Como en el Chile de Allende

Más de un centenar de representantes de partidos políticos y movimientos revolucionarios de diversos países que constituyen el Foro de Sao Paulo concluyeron hace días su encuentro en Caracas, Venezuela. Es la instancia unitaria que agrupa a partidos y organizaciones que buscan establecer en sus países un Estado que ponga fin a la dominación imperialista y capitalista y construya sociedades humanas en cuyo centro esté el bienestar de las grandes mayorías, que garantice a todos la salud, la educación, el trabajo, la previsión social, que ponga fin a toda discriminación. Un Estado que sea dueño de los principales medios de producción económica.

El Foro se realizó cuando el país anfitrión vive momentos de tensión política producto de la injerencia imperialista, lo que explica que entre los temas principales estuviera la situación en la propia Venezuela. Al respecto se planteó la necesidad de impulsar el diálogo entre los actores nacionales y se denunció la brutal agresión económica, financiera y política y la amenaza de agresión militar que en América Latina lleva adelante el imperialismo norteamericano contra Venezuela, sin descartarla también contra Cuba y Nicaragua.

En nuestra opinión, si se quiere ser serio y riguroso en estas materias, cuando se analiza la situación en la Venezuela de hoy, resulta indispensable traer a la vista, entre otras acciones sediciosas de la Casa Blanca y el Pentágono, el proceso desestabilizador en contra del gobierno del presidente Salvador Allende y la Unidad Popular en el Chile de 1973. Guardadas las obvias diferencias del tiempo, condiciones y correlaciones internas de fuerza en cada país, en lo esencial las situaciones son extraordinariamente similares.

En ambos casos se trata de procesos políticos con gran apoyo de masas y que llevaron adelante procesos de cambios profundos en beneficio de las mayorías nacionales. Cada cual, en su propio y específico escenario, con los órganos del Estado y las entidades políticas señaladas en sus respetivas Constituciones. Su finalidad ha sido igual: poner fin a la explotación capitalista y establecer un régimen de nuevo tipo, lo que, para el imperio norteamericano, que se pretende dueño del continente y del mundo, es inaceptable. En Chile, bajo la dirección de Washington el gran empresariado nacional, los medios de prensa del sistema, los transportistas, los partidos de derecha y de centro derecha, los grupos terroristas y los mandos golpistas de nuestras Fuerzas Armadas articularon el plan desestabilizador.

Más allá de las naturales diferencias, la historia en Venezuela se está escribiendo de modo similar, salvo, claro está, la actitud de las Fuerzas Armadas.

Pero, vayamos recordando y aclarando. Desde luego la grave escasez de alimentos, de remedios, de artículos esenciales, de recursos financieros, etc. no fueron precisamente “errores del gobierno de Allende”.  Fue el boicot económico y el bloqueo financiero impuesto desde Washington, como lo es hoy en Venezuela. Son muchos miles de millones de dólares los perdidos para los pueblos de Chile y de Venezuela por la acción injerencista del imperio norteamericano. El bloqueo a los legítimos ingresos venezolanos le costó de partida al gobierno del presidente Nicolás Maduro nada menos que 40 mil millones de dólares. Sin que debamos olvidar además las agresiones y amenazas del gobierno norteamericano a Cuba y Nicaragua.

Por lo cual nos ha parecido pertinente para refrescar la memoria de “olvidadizos” y para informar a los más jóvenes, citar algunos párrafos de una nota recordatoria de lo ocurrido durante el gobierno del presidente Allende y que pertenece al compañero Leonardo Fonseca, quien se desempeñaba en esos años como Vicepresidente Ejecutivo de la Empresa de Comercio Agrícola durante el gobierno de la Unidad Popular. Fue por tanto un actor directo de lo que sucedía. Esta es parte de su evocación rigurosa de aquellos años: “La agresión que enfrenta hoy Venezuela es calcada al sabotaje que debió enfrentar el gobierno del presidente Allende. Hasta entonces solo Cuba había sufrido en Latinoamérica el bloqueo impuesto en 1960 por EEUU, la OEA y las derechas del continente. Pasaron 11 años hasta 1970, cuando el presidente Nixon, Kissinger y el dueño de El Mercurio decidieron hacer gritar la economía chilena al inicio del Gobierno de la Unidad Popular. Fue una agresión económica, mediática, con asesinatos y también política en que participaron los partidos en derecha, los grandes empresarios y sectores de la directiva de la DC, que formaban entonces la oposición.

“La ofensiva se centró en la economía y dentro de ello en los alimentos y las materias primas para su producción.  Chile era un país que debía importar gran parte de los alimentos pues el latifundio conservador no era capaz de suministrar la demanda nacional. Por lo tanto, el comercio exterior de alimentos fue donde apuntaron el sabotaje.

“Ello se agudizaba porque los sectores populares comenzaron a alimentarse mejor al disminuir la cesantía y mejorar las remuneraciones. Hubo mayor demanda, pero el sabotaje generó serias dificultades para satisfacer plenamente su crecimiento. Entonces se enfrentó alguna carencia de artículos alimenticios e industriales de importación. El latifundio se incorporó de lleno con su órgano dirigente la Sociedad Nacional  de Agricultura.

“Los primeros meses del Gobierno de la Unidad Popular los latifundistas mandaron al matadero a cientos de miles de hembras de reproducción y terneras; trabajaban con visión de largo plazo. La demanda era creciente pues en Chile el consumo per cápita de carne de vacuno era de apenas 12 kilos por habitante al año pero una parte de ellos consumían como país desarrollado y gran parte de la población se conformaba con huesos de vez en cuando. Creció el consumo de Nescafé, en lugar del té que disminuyó su demanda, pero la fábrica no trabajó a plena capacidad. La gente consumió más pastas estancándose el consumo de pan. Se comenzó a demandar más productos industriales como jabón y pasta de dientes para lo cual había que importar las materias primas.

“El medio litro de lecha sufrió desde sus inicios los esfuerzos para impedir el cumplimiento del plan estrella del presidente.”

“Los barcos con leche se demoraban en exceso o se perdían. Lo mismo sucedió con la leche en polvo destinada a elaborar leche fresca por las plantas en invierno. Cuba nos ayudó en ese momento.

“Se perdían los barcos que traían carne desde Argentina, ningún armador daba razones. Se atrasaban sin explicación los embarques de carne por ferrocarril.  EEUU logró el cierre del crédito internacional de los bancos destinado a operar las importaciones. En muchas oportunidades hubo naves cargadas de trigo y maíz en puertos de EEUU y Argentina los cuales no zarpaban por no haberse abierto la Carta de Crédito, documento de pago de la mercadería. Empresas norteamericanas a las que se nacionalizó embargaron cobre en los puertos europeos restringiendo la disponibilidad de divisas para operar el comercio exterior.

“Comandos de la Marina dinamitaron el oleoducto que traía bencina, parafina y Diesel desde Concón a Santiago generándose escases de combustible para el transporte. Los dueños de camiones impidieron el transporte de carga desde los puertos a los centros de consumo. Comandos de la derecha dinamitaron las vías férreas para impedir que el trigo llegara a los molinos desde el puerto de San Antonio. Otros grupos sabotearon las grúas portuarias destinadas a descargar alimentos.

“Venezuela enfrenta hoy una situación aún más grave de agresión y sabotaje afectando seriamente a sus habitantes, muchos de los cuales han debido emigrar. Hoy la ofensiva mediática desenfrenada confunde incluso a algunos compañeros. Nunca el imperio y la gran burguesía van a entregar una parte de su poder sin luchar empleando todos los medios que disponen para preservarlo. El control de las riquezas de Venezuela es lo que está en el centro de la disputa.”

Este autorizado testimonio respecto del escenario económico de aquellos años en Chile disipa dudas, aclara realidades y reafirma la identidad de situaciones generales y concretas de ambos procesos. La acción del gobierno de los EEUU en contra de todo proyecto de cambios en nuestro continente ha sido y será la misma. Eso es lo esencial más allá de errores o malas decisiones o acciones propias.

Los golpistas chilenos acusaron a Salvador Allende de instaurar una “dictadura comunista” Tan ridículo como hoy los fascistas chilenos, más los abundantes renegados del progresismo, declaran que Venezuela es una dictadura. Lo afirman Piñera, su vocera, los miembros de partidos como la UDI, RN y otros grupos integrados por quienes fueron precisamente los que dieron el golpe del 73 y establecieron la sangrienta dictadura de Pinochet. Son los desvergonzados que hoy tienen la felonía de afirmar que quienes defendemos el proceso venezolano “ no conocen el valor fundamental de la democracia”.

Le hacen coro los ex izquierdistas que pactaron con la dictadura. Los que abrieron esta transición interminable. Los que dieron vida a esa “Concertación” que tranzó con Pinochet.

Tanto así que la vida de nuestro país se rige hasta hoy por una Constitución Política hecha a puertas cerradas por un pequeño grupo de pinochetistas y ratificada más tarde por traidores y renegados del pasado democrático del país.

¿Dictadura en Venezuela? No puede hablarse de dictadura en un país donde la oposición golpista se mueve tranquilamente, negocia con el gobierno constitucional y legítimo y hasta tiene un “presidente encargado”, figura que al tenor del artículo 233 de la Constitución bolivariana y la realidad concreta es absolutamente ilegal e ilegítima. Porque en efecto Nicolás Maduro está vivo, no ha renunciado, ni hay sentencia de destitución en su contra ni se ha declarado su abandono del cargo. Entonces, ¿de dónde sale ese personaje de caricatura que es Guaidó? ¿Cómo es que se le permite auto llamarse presidente encargado? Y si lo hubiera sido – que nunca lo fué – ya se le pasaron los 30 días desde su auto nominación para convocar a nuevas elecciones como ordena la Constitución de su país.

A propósito de esta situación y para los que hablan de dictadura en Venezuela, sugiero que imaginemos por un instante qué hubiera sucedido si durante la dictadura de Pinochet, algún militante del PS, o de la DC o del PR se hubiera autoproclamado “presidente encargado” de Chile y cuánto habría durado vivo. .¿No les parece suficiente este solo ejemplo a los que en Chile le hacen coro a Trump por estos días ?

¿O se olvidaron también de la existencia durante la Unidad Popular de los grupos terroristas de derecha, entre ellos Patria y Libertad que dirigía Pablo Rodríguez, y de cómo había que perseguirlos y sancionarlos? ¿O también dirán que aquello era violar sus derechos humanos? Y entonces, ¿por qué llaman así el hecho de que hoy se deba perseguir y sancionar a los sectores de la oposición venezolana que realizan actos terroristas, incluida la muerte de compatriotas nuestros?

Hasta han llegado a decir que Nicolás Maduro fue electo en comicios sin opositores a los cuales se les prohibió participar. Cualesquiera que lea los antecedentes, o revise la prensa de ese tiempo, se encontrará con que no sólo compitieron opositores, sino que más de uno harto más importantes que Guaidó. 

Lo objetivo es que tal como ocurrió durante nuestra Unidad Popular, hoy se construye el relato de un mundo de mentiras sobre Venezuela. Lo decimos con la autoridad que los comunistas chilenos tenemos en materia de derechos humanos. Desde luego, como es sabido, en Chile fuimos quienes iniciamos el procesamiento judicial real de los criminales de la dictadura, los que hasta hoy son protegidos por la derecha chilena. Reitero: si en Chile hay un Partido que tiene autoridad moral y respaldo histórico para hablar de derechos humanos es el PC de Chile que, contra las presiones de la derecha y los concertacionistas logramos los avances que hoy se conoce en materia de condena a los autores de muchos miles de crímenes en contra de mujeres, hombres y niños en tiempos de Pinochet.

Hablamos, como todo mundo sabe, de miles de detenidos desaparecidos, ejecutados, lanzados al mar, torturados…Los derechistas y renegados chilenos no deberían ni atreverse a hablar por su desvergüenza en esta materia, como fue por ejemplo haber salvado al dictador de su procesamiento en Inglaterra y España y traerlo a salvo al país. Entonces se unieron los esfuerzos de la derecha, Piñera incluido, con muchos de los que fueron parte de la Unidad Popular y que hoy siguen en organizaciones que alguna vez fueron de izquierda.

Lo objetivo es que hoy la situación en Venezuela es, en su esencia, la que ayer fué en Chile. La gran diferencia por cierto es la lealtad de las FFAA de Venezuela al legítimo gobierno. No fue el caso de nuestras instituciones armadas, anti populares, antidemocráticas y formadas en la Escuela de las América del imperialismo. Instituciones además que hoy avergüenzan al país cuando se conoce de los fraudes y estafas multimillonarias de sus altos mandos.

Allende y Maduro no son idénticos. Ambos son políticos revolucionarios, de izquierda, pero cada uno en relación a su época, conforme sus personalidades, las circunstancias específicas y las condiciones concretas, nacionales e internacionales. Pero ambos han encabezado procesos profundos de cambios. Allende inauguró ese ciclo en Chile, que está todavía pendiente. En Venezuela Maduro continúa lo iniciado por el comandante Hugo Chávez.

Reiteramos: lo fundamental es que se asuma que, más allá de los errores que se haya podido cometer en el curso de esos respectivos procesos, lo determinante de la crisis en el Chile de Allende y en la Venezuela Bolivariana y Chavista, es la acción del gobierno norteamericano. Quien no denuncie eso y ataque a la Venezuela de hoy como al Chile de ayer, se hace cómplice de la evidente y siniestra maniobra en curso.

Es preciso y urgente recoger las lecciones de un pasado doloroso y no dejarse confundir ni manipular por quienes están al servicio del imperio.

eduardocontreras2@gmail.com

*Fuente: BarómetroLatinoamericano

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