La población saharaui de los territorios ocupados pide a la Cruz Roja Internacional que  intervenga urgentemente para que Marruecos respete la Cuarta Convención de Ginebra sobre protección de civiles en tiempo de guerra.

El Aaiún está en fuego, me comenta al teléfono un residente de esta ciudad ocupada, capital del Sahara Occidental.

La represión arbitraria y violenta de civiles saharauis ha sido siempre una constante en los territorios ocupados. Pero desde el principio de la guerra desatada el 13 de noviembre a raíz de la ruptura del alto el fuego por Marruecos en la zona liberada de Guerguerat, las fuerzas de ocupación están desbocadas. Entran casa por casa arremetiendo con todo, violentando a sus moradores y buscan a sus presas.

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Es impresionante cómo han aumentado las dotaciones militares y de policía. Los barrios de El Aaiún están a rebosar de coches de las fuerzas de ocupación. Las ciudades ocupadas del Sahara Occidental están viviendo momentos dramáticos. La inseguridad es total. Hay mucha policía secreta. Hasta los pequeños grupos que se forman en la calle son dispersados.

“Una vez que te detienen, te puede pasar lo peor”, comenta mi interlocutor. Y es que no queda rastro de ti. No dan el paradero a la familia ni explican el motivo de la detención. Les tienen aislados, y “no sabemos qué fue de ellos”.

Équipe Média, la agencia de noticias saharaui perseguida por Marruecos, identifica 25 detenciones en El Aaiún. En Bojador, cuatro ciudadanos detenidos fueron encontrados en El Aaiún al día siguiente. También en El Aaiún, Saíd Hadad, un saharaui con necesidades especiales que participó en una manifestación pacífica ha sido detenido durante un día y azotado en todo su cuerpo.

CODAPSO, organización defensora de los derechos humanos, confirma la detención de los jóvenes Ahmed Elgargar y Mohamed Abidha. Ahmed El Gargar es un joven sencillo, casero.  Durante tres días estuvo perdiendo el conocimiento en comisaría. Su madre le pudo ver, con signos claros de haber sido torturado: él le pedía ayuda sin entender nada de lo que estaba sucediendo. Estas dos detenciones provocaron más manifestaciones. Porque las manifestaciones no cesan. A pesar del riesgo y la enorme presión policial, los jóvenes de El Aaiún salen a la calle todas las noches, por todos los barrios;  cantan su júbilo pensando en la liberación y proclaman su apoyo al Polisario. Además de reprimir las manifestaciones, la policía de paisano se infiltra entre los manifestantes y les filma. Mañana los detendrá.

Según información de Équipe Média, también en Dajla se produjeron protestas en los barrios de Ksaikisat y Oum Tounsi. En el barrio de Oum Tounsi, cuyos habitantes son saharauis que fueron obligados a abandonar su aldea de Bir Anzaran, 150 km al este de Dajla, las mujeres salieron en multitud, gritando contra la ocupación marroquí y en apoyo de su ejército. “Queremos volver a nuestro pueblo, vivir allí libres y sin preocupaciones, bajo la bandera de la República Saharaui. Queremos elegir nuestra forma de vida sin miedo”, dice una de las congregadas.

En Bojador también se manifiestan, y en Smara, incluso en Tan Tan, ciudad ganada a España por Marruecos, pero de origen saharaui.

Otra agencia de noticias saharaui, Nushatta Foundation, también clandestina, avisa que se allanaron casas en busca de sus periodistas Mohmaed Haddi y Cherif Bakhil, en El Aaiún.

CODESA, Colectivo de derechos Humanos del Sahara Occidental, anuncia la creación de un “Comité de la Protección de Civiles Saharauis” para la documentación de todos los crímenes contra la humanidad tras la reanudación de la guerra y su impacto directo sobre los civiles, animando a los saharauis a denunciar. Declara su total disposición para colaborar con el Comité Internacional de la Cruz Roja y otras organizaciones internacionales relevantes.

ISACOM -Instancia Saharaui contra la Ocupación Marroquí- denuncia las batidas en las casas y la detención de tres menores en Bujador, Nasrallah Baya, Yahya Mohamed Taleb y Bujari Lamaidy, y un joven, Brahim Babeit, que fueron llevados ante el fiscal y después puestos en libertad. Los activistas Ali Saadouni y Nurdin Al Argubi, nuevamente secuestrados en El Aaiún por los tristemente famosos torturadores Ali Al Buifri y Uld Touhima, fueron apaleados y torturados y aparecieron 100 km al noreste, en la ciudad de Hagunía. Y denuncia el secuestro de cientos de civiles muchos de los cuales siguen desaparecidos.

Hayat Daida fotografiada por la dirección de su colegio

La niña Hayat Daiya, de 12 años, se pintó inocentemente la bandera saharaui sobre la camiseta blanca. La dirección del colegio le tomó fotos -publicadas por la prensa marroquí – y llamó a la policía que se la llevó y le pegó una paliza. ISACOM se presentó en la casa para tomar su testimonio. Acababan de salir cuando la policía prometió a la familia vengarse en su hija si recibían visitas de defensores de los derechos humanos.

La policía ha impedido a Aminatou Haidar, la presidente de ISACOM, viajar desde El Aaiún a Gran Canaria. Aminatou lo ha denunciado y ha referido los secuestros de activistas y el allanamiento de viviendas como represalias en tiempos de guerra contra la población civil.

ISACOM tuvo problemas desde su reciente creación. Sus miembros eran arrinconados en sus casas para impedir que se reunieran, y ahora se sienten especialmente vigilados por coches con números de matrículas especiales, quizá preámbulo de secuestros que ya han empezado a producirse. Ahora denuncian la situación como una venganza.

Piden protección a la Cruz Roja Internacional; que intervenga urgentemente para hacer que Marruecos respete la Cuarta Convención de Ginebra sobre protección de civiles en tiempo de guerra. Y recuerdan que este organismo ha ignorado sus responsabilidades so pretexto que no había guerra en el territorio. También hacen un llamamiento urgente a las Naciones Unidas y a todas las organizaciones de derechos humanos para que intensifiquen su presión sobre Marruecos y que se pueda saber la verdad sobre estos secuestros. Que los autores sean llevados a la justicia. Y consideran responsables a las Naciones Unidas de la persistencia de Marruecos en estas violaciones por el silencio de décadas que ha protagonizado este organismo con falsas promesas como resultado de su sumisión a las presiones marroquíes.

*Fuente: Contramutis