La ilusión democrática

Los Primeros Pasos de la Ilusión Democrática[1]

La salida política para derrocar la dictadura con el plebiscito de 1988 marca un hito para el cambio de régimen político y supone la primera etapa de la recuperación de la democracia, eso significaba una nueva constitución política. Un sistema electoral donde las autoridades se elijan como en los cursos de la escuela, un hombre un voto y ganan las mayorías, de la misma manera como elegimos al presidente de la república, siguiendo esa tan nuestra tradición republicana.

Tal vez, la señal más clara de desprecio a la democracia y al comportamiento antidemocrático de los líderes políticos de la concertación de partidos por la democracia fue el año 1988 con el caso Carmen Gate[2]. Patricio Aylwin gana las primarias internas de la Democracia Cristiana a Gabriel Valdés y Eduardo Frei.

El primer presidente después de derrocada la dictadura cívico – militar se definía en un proceso de fraude electoral al interior del partido Demócrata Cristiano, es Patricio Aylwin el abanderado para iniciar el proceso de transición a la democracia bajo las reglas de la ilegítima constitución política de la dictadura cívico militar de 1980.

Con P. Aylwin inscrito como candidato a Presidente se inscribe la lista parlamentaria con 120 diputados y 38 senadores (más 9 senadores designados). Compitieron al senado 110 candidatos y al parlamento 419. Los resultados dado el sistema electoral binominal permiten a la Concertación de Partidos por la Democracia elegir a 22 senadores y 69 diputados y la coalición de derecha Democracia y Progreso elige 16 senadores y 48 diputados. Recordemos que el senado se componía también de 9 senadores designados.

El año 1990 el Presidente de la República designa a acaldes y luego convoca a las elecciones municipales de los años 1992[3] que se transforman en las primeras elecciones municipales a través del sistema electoral proporcional con cifra repartidora.

Se eligen concejales[4] y es el concejo municipal quien elige al Alcalde, la concertación de partidos por la democracia sufre sus primeros quiebres y se conocen los protocolos de acuerdo N°1 y N°2 que buscó alinear a los líderes locales en fórmulas que equilibraran el naciente poder local formal en los municipios de Chile. Un ejemplo muy difundido fue el de la comuna de San Ramón donde la primera mayoría fue para el DC Pedro Isla (22,4%) pero el concejo municipal eligió al DC Manuel Arbola (10,6%).

El PDC con un tercio de los votos obtiene la mitad de los alcaldes en el año 1992. Los municipios de Lo Espejo, Camiña, Pudahuel y Quillota han elegido el mismo alcalde en las elecciones de 1992, 1996, 2000, 2004, 2008, 2012 y 2016, es decir, dichos alcaldes de terminar su período el año 2020 habrán completado 28 años en el ejercicio del cargo.

En todos los casos siguientes de elecciones se operó de la misma manera, excepto en la elección de alcaldes del año 2004 donde se eligió de manera directa por mayoría simple.

En diciembre de 1992 se realiza la primera elección de consejeros regionales (CORE) quienes son elegidos por los concejales de cada provincia de acuerdo al número de habitantes de cada una. Esto cambia el año 2013 cuando se eligen por votación directa bajo el sistema de cifra repartidora, muy similar a la elección de los concejos municipales.

Esa gradualidad continúa y los Consejeros regionales se eligen por primera vez el año 2014 por sufragio universal, antes los elegían los concejales, se promete una elección de gobernador regional para el año 2020. Se reforman artículos de la Constitución Política de 1980, particularmente el año 2005 cuando el presidente Lagos indica el término de la transición de Dictadura cívico – militar a una democracia. Así las cosas, se privatiza el agua, se intenta con la segunda presidencia de M. Bachelet un proceso inconcluso de discusión para una nueva constitución.

A casi 30 años del cambio de régimen político resulta difícil ponderar el tipo de democracia que hemos construido, que por cierto, es muy distinta a la que soñamos, por la cual luchamos y distinta a la que practicamos en las organizaciones donde participamos (Juntas de Vecinos, Centros Culturales, Centros de Alumnos, etc., donde elegimos a nuestros representantes por votación directa y una vez electos rinden cuentas de sus acciones y se someten al escrutinio y crítica pública de cara a quienes los eligieron).

Es tanta la evidencia sobre la acción sistemática de nuestros élites y gobernantes por destruir la democracia que me siento obligado a escribir mi posición dado la imposibilidad de explicar a mis hijos Pablo y Álvaro, de once y nueve años respectivamente, cómo en casi 30 años hemos destruido la República y que los esfuerzos de su abuela, abuelo, tía y muchos otros no fueron suficientes.

 

El fin de la Ilusión Democrática[5]

Desde el 19 de octubre de 2019 asistimos a una insurrección (insurrectio; prefijo in- (hacia dentro), sub- (de abajo) y rectus (derecho). Los insurrectos espontáneamente manifiestan (por medio de la protesta) su malestar frente a acciones que consideran les afectan y que son de responsabilidad de las autoridades. En nuestro caso la desigualdad y un sistema jurídico fundado en la usura.

Asistimos a la fundación de la segunda República y al término de la transición de la Dictadura Cívico Militar (1973-1989) proceso que duró casi el doble de la Dictadura Cívico Militar y que culmina con la descomposición de la élite político – empresarial y militar. Esa realidad que se construyó desde la élite, fue superada por la insurrección y desobediencia civil.

La Asamblea Constituyente es el único camino sustentable para la democracia y la paz social. Los militares (parte de esa élite corrupta) deberán definir si dan un golpe de Estado, como ya lo hicieron sus antecesores hace 46 años o garantizan un proceso de fundación de la nueva República. Ayer se ha condenado a un alto militar a 13 años de cárcel por robar dinero, hoy hay movimiento de tropas evidentes en las calles. El General Director de Carabineros señaló a su “tropa” que no dará de baja a ningún Carabinero aunque se lo pidan.

Como era de esperarse en una insurrección y en desobediencia civil todas las autoridades son desobedecidas, la militar y policial también. Esta última con el agravante que es cotidiana y sin ningún criterio reprime y detiene a niños, adolescentes, adultos, adultos mayores y jóvenes sin distinción alguna. Seguramente dentro de las medidas de la Segunda República ya no se llamarán Carabineros, tendrán otro color y uniforme porque la sangre y vergüenza de esos uniformes no se borrarán jamás.

Un gobierno nacional sin ideas, amor propio (diría yo) y capacidad de razonar frente a los datos de esta nueva realidad que nunca imaginó, se inmoviliza. Los gobiernos regionales en un país ultracentralizado no tienen nada que decir. Los gobiernos locales (básicamente administradores locales) han consensuado una propuesta dentro de su ordenamiento jurídico para una consulta ciudadana (no vinculante con nada pero necesaria en estos tiempos) la primera semana de diciembre. El Servicio Electoral ya se restó, veremos qué pasa estos días.

 

La resistencia de la Ilusión Democrática[6]

Los partidos políticos (no todos) de la matriz Concertacionsta y Alianza por Chile más el Frente Amplio toman un acuerdo (15/11/2019) titulado “Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución”. Este acuerdo se autodefine como “inobjetablemente democrático”. Ellos definen lo que es o no democrático, los portadores de la democracia.

Acuerdan impulsar un plebiscito en abril de 2020, lo alcaldes de Chile, en otro acuerdo (de todos los alcaldes y alcaldesas lo definió para el 7 de diciembre de 2019.

Para los partidos del acuerdo en abril de 2020 se pregunta Quiere una nueva constitución lo que a estas alturas es una obviedad. La segunda pregunta da por respondida la primera ya que se refiere a quién la redacta, esto es; una Convención Mixta (miembros electos y parlamentarios en igual cantidad) o Convención Constitucional que sólo tiene miembros elegidos para estos efectos elegidos en octubre de 2020. Esto se hace coincidir con la elección Municipal (alcaldes, alcaldesas, Concejalas y Concejales) y Gobiernos Regionales (Gobernador (a) Regional y Consejeros (as) Regionales).

En el mejor de los casos si el proceso se instala a fines del 2020 y tomara 15 meses la elección presidencial (21 noviembre 2021) se realizaría en ese marco y una de las primeras labores sería llamar al plebiscito ratificatorio.

Cada artículo de la constitución o materia deberá tener un quorum de dos tercios, es decir, una  minoría (34%) pesa lo mismo que el 66% y los partidos político del acuerdo definen una comisión técnica (paritaria) oposición – gobierno que deberán determinar “todos los aspectos indispensables para materializar” el acuerdo. Es decir, los políticos definen también lo técnico (podrían hacerlo sido los decanos de las Facultades de Derecho de las Universidades de Chile, por ejemplo). No dice desde que edad se vota, cuántos miembros constituirán la convención, cómo se financia, quienes son los veedores del proceso, etc., etc., Tampoco hay una agenda social inmediata, no hay gestos de confianzas, por ejemplo, subir el salario mínimo y las pensiones. No se habla de los DDHH violentados, de las responsabilidades políticas de los mandos de las FFAA y Carabineros. Resulta casi anecdótico que el Director General de Carabineros diga que l no obedecerá si le piden dar de baja a un subalterno, etc., etc.

En esta nueva fase de la Ilusión Democrática, el ya desacreditado sistema de partidos que forma parte de la élite Empresarios – Militares – Políticos en un ejercicio extremo de resiliencia busca hacer creer que encontraron la solución a la mayor crisis social del País después del Golpe de Estado Cívico Militar de 1973. Crisis de la que son (al menos) política y moralmente responsables.

Como es su costumbre, entre ellos y con los medios de comunicación tradicionales, articulan y celebran los avances por y para un Chile Mejor. Lo claro está que es su propuesta, distinta a la mayoritaria (la que marcha) sólo contribuye a que se diga más fuerte que nunca ASAMBLEA CONSTITUYENTE AHORA.

El autor, Jaime Soto Acuña, es sociólogo

*Artículo publicado también por Medio a Medio

Notas:

[1] Jaime Soto Acuña, Sociólogo (2017)

[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Carmengate

[3] 28 de junio, se eligieron concejales en 334 comunas

[4] De a acuerdo al número de habitantes se eligen 6, 8 ó 10

[5] Jaime Soto A. (14 – 11 – 2019)

[6] 15 de noviembre después de la marcha del primer Asesinato de Camilo Catrillanca donde Carabineros reprimió y disparó balas a los manifestantes en la ciudad de Concepción.

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