El Bolívar “feo” que Ramos Allup no quiere

Tras la orden del nuevo presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, de retirar uno de los cuadros de Simón Bolívar de este organismo, específicamente su última representación pictórica, se ha desatado una gran controversia y  han sido escritos ríos de tinta sobre el significado de dicha orden, y lo que implica en el contexto de la situación política y social venezolana luego de la aplastante derrota del chavismo-madurismo en las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015.

Resulta que para Henry Ramos Allup (presidente de la Asamblea), y seguramente para otros “opositores” de derecha, el rostro de  Bolívar reflejado en el cuadro retirado, es muy diferente al que se percibe en los llamados cuadros clásicos del Libertador. La versión facial más reciente de Bolívar, según Ramos Allup y otros “blancos criollos” de nuestra época, es falsa por retratar al héroe independentista como amulatado y feo (evidente postura racista), y no como un personaje con rasgos caucásicos bien definidos.

Ahora bien, ¿cuánta razón pueden tener Ramos Allup y otros ‘blancos’ en Venezuela, respecto a que las características del rostro de Bolívar según la versión más reciente, tienen poco que ver con su verdadera fisonomía?

El Libertador (Bolívar diplomático) 1860 óleo sobre tela 107 x 69 de Aita (seudónimo de Rita Matilde de la Peñuela) (1840-?), localizado en la colección de arte del Banco Central de Venezuela.

A juzgar por la descripción fenotípica que hizo Luis Perú De Lacroix de Bolívar (en 1828) en su diario (Diario de Bucaramanga), parecen no tener razón. Y es que en esa descripción no se hace referencia a un Bolívar caucásico como tal, con labios finos y piel blanca, por ejemplo:

“La cabeza es larga; ancha en la parte superior de una sien a la otra, y muy afilada en la parte inferior: la frente es grande, descubierta, cilíndrica y surcada de arrugas muy aparentes cuando la cara no está animada e igualmente en momentos de mal humor y de cólera. El pelo es crespo, erizado, bastante abundante y mezclado de canas. Sus ojos (…): son hondos, ni chicos ni grandes; las cejas son espesas, separadas, poco arqueadas y están más canosas que el pelo de la cabeza. La nariz es proporcionada, aguileña y regularmente plantada. Los huesos de los carrillos son agudos y las mejillas chupadas en la parte inferior. La boca es algo grande, y saliente el labio inferior (…). El color de la cara es tostado y se obscurece más con el mal humor (…)” (Luis Perú De Lacroix. El Diario de Bucaramanga. Colección Libros Revista Bohemia, nro. 70.  Caracas: Corporación Marca, p. 123).

Por cierto, ¿habrá leído Ramos Allup el Diario de Bucaramanga?

Artículo publicado en Historia - Memoria, Opinión y etiquetado , , , . Puedes guardar el enlace permanente para futuras consultas.

Política de comentarios

  • Por favor, sé breve.
  • Los comentarios no relacionados con el tema del artículo no serán publicados.
  • Si deseas publicar tus textos, por favor envíalos a nuestro correo redaccion@piensachile.com y nos pondremos con contacto contigo.