México 2018  y la revolución ciudadana contra la casta corrupta

02/07/2018
En política el intentar prever el porvenir es imposible, pues sólo podemos saber el pasado. Quienes sostienen que las encuestas se equivocan en sus pronósticos, en el caso de México se quedaron con la cola entre las piernas, ya que, en su mayoría, fueron tímidas en cuanto a la diferencia del más de 20% entre AMLO y Anaya, (53,5% y 22,6%, respectivamente, con un 32% de diferencia,  y 15,7% para el tercer candidato, Meade).

Quienes anunciaban que el triunfo iba a ser usurpado a Andrés Manuel López Obrador  también se equivocaron, pues cuando se da una participación masiva en las urnas es imposible el fraude – no hay cohecho que valga -. Que las elecciones hayan transcurrido con relativa normalidad terminó por favorecer al mal Presidente, Enrique Peña Nieto quien, al menos en su último discurso, reconoció  el triunfo de AMLO.

Andrés Manuel López Obrador dio justo en el clavo al centrar su campaña presidencial en el rechazo a la corrupción creando un lazo de confianza con un pueblo harto de una casta delictual.

El Presidente electo, que asumirá en el mes diciembre próximo, contará no sólo con el apoyo de más del 50% de los electores, sino también con cinco de las nueve Gobernaciones que se disputaban este 1º de julio, (Chiapas, Tabasco, Morelos, Veracruz y México DF) el PAN ganó dos Gobernaciones, (Guanajuato y Puebla), y PRI se quedó sin Gobernaciones.

En el Parlamento, el Partido Morena de AMLO ganó 216 distritos; el PAN 61 y el PRI, apenas 11 distritos; Morena cuenta hasta ahora con 120 diputados electos – antes tenía 47 -; el PT, eligió 60 diputados, y el PES  eligió 60 diputados,  ambos partidos aliados al Morena; el PRI, que antes tenía 204 diputados, hoy cuenta apenas con 40 diputados; el PAN, antes con 108 diputados, ahora sólo eligió a 60.  Lo más posible es que el nuevo mandatario electo pueda contar con mayoría en el Senado y en la Cámara de Diputados, así como un importante número de alcaldes y gobernadores. AMLO ganó en los Estados del Sur y el PAN en los del Norte.

Andrés Manuel López Obrador no puede ser comparado con los otros líderes de la izquierda latinoamericana, más bien podríamos definir el triunfo como una victoria nacional y popular. El clivaje en México y en otros países del mundo  ya no es entre  izquierda y derecha, sino entre neoliberalismo y anti neoliberalismo, entre mundialismo y nacionalismo. López Obrador es, fundamentalmente, popular, y en su discurso de nuevo Presidente electo recordó su predilección por los pobres y más necesitados, la lucha por la paz y, sobre todo, su intención de poner fin a las reformas neoliberales en campos como la educación y la energía.

En México se viven aires de libertad, y el nuevo Presidente promete cumplir sus promesas de campaña.

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