Obama se irá sin cerrar el centro de torturas de Guantánamo

El Premio Nobel de la Paz Barak Obama dejará la presidencia de los Estados Unidos sin cumplir la promesa estrella que le granjeó las simpatías de medio mundo: cerrar el ominoso centro de torturas de Guantánamo, uno de los símbolos más tristes del fracaso de nuestra civilización.

Cuando se practica la tortura para “descorchar” información “al enemigo endemoniado” o simplemente por divertimento (caso Abu Graib, Irak), llega la náusea, el vómito, el momento de aullar un “NO” planetario que reivindique la urgente rehabilitación de la moribunda Declaración Universal de los DD.HH, ese  intento frustrado de dar un paso histórico para blindar la dignidad de las personas.

Como ningún país de nuestro entorno (en España los gobiernos de Aznar y Zapatero colaboraron en el programa de detenciones de la CIA), se atreve a plantar cara a Washington, la prensa íbera (de los españoles i lusos)  ha optado por minimizar el problema y hace poco El País elogiaba a toda página: “Obama deja Guantánamo con sólo 61 presos. En 2009 había 242”.

Hablar así del emperador saliente nos obliga, “como seres inteligentes”, a aplaudir a los genios que le dieron el Premio Nobel de la Paz, en 2009, basándose en dos argumentos irrefutables (hubo otros): “sus esfuerzos por fortalecer la cooperación entre los pueblos” y su “visión por un mundo sin armas nucleares”.

El relevo de Obama (las elecciones en EEUU serán dentro de unos 40 días) se nos presenta ahora como un reto de magnitud impepinable: El duelo entre Hillary Clinton (la desmayada que utiliza un doble, según su oponente) y Donald Trump (el 666), el hombrecillo que anhela blandir mano de hierro para acabar con los males que azotan al mundo, cuyo origen está en tipos como él.

Lo grave del asunto no es que Europa y “el mundo civilizado” contemplen atolondrados la probable llegada a la Casa Blanca del Lord Darth Vader de nuestra época, sino que se dé más importancia a lo que pueda hacer Nicolás Maduro en Venezuela, que a las políticas de inspiración hitleriana que podría  aplicar a escala planetaria ese enemigo de la humanidad.

Si el mundo de hoy está mal, es porque se ha perdido “el ritmo, el rumbo y la meta.”[1]  Menguan los que tienen en la mente (en el horizonte) la construcción de una sociedad nutrida por la Estrella Polar de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Y sin ese referente, vivimos noqueados por “los disparos del euro, el dólar, sin ley de gravedad”. Con el presentimiento de que el planeta Melancholia [2] (Melancolía), cualquier día podría chocar contra la Tierra.

Tal vez sea estéril hablar de la vejación humana, pero no sería malo recordar, en estos tiempos de sobrecogimientos y olvidos rápidos, el informe que encargó en su día el Senado estadounidense sobre las torturas de la CIA. En un documento de 500 páginas (tenía 5000 págs, pero se acortó “para hacerlo más ágil”) y que fue publicado el 9 de diciembre de 2014[3], se describen las prácticas más frecuentes que tienen lugar en las llamadas “celdas negras” de los servicios de inteligencia usa.

Entre ellas se cita:

  • La alimentación rectal.
  • La ruleta rusa.
  • Castigos durante cien horas seguidas sin dormir.
  • Amenazas con violar a las madres de los detenidos.
  • Conatos prolongados de ahogamiento en calderos.
  • Poner ante el torturado familiares minusválidos para que disfruten con el espectáculo, etc.

El informe (al que se puede tener acceso por Internet), reconoce que “se trataron a algunas fuentes por equivocación”.

A lo anterior añado una noticia científica: En el Congreso Internacional de Geología, celebrado recientemente en la Ciudad del Cabo (Sudáfrica), se anunció que hemos entrado en Era del Antropoceno (algunos dan la fecha del año 1952), con lo que habríamos dejado atrás los doce mil años de la Era del Holoceno.

La entrada en el Antropoceno se vincula a los daños irreparables e irreversibles que ha provocado “la mano del hombre” (el desarrollo y explotación económica descontrolados, a modo de guerra por tierra, mar y aire) en la faz del planeta y al hecho de que ya se pueden hallar residuos radioactivos en los cinco continentes.

Y vuelve a cantar Quiquiriquí el Noble Gallo Beneventano para decir que todavía está lejos Melancholia pero que, si no damos un giro importante en nuestra forma de “vivir, convivir y producir” se puede hacer realidad “la profecía” de que en un futuro no muy lejano entre el 35% y 50% de los trabajos estará realizado por robots. Y los nuevos amos, serán los dueños de las máquinas.

Javier Cortines
http://www.nilo-homerico.es/

Notas:

[1] Expresión utilizada por el filósofo coreano Byung- Chul Han (destacado pensador de nuestra época) en su obra “El aroma del tiempo”. (Ed. Herder, 2015).

[2] Excelente película sobre el fin del mundo de Lars von Trier. La cinta está protagonizada por una insuperable Kirsten Dunt (Justine).  Chul Han suele hacer metáforas muy sugerentes con Melancholia.

[3] El País, La Vanguardia, etc., se hicieron eco del informe. La Casa Blanca, por su parte, bloqueó 9.400 documentos que los investigadores no pudieron usar para elaborar su estudio.

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  • olga larrazabal

    ¡Ay! ¡Obama! Un personje robótico cuya gran gracia fue ser mulato y así dar la impresión de que los negros en USA no son discriminados. Hosana-Osama-Obama suena todo parecido. No se por qué tengo la impresión de que es un robot, hay algo inhumano en su presencia, Una especie de frialdad y falta de emoción, de rigidez, para decir un discurso que después no tiene nada que ver con la realidad. Es muy raro.