Cataluña

Que la historia avanza en espiral, es una apreciación de la realidad que ha sido aceptada o refutada desde Vico, don Giambattista, hasta nuestros días. La drástica reducción de las ideas en el mundo actual, nos referimos a las ideas que conducen a la génesis de las ideologías, ha confinado este aserto, y muchos otros, al desván de los trastos viejos del pensamiento actual de la Humanidad. Es por eso que aquí no pretendemos agarrarnos a filosofazos buscando dirimir si este entuerto, el del espiral histórico, es una verdad concluyente o sólo un axioma obsoleto de no importa cual pensador. Una discusión así, dada la falencia de las ideas, al final del día resultará sólo una ímproba tarea. En cambio, desde un punto de vista práctico, la afirmación del don Vico, que fuera avalada más tarde por el “démodé” Carlos Marx, nos ha servido para mirar las horas dramáticas que vive Cataluña retrotrayendo inevitablemente el pensamiento a los albores de la cruenta lucha por la independencia llevada a cabo por nuestros pueblos latinoamericanos.

La imposición a todo trance de su calidad de españoles que desde Madrid se le quiere imponer a Cataluña, nos recuerda a nuestros propios criollos de Sudamérica, los autores de la gran gesta independentista de nuestros pueblos. Eran ellos hijos o nietos de españoles; tenían por lo tanto una línea consanguínea directa con los “conquistadores” que llegaron aquí buscando oro, utilizando como palas la cruz y la espada, mucho más directa que la que hoy se esgrime respecto del pueblo catalán con los modernos súbditos de la corona española. Cataluña es por historia, por idiosincrasia, y hasta por idioma, todavía menos española que los que iniciaron la liberación de América. Enarbolar, por lo tanto, una supuesta “deslealtad” de Cataluña con su majestad Rajoy I, resulta tan idiota como el sambenito de traidores colgado en su tiempo a los patriotas que combatieron por la independencia de nuestro continente. ¿Cuál es entonces la copia de sí misma que hace la historia en este espiral que se repite 200 años después? Quizás si varias, pero una de ellas resurge como verdad inamovible que la ceguera del contubernio PP-PSOE-Ciudadanos se niega a reconocer: la lucha por la independencia de los pueblo tiene siempre en el mundo como corolario inevitable el triunfo final de todos ellos, por larga o difícil que esa victoria pueda resultar.

En otras palabras, se haga lo que se haga, ni con la violencia del domingo 1° de octubre y que horrorizó al mundo, hasta la represión que hoy se está orquestando en Madrid con la complicidad incluso del rey de utilería que todavía tiene España, se podrá detener jamás la libertad de Cataluña, ya sea tarde o temprano, siguiendo el espiral histórico que ha conducido a los pueblos asiáticos, africanos e incluso europeos, amén de toda nuestra América, hacia el logro final de la libertad. Lo mismo si el neofranquismo dispara desde la Moncloa, igual si el silencio cómplice de los que debieran hablar en este momento álgido, trata de cubrir esa realidad

El pueblo catalán va a recordar en el futuro, como nosotros ahora nuestro pasado y nuestros héroes, estos días tumultuosos de su lucha por la independencia. Y así como muchos nombres quedarán en la historia catalana como los protagonistas de la victoria, así también los represores y los timoratos de esta gesta quedarán en el lado oscuro de los anales de la independencia de Cataluña, como los yanaconas del PSOE que violan y traicionan su propia ideología según el lado del cual calienta el sol. A la hora en que esto escribo, el señor Rajoy, genuino representante del neofranquismo, impone en las cortes con su artículo 155 no sólo los basamentos de la legalidad fascista, sino que también la metodología práctica de la represión que sus “tontón macoute”, émulos de los “tíos del saco” del dictador Duvalier, descargaron sobre las espaldas y las cabezas de los catalanes que corrían por las calles abrazados a las urnas de votación, defendiendo ese derecho mínimo de la democracia, violado también muchas veces en la historia sufrida de la Humanidad.

Por eso es que desde Chile, por nuestra historia, por nuestra victoria alcanzada gracias a los héroes de la independencia, es que le decimos a los catalanes que van a vencer, que no importa cuánto demore en llegar ese día, ni los sacrificios que ello conlleva. Permítanme entonces en esta hora incierta, recordar las palabras de Unamuno parado frente al fascismo franquista, y decirle a al neofranquismo de la Moncloa que temporalmente “venceréis porque poseéis más fuerza bruta, más no convenceréis. Para convencer es necesario persuadir, para persuadir es necesario tener lo que os falta: la razón y el derecho en la lucha

-El autor, Cristian Joel Sánchez, es escritos y cronista de cultura y política

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