A mis amigos

A mis amigos:

En la vejez siempre se termina con dos dientes, dos pesos y dos amigos. Ante la campaña de los medios de comunicación – muchos ellos aún obsecuentes con la dictadura – contra Marco Enríquez-Ominami, también ha aparecido publicado mi nombre. Vivo modestamente y trato de honrar la única herencia de mi padre: el honor de haber participado 50 años de su vida en servicio público y haber llegado hasta el fin de sus días en la dignidad y en la pobreza.

Me honro de haber participado en la campaña presidencial de Marco Enríquez-Ominami, tanto en la de 2009, como en la de 2013, mediante mi aporte en el programa político. Se me pidió colaborar en la escritura de un libro programático, del cual somos autores Marco y yo, y como retribución recibí un aporte económico. Mi acendrado sentido de la honorabilidad no me ha permitido, ni nunca lo haré, cometer el delito de emitir boletas ideológicamente falsas, como tampoco cualquier acción que pueda vulnerar la ley. Mi sentido de la ética no me lo permite, por consiguiente, las boletas que he emitido corresponden al trabajo efectivamente realizado y que me fue demandado.

Mis columnas, ensayos y libros bastan para demostrar mi radical crítica a las castas plutocráticas que están corroyendo a nuestro país. Nadie puede pensar, siquiera por un momento, que yo tenga alguna relación con empresas, como SOQUIMICH, y otras cuantas que han apoyado a políticos ahora y antes. Mis escritos están enfocados a una crítica rotunda entre la mezcla del dinero y la política y la corrupción, enfocados desde el punto de vista histórico-comparativo.

Hay que ser muy necio, ingenuo o ignorante para creer que yo, personalmente, haya tenido alguna relación con los personeros de SQM, y que a mis 75 años me haya expuesto a manchar mi honra de profesor y columnista, actividades a las cuales he dedicado mi vida.

Una cierta prensa, transformada ahora en jurado, se cree con el derecho de pretender destruir la honra de cualquier ciudadano y crucifica a personas sin ningún respeto por su honorabilidad y la de su familia.

A mis amigos les manifiesto con absoluta claridad que no he recibido dineros de SQM, sino que ejercí el derecho de recibir una remuneración, como cualquier trabajador chileno, por un trabajo escrito y perfectamente respaldado, especialmente en favor de la candidatura de Marco Enríquez-Ominami.

Actualmente, amigos, empleo mi tiempo de jubilado en escribir libros – vengo de terminar uno sobre la historia de Chile – y artículos, prácticamente diarios, sobre la coyuntura nacional e internacional, que son publicados principalmente por Clarin.cl, piensaChile y Chile Informa.  Cualquier persona que ha leído todo este material podrá comprobar mi amor a la verdad y mi crítica permanente a todo que pienso que no está ajustado a la ética.

-El autor, Rafael Luis Gumucio Rivas, es Profesor  de Historia

07/10/2016


Comentarios :

Estimado Profesor,

No dudo de su inocencia.
Lamentablemente, el caso de su sobrino está siendo usado como chivo expiatorio de toda la elite. La información que hay en la prensa y que se ha filtrado de la carpeta investigativa, indica que las conductas atribuidas a su sobrino no son distintas a aquellas gestiones realizadas por el candidato Piñera, el candidato Velasco, la candidata Bachelet y varios otros candidatos al Parlamento. Lo razonable sería formalizarlos a ellos también. Lamentablemente, es muy probable que eso no ocurra. Así las cosas, su sobrino y su familia serán el chivo expiatorio que limpiara los pecados de toda la elite.
Cariños para usted y toda la familia Gumucio Rivas.
Saludos cordiales
R.
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