Las cartas del jesuita islamófobo al Papa: “El islam es un sistema fascista y maligno”

El padre Henri Boulad, jesuita y escritor. FRANCISCO CARRIÓN

La afilada retórica del padre Henri Boulad es un látigo que ha alcanzado los pasillos del Vaticano: “El Papa Francisco no entiende lo que es el islam y aún cree en el diálogo”

Sus escritos al Pontífice no han obtenido respuesta: “No me ha contestado a la carta. Está en un estado de negación. Es inútil hablar con él”

El padre Henri Boulad rehuye el más leve atisbo de corrección política. Tampoco se esfuerza en sonar conciliador. “Soy islamófobo pero no musulmanófobo. La mayoría de los musulmanes son gente buena y tolerante. Yo acuso al islam porque representa un sistema fascista. Se puede odiar al nazismo y no a los nazis del mismo modo que Jesús despreciaba la maldad pero no a los malos”, descarga este jesuita de 86 primaveras, hijo de una familia melquita nacido en una Alejandría que ya no existe.

Desde una pequeña estancia de un colegio jesuita de El Cairo, el sacerdote continúa su discurso: “Tanto el islam como el cristianismo están luchando por abrazar la modernidad. La iglesia católica se resistió durante cinco siglos hasta que celebró el Concilio Vaticano II. Su reforma está en marcha pero no ha concluido. No es una vía sencilla pero para el islam resulta aún más complicado. Yo creo que le es imposible. El islam es incompatible con la modernidad”.

Es última hora de la tarde y del otro lado de las verjas de la escuela llega el rumor de las bocinas y la multitud que merodea por las inmediaciones de la estación de tren de Ramsés, en el centro de la megalópolis egipcia. “El islam eligió su camino en el siglo IX d.C. al elegir entre dos formas opuestas, las que representaban las ciudades de La Meca y Medina. El de La Meca es un islam espiritual, abierto y tolerante mientras que el de Medina es un sistema político fascista. Los ulemas acordaron que prevaleciera el de Medina”, arguye Boulad. “La segunda decisión -agrega- fue establecer que el Corán viene directamente desde el cielo. A diferencia de la Biblia, un libro inspirado, el Corán es una obra celestial y secreta cuya traducción del árabe estuvo prohibida durante siglos porque se entendía como una suerte de acomodación a los tiempos modernos. La tercera decisión fue fijar que cualquier pensamiento crítico está vetado. Las medidas tomadas entonces son definitivas y no pueden ser revertidas. Venció el islam rigorista e intolerante”.

Unas vicisitudes que Boulad refiere para afirmar contundente que “no existe el islam moderado”. “Sí hay, en cambio, musulmanes moderados que eligen de su religión lo que es compatible con los derechos humanos y su modelo de vida pero que son rechazados por los musulmanes más estrictos que se consideran a sí mismos guardianes del Corán. Ni siquiera el sufismo representa el islam moderado porque a lo largo de su historia ha tenido alguna corriente violenta”, sostiene el jesuita. “El islam está en un cruce de caminos. ¿Qué elegir? ¿Seguir anclado en sus raíces como el Corán o los hadices [dichos y hechos del profeta] y aumentar la tensión en todos los países y con los musulmanes seculares? Una de las principales dificultades es que Mahoma es un modelo a emular. Si es tu modelo, no te preguntes por qué eres terrorista. La guerra era el modo en el que se trataba en su época a golpe de conquistas, asesinatos e intolerancia. En el 622 d.C., con la hégira, Mahoma deja de ser un líder religioso para ser un caudillo político con ejército y armas. Es muy simbólico que a partir de entonces divida el mundo entre la tierra del islam y la de los infieles”.

Su afilada retórica es un látigo que ha alcanzado los pasillos del Vaticano. “El Papa Francisco no entiende lo que es el islam y aún cree en el diálogo entre la iglesia e instituciones como Al Azhar [el faro del islam suní con sede en El Cairo]. El diálogo no ha experimentado ningún progreso en cincuenta años salvo algunas declaraciones, encuentros y gestos como compartir una taza de café o té y sonreír juntos”, despotrica quien ha llegado a dirigirle una misiva al pontífice.

“Frente a la violencia cometida en nombre del islam, resulta demasiado fácil a los moderados tomar distancia y afirmar de manera ciega y peligrosa que ‘todo esto no tiene nada que ver con el islam`. Hay que tener el valor y la honestidad de reconocer que aquellos que actúan de esta manera se apoyan en los textos fundadores de su religión”, le reprocha al argentino. “No me ha contestado a la carta. Está en un estado de negación. Es inútil hablar con él. Benedicto XVI fue más consciente. Buscó el diálogo basado en la verdad”. Razintger trató de tender la mano al islam pero su iniciativa quedó muy malparada tras la intervención de 2006 en la que parafraseó un discurso de un viejo emperador bizantino que provocó un terremoto en la comunidad musulmana. “Muéstrame qué ha traído Mahoma que fuera nuevo, y allí sólo encontrarás cosas malignas e inhumanas, tales como su orden de extender mediante la espada la fe que él predicaba”, dijo entonces el actual Papa emérito.

“No se puede dialogar con Al Azhar. Es una institución que promueve la intolerancia y muchos intelectuales musulmanes lo han denunciado exhibiendo los manuales y su modelo de enseñanza. Educan en el asesinato de los vecinos cristianos”, desliza. Para Boulad, la fe de Mahoma está “atrapada en su propia trampa”. “¿Puede adaptarse el islam a la modernidad sin traicionarse a si mismo? Si alguno de sus ulemas tomara la decisión de afirmar públicamente que la lectura literal del Corán no es lícita estaría poniendo en cuestión las fundaciones del islam. Dejaría de ser musulmán”, replica. El jesuita no oculta que su ideario coincide sin estridencias con el del líder eurófobo y antiinmigración Viktor Orbán, el primer ministro de Hungría que le concedió recientemente la nacionalidad. “Yo hablo de los límites del deber de hospitalidad. Hay que darle la bienvenida a los verdaderos refugiados. Europa tiene capacidad de integrar a la gente pero deben ser refugiados reales, que no es el caso actual. Deben estar dispuestos a integrarse y no traer su propia cultura y sistema. El Papa debería ser consciente de sus llamadas continuas a abrir las fronteras y dar la bienvenida a este gente. Está siguiendo la corrección política y tiene la mentalidad de la iglesia en América Latina, la teología de la liberación”, denuncia sin inmutarse.

*Fuente: El Mundo

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