Sábado, 9. de mayo de 2020

Una revisión interna de la acción del gobierno en la crisis del Corona llega a una conclusión devastadora: “El daño colateral es ahora mayor que el beneficio percibido. Al autor del documento crítico ha sido enviado de vacaciones. (NdR.: Al momento de esta publicación, ya fue despedido del ministerio)

No es un hecho corriente en medio de la crisis del Corona: un asesor del Ministerio Federal del Interior realizó un análisis que no hace ver bien el trabajo del Gobierno Federal. Pero esto no ayuda a que K. (Autor del documento) llegue a la cima del ministerio con su incómodo documento; por el contrario, se lo manda de vacaciones. Es precisamente su tarea trabajar en tales análisis: Dirigió el departamento del Ministerio Federal del Interior (“Gestión de Crisis”), que tiene la tarea de crear su propia competencia de evaluación.

Tarea de K era evaluar las medidas de protección del gobierno para los puntos de infraestructura crítica que son vitales para la supervivencia – esto comienza con el suministro de agua potable, continúa con la protección de la salud y se extiende a la defensa contra los piratas informáticos; además, se muestran las múltiples interdependencias. Así que es una especie de control interno por una unidad de trabajo que se supone que debe evaluar el otro trabajo del ministerio y sus funcionarios – un trabajo ingrato. Los controladores en sus propias filas nunca son populares; la mayoría de las veces se considera que ellos ensucian el nido propio. Y eso es exactamente lo que ha sucedido de nuevo: En lugar de escuchar el análisis de 86 páginas y sacar conclusiones, se está silenciando al portador de malas noticias. Como en este caso.

“No está destinado a las relaciones públicas”

No ayuda el hecho de que el asesor trate de revelar sus motivos: mira la situación únicamente desde la perspectiva de la protección estratégica de las infraestructuras críticas.

“No se trata explícitamente de un producto para la labor de relaciones públicas, sino de un informe interno que no tiene otro propósito que el de dar un impulso profesionalmente sólido para la optimización de la gestión de crisis y la planificación de medidas. Este informe es despiadadamente abierto – debido a su urgencia, fue necesario abstenerse de poner el contenido en palabras más bonitas. Los lectores pueden buscar el estilo directo y por sobre todo usar el núcleo de contenido de este trabajo.”

Sin embargo, la indulgencia requerida con la entrega no existe. El lunes 11 de mayo de 2020, debería tener lugar una entrevista antes de finalizar de su empleo. Pero el resultado ya es seguro: el ministerio reduce los resultados a las opiniones de un individuo. Su Jefe de Departamento dice: “Me gustaría señalar que este es un trabajo escrito de forma individual por un empleado. El empleado no participó en el equipo de crisis, ni se le encargó o autorizó producir o publicar tal análisis. Refleja su opinión privada, no la del Ministerio Federal del Interior, de Construcción y Asuntos Internos”. Dar a conocer el nombre de este jefe, cuyo nombre es conocido para el autor, contribuye poco al asunto. Con sus palabras queda claro como se silencian las voces críticas, como se impide una discusión necesaria, como se santifican las medidas del gobierno.

Daño resultantes: mueren miles de enfermos

Sin embargo las reflexiones del asesor son evidentes: Mientras que las consecuencias para la salud de la infección del corona han sido sobreestimadas, los daños en consecuencia no se mencionan. Pero son bastantes, también en lo referente al número de muertes. Debido a que las camas de los hospitales fueron despejadas para los casos de corona y las operaciones fueron canceladas, mueren pacientes que de otra manera hubieran sido tratados.

“La tasa de mortalidad probable no puede estimarse seriamente; los expertos suponen que habrá entre 5.000 y hasta 125.000 pacientes que morirán o ya han muerto debido al aplazamiento de las operaciones.”

Pero tampoco se están llevando a cabo tratamientos que se deben repetir periódicamente. Los efectos negativos de la interrupción de las estructuras de atención en los pacientes con tumores, ya sea el seguimiento del cáncer o la interrupción de los programas de prevención del cáncer, como en el caso del cáncer de mama, son evidentes, ya que estas medidas han demostrado su utilidad en largos estudios y se han establecido sobre esta base.

“Aquí se espera que las cifras anuales de tratamiento sean de millones. En algunos casos, las restricciones de disponibilidad de las clínicas también provocarán la muerte prematura de los pacientes. Es difícil predecir este efecto. Los expertos que han hecho observaciones al respecto han estimado que en marzo y abril de 2020 se producirán o seguirán produciéndose hasta varios miles de muertes adicionales”.
Particularmente afectados: Casos de enfermería (Nota del traductor: se refiere a la atención permanente en centro médicos o en casa)
Los casos de enfermería se ven particularmente afectados. Se ha reducido el alto nivel de atención anterior y se ha retirado el personal:

“La reducción del nivel que se impuso en marzo y abril de 2020 (probablemente) causó muertes prematuras. Con 3,5 millones de personas que necesitan cuidados a largo plazo, una tasa de mortalidad adicional de un décimo de porcentaje significaría 3.500 muertes adicionales. No se sabe si esto es más o es menos, por falta de estimaciones más precisas”.

Pero también el creciente número de suicidios y la falta de tratamiento de los ataques cardíacos o los accidentes cerebrovasculares, en los que la rapidez de la atención es fundamental, pueden haber causado más víctimas que la infección por corona. Incluso si se levantan las medidas de la corona, podría transcurrir mucho tiempo antes de que se pueda volver a prestar atención médica o de enfermería con regularidad; y esto significa más muertes incluso después del final de la pandemia.

Conclusión: consecuencias devastadoras para la población

La conclusión de esta parte es muy difícil, es una instantánea de la política anterior.

“La gestión de crisis y los responsables políticos podrían causar un gigantesco daño evitable a nuestra sociedad, que podría superar con creces el potencial del Coranavirus y causar un sufrimiento inimaginable. La estabilidad de nuestra comunidad y la existencia de nuestro orden estatal podría estar en peligro. El Estado podría enfrentar fuertes demandas de compensación por decisiones manifiestamente erróneas”.

Exclusivamente en TE: “Una acusación podría ser que el estado fue uno de los mayores productores de fake-news (noticias falsas) en la crisis del Corona.”

De hecho, a las evaluaciones de impacto les falta una parte esencial: las consecuencias económicas y sociales del cierre. Los ingresos fiscales están disminuyendo, el gasto público y la deuda están aumentando a niveles inimaginables, y más de 10 millones de trabajadores están trabajando a tiempo parcial; en otras palabras, el desempleo de facto. Sectores como el comercio minorista y la gastronomía están al borde del colapso, y corporaciones como Lufthansa necesitan hasta miles de millones de dólares en ayuda para la supervivencia. Pero el Ministerio del Interior y sus funcionarios de prevención de desastres están orientados a las cargas clásicas de la seguridad interna, no son expertos en economía. Sin embargo, un detalle muestra el alcance de las consecuencias sociales, porque la prosperidad de nuestra sociedad se reducirá masivamente:

“Una grave crisis económica y social con una evolución negativa del PIB de entre el 8 y el 10% en el primer año, en el que el nivel de prosperidad disminuye a largo plazo, no sólo reducirá la calidad de vida, sino también la esperanza de vida de la población. El 24 de abril de 2020, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, advirtió a los líderes de la UE (https://www.fondsprofessionell.de/news/zahl-tweet-des-tages/headline/zahl-des-tages-15-prozent-197155/) de una caída de hasta el 15 por ciento. Sólo se puede estimar la intensidad del efecto y, por tanto, la magnitud/significación del peligro que supone para la población, como en el caso de la encuesta sobre los riesgos para la salud que plantea el coronavirus. Como criterio para una estimación cuantitativa, he utilizado el aumento de la esperanza de vida en los últimos decenios en correlación con el desarrollo de la prosperidad. Según esto, se podría temer que las medidas gubernamentales ya acumuladas hasta la fecha en la crisis de la corona han destruido hasta varios millones de años de vida de la población alemana.”

La economía no juega ningún papel

A su vez, los casos de enfermería podrían verse particularmente afectados porque simplemente hay una falta de fondos. Pero la economía apenas fue tomada en cuenta. El trabajo de los equipos de crisis ignora casi por completo esta área:

“En ninguna reunión se discutió el costo total de las medidas de protección o la necesidad de nuevos préstamos, ni tampoco el impacto en la economía y el desarrollo del mercado laboral. Tampoco ha sido un tema el daño colateral a la salud (incluyendo las muertes)”.

Y no hay idea de cómo Alemania puede salir del lockdown:

“Desde el punto de vista profesional de la protección civil y el socorro en casos de desastre, habría sido sensato y útil contar con una estrategia de salida que ofrezca una herramienta para encontrar el momento en que los daños colaterales se descontrolan y los daños previstos para la salud comienzan a superar los daños esperados”.

¿Cómo se produjo el error de evaluación?

La pregunta crucial es: ¿Cómo se produjeron los errores de evaluación? Para ello, el análisis evalúa los informes que estaban a disposición de los equipos de crisis. Son erróneos, contradictorios y en parte diseñados de tal manera que a su vez “enmascaran”, es decir, encubren, los errores cometidos por los autores y los responsables de la toma de decisiones. El Instituto Robert Koch es muy criticado. En particular, se critica la presunta conexión entre la infección y la muerte; falta la consideración de la enfermedad previa, la edad y otros factores

El número de muertes por virus está sobreestimado, faltan datos importantes. La experiencia extranjera fue transferida directamente a Alemania, siendo el sistema de salud en Alemania más eficiente y la amenaza menor. En eso es evidente que la política se ha dejado llevar por las  imágenes de horror como el transporte de los ataúdes en Bérgamo, Italia. Con información inexacta, suposiciones y declaraciones públicas efectistas se dramatizan los acontecimientos y se aplican medidas draconianas.

A modo de ejemplo, la siguiente evaluación de la situación por parte del Gobierno Federal es ilógica:

Allí se dice por ejemplo:

El riesgo para la salud de la población en Alemania, en general, se evalúa actualmente como alto, y como muy alto para los grupos de riesgo“.

¿Pero qué significa esto? El documento crítico de K. hace los comentarios necesarios:

“De las cifras citadas anteriormente no se puede deducir todavía que “la” salud de una población de 80 millones de personas está altamente amenazada – en los últimos años, han muerto más de diez veces más personas de gripe normal, que las que han muerto este año debido el corona. Pero lo más importante es que sin el conocimiento del número de personas que han muerto explícitamente debido al Corona y sin el conocimiento del nivel de infestación de la población, no es posible hacer ninguna declaración sobre el peligro para la población!”

El Instituto Robert Koch ha fracasado

K. critica severamente al Instituto Robert Koch

“Los datos proporcionados por el RKI no pueden utilizarse como base para la toma de decisiones. Las evaluaciones del RKI no están respaldadas por los datos que presenta. Las evaluaciones son a menudo especulativas, a veces inverosímiles. Lamentablemente, el informe de situación del equipo de crisis consiste únicamente en un procesamiento de esos datos.

Es necesario solicitar datos específicos al Ministerio Federal de Salud o conseguirlos a través del propio Ministerio Federal del Interior para poder evaluar finalmente los peligros del coronavirus para nuestra sociedad con la precisión adecuada y orientar las medidas en esta evaluación.

El uso unilateral de datos y evaluaciones por parte del RKI para el proceso de toma de decisiones de la gestión de crisis no es aceptable en vista de la diversidad de institutos, instalaciones y expertos disponibles. Debido a los efectos de largo alcance de las medidas de protección introducidas, el futuro destino de nuestra sociedad dependerá de la base de datos subyacente y de su interpretación. Desde el punto de vista de la protección civil, es imperativo recurrir a diversas fuentes, algunas de las cuales compiten entre sí. … Con todo, es alarmante que después de las muchas semanas de crisis que ya han pasado y de un amplio debate público, todavía no hay una descripción de la situación disponible que sirva de base para evaluar los peligros existentes.”

 

El resultado son medidas legalmente cuestionables y poco sólidas

La situación de los datos era débil y vulnerable, y sin embargo los gobiernos federales y estatales desplegaron diversas actividades con los conocidos efectos de gran alcance en los ciudadanos, la economía y los sistemas sociales. En eso se cometieron muchos errores, en parte debido a la presión del tiempo que resultó de la falta de análisis, e impulsado por los políticos que querían demostrar su capacidad de actuar.

“Se presenta una discrepancia entre la gran cantidad de actividades operacionales y medidas de los ministerios, incluidos los innumerables cambios en la condición jurídica de nuestro país, con aquellos que modifican numerosas condiciones de vida de la población de modo permanente, por un lado, y la falta de una evaluación exhaustiva de los riesgos de la situación general, por otro. Hay presentaciones de una página con encabezados y breves descripciones de las medidas en el área de responsabilidad del Ministerio Federal del Interior, en los que los procesos de trabajo ministerial desde marzo de 2020 deben ser clasificados a menudo como poco profesionales y poco sólidos. Ello se debe a que los proyectos de ley complejos y muy influyentes, que por lo general se examinan en el procedimiento de firma departamental, en el plazo de varias semanas, y en los que los respectivos departamentos responsables tienen que participar en otros departamentos paralelos o autoridades subordinadas, a menudo se han “coordinado departamentalmente” en los últimos dos meses con “períodos de ocultación” (que de todos modos están en una zona gris jurídica), en el plazo de unas pocas horas. Esto significa que no se puede haber realizado un examen político experto adecuado. El proceso de adopción de decisiones sobre los proyectos de ley redactados por los ministerios en el Bundestag alemán no pueden haber sido mucho más exhaustivo si se considera el tiempo transcurrido entre la coordinación departamental completada y la promulgación de medidas y leyes”.

 

No hay liderazgo de la Canciller

Se hace evidente la falta de un análisis claro de la situación – y los graves errores que fueron la consecuencia casi inevitable. Incluso el “último recurso”, el Canciller, fracasó porque se basó exclusivamente en el material defectuoso de los Ministerios del Interior y de Salud y no construyó una posición crítica propia. Así, el Ministerio del Interior se las arregló por su cuenta, asesorado por unos pocos expertos, que pueden haber sido expertos en su campo, pero no entendieron las consecuencias más allá de ellos. No se los nombra, pero los aludidos son los virólogos-estrellas, los que han hecho o sugerido deducciones derivadas de sus conocimientos especializados, para lo cual no están calificados. La palabra “gobierno de idiotas- especialistas” no existe, pero estamos cerca de eso.

Traducción para piensaChile: Martin Fischer

-El autor, Roland Tichy,  (nacido el 11 de noviembre de 1955 en Bad Reichenhall) es un periodista y publicista alemán. Fue editor en jefe de las revistas Impulse y Euro, así como de Wirtschaftswoche. Importante colaborador de Helmuth Kohl. Desde 2014 es presidente de la Fundación Ludwig Erhard y desde 2016 editor de la revista mensual Tichys Einblick

*Fuente: TE