Chile: Un platillo de la balanza pesa mas que el otro

05. de julio de 2016
En el mes de febrero del año en  curso, escribí el artículo «La Caminata de la Justicia» en donde daba a conocer el esfuerzo desplegado por un típico trabajador chileno que cubría, a pie, la cantidad de 1.300 kilómetros, que es la distancia desde Chiloé a Santiago, con el propósito de entregar a la señora Presidenta de la República, una nota de protesta por la multa impuesta por Sernapesca debido a una supuesta extracción de peces, en una cantidad de 4 toneladas, de la especie reineta desde una zona marítima a la cual no tenía autorización con lo cual atentaba a la sobreexplotación del recurso (?), razón por la que Sernapesca le aplicó una multa de $ 19 millones, suma que, por supuesto, no estaba en condiciones de cancelar dada su condición de pescador artesanal,

El Director Regional subrogante de Sernapesca Región del Maule declaró:

Que el juez que dictó la sentencia se basó en el artículo 110 de la Ley General de Pesca y Acuicultura, que determina la multa sobre la base del valor sanción de la especie, valor en UTM que se asigna a una tonelada del recurso objeto de la infracción, (reineta, en este caso)”.

Por su parte, el señor Carlos Cerda, Director Regional de Sernapesca en Constitución, manifestó:

Nosotros tenemos la obligación legal de hacerlo, el no hacerlo es una irregularidad nuestra… Nosotros no definimos la multa, lo hace el tribunal y se basa en la normativa pesquera y hace ese cálculo de multas de acuerdo a lo que establece la norma que es como tres o cuatro veces el valor de lo extraído».

Hasta aquí lo relacionado con la multa de 19 millones impuesta al pescador Gerardo Diaz por la pesca, presuntamente, ilegal de 4.000 kilos  de reineta en el año 2014. Ahora comparemos  esta multa con lo aparecido en El  Mercurio el día 26.09.2015:

«Este viernes 25 de septiembre, el Sernapesca informó que detectó 5.602 toneladas de harina de pescado no declaradas, distribuidas en tres bodegas de Salmones de Chile Alimentos S.A. -no registrada en Sernapesca-, compañía ligada al grupo Errázuriz. La entidad afirmó que se trata del hallazgo más grande en la historia del Servicio. Los primeros análisis evidencian que para producir la harina incautada se usaron unas 31.000 toneladas de sardina común y anchoveta (5,5 kilos pescado para producir 1 kilo de harina) “Estamos hablando de decenas de miles de toneladas de recursos que habrían sido pescadas ilegalmente, con el grave impacto que esto produce para la sustentabilidad de estas pesquerías y para la economía de las comunidades pesqueras artesanales”, subrayó el director nacional del Sernapesca, José Miguel Burgos». ¿A cuánto debería ascender la multa?

Por su parte la publicación de AQUA de fecha 29.09.2015 señaló:

«Al sumar las 1.986 toneladas incautadas, con las 5.602 del operativo de la semana pasada (avaluadas en US$11 millones), se alcanza un total de 7.588 toneladas, aumentando así a cerca de 40.000 toneladas de pesca de sardina y anchoveta (5,3 kilos de pescado para producir 1 kilos de harina) que se utilizaron para fabricar harina de pescado ilegal”.

En este caso, también vale preguntarse ¿A cuánto debería ascender la multa?

Sin embargo, a pesar de la magnitud de la pesca ilegal convertida en harina, las multas alcanzarían  máximo un millón 350 mil pesos en caso de Bahía Coronel, y 13 millones 500 mil pesos en el caso Salmones de Chile. (http://bit.ly/1XXXMRR)

Aquí está el meollo del asunto, a Gerardo Díaz se le aplicó, rápidamente, una multa de $ 19.000.000, por pescar, presuntivamente, 4.000 kilos de reineta, y a unas empresas que se les detectó cerca de 8 millones de kilos de harina de pescado equivalentes a 40.000.000 de kilos de peces vivos (5 kilos de pescado para producir 1 kilo de harina) se les impondría una  multa de $ 13.500.000. Verdaderamente  es una vergüenza.

El Diario de Concepción en su apartado Economía y Negocios, informaba:

«El Primer Juzgado de Letras de Coronel decidió absolver a la empresa Salmones Chile Alimentos S.A. en el caso de harina de pescado ilegal denunciado por el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura en septiembre de 2015…. Cristian Celis -abogado de Salmones Chile, Alimentos- explicó que junto a la absolución total ordenó el Primer Juzgado de Coronel la devolución inmediata de la harina de pescado que fuera incautada en el marco de la fiscalización

Hasta aquí hemos hecho referencia a como la balanza de la Justicia está cargada a favor de las grandes empresas, que quedan inmunes cuando infringen las leyes. Cada cual podrá  interpretar  las razones por las que la balanza de la ciega justicia, está desbalanceada.

Pero esto nos sirve para entrar  a otra arista de la explotación del mar y de la harina de pescado en particular.

Como vimos en el caso de Salmones Chile, se avaluaba en US$ 11 millones el total de 8 millones de kilos de harina de pescado incautada, lo que nos da una valor de US$ 1,375 por kilo de harina. Si se divide este valor por 5, que es la cantidad de pescado para producir un kilo de harina, el valor del kilo de pescado sería de US$ 0,275 el kilo de pescado faenado, es decir cerca de $ 180.

¿Será posible que  la harina de pescado tenga ese valor cuando los peces son  industrializados en circunstancias que existen muchos más gastos después de ser descargados en la factoría para llegar a ser un producto destinado a la alimentación animal?

La industria pesquera sólo podrá comercializar un producto como la harina de pescado, cuando su principal y  más cara materia prima, como es el recurso peces,  ha sido otorgado graciosamente por el Estado, mediante concesiones. Por lo tanto, el costo para producir la harina estaría dado por las labores de pesca y por la fabricación  de la harina, a partir del bien fundamental que, son los peces, y que no tendría valor alguno(?)

En vez de permitir que se exporte harina de pescado, sería más conveniente –  a juicio de quien escribe estas líneas – industrializar nuestra pesca en alimentación para las personas, lo que además sería una forma de preservar la biomasa marina existente en el océano frente de nuestras costas, considerando que no sería necesario la pesca brutal de millones de toneladas.

Los chilenos ya casi no comemos pescados, porque estos han desaparecido convertidos en harina que, como lo hemos observado, no tiene valor agregado, más bien un desvalor, porque se necesitan 5 kilos de pescado para hacer un kilo de harina. ¿Cómo es posible que personas inteligentes del Estado o del Gobierno del país permitan esto?

Además, exportar pescado fresco,  en conserva o congelado, así como también  expenderlo, en las mismas condiciones dentro del país  aumentaría, enormemente, el valor por cantidad de pesca extraída del mar, además de aumentar la necesidad de mano de obra debido al valor agregado y todo sin generar la depredación indiscriminada y demencial que existe hoy dia.

El Estado Chileno permite que 7 familias depreden el mar (¿Chileno?) – del cual ya  muchas especies han desaparecido – capturando millones de toneladas de las diferentes variedades pelágicas, como son el jurel, sardinas, anchoas, anchovetas (Aunque con la pesca de arrastre no discriminan) con el objetivo de utilizarlas en la fabricación de harina de pescado y vender al exterior este producto a un precio  vil. ¿Tendrá algo que ver esta manga ancha con que algunos «legisladores» han sido verdaderos mandatarios de las empresas pesqueras?

A la población nacional se le niega, a través del precio que debe pagar, el acceso a una gran fuente de proteínas contenidas en los animales marinos, ya que el precio del pescado más barato que es posible encontrar en el mercado supera, fácil, los $ 3.000.el kilo, mientras que cuando es convertido en harina, sólo vale $ 180 el kilo. Es absolutamente irracional utilizar 5 kilos de peces silvestres  para obtener  1 kilo de harina, cuyo valor alcanza un monto de apenas un cuarto del valor del pescado que incluye.

Nuestra fauna marina desaparece en provecho económico de las familias Angelini, Lecaros, Yaconi –Santa Cruz , Sarquis, Stengel, Fernández e Izquierdo (Las 7 familias) dueñas del  mar  en 200 millas marinas frente a los 4.000 kilómetros de nuestras costas.

Para muestra, algunos botones:

https://www.youtube.com/watch?v=5LaQsAYkxQ0%20

 

 

Chile exportó, durante el año 2015,  la cantidad de 193.697 toneladas de harina de pescado – de las tres partidas arancelarias-  que significaron la caza de 968.485 toneladas de peces silvestres. El valor de las ventas de la harina exportada alcanzó US$ 357 millones, que significaron un retorno de divisas por US$ 205 millones, sumas  que mantienen obnubiladas a nuestras autoridades y, seguramente, hacen votos porque las pesqueras consigan capturar aún mayores cantidades de peces y, así, aumentar las ganancias de estas 7 familias. Nuevamente la balanza parece cargada para un solo lado.( http://www.aqua.cl/2016/02/24/en-2015-retornos-por-harina-de-pescado-caen-un-17/

Sin embargo, la solución a esta depredación y exterminación de nuestra fauna marina, es de relativamente fácil solución legislativa: prohibir la pesca de arrastre y la elaboración de harina de pescados enteros, pudiéndolo  hacer sólo con los deshechos obtenidos en la  fabricación de conservas u otros, aún cuando resulte una harina de menor calidad y que las 7 familias se dediquen preferentemente, si así lo prefieren,  a la venta y exportación de pescado fresco, congelado o en conserva

Rolando Castillo
Julio 2016

 

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