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Uruguay: El Frente Amplio busca evitar un ballotage con la derecha

Imagen: EFE

El río, que los uruguayos llaman mar, fluye tranquilo y constante en este viernes de sol. Una tranquilidad que parece de otro mundo si se la compara con las crisis económicas de Argentina y Brasil, y más aún con la revuelta popular que se vive en Chile.

Cuando este domingo 27 de octubre los uruguayos vayan a las urnas tendrán la opción de votar por la continuidad del proyecto del centro-izquierdista Frente Amplio (FA), tras 15 años de gobierno. Un proyecto que mejoró, con algunas limitaciones, indicadores económicos y cambió la matriz energética. Y en el que por primera vez hay renovación, dado que no se postulan los políticos históricos José “Pepe” Mujica y Tabaré Vázquez, que termina en marzo su segundo mandato.

El candidato del FA es el exintendente de Montevideo, el socialista Daniel Martínez, quien lidera los sondeos (le otorgan entre 40 y 43 por ciento), pero no le alcanzaría para ganar en primera vuelta. Martínez se enfrenta a una oposición de derecha fragmentada: en segundo lugar en intención de votos se ubica el senador Luis Lacalle Pou, del Partido Nacional o Blanco (entre 24 y 29 por ciento), con su promesa de shock y reducción de un déficil fiscal que hoy es de 4,9 por ciento, similar al de Argentina.

En el tercer lugar aparece el candidato del Partido Colorado, Ernesto Talvi (entre 11 y 13 por ciento) seguido muy de cerca por el ultraderechista Guido Manini Ríos, excomandante en jefe del Ejército que lidera Cabildo Abierto (entre 9 y 12 por ciento). Un Bolsonaro a la uruguaya.

Por la peatonal Pérez Castellano en la Ciudad Vieja una pintada enuncia: “Tus sueños al Frente”, en apoyo al partido de los colores rojo, azul y blanco. Un vendedor de un local de artesanías, Juan De Carli, afirma que siempre votó al Frente Amplio. “Es la opción del cambio. El acceso al estudio, a la medicina gratis gracias al Fonasa (Fondo Nacional de Salud). Se pasó de 380 mil afiliados a mutuales a 2 millones y medio de afiliados al sistema integral”. En el puesto de enfrente, buscando unos discos de vinilo, Mario Pérez, dueño de una pequeña empresa se sincera: “Quiero que se vayan. No soy de izquierda. Los uruguayos estamos mal. Tenemos mucho asistencialismo a los pobres. Yo tengo que laburar, bo”. Se le pregunta a quién va a votar, duda y responde: “no votaría a nadie”.

El enojo de este señor de 57 años contrasta con la explicación de Daniel Olesker, ex ministro de Salud y Desarrollo Social durante el gobierno de Mujica (2009 a 2014). “En estos 15 años hubo un aumento del 60 por ciento del salario; se crearon 300 mil puestos de trabajo, más los 300 mil empleos informales que se blanquearon. Hubo un cambio tributario: se bajó el IVA y se eliminó el impuesto a los sueldos. Esto contribuyó a que creciera el mercado y también el turismo interno”. El economista sintetiza: aumento salarial, más empleo y reducción de la carga tributaria de los trabajadores. Y da un ejemplo. “una pareja de una docente y un cajero hoy tienen en términos de poder de compra el doble de lo que era en 2004”.

Olesker destaca que en estos gobiernos del FA Uruguay fue saliéndose de la dependencia con Argentina y Brasil que tenía en los años noventa. “Se dio una modalidad de crecimiento económico más diversificado, con fuentes de energía renovables”. Tras la última crisis energética, Uruguay cambió su matriz productiva: hoy la electricidad es 97 por ciento de energías eólicas y solares. Asimismo, crece la expectativa por la inversión de una nueva papelera UPM, que miran de reojo los ambientalistas. Se va a instalar en el centro del país, entre Paso de los Toros y Durazno.

De su lado, el candidato Lacalle Pou, hijo del expresidente Luis Alberto Lacalle, presenta un plan de gobierno haciendo énfasis en “Austeridad, Competitividad, Seguridad Social, Conocimiento y Cultura”. El senador afirma que bajará el gasto sin aumentar impuestos ni tarifas públicas. “Se puede ahorrar en torno a 900 millones de dólares por año” afirma el candidato de la derecha, prometiendo “eficiencia” en la asignación de recursos en las empresas públicas sin restar fondos a educación, salud o vivienda. Este conjunto de expresiones de buena voluntad de parte del aspirante neoliberal, exhibe un aroma familiar para quien vivió la experiencia de la debacle de Macri. Los críticos de Lacalle Pou sostienen que un eventual gobierno de la derecha reducirá el gasto social. Y recuerdan que “Cuquito”, como llaman al hijo de “Cuqui” Lacalle, no ahorró elogios a Macri ni a Piñera.

Más complicado estuvo por estas horas el candidato Ernesto Talvi, quien tuvo que aclarar que “jamás” aseguró que Chile fuera un país modelo. El economista liberal asegura que durante la campaña dijo “hasta el cansancio” que tomaba a Chile “como ejemplo en dos aspectos, en el manejo del dinero de los contribuyentes y del Estado y en la política que los ayudó a salir a la conquista de los mercados del mundo”.

“La región se incendia y mira con admiración a Uruguay”, titula el diario local La República. Hay mucho por rescatar de un modelo que navega por aguas tranquilas.

mercelopez@pagina12.com.ar

*Fuente: Pagina12

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