Chile: Y Ahora ¿Qué?

20 de mayo 2018

No se puede poner vino nuevo en odres viejos *

Estos días,  el último escándalo de la Iglesia Católica en que el Papa convocó a las autoridades de la Iglesia Chilena a Roma, para hacer un “discernimiento” y terminó con la renuncia de 34 Obispos sobre la mesa, es el golpe de autoridad más fuerte y mediático que mi generación ha presenciado de parte de esta vieja institución religiosa.

Y esto se debe a que en Chile la Iglesia Católica tomó rumbos de liderazgos elitistas, que llevaron la soberbia y ansias de poder de algunos a límites insospechados, acaparando estos los poderes y las influencias, e incluso los dineros destinados a mantener obras de ayuda a la comunidad, que fueron a parar al bolsillo de algún mafioso revestido con sotana y sirvieron para mantener su imperio. Fuera de las faltas de castidad de los sacerdotes para con sus hijos espirituales, entregados a su cuidado, que no son menores.

No es tan distinto lo ocurrido en la Iglesia Católica con lo ocurrido en el Gobierno de la Nación, en que se observa la misma tendencia mafiosa de mantener el poder y las de revertir las fuentes de financiamiento del Estado que mantienen un Gobierno, a beneficio de una camarilla, para lo cual se usan todas las medidas de persuasión conocidas.

En este Estado incluimos a las Fuerzas Armadas y de Orden, que han manejado un presupuesto desorbitante sin darle cuentas a nadie durante 40 años.

Evidentemente el Control de las gestiones no es el fuerte de Chile. Y el desmadre es más bien la norma.

Al frente de este conocimiento entre las personas de a pie, que hasta no hace tanto tiempo creían en las instituciones, cunde el escepticismo y una rabia soterrada, porque los símbolos más evidentes y sólidos se están desmoronando.

Y cuando falla el sistema a través de cortes de luz, cortes en el Metro, o inundaciones en poblaciones, escasez de agua potable en valles completos, carencia de pesca para los pescadores artesanales, manejos dudosos e incomprensibles de nuestra minería extractiva en cosas tan importantes como el Litio, impedimentos para aplicar leyes aprobadas por las cámaras que benefician a las mujeres por “objetores de conciencia”  sin conciencia, faltas de respeto cotidianas a mujeres por el solo hecho de ser mujeres, y envenenamiento de los alimentos con pesticidas, el “mierdómetro”, como decía un primo mío, está en el rojo, y la rabia está viva.

Echar por el suelo todo lo que hay, no es la solución aparentemente.  Pero tampoco sentarse para  esperar que la mano divina resuelva sola los problemas creando equilibrios inestables corto placistas.

De partida, la Iglesia no puede quedarse en el corte de cabezas sin cambiar la formación de sus curas, y la formación moral de estos, y no hablo de moral sexual, hablo de moral ciudadana en general que incluye los deberes para con el Estado y con el prójimo, que deben ser parte de sus objetivos. Y para eso hay que atender a los movimientos sociales que vienen como un tsunami y traen el aire de los tiempos.

Los curas no pueden construir una Iglesia limpia y evangélica sin la participación de los laicos, especialmente de las mujeres. Términos como Ideología de Género usados para desestimar cualquier movimiento femenino de reivindicación, tienen que ser borrados de su vocabulario.

La mujer no es Eva, la causa de los males, ni la Virgen María, la Madre de Dios. Es la prójima que los crea, los cría y que trabaja codo a codo con los hombres y que es antes que nada persona digna de respeto.

El secretismo y la ambigüedad de una religión cuyo jefe es, además, jefe de un Estado con embajadores que interfieren en las relaciones de esta religión con los otros estados, es confuso,  y manipulador  por decir lo menos.

Los fieles bautizados tienen la responsabilidad de intentar ayudar en una reconstrucción nueva y limpia y anclada en el siglo 21.

Las religiones, que siguen ancladas a libros y enseñanzas de hace 2000 años y  vicisitudes históricas del Imperio Romano y la Edad Media Europea, deben considerar la idea de que los paradigmas duraban aproximadamente 2000 años, en los tiempos en que la tecnología no manejaba al planeta.  Y esos 2000 años están cumplidos. Y la tecnología ha cambiado absolutamente las reglas del juego.

Las personas menores de 40 años ya saben que los niños no vienen con la cigüeña, que el Viejo Pascuero es un mito, que los nacimientos virginales son improbables, que los 4 Evangelios dicen cosas distintas acerca de un personaje, que los curas no necesariamente son castos ni guardan secretos de confesión, que las mujeres trabajan y estudian igual que los hombres, que la vida es un proyecto que incluye muchos pequeños proyectos que tienen comienzo y fin y nada es eterno.  Saben que la mujer no es solo un objeto de placer o la fabricante de hijos, y a la que se le debe respeto institucional. Saben que el mundo es una historia de guerras cruentas, y que bajo la religión pululan muchas ideologías políticas.

Saben que los actuales revolucionarios son los que revelan las verdades ocultas detrás de los gobiernos imperiales del mundo, son las minorías que exigen ser aceptadas y dignificadas y no tratadas como enfermedades en el DSM 3 o 4 o 5, catálogo de enfermedades psíquicas de USA.

Los nativos americanos saben que su cosmología es tan válida como los nacimientos virginales de los cristianos y exigen ser respetados, y los homosexuales exigen que no se les juzgue por sus preferencias sexuales privadas.  Los transexuales piden que pongan una categoría “otros” en esa famosa categorización de F o M que aparece en todas partes y no se para que sirve, a menos que sea para construir WC abiertos, los que son una asquerosidad.

Las mujeres quieren ser personas y no máquinas reproductivas o fuentes de placer para el sexo masculino, que parece que tiene un estado de celo permanente sumamente cansador para los demás. Además sus chistes, su autoestima, su temática, está relacionada con ese estado de celo, que culmina con la formación de banditas que salen a violar mujeres.  O en el caso de los curas, todos los pecados están concentrados en el sexo. Son agotadores con su obsesión.

Recuerdo haber visto un cartel que decía: “Jesús no era ginecólogo”. Sin comentarios.

Entonces cualquier forma de organización que nazca de estas caídas estrepitosas, tiene que ir acompañada de un cambio ideológico tanto de organización como de visión del ámbito que abarca y de la interpretación de la realidad.

La religión debe buscar nuevos lugares teológicos, para resolver problemas. Antiguamente todos los lugares teológicos estaban en los evangelios o los dogmas.  La Teología de la Liberación, llevó la mirada hacia la estructuración de la sociedad y sus poderes como causa de la pobreza en ciertos continentes, siendo la ayuda al pobre un tema evangélico preferido por Jesús.

Ahora necesita ir más lejos, porque pobres también son los que la sociedad no dignifica, tales como las variantes sexuales, los inmigrantes, los mestizos, los pueblos originarios, los honestos, los que dicen la verdad, las víctimas de los complots internacionales o de las mentiras de los medios de comunicación, las víctimas de la violencia doméstica, las  niñitas/ niñitos violados por familiares, o por profesores, los objetores de las guerras o de la contaminación o de la violencia, los desempleados que la tecnología dejó atrás y los viejos sin ayuda familiar.

Lo mismo pasa con el Estado, su organización de Gobierno, su Constitución y Leyes.  Estamos tan atrasados que no tenemos leyes que regulen ámbitos informáticos, ámbitos genéticos, ámbitos de contaminación ni de envenenamiento por alimentos portadores de manipulaciones genéticas etc.

Para adelantar, el gobierno debiera declarar una especie de Conclave para tirar ideas sobre qué cosas hay que normar.  No es posible que nuestro Código Civil venga del siglo 19.

Entramos en la Era de Acuario, como cantaban los hippies en los años 60 del pasado siglo, creyendo que eso iba a ser coser y cantar.  Estaban muy equivocados. Coincidente con la Era de Acuario, nuestro querido planeta Plutón pasó primero por Sagitario y ahora está saliendo y entrando en Capricornio  hasta el 2024.

Crean o no en la Astrología, que es una forma de ver la realidad muy apreciada por grandes matemáticos como Newton y Leibnitz, la interpretación de los tránsitos de Plutón es muy decidora.  Este planeta representa las fuerzas de shock que nuestro universo despliega contra las estructuras anquilosadas, ya sea de creencias, instituciones, de sistemas y organizaciones de cualquier creación. Esta destrucción permite la regeneración y creación de nuevas modalidades de relación.

Sagitario representa la fuerza de las grandes ideas utópicas, y Capricornio representa las construcciones humanas estructuradas, con orden, y organización.

La pasada de este caballero por ambos signos, refleja el shock de las torres Gemelas, el shock de los escándalos eclesiales, el shock de las mujeres saliendo a la calle exigiendo sus derechos mostrando el torso desnudo, el shock de la caída de las democracias y los socialismos reales y otras utopías, el shock de la caída de presidentes por fuerzas mentirosas, etc

Y después del shock ¿Qué? Las fuerzas de la necesidad humana de organizarse presenta nuevas ideas que hay que acoger, y desechar lo antiguo, para que la Era de Acuario, Era vaporosa de comunicaciones, pueda ser más semejante a lo que los hippies aspiraban en mis tiempos mozos.

Entonces, a trabajar y comprometerse en los movimientos sociales que nos representen. Que no quede todo esto en una destrucción sin sentido y que la reconstrucción  no vuelva a hacerse con los mismos viejos materiales y la misma ideología, abriendo los ojos bien abiertos para ver lo que pasa y el corazón para aceptar las nuevas ideas que han llegado para quedarse y con las cuales hay que crear un nuevo mundo.

Y ojo, porque leí que alrededor del 13 de Junio pasa algo con el Internet en USA en relación con la censura que afectará la Red.  Los que sean expertos en el tema, que lo clarifiquen, ya que la libertad en la Red hace posible los flujos de información necesarios para cualquier cambio positivo.

Notas:

Mateo 9:17
Y nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque entonces los odres se revientan, el vino se derrama y los odres se pierden; sino que se echa vino nuevo en odres nuevos, y ambos se conservan.

Marcos 2:21
Nadie pone un remiendo de tela nueva en un vestido viejo, porque entonces el remiendo al encogerse tira de él, lo nuevo de lo viejo, y se produce una rotura peor.

 

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