¿Piñera Imparable? Claves para entender la posible derrota de la Izquierda Chilena

Chile es un país complejo, contradictorio y algo esquizofrénico.  Ad portas de una nueva elección presidencial, se profundiza la crisis de identidad. La izquierda a veces incoherente, otras acomodaticia con el sistema, intenta construir una alternativa para enfrentar a Piñera.

Si las cosas no cambian, Michelle Bachelet, por segunda vez le entregará la banda presidencial al especulador financiero y paladín del neoliberalismo, Sebastián Piñera. En el intertanto la izquierda se fagocita entre ella, con lo que demuestra su nula capacidad para construir acuerdos que permitan enfrentar al empresario.

Chile es la panacea neoliberal, la gente se compró el discurso del exitismo económico, de la competencia descarnada y de que la única manera de tener un buen pasar es a través de mantenerse endeudados con las farmacias, supermercados y bancos.
Comencemos, entonces, por escudriñar a los candidatos presidenciales de la derecha.

Sebastián Piñera

Cuesta entender ¿cómo? y ¿por qué?, a pesar de todos los escándalos de corrupción, delitos tributarios, estafas e ineficiencias durante su gobierno, los chilenos tengan en la primera línea de las preferencias a Piñera. Si leyeron el 18 Brumario de Luis Bonaparte, de Marx, se darán cuenta que Piñera es el fiel reflejo contemporáneo de aquel zigzagueo político llamado Bonapartismo.

Piñera es un especulador financiero, dueño de una fortuna de US$3 mil millones; es el arquetipo de la brutal concentración de la riqueza y de la mala distribución del ingreso, que en Chile se aglutina en torno a solo diez familias.

Piñera es un estafador profesional y un mitómano compulsivo ya que históricamente ha prometido que va a bajar los impuestos, pero ha dedicado su vida a subirlos, porque creía que era lo que le daba votos y le servía para hacer buenos negocios, como cuando compró las acciones de LAN que tenía la CORFO, bajo el gobierno de Aylwin (período en que él era senador), a cambio de las facilidades que le permitieron la compra, aunque oficialmente decía que lo hacía para “legitimar el modelo”, apoyó con los dóciles votos de su partido político, Renovación Nacional, la reforma tributaria de Aylwin que llevó al incremento del impuesto a las empresas del 10 %, en que lo había dejado la dictadura cívico-militar, a 15 % en 1991. Amén, compró sociedades “zombies” (entidades insolventes que normalmente colapsarían, pero siguen operando debido a la clemencia de los acreedores), con enormes pérdidas tributarias, que imputó a las ganancias de las suyas y así se ahorró (robó) 44 mil millones de pesos en impuestos (US$69.912.190.55).

Durante su mandato presidencial también se subieron los impuestos, en específico, el royalty a la minería. Pero él, cuando subía los tributos en 2010, se llevó a paraísos fiscales en el exterior el producto de las ventas de las acciones, como socio mayoritario de Colo Colo, Chilevisión y LAN, las que implicaban las tres cuartas partes de su patrimonio. Su lema era: Los impuestos se suben a los demás, pero no a mí.

Actualmente postula nuevamente a la presidencia de la república y promete volver a crear un millón de empleos, en circunstancias que bajo su gobierno (2010-2014) la mitad del millón de puestos laborales que se crearon fue solo en el año 2010, merced a los ingentes aumentos  del primer gobierno de Michelle Bachelet (2006-2010) en el gasto público en 2009, de 16,5%, y la inversión pública, en 21,6%. No está demás señalar que esos trabajos eran precarios, es decir, sin contrato y, por ende, sin seguridad social (ni previsión en pensiones de vejez ni en salud).

Piñera es quién mejor vende el discurso de ser el único capaz de generar estabilidad, crecimiento económico y riquezas, cuenta con la complicidad de la prensa corrupta y afín al sistema financiero que controla el país. En la práctica esto significa perpetuar la desigualdad, las inequidades y la mala distribución de los ingresos, con lo que se aleja la posibilidad  de terminar con las injusticias dejadas por la doctrina del shock, implementadas a sangre y fuego con miles de muertos, desaparecidos, torturados y exiliados durante la sangrienta dictadura de Pinochet.

En Chile, el lema es vivir para trabajar y no trabajar para vivir. Existe una derecha dura y fanática que tiene más conciencia de clase que la izquierda, aunque históricamente la mayoría de los chilenos ha optado por la izquierda, sin embargo la abstención electoral de este sector es un peligro. La gente está desencantada.

José Antonio Kast

El pasado 11 de mayo lanzó su candidatura presidencial en un elegante y oligárquico club social de Santiago, evento que realizó luego de reunir más de 35 mil firmas que le permitían asegurar su postulación como independiente. En agosto este exdiputado del partido político más conservador y reaccionario de la política chilena, la Unión Demócrata Independiente (UDI), formalizó su postulación a La Moneda ante el Servel. Días antes además fue proclamado en el Teatro Caupolicán por el mundo militar y simpatizantes, incluyendo agrupaciones en retiro de las Fuerzas Armadas, que son el eufemismo para ocultar su verdadera esencia… Familiares y simpatizantes de violadores a los Derechos Humanos durante la época del autoritarismo militar y civil bajo la égida de Pinochet.

Propone decretar estado de emergencia en la  región de La Araucanía y liquidar el incipiente diálogo que actualmente existe con las comunidades mapuches. Por otra parte, derogará las reformas educacionales impulsadas por la administración de Michelle Bachelet, eliminará el impuesto al lujo y abrogaría la ley de aborto en tres causales recientemente promulgada por la presidenta de la república; junto a eso va a fulminar las relaciones diplomáticas con Venezuela y Cuba.

Resumen: es una candidatura ultraconservadora de estirpe oligárquica con fuerte sazón de neoliberalismo a ultranza.
Mientras tanto, la centroizquierda está dividida, fragmentada y camina sin rumbo; seis candidatos de este sector de un total de ocho compiten por la presidencia. Llenos de contradicciones intentan convencer al mismo electorado.

Alejandro Guillier

En marzo de 2016 ya era evidente el respaldo ciudadano que tenía el periodista, y que se reflejaba en los encuestas al figurar como uno de los parlamentarios mejor evaluados. Convencido por el Partido Radical (entidad miembro de la extinta Concertación, hoy Nueva Mayoría), un año después confirmó que se presentaría como candidato, pero como independiente, comenzando así el desafío de recolectar las firmas que exige el Servicio Electoral (Servel). Se impuso al exPresidente Ricardo Lagos al conseguir el respaldo de seis de los siete partidos que integran la Nueva Mayoría. Ahora deberá enfrentarse en la papeleta no solo a la oposición, sino que también a Carolina Goic, quien además de ser su colega en el Senado es la timonel de la Democracia Cristiana (colectividad miembro de la Nueva Mayoría y piedra angular de la fenecida Concertación).

Guillier responde a un tipo de personalismo en un contexto social donde los políticos de carrera están en desprestigio. Es quien tiene la mejor opción para pasar a segunda vuelta. Actual Senador y de profesión periodista, es apoyado por los partidos: Comunista, Socialista, Radical y Por La Democracia. Representa al ala socialdemócrata del conglomerado de gobierno, aunque cultiva el perfil ciudadano y de renovación, debe cargar con las contradicciones del sector que ha sido el más proclive a mantener el sistema neoliberal, teniendo entre sus filas al canciller Heraldo Muñoz, enemigo declarado de Venezuela y de la izquierda Bolivariana de la región. Guillier es un excelente candidato con mala compañía. Mientras más se aleje de las malas prácticas que han representado los partidos que lo apoyan mayores serán sus opciones.

Beatriz Sánchez

“Tengo que pensarlo, no estoy 100% segura”, dijo la periodista Beatriz Sánchez al momento de renunciar a su trabajo en una radioemisora de Chile, el 21 de marzo de este año, con el objetivo de analizar una candidatura presidencial respaldada por Revolución Democrática y el Movimiento Autonomista (principales colectivos políticos que conforman el denominado Frente Amplio). Trece días después, ratificó su intención de competir a La Moneda. De ahí en adelante, la abanderada del Frente Amplio creció progresivamente en las encuestas, llegando incluso a empatar en algunas encuestas con el senador Alejandro Guillier.

En las elecciones primarias del Frente Amplio se impuso por amplio margen a su contendor, Alberto Mayol, y actualmente figura en un expectante tercer lugar detrás de Sebastián Piñera y Guillier.

El Frente Amplio es un movimiento que reúne a pequeños grupos y partidos de izquierda, con escasa organización y definiciones. Da la sensación que esta entidad apuesta por catapultar para el futuro los liderazgos de los jóvenes diputados Gabriel Boric y Giorgio Jackson (este último elegido diputado en elección parlamentaria por un cupo que le brindó la Nueva Mayoría. Su partido, Revolución Democrática, participó en el actual gobierno de Bachelet) que por apoyar realmente la opción presidencial de Sánchez.

Beatriz Sánchez oscila entre posiciones críticas hacia Venezuela, Cuba y con la figura de Salvador Allende, pero a la vez, ha sido una de las pocas que denuncia la presencia de ciertos rostros del pinochetismo que polulan por los medios de comunicación, controlados en un 90% por banqueros de ultra derecha.

El Frente Amplio está dividido entre una élite dirigencial acomodada y pequeños grupúsculos de políticos aficionados, que hacen de esta labor una forma de ganarse la vida.

Marco Enríquez-Ominami

A inicios de este año ya había anunciado su intención de postular nuevamente a La Moneda, concretando su aspiración el pasado 19 de mayo al inscribir por tercera vez su precandidatura presidencial por el Partido Progresista (PRO) ante el Servel. Enríquez-Ominami llega a la campaña con una fuerte baja en las encuestas, a diferencia de elecciones anteriores, cuando había alcanzado una importante base de adhesión.

Este decremento en su popularidad y adhesión ciudadana se debe a la investigación judicial sobre la cual fue objeto… El Consejo de Defensa del Estado decidió presentar una querella en contra del de Enríquez Ominami por fraude al Fisco. La acción judicial incluye además a su mano derecha, Cristián Warner, y a Sergio Novoa por infracción al artículo 470, número 8 del Código Penal que indica que sufrirán penas judiciales “a los que fraudulentamente obtuvieren del Fisco, de las municipalidades, de las Cajas de Previsión y de las instituciones centralizadas o descentralizadas del Estado, prestaciones improcedentes, tales como remuneraciones, bonificaciones, subsidios, pensiones, jubilaciones, asignaciones, devoluciones o imputaciones indebidas”.

En 2017, de acuerdo a lo que informa un diario de circulación masiva en Chile, la querella apuntaría a una factura de $170.800.000 de la campaña presidencial de 2013, por servicios que no se prestaron. Ilícito donde estaría involucrado el exyerno de Augusto Pinochet, Julio Ponce Lerou.

También es fuertemente cuestionado por la investigación que se sigue en su contra por el uso de un jet privado en su campaña presidencial de 2013.

Se desconoce cómo logra mantenerse económicamente y de dónde obtiene recursos para recorrer el país y el extranjero. No obstante, intenta mantenerse vigente en la arena política pues tiene el mérito de haber generado una nueva profesión: el de eterno candidato.

Alejandro Navarro

En marzo de este año dijo que la Nueva Mayoría “se agotó, perdió su instinto ciudadano, se achancó” y con eso confirmó que sería parte de la carrera presidencial. El senador, exmilitante del Partido Socialista y del Movimiento Amplio Social (MAS), cumplió su palabra y habiendo sido en dos elecciones anteriores precandidato a La Moneda, este recién pasado 18 de agosto se inscribió en el Servel para estar en la papeleta presidencial de noviembre. Lo hará representando a “la izquierda” (otra más), específicamente al Partido Amplio de Izquierda Socialista (PAÍS) acompañado de parlamentarios que conforman el pacto con el Partido Progresista y en alianza política con Asamblea Constituyente y otros movimientos.

Sin embargo, antes de presentar su candidatura, respaldada por PAÍS, quiso construir puentes de diálogo y entendimiento con el Frente Amplio. Propuso la democrática idea de efectuar elecciones primarias, donde competirían Beatriz Sánchez, Alberto Mayol y él. Lamentablemente para las aspiraciones de la izquierda en general y de la democracia en particular, los principales jerarcas del Frente Amplio, Jackson y Boric, le cerraron la puerta… ¿Temor a que su candidata perdiera la primaria y que sus personalidades se viesen eclipsadas por el senador? Debido a esto, cual Quijote, tuvo que buscar junto a otros acérrimos militantes de izquierda otra opción para representar al pueblo en la elección presidencial.

El Senador Navarro  cuenta con un fuerte apoyo en la octava región, tercer reducto de votación en Chile, pero tiene escaso posicionamiento a nivel nacional. Puede ir de menos a más. Además, levanta una opción consecuente con la izquierda latinoamericana y mantiene excelentes relaciones con los países Bolivarianos.

Eduardo Artés

Es representante y fundador del partido político Unión Patriótica de Chile (UPA). Manteniéndose crítico a los bloques políticos existentes y también al Frente Amplio. Inscribió su candidatura presidencial como una alternativa de izquierda diferente. Según él, su partido ofrece un formato popular de izquierda y revolucionario que no se encuentra en las otras colectividades. Respecto de las propuestas programáticas de Unión Patriótica y su candidatura se cuenta la Asamblea Constituyente como principal hito. Además se apunta a la recuperación total por parte del Estado de los recursos naturales, potenciar la pequeña y mediana empresa para industrializar el país y el escalafón único en las Fuerzas Armadas.

Representa la línea más radical de la izquierda, se autodefine como admirador de la “democracia popular” de Corea del Norte. Anteriormente fue dirigente del Partido Comunista Acción Proletaria, entidad que hacía parecer al tradicional Partido Comunista de Chile y actual miembro de la Nueva Mayoría (¿por conveniencia más que por convicción?) como un engendro del capitalismo neoliberal.

Carolina Goic

La Senadora y presidenta de la Democracia Cristiana Carolina Goic tiene algunos problemas. La realidad intestina de su partido muestra tres corrientes que apuntan hacia distintos lados, pero con disímiles fuerzas.

Ella representa a la mayoría de su partido (partido que pertenece a la Nueva Mayoría) que el pasado 29 de abril la proclamó para ser la representante en la carrera por La Moneda. Este sector, liderado también por los denominados  “guatones”, tales como Jorge Burgos y Gutenberg Martínez, sostiene que el camino el partido debe ser el de reposicionarse en el escenario político del país, por esto llevan una candidatura propia que busca representar exclusivamente los intereses de “centro” de la Democracia Cristiana. En este puzzle, el ideal es mantener una alianza con la Nueva Mayoría.

El sector de Goic en dicha Junta Nacional obtuvo un 63% de las preferencias, mientras que la disidencia alcanzó un 37%. Estos últimos representan principalmente el prisma más de “izquierda” de la colectividad. La máxima que define a este último grupo es el mantener el pacto con los partidos de la Nueva Mayoría y con esto también la agenda progresista que se ha impulsado.

Por otro lado, está el ala derecha. Aquí los rostros destacados son Mariana Aylwin, Ignacio y Patricio Walker. El espíritu de este grupo rechaza el pacto con el Partido Comunista. Por ejemplo, en una entrevista al diario La Tercera, Ignacio Walker expresó “La imagen de un voto con la flecha de la falange y la hoz y el martillo es compleja”.

Goic es una solitaria candidatura  que se debate entre  integrar un futuro gobierno de Sebastián Piñera y romper con la izquierda o apoyar al candidato de este sector  que pase al balotaje.   Algunos analistas sugieren que la Democracia Cristiana a pesar de tener escasas posibilidades electorales tiene un cupo asegurado en el futuro gobierno, sea este de Sebastián Piñera o de la centroizquierda.

Tesis: La Izquierda Unida Jamás Será Vencida

La tesis que se plantea es simple, si la izquierda no supera sus nimias y a veces pueriles diferencias, ya sean de posturas microideológicas y/o de duelo de egos la elección presidencial de noviembre y su potencial balotaje están perdidos. Lo anterior es porque se enfrentan a un candidato fuerte y consolidado de derecha –Piñera- que desde hace muchos meses obtiene el primer lugar en las encuestas presidenciales. Esto se colige a través de un ejemplo y un raciocinio muy simples, en la primera vuelta de la elección presidencial de 2009 compitieron cuatro candidatos: por la derecha, Sebastián Piñera; por la centroizquierda oficial (Concertación), Eduardo Frei Ruiz Tagle; por los descontentos con el statu quo concertacionista, Marco Eníquez-Ominami; y por la izquierda extraparlamentaria, Jorge Arrate.

Los resultados fueron los siguientes:

Sebastián Piñera obtuvo 3.074.164 de votos (44,06 %), Eduardo Frei obtuvo 2.065.061 (29,60%), Marco Enríquez-Ominami obtuvo 1.405.124 (20,14%) y Jorge Arrate obtuvo 433.195 (6,21%).

Un simple acto aritmético de adición nos indica claramente que si todos y cada uno de los postulantes presidenciales de izquierda hubiesen dejado de lado sus diferencias, podría uno de ellos haber obtenido el triunfo en aquella primera ronda electoral. Como fueron divididos, hubo una segunda vuelta donde Piñera se alzó victorioso. Lo llamativo de este hecho fue que  tras aproximadamente veinte días después de acaecido esta primera vuelta y, por ende, días antes del balotaje, Enríquez señaló que “votaría por el candidato del 29%” (o sea, sufragaría a favor de Frei), mientras que Arrate, abiertamente llamó a sus partidarios a votar por Frei, que era el mal menor. Muy tarde se percataron de su irresponsabilidad con la historia, muy tarde se dieron cuenta de que sus divergencias ideológicas podían soslayarse en pos de un objetivo mancomunado de la izquierda, muy tarde abrieron sus ojos a lo pueril que fueron sus egos.

Recomendación a la Izquierda

El triunfo electoral de Hugo Chávez no sólo significó el inicio de la posteriormente llamada Revolución Bolivariana, sino que también inauguró una era de gobernantes de izquierda en América Latina, región que concluía así su tránsito de las dictaduras militares a los posteriores gobiernos elegidos por vía democrática. Había nacido el Socialismo del Siglo XXI.

Chávez demoró poco en encontrar aliados socialistas, a quienes por supuesto ayudó. En 2005 triunfó Evo Morales en Bolivia; en 2006 Rafael Correa en Ecuador y Daniel Ortega en Nicaragua; en 2008 Fernando Lugo en Paraguay y en 2009 José “Pepe” Mujica en Uruguay. También en 2011 ganó en Perú otro amigo de Chávez, Ollanta Humala, aunque luego giró hacia la derecha. Además de la Cuba de Fidel y Raúl Castro, el chavismo encontró aliados con los dos peso pesados de la región: el Brasil de Lula da Silva y la Argentina de los Kirchner.

Es menester resaltar que en coincidencia con el proyecto bolivariano 72 millones de personas salieron de la pobreza en América Latina entre 2003 y 2013 (Cepal, 2017), es decir, 72 millones de personas que pudieron mejorar su estándar de vida, 72 millones de personas que pudieron llevar comida a su familia, 72 millones de personas que accedieron a viviendas dignas y de calidad, 72 millones de personas que tienen la esperanza de dejarles un futuro mejor a sus descendientes del que a ellos les tocó vivir, 72 millones de personas que pueden acceder a servicios de salud de alta calidad, 72millones de personas que ahora acceden a servicios básicos como el agua potable, la electricidad y el gas sin apremios… En fin, 72 millones de almas que ya no sienten la angustia y el temor de vivir el día  a día sin saber si al siguiente podrán continuar sobreviviendo.

Es a estos 72 millones de seres humanos y a muchos que aún atraviesan carencias, y al resto de sus adherentes ideológicos, que los partidos políticos de la izquierda latinoamericana en general, y de Chile en particular deben tener como norte.
De acuerdo a todas las mediciones estadísticas chilenas, el candidato de las privatizaciones, de la especulación, de la evasión de impuestos y de la hipocresía, Sebastián Piñera, obtendría la victoria en la elección presidencial, tanto en primera como en segunda ronda. Se sabe, como ya lo manifestamos en la tesis planteada, que es una figura potente en las urnas y que cuenta con el irrestricto apoyo de la derecha tradicional y de los grandes grupos empresariales (he ahí su afinidad por las privatizaciones).

Ante el panorama anterior de mucho fraccionamiento de postulaciones que llevará la izquierda a la elección presidencial, ¿qué puede hacer la centroizquierda para contrarrestar la victoria de este candidato? Nos permitimos efectuar dos sugerencias preelectorales, en tanto que la tercera es postelecciones.

1. Como ya la centroizquierda y la izquierda de línea dura lamentablemente no aprendieron la lección aportada por la primera vuelta presidencial de 2009 –por algo llevan seis candidatos-, recomendamos que desde ya el postulante (Guillier) que tiene mayores chances de acceder al balotaje contra Piñera haga suyos los planteamientos más importantes del resto de las candidaturas, afines a su sector, para de esta manera granjearse desde la primera vuelta la conciencia y simpatía del votante de aquellas candidaturas. Esto hará más permeable que…

2. Desde que se conozcan los resultados del 19 de noviembre (primera vuelta), haya prácticamente in actum una reunión de todos y cada uno de los candidatos de la centroizquierda, tanto del vencedor como del resto y sus representantes, para limar asperezas en cuanto a las directrices ideológicas y programáticas y fijar, de esta forma, un programa político común  para gobernar en el caso de triunfar en la segunda vuelta. Para esto, debe darse un plazo prudente, sabemos que es complejo, pero el bien de las personas lo amerita, de unas 48 horas para tener resuelto este asunto, y como máximo una semana. En aquel escenario ideal, todos los candidatos que no pudieron acceder al balotaje se desplegarán en terreno y mediáticamente para mover los espíritus de sus electores y convocarlos a sufragar por el candidato que hizo suyos los planteamientos.

3. Este es el escenario postelectoral y el peor, ya que en caso de una derrota electoral de la centroizquierda, deberá haber un replanteamiento de cosmovisión y, también, táctico donde las agrupaciones más conservadoras tienen que buscar su propio camino, mientras que el resto de las entidades y colectivos políticos se reúnen en mítines y asambleas que deriven en pactos y conglomerados ideológicamente progresistas para que la marcha de la historia no los sepulte. Y para que la derecha y el neoliberalismo más rancio no acabe de vender todo el país.

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  • JUAN CAMPOS NORRIS

    PIÑERA NO VA A GANAR, Y EXISTEN MUCHOSARGUMENTOS PARA ELLO