Mauricio Macri… el fin de una aventura

Sí, lo del domingo en las primarias –PASO, primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias– de la Argentina marcó el fin de la aventura de gobernar que inició Macri hace más de tres años.

La llamo aventura porque creo que eso fue, solo una aventura. Aventura que resultó casi trágica para los argentinos y para el país. Pero es responsabilidad de los propios argentinos que dieron su voto para que esto sucediera. Es como en Chile, como en Brasil, como Colombia. Pero lo de Argentina es aún más grave por el estado en que quedará el país, lo que hace difícil su recuperación en forma eficaz.

El gran problema de este Gobierno es que ganó en 2015 desde la imagen que daban los jóvenes “chetos”, alegres, simpáticos y bien trajeados. No tenían proyecto de Gobierno, tampoco económico y nadie se percató de ello, el resultado está a la vista. Por eso digo que terminó la aventura, porque este era un grupo de “muchachos bien” encabezados por el más destacado de todos, Mauricio, que los convocó a hacer “historia” gobernando a la Argentina. Algunos de sus amigos o compañeros de colegio que estaban con él, deben haber preguntado ¿Qué haremos si ganamos? Más de alguno respondió “Eso lo vemos cuando estemos en el Gobierno”.

Es que son gente acostumbrada a tenerlo todo, sus padres eran o son muy ricos y siempre han tenido a su alcance todo. Cuando a  uno de ellos se le ocurría o  invitaba a ir un fin de semana de picnic o de de paseo turístico, no faltaba al que su padre le compraba un auto para que estuviera con sus amigos. Seguramente otro “papá” le encargaría una buena “vianda de campo” para que todos gozaran de “platillos” deliciosos.  Jamás faltaría lo necesario para que todo fuera excelente.

Entonces a la invitación que le hizo Mauricio, todos respondieron “SÍ”. Era algo soñado gobernar a la Argentina, derrotar a los peronistas, estar en la Casa Rosada, la Casa de Gobierno, no como visitantes o invitados, sino como dueños de casa. Que les digan excelentísimo señor o señor ministro, que los Granaderos les presenten armas, ir a los Te Deum, al Congreso, ser recibidos por todos los congresistas, salir por las calles, ser reconocidos como autoridades nacionales, que los medios se preocupen de ellos porque gobiernan un país.  Esa sí era una gran “aventura”.

Lo consiguieron. Con una forma de complicidad de gran parte del pueblo argentino que no supo ver a este grupo de “chicos bien” que querían jugar a gobernar. Con la participación activa de las grandes Corporaciones que sí vieron su gran oportunidad de conseguir mucho dinero de beneficios en la aventura. Ellas, las Corporaciones, pusieron “guita” –dinero- como sus papás, para que financiaran y ganaran la campaña presidencial.

Los argentinos vieron lo que las Corporaciones querían que vieran. Jóvenes, no políticos tradicionales, ricos, por lo que no sería ladrones –siempre se piensa así de los ricos olvidando como llegaron a ricos-, llenos de nuevas ideas que les traería al país y a cada uno alegría y bienestar. Ganaron y fueron Gobierno.

La Corporaciones, el poder capitalista real, rápidamente tomaron las medidas necesarias para sacar todos lo beneficios posibles de esta “Aventura” de los “hijitos de papá”

Con celeridad y urgencia comenzaron las alzas de tarifas y otras mil medidas raudas que les permitían “mejorar” abismalmente sus ingresos. Pronto las aspiraciones de las Corporaciones estaban en camino de satisfacción. Los Bancos, las empresas productoras de energía, las petroleras, para mencionar algunas, vieron sus cofres llenos de dinero fresco.

Mauricio y sus amigos estaban felices. Los amigos de papá los felicitaban. Eran sus estrellas. El “juguete” de gobernar les estaba llenando de alegría. Pero no se dieron cuenta y nadie se los advirtió –a la Corporaciones no les interesaba decírselo- que los que le habían votado, los del pueblo que habían confiado en ellos al elegirlos, veía las cosas de otra manera.  Comenzaban a tener hambre, a no tener trabajo, a perder su seguridad social, a ser cada día más pobres.

Ellos, que sentían resonar los aplausos y los vivas de Trump, de Bolsonaro, del FMI, nunca escucharon el grito ensordecedor de su pueblo Llegaron las PASO y en la noche de ese domingo se encontraron con que el pueblo les decía que habían hecho todo mal. Esa noche se dieron cuenta que les estaban quitando el “juguete” con el que estaban viviendo esta “aventura” de gobernar.

Por eso Mauricio después –en sus primeras declaraciones-, parecía un  niño “taimado”, con berrinche,  enfadado. Les estaban quitando lo que era de ellos, su juguete, el Gobierno. Las Corporaciones sabían que esto podía suceder, pero acopiaron “utilidades” suficientes como parte de esta “aventura” de Mauricio y sus amigos.

Mg. Federico E. Cavada Kuhlmann

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