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	Comentarios en: Archivos secretos: el rol de Estados Unidos en el triunfo del NO	</title>
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		<title>
		Por: Jose Maria Vega		</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jose Maria Vega]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 09 Oct 2013 02:47:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Hay países como hay gente.
Algunas personas esperan que la manzana madure para comersela, otros hacen de antemano algo con eso, con la manzana y con el que espera que madure para comerla...
Y asi somos, mientras la tierra sigue girando como siempre, unos vamos girando con ella, otros hacen algo más que girar porque ella gira.
Unos estudian la historia, otros la construyen en el dia a día, y otros....la diseñan.
El dia que los EEUU no estén en la mira, aparecerá otro u otros en ella.
Ya no es cuestión de un problema de un país.
El ser humano, la especie humana, es así.
Mientras unos viven, otros diseñan.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hay países como hay gente.<br />
Algunas personas esperan que la manzana madure para comersela, otros hacen de antemano algo con eso, con la manzana y con el que espera que madure para comerla&#8230;<br />
Y asi somos, mientras la tierra sigue girando como siempre, unos vamos girando con ella, otros hacen algo más que girar porque ella gira.<br />
Unos estudian la historia, otros la construyen en el dia a día, y otros&#8230;.la diseñan.<br />
El dia que los EEUU no estén en la mira, aparecerá otro u otros en ella.<br />
Ya no es cuestión de un problema de un país.<br />
El ser humano, la especie humana, es así.<br />
Mientras unos viven, otros diseñan.</p>
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		<title>
		Por: Guest		</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guest]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 08 Oct 2013 16:15:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Lo que se pierde en el artículo (y otros similares) es el gran cuadro. Chile era y continúa siendo una pieza central en el tablero de ajedrez latinoamericano desde el punto de vista de de la política exterior estadounidense. De hecho, una pieza en extremo importante en el cono sur latinoamericano. Esto da para mucho, pero en breve, en los años 1960 teníamos un cuadro de movimientos político-sociales que amenazaba la influencia e intereses de la política económica estadounidense en América Latina, algunos con fuerte preparación militar, como los Tupamaros y los Montoneros. En este contexto se materializa [en Chile] el movimiento de la Unidad Popular con su vía pacífica hacia el socialismo. Nada de esto era tolerable para EE.UU. La respuesta son los golpes de estado y la instalación de las dictaduras militares que barren cruentamente con &quot;el enemigo interno&quot; según lo entiende la doctrina de la &quot;seguridad nacional&quot;, en la cual EE.UU. había entrenado debidamente a las FF.AA. latinoamericanas, convirtiéndolas en verdaderos ejércitos de ocupación interna --una doctrina que se remonta por lo menos a los años de Kennedy cuando la intervención militar y política directa ya no se hizo posible. En este contexto global latinoamericano, la Operación o Plan Cóndor es una consecuencia lógica y natural. Nada extraño. Una vez hecha la &quot;limpieza&quot; necesaria, se procede a establecer el orden social y económico imperante en América Latina. Sin embargo, todo no está bajo control y a los militares argentinos se les ocurre tomarse Las Malvinas para embarcar a la ciudadanía --que de hecho se embarca transversalmente-- en un proyecto de unidad nacional y como elemento distractor de la grave situación económica interna. Las consecuencias son conocidas y el papel solapado de ayuda a las fuerzas británicas por parte de la dictadura chilena no es casual. Eventualmente, los militares argentinos caen en una derrota que no les permite levantar cabeza política y comienza la democratización argentina. Las FF.AA. argentinas están políticamente aniquiladas y resulta imposible para EE.UU. volver a recurrir a ellas en caso de ser necesario. Mientras tanto, en Chile se instala exitosamente el modelo neoliberal (entre paréntesis, fuertemente subsidiado en todo lo social con los ingresos estatales del cobre, lo que no tiene nada de neoliberal) y se hace necesario evitar una caída de la dictadura. La razón es simple. Tal caída podría tener consecuencias de desprestigio político para la casta militar chilena similares a las que afectan a la argentina. Lo que importa es la preservación de lo construido y se promueve la transición a la democracia chilena en la cual EE.UU. juega un importante papel según revelan algunos papeles desclasificados por el Departamento de Estado. Sin embargo, la historia no termina aquí pues continúa con el apoyo estadounidense a los gobiernos chilenos de post-dictadura que afincan y profundizan el modelo económico impuesto al país por lo dictadura. En paralelo, en otros países latinoamericanos surgen gobiernos que tienden a romper, o por lo menos a desafiar, el estatus quo de dependencia norteamericana, como el de los Kirchener en Argentina, el de Morales en Bolivia, el de Correa en Ecuador, el de Ortega (más omenos &quot;renovado&quot;) en Nicaragua, el de Chávez (y su actual sucesor) en Venezuela más el eterno problema del gobierno cubano para EE.UU. Dado este cuadro, es necesario catapultar a Chile como el modelo a seguir para contrarrestar las políticas disidentes a la política global estadounidense de estos gobiernos. Nada mejor para ello que privilegiar a quien ha sido más obsecuente a dicha política global, la hoy ex-Presidenta Bachelet. Bachelet termina su gobierno y se la saca del país y de la política chilena contingente a un cargo de dedodesignación en la ONU, de modo que según como vaya todo con el gobierno de Piñera, pueda eventualmente regresar para servir de catalizadora en el marco de la geopolítica que propicia EE.UU. Desde esta perspectiva, el papel que ha jugado Chile desde 1973, no tiene nada de casual y encaja perfectamente dentro del cuadro geopolítico propiciado por EE.UU. incluso si se deja de lado el marco de la Guerra Fría que ciertamente jugó un papel. Sin embargo, lo más probable es que sin Guerra Fría, todo no habría sido ni sería substancialmente distinto pues &quot;el enemigo interno&quot; que se barrió en los 1970 y 1980 y que hoy vuelve a manifestarse en los movimientos sociales latinoamericanos era y es endógeno. Ciertamente hay mucho más que se podría incluir en este comentario a vuelo de pájaro, muchos factores que también han jugado un papel, como las guerras sucias en El Salvador y Guatemala de Reagan, pero éste y no otro es básicamente el cuadro general que se suele perder de vista y que hay que tener presente.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Lo que se pierde en el artículo (y otros similares) es el gran cuadro. Chile era y continúa siendo una pieza central en el tablero de ajedrez latinoamericano desde el punto de vista de de la política exterior estadounidense. De hecho, una pieza en extremo importante en el cono sur latinoamericano. Esto da para mucho, pero en breve, en los años 1960 teníamos un cuadro de movimientos político-sociales que amenazaba la influencia e intereses de la política económica estadounidense en América Latina, algunos con fuerte preparación militar, como los Tupamaros y los Montoneros. En este contexto se materializa [en Chile] el movimiento de la Unidad Popular con su vía pacífica hacia el socialismo. Nada de esto era tolerable para EE.UU. La respuesta son los golpes de estado y la instalación de las dictaduras militares que barren cruentamente con «el enemigo interno» según lo entiende la doctrina de la «seguridad nacional», en la cual EE.UU. había entrenado debidamente a las FF.AA. latinoamericanas, convirtiéndolas en verdaderos ejércitos de ocupación interna &#8211;una doctrina que se remonta por lo menos a los años de Kennedy cuando la intervención militar y política directa ya no se hizo posible. En este contexto global latinoamericano, la Operación o Plan Cóndor es una consecuencia lógica y natural. Nada extraño. Una vez hecha la «limpieza» necesaria, se procede a establecer el orden social y económico imperante en América Latina. Sin embargo, todo no está bajo control y a los militares argentinos se les ocurre tomarse Las Malvinas para embarcar a la ciudadanía &#8211;que de hecho se embarca transversalmente&#8211; en un proyecto de unidad nacional y como elemento distractor de la grave situación económica interna. Las consecuencias son conocidas y el papel solapado de ayuda a las fuerzas británicas por parte de la dictadura chilena no es casual. Eventualmente, los militares argentinos caen en una derrota que no les permite levantar cabeza política y comienza la democratización argentina. Las FF.AA. argentinas están políticamente aniquiladas y resulta imposible para EE.UU. volver a recurrir a ellas en caso de ser necesario. Mientras tanto, en Chile se instala exitosamente el modelo neoliberal (entre paréntesis, fuertemente subsidiado en todo lo social con los ingresos estatales del cobre, lo que no tiene nada de neoliberal) y se hace necesario evitar una caída de la dictadura. La razón es simple. Tal caída podría tener consecuencias de desprestigio político para la casta militar chilena similares a las que afectan a la argentina. Lo que importa es la preservación de lo construido y se promueve la transición a la democracia chilena en la cual EE.UU. juega un importante papel según revelan algunos papeles desclasificados por el Departamento de Estado. Sin embargo, la historia no termina aquí pues continúa con el apoyo estadounidense a los gobiernos chilenos de post-dictadura que afincan y profundizan el modelo económico impuesto al país por lo dictadura. En paralelo, en otros países latinoamericanos surgen gobiernos que tienden a romper, o por lo menos a desafiar, el estatus quo de dependencia norteamericana, como el de los Kirchener en Argentina, el de Morales en Bolivia, el de Correa en Ecuador, el de Ortega (más omenos «renovado») en Nicaragua, el de Chávez (y su actual sucesor) en Venezuela más el eterno problema del gobierno cubano para EE.UU. Dado este cuadro, es necesario catapultar a Chile como el modelo a seguir para contrarrestar las políticas disidentes a la política global estadounidense de estos gobiernos. Nada mejor para ello que privilegiar a quien ha sido más obsecuente a dicha política global, la hoy ex-Presidenta Bachelet. Bachelet termina su gobierno y se la saca del país y de la política chilena contingente a un cargo de dedodesignación en la ONU, de modo que según como vaya todo con el gobierno de Piñera, pueda eventualmente regresar para servir de catalizadora en el marco de la geopolítica que propicia EE.UU. Desde esta perspectiva, el papel que ha jugado Chile desde 1973, no tiene nada de casual y encaja perfectamente dentro del cuadro geopolítico propiciado por EE.UU. incluso si se deja de lado el marco de la Guerra Fría que ciertamente jugó un papel. Sin embargo, lo más probable es que sin Guerra Fría, todo no habría sido ni sería substancialmente distinto pues «el enemigo interno» que se barrió en los 1970 y 1980 y que hoy vuelve a manifestarse en los movimientos sociales latinoamericanos era y es endógeno. Ciertamente hay mucho más que se podría incluir en este comentario a vuelo de pájaro, muchos factores que también han jugado un papel, como las guerras sucias en El Salvador y Guatemala de Reagan, pero éste y no otro es básicamente el cuadro general que se suele perder de vista y que hay que tener presente.</p>
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