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Cambiando el Paradigma…si es que queremos 

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En la construcción que hacemos de la realidad, es muy importante el conjunto de creencias y supuestos  en los que estamos parados y es lo que llamamos paradigma.
Esas creencias y supuestos  nos rodean como una atmósfera de la cual, generalmente no nos damos cuenta pero la respiramos alegremente, y solamente cuando el aire se envicia y no podemos respirar, nos damos cuenta que existe y que no respiramos cualquier tipo de aire, que hay aires mejores y aires peores.  Y ahí solamente comenzamos a investigar por qué cierto tipo de aire es ya irrespirable, y nos preocupamos de cambiarnos a un lugar respirable.
Los paradigmas se perpetúan en la sociedad humana y tardan miles de años en cambiar. Son resistentes a las ciencias y motivo de roce entre los científicos y las personas corriente que ostentan la fe del carbonero en algunas creencias, no necesariamente religiosa y dan por sentado que las cosas son como son y no pueden ser de otra manera.
Ya en el siglo 21 la observación científica, como ser en el campo de la Biología, ha ido acumulando observaciones que hacen temblar nuestras creencias acerca de la naturaleza de los seres vivos, su origen y especialmente el ser humano, tema de nuestro interés.
Partiendo del siglo 19 en que los naturalistas ingleses construían sus observaciones en la creencia tanto religiosa como política de que el Ser Humano era la perfección misma, el punto cúlmine de la pirámide biológica y dentro de los seres humanos los caballeros ingleses eran cualitativamente diferente y superiores a otros europeos y los europeos superiores a las etnias de colores, la visión biológica y genética ha cambiado enormemente.
Esa visión piramidal del mundo, alimentó todo tipo de teorías que todavía nos repercuten.  Su aceptación como una verdad le dio los ímpetus al Imperio Inglés para apoderarse del mundo entero, y a la casta anglo sajona de Norteamérica de enunciar su “destino manifiesto” de dominar al resto de las naciones como si fuera palabra de Dios.  Digamos que sin asco y con mucha autocomplacencia.
Ya Darwin observó que las especies evolucionan anatómicamente para adaptarse a nuevas circunstancias y sobrevivir.  Como caballero de campo que era, pudo recopilar toda la experiencia de los granjeros ingleses en la crianza de perros y de ganado, adaptados para diferentes tareas.
Y acumulando observaciones sobre fósiles de diferentes especies pudo observar el cambio en su estructura anatómica.  Y entre estas especies, estaba el Ser Humano, cosa que le sentó pésimo a los caballeros ingleses que pensaban que Dios los había creado a ellos especialmente en la cumbre de la creación.
Pero como los ingleses antes que nada son pragmáticos, y se estaban haciendo ricos con el comercio, sacaron conclusiones políticas de estas observaciones, inyectando la idea de que el más adaptado es el que sobrevive en la lucha por adquirir alimentos y territorio y que siendo esta lucha el leitmotiv  de la existencia, todo es válido para ser el más adaptado.  Así el mercado donde los humanos intercambian bienes y servicios había que dejarlo libre para así llegar al óptimo y que todo era válido en esta competencia darwinista.  Y de paso el fin, que es la subsistencia, justifica los medios.  Y dentro de que todo era válido en la competencia, reivindicaron la piratería, la guerra y el saqueo, para que el mundo se enterara de quién era el más apto para sobrevivir.
Y con esta idea cambiaron el paradigma existente, como ser el de las casas reales de España y Austria, que se empeñaban en controlarlo todo hasta el más ínfimo detalle y tenían a los países llenos de Aduanas y Reglamentos y eran más apegados al moralismo ritual.
Así desde una observación emitida en el campo de la Biología Antropológica que rompe las creencias existentes, se crean ideologías en el campo político que se basan en creer que Darwin, palabra de Dios, dijo lo que dicen que dijo, y que eso basta para sustentar todas las barbaridades que se han hecho estos últimos 200 años.
Huelga decir que Darwin fue genial, pero que sus observaciones son aspectos muy parciales de la realidad de la Evolución y que los políticos ingleses fueron muy astutos en usar a la Ciencia como bases de sus ideologías, ya que la Ciencia ha ido reemplazando a las religiones en materia de creencias.  Pero la ciencia ha evolucionado bastante en 200 años.
Si los humanos hubieran practicado la guerra asiduamente durante su evolución, habríamos desaparecido que rato.
Se ha necesitado casi 200 años para descifrar, todavía parcialmente, la estructura y mecanismos de la herencia en los seres vivos y las cosas son mucho más complejas.
Se ha visto que el árbol genealógico de los actuales seres humanos es mucho más complejo de lo que se pensaba.  Que varias especies de seres humanos convivieron, se mestizaron,  y dieron origen a los actuales humanos que son genéticamente bastante homogéneos.  Y que estos humanos comparten gran porcentaje de sus genes con ratones, perros y monos, por poner un ejemplo.
Se ha visto que aparentemente la cuna de los homínidos fue África, de donde salieron en diversas oleadas invadiendo Asia, Oceanía, Europa y América.  Parece que todos salimos de África en tonos de piel bastante oscuros, y en Eurasia el clima comenzó a favorecer tipos de piel más clara, lo cual es una mutación tardía, para la cual debe haber ayudado en algo los genes Neandertal y Denisovanos que también figuran en nuestro árbol.
Que durante miles de años fue muy importante la fecundidad, tan importante, que los seres humanos viven permanentemente en celo, y pueden procrear en cualquier época del año, y veneraban los ritos de procreación y la fecundidad de los cuales la mujer era la sacerdotisa.
Que la hembra humana tiene la posibilidad de quedar embarazada cada 28 días, y que sin estar en celo, puede ser obligada a tener relaciones sexuales.  Y que desde que los humanos atisbaron que  la relación sexual daba origen a nueva vida y que ese hijo tenía rasgos de su padre, cosa que debe haber sucedido cuando se domesticaron animales, ese trascender a la muerte a través de la paternidad dio origen a inumerables creencias y mitos en torno a la familia y a su organización.
Así por miles de años, el ser humano veneró a la Gran Madre, ya que el cachorro humano nace indefenso y la madre lo alimenta de su cuerpo por unos dos años, tiempo en que le salen dientes y aprende a hablar y a comer otras cosas, que seguramente eran mascadas por las madres y regurgitadas para los infantes.
En esta sociedad humana, que tiene varios millones de años, lo importante era la colaboración y no la competencia.  El clan que subsistía era el que se complementaba mejor, el que inventaba artilugios más ingeniosos que le permitiera alimentarse; ya sea elementos de caza como observación de la vida de animales y plantas y de las estaciones.  Y la memorización de estas observaciones.
Así se creó un paradigma de cooperación y cuidado, porque se creía que la Gran Madre creadora de todo lo viviente, favorecía a los que practicaban estas creencias.
La mujer era la sacerdotisa de la Gran Madre porque tenía el poder de la fecundidad, que era respetado por todos.  Muertas las mujeres fértiles, se acababa el clan.
Cuando  hace 12.000 años se inventa la agricultura, y la ganadería, comienzan los grupos a tener excedentes codiciables y para defender las tierras de labranza y los excedentes, las armas que se dedicaban a la caza, se dedican a una nueva actividad que es la guerra.
La guerra permitió no solo defenderse sino atrapar esclavos para trabajar la tierra, y esclavas para satisfacer las necesidades de este macho humano, que mejor alimentado y con mucha adrenalina, necesita más mujeres para satisfacer sus apetitos.
Aquí comienza a ser importante el guerrero, y la Gran Madre pierde importancia en aras de dioses guerreros masculinos.
Y la mujer pierde importancia y autoridad, ya que el padre de las creaturas que nacen de una mujer toma su rol de Pater Familias que engendra guerreros para defender sus bienes.
Y ese paradigma del guerrero y la mujer sometida para ser usada como objeto de intercambio, ya que llena el aspecto sexual del placer y de fabricar hijos, es el que hay llegado hasta hoy.
¿Es la verdad que conviene al mundo, y lo lleva mejor en su camino a la felicidad?
De hecho no es ninguna verdad, es solo una creencia de la cual inferimos un modo de transitar en el mundo que se puede cambiar.
Si es que queremos.
Olga Larrazabal S.
Abril 2016

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2 Comentarios

  1. José Maria Vega Fernandez

    Interesante artículo, Olga.
    A mi me está sonando, como quizá a miles, que al comprimirse el tiempo dimensional de alguna manera perceptible, los paradigmas en ciernes sobre este presente se están agolpando, retenidos por el temor colectivo de nuestra especie a la madre de todos los temores: la muerte. La de uno y la de la especie.
    Tal vez haya que intentar soslayar este interregno, buscando un estar preparado para sortear y continuar.
    Ya no son los hijos «de uno», «mis hijos» los que continuarán hacia un futuro.
    Solo aquellos que puedan pasar al lado de esos paradigmas trancados. Pienso que por eso la naturaleza femenina lo siente mucho más que la mayoría de los «machos» reproductores y edonistas.
    Pero hay hombres que las acompañan.
    https://youtu.be/QxhAgjwo6Lk
    http://www.eduardpunset.es/428/charlas-con/el-cerebro-tiene-sexo
    Luann Bizandine

  2. oscar varela

    Hola!
    Del Inicio y del Final:
    1- Del INICIO:
    – «PARADIGMA es en los que estamos parados»-
    2- Del FINAL:
    – «Si es que queremos (transitar en el mundo que se puede cambiar).»-
    ……………………………….
    Ad 1- Pareciera que HOY estamos parados en un NAUFRAGIO.
    (todo se nos ha hecho FLUCTUANTE, SOSPECHOSO, DUDOSO.
    Ad 2- pareciera, entonces, que no queda otra que NADAR
    (cada cual verá su «estilo», también»a lo perrito»; no sería aconsejable «hacer la plancha»).

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