La iglesia católica xxxxxxxxxx de los dueños de Chile

El título reproduce fielmente el texto recibido.
Redacción de piensaChile 

Muy Querido y Respetado Amigo en Copia Oculta,

En tu último artículo enviado al suscrito, te refieres a la Santa Madre Iglesia Católica en términos absolutamente reprochables, inaceptables, calumniosos, ofensivos, indignos. delirantes, basado en creencias falsas y persistentes, razón por la cual aplico a dicho artículo tuyo un “fin de non recevoir”.

Desde luego tu sacrílega ofensa va dirigida no solo a la Iglesia, sino a su Fundador, Nuestro Señor Jesucristo, quien está a la cabeza de ella. Bajo Su dirección, las Autoridades Generales y los líderes locales guían y enseñan a los miembros de la Iglesia en todo el mundo; y ay de ellos si en vez de guiar pervierten y cometen pecado de escándalo como es el caso lamentablemente de decenas de sacerdotes, obispos y cardenales en la actualidad, La sanción a éstos no solo está en la tierra, sino en la otra vida.

Jesús y su Iglesia condenan de manera terrible el pecado de escándalo (así como el pecado de soberbia). El escándalo se define como una palabra o una acción que constituye para el prójimo ocasión de ruina espiritual. El escándalo es, pues, cualquier dicho o acción con la que eres causa u ocasión de contribuir a que el prójimo pierda el alma. Este escándalo puede ser directo o indirecto. Es directo cuando directamente te esfuerzas por inducir al prójimo a cometer un pecado. Es escándalo indirecto cuando con tu mal ejemplo o con tus palabras prevés la caída del prójimo y no te privas de decir aquella mala palabra o de cometer aquella mala obra.

¡Ay del hombre por quien viene el escándalo! Si grande es la pena que el escandaloso causa a Dios, grande ha de ser también el castigo que le espera. Jesús habla así del castigo: “Quien escandalizare a uno de estos pequeñuelos que creen en mí, mejor fuera que le colgasen alrededor del cuello una muela de tahona y le sumergiesen en alta mar”. El escandaloso merece que se le arroje al mar con una piedra de molino al cuello, y no con una piedra cualquiera, sino con una piedra asnaria, es decir, piedra enorme a la que en Palestina daban vuelta los asnos en los molinos. Por esto dice un autor que Jesucristo habló de esta suerte de castigo en relación con el escandaloso, para declararlo tan odioso a los mismos ángeles y santos que ni siquiera tienen ánimo de encomendar a Dios a quien se ha hecho reo de la perdición de una sola alma: “Es indigno de que se le vea y de que se le ayude.”
No se contenta Dios con no dejar nunca impune al escandaloso, sino que le trata siempre con la más rigurosa justicia, porque lo aborrece soberanamente. “Dios, dice San Juan Crisóstomo, es paciente con ciertos pecados aun gravísimos, pero nunca con el escándalo, por lo horrible que es a sus ojos”. El Señor lo había ya declarado por boca de Ezequiel: Tornaré mi rostro contra tal hombre y (lo convertiré) en ejemplo (y proverbio) y lo extirparé de en medio de mi pueblo; y sabréis que soy yo Yahvé (Ez. 14, 8). Y realmente vemos por las Escrituras Sagradas que uno de los pecados que castiga Dios con mayor rigor es del escándalo. Los padres ya se sabe que escandalizan no tan sólo cuando dan mal ejemplo a sus hijos, sino también cuando no los corrigen como conviene. Pues bien, he aquí lo que Dios dijo del sacerdote Helí, culpable tan sólo por no haber corregido a sus hijos que escandalizaban al pueblo judío robando del altar las carnes sacrificadas: He aquí que voy a hacer en Israel una cosa que a todo aquel que la oiga le retiñirán ambos oídos, porque nota la Sagrada Escritura, con motivo del escándalo dado por los hijos de Helí: Era… el pecado de estos jóvenes muy grave a los ojos de Yahvé /1 Rey. 2, 17) ¿Cuál era, pues, el grave pecado que cometían? Dice San Gregorio que “inducir al pueblo al mal”. También Jeroboam fue severamente castigado, y ¿por qué? Por escandaloso. Entregará a Israel, a causa de los pecados que Jeroboam ha cometido y ha hecho cometer a Israel (3 Rey. 14, 16). En la familia de Acab, enemiga toda ella de Dios, cayó el más espantoso de los castigo sobre Jezabel; fue, en efecto, lanzada de lo alto de una ventana y devorada de los perros, que tan sólo le dejaron el cráneo y las extremidades de los pies y de las manos. ¿Por qué? Responde el abulense: “Porque Jezabel incitaba a Acab a toda clase de iniquidades”.

No hay que confundir pues la Santa Iglesia Católica y Apostólica, presidida por Jesús y a la que pertenecen también los santos, las benditas almas del Purgatorio, y los bautizados; no hay que condunfirla pues con sus miembros escandalosos, por muy importantes que sean en la jerarquía…

Además, y como sabes, al ofender tu a la Iglesia Católica como lo haces, gratuitamente, ofendes también a una Iglesia Católica universal que está compuesta por 24 Iglesias: la Iglesia latina y 23 Iglesias orientales, que se encuentran en completa comunión con el Papa y que en conjunto reúnen a más de 1200 millones de fieles. En esta Iglesia universal subsiste la única Iglesia fundada por Cristo encomendada por Él al apóstol San Pedro, a quien le confió su difusión y gobierno junto con los demás apóstoles. Es pues la Iglesia Católica un «sacramento», un «signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano». A la Iglesia Católica pertenecemos todos los bautizados según alguno de los 25 ritos propios, siempre que no hayan realizado un acto formal de apostasía.

Hay personas que se declaran católicos, pero probablemente no se hayan planteado seriamente qué significa ser católico. Hay algunos que dicen “soy católico no practicante…”, pero  ¿Puede ser esto así? ¿De verdad puede ser una persona algo que no practica…? ¿Cuándo podemos decir que alguien es católico?

Tenemos que tener en cuenta que hay una diferencia clara entre bautizado y católico. Un bautizado puede, incluso, rechazar hasta la propia fe católica, mientras que un católico además de su bautismo, aceptará otra serie de elementos que le ayudarán a crecer en la fe.

Veamos algunos textos de la Biblia que nos pueden ayudar a entender qué significa ser cristiano-católico:

“Los que se han bautizado en Cristo se han revestido de Cristo: ya no hay ni judío, ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos ustedes son uno en Cristo Jesús.” (Gál 3,27-28).

“la prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: ¡Abbá, Padre! De modo que ya no eres un esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero por voluntad de Dios.” (Gál 4, 6-7)

“En otro tiempo, cuando no conocían a Dios, servían a los que en realidad no son dioses. Más, ahora que han conocido a Dios, o mejor, que Él les ha conocido, ¿cómo vuelven a los elementos sin fuerza ni valor, a los cuales quieren volver a servir de nuevo?” (Gál 4,8-10)

“Les digo esto: procedan según el Espíritu, y no den satisfacción a las apetencias de la carne. Pues la carne tiene apetencias contrarias al espíritu, y el espíritu contrarias a la carne, como que son entre sí tan opuestos,que no hacen lo que quieren. Pero si son guiados por el Espíritu, no están bajo la ley. Ahora bien, las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, brujerías y hechicerías, odios, discordia, celos, ira, ambición, divisiones, disensiones, rivalidades, borracheras, comilonas y cosas semejantes, sobre las cuales les prevengo, como ya les previne, que quienes hacen tales cosas no herederán el Reino de Dios. En cambio, el fruto del Espíritu es: amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, modestia, dominio de sí; contra tales cosas no hay ley. Pues los que son de Cristo Jesús, han crucificado la carne con sus pasiones y sus apetencias. Si vivimos por el Espíritu, sigamos también al Espíritu.” (Ga 5, 16-25 )

Con fraternal disenso pero cordial y amistosamente,

Fernando Morales Barría


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