Venezuela: Los actos terroristas y las amenazas de invasión están acelerando los tiempos revolucionarios

29/05/2017
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La convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente por parte del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, es una de las mejores demostraciones de que éste sigue la senda, la hoja de ruta dada por el Comandante Inolvidable Hugo Rafael Chávez Frías. Particularmente, a este articulista, de eso no le cabe la menor duda.

Si pudiéramos catalogar, en medio del escenario duro, complejo y difícil por el que estamos atravesando, sopesando las virtudes y defectos del Presidente Nicolás Maduro; así como sus aciertos y errores, esta iniciativa, como se quiera ver, fue una jugada maestra, que ni el propio fascismo se la esperaba.

Y esto suele suceder, cuando la derecha subestima a los líderes venidos de las luchas de nuestro pueblo.

Y es importante resaltar, que en el marco de este debate, de este proceso popular constituyente, ir hacia las raíces históricas, políticas y sociales del mismo. Puesto que sólo nos estamos limitando a lo que observamos en el Sistema Bolivariano de Comunicación e Información (SIBCI), y no les estamos la importancia y la trascendencia que este tema tiene.

El fascismo sabe muy bien, y por eso les arde, que ahora son los y las indígenas, los y las estudiantes, los trabajadores y trabajadoras, los campesinos y campesinas, los empresarios y empresarias, los pensionados y pensionadas, las personas con discapacidad y los voceros y las voceras de los Consejos Comunales y las Comunas los que escribirán la Constitución, y no las élites, por eso le temen a la Asamblea Nacional Constituyente, por eso quieren congelar al Poder Constituyente Originario, pero no, no podrán.

Cabe recordar que la ANC de 1999 fue un desencadenante histórico importante, que desató la primera oleada revolucionaria en nuestro continente. Venezuela, en 1999, tenía una correlación de fuerzas de gobiernos en el continente totalmente desfavorable, muy parecido a lo que hoy estamos viviendo. Y cuando fuimos a ese proceso, no estuvo exento de ataques y amenazas. Luego, cuando el mismo Comandante Inolvidable, en el año 2000 a 2001, dictó un conjunto de decretos- leyes para materializar los mandatos de la novísima Carta Magna, vino el Golpe del Estado del 11 de abril y el sabotaje-paro económico-petrolero de finales de 2002 y comienzos de 2003.

No obstante, ya empezábamos a encontrar aliados y compañeros en este difícil camino. Porque en el 2003 llega Lula, llega Kirchner a la Argentina, Lugo en Paraguay, Correa en Ecuador, Evo en Bolivia, y así en varios países, hasta el punto que durante un buen rato, dentro de la geopolítica latinocaribeña, teníamos una hegemonía progresista nada despreciable.

El mismo Presidente Nicolás Maduro ha señalado que esta Asamblea Nacional Constituyente debe actuar como el nuevo desencadenante histórico que nos conduzca a nuevos estadios y a nuevas victorias de la Revolución Bolivariana, y por ende, latinoamericana. Los que hemos tenido algunos estudios de este proceso y debate constituyente, sabemos que este tipo de iniciativas y convocatorias pueden actuar de esa manera, y activar una serie de mecanismos, apelando, a lo que el ruiseñor de catuche, el hijo de la parroquia San Juan, Aquiles Nazoa, ha denominado: “Los poderes creadores del pueblo”.

Es por ello, que en medio de estas contradicciones en el seno de la sociedad venezolana, en medio de la crisis histórica y gramsciana que vive el país, donde lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer, es en la que nos encontramos hoy en día.

El fascismo, aterrorizado ante la posibilidad de profundización de la Revolución Bolivariana, y de que esta pueda adoptar la senda definitiva de la irreversibilidad y del no retorno al capitalismo, actúa con una inusitada violencia, y la amenaza de una intervención militar extranjera o de un golpe militar, pende sobre nuestras cabezas. Pero, acá se aplica aquella máxima de León Trotsky, cuando en alguna oportunidad señalo: “A la revolución, siempre le hace falta el látigo de la contrarrevolución, para sacudirla, para impulsarla”. Y eso es lo que en estos momentos está haciendo Nicolás Maduro.

Ante el recrudecimiento de las acciones del enemigo, ante la posibilidad de la activación de la fase militar de la desestabilización contra nuestra Patria. En estos próximos 45 días que serán decisivos para definir si Venezuela será o no intervenida militarmente por los EEUU; la respuesta del Jefe del Estado no ha podido estar por debajo del compromiso chavista de acelerar los tiempos revolucionarios. De ahí la trascendencia de este llamado a la Asamblea Nacional Constituyente, restituyendo nuevamente la soberanía al pueblo.

El mismo Presidente (e) del Estado Plurinacional de Bolivia, Álvaro García Linera, habló de las oleadas revolucionarias, y desde nuestra óptica tiene mucha razón. La reelección con más de un 70% de Daniel Ortega en Nicaragua el año pasado, y el triunfo del compañero Lenin Moreno en Ecuador, presagian que viene el reflujo revolucionario y progresista en el continente, y esto tiene muy preocupados a los gringos.

Si a eso le agregamos las rebeliones populares que hay en estos momentos en Argentina y Brasil, ya podemos imaginarnos como están las cosas por este lado de la Patria Grande.

Es en esa oleada, y aprovechando ese viento de cola, que Nicolás Maduro procede a esta convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente. Para acelerar el nuevo tiempo histórico que está por venir.

La misma dinámica está contribuyendo a esa aceleración de los tiempos históricos, y el Presidente Maduro lo que hace es imprimirle mayor impulso y tratando de darle direccionalidad a ese proceso, a ese desencadenante histórico que activará muchísimas cosas, no solo en Venezuela, sino en el resto del planeta.

Fíjense que en 1999, una vez que Hugo Chávez dictó el decreto convocando el proceso constituyente de ese año, a los 36 días promulgó las Bases Comiciales de dicho proceso. Nicolás Maduro, obligado por las circunstancias, una vez que procedió a la convocatoria de la ANC en este año 2017, en menos de 20 días dictó las bases comiciales que regirán este proceso constituyente.

No conforme con ello, horas después que el Jefe del Estado, como convocante a esta ANC, entregó las referidas bases comiciales al Poder Electoral, para que éste comience la organización de todo el proceso electoral referido a la elección de 545 constituyentistas, por sectores como territoriales; a las pocas horas, la presidenta de Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena, anuncio las fechas para los próximos comicios: finales de julio para la ANC y el 10 de diciembre para gobernadores, gobernadoras, diputados y diputadas a los Consejos Legislativos estadales.

Posteriormente, hubo un ajuste en lo que a la elección de los constituyentistas se refiere, ya que se está considerando hacer dos procesos eleccionarios respecto a la ANC: en una fecha hacer la elección de los 173 constituyentistas sectoriales (el sector indígena es uno de los sectores, pero serán electos de acuerdo a sus tradiciones y costumbres), y en otra distinta, la elección de los 364 constituyentistas territoriales.

El fascismo que hace vida en la Asamblea Nacional, según ellos, procedieron a la “convocatoria a un referendo consultivo sobre si el pueblo quiere o no convocar a una ANC”. Sabiendo muy bien que se encuentran en una situación de desacato, y que ninguno de sus actos jurídicos tienen efectividad fáctica.

Pero es parte del plan para desestabilizar y mantener sus huestes con la moral en alto, y sigan ejecutando acciones criminales, acciones terroristas.

Habrá que tener mucho cuidado en los próximos días, semanas y meses por venir, ya que el fascismo tratará de desmembrar partes de nuestro territorio, porque las han delimitado como sus zonas de conflicto. Tratan de activar una especie de “media luna burguesa”. Y a algunos lo que nos preocupa es el terror que quieren infringir a nuestra población revolucionaria y no revolucionaria incluso para desmovilizarlo de su meta común que es participar en la Asamblea Nacional Constituyente.

El próximo miércoles 31 de mayo, se reunirán los cancilleres de los países americanos, para debatir sobre la “crisis en Venezuela”, ya con una decisión predeterninada: aplicarnos la Carta Interamericana de Derechos Humanos, para darles el aval jurídico a los gringos para que nos invadan, para que nos frieguen.

Sin embargo, la pelea es peleando, y nosotros y nosotras no nos vamos a rendir.

Juan Martorano
Abogado, activista por los Derechos Humanos, militante revolucionario y de la Red Nacional de Tuiter@s Socialistas

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@juanmartorano

*Fuente: AlaiNet

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