“El desafío de los nuevos partidos es terminar con la exclusión política”

Varias veces, los políticos optan por cuestionar al resto, antes que ser autocríticos. Esa antigua práctica es, precisamente, la que la ciudadanía cuestiona y los tiene sumidos en una crisis de desconfianza y de credibilidad. Son pocos los que se atreven a decir, en público, que la alianza de gobierno ha equivocado el camino, situación que evidencian los sondeos de opinión pública como es el caso, por ejemplo, de la encuesta Adimark (febrero de 2017) que ubicó en un 23% el apoyo al gobierno y en un 78% la desaprobación a la gestión.

Diego Ancalao, joven político Mapuche es  uno de los dirigentes que está convencido que, en medio de este complejo escenario actual, es tiempo de hacer un mea culpa y asumir el fracaso de la Nueva Mayoría como acuerdo político programático, eso sí, valorando los avances que ningún otro gobierno se atrevió hacer, como el Ministerio de la Mujer, por ejemplo. Si bien, advierte que las diferentes fuerzas que integran el oficialismo “no han dado el ancho”, asegura que “el apoyo al gobierno es incondicional hasta el final, pero este apoyo no puede inhibirnos de hacer un juicio político de su funcionamiento”. 

Según Ancalao, si bien, “la continuidad a partir de un acuerdo programático para un nuevo gobierno, se ve distante, hay desafíos que se deben asumir y recuperar la unidad y el debate con altura de miras”, añade que en el caso de los nuevos partidos, “desde una lógica electoral, debemos asumir el desafío de convocar a esos electores que no se ven representados por los planteamientos de izquierda ni de los partidos tradicionales, por ello, se han marginado de participar durante los últimos años en las elecciones”.

-¿Por qué a su juicio, la Nueva Mayoría no ha dado el ancho?

Es evidente la incapacidad de formar una base de entendimiento que permita ordenar acuerdos mínimos y proyectar la acción política futura. La crisis que atraviesan los partidos políticos se debe, en gran medida, a que la ciudadanía no cree en ellos. Por ende, tampoco existe confianza en las personas que desde hace muchos años dirigen estos partidos.

-Los resultados de la última elección municipal revelaron que los chilenos tampoco miran con tan buenos ojos a los partidos nuevos que se autoproclaman como fuerzas emergentes. ¿Comparte esa mirada?

La elección municipal confirmó esta percepción, no sólo con el bajo porcentaje de votantes, sino con la elección de un alcalde en Valparaíso alejado del establishment de la partidocracia. En este contexto, la baja cantidad de concejales y alcaldes electos por partidos nuevos, no los transforma en la solución al problema de credibilidad.

-¿Esta crisis significa que los nuevos partidos están condenados a la  irrelevancia política?

Pienso que no. La crisis partidaria no es particular a los partidos nuevos, sino que afecta a todos los partidos y, en especial, a los partidos tradicionales. Aún más, el proceso de refichaje está siendo traumático para los partidos tradicionales y quién iba a pensar que el Servicio Electoral sería el precursor de la ciudadanización de los partidos.

-¿Cuáles son los errores que se han cometido y que han mermado los resultados del gobierno?

En la elección de 2013, la Nueva Mayoría tenía una gran adhesión a sus ideas y el desafío consistía en implementar el programa que obtuvo un importante apoyo ciudadano. Sin embargo, el gobierno no ha sido efectivo en comunicar la implementación de esas ideas y ha fallado en la puesta en marcha de medidas, lo que queda al descubierto con la baja adhesión de las reformas impulsadas.

-Como ocurrió, por ejemplo, con la reforma tributaria y la reforma a la educación…

Así es. Existía consenso ciudadano para aumentar los impuestos a los grandes contribuyentes y mejorar la calidad de la educación. No obstante, luego de su implementación, generaron amplio rechazo en la gente.

Una política fragmentada

Diego Ancalao señala, por otra parte, que con la eliminación del binominal, el sistema de partidos está confluyendo a una fragmentación. “Tanto hacia la izquierda como a la derecha, han surgido movimientos políticos nuevos, tenemos 33 partidos políticos, un multipartidismo que cada vez tiende más a la polarización, es decir, a acrecentar y marcar la distancia ideológica entre el eje derecha e izquierda”. Agrega quepor razones lógicas, los partidos nuevos intentan marcar diferencias ideológicas y programáticas con los partidos tradicionales. De tal modo, que se logra un posicionamiento que les permite mayor visibilidad e influencia”.

El dirigente Mapuche indica que en la izquierda, los planteamientos que han hecho los Autonomistas, entre otros, dejan a los partidos tradicionales de izquierda, entiéndase al Partido Socialista y al Partido por la Democracia, en posiciones más moderadas, incluso, al Partido Comunista. A su vez, dice, en la derecha, ha ocurrido algo similar con el surgimiento de Evópoli y Amplitud, sectores que han adoptado, abiertamente, una estrategia de distanciamiento ideológico respecto de sus partidos referentes como Renovación Nacional y la UDI.

-¿Ese escenario es importante ad portas las elecciones presidenciales y parlamentarias de noviembre de 2017?

Este nuevo cuadro del sistema de partidos es relevante para definir las acciones futuras, porque los sistemas proporcionales facilitan la creación de partidos políticos que debieran reflejar las diversas corrientes ideológicas presentes en la sociedad. El punto es determinar qué partidos pueden tener la capacidad de formar gobierno, ya que, el poder que pueden lograr pequeños partidos, incluso, con un solo representante parlamentario, es mucho mayor que partidos que tienen una mayor representación parlamentaria, en un contexto de alianza de gobierno.

-¿Qué se hace, entonces, con estos partidos bajo este actual panorama?

Chile cambió y su democracia debe ser más desarrollada, exige estándares más altos de participación para la ciudadanía, con resultados concretos. Este desafío depende de la capacidad de los gobiernos para responder a las necesidades de los ciudadanos y proporcionar bienes y servicios de manera oportuna. Los ciudadanos de hoy, más informados, exigen que la política y sus instituciones funcionen con estándares de mayor calidad.

-¿Y en qué posición están los llamados partidos tradicionales?

Han perdido una cantidad de votos importante durante los últimos 15 años. Una parte del electorado que históricamente los apoyaba, hoy, ya no lo hace. Prueba de ello, es el problema de reinscripción del PPD y el PR por falta de militantes, mientras que los partidos de izquierda han ido consolidando su posición. Esto, permitiría suponer que las ideas de izquierda han ganado terreno.

-¿Qué desafío tienen los partidos?

Desde una lógica electoral, debemos asumir el desafío de convocar a esos electores que no se ven representados por los planteamientos de izquierda ni de los partidos tradicionales, por ello, se han marginado de participar durante los últimos años en las elecciones. Aquellos ciudadanos que creen que el Estado debe asegurar la libertad en un marco de justicia social, para lograr la igualdad, deben vernos como su oportunidad. Para ganar adhesión popular no podemos ofrecer lo mismo que otros. El desafío de los nuevos partidos es terminar con la exclusión política.

-El ciudadano de a pie exige cambios sociales que les permita progresar…

Sí, pero sin propuestas demagógicas que tanto daño causan a los más humildes que aún siguen esperando. En este cuadro de fragmentación política, debemos trabajar por relevar la identidad. No es posible pensar el futuro bajo la lógica del poder por el poder. Tampoco es posible pensar el futuro aferrado a un gobierno o a uno que, eventualmente, podría llegar. Esa lógica significa “pan para hoy y hambre para mañana”.

-¿Y qué se puede hacer, entonces, para no caer, como usted señala en la lógica “del pan para hoy y hambre para mañana”?

Tenemos que ser capaces de distinguirnos en el sistema político, a partir de nuestra historia, de nuestras ideas, de nuestras propuestas para el futuro y promoviendo liderazgos que encarnen dichas ideas y convicciones políticas. Debemos asumir el espacio de representación que nos corresponde y no es, precisamente, el de “vagón de cola”, nunca debemos tener vocación de minoría. Para ser partido, más allá del papel y no transformarse en una Pyme, debemos reafirmar la identidad programática e ideológica, debemos avanzar a una estructura partidaria moderna. Es el tiempo de volver a trabajar en las comunidades de las que cada uno forma parte. Y, hay otro punto relevante.

-¿Cuál es ese punto relevante?

Tenemos la oportunidad para ofrecer a Chile una propuesta y un camino común hacia el desarrollo. Esto, no significa un quiebre con nuestros compañeros de ruta, muy por el contrario, significa hacer el trabajo político donde nos corresponde, representando a los electores que ven en nosotros una esperanza, un camino hacia el bienestar y el desarrollo, tal vez no hoy, pero, inevitablemente, mañana. No hay tiempo para debates pequeños y mezquinos. Defraudar al país en momentos como estos, es traición a la patria, como decía el Padre Hurtado y, para eso, no vinimos a la política.

Prensa Comunicaciones Ancalao
www.diegoancalao.cl
@dankalao

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