Venezuela: ¡Hagámoslo, pero ya!

Domingo, 10 de septiembre de 2017
Guerras en todos los frentes no pueden ser combatidas con  pasividad unilateral. Activemos  las iniciativas que postulan los compatriotas Luis Gavazut Bianco, José Gregorio Piña, Luis Salas Rodríguez, Juan Carlos Valdez, Juan Romero y Tony Boza en su escrito  “¿Qué hacer? Propuesta de medidas inmediatas en defensa de la República y los derechos socioeconómicos de la población venezolana”.

Hace años recomiendo que el Estado asuma la importación y  distribución de bienes básicos, y detenga la entrega de divisas  preferenciales a oligopolios que hacen importaciones fantasmas o acaparan y revenden a precio de mercado negro  lo que importan. Materialicemos entonces la propuesta de los compatriotas de “Reforzar el control cambiario, suspender la asignación de divisas a empresas privadas y particulares, y destinar las disponibles a importaciones directas del Estado de bienes esenciales desde países aliados”.

Ejecutemos también el plan de los compatriotas en el sentido de que, “sólo en caso excepcional,  en lugar de venderles las divisas a las transnacionales, prestárselas a interés y con garantías reales suficientes de recuperación del préstamo en divisas”.

Repetidamente insisto en la necesidad de restablecer el control previo y posterior sobre el gasto público en todas las ramas de la administración, centralizada y descentralizada, estatal, estadal y municipal, así como acerca  del cumplimiento de las metas, objetivos y programas en función del cual éste es asignado. Apliquemos por tanto  la propuesta de los compatriotas de, en la asignación de divisas, “verificar exhaustivamente a priori y a posteriori el uso dado a las mismas”.

Insistentemente denuncio la intolerable situación de una frontera por la cual se desvanecen  bienes básicos e ingresan bandas paramilitares. Nadie deja la puerta de su casa eternamente abierta. Cumplamos la propuesta de los compatriotas de “cerrar la frontera con Colombia indefinidamente”. El vecino país tiene con respecto a nosotros una balanza comercial favorable de unos 5.000 millones de dólares: es a él a quien le interesa llevar buenas relaciones bilaterales. Con respecto a quienes ya habitan con nosotros, acentuemos esfuerzos de solidaridad, integración y asimilación. Pero asimismo, actuemos para “Denunciar a Colombia ante la OMC por la aplicación de prácticas desleales de comercio internacional, legitimación de capitales y financiamiento al terrorismo a través de casas de bolsa de frontera”. Procedamos a “Denunciarla ante UNASUR por violación a la territorialidad de un país miembro, específicamente por favorecer e incentivar el contrabando de extracción y los ataques a la moneda nacional”. Pues ante  nuestro  apaciguamiento siempre agrede, y ante nuestra firmeza, cede.

Hasta el cansancio señalo que el posible veto de Rusia y China en el Consejo de Seguridad de la ONU es lo que  todavía impide que nos lluevan bombas. Activemos la iniciativa de los compatriotas en el sentido de la “Firma inmediata de un Tratado Militar de Asistencia Recíproca con potencias aliadas, autorizado por la plenipotenciaria Asamblea Nacional Constituyente”. El mismo bajo ninguna circunstancia debe contemplar la instalación de bases, que nos convertirían en rehenes de las controversias entre dichas potencias.

Apoyemos y respaldemos, pero actuemos.

Exigente ejercicio es la defensa. Quien no la ejerce, desaparece.

*Fuente: Luis Britto

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  • jose garcia peña

    Ni Rusia y China juntas tendrían posibilidad alguna de utilizar como rehén
    a ningún país latinoamericano. Todo lo contrario. La antigua Unión Soviética
    retiró sus armas nucleares de Cuba para evitar una guerra nuclear, en contra
    de la voluntad de los cubanos, que querían mantenerlas.
    Esto no significó que Cuba cayera en manos de los terroristas yanquis.
    Latinoamérica no es el patio trasero de Rusia o de China, por lo que estas
    dos grandes naciones, no están en condiciones geográficas de poder
    utilizar como rehenes a los latinoamericanos.
    En cambio, sí están en condiciones de colaborar militarmente con Venazuela
    y Cuba para frenar al terrorismo yanqui, obteniendo a cambio, una posición
    ventajosa frente al Imperio.
    Esta colaboración militar no tendría potencial intimidatorio sin la
    instalación de bases nucleares de Rusia y de China en Latinoamérica.