“No se canse, por favor, Papa Francisco. Continúe abriendo las puertas”

50 años de Medellín

Le agradecemos la valentía e insistencia en señalar el actual sistema económico como el más destructor que haya conocido la humanidad

(Declaración final del Encuentro Medellín + 50. El grito de los pobres, gritos de vida). Medellín, 1 de septiembre de 2018. Queridísimo Papa Francisco, Obispo de Roma:

Lo saludamos con aprecio y agradecimiento desde Medellín, la ciudad donde hace 50 años el Espíritu del Señor inspiró al Episcopado Latinoamericano en su II Asamblea General y de allí brotó una Iglesia con rostro andino, mestizo, negro e indígena.

Somos unos doscientos hermanos y hermanas: obispos, religiosas, religiosos y laicos, hombres y mujeres de diversos países de cuatro continentes, en comunión con diversas iglesias, congregados con el lema: “El grito de los pobres, grito por la vida, luces y sombras a 50 años de Medellín”. Apoyados con el método del Ver, Juzgar y Actuar, estamos dedicados a analizar el sentido hoy de la opción por los pobres, de la búsqueda de la justicia y de las comunidades eclesiales de base, desde una lectura negra, indígena, de género, ecológica, ecuménica, juvenil, inspirados en aquel acontecimiento que supuso un Pentecostés para nuestra Iglesia.

Estimado Papa Francisco, nuestros pueblos sufren las duras consecuencias de la dictadura económica del capitalismo internacional, sobre las cuales usted tantas veces ha advertido a la humanidad. En nuestros territorios hemos experimentado el daño que le estamos provocando a nuestra madre la Tierra, la destrucción incontenible e irracional de la Casa Común. Le agradecemos la valentía e insistencia en señalar el actual sistema económico como el más destructor que haya conocido la humanidad. Es un sistema nefasto con alta capacidad de pervertir la ética, la ecología, el sentido de la compasión y la solidaridad. En no pocas ocasiones llega a corroer hasta a los creyentes y a la Iglesia, y los hace derivar hacia una verdadera “teología de la opresión”.

Un mural colectivo. El grito por la Vida, el canto de los excluidos.

Queremos también animarlo y manifestarle nuestra cercanía, especialmente en los momentos más duros de su ministerio pastoral. Sus palabras y orientaciones, sus gestos de sencillez y cercanía para con los excluidos del mundo, y sus decisiones en la línea de la renovación de la Curia Romana nos han hecho renacer la esperanza. No se canse, por favor, Papa Francisco. Continúe abriendo las puertas a la participación de los laicos y acelerando el proceso iniciado hacia la participación de las mujeres en el ministerio sacerdotal en la Iglesia.

Quienes firmamos esta carta hemos visto en usted los signos del Reino: sencillez, claridad y cercanía. Por ello queremos asegurarle que cuenta con nuestra oración ante el Padre y Madre de la Bondad para que siga acompañando su servicio pastoral.

Afectuosamente,

Redacción

*Fuente: Periodista Digital

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