La pugna geopolítica, el “fracking” del petróleo y gas, una crisis que no para

Para las personas comunes y corrientes puede ser muy difícil, sino imposible, llegar a conocer cómo operan los centros del poder y las transnacionales empeñadas en someter hasta el último centímetro cuadrado de la tierra en que vivimos, incluidos los habitantes, porque la necesidad de crear una falsa realidad es tan fuerte, que enarbolan argumentos respaldados con información “técnica” que compran a especialistas que son parte del sistema neo liberal, siempre dispuestos a vender su “opinión neutral”  a un alto precio.  A pesar de aquello, las  investigaciones serias basadas en casos reales de contaminación que surgen por todos lados, se suman a la evidencia de los cambios climáticos que percibimos en carne propia y que desmienten esos obscuros informes. Enfrentamos una destrucción mundial a la que están dispuestos para someter al mundo y lograr sus objetivos, sin la más mínima consideración del daño ambiental que tiene en riesgo la existencia humana.

La investigación realizada por científicos del Departamento de Medicina del Medio Ambiente, así como el de Bioquímica y Molecular Farmacéutica de la Universidad de Nueva Jersey, la Escuela de Medicina Rutgers Robert Wood Johnson,  además de prestigiosas universidades en China, señalan que el producto de las aguas de contraflujo del “fracking” produce cáncer. A través del examen de células epiteliales bronquiales humanas, utilizadas comúnmente para medir la carcinogénesis de las sustancias tóxicas, permitió a los investigadores confirmar que el agua de reflujo o retorno del “fracking” de pizarra, causa la formación de tumores malignos.

No es mi intención profundizar en la investigación señalada porque sería muy extenso, sólo quiero hacer resaltar los datos en salud y agua, aspectos vitales para la existencia humana que están  en juego en la guerra energética que afecta al mundo. Un dato del agua, “las empresas de gas utilizan hasta 4,3 millones de galones (16.27 millones de m3) de agua limpia para el “frack” de un solo pozo,” y “más de la mitad del agua residual es tratada y dada de alta en las aguas superficiales de ríos y arroyos. Sin embargo, después que las aguas residuales son tratadas en plantas para eliminar los productos químicos peligrosos, se detectó radiación muy por encima de los niveles regulados”.

La sola mención del “fracking” para introducir esta  nota no es casual, se trata de un componente estratégico del desesperado esfuerzo del poderoso poder del dinero del mundo neo liberal en su intención por re-equilibrar los déficits que han venido golpeando las economías con las sucesivas alzas del petróleo a partir de los años 80´s.  Los aumentos de  costos forzaron la salida de las grandes transnacionales desde Estados Unidos y Europa a los países emergentes, principalmente China por sus bajos precios y mano de obra barata, logrando que China desarrollara la manufactura y creara enormes industrias con capacidades gigantescas para abastecer al mundo, con un sistema bancario que  ha crecido desde menos de US$ 3 billones a más de US$ 34,5 billones en activos en los últimos 10 años, eso es alrededor del 340% del PIB chino y que algunos creen es la bomba de tiempo que irrumpirá pronto.

El “fracking” es parte de la guerra económica y financiera que enfrenta al mundo actual. Los aumentos del precio del barril de petróleo son consecuencia de los desequilibrios geopolíticos de la guerra de entre Israel y una coalición de  países árabes productores de petróleo. Los déficits fueron desarmando la fase industrial formada después de la II G.M. y dieron paso a la fase financiera, que exacerbó las fallas estructurales del modelo neo liberal paralizando la demanda en sucesivas recesiones, influenciados por los costos del petróleo y por una desmedida concentración de la riqueza, en su afán de mantener y aumentar el lucro. Esta política económica y financiera permitió dejar fuera del trabajo a una gran masa de trabadores que salieron  del mercado incrementando fuertemente la robótica, con  una caída de las remuneraciones y una gigantesca deuda fiscal y privada impagable que amenaza al mundo.

Casi toda la convulsión en el medio oriente ha sido para tomar control del petróleo, incluso la actual guerra contra Bashar al Assad en Siria se cree que no comenzó por las protestas civiles de la Primavera Árabe del 2011, sino como consecuencia del proyecto del oleoducto Catarí. Hoy nos enfrentamos al “fracking”, como uno de los componentes asociado a la crisis económica y financiera que afecta al mundo. El Gas shale y el petróleo que se extrae utilizando enormes recursos de agua, eran  parte de la transición estratégica que disminuiría  la dependencia del petróleo y del carbón en EE UU. La decisión de enfrentar la producción de gas natural y el petróleo del “fracking” tensó a países del medio oriente y Rusia en una guerra energética, éste último país que puede perder hasta US$ 40.000 millones. Hoy, los combustibles de gas natural constituyen casi el 40% de la generación de electricidad en EE UU.

Se responsabiliza a China como la bomba de tiempo que azotará a la economía mundial, basado en que el sistema bancario de China ha crecido desde menos de US$ 3 billones  a más de US$ 34,5 billones en activos en los últimos 10 años, equivalente a alrededor del 340% del PIB chino formado para disputar el primer lugar como potencia económica. Sin duda, el crédito empleado para convertir a China en el mayor centro industrial y manufacturero mundial, en la actual fase de baja demanda, tiene dificultades para recuperarse. Existe un exceso de capacidad instalada que genera pérdidas, impagos y paraliza la demanda de commodities de todo tipo, sin embargo, no podemos olvidar que China es la contraparte de todo un diseño de política económica del mundo occidental, principalmente EE UU y Europa, y si China utiliza la devaluación del yuan para solucionar el problema de la banca y del crédito, en lo que se ha llamado  la guerra de las monedas, es parte del esquema neo liberal.

Sobra de todo, capital, capacidad instalada, bancos, commodities, mano de obra barata, etc., pero optaron por corregir la falla con uno de los peores pecados del neo liberalismo, que es su tendencia a la avaricia para concentrar la riqueza mediante la expansión monetaria de los Bancos Centrales. El sistema volvió a funcionar como aspiradora y capturó el dinero emitido, el crédito y la riqueza pasó nuevamente a los sectores más ricos y de mayor poder. El Credit Suisse estima el total de la riqueza mundial en alrededor de US$ 263 billones, más del doble de los US$ 117 billones del 2000. Tras conseguir una subida desde casi US$ 26 billones de hace 6 años, el valor de la capitalización en los mercados de renta variable es de US$ 70 billones, un aumento del 170% y es lo que se está desinflando, con aún pequeñas caídas de bolsas, produciendo una pérdida de riqueza en el papel de US$ 14 de billones de dólares.

Se están produciendo cambios que parecen ser más permanentes que una simple caída transitoria del precio del barril de petróleo.  La aparición de EE.UU. como una superpotencia en gas natural que se convierte en GNL a partir del gas de esquisto o pizarra, movió el cuadro geopolítico, y puso en tensión a los países productores de petróleo como Rusia y a sus pozos tradicionales que se mueve por ductos. La guerra de los precios está instalada, los EE.UU. está aumentando las exportaciones de GNL a casi 130 mil millones de metros cúbicos por día (BCM) a finales de la década, más o menos igual a las exportaciones de gas de Rusia a Europa. Sin embargo, EE.UU., ha iniciado las exportaciones de gas natural licuado cuando los  primeros cargamentos  están llegando en medio del derrumbe de precios en el mercado. El precio del GNL en Europa ha bajado de US$ 12 a US$ 5,35 en los últimos tres años.

Rusia se enfrenta a un dilema. Gazprom GNL puede fácilmente socavar a  los EE.UU., por su capacidad  de entregar gas a  sólo US$ 3.50. Tiene 100 bcm de capacidad ociosa en el oeste de Siberia, según el Instituto Oxford para Estudios Energéticos (OIES). James Henderson, un investigador de los OIES, dijo que “es tentador para Rusia un “cráter” en el precio hasta que caiga por debajo del costo de equilibrio de “fracking” de esquisto, tanto como Arabia Saudita está haciendo con el “frackers” de petróleo”. La Agencia Internacional de Energía dice que las compañías de petróleo y gas ya recortaron inversiones por US$ 140 billones el año pasado, otro efecto de la guerra energética.

Mientras tanto, la  crisis del petróleo de esquisto ha dejado a muchos bancos de Estados Unidos con más de un billón de dólares de préstamos en el sector de energía de alto riesgo en sus libros y con impagos. La tasa de impago ha escalado hasta el 9 %,  y para las empresas de extracción y producción es de 14%. Si a eso agregamos, según señala el profesor Laurence Kotlikoff de la Universidad de Boston, los compromisos de pago adquiridos por la administración de USA,  que llega a US$ 210 Billones, el cuadro de desequilibrio financiero es descomunal, más aún, si sumamos los grandes déficits de los países productores que exportan petróleo a US$ 33 el barril.

Todo lo que hemos comentado es una parte de la gran crisis que afecta al mundo, sin embargo, la caída de las bolsas está enviando señales de un mercado que percibe el peligro de un descalabro mayor. La formación de burbujas y la arrogancia de los directivos de la FED en seguir una política que pretende resolver los problemas con estímulos monetarios se estrella una y otra vez con la dura realidad. Subieron las tasas en Diciembre y hoy ya se habla de las tasas negativas. Hacer lo contrario, para  salvar la hegemonía del dólar, significa subir las tasas a pesar de la caída de la actividad y volveremos a ver el efecto que ocurrió en el 2008 con la deuda Subprime. Nada de eso  va en la línea de devolver el poder adquisitivo de nuevo a la gente común, que es lo que tiene paralizado al mundo.

Pero hay mucho más en juego, los grandes bancos (cada vez más grandes para no caer), no están dedicados al rol de la banca común, su accionar es el campo de la especulación, la manipulación de los mercados de monedas, las fusiones de grandes empresas, los derivados y cualquiera de ellos que caiga, botará el castillo de naipes en la banca. Hoy Wall Street se tiño nuevamente de rojo por la reducción del yuan Chino, que se contrajo  un 0,2 % en Shanghai, retrocediendo por séptimo día y porque el banco central ha rebajado los porcentaje del encaje bancario, en su  esfuerzos para amortiguar la desaceleración económica. Al fin y al cabo, la ralentización de la segunda mayor economía del mundo afecta a EE UU. Hay tanta capacidad ociosa en la industria China que una caída del 15% o 20% del yuan, enviaría una ola de deflación a través del  mundo que sería desastroso para muchos países.

Michael Darda de MKM Partners, compara los efectos globales de la Reserva Federal con el apriete en la década de 1930 bajo el patrón oro. Se ha transmitido un impulso contractivo en todo el mundo, esta vez de manera informal a través de la hegemonía del dólar. Los bancos de todo el mundo han prestado un récord de US$ 9.8 billones fuera de los EE.UU., un aumento de más de US$ 2 billones en poco más de una década. La quiebra será enorme.

Lars Christensen asesor de dinero y de mercados, dijo “la Fed cometió un error de política, ellos han estado buscando indicadores notoriamente rezagados como puestos de trabajo y restan importancia a los indicadores del mercado a plazo, al igual que la renta variable y la curva de rendimiento. Esta es una repetición de lo que hicieron en 2008. Estados Unidos es muy probable se está dirigiéndose hacia una recesión, y los datos pueden comenzar a mostrar esto pronto”.  Nosotros ya anticipamos aquello y casi no tenemos dudas, los malos datos han continuado, y subyace solo una reflexión, ¿podrá seguir el crecimiento infinito si los recursos son finitos, se vuelven más caros y luego escasearan, con un modelo que asigna los recursos según el mercado?

Mario Briones R.

 

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