El 95 por ciento de las madres de preescolares y adolescentes están de acuerdo con que se indique qué alimentos no son saludables

A un año de la implementación de la Ley de Etiquetado

  • Este 27 de junio, la Ley Nº 20.606 de Composición Nutricional de los Alimentos y su Publicidad cumple un año de su entrada en vigencia. Académicos del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Chile (INTA) están realizando una evaluación integral de esta política pública, cuyos resultados preliminares manifiestan, entre otros puntos, que el 23 por ciento de los adolescentes usa la ausencia de logo para definir si un alimento es saludable.

Hace doce meses nuestro ambiente alimentario experimentó cambios importantes. Advertencias con un disco pare negro “Alto en” azúcares, sodio, grasas saturadas y/o calorías aparecieron en los productos poco saludables dispuestos en los estantes de los supermercados. También desaparecieron los personajes animados en los envases y la publicidad televisiva dirigida para niños de esos mismos productos; mientras que en colegios y jardines infantiles la venta de este tipo de alimentos se restringió. Éstas son las tres principales medidas de la Ley Nº 20.606 de Composición Nutricional de los Alimentos y su Publicidad.

Académicos del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos Dr. Fernando Mönckeberg Barros de la Universidad de Chile (INTA) asesoraron como ente científico experto a los legisladores y al Ministerio de Salud (MINSAL) en la elaboración del proyecto de ley, su ejecución y, hoy, su evaluación, cuyos resultados preliminares arrojaron que a los nueve meses después de la implementación de la ley el 95 por ciento de las madres de preescolares y adolescentes encuestados están de acuerdo con que el Ministerio de Salud indique cuáles son los alimentos no saludables.

En tanto, el 91 por ciento de las madres de preescolares y el 81 por ciento de los adolescentes asocian la presencia de logos en los alimentos con que sean poco saludables, especialmente si concentran mayor número de logos de advertencias.

Como explicó Camila Corvalán, jefa del Centro de Prevención de Obesidad y Enfermedades Crónicas (CEPOC) del INTA y quien encabeza esta evaluación, el estudio realiza un seguimiento a casi 800 adolescentes y un poco más de 900 mamás de preescolares de la zona sur oriente de Santiago, quienes seguirán monitoreados anualmente durante el próximo lustro.

“Lo que esperamos ver es si cambian las percepciones y las actitudes de las personas”, expresó Corvalán. Pero no sólo esto, el equipo se adentrará también en el análisis de los alimentos mismos, “si se modificó el contenido nutricional, qué grupos se reformularon”, en más de 15 productos. Al respecto, uno de las discusiones emergentes tiene que ver con el cambio del azúcar por endulzantes para evitar el disco pare respectivo. Como respuesta a este cambio, agregó la investigadora, “estamos codificando particularmente los endulzantes, vamos a mirar si aumenta su uso y ver qué efectos tienen en el ser humano”. 

Otros resultados premilinares

Ante la pregunta de en qué se fijan en primer lugar para comprar un nuevo alimento o bebestible, el porcentaje de madres de preescolares que declaran que el aspecto más importante es la presencia de logos o de información nutricional aumentó de 28 por ciento el 2016 a 35 por ciento el 2017; mientras que disminuye en importancia la marca del producto (de 34 por ciento el 2016 a 30 por ciento el 2017) y se mantiene en tercer lugar, sin variaciones, el precio del alimento (de 23 por ciento el 2016 a 25 por cientoel 2017). En contraste, entre los adolescentes no hubo cambios en los aspectos considerados para comprar un alimento, siendo la presencia de logo o la información nutricional el tercer aspecto a considerar (11 por ciento), luego del precio y la marca.

Cuando se consulta a las madres sobre cómo saben si un alimento es saludable, se observó que, después de la ley, el 26 por ciento lo sabe por la ausencia de logos, mientras que disminuyen otras fuentes de información del envase como son el listado de ingredientes (de 22 por ciento el 2016 a 11 por ciento el 2017), la presencia de mensajes de salud (de 18 por ciento el 2016 a 13 por ciento el 2017) o la imagen del envase (de 4 por ciento el 2016 a 1 por ciento el 2017).

Resultados similares se observan entre los adolescentes, de los cuales el 23 por ciento usa la ausencia de logo para definir si un alimento es saludable mientras que disminuye el uso de la marca (de 22 por ciento el 2016 a 17 por ciento el 2017), el listado de ingredientes (de 17 por ciento el 2016 a 10 por ciento el 2017), la tabla de composición nutricional (de 15 por ciento el 2016 a 12 por ciento el 2017), la presencia de mensaje de salud (de 14 por ciento el 2016 a 11 por ciento el 2017) o la imagen del envase (de 13 por ciento el 2016 a 8 por ciento el 2017).

En resumen, estos resultados preliminares indican que se está cumpliendo con uno de los objetivos planteados en la Ley de Etiquetado que es el de facilitar la entrega de información nutricional a los consumidores.

Proyecciones de la Ley de Etiquetado

Este estudio del impacto de la normativa se está realizando con el financiamiento del Consejo Nacional de Ciencias y Tecnologías (CONICYT), la Agencia para el Desarrollo de Canadá (IDRC) y la Fundación estadounidense Bloomberg Philanthropies, y es liderado por un grupo de académicos del INTA.

Los investigadores están realizando una evaluación integral de esta política pública, que consiste en estudiar los cambios durante los tres años posteriores a la implementación de la ley, en diferentes aspectos.

El primero es el contenido nutricional de alimentos envasados. Antes del inicio de la ley (años 2015 y 2016) se recolectó información del contenido nutricional de más de 12000 bebidas y alimentos envasados. Este análisis arrojó que en el primer año de implementación de la ley, de no haber reformulación, un 63 por ciento de los productos estudiados llevarían un logo de advertencia, mientras que este número subiría a 83 por ciento usando los límites más estrictos estipulados para el tercer año de aplicación de la ley.

Luego, se encuentra el estudio de estrategias de marketing en envases. En los bebestibles envasados de la muestra estudiada se analizaron estrategias de marketing (personajes, regalos, mensajes de salud, etc.), encontrando que aquellos bebestibles que incluían personajes animados dirigidos a niños tenían mayor contenido de energía y azúcares totales que los bebestibles que no utilizaban esta estrategia de marketing.

Respecto a las estrategias de marketing en televisión, previo a la implementación de la ley se analizó una muestra representativa durante dos semanas de programación en los cuatro canales de televisión abierta y cable con mayor audiencia infantil. Los resultados indicaron que los niños veían principalmente avisos de snacks dulces y salados (22 por ciento) y que 2 de cada 3 comerciales de alimentos utilizaban estrategias de marketing dirigidas a niños.

Sobre las compras de alimentos, el equipo utilizará un panel de consumidores compuesto por 2000 familias de áreas urbanas de todo Chile (Kantar WorldPanel) para evaluar el impacto que pueda tener la ley en las conductas de compra de la población.

Finalmente, en lo que respecta a conocimiento y percepciones de alimentos, desde el año 2016 hasta el 2020 -año en el que finaliza la implementación de la ley-, se realizarán entrevistas anuales a 700 adolescentes y 900 madres de preescolares del área Sur Oriente de Santiago. El objetivo es poder vincular los cambios en etiquetado, marketing, contenido nutricional con potenciales variaciones en: conocimiento y percepciones de los alimentos, conductas alimentarias y, en el largo plazo, dieta y estado nutricional de los participantes.

En su conjunto, estas evaluaciones serán relevantes no sólo para guiar los esfuerzos a nivel local sino también para informar a muchos países de la región y del mundo que están iniciando acciones para asegurar ambientes alimentarios saludables a su población.

Asimismo, hoy están en análisis las modificaciones del contenido de los alimentos, cambios en estrategias de marketing y conductas de las personas que permitirán evaluar el impacto de la ley en estos objetivos y en último término, en la dieta y el estado nutricional de todos los chilenos.

Así mismo, académicos del INTA también están colaborando en el diseño y evaluación de acciones del Plan Contra la Obesidad Estudiantil de la JUNAEB, lo que permitirá apoyar otro de los aspectos centrales planteados en la Ley de Etiquetado, específicamente en el Artículo 4, que es la incorporación de actividades didácticas y físicas en los jardines infantiles y escuelas que contribuyan a la educación de hábitos de alimentación saludable en etapas tempranas de la vida.

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