Chile: 32 personas han muerto ya en la calle, víctimas del frío

Padre Pablo Walker sj.
He quedado conmovido por el reporte del Hogar de Cristo publicado en El Mercurio el 30 de julio del 2016, página C14, titulado «NÚMERO DE FALLECIDOS EN SITUACIÓN DE CALLE, SE HA DUPLICADO ESTE AÑO», sub título «HASTA AHORA 32 PERSONAS HAN PERDIDO LA VIDA EN LA VÍA PÚBLICA, EL FRÍO ES UNA DE LAS PRINCIPALES CAUSAS DE MUERTE».
Me parece dramático y un escándalo nacional que un país que se jacta de tener mas de US$23.000 dólares percápita al año, deje morir impávidamente a decenas de chilenos simplemente por no darles un mísero techo o abrigo.   Merecemos todos el fortísimo reproche de Jesús de Nazaret:
«Malditos, porque estaba desnudo y sin techo y me abandonaste»
(Mateo 25, vs.43).
El pretexto (parcial) de que los indigentes abandonados son borrachos o locos, no es suficiente para dejarlos morir sin socorro alguno. Los derechos a la vida y a la salud, son derechos establecidos en la Constitución: artículo 19, número 1º (derecho a la vida) y número 9º (derecho a la protección de la salud), los cuales son irrenunciables.   Por ello si alguien hace una huelga de hambre indefinida sin razón suficiente o sin razón justificada, puede y debe ser alimentado a la fuerza como lo han sostenido las Cortes de Justicia, acogiendo los respectivos recursos de protección.   Igualmente no hay derecho a suicidarse y además todos los que cooperan al suicidio cometen  delito. 
Por todo ello, las personas que están en situación de calle con peligro de su vida, deben ser protegidas por toda la ciudadanía y por todas las instituciones públicas y privadas a través de recursos de protección ante las respectivas Cortes de Apelaciones de todo Chile.
Las instituciones Católicas deben urgentemente intervenir para cumplir el mandato de Cristo de hospedar al que no tiene techo y abrigar al que está desnudo.
«Hermanos míos, ¿de que aprovechará si alguno dice que tiene fé, y no tiene obras?…¿ Podrá la fé salvarle?
Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de que aprovecha?.
Así también la fé, si no tiene obras, está muerta. 
(epístola de Santiago, capítulo 2,vs.14-18)
Por lo anteriomente expuesto, ruego a usted darme una audiencia para mañana martes 9 de agosto en la tarde según lo conversado con su secretaria Carolina.
 
Saludos fraternales.
Juan Subercaseaux Amenábar
Abogado de Derechos Humanos
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