Graban conversación top-secret de dos sediciosos con un general

¿Verdad? ¿Manipulación? Vaya uno a saber… Lo cierto es que cae en el ámbito de lo posible, y Arturo A. Muñoz nos lo cuenta como si fuese una novela de espías… Pero, aclaramos, no forma parte de la actividad de los pinches agentes de «inteligencia» (que no disponen ni de una muestra…).
espias
Esa conversación fue tan ‘top-secret’ que huele a invento, aunque…

Pido confirmación, exijo confirmación… pero, nada de nada. Sólo me cuentan lo que alguien le contó al amigo de no sé quién que, a su vez, lo confidenció al primo de la señora del tipo que viene al barrio una vez por semana para vender perfumes (seguramente contrabandeados), el cual, según las lenguas mordaces de ciertas personas, sería pariente cercano de un capitán de fragata cuyo padre, en los años de dictadura militar, habría sido el chófer de un alto oficial que habría formado parte de la Dirección de Inteligencia de la Armada.

Es decir, nada, cero… pero el falso rumor, tal como me lo contaron, tiene sabor, eso sí. Y por ‘sabroso’ lo transcribo, que no por verídico, ya que tales conversaciones distan millas cósmicas de una realidad posible. Vea usted… esto es lo que obtuve de la extraña grabación que me hicieron escuchar.

Se oye un carraspeo y al parecer alguien raspó un fósforo, seguramente para encender un cigarrillo… o alguna vela aromática o de incienso (vaya uno a saber)…
GENERAL: Llevamos más de veinte minutos conversando y ustedes no han querido llegar al quid de esta entrevista que me han solicitado varias veces. ¿Por qué no van al punto y así acotamos la conversación a lo que es sustancial?
VOZ FEMENINA (¿una ex parlamentaria o algo así?): Qué bueno, general. Por eso me agrada hablar con uniformados, porque van al gran de un solo paraguazo. Mire, la ‘vieja’ sigue cayendo en las encuestas pero no se detiene para continuar “socializando” Chile… ahora se le frunció a esa yegua la cuestión de la reforma laboral… vamos de mal en peor.
GENERAL: pero, eso ustedes lo pueden detener en el Congreso… ¿o me equivoco?
MUJER: se nota que usted no cacha una en política, ¿verdad? Si paramos la reforma se nos vienen encima millones de trabajadores, es decir, millones de votos y ya estamos harto cagados si recordamos las estadísticas de las últimas elecciones.
VOZ DE HOMBRE (un senador en ejercicio): no tendríamos problemas en mandar esa reforma a la punta del cerro, siempre que el generalato nos asegure que las fuerzas armadas van a intervenir sacando de la Moneda a este gobierno, y barriendo los tribunales para eliminar tanta escoria izquierdista disfrazada de fiscales y jueces. Con ustedes en las calles, con toque de queda y tribunales militares en acción, nosotros podríamos gobernar libres de ataduras y perfectamente, sin que importe un pito la opinión pública.
GENERAL: ¿Gobernar? ¿Ustedes? ¿Se refiere a ustedes y sus tiendas partidistas?
MUJER: ¡Puta la huevá!… ¡nosotros, poh!, ¿y quién si no? ¿O ustedes en sus análisis de situación en la Academia Militar han concluido que los amermelados del PRI o de Amplitud podrían manejar el país? No me agarre pal palanqueo, general…
SENADOR: ¡Cálmate, rucia! Tu maldito genio siempre deja la cagada y tenemos que empezar a dar explicaciones por tu culpa…
MUJER: Así será, poh… pero a mi no me mandaron como candidata por allá por la cresta del mundo como a voh…
GENERAL: Bueno, bueno, cálmense… sus peleas internas no ayudan en nada, así que, ¿por qué no van al grano y me explican sucintamente –y con manzanitas – su solicitud?
MUJER: La cuestión es muy clara, general. O ustedes repiten el antiguo ‘pronunciamiento militar’ o este país se va a la punta del cerro.
SENADOR: Nos preocupa seriamente la fuerte baja de nuestra economía, con un cobre cuyo precio está en el suelo y con un gobierno que sigue pujando por hacer reformas en beneficio de los flojos y en contra de la gente que produce. Estamos cada día más llenos de vagos, de flaites y de izquierdistas resentidos.
GENERAL: La verdad es que debo discrepar de usted, senador. Primero que todo, es bueno recordar que el 80% del cobre está en manos privadas; lo mismo ocurre con las aguas, el mar, los bosques, las carreteras, las comunicaciones, las sanitarias, en fin, con casi todo lo que nuestro país tiene y produce. Además, nosotros vemos que la economía está sana, que continúa arrojando indicadores de privilegio para los dueños del capital, para los emprendedores y para los empresarios. Si ese es el argumento que esgrimen como principal bandera, debo decirles que difícilmente las fuerzas armadas concordarán con ustedes.
MUJER: (en la grabación se escuchan golpes de puño contra una mesa) Pero el precio del cobre, general, el cobre, por Dios santo… estos inútiles… Codelco es un rincón de ladrones.
GENERAL. Señora, lo siento, pero respecto de lo que me dice, a ustedes y al gran empresariado no les va ni les viene. Cae el precio del cobre y aunque la clase media tambalee, las ganancias de las grandes empresas y de la banca, de las AFP y de las ISAPRES siguen creciendo y subiendo como la espuma. A ellos no les provoca ni siquiera un ardor la famosa ‘desaceleración’ de la economía.
SENADOR: Lamento escuchar eso, general, porque me parece estar oyendo un discurso oficial de alguien del gobierno.
GENERAL: Es que no hay motivo alguno para que las fuerzas armadas nos pongamos inquietas.
MUJER: ¿Ni siquiera con la arremetida de Evo Morales que pretende echarnos el mundo encima, o con las patochadas del chófer de micro, el venezolano Maduro, que amenaza con eso de ‘bolivarianizar’ a América latina? Por lo menos el peligro que significaba la administración de la otra yegua suelta, la tal “señora K”, ya desapareció, y en Argentina gobierna Mauricio, gran amigo y admirador de nuestro sistema económico y social, un tipo muy buen mozo, excelso bailarín de cumbia villera, exitoso empresario y bueno para el fútbol. Además, Tatán lo está guiando de la mano. Medio ignorantón, pero Tatán es igual y ya ve usted qué magnífico gobierno hizo acá.
GENERAL: Lo siento, pero sobre esos temas no emitiré opinión alguna. No me corresponde.
SENADOR: ¡Pero usted no opina nada de nada, general! Se limita a escucharnos pese a que tiene muy claro que los gobiernos encabezados por estos sátrapas zurdos de la Nueva Mayoría han convertido al país en… en… en…
GENERAL: ¿En la cueva de Ali-Babá? Allí estarían todos los políticos, asociados graciosamente en lo económico y en las corruptelas, según lo leí en varios artículos publicados en redes sociales.
MUJER: No me hable de esa porquería de las redes sociales. Puros marxistas, resentidos, ordinarios de nacimiento, huevones flojos, perraje hediondo. ¿No le parece que deberían prohibirse en Chile? Hacen sólo daño…
GENERAL: Miren, seré brutalmente claro y directo. Hace muchos años, allá por 1970, los mismos partidos que ustedes representan, sumados a ellos el partido democristiano y gran parte del empresariado, además del gobierno de Richard Nixon, nos conminaron a dar un golpe de estado…
MUJER: Fue un pronunciamiento, general, no un golpe… todo el país lo…
GENERAL ¿Me permite terminar, señora? Gracias… nos conminaron a dar el golpe de estado para defender los intereses económicos de quienes, años después, nos dejarían solos, aislados, abandonados a merced de la prensa internacional y de la justicia, e incluso atacándonos por eso de las violaciones de los derechos humanos. Solamente nosotros pagamos los platos rotos. ¿Quién ganó? Ustedes, pues. Enriquecidos a más no poder con el regalo que les hicimos al traspasarles cientos de empresas estatales a costo cero…
SENADOR: General, está profundamente equivocado y no le permito ….
GENERAL: ¿Lo quiere negar, senador? Es cosa sabida que muchos de vuestros líderes de entonces se enriquecieron a costa del Estado. ¿Y ahora desean que nosotros nos hagamos cargo del gobierno mediante métodos que todo el planeta rechazaría, y que salgamos de nuevo en defensa de sus intereses económicos porque hay gobiernos democráticos que exigen una tasa de impuestos un poco más digna para la nación?
MUJER: Me bajonea escucharlo, señor… ustedes los militares, último baluarte moral de la patria, nos abandonan dejándonos en medio de esa ruleta de la suerte que se llaman “elecciones”, a las que concurren a votar incluso los picantes de las barras bravas…
GENERAL: Siento decepcionarla, señora… pero esta conversación ya es molesta e inoficiosa. Les agradezco el haber sido directos en su solicitud, pero ella me es imposible atenderla. Ustedes han venido a insinuar… no, a pedir, que demos un golpe de estado contra los mega empresarios, las transnacionales y la banca.
MUJER: ¡Nada que ver! Es para defenderlos, no para atacarlos…
GENERAL: Señora, no trate de pasarse de lista. Chile está en manos de ellos; son los dueños del país, todos los recursos naturales están en poder de privados; en Chile ya no hay nada que sea de Chile. Además, ellos son sus patrones señora. ¿Y usted quiere que los ataquemos?
SENADOR: Atacar a este gobierno zurdo. Eso queremos.
GENERAL (se oye una risilla irónica): Senador, esos mega empresarios, banqueros, financistas que usted califica de ‘zurdos’, esos SON EL GOBIERNO. En fin, no perdamos más el tiempo. Supongo que al igual que yo, ustedes también están agobiados por una recargada agenda. Que tengan un buen día.

Ruidos de sillas, pasos… un suave portazo.
MUJER: Milico’e mierda. ¡Te dije que mejor era pedir entrevista con gente de la Armada o de la FACH! Ahí sí que hay verdaderos patriotas…
SENADOR: ¿No te parece apropiado ir primero a Concón y contarle todo esto a nuestro amigo que está a cargo de esa base?
MUJER: No es mala idea, pero los yanquis adoran al viejujo Lagos y a esta yegua de la Miche. ¡Si se la quieren llevar de vuelta a la ONU, poh! Te insisto, mejor pidamos al viejo Agustín del Mercurio cómo lo hizo en 1970 para conseguir audiencia con…..
La grabación termina abruptamente
Reitero lo que dije al inicio de estas líneas. La mentada grabación me pareció una farsa, una burda recreación de una falacia, de algo que nunca ocurrió. Incluso las voces, al menos la de la mujer y la del supuesto senador, no logré identificarlas con nadie que tenga o hubiese tenido un cargo de representación popular. Y la voz del supuesto general… menos aún.
Pero, reconozco que me divertí escuchándola. Me pareció, en algunas partes, atingente a las realidades que nos ha mostrado la Historia, aunque en esos acápites del pasado el final fue diferente… trágicamente diferente.

*Fuente:   ©2016 Politika | diarioelect.politika@gmail.com
Artículo publicado en Opinión y etiquetado , , . Puedes guardar el enlace permanente para futuras consultas.

Política de comentarios

  • Por favor, sé breve.
  • Los comentarios no relacionados con el tema del artículo no serán publicados.
  • Si deseas publicar tus textos, por favor envíalos a nuestro correo redaccion@piensachile.com y nos pondremos con contacto contigo.