Nein! Griechenland wird nicht deutsch sein! (No, Grecia no será alemana)

Un reciente libro de Jean-Luc Mélenchon, diputado europeo del Parti de Gauche francés, desató un nutrido fuego de artillería de parte de quienes ven en el modelo alemán el futuro de Francia y de Europa.

En “Le Hareng de Bismarck”, Mélenchon restituye la verdad a propósito del éxito teutón y deja en cueros a Frau Merkel y a sus hordas de arrogantes maestros que van a darle lecciones a todo el mundo.

Calificarles de arrogantes es poco. Conviene agregar insoportables y además amnésicos. El caso griego ha puesto en evidencia la violencia con la que la oligarquía alemana desea imponer sus puntos de vista en el viejo continente. Mélenchon cita al diario Bild, que no duda en poner en primera página: “¡Griegos fuera!”, o aún, más grosero, “Bild quiere las islas ¡por escrito!”, reclamando que Grecia ceda su territorio insular en pago de la deuda pública.

Uno de los más desaforados provocadores ha sido Wolfgang Schäuble, el ministro de Finanzas alemán, cuyo comportamiento con el gobierno griego ha sido “odioso” según numerosos observadores citados por Mélenchon. “Grecia pagará”, es su lema, mientras alza el mentón y golpea la mesa con el puño cerrado. Sin embargo…

Fue Merkel, precisa Mélenchon, quién diseñó el plan de salvataje que hundió a Grecia. Fue ella quién, en el año 2010, impuso el llamado al Fondo Monetario Internacional, institución conocida por haber socavado y destruido más una economía en el mundo. Merkel, una vez más, quién propuso poner a Grecia bajo la tutela de la troika: el FMI, el Banco Central Europeo (BCE) y la Comisión Europea (CE).

El gobierno alemán ha sido el más hostil a toda negociación, el más reacio a buscar un acuerdo que le permita a Grecia proteger a su población, y encontrar las condiciones de rembolsar su deuda sin mayores traumas. La deuda, en el estado actual, es impagable. Quienes la contrajeron obraron la mano en la mano con las oligarquías europeas, aportándole jugosas ganancias a los mercados financieros. El BCE le pasa dinero a cero % de interés a bancos privados, y estos le prestan plata a Grecia a tasas que llegaron a niveles escandalosos y usurarios. El gobierno alemán se dio incluso maña para que 80% de los créditos que obraban en manos de bancos privados fuesen cedidos a instituciones financieras públicas. ¡No pierden nunca!

Y hoy, esta imperial declaración en Madrid del presidente de la Bundesbank –Banco Central alemán– un ectoplasma llamado Jens Weidmann: “España no es Grecia porque aquí se hace frente a los problemas”.

¿Cómo se dice cabrón, en alemán?

Que el señor Rajoy haga lo que le ordenan desde Berlín, es cosa suya y de los españoles. Pero Alemania no tiene cara para criticar a los griegos. Los alemanes son los especialistas del default –precisa Mélenchon– que practicaron nada menos que tres veces en el siglo XX. La primera vez, después de la 1ª Guerra Mundial, la segunda en 1953, y la tercera en 1990 después de la reunificación.

En el año 1923 el default alemán se saldó con la reducción de los montos anuales a pagar. En el año 1930, lo mismo, con un plazo ampliado a 59 años. En 1933, a su llegada al poder, los nazis rehusaron seguir pagando la deuda y las reparaciones que Alemania le debía a todo dios. Y cuando invadieron a los países vecinos, comenzaron por vaciar los cofres de cada Estado.

Con Grecia fueron aún más infames: obligaron al Estado Griego a pagar los costes de la ocupación, y a acordarle al III Reich créditos que nunca rembolsaron…

Después de la 2ª Guerra Mundial, en 1953, Alemania volvió a hacer defaultsobre su deuda. Sus aliados le consintieron la anulación del 62,6% de su deuda, y dejaron una parte para ser pagada cuando, hipotéticamente, Alemania se reunificara. La deuda de antes de la guerra pasó de 22 mil 600 millones de marcos a sólo 7 mil 500 millones. Y la deuda de la post guerra de 16 mil 200 millones de marcos a sólo 7 mil millones.

Este acuerdo fue firmado en Londres en el año 1953 por Alemania y 22 países acreedores entre los cuales los EEUU, Francia, Gran Bretaña y… ¡Grecia!

El historiador de la Economía Albrecht Ritschl –citado por Mélenchon– dice que cuando se produjo la ‘reunificación’ alemana, en realidad la anexión de la RDA por parte de la RFA, “El canciller de entonces, Helmut Kohl, rehusó aplicar el acuerdo de Londres de 1953 sobre las deudas externas de Alemania, que disponía que las reparaciones destinadas a rembolsar los daños causados durante la 2ª Guerra Mundial debían ser pagados en caso de reunificación.”

Mejor aún, “Los créditos obtenidos a la fuerza en los países ocupados durante la 2ª Guerra Mundial y los gastos provocados por la ocupación no fueron rembolsados. A Grecia tampoco.”

Estos son los rufianes que quieren tratar a Grecia como si se tratase de un chiringuito en la playa. Ante la mirada atemorizada de los pusilánimes gobiernos europeos, Francia incluida, que parecen inspirarse del triste trío que en su día compusieron Daladier, Chamberlain y Lord Halifax.

Si –abandonada por los demás países europeos– Grecia cede, el IV Reich podrá decir: Alles ist in Ordnung! Jawohl!

Lo que no presagiará nada bueno ni para Europa ni para el mundo.

Editor politika <diarioelect.politika@gmail.com>

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