Agrotóxicos: «La justicia entendió la peligrosidad del Round Up»

El código penal francés prohíbe la construcción de cualquier base de datos personal «que revele las opiniones políticas y filosóficas de una persona sin su consentimiento»: la ilegalidad de este expediente es notoria, ya que también señala 74 «objetivos prioritarios» divididos en cuatro grupos: los «aliados», los «aliados potenciales para reclutar», las personalidades «para educar» y las «para controlar».
Más que archivos es una verdadera «lista negra, la de Monsanto».
Robert Bellé

 

La frase es del científico Robert Bellé, uno de los que más saben sobre el glifosato y las formulaciones más peligrosas, cancerígenas y genotóxicas que se aplican a los cultivos y alimentos en todo el mundo.

Robert Bellé, es profesor emérito de la Universidad de la Sorbona, y  no es de extrañar que  haya sido incluido en la Lista de Monsanto: en 2002, demostró el carácter potencialmente carcinogénico de Round Up. Con su universidad, La Sorbonne, decidieron presentar una denuncia por ese motivo. La roscovita (gentilicio de Roscoff) también está muy molesta por la incesante controversia sobre el glifosato.

En 1999, Robert y su equipo de la Estación Biológica de Roscoff realizaron una investigación comparativa entre varios plaguicidas y para su sorpresa, porque es uno de los que se promociona en los anuncios como inofensivo, el Round Up de Monsanto, en realidad era el más tóxico: «Al ingresar a las células gracias a los adyuvantes, la molécula básica, el glifosato, interrumpe la división celular y, por lo tanto, puede inducir el inicio del mecanismo de los cánceres», explica el investigador. Los primeros resultados se publicaron en 2002 en la principal revista científica internacional «Investigación química de toxicología» .

Con la humildad de los grandes y respetuoso de sus alumnos,  tardó más de dos años en publicar sus hallazgos, hasta que su alumnado terminara el curso y no estuvieran en peligro de ser  atacados, ni tampoco la casa de estudios, cuando estos eran y son, los métodos de la multinacional a todo aquel que habla mal de su veneno.

Fue el propio científico quien me envió la entrevista que le brindó a Muriel Le Morvan, hace pocos días,  para France3, Bretagna. Algunas de sus manifestaciones las reproduzco aquí. Nuestra amistad data desde la interviú que le realice en su casa de Taule, en el año 2013, donde aproveche para hacerle conocer el mate, (foto), nuestra infusión argentina.

Estamos en 2019 y Robert Bellé es una de las más o menos 200 personalidades científicas, políticas y periodísticas atacadas por Monsanto. Los «Archivo de Monsanto» es un documento donde decenas de personas fueron clasificadas ilegalmente según su posición contra el glifosato.

Le Monde, tuvo acceso a este documento redactado a fines de 2016 por una empresa contratada por Monsanto, en medio de el debate sobre la renovación de la autorización del glifosato en la UE. Doscientos nombres. Líderes y funcionarios políticos, periodistas, miembros de organizaciones profesionales y organizaciones públicas, e incluso científicos. Línea tras línea, sus identidades y opiniones sobre el glifosato, los pesticidas o los OGM se encuentran en dos tablas cuidadosamente tabuladas.

Este archivo, que Le Monde y France 2 obtuvieron, proviene de una filtración de una importante firma de cabildeo y relaciones públicas: «Fleishman-Hillard», encargada por Monsanto para ayudar en su defensa del glifosato y a la consultora francesa «Publicis Consultants de MSL». La Fiscalía de París dijo el viernes 10 de mayo, que había abierto una investigación luego de que el diario Le Monde presentará una denuncia.

El código penal francés prohíbe la construcción de cualquier base de datos personal «que revele las opiniones políticas y filosóficas de una persona sin su consentimiento» : la ilegalidad de este archivo es notoria, ya que además  apunta a 74 «objetivos prioritarios» divididos en cuatro grupos: los «aliados», los «potenciales aliados para reclutar», las personalidades «a educar» y aquellas «a vigilar». Más que archivos es una verdadera «Lista negra de Monsanto».

Realmente no me sorprende e incluso es un reconocimiento de mi papel como informante», dice con una sonrisa Belle. Y aún más,  decidió presentar una queja, seguido de la Universidad de la Sorbona a la que está vinculado. Su queja contra X se refiere a la «recopilación de datos personales por medios fraudulentos, deshonestos o ilegales» , «almacenamiento informatizado de datos personales que revelan las opiniones políticas y filosóficas de una persona sin su consentimiento» y » la transferencia ilícita de datos personales que está o está destinada a ser procesada a un Estado que no pertenece a la Unión Europea o a una organización internacional»,

Desde el comienzo de su investigación, Monsanto siguió de cerca sus resultados, sus conferencias, viajando dos veces a Roscoff, intentando, en vano, intimidarlo por correo electrónico. A lo largo de los años, el investigador bretón ha visto retirados los créditos de su laboratorio para este tema de investigación, se le desanimó para que hiciera conferencias públicas por su tutela y fue objeto de un ataque directo en los «Documentos de Monsanto» . Pero eso no lo supo hasta 2017 cuando estalló este caso.

Confusión alimentada y polémica organizada
Desde los primeros resultados del equipo de investigadores Roscoff, muchos estudios internacionales han confirmado la carcinogenicidad potencial del Roundup.  IARC, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer , la agencia de la OMS responsable de inventariar carcinógenos, ha clasificado al glifosato como un «carcinógeno probable» para los seres humanos en marzo de 2015. Pero al final en el mismo año, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) , por el contrario, consideró «improbable» que fuera carcinogénico, basándose en los documentos proporcionados por Monsanto. «Los expertos que han trabajado para la IARC son conocidos y reconocidos por su independencia « , recuerda el científico Bretón. Sin embargo, el 82% de los que tomaron parte en la experiencia europea deseaba permanecer en el anonimato.

El «Monsanto Papers» comenzó con una carta en la que Monsanto International le pide a Monsanto Francia que cree un equipo para «matar» estudios sobre el glifosato que pueden aparecer en publicaciones científicas.
Pero para Robert Belle, crear confusión es una elección, no es insignificante, en términos de lo que se investigó. Las agencias están estudiando las llamadas moléculas «activas». La Agencia Europea, por lo tanto, se refiere al glifosato, la molécula de Round Up. Pero lo que el investigador bretón ha demostrado con su equipo es que el glifosato solo, sin adyuvante que le permite ingresar a las células, es inactivo, inofensivo (excepto en dosis extremadamente grandes). Es solo en la mezcla, en productos en formulación como el Round Up, que puede alcanzar su objetivo, volverse «efectivo», pero también tóxico.

«Los cartuchos y el rifle»
Y el científico usa una metáfora muy reveladora: «El glifosato es como los cartuchos, puedes manipularlos, ponerlos en tu bolsillo, no pasará nada, necesitas un rifle para golpear a tu objetivo,  un herbicida como el Roundup, el glifosato hace de cartuchos y adyuvantes que ponen a actuar el rifle.» Mientras que la AESA al referirse al glifosato, continuará  diciendo que es inofensivo, y no está realmente mal: la probabilidad de que provoque cáncer es baja. «El problema es que es el Round Up lo que se propaga en los campos: las gotas que respiramos contienen adyuvantes y, por lo tanto, tienen una probabilidad mucho más fuerte para causar cáncer «.

Robert Bellé está sorprendido de que los parlamentarios estén alimentando la controversia, asumiendo el estudio de la EFSA y poniendo así en la mente de la gente, las dudas.

Casi 20 años después de comenzar su investigación, el bretón está satisfecho, por otra parte, al ver que «la justicia, entendió la peligrosidad del Round Up» El tribunal de California ha sentenciado a Monsanto a $ 2 mil millones en «daños punitivos»para una pareja con cáncer.

Este es el tercer revés para el grupo y su herbicida mundialmente conocido, un engranaje desastroso para el grupo químico alemán Bayer que lo absorbió el año pasado. Dos décadas después del trabajo de Belle,  que puso en alerta al mundo sobre el fraude del Round Up, que fuera catalogado como inofensivo e inocuo tomando como base solo el principio activo y no sus coadyuvantes AMPA y POEA que son de tres a cuatro veces más tóxicos que el glifosato, la justicia en California ya condenó en tres oportunidades a Monsanto.

Bayer quien compró la empresa en 2016, deberá enfrentar más de 13.400 juicios de afectados por el veneno estrella, sus acciones cayeron un 45% y sus accionistas el mes pasado, un 55% de ellos con poder de voto, se negaron a respaldar las acciones de la gerencia en la reunión anual de la compañía.

El herbicida debería contener un marbete que alerte sobre el cáncer, tal lo sucedido con los cigarrillos, y si esto no sucede, las demandas continuarán y se incrementarán.

Mientras tanto en Argentina, el Senasa hace oídos sordos a las noticias que abruman sobre los efectos del veneno más usado en el campo, y como desecante sin control  en alimentos. El Anmat es tan cómplice como el Senasa, y los legisladores, lejos de ocuparse en redactar una Ley Nacional sobre el uso y control de las fumigaciones a mansalva sobre todo lo vivo, están más preocupados por renovar su banca.

Solo nos resta esperar a que el poder judicial, tan sucio como las multinacionales en nuestro país,  entiendan la peligrosidad del veneno como en California. El Round Up mata.-
Publicado y enviado por ZERO BIOCIDAS estamos en facebook ,  twitter  and youtube
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