Para los medios, de Plaza Italia para abajo viven y mueren los “NNs”, los “nadie”

QUERIDO DIRECTOR

Homenaje póstumo de despedida para una joven madre de 29 años y su hijita de 10 que fallecieron el domingo 14 de julio recién pasado en un trágico accidente automovilístico en Til Til, Chile; valiosísimas y bellísimas personas, ambas mujeres, con nombres y apellidos, y que enlutan a toda una familia; pero que, por no ser “importantes”, por no vivir de Plaza Italia hacia arriba, los medios de prensa chilenos no se dieron el tiempo de rectificar su noticia errada pues las  identificaron a ambas como “dos sujetos” NN, como “dos muertos”, de identidad masculina.  

Le escribimos para pedirle, señor director, que mediante su tribuna nos pueda ayudar a hacerles saber a esos y otros medios de prensa escrita o televisiva que, para la próxima, sean un poco más cuidadosos, por favor. En ningún caso se les pide que hagan un reportaje a personas anónimas que fallecen en accidentes automovilísticos en Chile. ¡Nadie de nosotr@s quiere fama! ¡En lo absoluto! No obstante, el mínimo de rigor profesional espera de parte de la prensa seria que, si no cuentan con la identidad y nombres, al menos que no reduzcan, como en este caso, a las personas de sexo femenino, “socialmente sin fama, sin renombre y sin importancia” (y que fallecen súbitamente en un terrible accidente vehicular),  a NNs, ni menos a “sujetos”, término que invisibiliza en este caso a dos mujeres, término además poco amable y en el que subyace, incluso, cierta imputación soterrada en contra de estas dos lindísimas personas al ser  “identificadas” con el adjetivo “sujetos”. ¡Seamos un poco más prolijos! Porque el derecho humano a la identidad es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano:Humanium:  Derecho a una Identidad. El derecho a la identidad es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano…

Homenaje póstumo de despedida para una joven madre de 29 años y su hijita de 10 que fallecieron el domingo 14 de julio recién pasado en un trágico accidente automovilístico en Til Til, Chile; valiosísimas y bellísimas personas, ambas mujeres, con nombres y apellidos y que enlutan a toda una familia; pero que, por no ser “importantes”, por no vivir de Plaza Italia hacia arriba, los medios de prensa chilenos identificaron como “dos muertos”, de identidad masculina, como “dos sujetos”, como dos NN, o sea como dos “nadie”. 

FUENTES (NOMBRAMOS SOLO 2): RTV Noticias 14 de julio de 2019: Dos muertos deja accidente automovilístico en Til Til,  y  24 Horas: Un niño de 10 años y un adulto fallecen en grave accidente en Til Til

Con cariño entrañable para Daniela y su hijita Martina. QEPD

¿Ves ese lucero que titila sin pausa esta noche allá arriba en el firmamento? ¿… ese que libera destellos juguetones e intermitentes de luces multicolores y cuyos fulgores abrazan y alumbran en estos momentos el lado más triste y gris de la luna?

¿Puedes cerrar los ojos y verla allí, en el más bello lugar que jamás imaginaste… bajo un sol amable y una suave lluvia mojando su rostro, bellísima como arcoíris, transfigurada toda, reluciente, nívea, extrovertida, magnética, carismática, brillante, divergente como yo, libre y festiva, tal y como era Daniela Bastías?

¿La ves ahora, descalza y con su jean sagradamente rebelde roto en sus rodillas jugando a la ronda, pletórica de alegría, con su adorada hijita Martina?

¿Eres capaz de sentir en tu pecho al menos en parte esa sublime música que emiten unos vientos que aquí en la Tierra no existen y que en estos momentos mueven apaciblemente sus cabellos al compás de unos acordes sublimes que la hacen entonar una canción cuyo estribillo dice “No estés triste pues solo resolví hacer antes que tú ese viaje al lugar de luz… Allí nos reencontraremos, felices, algún día”?

¿Puedes ver el Nirvana en su carita y la paz total que desborda su semblante mientras avanza plácida, lentamente, en ese velero astral que la lleva río arriba?

¿Y captaste al mismo tiempo ese dejo apenas perceptible de sano amor propio que se dibuja en la gestualidad de su cuerpo hipostasiado, en sus ojos serenos, en su frente erguida?

Quienes la conocimos la admiraremos por siempre pues solita se superó a sí misma reinventándose como marinera de la vida a cada momento para desatar muelles imposibles y surcar mares y desafíos que para su corazón de soñadora nunca fueron imposibles.

¿Y notaste que su viaje lo hace con inefable gozo, verdad? Es que su Martinita es la capitana que empuña el timón de su barca, es su escolta, su querubín personal, su guardiana divina, razón eterna de su alegría, su mejor guía hacia los portales de luz que se abren en estos instantes más allá del sol para darles a ambas la felicidad que se merecen, felicidad eterna, plena y definitiva.  

¿Quién podría pedirte cuentas por izar de golpe las velas de tu barca y zarpar de manera súbita y sin una despedida, mi traviesa marinera de sonrisa imprescindible, mi admirable sobrina?

Acaso… el vacío inmenso que deja entre nosotros tu ausencia… ¿se aplacaría en quienes te lloramos si antes de emprender tu viaje definitivo nos hubieses regalado, aunque sea, un último abrazo de despedida?

Nadie te pide cuentas, Daniela querida.  

De hecho, yo te quedaré debiendo no sé cuántos llamados para felicitarte, para decirte hola, cómo está tu angelita, cómo estás tú o, qué se yo, para preguntarte qué tal tu día.

A fin de cuentas, y si me permites, le hiciste honor a tu nombre pues la raíz etimológica de Daniela en su versión más antipatriarcal te perfiló ante todas y ante todos desde el significado más radicalmente subversivo de esa marca identitaria que selló tu perfil existencial desde tu cuna: 

Desde tu adolescencia resolviste ser la propia jueza de tu existencia -de ahí viene tu nombre-; y como jueza –término que se emparenta semánticamente con lo divino-, fuiste sagradamente dueña, insumisamente propietaria del último dictamen respecto de qué ibas a hacer al día siguiente, flor que brota hermosa en cada amanecida; decisiones tras las cuales la libertad de tu vuelo fue para ti el derecho humano que protegiste como tu bien de mayor valía. Sin ánimo de incomodar a nadie, como una jueza, siempre tuviste la última palabra sobre tu independencia sagrada y sobre cómo agendarías tu día a día.

Por eso, nadie te pide cuentas por partir sin avisar, de manera súbita y sin dar una sola señal de despedida, mi iconoclasta, mi brillante, mi admirable jueza de tu vida.  

Desde mi limitante envoltorio de emociones, dolor y pena causados por tu ausencia, me permito hacerte un homenaje diciendo que adhiero y adheriré por siempre a ese rechazo tuyo frontal en contra de todo fariseísmo, toda forma de machismo, toda crueldad, toda injusticia, toda hipocresía.   

Descansa en paz en ese lugar de luz junto a tu angelita Martina, mi Danielita querida.

En tal sentido, tu hermano mayor, Eliseo, auténtico Sensei de la familia, ya lo dijo en esa solemne ceremonia:  

“Conquistaste logros a fuerza de resiliencia personal, por tu propio esfuerzo, por tu inteligencia, tu talento y tu santa osadía, y muy pocos supieron que, por encima de tu contagiosa sonrisa, guardaste siempre en tu memoria emocional no pocas privaciones y no pocas penas, las que marcaron tu alma pero que resolviste poner en pausa desde tus tiempos de chiquilla. Descansa en paz, eso es lo que cuenta ahora, hermana, madre, hija, sobrina, amiga bienquerida”.

Por mi parte, yo nuevamente te pido perdón pues te quedaré debiendo no sé cuántos llamados para decirte al menos hola, felicitaciones por tus logros en Wom, cómo está tu niña, cómo estás tú, feliz cumpleaños o, no sé, una carita feliz, un qué es de tu vida.

Agradeciendo entrañablemente a tu madre y a tu padre por haberte traído a la vida y por haberte hecho parte mía y de mi familia, te abrazo en esta hora, amada sobrina, así como abrazo a tus hermanos Eliseo y Sebastián, quienes ya empezaron a extrañarte, y a quienes también les debo no sé cuántos llamados, un whatsApp amable, un abrazo, un beso de su tío que les admira en sus sagradas mejillas.

En resumidas cuentas, no te digo adiós, Danielita Bastías; te digo hasta pronto, o hasta cualquier momento, toda vez que para esos seres que amamos no existirá en nuestra voz nunca un “hasta nunca” …   ¡Jamás una despedida definitiva!    

Entrañablemente,

Tú tío Feli, portavoz de la Familia Bastías

Santiago de Chile, julio de 2019

 

 

 

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