Los terroristas de Paris estaban bajo efectos del “captagón”

Captagon es la marca comercial del clorhidrato de fenetilina. Se empezó a producir en los años 60 para tratar la hiperactividad, la narcolepsia y la depresión, pero fue prohibido en muchos países en​ los años 80 por ser demasiado adictivo. En el año 2011 la OTAN inició su producción en un laboratorio en Bulgaria, y ahora se produce igualmente en todo Oriente Próximo.

Fenethylline, conocido como “Captagon” fue inventado y patentado en el año 1961 por la empresa alemana Degussa AG y su pasado arranca con “cristal” un productos que se suministraba a tropas nazis, para sobreponerse al hambre, el cansancio y el miedo. Mientras que los alemanes tomaban cristal, los británicos tomaban speed. Muchos de los soldados estadounidenses pasaron por Gran Bretaña y recibieron allí anfetaminas. Los norteamericanos tomaban la droga para mantener el ritmo de los enloquecidos soldados alemanes. Esto se arraigó en el Ejército estadounidense: en la Guerra de Corea de 1950 los pilotos iban ciegos de anfetaminas. Los alemanes introdujeron las drogas en el Ejército, pero otros países siguieron sus pasos.

El autor del atentado de Susa en Túnez, en junio pasado, estaba bajo la influencia del Captagón. Según el semanario francés Le Point, jeringas de este mismo producto habrían sido encontradas en lugares donde se han hospedado Salah Abdeslam y algunos de sus cómplices.

El Captagón contiene fenetilina, una anfetamina inscrita en la lista de sustancias psicotrópicas de la Organización Mundial de la Salud desde hace 30 años. Es conocido por dar a quien lo ingiera o se lo inyecte un sentimiento de fuerza absoluta, de invencibilidad.

Cuando disminuyen los efectos del Captagón, se instala una forma de psicosis, con la alteración de las funciones mentales y una euforia seguida de depresión. Un estado físico durante el cual dolor y miedo no existen.

Una deshumanización total

Sobrevivientes de la matanza del Bataclan cuentan que los terroristas parecían totalmente deshumanizados y drogados durante el asalto, un comportamiento que correspondería a los efectos del Captagón. Bajo la influencia de la droga, matar ya no significa nada para ellos.

Le Figaro publica el testimonio de un hombre que contó haber visto a los asaltantes aparcando el automóvil de marca Polo cerca del Bataclan: «Estacionaron justo frente a mí pero no había mucho espacio. Me pareció raro. Le costaba al conductor girar el volante, como si apenas supiera manejar. Fui a decirles que estaban mal estacionados. No abrieron la ventana y me miraron mal. Parecían zombis, como si estuvieran drogados».

Hoy en día, el Captagón se vende tanto a los combatientes del Ejército Sirio Libre como a los del Frente al-Nusra o del grupo Estado Islámico. Un comercio muy lucrativo para los traficantes de droga de la región, facilitado por el caos que reina en Siria.

 

El pasado del captagón arranca en las tropas nazis, para sobreponerse al hambre, el cansancio y el miedo:

 

La adicción nazi a las drogas en tiempos de guerra
por Dagmar Breitenbach (Alemania)
Publicado el 28 octubre, 2015

 

Detenido en el Líbano un príncipe saudí con 2 toneladas de anfetaminas para los yihadistas del Estado Islámico

Publicado el 28 octubre, 2015

 

La sombra del pasado nazi, de Degussa
Publicado el 28 octubre, 2015

 

Siria: Los yihadistas son drogados masivamente con captagon, una poderosa anfetamina euforizante
por Alerta Digital
Publicado el 19 octubre, 2014

 

 

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