América  para los norteamericanos

 

25/02/2018
“La OEA   es como las h…”

La primera vez que salí a las calles a manifestar el grito más común era “la OEA es como las huevas´”. Condenábamos, en ese entonces,  la intervención de Estados Unidos en la República Dominicana, contra el gobierno democrático de Juan Bosch; también salí  a la calle, inconscientemente, para apoyar al muy sinvergüenza y siútico Juan de Dios Carmona, democratacristiano,  (quien, posteriormente,  apoyó la dictadura militar de Augusto Pinochet),  por haber sido víctima del robo de una elección  de manos del radical Juan Luis Mauras, que tenía fama de corrupto.

En 1990, fui observador de la OEA, en las primeras elecciones de Haití, después de la caída de Duvalier. El embajador Luis Larraín, (momio premiado por el gobierno de Patricio Aylwin, y antes, jefe de protocolo de Pinochet), estaba aterrado porque Juan  Bautista Aristide, un ex cura  católico, que vivía en los barrios populares y partidario de la Teología de la Liberación, podría ganar las elecciones presidenciales. Yo, personalmente, estaba muy feliz de que así ocurriera, pues por primera vez ganaría una persona que pensaba parecido a mí, es decir, un cristiano de izquierda.

Las funciones que desempeñaba en la OEA me resultaban muy entretenidas,  y me hice amigo de un delegado uruguayo, quien me conto, anticipadamente, el resultado del conteo rápido, en que ganaba, de lejos, el Movimiento Lavalás, (lluvia que limpia las calles). De inmediato, le pasé la información  a un amigo MAPU, de la candidatura de Aristide, y el Movimiento salió a las calles y así evitaron que la derecha le  robara la  elección.

Mi segunda intervención en un control electoral, en calidad de delegado de la OEA fue en San Salvador; esta vez no había que concentrarse en el control, pues el resultado ya estaba amañado de antemano: ganaría el Partido Arena, de tendencia derechista, y por mucho que previamente dialogáramos con el Frente Farabundo Martí Para la Liberación Nacional, el fraude ya estaba hecho. (Lo mejor era abstenerse y parearse con el compañero de  delegación, de la UDI.

Por experiencia personal les puedo asegurar que los veedores electorales no sirven para nada, y póngales las condiciones que quieran a una elección, nunca serán limpias, pues los únicos que deciden el destino de los países son los gerentes de grandes empresas y bancos, por consiguiente, los electores sólo son como el “coro griego”, es decir, forman parte de la  comedia para aplaudir o castigar al candidato,  (poner el pulgar hacia arriba o hacia abajo, como en el circo  romano), y en el caso de los gobernantes, durar en el  cargo sólo un año, que   debiera ser sorteado, como en la lotería.

Hoy hemos vuelto a la Doctrina Monroe, “América para los norteamericanos”. El secretario de Estado Norteamericano, Rex Teellerson, (nombre de un perro famoso de una  serie de televisión),  antes gerente de la Exon, es más claro y franco que el mismo Monroe, del siglo XIX, pues aconseja a sus mozos Santos, Macri, Videgaray y PPK, que tengan mucho cuidado con la penetración de Rusia y China en el patio trasero de América Latina.

Donald Trump, por su parte, no está muy interesado en intervenir Venezuela, pues tiene una entretención más importante para engañar a los comentaristas internacionales: “el juego de  payaso entre Estados Unidos y Corea del Norte”; sólo los tontos pueden creer que los golpes en el trasero que se dan mutuamente los “tonis” causan dolor  y son de verdad. (Estamos  lejos de la segunda venida de Cristo en gloria y majestad, por consiguiente, antes de que llegue la guerra atómica, podremos tomarnos unos buenos tragos).

Venezuela para Trump es moco de mono, y le seguirá comprando petróleo, pues no es tan tonto para hacer pasar penurias a los ciudadanos americanos, además, sabe bien, por informes de la C.I.A., que la  oposición venezolana es un verdadero desastre, por ejemplo, la líder Corina Machado, Henrique Capriles y Ramos Alup son mucho peores que el antiguo mandatario Rafael Caldera y el también fallecido ladrón Carlos Andrés Pérez.

Los nuevos movimientos de la oposición venezolana son aún perores que los antiguos partidos políticos COPEI y ADECO. El Pentágono, que se ha apropiado del gobierno de Trump, aunque Usted no lo crea, algo ha aprendido de las antiguas invasiones de Estados Unidos en  Irak, Afganistán, y otros países, y sabe que después de la cirugía viene la invasión de virus y bacterias, mil veces más nocivas que la misma operación: de la destrucción de Irak nació el ISIS, más dañino que el dictador Sadan Husein, mal que mal, un sunita moderado.

Los embajadores, representantes ante la OEA, (personajes con olor a colonia y lucen pañuelos exclusivos), a la orden de Almagro, secretario general y capataz de Estados Unidos en ese Organismo, se reunieron para condenar el adelantamiento de la fecha de las elecciones en Venezuela y, como era de esperar, 19 países votaron a favor del Acuerdo que planteaba una serie de condiciones, a su modo de ver, para que las elecciones fueran correctas; hubo cinco en contra – Bolivia, Nicaragua y otros tres países del Caribe – y ocho abstenciones, entre ellas se agregó la del traidor Lenin Moreno, y dos ausencias.

A los muy hipócritas embajadores nunca se les ha oído condenar el robo de las elecciones en Honduras.

“América para los norteamericanos”  y la OEA  es como las huevas”

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