Una noche en el «Lili Marleen»

¿Se imagina usted, señor o señora lector, que Felipe González con varios de sus ministros hubiesen ido a un restaurant de Madrid, “guarida” de nostálgicos del franquismo, y cuyas paredes estuviesen tapizadas con fotografías de Franco y de sus adláteres; y que además se hubiesen fotografiado para que el dueño los exhibiera sonrientes para la posteridad junto con Franco y compañía?

¿Se imagina usted, también, que  Cristina Fernández y varios de sus ministros hubiesen ido a un restaurant de Buenos Aires, conocido como lugar habitual de la extrema derecha argentina, y cuyas paredes estuviesen llenas de fotografías de Videla y Massera; y que además se hubiesen fotografiado para que su dueño los exhibiese sonrientes en galería con aquellos?

¡Por cierto que no! Es más, usted pensaría que solo imaginar el hecho sería el fruto de una mente extremadamente delirante y morbosa. Sin embargo… ¡todo ello ha pasado en Chile!

Así es. Usted puede revisar el cuerpo D de El Mercurio del domingo pasado (6 de septiembre), en sus páginas 12 y 13; y ver que connotados líderes concertacionistas (lo fueron en el pasado y continúan siéndolo hoy; y sería injusto para el PC, el MAS y la IC, designarlos como de la “Nueva Mayoría”) aparecen sonrientemente en fotos de las paredes de un restaurant de la capital; el mismo que está plagado de fotos de Pinochet y de la Junta Militar y al cual -según el mismo diario- asisten fervientes pinochetistas como Hermógenes Perez de Arce, Pablo Longueira y Patricia Maldonado; y ex oficiales acusados de tortura como Cristián Labbé.

En dichas páginas usted verá en esa tesitura, nada menos que a cuatro ex ministros de Lagos que, junto con él, suscribieron en 2005 la Constitución de 1980 con algunas reformas: Eduardo Dockendorff, Nicolás Eyzaguirre, Osvaldo Puccio y Francisco Vidal.

Por  supuesto que aumenta la perplejidad (si cabe la expresión) el hecho que uno de ellos haya sido recluido y vejado en uno de los peores campos de concentración de la dictadura…

Es cierto que en sus 20 años de gobierno la dirigencia de la Concertación se viró en 180 grados llegando, como lo reconoció el principal arquitecto de dicho conglomerado -Edgardo Boeninger-, a una “convergencia” con la derecha que “políticamente no estaba en condiciones de reconocer” (Democracia en Chile; Edit. Andrés Bello, 1997; p. 369). Y que producto de ello legitimó, consolidó y perfeccionó el corrupto modelo neoliberal impuesto por la dictadura (con sus AFP, Isapres, Plan Laboral, universidades “sin” fines de lucro, etc.); que provocó, en los 90, la destrucción de todos los medios escritos que se habían gestado dificultosamente en dictadura (La Epoca, Análisis, Apsi, Hoy, etc.); que le regaló a la derecha en 1989 la inminente mayoría parlamentaria simple que le aguardaba a Aylwin, dado los términos originales de la Constitución del 80; que logró la impunidad de Pinochet luego de su detención en Londres; que estableció un secreto de 50 años para proteger la impunidad de los torturadores denunciados ante la Comisión Valech; etc. Pero, de todos modos, uno podría haber esperado que quedara todavía algún pudor histórico. Si no ya alguna ética; al menos, algo (¡un poco!) de estética…

*Fuente: El Clarin

NdR piensaChile: ¿Cuál es el sinficado de «Lili Marleen»? Véalo Ud. misma(o)

En España también hay nostálgicos:

Y por supuesto los entre los «arios» locales tambien:

 

Y los cachorros de Toribio también:

Artículo publicado en Opinión y etiquetado , , , , , . Puedes guardar el enlace permanente para futuras consultas.

Política de comentarios

  • Por favor, sé breve.
  • Los comentarios no relacionados con el tema del artículo no serán publicados.
  • Si deseas publicar tus textos, por favor envíalos a nuestro correo redaccion@piensachile.com y nos pondremos con contacto contigo.