Cuando Dios toma partido

¿Se ha fijado usted ─les hablo a los más mayorcitos─ que llegada cierta edad le da a uno por volverse repetitivo, ya sea en el buen o mal sentido de la palabra? Lo peor es que estas reminiscencias cada vez más frecuentes se tornan, además, autorreferenciales, y citarse a sí mismo, además de ser una fatua vanidad, resulta odioso para quien escucha, o para quien lee, usted en este caso. Pero ¡qué diablos! al leerlo tómelo como su contribución a los nuevos aires que son soportar a  los ancianitos un poco más allá de ayudarlos a cruzar la calle. ¿Qué por qué digo esto? A ver, a ver, para qué era… Es una broma. Se trata que, una vez más, quienes comentamos los avatares del mundo tenemos que volver a ocuparnos de un tema que de por sí es repetitivo e insoluble en los tiempos modernos. Me refiero a los atropellos y felonías a los que nos tiene acostumbrado, por desgracia, el neofascismo entronizado desde hace más de medio siglo en el Medio Oriente en la dirigencia del sionismo israelí.

Daniel Barenboim: «Hoy me avergüenzo de ser israelí»

Israel transita desde hace bastante tiempo, al más puro estilo nazi, entre masivos genocidios matando cientos o miles de palestinos, libaneses y árabes en general, como ocurriera en las masacres de Sabra y Chatila hace algunos años, a periodos en los que asesinar hombres, mujeres o niños se vuelve un macabro deporte artesanal: dos o tres por día, como está ocurriendo en estas últimas semanas Hace algunos años ─y aquí agárrese porque viene lo autorreferencial─ escribí un mamotreto llamado “Cuando Dios Duerme” a propósito de la masacre llevada a cabo en la ciudad libanesa de Qaba bajo las órdenes de aquellos a los que la Biblia llama “las huestes de Dios”. Ese artículo, escrito al día siguiente de horrorizarse el mundo ante tamaño crimen, lo escribí bajo la influencia de la indignación vigente, es decir como lo señalé entonces, con la mierda hirviendo. Esbocé ahí una teoría que me valió un diluvio de denuestos y maldiciones de estos exclusivos hijos de Dios que, junto con colgarme el manoseado sambenito de “antisemita”, de inmediato se pusieron a juntar clavos y un par de vigas de madera de la más barata que se encontrara en el mercado. ¿Qué dije ahí? Veamos.

La legitimación del apartheid: Las nuevas regulaciones del colonialismo en Israel

Lo primero que dejé en claro, y reitero ahora, es que a diferencia de aquellos que se pasan para la punta llevados por la indignación ante los crímenes del sionismo, y llegan a negar, incluso, la barbarie nazi que llevó al genocidio de más de seis millones de judíos, también hombres, mujeres y niños, a diferencia de estos, digo, he tratado de estar siempre a la vanguardia de la condena de semejante atrocidad llevada a cabo por las huestes hitlerianas. Es más; he insistido que quienes en esta época recurren a semejante estupidez suavizando la barbarie nazi sobre el pueblo hebreo, sólo ayudan a llevar aguas al peligroso molino del neofascismo que está reapareciendo con fuerza en Europa y en otras partes del mundo. Sin embargo, decir esto en ese escrito no me sirvió de mucho porque para los sionistas, que son la expresión político-religiosa de los gobernantes de Israel, usted está con ellos y sus crímenes de manera incondicional, o se convierte en su enemigo utilizando el manido y falsete estigma de “antisemita”, lo que ha servido a estos falsos representantes del verdadero pueblo de Israel, para ahogar las protestas que sus crímenes desatan en el mundo.

El meollo del artículo planteaba la teoría que, además del genocidio perpetrado durante la Segunda Guerra Mundial, el nazi-fascismo había traspasado a la mentalidad israelí el concepto totalitario de la supremacía racial, aquel que justifica las masacres, la violación de los derechos humanos y todos los crímenes de lesa humanidad. Dijimos que la lección que legó Hitler a los sionistas fue el uso práctico de la metodología fascista, aquella de justificar con una falacia el aplastar a seres indefensos, como antes hicieran las orugas del los tanques del fascismo, y que hoy hace la moderna cohetería israelí pagada por el oro sionista del mundo. La invención hitleriana basada en conceptos biológicos que daban la supremacía racial a los alemanes, no difiere mucho de la entelequia del judaísmo que, basado en conceptos religiosos, se otorga a sí mismo el carácter de hijos privilegiados de Dios, lo que según su religión les da el derecho a imponer su supremacía a sangre y fuego.

La existencia del estado de Israel, insistimos, es incuestionable así como jamás se cuestionará la existencia de Estados Unidos a pesar del carácter imperialista de su gobierno. Ni aún en los momentos más execrables de la política destructiva y agresiva de ambos estados se puede confundir una cosa con la otra, so peligro de quitar legitimidad a la indignación. La mantención de la política genocida del estado de Israel sobre Palestina y los países circundantes requiere forzosamente de la ayuda internacional, sobre todo de Estados Unidos, a la que se agregan los judíos dispersos en el mundo y que cuentan con una poderosa base económica y una fuerte influencia política en la mayoría de los países del orbe. El status del ius sanguinis, que amarra a cualquier hebreo del planeta a los designios de la camarilla sionista que gobierna en Israel sin necesidad de abjurar de la nacionalidad obtenida en otro país, es un elemento de vital importancia para los planes totalitarios de los gobernantes de Israel. Al enlazar a todos los judíos del mundo al destino de la nación sin la obligación de establecerse en el país, es decir sin la “aliyá” que alguna vez propició Ben Gurión, se aseguran un apoyo incondicional de sus hermanos de sangre y religión ubicados en puestos claves de la economía y la política mundial.

La línea de crédito del Holocausto para Israel se está agotando

La situación internacional se ha enrarecido aun más en estos días ante los planes agresivos de EE.UU. contra Irán. Según la mentalidad insana de Trump los iraníes preparan ataques armados contra los “intereses” yanquis en el Medio Oriente. La información de semejante falsedad proviene, según el militarismo norteamericano, de los servicios secretos israelíes, que utilizan este argumento tan infame como aquel que “justificó” la agresión contra Irak. La peligrosidad de la situación radica en que azuzar a Israel como el cancerbero de sus aspiraciones imperialista, a Estados Unidos no le cuesta mucho. Los sionista, premunidos incluso con armamento atómico, están siempre listos y necesitan sólo el vamos de su socio para agredir a Irán, no obstante el apoyo que este país tiene de China y Rusia. Estamos pasando por un momento muy difícil a nivel internacional si a ello aunamos la situación en Venezuela en permanente peligro de una agresión armada del imperialismo del norte. Ya no se puede mirar hacia otro lado. Muy pronto podría ser demasiado tarde.

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Judíos antisionistas rechazan la idea del sionismo en Nueva York

Hay en muchos lugares del mundo ramas del judaísmo que rechazan la idea del sionismo. En Nueva York, son muy visibles y se manifiestan con frecuencia coincidiendo con las festividades del calendario judío o con algún evento político de relevancia. Son judíos antisionistas. Nuestro corresponsal en Nueva York, Jose Manuel Rodríguez, nos lo cuenta desde esa ciudad.

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