz, un Ezzati, un Scapolo… que nos asegure que “dios, el mejor conservador de bienes raíces, nos tiene un sitio asegurado en el paraíso”.</p>
<p>No sé si todos nos hemos dado cuenta de que el único derecho humano que está redactado en términos religiosos es el de propiedad, que está garantizado por Dios, pero el otro derecho, el de  la igualdad ante la ley, es un tremenda mentira – fue escrita por esclavistas, en la Revolución Francesa -, y el famoso derecho a la vida, desde el nacimiento hasta la muerte natural es una verdadera cachetada cuando el Estado y la sociedad condenan a los viejos, pobres, enfermemos, solos y dependientes a ser “desechables”.</p>
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		<title>Zeus, el gran amigo de los enfermos y ancianos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 27 Aug 2016 23:20:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[ancianos]]></category>
		<category><![CDATA[desprecio de la sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[dinero]]></category>
		<category><![CDATA[fuerza]]></category>
		<category><![CDATA[juventud]]></category>
		<category><![CDATA[poder]]></category>
		<category><![CDATA[salud]]></category>
		<category><![CDATA[vejez]]></category>
		<category><![CDATA[zeus]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cuando el ser humano pierde la juventud, la fuerza y la salud, y cae en la vejez y la enfermedad, se da cuenta de una de las verdades más terribles de la vida, y sufre el peor de los castigos: el abandono y desprecio de la sociedad, que lo considera un estorbo, una carga inútil que hay que sobrellevar –“en nuestra civilización”, con resignación  cristiana.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><em>Sólo el que no tenga miedo a las respuestas<br />
</em><em>puede preguntar todo lo que quiera<br />
</em> (<em>Proverbio</em>)</p>
<p>Cuando el ser humano pierde la juventud, la fuerza y la salud, y cae en la vejez y la enfermedad, se da cuenta de una de las verdades más terribles de la vida, y sufre el peor de los castigos: el abandono y desprecio de la sociedad, que lo considera un estorbo, una carga inútil que hay que sobrellevar –“en nuestra civilización”, con resignación  cristiana.</p>
<p>Aquí se hace cierto el proverbio que dice: la juventud es locura; la madurez, lucha y la vejez, lamento. Esa soledad, que sólo entienden la que la padecen, afecta a una gran mayoría de los ancianos que, de la noche a la mañana, pierden todos sus atractivos y se convierten en siluetas invisibles. Siempre hay algunas excepciones, claro. Los que en vida fueron invitados al banquete de los dioses: Pablo Picasso, Albert Einstein, Anaïs Nin, etc.</p>
<p>Hay muchos enfermos y ancianos, -sobre todo los que viven en la pobreza y no pueden hallar alivio en el arte, la adulación de los presuntos herederos, la música clásica o los vinos de lujo- que encuentran un bálsamo hablando con Dios, el Gran Psiquiatra de ojo triangular que consuela y apuntala nuestro derrumbe existencial, antes de darnos el abrazo que todos esperamos desde que nos expulsaron al mundo en forma de bebés.</p>
<p>A pesar de que profeso, al igual que Stephen Hawking (perdonad mi insolencia, propia de Tersites<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>), lo que el físico denomina “una religión para ateos inteligentes”, amo al Dios de los que han sido apartados de la vida, de esos miserables a los que el mundo ha cerrado todas las puertas.</p>
<p>En la vejez todos los dioses dan consuelo y es un crimen asesinarlos. He visto a una anciana centenaria, que sólo era huesos y piel, adorando a un árbol en una calle de Hanoi (Vietnam); a seres arrugados de piernas temblorosas inclinándose ante viejas y nuevas divinidades, algunas prehistóricas, y he meditado acerca de los tibetanos que dejan sus muertos a la intemperie para que los buitres coman su carne y la lleven al cielo.</p>
<p>Todo eso lo he respetado, pero a veces regreso a la rebeldía, y, cuando la sangre de la juventud vuelve a correr por mis venas, retorno a la sátira, a la burla, y, cuando leo que “Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza”, me pregunto si pensarán lo mismo destacadas lumbreras patrias como Mariano Rajoy o Miquel Iceta, por citar dos almas al azar, una del PP y otra del PSOE, empeñadas en salvar Hispania de las hordas bárbaras.</p>
<p>Terminaré con un texto de hace cuatro mil años y que trata de la correspondencia entre el egipcio Sinuhé y el faraón Sesostris, el tema va del destierro y la vejez.  Sinuhé, ya viejo, pide al faraón que le deje regresar a Egipto, pues desea morir viendo El Nilo. Veamos la respuesta del rey:</p>
<blockquote><p><em>“Ven a Egipto</em><br />
<em>para que veas la tierra donde has nacido</em><br />
<em>ahora que has empezado a envejecer.</em><br />
<em>Ahora que has perdido</em><br />
<em>tu capacidad de amar y ser amado</em><br />
<em>tendrás el embalsamamiento</em><br />
<em>de los hombres rectos de espíritu</em><br />
<em>para que goces de la eternidad….”<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a></em></p></blockquote>
<p>(Buena literatura ¡Eh! sobre el destino de los ancianos que el poder o el dinero les permite cambiar de canal con dignidad. Sobre la muerte de los miserables- como comprenderéis-, no se pueden escribir palabras bellas).</p>
<p>Y vuelve a cantar Quiquiriquí el Noble Gallo Beneventano para recordarnos al filósofo chino Lao Tsé: Las palabras hermosas no dicen la verdad, la verdad no se puede decir con palabras hermosas.</p>
<p><span style="font-family: 'Comic Sans MS'; font-size: medium;">Javier Cortines<br />
</span><a href="http://www.nilo-homerico.es/" target="_blank" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?hl=es&amp;q=http://www.nilo-homerico.es/&amp;source=gmail&amp;ust=1472413243563000&amp;usg=AFQjCNEkftM9PrZk0erhqYSE_cdFUklSdg" rel="noopener">http://www.nilo-homerico.es/</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Notas:</strong></p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> El más feo de los griegos que fueron a combatir a Troya y cantaba las cuarenta a todos los reyes.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Fragmento del Papiro de Berlín 3022 (Colección Athanasi). Este manuscrito data de la Dinastía XII (1980-1790 a.C).</p>
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		<title>¡Los viejos no pueden esperar!</title>
		<link>https://piensachile.com/2016/08/20/los-viejos-no-pueden-esperar/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 21 Aug 2016 02:13:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[ancianos]]></category>
		<category><![CDATA[jubilaciones de hambre]]></category>
		<category><![CDATA[retiro digno]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“Los pobres no pueden esperar” repiten una y otra vez los referentes morales del mundo, pero a ello debiéramos agregar que menos espera es la que pueden soportar, todavía,  los ancianos, los que ya han trabajado toda una vida.  Pero para los que gobiernan, para los que ya se hicieron ricos, como para sus cómplices y encubridores,  por supuesto parece  “extremista” exigir una reforma pronta y contundente al sistema previsional. Así como hasta “terrorista” podría parecerles que, además de abogar por la demolición del sistema, se exija desde ya incrementar las pensiones que reciben  tantos chilenos.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Martes 16 de agosto del 2016<br />
Es muy habitual que quienes son refractarios a los cambios motejen de “extremista”  a quienes los patrocinan. Lo prudente sería, para ellos, evitar cualquier transformación que no sea consensuada con quienes justamente se favorecen  de las injusticias más flagrantes del sistema que se hace urgente substituir. Quienes históricamente han promovido el golpismo y la violencia fratricida para imponer sus privilegios por sobre los derechos de los demás, hoy en nuestro país vienen de nuevo pregonando el caos ante la posibilidad de una reforma estructural del sistema de pensiones que, como se asume, condena a los millones de trabajadores a recibir un estipendio indigno al momento de jubilarse.</p>
</div>
<p>En una manifestación explícita de que su gobierno renunció a las profundas transformaciones prometidas durante su campaña electoral,  Michelle Bachelet  -más que con sus partidos-  se propone culminar sus administración en acuerdo con la derecha, los más poderosos empresarios y, ahora, con la asistencia espiritual de los expresidentes de la república, convertidos en verdaderos  oráculos de La Moneda.  Pese a que las más descalificadoras expresiones respecto de su gobierno son las que le vienen espetando los ex mandatarios y en circunstancia que estas mismas patronales representan a buena parte de las empresas que ni siquiera pagan a tiempo las cotizaciones previsionales que les retienen a sus empleados. Práctica que tiene abiertos más de un millón de juicios en los Tribunales.</p>
<p>Al mismo tiempo, es evidente el malestar del Ejecutivo frente a las demandas y movilizaciones populares, así como la inicua represión policial que descarga contra los estudiantes y las organizaciones de trabajadores, de consumidores, mapuches  y de  tantos otros chilenos indignados ante la renuencia de las autoridades a escucharlos y activar los cambios más apremiantes para nuestra población. En estos últimos meses, el descontrol y los desaciertos oficiales exhiben  muestras patéticas,  como aquellos zarpazos intentados recientemente el Ejecutivo contra la libertad de expresión y, recién,  con aquel bochornoso despido de la rectora de una universidad pública nombrada hace menos de un año por la propia Jefa de Estado. Simplemente por disentir con el Gobierno.</p>
<p>Para los retardatarios, son siempre “extremistas” los que abogan por cualquier cambio estructural como los demandados en materia de educación, salud y del mismo sistema de pensiones. Las enormes manifestaciones  sociales en favor de la instrucción pública y  su gratuidad vemos que se frustran ahora en iniciativas cada vez más tibias y sin la convicción de comprometer verdaderamente al  Estado en esta importante tarea. En una oscura connivencia, por lo demás, con los poderosos administradores de colegios y universidades privadas que siguen y seguirán lucrando de este derecho humano tan fundamental.</p>
<p>Lo mismo que ocurre con el sistema de las administradoras privada de salud (isapres),  estructura que, como ya se nos ha advertido,  no se tocará durante el actual gobierno, con el agravante de que tampoco La Moneda cumplirá con las construcción de hospitales y policlínicos públicos comprometidos por el programa presidencial de Michelle Bachelet, a fin de prestarle  atención a la mayoría de los habitantes del país, a quienes resulta imposible afiliarse al sistema privado.</p>
<p>Ya sabemos, por cierto,  cómo se ha desbaratado la posibilidad de una asamblea constituyente y una nueva Carta Fundamental que ponga término al régimen pinochetista que todavía nos rige y que,  al parecer, terminó por seducir a quienes se han rotado y profitado en la política durante los 24 años de posdictadura. Desde la misma Moneda se ideó (como ahora se constata) toda una impostura para hacerle creer al país que iniciábamos un “proceso constituyente” que ahora culmina sin más en la decisión gubernamental de endosarle a un nuevo gobierno esta trasformación del Estado tan largamente prometida.  Todo indica que seguirá prevaleciendo, entonces, todo un andamiaje institucional ilegítimo en su origen y contenido mediante el cual el Tribunal Constitucional y los quórum legislativos obstruyen sistemáticamente toda posibilidad de consolidar una democracia mínimamente solvente o representativa. Al tiempo que los políticos se corrompen en el ejercicio de sus cargos, gracias a las leyes y resquicios de impunidad, como en la ausencia de una diversidad mediática que garantice el voto libre e informado.</p>
<p>Contundentes informes demuestran la precariedad de las pensiones que han empezado a pagar las AFP a la inmensa mayoría de los jubilados que no pertenecen a las cajas de previsión de las FFAA y las policías. A quienes, como sabemos, la  Dictadura y los gobiernos que le sucedieron salvaron de un sistema que, por supuesto, sería un pingüe negocio para las 10 grandes empresas que finalmente siguen recaudando y lucrando de las cotizaciones laborales. Todo un sistema previsional que, junto con sacralizar la desigualdad ante la Ley, condena hoy a la pobreza o indigencia a los chilenos de la Tercera Edad y los obliga a trabajar hasta el final de sus días por obtener un ingreso de subsistencia.</p>
<p>El solo promedio de lo que actualmente reciben los pensionados (menos del salario mínimo) debiera prender las alarmas de la política para hacer frente a una realidad vergonzante,  que al menos debiera llevar a las autoridades a intervenir las AFP, frenar sus abusivas utilidades, nivelar las pensiones de civiles y uniformados y recurrir, con urgencia,  a fondos del presupuesto fiscal y a los que se le impongan como tributos al sector patronal.  Sin embargo, a lo único que ha atinado la Presidenta es a convocar a una de sus consabidas comisiones o mesas de trabajo que solo le sirven para dilatar las soluciones, advirtiéndonos en este caso que el sistema previsional  seguirá tal cual, salvo con algunas modificaciones que se convendrían, claro,  con las cúpulas empresariales y los partidos políticos. Siempre, por supuesto,  de espaldas al pueblo y, en este caso, de la organización <strong>NO + AFP</strong> que ha convocado a las calles de todo Chile a cientos de miles de nuevos indignados. En la desvergüenza de inventar como paliativo, además,  la creación de una APF estatal regida por las mismas normas de las entidades privadas y cuya recaudación podría constituirse en un nuevo coto de caza de los ávidos políticos de turno.</p>
<p>“Los pobres no pueden esperar” repiten una y otra vez los referentes morales del mundo, pero a ello debiéramos agregar que menos espera es la que pueden soportar, todavía,  los ancianos, los que ya han trabajado toda una vida.  Pero para los que gobiernan, para los que ya se hicieron ricos, como para sus cómplices y encubridores,  por supuesto parece  “extremista” exigir una reforma pronta y contundente al sistema previsional. Así como hasta “terrorista” podría parecerles que, además de abogar por la demolición del sistema, se exija desde ya incrementar las pensiones que reciben  tantos chilenos. Sin transferirle, por supuesto, esta decisión a un nuevo gobierno o legislatura.</p>
<p>Es evidente que lo que menos tiene la mayoría de nuestros políticos, sin embargo, es sensibilidad social, ética, liderazgo y coraje. Por lo mismo que estos atributos, de la mano del pueblo y de sus organizaciones deben hacerse un deber irrumpir en protestas y movilizaciones que impidan lo que ya se gesta en las cúpulas gobernantes. Para que al menos este cometido sea logrado entre todos los que ya desestimaron,  y ni un pensionado más deba someterse a la ignominia de culminar su vida laboral con una pensión de hambre, como las estadísticas lo confirman  dramáticamente.</p>
<p>Sin embargo, parece evidente que el actual gobierno ya no tiene fuerza ni para operar una retroexcavadora que, tal como su nombre lo indica, también puede operar hacia atrás o en cualquier sentido. Por lo que se haría necesario recurrir a  otros arietes o buldóceres que encaren más bien de frente los obstáculos puestos a las transformaciones. Aunque esta idea pueda parecerles  más extremista, todavía, a quienes desean preservar lo  heredado de la Dictadura y tan fielmente consolidado por los gobiernos posteriores. Como este escandaloso sistema previsional que tanto ha contribuido a que algunos se hagan cada vez más ricos, no solo con el  trabajo de los chilenos, sino con la apropiación y especulación de sus fondos para un digno retiro.</p>
<p>*Fuente: <strong><a href="http://radio.uchile.cl/2016/08/16/los-viejos-no-pueden-esperar/">Diario UdeChile</a></strong></p>
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		<title>El joven ayuda al viejo, el sano al enfermo, el rico al pobre…</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 09 Aug 2016 01:22:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[afp no]]></category>
		<category><![CDATA[ancianos]]></category>
		<category><![CDATA[darwinismo social]]></category>
		<category><![CDATA[jose piñera]]></category>
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		<category><![CDATA[solidaridad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Qué pasaría si en una sociedad si los padres se desentendieran de sus hijos pequeños? Estos morirían o se verían obligados a mendigar, o bien, a trabajar, como David Copperfield. Si los  trabajadores no ayudan a quienes ya no pueden trabajar, los ancianos morirían de inanición; si el sano no ayuda al enfermo, no queda más recurso que condenarlo a una muerte segura; si el rico no socorre al pobre, así sea con la caridad para que sobreviva, la sociedad entera se hunde en el egoísmo y la codicia.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>¿Qué pasaría si en una sociedad si los padres se desentendieran de sus hijos pequeños? Estos morirían o se verían obligados a mendigar, o bien, a trabajar, como David Copperfield. Si los  trabajadores no ayudan a quienes ya no pueden trabajar, los ancianos morirían de inanición; si el sano no ayuda al enfermo, no queda más recurso que condenarlo a una muerte segura; si el rico no socorre al pobre, así sea con la caridad para que sobreviva, la sociedad entera se hunde en el egoísmo y la codicia.</p>
<p>Ronald Reagan y Margaret Tatcher, genuinos representantes del neoliberalismo, sostenían que la sociedad no existe, sólo hay familias e individuos, y con  esta mentalidad se elimina del todo la solidaridad, es decir, cada persona tendrá que arreglárselas con sus propias uñas y dientes.</p>
<p>El eje del sistema de capitalización individual se encuentra en la teoría del individualismo más radical, en el sentido de que cada individuo tiene que enfrentar la vida solo, desde su nacimiento hasta la muerte.</p>
<p>Detrás de la masiva manifestación por el NO+AFPs subyace una crítica radical al modelo impuesto por Augusto Pinochet y José Piñera – en ese entonces ministro de Trabajo y Previsión Social – y aceptado y perfeccionado por los sucesivos gobiernos de la Concertación, modelo que siempre favorece a los más ricos en desmedro de los más pobres.</p>
<p>¿Qué le resta a los chilenos de a pié si continúa el modelo actual? El ideólogo conservador estadounidense y seguidor de Reagan, C. Murray,  definía muy bien cuál sería el destino de un joven pobre, en la década de los 80:</p>
<p>“Los estímulos visibles de una sociedad puede realistamente ofrecer a un joven pobre, con un nivel medio de capacidad y laboriosidad, son sobretodo estímulos de penalización y desaliento: si no aprendes, te echamos; si delinques, te metemos entre rejas; si no trabajas, te aseguramos que tu existencia va a ser penosa, que cualquier trabajo te va a resultar preferible. Prometer más, es un fraude”.</p>
<p>Si extrapolamos esta pintura a nuestra época veremos que los estímulos sociales se han minimizado, en cambio las penalizaciones han aumentado: cada día tenemos más cárceles inhumanas, universidades del delito, donde se atropellan cotidianamente los derechos humanos.</p>
<p>Los niños del Sename, en vez de ser protegidos por el Estado – como es su obligación – son enviados a la muerte en vida; a los viejos se les condena a una jubilación menor a la del salario mínimo; a los jóvenes pobres, a la cárcel o patear piedras; a los enfermos pobres, a negarles la atención oportuna en hospitales colapsados por la alta demanda y carencia de médicos – como en los hospitales San José, San Juan de Dios, y otros -.</p>
<p>Los partidarios del modelo neoliberal se niegan a reconocer que en Chile se aplica el darwinismo social, que lleva a una muy disimulada eugenesia, es decir, pretender eliminar físicamente a niños, viejos y enfermos, pues están dentro del rango de los incapacitados para la lucha por la vida y, como no trabajan, no sirven para nada. En la selección natural de las especies, es lógico que desaparezcan.</p>
<p>Nada más  aterrador que llegar a viejo en Chile, sobre todo si se es pobre, y se le culpará de no haber ahorrado el dinero suficiente para tener una jubilación decente – serás el culpable de haber sido cesante en los períodos de crisis económica del sistema</p>
<p>José Piñera, padre de las AFPs chilenas – y de vendedor de su modelo a otros países del área – miente como carretonero: cuando muestra su famoso papelito en que muestra que Chile creció como un avión, a partir de 1975, olvida que justo un año después de la entrada en vigor, del sistema de capitalización individual, ( 1981), el año 1982 Chile sufrió la peor crisis económica de su historia, y el PIB cayó en un 14,3%, y la cesantía aumentó a un 23,7%, es decir, se destruyó todo el aparato económico chileno, en especial el industrial; todos los bancos colapsaron y fueron salvados por El estado, sobre la base de la deuda subordinada – que  los bancos aún no pagan -, y la mayoría de los chilenos pobres fueron condenados al  Empleo Mínimo, y Planes para jefes  para Jefes de Hogar (PEM y el POJH).</p>
<p>La mayoría de las personas que en la actualidad se acogen  a la jubilación tuvieron una juventud condenada a la cesantía, al trabajo informal, o bien, a pasar las horas con su mirada al techo. Extrañarse de que no hayan capitalizado en esa época es un verdadero insulto a la dignidad de las personas,  pues también son víctimas de la dictadura al igual que los exonerados, exiliados, fusilados o de detenidos desaparecidos.</p>
<p>Los adoradores del neoliberalismo, junto a los traidores de la Concertación – muchos de ellos comprados por las AFPs, para cargos en sus directorios – se han coludido con Diarios, Radios y periodistas venales de la televisión – incluso del canal del duopolio &#8211; de estatal tiene sólo el nombre &#8211;  para presentar un cuadro dantesco del sistema de reparto, que se aplicó en Chile en la época republicana. Nada más fácil para estos plumarios que mostrar los aspectos más reprobables que se le puede atribuir a este sistema de reparto,  (las 34 Cajas de Previsión, la Jubilación Perseguidora y la diferencia del  sueldo y el salario entre la jubilación de empleados y obreros).</p>
<p>Personalmente, soy partidario del fin de las AFPs y substitución por el  sistema de reparto, que no tiene por qué ser un calco del que se aplicó antaño en Chile, sino que adecuarlo a los tiempos actuales, con una sola Caja de Previsión y la eliminación de cualquier sistema de privilegios &#8211; como ocurre actualmente con las Cajas de Previsión de la Defensa Nacional -.</p>
<p>Una sociedad en que se prescinde de solidaridad del sano hacia el enfermo, del joven al viejo, de los padres con los hijos, del rico con el pobre, es una sociedad enferma, carcomida por el egoísmo, y que sólo conduce al ataque alevoso de los unos contra los otros, si  no luchamos todos para cambiarla, vamos directa al despeñadero.</p>
<p>Rafael Luis Gumucio Rivas (El Viejo)</p>
<p>08/08/2016</p>
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		<title>Crónica: Los condenados a la soledad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 27 May 2016 17:19:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[afp]]></category>
		<category><![CDATA[ancianos]]></category>
		<category><![CDATA[eduardo lara]]></category>
		<category><![CDATA[jubilacion]]></category>
		<category><![CDATA[pensiones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Más allá de las preguntas pertinentes sobre las responsabilidades en el incendio del 21 de mayo en Valparaíso, ¿qué hacía un hombre de 71 años trabajando? ¿Por qué Eduardo Lara debía trabajar a una edad en que podría estar disfrutando de su jubilación? ¿Qué pasa en este país donde después de una vida completa dedicada al trabajo los ancianos no tienen una vejez digna?</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<header class="article-header">Viernes 27 de mayo 2016</p>
<div class="article-image"><img loading="lazy" class="attachment-single size-single wp-post-image aligncenter" src="http://radio.uchile.cl/wp-content/uploads/2016/05/ancianos-en-chile-678x330.jpg" alt="ancianos-en-chile" width="678" height="330" /></div>
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<div class="maintext">
<p style="text-align: right;"><em>Más allá de las preguntas pertinentes sobre las responsabilidades en el incendio del 21 de mayo en Valparaíso, ¿qué hacía un hombre de 71 años trabajando? ¿Por qué Eduardo Lara debía trabajar a una edad en que podría estar disfrutando de su jubilación? ¿Qué pasa en este país donde después de una vida completa dedicada al trabajo los ancianos no tienen una vejez digna?</em></p>
<p style="text-align: right;">
<p style="text-align: left;">Cada mañana, al pasar por el hall de entrada de mi edificio, el señor detrás del mesón me saluda con un gesto cariñoso. Es un hombre mayor, parcialmente calvo, con la voz temblorosa y el andar lento. Desde el primer día me conmovió su trato cuidadoso, aspecto frágil y cansado, como se está cuando se cargan décadas de trabajo sobre los hombros.</p>
<p>El sábado 21 de mayo, siguiendo las noticias de las manifestaciones sociales con motivo de la Cuenta Pública me enteré, como la mayoría de los ciudadanos, que Eduardo Lara Tapia, guardia del Concejo Municipal de Valparaíso, falleció por asfixia producto del incendio que afectó al edificio donde trabajaba.  Se trataba de un hombre de 71 años, jubilado. Imaginé cómo fue ese último día, esos últimos saludos con quienes compartía en ese inmueble patrimonial y esos minutos previos al final. Qué hacía ahí ese hombre de la tercera edad, que en vez de disfrutar de su jubilación- quizás con sus hijos, quizás con sus nietos o quizás con otros ancianos alimentando a las palomas de la plaza O’Higgins donde se reúnen los pensionado a charlar- debía estar trabajando un festivo.<br />
Murió en su lugar de trabajo. En ese espacio dónde él debía asumir responsabilidades cotidianas. El mismo en donde nadie acudió a su auxilio entre las llamas. Su hijo Luis, lo decía en el funeral realizado este martes en el puerto principal: “Él perdió la vida haciendo su trabajo, no les pido que pierdan su vida, pero que sí, estas horas que son de servicio las lleven al máximo, no me van a devolver a mi padre, pero si me gustaría que en mi Valparaíso querido exista paz…”.<br />
La noticia indignó a la población. De todos los sectores políticos surgieron críticas contra el actuar de los encapuchados. Carabineros dijo que “se inhibió después de lo que sucedió con Rodrigo Avilés”, aun cuando las cámaras mostraban el edificio en llamas y la policía reprimiendo desinhibida a los que se manifestaban un poco más allá.<br />
Al día siguiente, también feriado, el hombre que me abre la puerta cada día, saludaba como de costumbre con los periódicos de domingo sobre el mesón de entrada. Todos titulaban con la noticia del incendio en Valparaíso. Más allá de las preguntas pertinentes sobre las responsabilidades en el caso, otras dudas me acorralaron en ese espacio frío que es el vestíbulo del edificio: ¿qué hacía un hombre de 71 años trabajando? ¿Por qué, al igual que mi conserje, Eduardo Lara debía trabajar a una edad en que podría estar disfrutando de su jubilación? ¿Qué pasa en este país donde después de una vida completa dedicada al trabajo los ancianos no tienen una vejez digna?<br />
Mientras las miradas se centran en el hecho delictual, múltiples temas sociales rodean la trágica muerte del trabajador. En Chile, la pensión mensual que recibe la gran mayoría  de los jubilados, según un estudio de la Fundación SOL, es de 147 mil pesos.<br />
En el país existen 268.739 personas que hasta un poco más de un año recibían una pensión por vejez, es decir, que se acogieron al retiro programado, según indican los datos de la Superintendencia de Pensiones. Estos, reciben su jubilación desde las Administradoras de Fondos de Pensiones, las famosas AFP, esas instituciones financieras privadas manejadas por sociedades anónimas, encargadas de administrar los fondos y ahorro de pensiones  de las cuentas individuales.<br />
El dinero corresponde al 66 por ciento del sueldo mínimo, que a la fecha alcanza los 161 mil 265 pesos. La desigualdad de género también se instala en esta etapa  de la vida, pues la Fundación SOL destaca que las mujeres tienen jubilaciones peores que los hombres. <strong>Incluso en la precariedad existe desigualdad.</strong><br />
Hasta la reforma que introdujo las AFP a inicios de la década de los 80, Chile funcionaba con el sistema previsional <strong>dado por un sistema de reparto, algo que hoy utilizan todos los países desarrollados</strong>. Este sistema de reparto es solidario y en él se descuentan cotizaciones a todos los trabajadores que están en actividad. Estas se acumulan y se pagan de inmediato las pensiones a todos aquellos que están jubilados.<br />
Para Luis Mesina, Vocero de la Coordinadora Nacional no más AFP, la precariedad en que se encuentran los adultos mayores y jubilados en Chile es un escándalo, pues “detrás de esto se esconde un drama que afecta a muchos trabajadores chilenos y chilenas que son las condiciones miserables a las que llegan después de una larga vida activa y que deben seguir laborando después de los 65 años en condiciones cada vez más precarias sin ningún tipo de seguridad social.<br />
Para Mesina, “queda en evidencia porque este sistema que conocemos actualmente, que es único en el mundo, que es el actual sistema de ahorro forzoso, llamado AFP. Esto nos condena inexorablemente a que al final de nuestra vida activa, tengamos que vivir de manera totalmente miserable. Las pensiones al día de hoy, y eso es bueno que la gente lo sepa, el 31% que paga las pensiones de la AFP son montos inferiores  a 151 mil pesos”.</p>
<h3><strong>La dignidad</strong></h3>
<p>Este martes 24, miembros de la Unión Nacional de Pensionados y la Organización del Adulto Mayor llegaron hasta las oficinas de Metro de Santiago, acusando a las autoridades de poner trabas para que la tercera edad logre una rebaja en el pasaje del tren subterráneo. Las organizaciones buscan que las tarifas sean las mismas que pagan los estudiantes.<br />
“En el Metro el problema es otro. En febrero logramos quebrarle la mano a este organismo, consiguiendo que el adulto mayor no tuviera controles de hora, puede todo el día subir en el Metro y pagar los 210 pesos, pero, únicamente, a los pensionados, jubilados y montepiados. Al adulto mayor que no tiene esa franquicia no figura en este campo”, explicaba Francisco Iturriaga, uno de los dirigentes.<br />
El metro de Santiago, cuyos elevados precios son cuestionados constantemente por la ciudadanía, fijó un nuevo sistema en donde los jubilados tienen presentar a través de una página web la documentación que acredita su situación para poder acceder a los beneficios de la tercera edad. Una herramienta con la que la mayoría de los ancianos no tiene familiaridad, pues se trata más bien de una población analfabeta informáticamente, que no tiene los conocimientos para escanear los documentos que se les solicitan o la habilidad para ajustar una fotografía tamaño carnet en los estándares requeridos.<br />
Por eso los miembros de estas organizaciones entregaron un manifiesto y una carta a las autoridades del Metro para evitar trabas y acceder de manera simple.<br />
Como lo repiten organizaciones de jubilados, no se trata de favores o de entregar bonos, se trata de políticas públicas de seguridad social. Se trata, como lo dice el vocero de la Coordinadora Nacional No Más AFP, de dignidad.<br />
“Estamos frente a un sistema que es macabro, trágico, y que nos revela cada cierto tiempo, bastante continuo ahora, que casos como los que le sucedieron a nuestro compatriota en Valparaíso, que murió trabajando un día festivo porque sin ninguna duda su pensión o su sueldo, si es que tenía, no le alcanzaba para vivir. Eso es francamente indigno”, declara Mesina.<br />
El vocero de No Más AFP apunta a la mala distribución de los recursos, pues para él  “teniendo una cantidad tan grande de millones de dólares ahorrados, que son propiedad de los trabajadores, no los podemos usar y que solamente los siguen usando los dueños de los grandes bancos, del retail, del gran comercio y los grandes empresarios de este Chile que, justamente, se han hecho multimillonarios a través del uso indiscriminado y abusivo de nuestros recursos previsionales”.<br />
Pero si de accesos se trata, el ejemplo es la escena de este miércoles en la estación Tobalaba, en horario punta. A las 18:30 horas una de las escaleras colapsaba el descenso. A un costado, una mujer mayor bajaba lentamente, afirmada de dos hombres, con ese gesto inconfundible que tiene el dolor. La anciana se aferraba a los brazos de sus acompañantes para poder llegar hasta la boletería de una estación colapsada, para cruzar el control del ticket igual de colapsado, para después  enfrentar una segunda escalera y viajar en un vagón colapsado, en el que los asientos destinados para ella, la mayor parte del tiempo, se encuentran se encuentran ocupados.<br />
Es el abandono total de, quienes como nosotros, se levantaron temprano, salieron a trabajar y llegaron a su casa con el pan y lo poco que les quedaba para ahorrar. De aquellos abuelos que no pueden contemplar la vida con el ritmo pausado que les da la experiencia y el desgaste implacable.<br />
Volví a casa pensando en Eduardo Lara y su último día de trabajo. Tenía la intención de hablar con mi conserje, preguntarle por sus condiciones laborales, por sus años que calculo en al menos 78, por su salud. Al otro lado del mesón había otro hombre en su lugar. Me contó que Ernesto, cuyo nombre hasta ese minuto ignoraba, fue hospitalizado producto de un derrame la noche anterior y aunque está estable tendrá que permanecer al menos 15 días hospitalizado. Su hija pasó pocas horas antes para entregar  la licencia médica al administrador.<br />
Alejandro, el reemplazante, tiene 73 años y una pensión de 130 mil pesos. Por eso trabaja en esos turnos que se hacen eternos, sobre todo tan cerca del invierno.<br />
Al igual como lo hacía Ernesto, anoche lo vi luchando detrás del mesón para no dormirse. Y la pregunta sigue siendo la misma: ¿Por qué un anciano continúa trabajando?<br />
*Fuente: <strong><a href="http://radio.uchile.cl/2016/05/27/cronica-los-condenados-a-la-soledad">Radio UdeChile</a></strong>
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<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2016/05/27/cronica-los-condenados-la-soledad/">Crónica: Los condenados a la soledad</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
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		<title>Lo que el papa le dijo al  periodista y confeso ateo italiano Eugenio Scalfari director del diario italiano La Reppublica</title>
		<link>https://piensachile.com/2013/10/07/lo-que-el-papa-le-dijo-al-periodista-y-confeso-ateo-italiano-eugenio-scalfari-director-del-diario-italiano-la-reppublica/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción piensaChile]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Oct 2013 02:25:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Declaraciones]]></category>
		<category><![CDATA[ancianos]]></category>
		<category><![CDATA[ateos]]></category>
		<category><![CDATA[crisis global]]></category>
		<category><![CDATA[declaraciones]]></category>
		<category><![CDATA[desafios para la iglesia catolica]]></category>
		<category><![CDATA[jovenes]]></category>
		<category><![CDATA[papa francisco]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Texto completo del diálogo de Francisco con el director de La Repubblica<br />
«Con seguridad. Personalmente pienso que el llamado liberalismo salvaje no hace más que volver a los fuertes más fuertes, a los débiles más débiles y a los excluidos más excluidos. Se necesita gran libertad, ninguna discriminación, no demagogia y mucho amor. Se necesitan reglas de comportamiento y también, si fuera necesario, intervenciones directas del Estado para corregir las desigualdades más intolerables».</p>
<p>El articulo <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com/2013/10/07/lo-que-el-papa-le-dijo-al-periodista-y-confeso-ateo-italiano-eugenio-scalfari-director-del-diario-italiano-la-reppublica/">Lo que el papa le dijo al  periodista y confeso ateo italiano Eugenio Scalfari director del diario italiano La Reppublica</a> apareció primero en <a rel="nofollow" href="https://piensachile.com">piensaChile</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>ROMA, 05 de octubre de 2013 (Zenit.org) – </b><br />
Aún se comenta en la opinión pública la clarificadora entrevista que le ofreció el papa Francisco al periodista y confeso ateo italiano Eugenio Scalfari, director del diario italiano La Reppublica, cuya síntesis fue publicada en Zenit días atrás.<br />
«Con seguridad. Personalmente pienso que el llamado liberalismo salvaje no hace más que volver a los fuertes más fuertes, a los débiles más débiles y a los excluidos más excluidos. Se necesita gran libertad, ninguna discriminación, no demagogia y mucho amor. Se necesitan reglas de comportamiento y también, si fuera necesario, intervenciones directas del Estado para corregir las desigualdades más intolerables».<br />
<b>Ofrecemos a continuación la traducción íntegra del texto para nuestros lectores.</b></p>
<p style="text-align: center;">*****</p>
<p><b>El ideal de la Iglesia misionera y pobre sigue siendo válido. El Papa: «así cambiaré la Iglesia»</b><br />
<b>por Eugenio Scalfari</b><br />
<b>Me dice el Papa Francisco:</b> «Los males más graves que afligen al mundo en estos años son la desocupación de los jóvenes y la soledad en la que se deja a los ancianos. Los ancianos tienen necesidad de cuidados y de compañía; los jóvenes de trabajo y de esperanza, pero no tienen ni lo uno ni lo otro, y el problema es que ya no los buscan. Han sido aplastados en el presente. Dígame usted: ¿se puede vivir aplastados en el presente? ¿Sin memoria del pasado y sin el deseo de proyectarse en el futuro construyendo un proyecto, un porvenir, una familia? ¿Es posible continuar así? Esto, en mi opinión, es el problema más urgente que la Iglesia tiene ante sí».<br />
<b>Santidad, le digo, es un problema sobre todo político y económico, se refiere a los Estados, a los gobiernos, a los partidos, a las asociaciones sindicales.</b><br />
«Cierto, tiene usted razón, pero se refiere también a la Iglesia, es más, sobre todo a la Iglesia, porque esta situación no hiere sólo los cuerpos, sino también las almas. La Iglesia debe sentirse responsable tanto de las almas como de los cuerpos».<br />
<b>Santidad, usted dice que la Iglesia debe sentirse responsable. ¿Debo deducir que la Iglesia no es consciente de este problema y que usted la incita en esta dirección?</b><br />
«En amplia medida esa conciencia existe, pero no lo suficiente. Yo deseo que exista más. No es éste el único problema que tenemos delante, pero es el más urgente y el más dramático».<br />
<b>El encuentro con el Papa Francisco tuvo lugar el martes pasado en su residencia de Santa Marta, en una pequeña habitación desnuda, con una mesa y cinco o seis sillas, un cuadro en la pared. Había sido precedido de una llamada telefónica que no olvidaré mientras viva.</b><br />
<b>Eran las dos y media de la tarde. Suena mi teléfono y la voz bastante agitada de mi secretaria me dice: «Tengo al Papa en línea; se lo paso inmediatamente».</b><br />
<b>Me quedo desconcertado mientras ya la voz de Su Santidad del otro lado de la línea dice: «Buenos días, soy el Papa Francisco». Buenos días, Santidad —digo yo, y luego—, estoy impresionado, no me esperaba que me llamara. «¿Por qué impresionado? Usted me escribió una carta pidiendo conocerme en persona. Yo tenía el mismo deseo y así que estoy aquí para fijar la cita. Veamos mi agenda: el miércoles no puedo, el lunes tampoco, ¿le iría bien el martes?».</b><br />
<b>Respondo: está muy bien.</b><br />
<b>«El horario es un poco incómodo, las 15. ¿Le va bien? Si no, cambiamos de día». Santidad, está muy bien también el horario. «Entonces estamos de acuerdo: el martes 24 a las 15. En Santa Marta. Debe entrar por la puerta del Santo Oficio».</b><br />
<b>No sé cómo acabar esta llamada y me dejo llevar, diciéndole: ¿puedo abrazarle por teléfono? «Ciertamente, le abrazo también yo. Luego lo haremos en persona. Hasta pronto».</b><br />
<b>Ahora estoy aquí. El Papa entra y me da la mano, nos sentamos. El Papa sonríe y me dice: «Alguno de mis colaboradores que le conoce me ha dicho que usted intentará convertirme».</b><br />
Es una broma. Le respondo. También mis amigos piensan que será usted quien querrá convertirme.<br />
<b>Vuelve a sonreír y responde:</b> «El proselitismo es una solemne tontería, no tiene sentido. Hay que conocerse, escucharse y hacer crecer el conocimiento del mundo que nos rodea. A mí me sucede que después de un encuentro tengo ganas de tener otro, porque nacen nuevas ideas y se descubren nuevas necesidades. Esto es importante: conocerse, escucharse, ampliar el círculo de los pensamientos. El mundo está recorrido por caminos que acercan y alejan, pero lo importante es que lleven hacia el Bien».<br />
<b>Santidad, ¿existe una visión del Bien única? ¿Y quién la establece?</b><br />
«Cada uno de nosotros tiene una visión del Bien y también del Mal. Nosotros debemos incitarlo a proceder hacia lo que él piensa que es el Bien».<br />
<b>Usted, Santidad, ya lo había escrito en la carta que me dirigió. La conciencia es autónoma, dijo, y cada uno debe obedecer a la propia conciencia. Pienso que ese es uno de los pasajes más valientes dichos por un Papa.</b><br />
«Y aquí lo repito. Cada uno tiene su idea del Bien y del Mal y debe elegir seguir el Bien y combatir el Mal como él los concibe. Bastaría esto para mejorar el mundo».<br />
<b>¿La Iglesia lo está haciendo?</b><br />
«Sí, nuestras misiones tienen este objetivo: identificar las necesidades materiales e inmateriales de las personas y buscar satisfacerlas como podamos. ¿Usted sabe qué es el “ágape”?».<br />
<b>Sí, lo sé.</b><br />
«Es el amor por los demás, como nuestro Señor lo predicó. No es proselitismo, es amor. Amor por el prójimo, levadura que sirve al bien común».<br />
<b>Ama al prójimo como a ti mismo.</b><br />
«Exactamente, es así».<br />
<b>Jesús en su predicación dijo que el ágape, el amor por los demás, es el único modo de amar a Dios. Corríjame si me equivoco.</b><br />
«No se equivoca. El Hijo de Dios se encarnó para infundir en el alma de los hombres el sentimiento de la fraternidad. Todos hermanos y todos hijos de Dios. Abba, como Él llamaba al Padre. Yo os trazo el camino, decía. Seguidme y encontraréis al Padre y seréis todos sus hijos y Él se complacerá en vosotros. El ágape, el amor de cada uno de nosotros hacia todos los demás, desde los más cercanos hasta los más lejanos, es precisamente el único modo que Jesús nos ha indicado para encontrar el camino de la salvación y de las Bienaventuranzas».<br />
<b>Sin embargo la exhortación de Jesús, lo hemos recordado antes, es que el amor por el prójimo sea igual al que tenemos por nosotros mismos. Así que lo que muchos llaman narcisismo está reconocido como válido, positivo, en la misma medida del otro. Hemos discutido largamente sobre este aspecto.</b><br />
«A mí —decía el Papa— la palabra narcisismo no me gusta, indica un amor desmedido hacia uno mismo y esto no va bien, puede producir daños graves no sólo al alma de quien lo padece, sino también en la relación con los demás, con la sociedad en la que vive. El verdadero problema es que los más golpeados por esto, que en realidad es una especie de trastorno mental, son personas que tienen mucho poder. A menudo los jefes son narcisos».<br />
<b>También muchos jefes de la Iglesia lo han sido.</b><br />
«¿Sabe cómo pienso en este punto? Los jefes de la Iglesia a menudo han sido narcisos, adulados y mal excitados por sus cortesanos. La corte es la lepra del papado».<br />
<b>La lepra del papado, lo ha dicho exactamente así. ¿Pero cuál es la corte? ¿Alude tal vez a la Curia?, pregunto.</b><br />
«No, en la Curia a veces hay cortesanos, pero la Curia en su conjunto es otra cosa. Es lo que en los ejércitos se llama la intendencia, gestiona los servicios que sirven a la Santa Sede. Pero tiene un defecto: es Vaticano-céntrica. Ve y atiende los intereses del Vaticano, que son todavía, en gran parte, intereses temporales. Esta visión Vaticano-céntrica descuida el mundo que nos rodea. No comparto esta visión y haré lo posible por cambiarla.<br />
La Iglesia es o debe volver a ser una comunidad del pueblo de Dios y los presbíteros, los párrocos, los obispos con atención de almas, están al servicio del pueblo de Dios.<br />
La Iglesia es esto, una palabra no por casualidad diversa de la Santa Sede que tiene una función propia importante, pero está al servicio de la Iglesia. Yo no habría podido tener la plena fe en Dios y en su Hijo si no me hubiera formado en la Iglesia y tuve la fortuna de hallarme, en Argentina, en una comunidad sin la cual no habría tomado conciencia de mí y de mi fe».<br />
<b>¿Usted sintió su vocación desde joven?</b><br />
«No, no jovencísimo. Habría tenido que hacer otro oficio según mi familia, trabajar, ganar algún dinero. Hice la universidad. Tuve incluso una profesora hacia la cual concebí respeto y amistad, era una comunista ferviente. A menudo me leía y me daba a leer textos del Partido comunista. Así conocí también esa concepción muy materialista. Recuerdo que me consiguió el comunicado de los comunistas americanos en defensa de los Rosenberg, que habían sido condenados a muerte. La mujer de la que le estoy hablando fue después arrestada, torturada y asesinada por el régimen dictatorial entonces gobernante en Argentina».<br />
<b>¿El comunismo le sedujo?</b><br />
«Su materialismo no tuvo ningún arraigo en mí. Pero conocerlo a través de una persona valiente y honesta me fue útil, entendí algunas cosas, un aspecto de lo social, que después encontré en la doctrina social de la Iglesia».<br />
<b>La teología de la liberación, que el Papa Wojtyła excomulgó, estaba bastante presente en América Latina.</b><br />
«Sí, muchos de sus exponentes eran argentinos».<br />
<b>¿Usted piensa que fue justo que el Papa los combatiera?</b><br />
«Ciertamente daban una consecución política a su teología, pero muchos de ellos eran creyentes y con un alto concepto de humanidad».<br />
<b>Santidad, ¿me permite decirle también yo algo de mi formación cultural?</b> Fui educado por una madre muy católica. A los 12 años gané incluso una competición de catecismo entre todas las parroquias de Roma y tuve un premio del Vicariato. Comulgaba el primer viernes de cada mes, en síntesis, practicaba la liturgia y creía. Pero todo cambió cuando entré al liceo. Leí, entre los demás textos de filosofía que estudiábamos, el «Discurso del método», de Descartes, y me impactó la frase, convertida ya en un icono, «Pienso, luego existo». El yo se transformó así en la base de la existencia humana, la sede autónoma del pensamiento.<br />
«Descartes, sin embargo, nunca renegó de la fe del Dios trascendente».<br />
<b>Es verdad, pero había puesto el fundamento de una visión del todo diversa y me sucedió que me encaminé en aquel itinerario que después, corroborado por otras lecturas, me llevó a una orilla completamente distinta.</b><br />
«Pero usted, por lo que he entendido, es un no creyente, pero no un anticlerical. Son dos cosas muy distintas».<br />
<b>Es verdad, no soy anticlerical, pero me vuelvo así cuando encuentro a un clerical.</b><br />
Él sonríe y me dice: «También me sucede a mí, cuando tengo delante a un clerical me vuelvo anticlerical de golpe. El clericalismo no debería tener nada que ver con el cristianismo. San Pablo, que fue el primero en hablar a los gentiles, a los paganos, a los creyentes de otras religiones, fue el primero en enseñárnoslo».<br />
<b>¿Puedo preguntarle, Santidad, cuáles son los santos que usted siente más cercanos a su alma y en cuáles se ha formado su experiencia religiosa?</b><br />
«San Pablo es quien puso las bases de nuestra religión y de nuestro credo. No se puede ser cristianos conscientes sin san Pablo. Tradujo la predicación de Cristo en una estructura doctrinal que, si bien con las actualizaciones de una inmensa cantidad de pensadores, teólogos, pastores de almas, ha resistido y resiste después de dos mil años. Y después Agustín, Benito, Tomás e Ignacio. Y naturalmente Francisco. ¿Debo explicarle el por qué?».<br />
Francisco —se me permita en este punto llamar así al Papa, porque es él mismo quien te lo sugiere por cómo habla, por cómo sonríe, por sus exclamaciones de sorpresa o de participación— me mira como para alentarme a plantear también las preguntas más escabrosas y más embarazosas para quien guía a la Iglesia. <b>Así que le pregunto: de san Pablo ha explicado la importancia y el papel que ha desempeñado, pero querría saber ¿a quién, entre los que ha nombrado, siente más cercano a su alma?</b><br />
«Me pide una clasificación, pero las clasificaciones se pueden hacer si se habla de deporte o de cosas análogas. Podría decirle el nombre de los mejores futbolistas de Argentina. Pero los santos&#8230;».<br />
<b>Se dice «scherza coi fanti&#8230;». ¿Conoce el proverbio?</b><br />
«Precisamente. Pero no quiero evadir su pregunta porque usted no me ha pedido una clasificación sobre la importancia cultural y religiosa, sino quién es más cercano a mi alma. Así que le digo: Agustín y Francisco».<br />
<b>¿No Ignacio, de cuya Orden usted proviene?</b><br />
«Ignacio, por razones comprensibles, es al que conozco más que a los otros. Fundó nuestra Orden. Le recuerdo que de esa Orden procedía también Carlo Maria Martini, a mí y también a usted muy querido. Los jesuitas fueron y todavía son la levadura —no la única, pero tal vez la más eficaz— de la catolicidad: cultura, enseñanza, testimonio misionero, fidelidad al Pontífice. Pero Ignacio, que fundó la Compañía, era también un reformador y un místico. Sobre todo un místico».<br />
<b>¿Y piensa que los místicos han sido importantes para la Iglesia?</b><br />
«Han sido fundamentales. Una religión sin místicos es una filosofía».<br />
<b>¿Usted tiene una vocación mística?</b><br />
«¿A usted qué le parece?».<br />
A mí me parece que no.<br />
«Probablemente tiene razón. Adoro a los místicos; también Francisco en muchos aspectos de su vida lo fue, pero yo no creo tener esa vocación y además hay que ponerse de acuerdo sobre el significado profundo de esa palabra. El místico logra despojarse del hacer, de los hechos, de los objetivos y hasta de la pastoralidad misionera y se eleva hasta alcanzar la comunión con las Bienaventuranzas. Breves momentos que, en cambio, llenan toda la vida».<br />
<b>¿A usted le ha ocurrido alguna vez?</b><br />
«Raramente. Por ejemplo, cuando el Cónclave me eligió Papa. Antes de la aceptación pedí poderme retirar por algún minuto en la estancia junto a la del balcón sobre la plaza. Mi cabeza estaba completamente vacía y una gran ansia me había invadido. Para que se pasara y relajarme cerré los ojos y desapareció todo pensamiento, también el de negarme a aceptar el cargo, como por lo demás el procedimiento litúrgico permite. Cerré los ojos y no tuve ya ningún ansia ni emotividad. En cierto momento una gran luz me invadió, duró un instante pero a mí me pareció larguísimo. Después la luz se disipó, me alcé de golpe y me dirigí a la estancia donde me esperaban los cardenales y la mesa sobre la que estaba el acta de aceptación. La firmé, el cardenal Camarlengo la controfirmó y después en el balcón fue el Habemus Papam».<br />
<b>Nos quedamos un poco en silencio, después dije: hablábamos de los santos que usted siente más cercanos a su alma y nos habíamos quedado en Agustín. ¿Quiere decirme por qué le siente muy cercano a sí?</b><br />
«También mi predecesor tiene a Agustín como punto de referencia. Ese santo atravesó muchos acontecimientos en su vida y cambió varias veces su posición doctrinal. Tuvo también palabras muy duras respecto a los judíos, que jamás he compartido. Escribió muchos libros y el que me parece más revelador de su intimidad intelectual y espiritual son las Confesiones; contienen también algunas manifestaciones de misticismo pero no es en absoluto, como en cambio muchos sostienen, el continuador de Pablo. Es más, ve la Iglesia y la fe de modo profundamente distinto al de Pablo, tal vez también porque habían pasado cuatro siglos entre uno y otro».<br />
<b>¿Cuál es la diferencia, Santidad?</b><br />
«Para mí es en dos aspectos, sustanciales. Agustín se siente impotente ante la inmensidad de Dios y las tareas que un cristiano y un obispo debería cumplir. Con todo, él no fue para nada impotente, pero su alma se sentía siempre y en cualquier caso por debajo de cuanto habría querido y debido. Y después la gracia dispensada por el Señor como elemento fundante de la fe. De la vida. Del sentido de la vida. Quien no es tocado por la gracia puede ser una persona sin mancha o sin miedo, como se dice, pero no será nunca como una persona a la que la gracia ha tocado. Esta es la intuición de Agustín».<br />
<b>¿Usted se siente tocado por la gracia?</b><br />
«Esto no puede saberlo nadie. La gracia no forma parte de la conciencia, es la cantidad de luz que tenemos en el alma, no de sabiduría ni de razón. También usted, sin que lo supiera, podría ser tocado por la gracia».<br />
<b>¿Sin fe? ¿No creyente?</b><br />
«La gracia se refiere al alma».<br />
<b>Yo no creo en el alma.</b><br />
«No lo cree, pero la tiene».<br />
<b>Santidad, había dicho que usted no tenía ninguna intención de convertirme y creo que no lo lograría.</b><br />
«Esto no se sabe, pero en cualquier caso no tengo ninguna intención».<br />
<b>¿Y Francisco?</b><br />
«Es grandísimo porque es todo. Hombre que quiere hacer, quiere construir, funda una Orden y sus reglas, es itinerante y misionero, es poeta y profeta, es místico, ha constatado sobre sí mismo el mal y ha salido de ello, ama la naturaleza, los animales, la hoja de hierba en el prado y los pájaros que vuelan en el cielo, pero sobre todo ama a las personas, los niños, los ancianos, las mujeres. Es el ejemplo más luminoso de ese ágape del que hablábamos antes».<br />
<b>Tiene razón, Santidad, la descripción es perfecta. ¿Pero por qué ninguno de sus predecesores nunca ha elegido ese nombre? ¿Y en mi opinión después de usted ninguno lo elegirá?</b><br />
«Esto no lo sabemos, no hipotequemos el futuro. Es verdad; antes que yo ninguno lo eligió. Aquí afrontamos el problema de los problemas. ¿Quiere beber algo?».<br />
<b>Gracias, tal vez un vaso de agua.</b><br />
<b>Se levanta, abre la puerta y pide a un colaborador que está en la entrada que traiga dos vasos de agua. Me pregunta si desearía un café, respondo que no. Llega el agua. Al final de nuestra conversación mi vaso estará vacío, pero el suyo se ha quedado lleno. Se aclara la voz y comienza.</b><br />
«Francisco quería una Orden mendicante y también itinerante. Misioneros en busca de encontrar, escuchar, dialogar, ayudar, difundir fe y amor. Sobre todo amor. Y anhelaba una Iglesia pobre que se ocupara de los demás, recibiera ayuda material y la utilizara para sostener a los demás, con ninguna preocupación por sí misma. Han pasado 800 años desde entonces y los tiempos han cambiado mucho, pero el ideal de una Iglesia misionera y pobre permanece más que válida. Esta es en cualquier caso la Iglesia que predicaron Jesús y sus discípulos».<br />
<b>Ustedes, cristianos, ahora son una minoría. Hasta en Italia, que es definida como el jardín del Papa, los católicos practicantes serían, según algunos sondeos, entre el 8 y el 15 por ciento. Los católicos que dicen serlo, pero de hecho lo son bastante poco, son un 20 por ciento. En el mundo hay mil millones de católicos e incluso más, y con las demás Iglesias cristianas superan los mil millones y medio, pero el planeta está poblado por 6 o 7 mil millones de personas. Son ciertamente muchos, especialmente en África y en América Latina, pero minoría.</b><br />
«Lo hemos sido siempre, pero el tema de hoy no es éste. Personalmente pienso que ser una minoría es incluso una fuerza. Debemos ser una levadura de vida y de amor y la levadura es una cantidad infinitamente más pequeña que la masa de frutos, de flores y de árboles que de esa levadura nacen.<br />
Me parece haber dicho ya que nuestro objetivo no es el proselitismo, sino la escucha de las necesidades, los deseos, las desilusiones, de la desesperación, de la esperanza. Debemos volver a dar esperanza a los jóvenes, ayudar a los ancianos, abrir hacia el futuro, difundir el amor. Pobres entre los pobres. Debemos incluir a los excluidos y predicar la paz.<br />
El Vaticano II, inspirado por el Papa Juan XXIII y por Pablo VI, decidió mirar el futuro con espíritu moderno y abrir a la cultura moderna. Los padres conciliares sabían que abrir a la cultura moderna significaba ecumenismo religioso y diálogo con los no creyentes. Después de entonces se hizo muy poco en aquella dirección. Yo tengo la humildad y la ambición de quererlo hacer».<br />
<b>También porque —me permito añadir— la sociedad moderna en todo el planeta atraviesa un momento de crisis profunda y no sólo económica, sino social y espiritual. Usted al inicio de este encuentro nuestro ha descrito una generación aplastada en el presente. También nosotros, no creyentes, percibimos este sufrimiento casi antropológico. Por esto nosotros queremos dialogar con los creyentes y con quien mejor les representa.</b><br />
«Yo no sé si soy quien mejor les representa, pero la Providencia me ha puesto en la guía de la Iglesia y de la diócesis de Pedro. Haré cuanto pueda para cumplir el mandato que me ha sido confiado».<br />
<b>Jesús, como usted ha recordado, dijo: ama a tu prójimo como a ti mismo. ¿Le parece que esto ha ocurrido?</b><br />
«Lamentablemente no. El egoísmo ha aumentado y el amor hacia los demás disminuido».<br />
<b>Este es, por lo tanto, el objetivo que nos reúne: al menos equiparar la intensidad de estos dos tipos de amor. ¿Su Iglesia está dispuesta y preparada para desarrollar esta tarea?</b><br />
«¿Usted qué piensa?».<br />
Pienso que el amor por el poder temporal es aún muy fuerte entre los muros vaticanos y en la estructura institucional de toda la Iglesia. Pienso que la Institución predomina sobre la Iglesia pobre y misionera que usted desearía.<br />
«Las cosas están en efecto así y en esta materia no se hacen milagros. Le recuerdo que también Francisco en su tiempo tuvo que negociar largamente con la jerarquía romana y con el Papa para que se reconocieran las reglas de su Orden. Al final obtuvo la aprobación pero con profundos cambios y transacciones».<br />
¿Usted tendrá que seguir el mismo camino?<br />
«No soy ciertamente Francisco de Asís y no tengo su fuerza ni su santidad. Pero soy el Obispo de Roma y el Papa de la catolicidad. He decidido como primera cosa nombrar a un grupo de ocho cardenales que sean mi consejo. No cortesanos, sino personas sabias y animadas por mis propios sentimientos. <b>Este es el inicio de esa Iglesia con una organización no sólo verticista, sino también horizontal. </b>Cuando el cardenal Martini hablaba de ello poniendo el acento sobre los Concilios y los Sínodos sabía muy bien cuán largo y difícil era el camino a recorrer en esa dirección. Con prudencia, pero firmeza y tenacidad».<br />
<b>¿Y la política?</b><br />
«¿Por qué me lo pregunta? He dicho ya que la Iglesia no se ocupará de política».<br />
<b>Pero justamente hace algunos días usted hizo un llamamiento a los católicos para que se comprometieran civil y políticamente.</b><br />
«No me dirigí sólo a los católicos, sino a todos los hombres de buena voluntad. Dije que <b>la política es la primera de las actividades civiles y tiene un campo propio de acción que no es el de la religión. Las instituciones políticas son laicas por definición y actúan en esferas independientes.</b> Esto lo han dicho todos mis predecesores, al menos desde hace muchos años hasta aquí, si bien con acentos diversos. <b>Yo creo que los católicos comprometidos en la política tienen dentro de ellos los valores de la religión, pero una conciencia madura y competencia para actuarlos.</b> <b>La Iglesia no irá jamás más allá de la tarea de expresar y difundir sus valores, al menos mientras yo esté aquí».</b><br />
<b>Pero no ha sido siempre así la Iglesia.</b><br />
«No ha sido casi nunca así. Muy a menudo la Iglesia como institución ha sido dominada por el temporalismo y muchos miembros y altos exponentes católicos tienen todavía este modo de sentir. Pero ahora déjeme a mí hacerle una pregunta: usted, laico no creyente en Dios, ¿en qué cree? Usted es un escritor y un hombre de pensamiento. Creerá entonces en algo, tendrá un valor dominante. No me responda con palabras como honestidad, la búsqueda, la visión del bien común; todos principios y valores importantes, pero no es esto lo que le pregunto. Le pregunto qué piensa de la esencia del mundo, es más, del universo. Se preguntará, ciertamente, como todos, quiénes somos, de dónde venimos, adónde vamos. Se hace también un niño estas preguntas. ¿Y usted?».<br />
<b>Le estoy agradecido por esta pregunta. La respuesta es esta: yo creo en el Ser, o sea, en el tejido del que surgen las formas, los Entes.</b><br />
«Y yo creo en Dios. No en un Dios católico, no existe un Dios católico, existe Dios. Y creo en Jesucristo, su encarnación. Jesús es mi maestro y mi pastor, pero Dios, el Padre, Abba, es la luz y el Creador. Este es mi Ser. ¿Le parece que estamos muy distantes?».<br />
<b>Estamos distantes en los pensamientos, pero semejantes como personas humanas, animadas inconscientemente por nuestros instintos que se transforman en pulsiones, sentimientos, voluntad, pensamiento y razón. En esto somos semejantes.</b><br />
<b>«Pero lo que ustedes llaman el Ser, ¿quiere definir cómo lo piensa usted?».</b><br />
<b>El Ser es un tejido de energía. Energía caótica pero indestructible y en eterna caoticidad. De esa energía emergen las formas cuando la energía llega al punto de explotar. Las formas tienen sus leyes, sus campos magnéticos, sus elementos químicos, que se combinan casualmente, evolucionan, finalmente se apagan pero su energía no se destruye. El hombre es probablemente el único animal dotado de pensamiento, al menos en este planeta nuestro y sistema solar. He dicho que está animado por instintos y deseos, pero añado que contiene también dentro de sí una resonancia, un eco, una vocación de caos.</b><br />
«Está bien. No quería que me hiciera un compendio de su filosofía y me ha dicho cuanto me basta. Observo por mi parte que Dios es luz que ilumina las tinieblas aunque no las disuelve, y una chispa de esa luz divina está dentro de cada uno de nosotros. En la carta que le escribí recuerdo haberle dicho que también nuestra especie acabará, pero no acabará la luz de Dios que en ese punto invadirá a todas las almas y será todo en todos».<br />
<b>Sí, lo recuerdo bien, dijo «toda la luz será en todas las almas», cosa que —si puedo permitirme— da más una figura de inmanencia que de trascendencia.</b><br />
«La trascendencia permanece, porque esa luz, toda en todos, trasciende el universo y las especies que en esa fase lo pueblan. Pero volvamos al presente. Hemos dado un paso adelante en nuestro diálogo. Hemos constatado que en la sociedad y en el mundo en que vivimos el egoísmo ha aumentado bastante más que el amor por los demás y los hombres de buena voluntad deben actuar, cada uno con la propia fuerza y competencia, para que el amor hacia los demás aumente hasta igualar y si es posible superar el amor por uno mismo».<br />
<b>Aquí también la política está llamada en causa.</b><br />
«Con seguridad. Personalmente pienso que el llamado liberalismo salvaje no hace más que volver a los fuertes más fuertes, a los débiles más débiles y a los excluidos más excluidos. Se necesita gran libertad, ninguna discriminación, no demagogia y mucho amor. Se necesitan reglas de comportamiento y también, si fuera necesario, intervenciones directas del Estado para corregir las desigualdades más intolerables».<br />
<b>Santidad, usted es ciertamente una persona de gran fe, tocado por la gracia, animado por la voluntad de relanzar una Iglesia pastoral, misionera, regenerada y no temporalista. Pero por cómo habla y por cuanto yo entiendo, usted es y será un Papa revolucionario. Mitad jesuita, mitad hombre de Francisco, una unión que tal vez jamás se había visto. Y además le gusta los «Promessi Sposi» de Manzoni, Hölderlin, Leopardi y sobre todo Dostoevskij, la película «La strada» y «Prova d’orchestra» de Fellini, «Roma città aperta» de Rossellini y también las películas de Aldo Fabrizi.</b><br />
«Me gustan porque las veía con mis padres cuando era niño».<br />
<b>Eso. ¿Puedo sugerirle que vea dos películas que han salido hace poco? «Viva la libertà» y la película sobre Fellini de Ettore Scola. Estoy seguro de que le gustarán. Sobre el poder le digo: ¿sabe que con veinte años hice un mes y medio de ejercicios espirituales con los jesuitas? Estaban los nazis en Roma y yo había desertado del alistamiento militar. Éramos punibles con la condena a muerte. Los jesuitas nos acogieron con la condición de que hiciéramos los ejercicios espirituales durante todo el tiempo en que estuviéramos escondidos en su casa y así fue.</b><br />
«Pero es imposible resistir a un mes y medio de ejercicios espirituales», dice él estupefacto y divertido. Le contaré la continuación la próxima vez.<br />
Nos abrazamos. Subimos la breve escalera que nos separa del portón. Ruego al Papa que no me acompañe, pero él lo excluye con un gesto. «Hablaremos también del papel de las mujeres en la Iglesia.<br />
<b>Le recuerdo que la Iglesia es femenina».</b><br />
<b>Y hablaremos si usted quiere también de Pascal. Me gustaría saber qué piensa de esa gran alma.</b><br />
«Lleve a todos sus familiares mi bendición y pida que recen por mí. Usted acuérdese de mí, acuérdese a menudo».<br />
Nos estrechamos la mano y él se queda quieto con los dos dedos alzados en señal de bendición. Yo le saludo desde la ventanilla.<br />
<b>Este es el Papa Francisco. Si la Iglesia se vuelve como él la piensa y la quiere habrá cambiado una época.</b><br />
© Libreria Editrice Vaticana<br />
*Fuente: <a href="http://www.zenit.org/es/articles/lo-que-el-papa-le-dijo-a-scalfari">Zenit.org</a></p>
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