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Una filtración de documentos sobre el TTIP revela el intento de EEUU por cambiar las leyes de la UE

Greenpeace Holanda publicará este lunes los documentos que confirman «importantes riesgos para el clima, el medioambiente y la protección del consumidor» y muestran la influencia de empresas y grupos de presión para «participar en la toma de decisiones» del texto.

Sala de lectura del TTIP en el Europarlamento. WIKIPEDIA

 

Sala de lectura del TTIP en el Europarlamento. WIKIPEDIA

MADRID.- Una filtración de 248 páginas de documentos sobre las negociaciones entre la UE y EEUU sobre el Acuerdo de libre comercio y de inversiones (TTIP) revela por primera vez la posición de Washington e «intentos deliberados de cambiar el proceso legislativo y democrático de la Unión», según Greenpeace.

Greenpeace Holanda obtuvo los documentos confidenciales, y los publicará este lunes, a fin de proporcionar «una muy necesaria transparencia» sobre las negociaciones e «incentivar un debate informado» sobre el tratado, ha indicado la organización ecologista en un comunicado, que señala, asimismo, que los documentos confirman «importantes riesgos para el clima, el medioambiente y la protección del consumidor».

Greenpeace quiere demostrar que EEUU y la UE «crean un régimen que pone el beneficio por delante de la vida y la salud de los humanos, animales y plantas»

Así, protecciones medioambientales de larga tradición en la UE parecen haber desaparecido en las negociaciones, según Greenpeace, pues en «ninguno de los capítulos (…) se hace referencia a la regla de excepción general incluida en el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT)» de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que permite a los países regular el comercio «para proteger la vida o la salud de seres humanos, animales y plantas» o «para la conservación de los recursos naturales», indicó Greenpeace.

Para la organización, la omisión de esta regla «sugiere que ambas partes crean un régimen que pone el beneficio por delante de la vida y la salud de los humanos, animales y plantas». En cuanto al clima, Greenpeace también aseguró que la protección del medioambiente será más difícil con el TTIP, dado que «no se puede encontrar nada apuntando a la protección del clima» en los documentos, ni tampoco una referencia al acuerdo COP21 de París. «Es incluso peor, el alcance de las medidas de mitigación está limitado a provisiones de los capítulos Cooperación Regulatoria y Acceso de Mercado para Bienes Industriales», señaló la organización.

Un participante presenta una exposición sobre el aumento del nivel del mar debido al incremento de las temperaturas globales, durante la Conferencia sobre el Cambio Climático COP21 de París. EFE/Jose Rodriguez

Exposición sobre el aumento del nivel del mar debido al incremento de las temperaturas globales, durante la Conferencia sobre el Cambio Climático COP21 de París. EFE/Jose Rodriguez

Esta propuesta dejaría fuera la posibilidad de regular la importación de combustibles intensivos en CO2 como el petróleo de arenas bituminosas, señaló Greenpeace. También indicó que el principio de precaución de la UE, mencionado en el Tratado de Funcionamiento de la Unión «no está recogido» en ninguno de los capítulos filtrados. Este principio pretende garantizar un elevado nivel de protección del medioambiente mediante tomas de decisiones preventivas en caso de riesgo, aunque en la práctica su ámbito es más amplio y se extiende a la política de los consumidores, a la legislación europea relativa a los alimentos, a la salud humana, animal y vegetal.

EEUU exige un «enfoque basado en el riesgo», que pretende gestionar sustancias peligrosas en lugar de evitarlas

Por contra, afirmó Greenpeace, la exigencia de EEUU de un «enfoque basado en el riesgo«, que pretende gestionar sustancias peligrosas en lugar de evitarlas, aparece en varias ocasiones. La organización señala que este enfoque «socava la capacidad de los reguladores de tomar medidas preventivas, por ejemplo con respecto a sustancias controvertidas como disruptores endocrinos (sustancias químicas capaces de alterar el sistema hormonal,tanto en seres humanos como en animales)»

Otro elemento que destaca Greenpeace es que las empresas y grupos de presión reciben en el texto «oportunidades para participar en la toma de decisiones para intervenir en las fases más tempranas» del proceso decisorio. Los documentos indican que la UE no ha sido franca con respecto al elevado grado de influencia de la industria, dado que un reciente informe público sólo contiene una mención menor a la consulta a la industria, mientras que los textos filtrados «hablan repetidamente sobre la necesidad de consultar con la industria y mencionan explícitamente cómo se ha recogido la opinión de la misma».

EEUU, señala Greenpeace, mostró interés, pero se apresuró en apuntar que tendría que consultar con su industria con respecto a algunos productos», como la agricultura.

*Fuente: Publico.es

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